La sonrisa del demonio frente a ella era una mezcla entre satisfacción e infamia, su expresividad no conocía de secretos. Cómo no estarlo, prácticamente ya había ganado. Sunset Shimmer pensó por dos segundos en una alternativa.

- No tiene caso, en el momento en el que vayas por alguna de las tres iré por tus otras amigas y si me eliminas, ellas simplemente dejarán de vivir… sabes bien que no puedes salvarlas sin mí si eso pasa. – explicaba él frente a ella con tanta confianza que ya no efectuaba movimiento alguno.

Si existía un momento para hablar, era precisamente ese, la de ojos turquesa sabía bien que sus posibilidades eran casi nulas en dicho escenario, podría optar por enfrentarlo para menguarlo hasta un punto en el cual pudiera asegurarse de su inestabilidad por un tiempo, pero ello guiaba a un círculo vicioso, Wane podría escapar para una próxima vez y así sus vidas se verían comprometidas en enfrentamientos similares, al menos hasta que él decidiera ir por sus otras amigas.

El pacto hecho con sus amigas de forma casi involuntaria establecía en última instancia que si el perdía su núcleo o perecía el vínculo con sus amigas desaparecería y pronto se revertiría a una maldición inmediata. ¿En qué momento había pasado todo a un estado tan destructivo? De pronto aquella relación que tenía para vencer no servía de nada, de pronto aquel demonio había invertido las cosas a un punto hasta entonces impensado.

Pero aun así, Sunset no deseaba el final, no deseaba perecer sin siquiera dar señales de su fin y más aún cuando una criatura tan ruin sería quien la vencería. Se volteó para observar mejor a su interlocutor, quien se hallaba observando el cielo ahora nocturno.

- Esto no tiene por qué ser así… hay mucho más detrás de esto… - comenzaba a hablar la adolescente confiando ciegamente en que él le respondería.

- Aquello que te limitas a enunciar, me recuerda a los ponis de Equestria… ahora que lo pienso bien, Supay tenía razón, tú eres una hibridación en mente, cuerpo y corazón. Pero por muy impresionante que sea, estás equivocada.

La de cabello bicolor observaba al sujeto frente a ella todavía observando el cielo nocturno, el golpe todavía no había golpeado con todas sus fuerzas, sabía bien que en casi cualquier circunstancia él no estaría dispuesto a cambiar de parecer.

- Sunset, eres por mucho la criatura más confusa que conozco, eres una demonio y sin embargo te asemejas a una poni en tu forma de comportarte, eres capaz de tener emociones diferentes a las de cualquier integrante de tu especie originaria e incluso después de todos los ideales que Supay depositó en ti… sigues siendo una involución; eres un error y debes estar consciente de eso.

Las palabras de él eran una completa agonía en la mente de Sunset Shimmer, quien lamentaba de sobremanera no haber tenido una mayor precisión o revisión en el pasado; cómo podría saber que él tenía semejante capacidad o podía ser tan impredecible.

- No es el único camino….

- Pero es el mejor de todos. No hace falta decir que mientras más deseas estar con vida más piensas en una salida de esto. Es un precio a pagar por el bien de tus amigas… te prometo que no les haré daño, es más, ni siquiera intentaré dominar a este mundo u Equestria.

Sunset se hallaba impotente frente a una estratagema destructora de cualquier posibilidad para afrontarla que no fuera su fin y sin embargo tan consistente… si perdía su núcleo, simplemente moriría con el tiempo, era un hecho del cual tenía plena consciencia. Sus ojos se posaron con desesperación en el demonio frente a ella.

- ¿Prefieres que te llame Sunset Shimmer o Sun Shine? – Pregunto de forma pronta el hombre, de forma tan casual que casi se podría decir que ignoraba la atrocidad tanto de sus peticiones como de las implicaciones de sus planes.

- El poder por el poder es algo que no tiene caso… si me dejaras mostrarte, estoy segura de que cambiarías de opinión.

Los ojos de Wane comenzaron a obscurecerse para sacar aquellos similares a los de Sunset Shimmer, quien tampoco dudó en sacarlos a la luz.

- Mírate, tanto poder y no puedes terminar con una amenaza a tu vida, todo solo por unas cuantas vidas de unas humanas… es lo más bajo que un demonio puede caer.

Sunset Shimmer no tenía más palabras, ahí se mostraba la superioridad de él, era cierto, aquello a lo que denominaba como dependencia de sus amigas, ese amor terminaría liquidándola. Trataba de hallar una solución, pero era desde un inicio imposible, sea cual fuere el camino a tomar, él sería una fuerza constante e imparable.

