N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar... Soy consciente de que el capítulo anterior no fue muy bueno y sé que éste tiene una parte que más o menos ya habéis leído (está un poco más completa porque ya no tengo que mantener el misterio de lo que ha pasado). Por eso he decidido actualizar hoy también (esta semana tenéis dos capítulos)... La semana que viene vuelvo a los lunes como siempre...
CAPÍTULO 13: VIDAS SEPARADAS
El tiempo pasaba y Blaine poco a poco iba abriéndose a sus compañeros y compartía más cosas con ellos hasta que decidió contarles toda la historia de su pasado. Todos escucharon el relato sorprendidos y enfadados porque nadie merecía vivir algo así. A partir de ahí, Anderson se sintió liberado y para cuando acabó el curso, era uno de los chicos más populares y amados de Dalton.
Por su parte, Sam seguía sin adaptarse y le costaba muchísimo encontrar amigos. Sus padres hicieron oficial la decisión de cambiar de ciudad porque ninguno era feliz allí y, aunque no podían volver a Westerville, esperaban que Lima fuera su hogar definitivo. Aún así, esperaron a que acabara el semestre antes de hacer el traslado.
Por eso, cuando llegó el primer día de clase después de las vacaciones de verano, los dos afrontaban ese momento de manera distinta. Mientras Anderson estaba seguro de sí mismo y confiado, Evans sentía los nervios propios de ser el nuevo en el instituto.
Lo que sí que no había cambiado en ese tiempo era que ellos no hablaban. Sam no había tenido el valor de llamarlo para decirle que estaba en Ohio y que todo lo que le había dicho en el hospital había sido falso. Por eso decidió que lo mejor que podía hacer era ocultar su sexualidad.
Todo parecía normal para él, había conseguido pasar desapercibido y estaba disfrutando de la cálida mañana en el patio cuando comenzaron a cantar a su alrededor. La canción es Empire State of Mind de Jay-Z y Alicia Keys. Evans no puede dejar de llevar el ritmo con el pie, le encanta la música y por eso aprendió a tocar la guitarra. Sin embargo, no tenía intención de formar parte del coro, no quería que eso lo llevase a ser un Loser y acabara pasando lo mismo que en Westerville High School. Quería ser el Quarterback del equipo de fútbol (cosa que consiguió antes de lo que pensaba pero lo perdió por culpa de una lesión) y saldría con una de las animadoras.
Con el tiempo, decidió formar parte de New Directions porque Finn lo convenció y en el coro estaba Quinn, la capitana de las animadoras, a la que pretendía enamorar para terminar de ser popular. No quería correr el riesgo de que se enteraran de su sexualidad.
Conquistar a la chica no fue fácil, ella había pasado por muchas cosas y al principio se resistía a él. Si a eso se le añadía que Kurt Hummel, el gay del colegio, prácticamente lo acosaba, debía reconocer que esos días no eran lo mejor para él.
Por suerte, acabaron ganando la competición de dúos y tuvieron su primera cita en Breadstix. Tal vez ella no era como Blaine, no entendía sus chistes, no le divertían sus imitaciones, no le gustaba Avatar, no le gustaban los superhéroes... Si era sincero consigo mismo, no tenían nada en común a parte de ser rubios y tener ojos verdes, cosa que no era suficiente para mantener una relación. Además, a ella le gustaba el chico que él estaba pretendiendo ser, no el que realmente era.
Aun así, no le importaba porque no estaba enamorado de ella. Era guapa y eso, pero no había sentido ningún tipo de conexión con ella y el mejor ejemplo de eso era que no tenía ningún deseo sexual por ella. Su cuerpo reaccionaba dependiendo de la intensidad de las sesiones de besos pero era más un acto reflejo que deseo real.
Por otro lado, Blaine tardó unos meses en conocer a Kurt. Hummel fue a Dalton a espiar a los Warblers y pronto se hicieron amigos. El moreno intentó compartir con él lo que había aprendido de su experiencia. Se sintió como un traidor al decirle que "El prejuicio sólo es ignorancia" porque era una frase que le había dicho Sam, pero mentiría si dijera que ya no lo amaba. Evans había estado en su mente y en su corazón desde el primer día que lo vio y dudaba que eso llegara a cambiar.
Los Warblers y New Directions habían empatado y volverían a enfrentarse en los Regionales. Sin embargo, Sam sólo deseaba poder estar con Blaine a solas. Nunca pensó que era él a quién Kurt había conocido cuando fue a Dalton a espiar a su coro.
Cuando lo vio, no pudo evitar sonreír, recordando el pasado que ambos habían compartido. Su corazón se aceleró y sus manos comenzaron a sudar. Esas mariposas que tan familiares le resultaban habían vuelto a su estómago. Era evidente que no había olvidado esa sonrisa que conseguía pararle el corazón ni esos ojos dorados que hacían que perdiera la noción del tiempo y el espacio. Se arrepentía de haberlo apartado de su lado y se preguntaba qué habría sido de ellos si hubiera sido sincero desde el principio.
