Capítulo 2: - El cuerpo de Seiya y el de su Aprendiz desaparecieron. Dijo sorprendido Máscara de la Muerte.

- Parece que han sido tragados por completo por la luz de las Estrellas desde este punto, ¡no puede ser! Agregó Afrodita, quien saltó hacia la plataforma y vio el polvo que se iba disipando hasta no quedar nada de él.

Mu permanecía de pie, con los brazos extendidos y con los ojos cerrados, delante del misterioso encapuchado que seguía de pie y sin dar ningún movimiento contra él.

- Mu, tu "Extinción Estelar" es temible -Felicitó el encapuchado al peli lila- como siempre, pero no puedes engañar a mis ojos, ¿oíste? -Preguntó y comenzó a subir los peldaños hacia donde estaba su rival- Se que puedo vencerte, ¿adónde enviaste volando a Pegaso y a Tigre? Quiso saber, Mu no respondió, Afrodita y Máscara de la Muerte se acercaron para ver lo que sucedería a continuación, tras sentir un extraño movimiento en el Caballero de Aries.

- ¿Por qué preguntas hacia dónde? El destino del que se enfrenta a la "Extinción Estelar" no puede ser otro que el País de la Muerte. Le respondió a su pregunta al misterioso personaje, el viento movió su túnica y volvió a hablar.

- Está bien, ya sea que un niño de Bronce viva o muera, no tiene la mejor importancia. -Dirigió su oscura mirada a sus compañeros- ¡Ustedes vayan rápidamente, vayan por la cabeza de Athena! Mu no me puede derrotar. Impartió las órdenes y se dirigió a su rival otra vez.

- ¡Sí, Señor! Respondió a la orden, Death Mask y lanzó una sonrisa de burla hacia Mu.

- Partiremos enseguida. Respondió también Afrodita pero en ese momento, el peli lila saltó en el aire, ante la observación del encapuchado, ingresando al interior de la Casa de Aries y atacando a los dos compañeros del enemigo, quienes fueron arrojados contra el suelo.

Su seria mirada apuntó ahora al personaje que estaba afuera aún.

- Mu, ¿aún no entiendes? Enfrentarte a esos dos, significa revelarte hacia mí. ¿Lo has entendido? Volvió a dejarle su advertencia, Mu avanzó de nuevo hacia él.

- Estoy seguro que les he dicho que mi misión es proteger la Casa de Aries, aunque arriesgue mi vida si eso significa revelarme ante ti: Yo, Mu, pagaré por ello con mi vida. -Hizo recordarles su juramento de Guardián, Afrodita y Death Mask volvieron a reincorporarse, listos para el nuevo combate.- ¡Máscara de Muerte, Afrodita, sencillamente no los puedo perdonar! ¡Los enviaré al Infierno con mis propias manos! Exclamó y elevó su Cosmos, cubriendo todo su cuerpo.

- Mu, tú que nunca cesas, demuestras un silencio elegante como un Borrego Dorado que vuela hacia el Cielo, ¡¿enseñas tus colmillos por primera vez?! Desafió el encapuchado.

- Es decepcionante ver como personas que solían servir al Bien, se preocupen solo por sobrevivir y peor aún, ¡Han jurado lealtad a Hades y venid por la cabeza de Athena! Respondió a las palabras del contrincante y luego se dirigió hacia Afrodita y Death Mask.- ¿Cómo puedo permitirle a ustedes, con esas almas tan sucias, dar si quiera un paso hacia la Casa de Aries? ¡Me encargaré de enviarlos adonde pertenecen! Mu se preparó para el combate y Máscara de Muerte fue el primero en atacar.

- ¡Toma esto: "Ondas Infernales""! Atacó el Espectro.

- Perforaré tu corazón con esta "Rosa Sangrienta". ¡Adiós, Mu! Atacó, por su parte, Afrodita, lanzando una Rosa Blanca contra el corazón del contrincante.