- Escucha… solo… solo déjame mostrarte que hay algo más que esto, no has visto toda la realidad detrás de esto. Debes creerme.

El demonio se dio media vuelta observando ahora a la adolescente, quien mantenía sus manos al frente y una energía constante fluía, estaba preparada para una ofensiva.

- Y te creo, sé que hay mucho más detrás de esa simple hibridación, estoy seguro que eres un experimento más de Supay. Darle emociones de poni a un demonio, criarlo bajo su forma de ver el mundo y corromper su independencia… no tienes idea de lo débil e ineficaz que eres. – De forma fría, el hombre comunicaba sus pensamientos más profundos y con sentimientos poco conocidos por Sunset Shimmer, aquello no era odio, era un convencimiento real de que era inferior y ¿Acaso no era una muestra de su poder?

- Mira no todo es así de cerrado, si sintieras lo que siento, si vieras el mundo como un humano o un poni.

- Allí es donde te equivocas, lo hice, resulta que un humano es inferior, sus instintos, su racionalidad y su comprensión son arcaicas; no tiene caso que trates de convencerme Sunset, es mejor que no alargues más esto, o quizás lo mejor sea hacerlo, estoy seguro que sientes mucho dolor por la pérdida de la posibilidad de seguir con tus amigas y que en parte también el temor a la muerte te afecta… no tiene por qué ser amargo, qué tal si te doy media hora para despedirte de ellas. – Afirmó él.

El efecto fue inmediato, en lugar de tranquilizarla, solo pudo alarmarla de sobremanera, ¿Cómo era posible que aún después de sentir semejante empatía daba una sugerencia tan terrible? ¿Cómo todavía podía pensar de forma tan cruenta y fría? Sunset Shimmer comenzaba a llorar, sin gemidos, simplemente una lágrima comenzó a caer por su mejilla. ¿Cómo era posible tanta maldad en una criatura? Quizás podía salir de alguna forma de aquel estado tan poco aceptable. ¡Sí! Podía escapar, enfrentarlo, debilitarlo y continuar escapando, podía mantener a sus seis amigas defendidas de él sin liquidarlo, incluso podía encerrarlo bajo algún método.

De un momento a otro, la cantidad de energía de Sunset Shimmer comenzó a elevarse, desde luego, no se podía apreciar a simple vista, el demonio pudo identificar tres hechizos realizándose de forma simultánea, algo complicado incluso para los más hábiles de la especie.

- Entonces ¿El plan es enfrentarme hasta dejarme en agonía y ganar tiempo? ¿Cuánto tiempo piensas huir? ¿A cuántos humanos vas a poner en riesgo? ¿Crees que nunca alcanzaré al resto de tus amigas? Sabes bien que no me detendré y nada de lo que hagas podrá detenerme salvo eliminarme aquí y ahora. Pero si lo haces Fluttershy, Rarity y Rainbow Dash tendrán una muerte inmediata ni bien yo perezca.

Sin prestarle más atención al dolor de la adolescente, él se acercó de forma poco peligrosa y sin intención de dañarla; la mirada de Sunset Shimmer estaba centrada en el infinito, la cantidad de recuerdos, de pensamientos y sentimientos todos fluyendo de forma concurrente eran funestos, no podía aceptar la idea de su muerte aunque la concebía… ¿Por qué? ¿Por qué tenía que ser ella y no alguien más?

Pasando una mano por el hombro de la adolescente pronto la impulsó junto con su caminar hacia la derecha de la azotea.

- ¡No! – Dijo ella poco antes de intentar zafarse del agarre. Olvidándose ya de cualquier intento de utilizar su magia por miedo a causarle daños a su ahora enemigo.

- Tranquila, me tomé la libertad de preparar algo de comer para esta situación especial y digamos que eliminarte es algo que no deseo hacer, al menos en parte. – Afirmaba el hombre mientras dirigía a una Sunset Shimmer sedada con su labia.

- ¿No deseas eliminarme? Entonces no tienes por qué hacerlo. – Exclamaba la adolescente con la ilusión pintada en sus ojos.

- Tengo que, Sunset; eres la única demonio que existe después de millones de años de evolución y único individuo de mi especie con qué puedo tener algo así como una conversación sincera, además eres en extremo fascinante, guardas una cantidad considerable de la obra principal de Supay y créeme que eso no es poco, enserio es una pena tener que perderte.

