Los personajes de Kaleido Star no son de nosotras, pertenecen al estudio Gonzo Digianimation, bajo la dirección de Junichi Sato y Yoshimasa Hikaike.

El Dragón y el Fénix: Inicio y Fin
Autora: Layla Hamilton - Original
Traducido del portugués al español por: SanLay-cvrt

Los entrenamientos se intensificaban. La obra no poseía ninguna técnica especial, ni en el clímax ni en el desarrollo, pero a juzgar que se trataba de una obra hecha casi exclusivamente por principiantes y que no duraría más de un mes, el uso del trapecio ya era más que suficiente.

Cada día que pasaba, Layla mejoraba en su actuación. Era tan evidente, que cuando ella bajaba de los trapecios al final del día, cambiaba completamente de humor, viéndose incluso, hasta un poco bipolar. Yuri, por otro lado, estaba perfecto en el papel. Se mostraba alguien completamente relajado y sonriente en el escenario y a los pocos días, acabó adquiriendo un poco de la personalidad de "Peter" fuera del mismo personaje. Aparentaba más amabilidad y no tanta frialdad, a pesar de todavía "Provocarse" con ella.

Incluso con el ritmo aparentemente tranquilo, los entrenamientos para los principiantes eran pesados. A los pocos días, se podía ver el cansancio en el rostro de algunos del elenco, incluyendo el de Layla, pero ella era la única que no cedía, hasta que faltando apenas una semana para el estreno, cayó del trapecio y casi no se levantó más de la red de protección. Los motivos eran claros: sus brazos todavía no eran tan desarrollados para el trapecio, y por lo tanto, eran débiles para que recibieran tal esfuerzo, y eso también acababa forzando su columna. Por esta razón, precisaba inmediatamente de reposo, o no estaría bien para presentarse. Pero al igual como ocultaba todos sus sentimientos, ella también escondía muy bien sus dolores y su cansancio. Por más que a esa altura aparentara cansancio, éste era mucho más notable de lo que nunca antes había mostrado. Pero alguien, y siempre ese mismo "alguien", se dio cuenta de aquellas actitudes, y ese mismo día, la siguió hasta su casa para intentarla ayudarla o por lo menos, hacerla aceptarlo.

– Señorita Layla, tiene visita… Es de Kaleido. ¿Quiere que le pida que vuelva después?- le preguntaba Macquarie en tono bajo a Layla, quien se encontraba acostada boca abajo en la cama, completamente exhausta y aún con la ropa de entrenamiento puesta, murmuraba que atendería a tal persona en cinco minutos.

Antes de que pudiera arreglarse, oía algunas exclamaciones de la empleada desde el pasillo y luego oyó la voz de su visita dentro de cuarto.

– No necesitas levantarte, vine a ver como estabas– habló, también en tono bajo, la observaba erguirse rápidamente en la cama, mirándolo con sorpresa.

– ¡¿Q…Qué haces aquí?!– dijo arreglándose de la forma más rápida que podía, sentándose en la cama con los pies en el suelo, completamente avergonzada por haber sido encontrada en aquel estado.

– Yo ya respondí esa pregunta, Layla– sonreía levemente, afirmándose sobre la puerta para aproximándose hacia ella. – No necesitas levantarte.

– Yo estoy bien. ¿Por qué decidiste visitarme?– el modo rudo provocaba más confusión en él. Sólo hacía su sonrisa más grande, la cual se disipaba al paso en que comenzó a darle un consejo, y para eso tenía que estar más serio.

– Estoy viendo que te estás esforzando bastante, pero no me gustaría tener que actuar con Cathleen, sólo porque la Tinkerbell principal no aguantó dos escenas completas– dijo en un leve tono de preocupación, pero al mismo tiempo sincero, y con la miraba sin pestañear – No necesitas esforzarte más, tu escena ya está…

– Cathleene se quedará en el lugar donde debe estar- lo interrumpió, con el ceño fruncido por la rabia, sin tomar en cuenta el resto de la frase, especialmente después de haber oído aquel nombre. Cathleen era una de las integrantes del elenco principal, más mal humorada e irritante que ella, no existía. Hace cerca de 2 semanas, había notado el bello clima en el escenario del espectáculo para principiantes, que en el cual, desde el inicio no quería participar, y decidió que sería sustituta de Layla, "En el caso que sucediera algo", como si hubiese previsto que sucediera algo, y en la mente de Layla, sería ella la culpable por cualquier accidente. Pero el interés de ella era nada menos que Yuri, hasta incluso él mismo ya lo había notado en una de sus muchas conversaciones, la cual la propia chica había iniciado. De una forma o de otra, tenía una indignación especial con aquella chica y por ningún motivo cedería y aceptaría cualquier actuación que no fuera Layla arriba del escenario.