- Ustedes deberían vagar de regreso después de su muerte. Advirtió serio Mu, quien se preparó para atacar.

- ¡Huyan! Pidió el encapuchado, pero fue tarde para evitar la ofensiva.

- ¡"EXTINCIÓN ESTELAR"! Lanzó su ataque Mu contra los dos rivales.

- ¡¿Qué?! Preguntó sorprendido Death Mask, antes de ser alcanzado junto a Afrodita por el ataque del peli lila.

Una potente luz dorada y luego blanca cubrió todo el escenario de batalla.


Mientras tanto, en las Cataratas de Rozan, el Maestro Dohko permanecía allí, meditando cuando llegó en ese momento Shunrei.

- Maestro. Le llamó ella.

- ¿Eres tú Shunrei? Preguntó el anciano.

- ¿Se va a ir? Pero, ¿adónde, Querido Maestro? Quiso saber ella del viaje en el que se embarcaría Dohko.

- Es mejor para ti no saberlo, Shunrei. Será al menos doloroso. Aconsejó él, dirigiendo la mirada hacia las Cascadas.

- Entonces, ¿cuándo regresará? Volvió a preguntarle ella, acercándose.

- Ah sí, ¿cuándo? Quizás nunca regrese a este Sagrado Lugar. Respondió a su nueva pregunta.

- ¿Es cierto? ¿Pero qué ha sucedido en la Tierra, Maestro? Lanzó otra pregunta Shunrei y Dohko observaba las Estrellas.

- Escucha, Shunrei -Pidió su atención- si no regresara, si nunca volviera, tienes a Shiryu, él te protegeré contra cualquiera. Dio sus instrucciones a ella.

- ¿Eh? Quedó impactada ante la noticia.

- Te diré algo: No debes dejar ir al noble Shiryu a quien tanto quieres, él te quiere mucho, entiéndelo. -Pidió de que el Oriental no dejara Rozan para nada, la chica no podía creer la sorpresa que le había tocado y el Maestro alzó la vista al Cielo- "Shiryu, Seiya, Hyoga, Shun, Ikki y sus Aprendices, siento mucho que tuvieran que pelear por tanto tiempo, quiero que cada uno de ustedes vivan en paz desde ahora, como muchachos ordinarios, se lo merecen, después de tanto sufrimiento que han pasado" Dirigió su mirada hacia ellos, dándoles su consejo y luego se levantó del sitio donde siempre meditaba.

Shunrei lo observó.

- Piénsalo, Mi Querida Niña, es también el deseo de Athena. Dio a entender a ella la palabra de la Diosa, para luego lanzarse hacia las Cascadas.

- ¡Maestro! ¡¿Qué es lo que hace?! Preguntó ella, pero no lo vio más.

En ese momento, un personaje encapuchado apareció en escena, llamando la atención de Shunrei.


- Máscara de Muerte y Afrodita, sus cuerpos han desaparecido completamente de este Mundo y han regresado al País de la Muerte. Les advertí de que no se metieran conmigo. Observó Mu, tras desaparecer la explosión con los dos rivales, para después reconocer la amenaza que les había dado a ellos dos.

- Mu, eres muy ingenuo, la batalla no ha terminado aún solo porque te deshecho de esos dos. Advirtió el encapuchado.

- No importa lo que digas, no me rendiré hasta que no haya acabado con los 108 Espectros de Hades, juré venganza y no pararé hasta lograrlo. Remarcó su papel en la misión que había sido asignada.

- No solo se trata de 108 Espectros. Máscara de Muerte y Afrodita no son los únicos que han venido por la cabeza de Athena. Remarcó el encapuchado, sorprendiendo a Mu.

- ¡¿Qué?! ¡¿Qué es lo que dices?! Ordenó de que le respondiera a su pregunta.

El misterioso personaje permaneció en silencio, manteniendo una tensión en el ambiente, estrangulando al mismo y deseando saber Mu a lo que estaba refiriéndose.

