Los personajes de Kaleido Star no son de nosotras, pertenecen al estudio Gonzo Digianimation, bajo la dirección de Junichi Sato y Yoshimasa Hikaike.
El Dragón y el Fénix: Inicio y Fin
Autora: Layla Hamilton - Original
Traducido del portugués al español por: SanLay-cvrt
Un mes. Era lo suficiente para que una obra tan simple como esta, pudiera ser un éxito. Con cada presentación, Layla se convencía más, de que definitivamente estaba en el lugar correcto y en el momento perfecto. Cada ovación que recibía, hacía que su cuerpo aún muy cansado, tiemble y obtuviera nuevas energías para el día siguiente. Tal sensación, le hacía cerrar los ojos en pleno agradecimiento al público, como si quisiera sentir cada golpe de palmas llegar hasta ella, como si fuese sólo ella ahí arriba y nadie más.
Tan grande fue el éxito, que el principal patrocinador de Kaleido, el señor Kenneth, cuya corporación patrocinadora llevaba el mismo nombre, decidió visitar a Kalos para ver con sus propios ojos las novedades del circo. Fue casi cerca del fin de las presentaciones donde Layla lo vio por primera vez. Saltaba en las barras elásticas en el momento de oír su nombre pronunciado por Kalos desde el corredor, y en seguida divisó su presencia entrando por uno de los accesos al escenario. Ambos se detenían para ver al elenco, así es como el tema de la conversación entre los dos, mencionó el nombre de ella, es por ese motivo que se dio la libertad de aproximarse hacia ellos para presentarse personalmente.
– Un placer, Sr. Kenneth, soy Layla Hamilton– le dice mientras extendía la mano hacia él, regalándole una pequeña y sincera sonrisa, observándolo con atención.
– Oh… Estoy viendo que nuestra hada no es tan ingenua como parece. Un gran placer, señorita– él hablaba en un tono sarcástico, en una clara intención de broma y dándole un indirecto cumplido – He oído hablar mucho de ti y del famoso Peter. Pero, ¿Dónde está él?
Ella notó como desvió su mirada hacia el salón tras de ella, pero cuando ella observó hacia atrás, Yuri, que hace pocos minutos entrenaba junto a ella, había desaparecido de allí. Sin entender, pero también sin cuestionarse mucho, volteó nuevamente hacia él con la misma sonrisa simpática de antes.
– Qué bueno que le gustó la obra, señor. Mi padre ya me había dicho su nombre, y yo me quedo muy contenta en poder conocerlo– ella continuó hablando. La última cosa que necesitaba en aquel momento, era elogiar demasiado a alguien que era tan unido financieramente con su padre en los asuntos de Kaleido. Pero nada como ser agradable, y mejor ser agradable por querer hacerlo, no por ser agradecida. Finalmente el modo como él hablaba, era interpretado como sencillos elogios que en ese momento, sonaban como idolatría viniendo de quien venga.
– Y yo espero seguir oyendo hablar mucho de ti, mi niña. Tendría mucho más placer en financiar este lugar si hubiese más acróbatas así de talentosos.
- No la elogie demasiado, señor Kenneth, ella tiene mucho que aprender todavía– aquel comentario de Kalos podía haber sido uno más positivo, como tal vez una indirecta de que a pesar de no estar completamente adaptada al escenario, ya se había hecho conocida dentro de él, pero su tono no sugirió nada además del fracaso. Esto provocó la ausencia de cualquier posible sonrisa que pudiese haber durado más de algunos segundos. Acaso después del comentario que había hecho el señor Kenneth. ¿Kalos aún no se había convencido sobre ella? Hasta incluso los mejores diarios y revistas del mundo de las artes, habían publicado por lo menos un artículo sobre la nueva obra, por más mínimo que fuese, el 90% de ellos mencionaban el papel interpretado por ella. Entonces ¿Qué era lo que aún le faltaba?
Por un momento, pensó en mostrar rabia, pero apenas lo miró demostrando cierto descontento y la misma cara de indignación de aquel día de la audición, con la diferencia de que no era tan clara como con la que él le había dicho lo anterior. Ella se mantenía en silencio, mientras lo observaba caminar el resto del corredor con el empresario hasta verlos desaparecer por completo. En ese momento, había quedado en un profundo silencio pensando en qué podría haberse equivocado, y de qué manera podría remediarlo, faltando tan sólo tres presentaciones para cerrar la temporada. Fue sorprendida como siempre, por un comentario inesperado a un lado de su oído, puesto que estaba muy distraída en aquel momento.
– Él perturba a todos, no deberías sentirte tan ofendida por culpa de un comentario que no pasó de algo ruin y estúpido de parte de él…– aquel joven la miraba dándole una sonrisa, siendo que la mirada demostraba cierto desprecio, pero no por ella.
– ¿Dónde… estabas? ¡Perdiste la oportunidad de conocer al señor Kenneth y presentarte ante él, hacerte conocido y reconocido!– volteo hacía él inconforme en cuán lento podía ser para ir a tomar agua, ir al baño, o cualquiera que fuese el motivo por el cual había desaparecido justamente aquel momento, y cuán rápido era en aparecer sólo para sorprenderla. Pero entonces, se le ocurrió que sólo tal vez, él ya estaba allí. Y finalmente oyó lo que Kalos dijo. Entonces, su expresión cambio algunos segundos después, por una más seria y preocupada que lo de costumbre – Espera... ¿Tú… oíste la conversación? ¿Por qué no te presentaste?