La comparaba con una rata de laboratorio, con un libro, esa era la razón principal por la cual no deseaba hacerle lo que le haría, aquella consideración no solo era ofensiva sino que también le mostraba a la adolescente un detalle más de la forma de pensar de parte de su especie. Tomando aire se sentó en una especie de mesa cuyas velas se encendieron de forma pronta, la comida era sencilla, un poco de ensalada con lechuga, tomate y papas con un trozo de carne asada y un poco de avena en un tazón… era inevitable pensar en la cantidad de detalles que se había tomado.

- Sunset Shimmer, eres algo tan fascinante, que a duras penas me atrevo a perderte, al menos como banco de información.

- Mira, ni siquiera conozco tu nombre, pero si pudieras abrir tu mente a mis palabras, si vieras la magia de la amistad y su poder, te aseguro que dejarías de intentar esto...

- Y allí está nuevamente, tu forma de pensar es distinta a la de los demonios, me atrevo a decir que tu estructura genética base es también distinta a la plantilla que se usaba por defecto. – De pronto él comenzó a tener ciertas pausas en su enfoque de vista hacia la adolescente. – Ya tuvimos contacto físico, ahora podemos rastrearnos el uno al otro donde sea y en el tiempo que sea, ya no tiene caso que alguno de los dos trate de huir.

Sunset Shimmer calló, era pues inútil tratar de convencerlo de cambiar de opinión, era extraño, en el pasado sus victorias se había realidad con una victoria en algún campo de batalla, sea música, magia directa o indirecta. Pero ahora la historia ya tenía un final previsto por su enemigo, él poseía la victoria asegurada porque precisamente no podía ingresar a ningún medio de combate, porque enfrentarse significaba perder a sus amigas y ellas eran algo por lo cual estaba dispuesta a afrontar su frio y cruel final.

- Pero si me permites hacerte un pequeño trato, hay una función que los demonios de la quinta generación podían hacer… podían comunicar una cantidad inmensa de información solo con el contacto entre sus cuerpos. Quizás si me facilitas toda esa información pueda comprenderte y tal vez así pueda armar este rompecabezas que me viene persiguiendo durante estos días.

- Qué puedo ganar de eso, a fin de cuentas aun terminaré… no tiene sentido que te dé más. – Se defendía la adolescente todavía sintiendo la pesadumbre de todo lo ocurrido en los últimos minutos, era imposible digerir el significado final de aquella conversación, en realidad acordaban cómo sería su muerte y cómo esta podría beneficiar a uno y evitar el fin de varios.

- A lo mejor así puedas hacerme cambiar de opinión y a la inversa. Intercambiaremos información, toda la que deseemos, el hechizo no es complejo, pero puedes ganar algo de tiempo. ¿Estás de acuerdo?

Sunset comprendió entonces las palabras de Supay, solo ella podía librar a la especie de la maldición que recaía sobre ellos, pronto comprendió el poder per formativo que sus recuerdos podían tener, si era capaz de evocar todos los sentimientos para revivirlos, si era capaz de mostrarle el lado de la magia de la amistad, su poder y los hechos que la llevar a una derrota previa, quizás así podría demostrarle algo más que meras palabras que no tenía sentido para él aún.

Wane extendió la mano para tomar la de Sunset Shimmer, esta, dudando de las intenciones del demonio frente a ella imitó aquella acción, en vista del silencio generado entre ambos, él comenzó a observarla en señal de aceptación.

Sunset Shimmer cerró los ojos, el proceso para realizar semejante comunicación de mente a mente implicaba un detalle importante, de un momento a otro comenzó a seleccionar los recuerdos que podría mostrarle y los que no. Pero en medio de dicha clasificación, consideró un último detalle, la magia de la amistad, cómo era antes de que conocerla y el después contenían momentos, emociones y pensamientos relevantes, todos ellos constituían una unidad presente en su cambio, por temor a hacer incomprensible o insuficiente aquel intento de mostrarle esa magia en sus verdaderas características, la adolescente dejó correr todos sus recuerdos para dárselos a aquel de quién todavía no conocía el nombre.

Por su parte, el demonio apenas tenía una consideración, Sunset Shimmer pronto fenecería, no tenía caso restringir su memoria, salvo claro los hechizos, lugares y conocimientos extraídos por él y que muy probablemente ella no poseía. El resto de su biografía así como conocimientos menores era enviado con facilidad.

EN pocos segundos, con una cantidad de energía se generó un flujo extremadamente complejo que era capaz de interconectar dos cerebros hasta el punto de crear sinapsis entre las neuronas de ambos individuos e incluso crear un nervio de energía durante toda la transferencia. El resto fue algo insospechado hasta ese entonces. Entonces y solo entonces Sunset Shimmer pudo iniciar con un conocimiento importante para ella: el nombre de aquel demonio era Wane, Gloom Wane.