- Aún hay varios Espectros alrededor de él, mejor dicho, esos Cosmos, esos Cosmos los conozco muy bien. Esa fuerza es increíble. Dijo, tras descubrir a los ocultos en las sombras.

- Jajaja. Río uno de ellos y el viento formó un tornado de polvo, donde las dos corrientes en ascenso se cruzaron alrededor de una columna.

- ¡NO! ¡Esto no! Pidió Mu, cuando finalmente, el tornado materializó a otro Espectro.

Otro Espectro más apareció a la izquierda de la Casa de Aries, Mu retrocedió y abrió los ojos por la sorpresa.

- ¡Pero ustedes también! -Exclamó- ¿Acaso ustedes han aceptado el trato de Hades? ¿Y han venido con la intención de matar a Athena? Les preguntó el Caballero.


Mientras tanto, volviendo al Cementerio; Shaina se dirigió con una orden a Ichi y Nachi.

- ¡Prendan fuego! Les ordenó ella.

- ¿Hablas en serio? Preguntó, dudando, Ichi.

- Si hacemos eso, los cadáveres de los Caballeros que están ahí...Dijo Nachi sobre las consecuencias que pasarían los cuerpos de los caídos.

- Así es, quemaremos a todos de una vez. -La decisión de Shaina era firme, debían cumplir dicha misión.- No importa que tanto protejan las bases en torno al Santuario, eso ya no tiene sentido. Eso es, porque el enemigo, el enemigo enviado por Hades aparecerá en este Santuario, ya lo verán. Dijo ella, mientras que impartía la orden.

- ¡Shaina, Ichi, Nachi! Les llamó otro de los Santos de Bronce, para ver que más tumbas habían sido abiertas.

- Es demasiado tarde. No podemos hacer nada para detenerlo, si aquellos que alguna vez se enorgullecieron de ser los más poderosos de entre los Caballeros Dorados, han ingresado a la vida como adversarios, el Santuario será indudablemente destruido. Temió Shaina de lo peor que estaba por venir.


Aquellos individuos que habían aparecido en Rozan, acorralaron a Shunrei, quien retrocedió hasta casi quedar cerca del borde de las Cascadas.

- ¿Quiénes son? Preguntó ella a los tres encapuchados.

- ¿En dónde están el Maestro, Shiryu y su Aprendiz? Ordenó uno de ellos.

- ¡¿Por qué debería contestar uno de esos?! Preguntó ella furiosa.

- ¡Así que no lo dirás, ¿eh?! Exclamó un segundo personaje.

- Eso no te traerá nada bueno. -Respondió el primero y se lanzó hacia Shunrei, cortándole el paso y tomándole la mano con fuerza.- Si no nos lo dices, entonces serás forzadas a contestar. Le amenazó y ella gritó.

En ese momento, se escuchó una voz familiar.

- ¿Qué están haciendo? Preguntó el recién llegado.

- ¡No debiste haber venido! Le dijo Shunrei a él.

De las sombras salió Shiryu de Dragón.

- Dejen en paz a Shunrei -Les ordenó- ¿Acaso no es a mí a quien andan buscando? Preguntó el oriental hacia ellos.

- Shiryu. Dijo la chica, quien se zafó del control del villano.

Los tres encapuchados observaron a su rival y se rieron de él.

- Esas voces. Reconoció Shiryu aquellas voces burlonas.

- ¿Acaso tengo que recordartelo? Le preguntó burlonamente el primer encapuchado, quien se desprendió de sus túnicas junto a sus compañeros.

- ¿Eh? Se preguntó Shiryu.

- ¡Soy Algol de Perseo! Se presentó el primero de los rivales.

- ¡Soy Capella de Auriga! Añadió el segundo.

- ¡Soy Dante de Cerbero! Se presentó el último de los enemigos ante el Oriental.

- "Definitivamente esas voces son de los Caballeros de Plata, pero ¿por qué su Cosmo Maligno está aquí?" -Pensó- Díganme, ¿qué está ocurriendo? Exigió respuestas.

