Los segundos pasaban de forma desacelerada, los pelos de todo el cuerpo se estiraban, sus pulsaciones incrementaban por lapsos cortos, a veces incluso le costaba hablar con claridad, existía cierta confusión dentro de la cabeza de Wane, lejos todavía de la cuestión de la dificultad de eliminar de raíz aquellos sentimientos, estos le daban una lucha que parecía ser cada vez más agotadora; así como muchos depredadores abaten sus presas cansándolas hasta que ya no pueden, aquellos sentimientos lo atacaban como atacarían a cualquier ser humano normal; sin embargo, mantenía la calma hasta donde podía, imponía un límite, el sentimiento era una ilusión, un funcionamiento de aquel cerebro humano para aferrarse a una pareja y así poder reproducirse, para que su especie no pudiera perecer. El funcionamiento a base de químicos generados de forma orgánica, reacciones instintivas y alteraciones en todo su cerebro no tenían otra finalidad más que evitarlo; pero así como una infinidad de especies, los humanos dotaban de un significado tan grande a ese "sentimiento" que no aceptarían jamás eliminarla. Por suerte no era humano. Sin embargo, ahora podía entenderlos mejor que antes.
Sentimientos de un poder tan fuerte en la capacidad racional eran desde luego, un lastre para completar sus objetivos, aquella muchacha de cabello rojo y amarillo de pronto era el centro de su reflexión. ¿Era aquello bello? ¿Era bueno? Amor… le decían, no sabía con exactitud si era eso o un mero deseo de reproducción que su sistema nervioso le implantaba. La distancia entre alguien de su especie con un humano se hacía abismal.
Un humano jamás podría aceptar vivir como un demonio, como este no podría aceptar vivir como un humano; para él aquello no era bueno, porque aquel sentimiento apelaba de forma baja a una manipulación de su cerebro para engendrar un deseo falso. Jamás desearía a Sunset Shimmer como algo más que un individuo para estudiar a una especie o incluso para transformar; pero ahora simplemente la deseaba como algo más, deseaba estar a su lado, escucharla… era una tortura. Y tampoco era bello porque lo mantenía bajo aquel estado constante de preocupación y de lucha consigo mismo. Ansiaba terminar con su recuperación lo más pronto posible, necesitaba eliminar aquella función tan poco productiva.
- Te estoy hablando… - Afirmó de pronto la veinteañera dando un golpe con el codo a las costillas de Wane.
Este de inmediato se volteó para observarla mejor, su rostro se grababa en su memoria de corto plazo, pero pasaba pronto a la de largo plazo. En aquel estado de anomia, de crisis, simplemente debía dar lucha sin fin para volver a recuperar el control completo de sí.
- Disculpa, todavía estoy algo débil.
- Enserio me preocupa, ¿Seguro que no te pasa nada grave? – Cuestionó Sunset manteniendo de cerca a su amigo.
- Estoy bien, ¿Cuándo he hecho algo tonto?
- Hace más de dos noches exactamente, estuviste a punto de provocar que me llevaran a prisión.
El joven se limitó a sonreír por lo bajo. Incluso comenzar a tontear con las palabras y algunos recuerdos era una abominación, una pérdida de tiempo y energía que debía tolerar si deseaba continuar con vida. Por primera vez en su vida podía decir que sufría, ahora podía comprender mejor lo que para muchos demonios fue el perder a la especie que tutelaron, que dominaron y protegieron cuando estas llegaron a su fin. Se debía en gran medida a la superioridad de factores externos a él; aquel impulso estaba fuera de su control.
Sunset pronto se quedó callada observando el rostro de Wane, aquel extraño gris con cierta tonalidad de rojo estaba casi blanca cuando lo encontró y ahora estaban almorzando juntos en un restaurante normal; ciertamente, compartía el gusto por la comida simple y profusa.
- ¿Te gustan los restaurantes de cinco estrellas y esas cosas? – Preguntó de repente para confirmar sus sospechas.
- Claro que no, la comida es poca y aunque para algunos es deliciosa, para mí no lo es. Claro también está el hecho de que es bastante cara y no llena ni siquiera un poco.
- ¿Verdad? – Preguntó de forma retórica la veinteañera moviendo sus hombros hacia adelante y levantando sus manos a la altura de estos.
- Pues sí… sabes creo que falta un sector de comida en tu antro.