Pero conforme aquel intercambio se llevaba a cabo, imágenes, recuerdos de percepciones, sentimientos pero sobre todo, pensamientos comenzaron a llegar a su cabeza. Así como una presentación de fotografías en alta velocidad, ella recibía todos aquellos recuerdos de forma tan vívida que hasta podía jurar sentir, pensar y tener las percepciones de ese momento.

Un nacimiento en el cual era todavía consciente, en medio de una cantidad extraordinaria de criaturas de aspecto repugnante, como todo un demonio; la pronta percepción de un miedo atroz que envolvía todo su ser, ya no estaba en aquel lugar, estaba en medio de un planeta sin vida, pero de todas formas volaba a toda velocidad, se transportaba. Pronto pudo apreciar el objeto de su temor: ¡Era Supay! Lo estaba persiguiendo de forma imparable con una clara señal de un objetivo claro, eliminarlo.

La lucha por la vida de Wane continuaba por un gran periodo de tiempo, de hecho, ante su incapacidad de luchar contra Supay por la obvia diferencia entre capacidades mágicas y a falta de tiempo para ensamblar una especie capaz de ayudarlo, pues Supay siempre terminaba destruyendo sus intentos de crear una civilización lo suficientemente avanzada para exterminarlo, debía escapar, siempre huir por su vida sin la seguridad de que podría lograrlo. Esa era la condena con la cual había vivido hasta un momento cumbre, en el cual tuvo que luchar de forma enfrascada con aquel demonio que lo había creado… ¡Su progenitor!

Sin dejarle tiempo a reaccionar, la información continuaba llegando en cantidades exorbitantes como para poder apreciarlas una por una, en cambio haciendo una diferenciación, podía asimilar lo más importante. Aquella fría, atroz y desesperada lucha por la vida que había llevado durante su estancia en distintos mundos, dimensiones e imperios finalizaba con un empate; contra toda probabilidad, contra todo pronóstico por parte de él y de Supay, terminaba con dos imperios devastados, un Supay lleno de heridas y flechas a lo largo de su cuerpo, con un Wane con medio cuerpo funcional y un cerebro en lento deteriora miento. En medio de una ciudad devastada por el ejército de Supay, los residuos de un ejército ahora cernido a unos cuantos, amenazaban al demonio progenitor, quien, a falta de energía para poder curar su cuerpo y la condena segura de su conciencia si decidía transformar su cerebro en energía y huir, decidía transportar a un niño pequeño, era un cuadrúpedo con dos cuernos, pelaje fino y una mirada inocente; Sunset podía apreciar con horror al pequeño como un contenedor de un núcleo inestable, ese era el que pertenecía al creador de Supay, sin previo aviso, Supay extraía del retoño el núcleo, causando el deceso inmediato de su cuerpo, no sin antes cerrar los ojos y reverenciar a Supay; después, el núcleo era inmediatamente enviado hacia Wane, quien de inmediato tomaba dicho núcleo como un acuerdo de gracia poco antes de que el demonio mayor escapase.

Wane se disponía a perseguirlo, pero entonces era atravesado por la lanza de uno de sus soldados, quien, junto con el resto de los guerreros del que hasta ese momento había sido su ejército se revelaba contra su Dios, ¿Qué clase de divinidad podía llevar a su pueblo elegido, a sus protegidos a la ruina? Ante aquel suceso, él escapaba por su vida alzando vuelo, la cantidad de energía tanto de Supay como de su vástago ahora eran iguales, una contienda era ya un suicidio de ambos.

Pero Wane ignoraba aún la disfuncionalidad de dicho núcleo, hasta años más tarde, donde finalmente pudo comprenderla, su tiempo de vida estaba limitado, a diferencia de Supay, quien todavía podía seguir con vida después de él.

Lamentablemente, Wane ya no podía tentar a la suerte, Supay estaba protegido por una civilización con enorme avance, quizás muy superior a los propios demonios de la primera generación, así pues, también tenía una inmensa cantidad de energía y por si fuera poco, estaba completamente seguro de que solo había visto la punta del iceberg en todo el tiempo en el cual fue perseguido. Nuevamente Wane caía en una lucha que ya no podía ganar.

Entonces llegaba nuevamente la esperanza, por alguna razón Supay dejaba de existir, dejando las puertas abiertas para que finalmente pudiera seguir un camino por su cuenta, dando inicio a una nueva meta, ahora debía hacerse con el núcleo de Supay donde fuera que estuviese, después de crearlo quedaba una segunda parte; pero no pudo hallarlo, solamente indicios de dónde estaba, o mejor dicho dónde estaban, Supay había tenido la gran idea de dividir nuevamente su núcleo para dar una parte a su creación final y otra no tenía un paradero exacto, no se podía rastrear y nuevamente Wane quedaba a la deriva por falta de opciones.