– No me siento con ganas de hablar con alguien de la altura de él. Sólo es eso. Él me va a reconocer de cualquier forma cuando yo haga más presentaciones por aquí y cuando sea el momento correcto, me presento– le respondía de forma espontánea e indiferente, encogiéndose de hombros. Pero su mirada no mentía. Sabía que había algo detrás de toda esa calma en sus ojos azules grisáceos, lo que la hacía mirarlo con aun más atención y hablar un tanto más bajo.
– Yuri, sé que no es de mi incumbencia, pero… ¿Sucedió algo all…?
– A propósito, ya sé lo que te falta– la interrumpió, antes de que pudiera completar la frase, cambiando completamente la miraba y la expresión. Sonreía ampliamente al notar el cambio de expresión proveniente de ella. De una forma u otra, ella le recordaba una niña cuando olvidaba un asunto y se enfocaba en otro de mayor interés. Además de, claro, ser tan curiosa a pesar de no admitirlo – Pero no voy a decirte, es inútil que lo preguntes. Sólo observa el resto del elenco sobre el escenario. Vas a notar lo que te falta.
– ¡Pero… tengo sólo tres días!
– ¿Y crees que eso es poco?– él soltaba una pequeña risa, volteándose para volver a entrenar. Pensó en impedirlo e ir para insistir por respuestas, debido al nuevo enojo que surgía, pero creyó mejor no hacerlo… Sólo por esta vez. Durante el resto del día, se concentró apenas en la técnica, ya que la actuación era difícil que salga, gracias a la preocupación que sentía por causa de las palabras de Kalos, que desde el día de la audición, se mostró alguien completamente frío y vacío, diferente de lo que ella imaginaba que el dueño de un lugar tan maravilloso, sería. Acordarse de su padre, en la mayoría de las veces, simplemente no la ayudaba en absolutamente nada.
Pasados dos días y llegando al último día de presentación, su deseo era que todo corriera perfectamente, pero no conseguía evitar la preocupación. No había entendido ninguno de los dos consejos que recibiría luego de los dos días y por un momento, parecía desanimare, además de sentirse con culpa por tal vez no estar haciendo el brillo que aquella obra merecía. Yuri, por otro lado, no conseguía evitar de verla de esa forma. De cierto ángulo, ella parecía perdida y por otro, tan fuerte, que fuera capaz de asegurar la expresión de su actuación en el escenario por los últimos dos días sin que la calidad de esa actuación disminuyera. Aun así, la veía en un cierto sufrimiento y en un dilema, el cual, como siempre no conseguía escoger poder esconderlo de los ojos de él. Entonces, decidió ayudarla un poco más, sólo en el último día, cuando finalmente comenzó a verla decaer en inconformismo y tristeza por no encontrar una solución.
"Intenta distraerte… No esperes, no estoy diciendo que te desconcentres… Quiero decir que seas más espontanea, reaccionar más libremente a lo que el público te ofrece…". Las palabras de él, por más extrañas que le parezcan, habían hecho alguna diferencia. Intentaría exactamente las palabras que él le dijo, incluso con las propias interrupciones molestas de aquel día, esas palabras habían quedado en su mente como algo a ser perseguido y conquistado.
"Reaccionar a lo que el público me ofrece...", pensaba ella mientras distraídamente realizaba los movimientos más libremente en medio del escenario. Casi se había olvidado de actuar cuando pensó en las ovaciones. En aquella primera escena en la que aparecía, el pensar en los aplausos, le arrancaba la más alegre sonrisa de satisfacción y felicidad de estar ahí, de ansiedad y deseo de poder hacer la mejor presentación y recibir la mejor ovación que alguien podría recibir. Aquel pensamiento, ganó fuerza en cada acrobacia hecha. Fuerzas para que los celos también se volvieran más fuertes, así como esa pequeña ira. Y por fin consiguió que la ayuda de Wendy fuera por completo amor hacia Peter. Y de este amor, surgió una consideración mayor hacia afuera del escenario, en el que ella reconoció algo verdadero en lo que él le había dicho, al punto de sonreír para él en pleno escenario, y agradecerle de forma gentil y cordial, sin pensarlo dos veces. Al final había creído en las palabras de él, creyendo que él estaba siendo verdadero, y no sólo irritándola más o diciéndole una parte. Finalmente había abierto los ojos y conseguido ver un amigo en aquellas manos que la aseguraban tomándola en el aire, en vez de un simple y duro rival que en cualquier momento podría dejarla caer. La unión de fuerzas; el primer punto positivo de Yuri había sido finalmente conquistado.
Nota de la Autora: Yuri está comenzando a dejar que los motivos que lo llevaron a Kaleido aparecieran. Para quién recuerda bien, él quiere vengar a su padre. Por lo tanto, estoy trazando toda a trayectoria hasta su "conquista"... Incluyendo los detrás de escena de las conversaciones entre él y Layla.Aguarden