- ¿Estás preguntando si algo ocurrió? Preguntó burlonamente Algol.

- ¡Hemos vuelto a la vida gracias al poder del Señor Hades! Respondió Capella, burlonamente.

- ¿El poder de Hades? Se sorprendió Shiryu de lo que estaba escuchando.

- Por lo tanto. Señaló el rubio enemigo, quien trajo una enorme maza de cadena, con la cual atacó a Shiryu y lo arrojó por los aires.

- ¡Shiryu! Gritó Shunrei, al verlo caer al suelo.

- ¡Je! Shiryu, he venido para tomar la vida del antiguo Maestro y la tuya. Dio a conocer, Algol, sobre sus planes.

- ¿Q...Qué es lo que está ocurriendo? No puedo sentir la presencia del Maestro. Siempre permaneció sentado en la Gran Cascada sin moverse, aún en días lluviosos o con viento, el Cosmos del Maestro Dohko ha desaparecido por completo. Se quedó perplejo Shiryu.

- No sé adónde se ha ido el Maestro, pero no importa: ¡Este será tu fin! Atacó Capella con su escudo al Oriental, dando dos veces contra el peli negro.

- ¡Deténganse! Rogó Shunrei para que los tres enemigos frenaran sus ofensivas; pero fue en vano.

- ¡Muere, Shiryu! Esta vez fue el turno de Dante, el cual dio un feroz golpe contra el Oriental, lanzándolo por los aires.

Pero a pesar de todos los golpes lanzados contra él, Shiryu seguía moviéndose, a pesar del dolor fuerte que sentía en su cuerpo.

- Entonces, aún puedes moverte. Se quedó asombrado Algol, tras verlo levantarse.

- Voy a deshacerme de ustedes, iré a buscar al Maestro. Dijo firme en su decisión, mientras que comenzaba su Cosmo a irradiar en su cuerpo.

- ¿Qué podrías hacer así como estás? Preguntó Capella a Shiryu.

- Aunque no pueda ver, mi camino es seguir al Maestro. Respondió.

- ¡Que insolente! Tomó Capella como un insulto y se lanzaron los tres contra el muchacho.

- Olvidaron cuando adquirieron sus cuerpos falsos, ¡Se arrepentirán: Incendia el Corazón! ¡"EL DRAGÓN NACIENTE"! -Atacó con todas sus fuerzas Shiryu a Algol, Capella y Dante, quienes cayeron envueltos en tornado del Dragón, sus Armaduras se quebraron y terminaron derrotados.-


Las columnas y el suelo se agrietaron en el paso a la Casa de Aries, los cuatro Espectros rodearon a Mu en todas las direcciones.

- No puede ser que ustedes también. -Dijo sorprendido, mientras que el primero de los encapuchados se deshizo de sus túnicas, revelándose al portador- Shura de Capricornio. -Reconoció Mu al Caballero de aquella Casa Zodiacal, de golpe, unos pequeños copos se dirigieron hacia él, tocaron el suelo y lo congelaron, atrapando las piernas del peli lila en el suelo, para después dirigir su mirada hacia el siguiente personaje- Camus de Acuario -El tercer rival, inmediatamente se deshizo de las túnicas, revelando al último de todos- Y Saga de Géminis. -Los reconoció a los tres rivales, que anteriormente fueron Caballeros Dorados- ¿También ustedes se han rebajado a ser Soldados de Hades y han venido por la cabeza de Athena? Quiso saber el Caballero de Aries.

- Así es, ¡Quítate de nuestro camino, Mu! Respondió Shura, para luego ordenarle de que saliera del camino hacia Athena, pero el peli lila no se movió.

- Shura. Dijo su nombre, Mu.