- Claro que sí, lo he estado pensando durante mucho tiempo, pero claro, nada exagerado, solo unos cuantos burritos, quizás uno que otro bocadillo. – Expresó emocionada Sunset sintiéndose comprendida por su interlocutor. – Aunque todos dicen que es una mala idea porque dejarán los baños hechos un desastre.
- Al demonio, yo creo que es una gran idea.
- Sí, pero con una condición. – Dijo de pronto la de ojos turquesa llevándose el último bocado de comida con el tenedor.
- ¿Cuál? – Cuestionó él con ansias.
Tomándose todo el tiempo del mundo, Sunset masticó el alimento para impacientar a Wane, cosa que no llevó mucho tiempo, porque a los diez segundos de hacerlo, la tomó de sus antebrazos con ambas manos, atravesando la mesa. Con golpecitos de palma, ella sonrió con la comida todavía en su boca.
- Calma, calma; como habrás notado, los burritos congelados vienen en empaques de a cinco en cajas de seis empaques y pues, no puedo cargar con cuatro cajas y un microondas por todo el centro comercial; así que tú tendrás que venir conmigo.
Wane desde luego deseaba con todas sus ganas decir que no, marcharse de allí y preocuparse por los asuntos de verdadera importancia para él, vencer a la muchacha que cambiaba de forma todo el tiempo para mantenerse segura; pero actuaba de otra forma, el placer brindado por las reacciones químicas en su cerebro trataban de alterar su comportamiento y lo estaban logrando; sin embargo, pronto llegó un momento de claridad.
- Sí lo pones así, no dejaría nunca que una chica con mala suerte como tú fuese sola a comprar tanto al supermercado.
La de cabello bicolor puso cara de pocas amigas al recordar la forma peculiar en la cual se conocieron; mas ahora las cosas eran distintas ¿Quién iría a decir que el idiota del supermercado era en realidad un buen sujeto?
/[SSE]
- ¡Ayúdame! – El grito era reconocible, provenía desde la lejanía, Sunset trataba de hallarla, podía reconocer la voz… era Twilight.
- ¡¿Dónde estás?! – Gritaba con todas sus fuerzas, pero estaba casi afónica, toda su garganta le ardía terriblemente, se la rascaba para quitarse el ardor, pero no ocurría nada.
Estaba en una casa de espejos, las paredes eran espejos, el piso era uno, incluso el techo lo era, la poca luz que podía apreciar provenía de luces de navidad colgados al borde de las paredes, se podía observar a sí misma, pero no podía ver el reflejo de Twilight, mucho menos a ella. El eco producido por sus gritos la desesperaban, la volvían loca por completo.
- ¡Ayúdame Sunset! – Continuaba gritando la adolescente con fuerza, pero en esta ocasión, su voz se quebraba, rompiendo en una especie de quejido seco que era callado de inmediato.
- ¡Twilight! – Volvía a vociferar completamente alterada, el sudor comenzaba a bajar por su cabeza, sus ojos comenzaban a humedecerse y su pulso se incrementaba de sobremanera.
Necesitaba pensar en una solución, su amiga estaba en peligro, debía rescatarla donde fuera que estuviese. Por mucho que corriera por los pasillos, siempre llegaba al mismo lugar o al menos así parecía; finalmente recordó lo pasado en la tarde. Sus ojos pronto obscurecieron para dar lugar a unas esferas llenas de obscuridad, de las cuales emergieron dos círculos de luz turquesa; como humo denso, aquella obscuridad salía de sus órbitas para desvanecerse en el aire.
Sin embargo aquello era irrelevante frente a la situación. Observando el espejo y pasando por alto su reflejo, pudo observar un aura morada del otro lado. Colocando su dedo en la superficie reflectante la sometió a un calor intenso en cuestión de segundos, este finalmente comenzó a derretirse así como el hielo. Una vez abierto el camino, la adolescente de pelo bicolor pasó a través de él.
Sin embargo, allí estaba frente a ella, no era Twilight; ¡Era Midnight! Esta, comenzó a extender sus alas para así alzar vuelo, sin mediar palabra alguna, un haz de luz salió de sus manos en dirección a la de cabello bicolor. Quien de forma inmediata se transportó detrás de su atacante.
- Twilight, tienes que reaccionar.
- Oh no, linda, me temo que Twilight ya no va a regresar. – Sentenciaba de forma malévola la transformación.