Evans no pudo creer en su suerte cuando vio que se dirigía a los baños y decidió seguirlo. No quería que nadie viera o escuchara nada, era parte de su pasado que no estaba seguro de que quisiera que regresara, al menos no en ese momento cuando parecía que todo iba bien. Había conseguido a la capitana de las animadoras y era miembro del equipo de fútbol americano. El bullying había quedado atrás y nadie cuestionaba su sexualidad (hasta Kurt había dejado de insistir en que se teñía el pelo). Sin embargo, cualquier duda de si quería que Blaine regresara a su vida se disipaba cuando recordaba esos besos que compartieron en el baile hacía casi un año.
Cuando abrió la puerta de los aseos, vio que el lugar estaba vacío y dedujo que Anderson se encontraba en el interior de uno de los cubículos. Comprobó que los demás estaban libres, por lo que sabía que estaban solos. Pasara lo que pasase, esa conversación debía quedar entre ellos.
Cuando Blaine salió, se encontró frente a la persona que había ocupado sus pensamientos durante algo más de un año. No podía creer que las cosas se hubieran complicado tanto y ese amor que sintió por él siguiera intacto. Recordaba cada pequeño aspecto del otro, cada conversación que habían mantenido, cada momento que habían compartido. A pesar de lo cruel que fue su despedida, él seguía viendo en el otro ese chico amante de los superhéroes que pasaba las tardes en su casa estudiando o viendo maratones de películas.
– Hola. – Sam susurró.
– Hola. – El moreno no sabía qué decir, se sentía sobrepasado por la situación.
– Te veo bien, pareces feliz. – El rubio decidió romper el hielo.
– Lo dice el que tiene novia... Quinn y tú sois una linda pareja. – Los ojos color miel brillaban por las lágrimas que se esforzaba en contener.
– ¿Tú tienes novio? – Evans quiso saber, aunque creía saber la respuesta gracias a Hummel.
– No... Aunque tengo la sensación de que Kurt querría cambiar eso... – Anderson comentó, esperando poner celoso al otro, esperando obtener una reacción que le demostrara que aun le importaba al otro. Él no se había dado cuenta de los coqueteos de su amigo pero Thad le había abierto los ojos poco después de que el castaño se transfiriera a Dalton.
– Es un gran chico... Creo que seríais buena pareja... – Sam susurró, aunque realmente no lo sentía así. Él quería ser él la persona con la que el otro hiciera buena pareja, pero sabía que había pasado su oportunidad. Tal vez pasaría el resto de su vida arrepintiéndose de lo que había pasado entre ellos.
– Tengo dudas y no quiero hacerle daño. Hasta que no esté seguro, no voy a hacer nada. – Blaine se mostró tímido. No le agradaba hablar de otros chicos con su ex. Además, esperaba que Evans leyera entre líneas porque eso era lo que él creía que había hecho con él, actuar antes de estar seguro de sus sentimientos. Él jamás haría eso porque sabía que dolía demasiado.
– Sigue a tu corazón. – El rubio aconsejó, intentando ayudar al otro.
– Ya le hice caso una vez y fue uno de los mayores errores de mi vida. – El moreno se volvió, dispuesto a salir de allí. No quería seguir con la conversación, no sabía cuanto tiempo tardaría en llorar. Además, tampoco quería decir algo de lo que se arrepentiría después. Tenía tanto rencor, se sentía tan traicionado que no quería mostrarle a su ex que aún dolía lo que le había hecho. Lo que sí sabía era que no quería que lo viera débil o deprimido. Él ya no era ese chico inocente y asustadizo y no iba a dejar que nadie jugara con él.
Evans vio como Anderson salía de allí y sintió que su corazón se volvía a romper. Lo comprendía, después de todo lo que habían pasado juntos, era más que comprensible que no pudieran retomar la relación que tenían. Ni siquiera podían ser amigos, eso era más que imposible. Y todo era porque él le había mentido. Se preguntaba si las cosas podrían cambiar si Blaine se enterase de sus motivos para hacer lo que hizo, pero no servía de nada lamentarse.
Sam volvió junto al resto de New Directions y fue recibido por su novia, que lo besó en los labios con dulzura. Habían empatado con los Warblers pero al menos habían conseguido llegar a los Regionales.
– ¿Estás bien? – Fabray preguntó mirándolo preocupada.
– Sí, estoy bien. – Evans respondió pero sabía que era mentira. No estaba seguro de si los demás notaron que no estaba bien y decidieron darle espacio o que realmente todos estaban tan ocupados con sus cosas que no le prestaron atención. Fuera lo que fuese, estaba aliviado de que nadie hiciera demasiadas preguntas.