Así iniciaba una búsqueda sin dirección precisa, pronto el demonio se entregaba ante la perspectiva de que el día llegaría, era cuestión de ser paciente, por mucho que su núcleo no pudiera aguantar un tiempo ilimitado, en el proceso tomaba varias civilizaciones bajo su tutela, creaba ejércitos, ciencia, extrañamente le gustaba la religión como motor principal para ganarse el seguimiento de dichas civilizaciones. Reunía una gran cantidad de ayuda para cuando el momento se presentase.

Sin embargo, nunca imaginó el momento y el lugar exactos, el lugar preciso era la tierra humana, donde la mayoría de sus ejércitos de planetas de su dimensión originaria no tenían ya competencia a no ser que los alimentara con su propia energía, cosa que terminaba inutilizando su capacidad de colaboración u los convertía más bien en un peso con el cual no podría cargar.

Así era como llegaba hasta aquel punto, el último recuerdo que conservaba era el que poseía de ella, era extraño verse a través de sus ojos, pensaba en su inferioridad, en su incapacidad para comprenderla y finalmente… los ojos de Sunset Shimmer se abrieron de par en par al percatarse que conjuntamente con el recuerdo de su rostro, en la mente de Wane estaba cruzado, ligado el recuerdo de una Sunset Shimmer anterior a ella, una Sunset Shimmer que no era ella, es decir era aquella que residía en el mundo humano, su contraparte.

No pasó mucho tiempo hasta que Wane soltó la mano de Sunset Shimmer y esta a su vez atrajo la suya hacia ella cerrándola, en reacción clara a ya no desear recibir más.

- Esto… esto es una locura… ¿Cómo puede ser posible? – Exclamaba Wane completamente desubicado, así como Sunset Shimmer apenas podía entender el sentido de tantos recuerdos, o de experiencias previas.

- Escucha, el trato era que dejarías que me despidiera de mis amigas y eso es justo lo que pienso hacer. – Sunset de inmediato recuperó la cordura ante tanta incomprensión tanto de ella como de él. – Necesito unas horas para hacerlo y luego, te juro que…

- ¿Qué podrías jurar o pactar? – Decía completamente feliz el demonio quien comenzaba a conjurar un hechizo de pacto.

Nuevamente Sunset Shimmer tomó la mano de Wane para sellar el pacto.

- Te juro que estaré aquí dentro de cuatro horas. – Decía finalmente con una expresión ahora vacía de toda expresividad la adolescente.

Poco antes de irse, Wane la observó una vez más, literalmente, observó sus ojos llenos de una incapacidad para comprender su pronto fin. ¿Qué haría hasta ese entonces? No importaba, su destino estaba sellado, no existía forma de terminar el conflicto más que por aquel medio ya planteado. No obstante, aquel rostro despertó en él el recuerdo de aquella mujer de veinte años, aquella que había despertado en él ese sentimiento al cual calificó de amor. No tenía caso utilizar su energía para tender una emboscada, de hecho si Sunset Shimmer no tenía razones ya para enfrentarlo, sería un desperdicio innecesario; de pronto tuvo cierta curiosidad: descubrir si dicho sentimiento seguí vigente aún después de realizar cambios tan drásticos.

Cuando Sunset Shimmer se fue, el celular de Wane comenzó a sonar de forma oportuna, era la persona a quien deseaba ver: la otra Sunset Shimmer.

A su llegada a casa de Celestia, Sunset Shimmer no le prestó ninguna importancia al hecho de transportarse directamente dentro, no importaba mantener ninguna actitud o cuidado secundario. De un momento a otro, la mujer de piel rosa pálido pasó frente a ella, de inmediato tuvo un susto que por poco le hace gritar, bueno, gritar demasiado fuerte.

- Lo siento. – Se disculpó Sunset Shimmer sin presentar una gran expresividad en sus palabras.

- Sunset, ¿Acaso no saludas al llegar?

- Es que… estoy agotada. – Afirmó ella manteniendo la mirada agachada.

Por un segundo, aquella extraña intuición de la mujer de cabello multicolor se suscitó, dándole la capacidad de entender que había mucho más en aquella expresión, lo cual en realidad ocultaba algo; en ese instante, podía dar crédito a las palabras de su hermana cuando le decía que se parecía cada vez más a mamá. Era pues una de las pocas veces en las cuales podría estar dispuesta a hacerlo.