Parecía que aunque tuviera una gran cantidad de información en su cabeza, esta no estuviera disponible en cualquier momento, solo cuando la deseaba. Manteniendo la concentración y al mismo tiempo evitando una nueva descarga de energía, recordó algo fundamental de aquella criatura… era en gran medida su creación.
- Necesitas recordar cuál es el camino que decidiste seguir Twili, vamos, tienes que despertar.
- ¡Te dije que ella ya no volverá! – Exclamo la hibridación poco antes de lanzar otro rayo de energía.
Esta vez, la adolescente levantó la mano izquierda para lanzar un rayo similar. Mientras con la otra generaba una especie de insecto diminuto con pelos y varias extremidades. La cantidad de energía liberada por ambas era similar, ambos rayos mantenían una lucha pareja sin superar ni hacer retroceder al otro por mucho tiempo.
Con cierta duda al respecto, la de ojos turquesa arrojó la pequeña criatura en dirección a su amiga; poco después de llegar al piso, la criatura creció de forma drástica, frenética, hasta alcanzar la mitad del tamaño de un humano normal. Las pequeñas patitas que tuvo momentos antes se transformaron en tenazas, patas traseras, una mandíbula y varias patas de soporte.
Con cautela y precisión, la pequeña criatura se posicionó detrás de Midnight, utilizando sus poderosas patas traseras saltó hasta llegar a la altura de ella, con sus diferentes patas se aferró del vestido y de la primer parte que encontrase, poco después, sus tenazas de inmediato se fijaron en los brazos, para luego obligarlos a bajar, con una fuerza extrema, utilizó dos pares de los diez en total para aprisionar las alas de la hibridación, como era de esperarse, ella descendió atraída por la gravedad.
La concentración de la energía de Sunset paró de inmediato al ver la escena. La criatura de increíble fuerza pronto posicionó su cabeza, junto con sus mandíbulas en el cuello de su prisionera, estas de forma asombrosa cambiaron de posición, y en lugar de mantener peligrosas puntas en frente, cambiaron por una superficie doblada lisa y de aspecto resistente, sin mucho esfuerzo, logró apresar la cabeza de Midnight. Sunset corrió hacia el lugar, pudiendo percatarse de que en algún momento había perdido sus botas, pues podía sentir la fría superficie del espejo sobre el cual estaba parada.
- Déjame, maldita cosa… - Exclamaba la adolescente de piel morada, con sus ojos centellantes y su aspecto imponente.
- Twilight, debes reaccionar. – Señaló Sunset con calma, esperando tener el mismo efecto en aquella figura que, pese a haberla visto antes, le parecía extraña.
- Estoy harta de repetírtelo, ella no va a volver; pero me tienes aquí… vamos, anda, hazlo. – bramaba la hibridación manteniendo su mirada de odio repulsivo hacia la de ojos turquesa, quien también la observaba con sus particulares ojos de obscuridad.
Con cierto temor, Sunset acercó su mano derecha al pecho de Midnight Sparkle, una especie de llama viviente salió de su brazo rodeando el cuerpo de su amiga transformada.
- ¡Nooooooo! – Comenzó a gritar la hibridación con dolor extremo.
La llama entonces liberó una gran cantidad de energía que empujó por los aires a la pelifuego, no obstante, sin mucho esfuerzo esta se transportó hacia su amiga.
Twilight había vuelto a la normalidad, más todo su cuerpo estaba convertido en piedra, su mirada en el infinito y su aspecto común se mostraban de forma pétrea, sin vida, desolada. Sunset al reconocer todo aquello se arrodilló ¿Qué había hecho?
La criatura que sujetó a Midnight se apareció pronto, situándose a dos metros de distancia de la adolescente, quien también pudo percatarse de su presencia. ¿Qué estaba haciendo en realidad? ¿Cómo era capaz de capaz de crear algo semejante al insecto con pelos a su izquierda? Y más importante aún ¿Por qué convirtió a Twilight en una estatua de piedra si lo que deseaba en realidad era volverla a la normalidad?
Como si tratasen de responder a sus preguntas, el piso reflectante comenzó a resquebrajarse y sin dar oportunidad a la adolescente de moverse, se rompió; Sunset trató de transportarse, pero simplemente no podía hacerlo. Sin mayores complicaciones, la caída fue disminuyendo hasta que finalmente sus pies se toparon con una superficie caliente la cual pudo pisar, la obscuridad fue desvaneciéndose pronto para convertirse en niebla blanca, árboles extraños en plena incineración.
