Las advertencias ya les he dado con anterioridad, pero las volveré a poner:
Advertencias dentro del capítulo: Temática incestuosa, relaciones homosexuales y sentimientos de por medio. Si no te sientes a gusto con estos tipos de ambientes, puedes cerrar la pestaña
Disclaimer: El anime no me pertenece, le pertenece a su respectivo creador que yo sólo tuve el placer de tomarlos prestados sin su consentimiento para crear una historia homosexual
Ángel de media noche
Capitulo cuatro
El polvo y la estrellas.
By KellenHakuen
«Karamatsu, tengamos una cita»
Y después de eso, el silencio se hace horrido por un periodo. Ichimatsu jamás había sentido el peso del tiempo cómo había sido en este momento. Se hunde más en las pierdas que están pegadas contra su pecho, no quiere ver a su hermano, pero esto se arruina al ver que Karamatsu da inicio a un dialogo entre ellos.
—¿Una cita? —preguntó Karamatsu, no entiende que está urdiendo Ichimatsu, pero si está en un problema él puede ayudarle. Es su deber como un hermano mayor.
—Sí, una cita …—murmuró, ciñendo un poco más las piernas sobre su cuerpo, permitiendo que Karamatsu le observará.
—Vamos —dictaminó sin molestia. Ichimatsu quedó perplejo.
—¿En serio?
—Sí, no tengo problemas.
Ichimatsu vuelve a sentirse alegre, el corazón se golpea contra él, anunciando felicidad que él no puede transmitir más que con una mirada abatida. El amor es tan extraño, tan absurdo y fuera de sí, no lo entiende. No entiendo cómo es que Karamatsu con unas solas palabras es capaz de adueñarse de todo lo que conforma a Ichimatsu. Es dueño de su voz, su mente, sus sentimientos y su cuerpo. Aunque Ichimatsu no quiera verlo.
—¿Vamos, brother? —Karamatsu se levanta del suelo, aseándose a su vez el diminuto polvo que se adhirió a sus pantalones. Le extiende la mano, y él duda en seguir o no hacerlo, puede seguir a aventurarse o puede quedarse estancado, ¿qué hace?, ¿qué debe hacer?
¿qué?
¿qué?
¿qué?
Alguien denle una respuesta.
—¿Brother? —inquirió a Karamatsu al ver que Ichimatsu no otorgaba respuestas favorables a su lado. Al contrario, se escudaba un poco más, parecía alguien que se escudaba en sus propias espinas.
Karamatsu se preocupó por la situación de su hermano, así que decidió disipar el pesado ambiente con una de sus tonterías, quizá así, pudiera relajarlo más de lo que aparentaba.
—¿Así que estabas preocupado por una cita conmigo? Mi querido hermano —comenzó, atrayendo la atención de Ichimatsu que clava su mirada en él —, no tienes que preocuparte. Hay demasiado Karamatsu para ti.
Ichimatsu se pone nervioso, con un gesto agresivo, parecido a un gato huraño que no quiere ser acariciado, pateó el tobillo del mayor, provocando así que éste se retorciera al caer de la alfombra, rodando por segundos con ligeras lagrimas que aguantaban por las ganas dolosas que había en ellos.
—¡Cállate, maldito retrasado! —le gritó, a pesar de que el segundo Matsuno seguía removiéndose con dolor sobre la alfombra.
Y Karamatsu le sonríe lo hace como siempre, con un fragmento de sinceridad que deja a Ichimatsu sin guardia.
Con una sonrisa se adueña por completo de él, y no él no puede resistirlo, cae en picada hacia un pozo de fondo. Karamatsu está lleno de estrellas, resplandecen en verdad, con una sonrisa enorme es capaz de alumbras inclusive el camino más oscuro. Tan brilloso que duele. Y él, sólo es un el polvo de las estrellas rotas. Residuos sin valor que no van a ninguna parte, no tienen rumbo y son llevador por la corriente, inclusive el tiempo les tiene lástima.
Él juega en el espacio, puede esperar hasta tomar forma, puede hacerlo. Pronto podrá correr y alcanzará a su hermano, lo completará tanto como él lo hace. Él tiene un lugar junto a Karamatsu, si él está defectuoso, Karamatsu puede repararlo.
—¿Entonces, vienes? —preguntó, ascendiendo con dificultad, pero vuelve a darle la mano.
—…Vamos —Ichimatsu se levantó, más dispuesto a moverse un poco más lejos por su hermano. Lo miró por segundos, y sólo decide apoyarse en su hermano, sintió como Karamatsu entrelazó un poco sus dedos, guiándolos fuera del recinto por este día.
Karamatsu puede estallar de la emoción, percibe que su hermano ha dado un paso más cerca de él. Ichimatsu por su parte, pensó diferente, él sólo puede pensar en los inherentes que están sus manos y los cálidos que son los dedos de Karamatsu sobre los suyos.
Ya no necesita nada más. Sólo necesita la mano de Karamatsu sobre la de él. Cuándo Karamatsu hace ese movimiento ya no supo que hacer, la mente dejó de maniobra sin sentido. El segundo matsuno ya puede hacer lo que quiera. Al fin de cuantas él es una estrella, brilloso y diferente, y él, sólo es el polvo que se desliza fuera de éstas, mendigo, sin sentido, pero inclusive los polvos pueden formar parte del universo.
Notas de la autora.
¡Gracias por leer! 3 Experimenté un poco con las metáforas de las estrellas, pensé que Karamatsu representaba una, a parte de que la idea de que es tan doloroso que duele xD. Sé que estoy avanzando un poco lento, pero ya espero acercarme a la parte que quiero y sólo espero que puedan perdonarme por la tardanza.
Me iré poniendo las ganas para no dejar los fics que tengo pendientes.