- ¿Dónde fuiste? Es raro ver que llegues a tiempo del colegio, bueno, no tan a tiempo pero…

- Lo siento directora. – De inmediato un sentimiento se apoderó de Sunset Shimmer, dio varios pasos al frente hasta estar cerca de la directora, en ella no solo veía a una persona bondadosa, sino que también el recuerdo de su pasada mentora, por supuesto que consideraba a esta Celestia como alguien diferente, sin embargo, extendió los brazos para abrazarla con fuerza, tomándola por sorpresa. – Gracias… Celestia. – Afirmó poco antes de dirigirse a su habitación.

Dentro de ella sabía que no podía contar con nadie para algo así, su final estaba cerca y no podía comunicarlo a nadie que no fuese Ocllo o ella misma, sería inútil tratar de confrontarlo junto a sus amigas, de hecho las pondría en un riesgo del cual era muy seguro que no saldrían, tampoco podría alertarlas de un peligro que realmente no existía, el problema era con ella y solo con ella. Era desolador, pero también comenzaba a revivir su propia vida pasada y presente, por el corto tiempo que pudo ser feliz, ahora perdería todo; las lágrimas brotaban por sus ojos de forma tímida pero tan vivaz como el rocío de primavera, no pasó ocho tiempo hasta que soltó a la amable mujer, era su forma de despedirse sin que ella supiera nada de que dentro de unas horas ya no existiría.

- Hoy tendré una pijamada con mis amigas. – Señaló sin verla directamente, actuando de la forma más convincente que podía.

- ¿Estás bien?

- Sí, es solo que quiero verlas, eso es todo. – Afirmó de forma débil poco antes de subir las escaleras.

Una vez en su cuarto, la adolescente llamó inmediatamente a sus amigas, para decirles que la pijamada se retrasaría hasta ese día, afortunadamente todas aceptaron y estuvieron de acuerdo con que se llevara a cabo en la casa de la modista. Sin perder más tiempo, Sunset tomó todo lo que necesitaría y se encaminó hacia la casa de Rarity… aquella sería su última velada junto a ellas, no le quedaba más que disfrutarla al ciento por ciento.

Wane no quitaba la vista de Sunset Shimmer, quien ya daba señales de estar nerviosa.

- Por décima vez Wane, ¿Qué?

- No, no es nada Sunset, es solo que… tienes algo diferente. – Enunciaba con una extrañeza única.

Aquel sentimiento finalmente se había ido, el demonio no sentía aquel deseo incesante sobre ella, era un alivio extremo, no obstante, todavía era una humana destacable dentro de lo que podría considerar como avance de su especie. No obstante, ahora todo era vacío, sus palabras, sus pensamientos, por breves segundos llegó a sentirse incómodo con el nuevo estado en el cual se hallaba, era como si extrañara aquel sentimiento. Sin él, nada de esa extraña relación tenía sentido, sin él Sunset Shimmer dejaba de ser importante para él. Por un fugaz momento pudo sentir cierto dolor por ello, no era físico, ni siquiera era un desajuste en su sistema nervioso, era algo más, se llevaba a cabo en todo su cuerpo e incluso en su núcleo. Pero tan pronto como se presentó, desapareció.

- Bueno, disfruta la comida, me tomó mucho esfuerzo conseguir algo que pudiera ser comible, digerible y saludable.

- Gracias.

Las palabras de Wane eran tan frías, exhortas de todo sentimiento previo, era irritante, Sunset no podía soportar semejante comportamiento.

- Dime ¿Empiezas tu trabajo esta noche? – Cuestionó la veinteañera poco antes de llevarse la cuchara a la boca.

- Quizás no, tengo unos cuantos pendientes que realizar por hoy.

Aquel vacío regresaba, de un momento a otro, Wane comprendía que la esencia de aquella relación no recaía en el poder, en la manipulación o en el interés; aquel sentimiento había impulsado en él una forma de actuar distinta a cualquier anterior, en ese momento supo que ese "amor" había hecho de su forma de dirigirse, de sus esfuerzos, algo distinto a todo lo anterior. Su importancia recaía en ese deseo que en primera instancia se causó por un deseo primitivo de reproducción, pero que después cambió de forma hasta hacerle nota caracteres especiales de aquella humana en medio de la multitud de humanos. Era pues ese sentimiento el cual mantuvo viva su relación y sin el cual no tenía sentido seguir sentado allí.

Sin constancia o posible advertencia, pronto aquella indiferencia que él mantenía tuvo un efecto imprevisible en la veinteañera, quien se levantó de su silla para acercarse a la ventana del departamento.