Al poco tiempo, la imagen de Supay apareció entre toda la neblina; su tamaño, así como su aspecto se mantenían iguales; sin mayores miramientos, se quedó parado.
- Dime, ¿Por qué convertí a Twilight en una estatua?
- Está por demás decir que fue un sueño y que es la representación de un temor que tienes dentro de ti, puedes descubrir su significado por tu cuenta o dialogar contigo misma de forma directa. Lo siento, pero no te puedo ayudar con más.
Supay estaba a punto de desaparecer, pero Sunset comenzó a caminar por aquella tierra caliente.
- ¿Cómo, ya sabes, falleciste?
El demonio se dio media vuelta, sin dubitar al respecto se inclinó hacia Sunset para mostrarle el piso y todas las cercanías.
- Mira debajo de ti. – indicó la criatura de gran tamaño y voz imponente.
La lava recorría casi toda la superficie, consumiendo a su paso toda clase de plantas y criaturas; junto con la neblina blanca, el humo gris se dilataba por aire, el punto desde el cual ingresaba la luz todavía era visible.
- Este lugar tuvo varios nombres, pero los demonios la llamamos Pachapaqariy: la tierra del nacimiento, del amanecer… aquí el primer demonio en doblegar y manipular su núcleo inició una nueva especie. Lo que hizo se consideraría atroz tanto para un poni como para un humano.
Sunset recordaba con horror como aquella criatura de la mitad del tamaño de ella había extraído los órganos reproductores de una "hembra" de su especie; pero luego, criar dos criaturas a base de energía, quitarles los ojos y ensordecerlos, aquello era una abominación, una atrocidad.
- Probablemente, como casi cualquier criatura social, veas lo que hizo como una auténtica aberración, un crimen… un pecado. Pero aquel demonio tuvo en sus manos el cambio de toda la especie. Nos llevó a una vía de evolución imposible en Equestria.
Supay comenzó a caminar de pronto, invitando con un movimiento de cabeza a la adolescente a seguirle. Desde luego, Sunset caminó a su lado; debido al tamaño del demonio, este debía caminar de forma lenta para avanzar a la misma velocidad que la de ojos turquesa.
- ¿Por el rechazo de la energía positiva cierto? – Afirmó la adolescente recordando perfectamente aquella plática.
- Sí, somos las únicas criaturas en nuestra dimensión, hasta donde sabemos, que son destruidas por el mundo en el cual habitan. Nuestra existencia es algo así como un error, algo que no debió haber ocurrido; sin embargo, contra toda probabilidad en contra, los demonios surgieron.
- Pero eso no le quita lo atroz a lo que hizo aquel sujeto. – Espetó la adolescente olvidando por un segundo que hablaba con algo así como una contestadora inteligente.
- Es cierto que para ti lo es. Pero ahora te pido que imagines lo siguiente: pasar toda una vida creyendo una mentira, en una época de degeneración social, donde la ignorancia de unos era el poder de otros, donde solo tenía valor la atención de los instintos más bajos. El olvido de la racionalidad, de las capacidades superiores, del placer de dominar y controlar la naturaleza, el endiosamiento de las cadenas burocráticas, del surgimiento y el dominio de religiones que no ayudaban en lo absoluto a resolver los más grandes problemas de tu sociedad. Sunset, no todos los pueblos tienen la misma historia que Equestria. – Afirmaba la criatura manteniendo sus ojos en un punto fijo a través de toda la neblina.
- Pero… por qué hizo aquello.
La criatura comenzó a mover su cola de un lado a otro, extendía sus alas y esbozaba algo parecido a una sonrisa.
- Simple, porque no podía cambiar su sociedad, porque la mentalidad, la racionalidad y la voluntad de aquella sociedad era demasiado débil, demasiado inferior para poder cambiarla, al menos con las capacidades primitivas que aquel demonio poseía. No tenía ni siquiera una partícula de nuestras capacidades. Es por eso que tomó una decisión demencial, arriesgándolo todo por el todo. Primero desarrolló su habilidad con energía negativa hasta su límite, después planeó la creación de una nueva especie. Si no puedes cambiar a tu especie, creas la tuya. Aquel fue el argumento con el cual realizó el crimen contra la vida de una demonio. Así surgió la segunda generación de nosotros.
- Creo que no me lo dijiste antes. ¿Qué pasó con la especie de la cual se diferenció?