- Si no lo haces, yo te quitaré -Le advirtió y se preparó para atacar- ¡"EXCALIBUR"! -Lo atacó a Mu con su letal ataque, al partirlo en dos, el Caballero desapareció de escena, para luego reaparecer en el interior del Templo- ¿Así que te transportaste? La próxima vez no serán unos cabellos. Preguntó burlonamente, ya que solo había cortado dos de los cabellos lilas de Mu, los cuales fueron llevados por el viento.

- Shura, no hagas que Mu derrame sangre innecesaria, yo voy a hacerlo -Detuvo a su compañero, Camus de Acuario, quien se preparó para atacar-.

- Camus. Dijo en voz baja el peli lila.

- ¡"POLVO DE DIAMANTES"! Lo atacó con su poder a Mu, quien fue arrojado con fuerzas contra la columna del centro del Templo, para luego caer al suelo.

- No puedo permitirle el paso a quienes se han degradado a ser Soldados de Hades. Continuó aún en negarles el paso a los tres rivales.

- ¿Insinúas que aún lo continuarás, a pesar de tus heridas? Preguntó serio Shura.

Mu bajó las escaleras con dificultad.

- La misión de los Caballeros Dorados no será quebrantada por unos cuantos. Dijo a ellos.

- No puedo forzarte a quitarte del camino, aunque lo intente, Mu -Alegó Saga, quien se dirigió a su rival con seriedad- ¡Lo mejor que podría hacer sería enterrarte de inmediato! Exclamó ante la sorpresa del peli lila.

- Saga. Dijo Mu con el tono de voz a medias, ya que estaba muy lastimado por todos los golpes.


Volviendo a las Cascadas, Shunrei permanecía en silencio, Shiryu la había salvado de aquellos tres Caballeros de Plata, los cuales estaban buscando destruirlos a él y al Maestro.

(Música Remember Sadness, OST de Saint Seiya)

- ¿Qué pudo haber sucedido en la Tierra para que el Maestro dejara los "Cinco Picos"? Quiso saber el peli negro.

Shunrei rompió en llanto y corrió hacia Shiryu, abrazándolo con fuerza.

- Lo siento, Shunrei. Se disculpó él con la chica, quien sintió como el muchacho tomaba su mano y la puso contra su pecho, ese pequeño momento la había alegrado pero todo cambió, al saber que él iba a ir a buscar al Maestro Dohko.

Inmediatamente, la chica comenzó a llorar por la decisión que había tomado Shiryu al respecto.


- Saga, ¿acaso han realmente vendido sus almas? Quiso saber Mu, al estar rodeado de aquellos Soldados de Hades.

- No es así -Respondió el peli violeta a la pregunta del Caballero de Aries- sencillamente he visto lo que tengo que hacer y el camino por el cual tomar.

- ¿Estás diciendo que enfrentar a Athena con una espada es algo que los Caballeros Dorados deberían hacer? Lanzó otra pregunta.

- Así es. Respondió secamente Saga, inmediatamente el Cosmo de Mu comenzó a elevarse.

- ¡Te juzgué mal, ahhhhhhhhhhhhhhh! -Lanzó su ofensiva el Guardián, pero ésta fue detenida por Saga.-

- Mu, ¿no me digas que ese es todo tu poder? Esperaba mucho más de ti. Dijo con un tono de decepción hacia rival.

- ¡¿Qué?! Preguntó Mu.

- Deberías conocer mis puntos débiles. Saga, inmediatamente atacó a Mu de Aries, quien esquivó el ataque, teletransportándose pero fue atacado en el aire por Camus.

- ¡Lento! Gritó el peli azul, golpeándolo en el estómago.

- ¡¿Crees que has evitado nuestros ataques?! Le preguntó Shura, el cual le dio un fuerte puñetazo en el rostro, lanzándolo por el aire.

El Guardián cayó al suelo, totalmente abatido.

- Mu, ahora entiendes que tu misión es totalmente vana e inútil. Se le acercó Saga a él, diciéndole sobre el fracaso que llevaba consigo.