- Wane… - Decía de forma reprimida y con un temor hasta entonces desconocido por ella y también por él, pues se había aprendido de memoria las expresiones de la bella dama.

En ese momento, cómo deseaba Wane poder sentir de nuevo ese "amor" por ella, en gran medida extrañaba aquella extraña sensación, no sabía exactamente por qué, pero podía asegurarlo.

- Sunset, no quiero que vuelvas con ningún idiota en tu vida… - Dijo de pronto este, dudando de sus decisiones, pero se le ocurrió activar temporalmente aquella función.

De pronto, todo comenzó a recobrar el color que debía tener, él finalmente pudo sentir ese amor por ella, finalmente pudo continuar con aquella relación que era única a inigualable en su historia pasada; sin preocuparle las causas o los fines, ese momento era eterno, no parecía tener dirección alguna más que sentir, apreciar y en cierta medida, entregar. El tiempo que le había invertido a ese interelacionamiento con un individuo de una especie poco práctica para sus fines que no era ni el mejor ejemplar ni nada parecido tenía en realidad el fundamento de ese amor, hacía que valiera la pena todo. Sintiendo, viviendo el momento, Wane se dejó arrastrar finalmente por dicho sentimiento hasta el punto de sentirse embriagado con su dulzura y sus efectos colaterales.

- No deseo verte sufrir más… no, al demonio, no puedo mentirte así, en realidad yo te quiero a ti, te amo Sunset Shimmer.

Wane se acercó a la veinteañera y sin miramientos ni temor la tomó por las manos para acercarla.

- Te entrego mi corazón, de ti depende que hacer con él.

En ese instante, el joven comenzó a estrechar la distancia entre él y ella.

- Esto es muy apresurado – Sunset de inmediato puso una mano frente a ella, tratando de mantener la distancia, sus latidos se aceleraban aún más, su rostro se sonrojaba, dentro de ella existían deseos no muy distintos a los de Wane, pero la poderosa experiencia se apoderaba de ella – no quiero arruinar lo nuestro, necesitamos tiempo y… ¿Entiendes? Yo también te amo.

De inmediato Sunset se apresuró a besar al joven con toda su pasión, para demostrarle su amor, pero pronto se separó de este para marcar la distancia entre los dos.

EL mero contacto tuvo tantos efectos que Wane pronto pudo apreciar nuevamente la falta de control que poseía ante impulsos tan básicos, pese a ello, se limitó a vivir el momento, sentir el calor, la sublime sensación de tener los labios de aquella mujer que amaba junto a los suyos, de sentir su respiración, de poder percibir sus latidos, su cerebro funcionando con una sintonía casi similar a la suya. Pero después el frio de alejarlo, la necesidad de sentirla cerca. Aquello era único y así lo prefería.

- Necesitamos tiempo Wane, enserio no quiero que esto salga mal.

- Sí. – Fue la respuesta de Wane.

En poco más de tres horas y media, Sunset Shimmer había pasado una pijamada especial, la cantidad de abrazos que repartió fueron inusuales, pero correspondidos, se quedó al lado de Fluttershy durante media hora, habló de forma íntima con Rainbow Dash, pensó junto a Twilight varios problemas, se arregló junto a Rarity para sacarse una selfie, preparó junto a Applejack y Pinkie Pie un pastel bastante delicioso, finalmente mantuvo una sesión de videojuegos entre todas, para después pasar a hablar de distintos temas, jugar verdad y reto.

Disfrutando hasta el último segundo, hasta la última emoción, no hubo momento en el cual fue más sincera con cada una, desde luego, ellas percibieron algo raro en todo ello, no lo dijeron pero era evidente por las caras que pusieron; eran desde luego, las personas más importantes en su vida y no podía haber pedido nada más que pasar sus últimos momentos junto a ellas. Ahora casi todas ellas estaban dormidas suavemente quitó un mechón rebelde de pelo del rostro de Fluttershy, puso la mano de Rainbow Dash en un vaso de agua caliente, cobrándose así una broma que le había gastado en alguna ocasión, sacó un perfume caro que compró para ponerlo en la mochila de Rarity, dibujó una cara con una gran sonrisa en la muñeca de Pinkie, compró otro sombrero para su amiga vaquera y finalmente, dejó un fragmento de una roca que contenía una gran cantidad de energía a Twilight, la suficiente para que todas tuvieran una vida larga.