- Una enfermedad, una guerra y un demonio superior; la primera los fortaleció, la segunda los separó y la tercera… pues digamos que los de la tercera generación todavía podían sentir rencor.
Los ojos de la adolescente miraron hacia abajo, mientras más conocía acerca del pasado de aquella historia desconocida, mas mal se sentía; ser el producto de todos esos actos era terrible, tanta maldad, tanta crueldad, tanta insensatez conformaban parte de su pasado quisiese o no.
- De todas formas, generación tras generación el control de la energía negativa crecía; lo primordial fue el desarrollo de la percepción del mundo; verás, en Equestria existen y existieron diferentes tipos de criaturas con percepciones distintas, en gran medida la cantidad de conocimientos que adquirimos del mundo necesitan de la percepción, desde la primera generación existió estuvimos obstinados con tener una percepción cada vez mayor. Sin embargo, la solución fue hallada desde la primera generación: los órganos especializados en la percepción eran una cosa meramente física, la energía mágica no podía conformar parte de esta porque como dije antes, la energía positiva es menos sutil con la materia orgánica. Sin embargo, nosotros, utilizando la energía de nuestro núcleo no tardamos en conformar órganos hechos a base de energía y materia especiales para la percepción.
- ¿A dónde vas con todo esto? ¿Avance esto en la academia de unicornios súper dotados y también en la escuela?
- Es obvio lo que digo, pero no deja de ser primordial: un organismo que perciba el mundo a través del oído y no posea vista, muy probablemente no conocerá los colores, pero escuchará sonidos que el otro no podría percibir, el mundo en su enormidad tiene una infinidad de objetos para ser percibidos, con un sentido y dependiendo de su grado de desarrollo se puede percibir solo un pequeño pedazo del mundo; pero cuando desarrollaron sentidos a base de energía, observaron un mundo distinto, mucho más complejo, mucho más dinámico. Ningún poni sabría decir que toda la materia está conectada por magia, ni siquiera saber cómo funcionan los elementos de la armonía. En fin, nuestra percepción logró ver cosas que nunca vimos antes y progresivamente fuimos absorbiendo conocimientos cada vez más complejos.
- Ahora entiendo, es así como generaron hechizos tan… extraños.
- Exactamente, con el tiempo pudimos transformarnos a nosotros mismos con la energía negativa, incrementar el cerebro, cambiar la constitución del sistema nervioso, en última instancia la manipulación total de la materia a grados desconocidos para cualquier especie.
/[SST]
Durante casi toda la tarde, la compañía de Sunset Shimmer había sido algo fatal y al mismo tiempo placentero, era interesante observar como aquella hembra humana podía lograr maravillas negociando en tratos innegociables, haciendo vacilar a cualquier vendedor, revisaba de forma meticulosa cada producto, era de admirarse, pero lo malo resultante de todo ello fue que lo tenía cargando el peso de tres cajas distintas de burritos de distintas fábricas, lo mismo sucedía con la caja del electrodoméstico.
Con un gran esfuerzo, mantenía los distintos empaques en equilibrio, sus brazos se cansaban debido al esfuerzo; en aquello Sunset Shimmer parecía ser como el resto de las mujeres, al menos de las que describían los otros trabajadores del antro… cuando se trataba de comprar algo, buscaba y rebuscaba. Ciertamente aquella cualidad era de apreciar, pues ella se percataba de encontrar lo mejor de lo mejor.
- Y por último, si esto no te molesta… necesito ir por algo de ropa. – solicitó la veinteañera encaminándose en dirección al sector sur del supermercado.
- Sí me molesta. – Respondió Wane manteniendo una mirada de pocos amigos.
- Es que realmente lo necesito, te deberé una. – Imploró la veinteañera acercándose hacia este y mirándolo directamente a los ojos.
- Sí… supongo que puedes… invitarme a comer algo terminando de llevar esto al antro.
Los ojos de ella se iluminaron como nunca antes, desde luego, el detalle no pasó desapercibido por el joven.
- Gracias. – Dijo finalmente poco antes de encaminarse.
Sin dejar de ser una fuente constante de consternación así como de frustración, Wane no dejaba de tomar nota mental de todas sus reacciones, de las posibles causas de estas y sobre todo de aquellos momentos en los cuales perdía completamente el control, como en la última conversación; Sunset recibía gran parte de su atención, por momentos le preocupaba escucharla o no comprender bien lo que le decía, el aroma que despedía su cabellera, sus manos siempre tibias que de forma sutil solían rozarlo, el mero tacto le hacía estremecer; pero no perdería la poca cordura que le quedaba.