– Entonces, intenta cuidarte – añadía él, mirándola fijamente.

– ¡Yo estoy cuidándome!– ella decía, aún más enojada, lista para mandarlo a retirarse de la peor manera, pero él fue más rápido.

– Tienes un salón de entrenamientos aquí, ¿No es así?– cambiaba levemente el tono, bastante tranquilo aún, mirándola esperando una respuesta. Aquella deducción la sorprendió. "¿Cómo sabe…?", pensaba, afirmando con la cabeza, todavía un poco confusa y con el ceño fruncido.

– Nosotros somos parecidos… también tengo un lugar aparte para entrenar– sonreía levemente, hallando chistosa la sorpresa de ella. A tal punto, que le permitió continuar – ¿Puedo ofrecerle una ayuda para sus brazos? Y no intentes interrumpirme, señorita Hamilton, sé su punto débil y puedo ayudarla. Al menos que quisiera hacerlo mal en pleno escenario.

Era una propuesta irrechazable y una gran provocación, pero que valía la pena si ella aceptara aquella ayuda. Sin embargo, en vez de responder, apenas se levantaba de la cama, sobrepasándolo y saliendo del cuarto. Caminó parte del corredor y se dio vuelta levemente para responder – Mi nombre es Layla… Sígueme.

No evitó dejar escapar una risa por aquellas palabras, siguiéndola y manteniéndose a poco menos de dos pasos atrás de ella.

– ¿Pretendes entrenar ahora?

– Al menos de que estés demasiado cansado para eso– respondió groseramente sin notarlo. Luego agrandó los ojos, tapándose la boca ante tales palabras, pero como él estaba detrás de ella, pensó que no lo notaría. Apenas escuchó nuevamente su risa y en seguida silencio, el cual se mantuvo hasta llegar a la sala de entrenamientos.

– hm… No pretendo ser tu profesor… sólo tu consejero– comentaba, al observar el espacio – Qué bueno que aceptaste mi ayuda.

Ella lo miraba desde la esquina, de una forma seria y levemente malhumorada, sabiendo que el tono de provocación no era accidental. Pero tenía que aguantarlo si deseaba mantenerse en el escenario hasta el último día del espectáculo. Lo que más la irritaba, aparte de todo, era el hecho de que él no haya estado ni un poco cansado, y por lo tanto, podría tener más velocidad, más equilibrio, regular la fuerza de impulso y otras cosas que viniendo de él, sólo podían ser un trámite. Pero no le importaba. Le mostraría a él, que podría hacer todo lo que le pidiera sin dudar, hasta que ella pudiese superar la actuación de él. Eso no podía durar toda la vida.

Impresionantemente, en el ensayo general, sin que lo notaran, Layla hizo todas las acrobacias sin menor esfuerzo. Todas aquellas correcciones hechas por él, no habían sido en vano. Él le había dado, en vez de fuerza física, un mejoramiento en otras partes del cuerpo y en otras habilidades, las cuales podrían suprimir y reemplazar aquella falta de músculos y de fuerza en poco tiempo, ya que un aumento de la musculatura en los brazos, significaba mucho más trabajo y en un tiempo mucho más extendido. Para la infelicidad de él, ella lo había agradecido, pero sólo por educación, sin notar lo positivo que él le había proporcionado. Sus saltos eran más sutiles, su velocidad era precisa en conjunto con la facilidad que había adquirido para mostrar sus habilidades, ella podía concentrarse aún más en su actuación. Finalmente el estreno de la obra fue un gran éxito, y no había quien no comentara sobre la tan pequeña y hermosa hada que aparecía a ratos en el escenario, demostrando un enorme celo hacia Peter, como si hubiesen vivido juntos toda la vida, y ninguno podía separarlos, ni la misma Wendy, cuya actuación no llegaba ni cerca de la que habían hecho ambos.


Nota de la Autora: Y comienza la relación entre los dos. ¡Era cosa de tiempo! Hasta que Layla finalmente comienza a querer confiar en alguien, se demora tanto, que la mayoría de las personas se rinde. Por suerte él no lo hizo ¿No es así? ^.~