Los preparativos eran todavía más cargados de emociones que los últimos momentos junto a sus amigas "moriré" "Todo se acabará" se repetía constantemente Sunset a medida que completaba una nota para sus amigas, cuidadosamente tomó su mochila para salir en completo silencio de la habitación, los segundos escalofriantes en los cuales volvió a repensar todo los pequeños esbozos de un plan que tenía eran escabrosos, pues su materialización estaba pensada después de su muerte cosa que le recordaba nuevamente el inevitable fin de su vida y curiosamente a Supay: a quien ahora finalmente se atrevía a considerar como padre.

Una vez en la sala de la modista, segura de cualquier interrupción, Sunset sacó de su mochila el libro con su Cutie Mark, seguidamente extrajo una pequeña caja de madera, dentro, en una especie de envoltura de algodón se hallaba un escarabajo de color rojo; el tiempo era limitado, Ocllo todavía ignoraba el plan o su finalidad. No obstante, cuando este salió de la caja, la adolescente lo observó con cierto apego, él era lo más cercano que tenía a un amigo que comprendiese lo que era en realidad en alguna medida; al menos la parte de ella oculta de todo el mundo y la cual terminaría siendo su sentencia.

- Escúchame Ocllo, tengo una tarea para ti. – Afirmaba de forma ahora poco autoritaria y más de súplica.

El insecto reverenció con sus patas a su ama, dispuesto a dar su vida si fuese necesario.

- Hoy se decidirá si continuo en este mundo o dejo de existir como consciencia, así que ponme toda tu atención.

El insecto comenzó a hacer un sonido similar al de un chirrido en un nivel bajo, su caparazón comenzaba a teñirse de un negro y perder lentamente las fuerzas vitales, Sunset podía apreciarlo claramente.

- Supay dejar a Ocllo de forma similar, muerte ser condena de Ocllo… - Decía a forma de queja el insecto mientras observaba directamente a Sunset Shimmer, ciertamente aquella hibridación había sido una ama completamente diferente a Supay.

Desde luego la pelifuego pudo reconocer la pena del sirviente, mascota o como se considerara. Pero era un deber mayor el que le daba.

- Es más que probable que pierda mi núcleo esta noche, y si pasa eso yo… necesito que dejes esta carta a mis amigas y que pongas esta otra en este diario, ha sido muy raro conocerte. – Afirmaba a forma de despedida poco antes de acariciar el cuerpo del insecto, sabiendo bien que el contacto con su energía lo reconfortaba en gran medida, pero a Ocllo todavía le quedaba una última carta por jugar.

- Supay darme residuo de su núcleo antes de morir, ser momento preciso para hacer uso de él como reemplazo de tu núcleo.

- No, si lo uso así tendría el mismo resultado… - Añadía la adolescente sorprendida, pero pronto pudo tener una leve intuición de una respuesta al problema. – A menos que lo use en el pacto. – Dijo a manera de aclaración, la adolescente entonces estrechó una sonrisa.

Aunque leve, la esperanza regresaba, era una jugada terriblemente desafiante y arriesgada, pero era todo lo que le quedaba, era pues el típico dicho de que prefería dar batalla a morir de sin dar combate alguno contra las aras del destino que se cernían sobre ella anunciando el horror de sus planes.

- Supay, si fallo, quiero que hagas lo que te dije y más que todo, que ayudes a Twilight Sparkle de nuestro mundo a llegar al continente de Supay, dale toda la información que tengas y ayúdala a enfrentar a Wane. Si es que fallo ella es la más adecuada para detenerlo. Dame el núcleo. – Sentenciaba de forma final la adolescente con un brillo particular en sus ojos y una gran palpitación en su cuerpo.


Bum bum bum… así termina este emocionante capítulo, espero haberle puesto de todo, ahora queda la batalla final por la vida y el poder. Para empezar ¿Habrá una batalla final? ¿Tendrá un final cronológico este fic? ¿Qué pasará con Wane con Sunset Shimmer y con Sunset Shimmer? Descúbranlo en el siguiente episodio.

Por cierto, gracias por llegar hasta este punto, empecé con este fic por cierta reacción que tuve al saber que Sunset Shimmer finalmente no es canon dentro de la serie, aunque es comprensible y explicable por el simple hecho de que Equestria Girls no se mantiene sin ella y por tanto la línea de juguetes no poseería continuidad; es mucho mejor tratar de explicar por qué Sunset Shimmer jamás podría pertenecer a MLP: FIM, porque como lo dije anteriormente, Sunset no es Starlight Glimmer, ni Luna, ni Discord, ni Trixie, algunos otros personajes reformados dentro de la serie, dentro de este fic quiero desarrollar un carácter presente en ella pero el cual todos preferirían borrar. Bueno, esperen los próximos capítulos porque todo se pondrá bastante intenso.

Nos leemos pronto, que tengan una gran semana.