Esperaba con ciertos movimientos constantes en su pierna derecha; por alguna razón se hallaba increíblemente nervioso. De un momento a otro cerró sus ojos para concentrarse en concentrar una cantidad de flujo minúscula para eliminar por un tiempo la cantidad de procesos químicos de su cerebro; no serviría por mucho tiempo, pero le daba un respiro. NO obstante, nada lo preparó para lo que vio al abrir sus ojos.
- Se sincero ¿Crees que me veo bien? – Preguntó con cierta timidez la veinteañera situándose delante de varios espejos que tenía para ver bien la prenda que había elegido.
Era un vestido de un corte fino, con costuras invisibles a cualquier ojo inexperto, dos líneas violetas subían desde el borde del corte ubicado a media rodilla subiendo hasta el busto, donde se unían para llegar hasta una única tira que pasaba por su hombro derecho; haciendo conjunto llevaba dos tacones rojos que combinaban a la perfección con su cabello. Sin darse cuenta, Wane se quedó observándola durante más de diez segundos de forma atenta, repasando toda la prenda y también a la mujer que tenía enfrente, finalmente Sunset se sonrojó antes de hablarle.
- Y bien… ¿Qué piensas?
- Te ves… eres un bon bon. – Replicó él recordando las palabras del niño del orfanato.}
- G… gracias. – Contestó la de ojos turquesa tratando de no ruborizarse más de lo que ya estaba…
Entonces, un pensamiento, una sospecha le llegó de inmediato a la cabeza. Iba en contra de cualquier interés real que pudiera tener y de un momento a otro se hizo tan imperativo que no pudo alejarse de una cuestión tan insignificante. Su mano izquierda comenzaba a temblar, de la misma forma apenas pudo formar una expresión entendible a los ojos de Sunset, con cierta timidez en su voz trató de articular bien sus palabras.
- P… ¿Por qué necesitas ropa? Esa ropa, digo, ¿Para qué la estás comprando? – Cuestionó el quedándose atónito por su incapacidad para comunicarse y de la facilidad con la cual su comportamiento se vio cambiado de un momento a otro… ¿Cómo era posible para los humanos vivir de aquella forma?
La pelifuego apenas pudo comprender las palabras de su interlocutor. Mas cuando este se explicó mejor puso una cara desconocida para Wane, sus pupilas se extendieron de forma casi imperceptible, una sonrisa débil se esbozó en su rostro, sus músculos se relajaron y finalmente se llevó una mano a los cabellos.
- Esta noche tengo una cita con alguien. No se lo digas a nadie ¿Está bien? Lo último que deseo es que me molesten con él. – Afirmó con calma, pero con una sinceridad tal que Wane sintió cierta pérdida, seguida de una furia ciega y finalmente un dolor inexplicablemente profundo.
Aquellas emociones se presentaban en consecución rápida una y otra vez como un círculo vicioso. De un momento a otro, la expresión de Wane cambió de una incomprensión a una mirada de enojo, sus cejas se fruncían, su labio inferior comenzaba a temblar, su nariz inhalaba y exhalaba aire de forma acelerada y audible, finalmente sus ojos evitaban observarla directamente. Aquellas emociones nuevamente tomaban el control de su accionar, de sus reflejos y mucho más importante aún: de sus pensamientos, esto último era lo más atroz de aquel funcionamiento, no pensaba claramente, su cabeza comenzaba a imaginar el posible rostro a quien ella hacía referencia.
- ¿Estás bien? – Preguntó Sunset Shimmer con preocupación por el cambio abrupto en su amigo.
Al escuchar sus palabras, el joven regresó a la normalidad, tan enajenado en aquellos pensamientos se hallaba que había dejado de prestarle atención.
- Sí, solo… cuál es su nombre.
- No te pases de curioso; si la situación se presenta lo conocerás. – Le espetó ella con una sonrisa y alcanzándole una bolsa con otras vestimentas que consiguió de ocasión. – Por ahora nos espera el antro. – Prosiguió poco antes de dirigirse nuevamente a los cambiadores.