- No entiendo, ¿por qué se supone que me dices eso? -Preguntó desde el suelo, el Caballero de Aries y quedó rodeado de los tres enemigos- "Tal vez..." -Observó algo extraño en el rostro de Saga- "Saga... está llorando. Saga está llorando, solo es Saga, lo puedo sentir, también lloran las almas de Camus y Shura, lloran y derraman lágrimas de sangre" Reconoció en sus rostros aquellas lágrimas, tras haberse reincorporado.

- Mu. Le dijo Saga, quien dio unos pasos hacia él.

- "Ya veo, con que así son las cosas" Pensó, pero en ese momento, el peli violeta se preparó para atacarlo.

- ¡Prepárate! Le advirtió, listo para lanzar su nueva embestida, pero el cuarto encapuchado lanzó un ataque sorpresa, inmovilizando al Guardián de la Casa de Aries.

- ¡Basta, Saga! Ya es suficiente. Ordenó de que no atacaran.

- Mi cuerpo. Dijo Mu con un tono de dolor en su voz.

- Ustedes vayan rápidamente por la cabeza de Athena. -Impartió la nueva orden.- Se los diré una vez más, tienen doce horas, si para entonces no han conseguido la cabeza de Athena, les pesará. Dejó su advertencia de muerte sobre ellos, mientras que otra Estrella Fugaz podía apreciarse en el Cielo Nocturno.

- ¡Sí! Respondieron a las órdenes los tres Espectros y se dirigieron a cumplir la misión dada.

- ¡Aguarden! Les pidió Mu, Saga se dio la vuelta pero no se detuvo junto con sus compañeros.

El encapuchado se le quedó viendo a Mu una vez más.


A su vez, en "Cinco Picos"; Shunrei se hallaba llorando, sus lágrimas empapaban el suelo rocoso.

- Se han ido, se fueron, así es -Se levantó y se secó sus lágrimas- No debería llorar hasta que que ellos dos regresen a salvo. Se dijo firme, mirando hacia las cimas montañosas.


El encapuchado bajó las escalinatas hacia donde estaba Mu.

- Mu, esto es por oponerte a nosotros tantas veces, prepárate -Dio su sentencia- A pesar de todo, han te estimo, por eso te mataré con mis propias manos, para que no sufras. ¡Hasta luego; Mu! Se despidió de él aquel personaje, quien comenzó a prepararse para matarlo.

En ese momento, el Reloj de Fuego se encendió, como aquella vez en la que los Caballeros junto a sus Aprendices fueron para salvar a Athena de la muerte.

- ¡¿Qué?! -Se preguntó sorprendido- ¿Quién ha encendido el Reloj de Fuego? Se preguntó el encapuchado.

- Yo fui yo. Dijo una voz familiar.

- Ma...Maestro. Se sorprendió Mu de verlo allí al Maestro Dohko.

El anciano se subió su sombrero que le cubría los ojos, observando al misterioso encapuchado.

- Hace mucho tiempo que no nos veíamos, amigos. Dijo para sorpresa del invitado.

- Do...¡Dohko! Lo reconoció aquel personaje.

- Han pasado 243 años, nunca creí que te viera de esta manera. Estoy muy decepcionado de tu comportamiento, ¿por qué no me muestras tu rostro, amigo? ¿O acaso tienes miedo? -Mu hizo una reverencia- Ex-Maestro del Santuario que perdió su vida durante la "Rebelión de Saga". -El encapuchado se quitó las túnicas- ¡Solía ser un Caballero Dorado! ¡Shion de Aries! Dio a conocer el nombre del misterioso personaje, las túnicas salieron volando en la noche y ante ellos se reveló su figura.

- Mi Maestro, Shion de Aries, pero...¿Qué significa tu apariencia? Preguntó sorprendido Mu.

- ¡Ah! Debes tener 261 años como yo, amigo, pero te ves tan joven como 243 años atrás durante la Guerra Sagrada. ¿Acaso has hecho un pacto demoníaco? Quiso saber el Maestro.