/[SSE]
- Finalmente, llegamos al momento crucial en la historia de nuestra especie, cuando un demonio finalmente halló la manera en la cual podía robar el núcleo a otro demonio, verás, el poder en la magia es relativo; ciertas criaturas piensan que es por su cantidad, otras por el hechizo que realices y unas cuantas le atribuyen absolutamente todo a la capacidad del hechicero, mago, brujo o como se le denomine; para dominar la magia, es decir, concentración, talento, dedicación etc.
- Sí, Celestia solía decirme que si no hallaba el valor de la amistad mi magia sería tan débil y ruin como mi corazón.
Supay comenzó a reír de forma estridente, el interior de su boca comenzaba expedir una cantidad de aquel humo negro denso.
- ¿Qué es tan gracioso? – Cuestionó de pronto la adolescente.
- Magia negra, maleficio, necromancia, considerar cierta magia como buena y olvidarse del resto suele ser un obstáculo para comprenderla. Aun si se lleva la denominada magia negra en el aprendizaje, esta óptica enceguece el entendimiento de la magia. Verás, las tres respuestas son acertadas, debe existir un individuo, mecanismo o colectivo con la capacidad de controlar magia… más cuando se hace de forma racional como en el caso de los ponis y también el nuestro. Segundo, la cantidad de energía que se puede manipular, que se puede almacenar y/o crear es importante porque puede mantener un hechizo en funcionamiento en un determinado tiempo, incrementar su alcance o su poder. Y tercero, un hechizo es un tipo de flujo, una configuración de movimiento, reacción e interacción de la energía, un hechizo con un tipo de funcionamiento, por ejemplo de crecimiento en plantas, tiende a ser superado con relativa facilidad con un maleficio de muerte y putrefacción.
Realizar un hechizo que envíe una gran cantidad de energía hacia el oponente de forma bruta como un rayo de energía luminosa suele surtir efecto en criaturas que poseen gran cantidad de energía. Y lo interesante es que casi todos piensan que eso es el culmen del poder en la magia. Es por eso que criaturas como Tirek son consideradas extremadamente poderosas.
- Pero Twilight me contó cómo estuvo a punto de llevar a Equestria a la ruina.
- Para vencer a criaturas de un manejo tan bruto de la magia, basta con utilizar un hechizo que modifique el funcionamiento de su cerebro. Solo se puede hacer un contrahechizo cuando se entiende el hechizo, una criatura con tan poca comprensión no puede hacerlo, así, con una cantidad ínfima de energía se vence a Tirek sin esfuerzo.
De forma similar los demonios pueden vencer a casi cualquier criatura con relativa facilidad. Sin embargo, debes recordar evitar enfrentarte a dos especies en particular, una es Discord porque su magia es caótica y la otra es a otro demonio.
- Po
r qué.
- Porque a partir de la novena generación, como decía antes, se halló la forma por la cual un demonio podía extraerle a otro su núcleo… Un núcleo no solo es un generador de energía negativa; con el tiempo lo convertimos en algo así como una memoria. Cuando un demonio se lo extrae a otro, no solo le quita la vida, roba también sus conocimientos e incrementa su capacidad de producir y almacenar energía, aunque claro, solo se incrementa en porciones pequeñas. Sin embargo ponte a considerar que si quitas el núcleo a cien demonios las porciones pequeñas se hacen más y más grandes.
Llegó la época en la cual los demonios se eliminaron los unos a los otros, todo por el poder, por la capacidad de hacerse mucho más completos, más perfectos.
Yo me enfrenté a muchos, me vi forzado a luchar por mi vida. Sabía que mi creador vendría tarde o temprano por mí y entonces fui yo quien lo buscó. Una vez hallado, tuve que esconderme por mucho tiempo de su percepción ya que me superaba en los tres aspectos de la magia, un ataque frontal sería un suicidio. Pero finalmente, luego de casi mil años de cacería entre demonios, quedaron solo dos que creían haber absorbido todos los núcleos salvo claro el de su adversario.
Sí así lo quieres ver, tu abuelo se enfrentó a muerte, esperé pacientemente hasta que su enfrentamiento redujera a ambos en todos los aspectos; la cantidad de hechizos simultáneos, formas de vida creadas, dimensiones alteradas, unidas, destruidas, los dejó con una energía tan pobre y un cansancio tan grande que parecían dos unicornios realizando magia el uno contra el otro. Fue allí que yo ingresé para acabar con aquella absurda cacería… sin embargo, poco antes de extraer el núcleo de tu abuelo, este lo maldijo para que autodestruyera; no pude reaccionar a tiempo y la maldición se extendió a mi núcleo.
- ¿Entonces, pereciste por aquel maleficio?
- No, el hechizo era tan complejo que hasta el final de mi vida no pude comprenderlo del todo, solo mantenerlo a raya. Pero después de haber absorbido el núcleo de tu abuelo, tuve una visión que pronto se hizo recurrente hasta que se hizo pensamiento y con el tiempo en un plan visionario. Liberarnos de esta naturaleza autodestructiva, de todo este mal que atosiga a los demonios desde mucho antes de que los ponis crearan Equestria. Es por eso que regresé aquí. Un demonio tiene la naturaleza de conquistar otras especies para expresar su perfección en estas, las hace evolucionar de determinada manera, los protege y los educa, formas de hacerlo existen millones, preferí mostrarme como un Dios, un guardián. Pero para mi sorpresa su evolución los llevó al momento en el cual me convirtieron en un mero héroe, llegaron al momento en el cual solicitaron su independencia de mí. Aquel día llegué a entender sentimientos que solo un demonio puede comprender. Ver al objeto de su trabajo llegando al grado superior, a la perfección posible dentro de las circunstancias. Por todo el tiempo que los ayude a crearse, construirse y desarrollarse, ignoré que ellos también hacían lo mismo conmigo. Al final, se creó un nexo entre los dos, eran independientes de mí, pero era bienvenido en su sociedad y estimado por ella, de la misma forma yo comencé a institucionalizarme, a hacerme propio de ellos. Al no necesitar de mí más que para convivir y ser el centro de atracción en sus fiestas o días conmemorativos, lentamente comprendieron que yo era una posibilidad a alcanzar, mi poder, mi conocimiento, incluso mi cuerpo era una posibilidad y podrían alcanzarla; pero hasta ese entonces yo no me había dado cuenta de que también yo debía perfeccionarme, porque no era perfección… porque la perfección nunca se alcanza realmente. Desde ese momento comencé a trabajar para crearte. Porque mis debilidades eran ya imborrable, inteligibles. Cuando finalmente terminé de crearte como hechizo, tuve que deshacerme de una gran parte de mi núcleo para dártelo a ti; primero tuve que sacrificar un gran porcentaje de los núcleos que absorbí… me impresionó que ellos estuvieran dispuestos a ayudarme; los núcleos fueron ingresados en sus cuerpos, al hacerlo, el tiempo de vida que tendrían aquellos individuos sería corto. Sin embargo lo hicieron sin que lo ordenase, sin que lo pidiera… aquello me hizo sentir parte de aquella sociedad.
Al crearte como un hechizo parasitario mi labor estaba concluida. Pero antes de que pudiera maldecir a una poni contigo, un desastre natural se presentó en Pachapaqariy, las montañas que protegían el lugar de los curiosos comenzaron a expulsar lava, quise ayudar, pero de forma unánime me dijeron que debían hacerlo de forma independiente, si perecían sería porque su voluntad ni su desarrollo fueron lo suficientemente grandes. Comprendieron demasiado bien el pensamiento y la naturaleza de un demonio.
Al morir ellos, sentí que no tenía caso continuar con una vida como la que llevaba, lo perdí todo y no podía vencer los muros que me ataban a un estado de quietud y estancamiento. Aquí mi cuerpo se incineró, dejé de existir como consciencia en el mundo y me quedé como mera energía.
Al ver con sus ojos particulares, la adolescente podía percibir cómo todo el lugar conservaba la energía de su padre, su núcleo destruido liberaba enormes cantidades por todos los rincones.
- Cuando un demonio muere libera energía negativa, la energía negativa…
- Es más sutil con la materia orgánica… - Repitió ella, manteniendo sus ojos enfocados en todos los rincones.
- Esa es la historia de mi muerte, pero lo que debe importarte es la historia de tu vida Sunset Shimmer. Eres importante, la demonio más importante desde el primer demonio en nuestra rama evolutiva.
Un zumbido comenzó a molestar el oído de la adolescente, pronto aquel escenario junto con el rostro de su padre comenzaron a difuminarse.
Como bien saben, el lanzamiento de Legends of Everfree está programado para el 1° de septiembre y no podía ser en mejor momento, si bien intento hacer de este fic "creíble" necesito terminarlo antes de esa fecha, porque después viene su continuación. Pero no se preocupen, la calidad es algo que siempre he tratado de mantener; bien, nos leemos pronto, cuídense.