- Hum, ¿estás sorprendido, Dohko? ¡Esto es gracias al poder del Señor Hades, Rey del Infierno! Respondió a su pregunta con una sonrisa burlona, para luego caminar hacia él.

- ¡¿Qué?! Se quedó sorprendido el Maestro.

- Me fue otorgada una nueva vida por jurar lealtad al Señor Hades y mejor aún, escucha esto, anciano: Con el cuerpo de un humano joven, cuando es más fuerte, bello y deslumbrante, comparado contigo, Dohko, un pobre anciano. Se burló de él por su aspecto físico.

- Es una ilusión. Contestó a la burla.

- ¿Qué? Quiso saber Shion.

- Estoy diciendo que tu vida y tu juventud son una ilusión. ¿Por qué crees que encendí las llamas de esa Torre? -Dijo y preguntó luego, mirando hacia el "Reloj de Fuego".- Sus vidas siguen siendo ilusiones, tanto esas llamas, y ustedes deben saberlo mejor, ¡¿Me estás escuchando?! Mu.

- Sí, Señor. Respondió el joven.

- Ve tras Saga y los demás ahora mismo, une fuerzas con el grupo de Aioria de Leo y evita que los Espectros den siquiera un paso cerca de Athena. Ahora debemos hacer todo lo posible para protegerla antes de que las llamas desaparezcan. Ya debes poder moverte. Dio sus instrucciones el Maestro Dohko, el poder que torturaba a Mu terminó y él pudo levantarse.

- Sí, es verdad. Reconoció en la validez de las palabras del anciano, quien miró a Shion.

- Yo me encargaré de esto ahora, ¡Parte ya, Mu! Le ordenó Dohko.

- ¡Sí, enseguida! Respondió a la orden dada por su Maestro y se dirigió a detener el avance de los Espectros.

- ¡Detente, Mu! Le ordenó Shion, pero Dohko le apuntó con su vara.

- No te muevas, Shion, seré tu oponente, si eso es lo que quieres, después de 243 años pelearemos frente a frente. Lo desafió.

- Escucha bien, si tú y yo pelearemos, se dará en lugar una guerra de 1000 días. Dohko, tú no quieres eso. Trató de hacerle entender de las consecuencias que debería enfrentar si peleaba contra su antiguo amigo.

- Es justo lo quiero. Respondió el Maestro sin importarle.

Pronto empezaría la pelea entre Dohko y Shion. El Reloj de Fuego se había encendido y el ultimátum para los Espectros había comenzado también.


- Hay una maldad muy fuerte en el aire. Dijo Allison.

- Sí, yo también lo siento. -Respondió Lisa y se dirigió a sus compañeros- Nelson, ve a buscar al Maestro Ikki, Rod, Tood al Maestro Shun. Jessica, tú, Allison, Sherri, Terri y yo montaremos guardia entorno al Santuario, Rafa, te quedas con nosotras y Martin, ve a la Casa de Tauro, si puedes, alerta a los demás, incluyendo a los Refuerzos. Impartió las órdenes Lisa de proteger a Saori a toda costa del peligro latente.

- ¡Sí, Señorita! Respondieron sus compañeros y cada uno partió con la misión asignada.

- "Maestro Seiya, Bart, ¿en dónde estarán?" Preguntó ella, preocupada por el destino de ambos personajes.

A lo lejos, Jessica divisó el Reloj de Fuego encendido.

- Esto no está para nada bien. Dijo ella, temiendo lo peor.

- ¿Qué está pasando, Jessica? Preguntó Steven, quien venía con Connie, tras haber estado practicando esgrima y defensa.

- Será mejor que todos estén vigilando esta zona, hay una poderosa maldad en el aire. Pidió ella extrema vigilancia.

- ¡Iremos a alertar a las Gems también! Respondió Connie y fue con Steven a buscar a las tres chicas.

Una vez que Steven y Connie se dirigieron a alertar a las Cristal Gems, llegó la calma, la cual no duraría por mucho tiempo.