Capítulo 11: La lluvia seguía cayendo con fuerza sobre la zona del Santuario, como si los Cielos lloraran por la pérdida de tantas vidas en aquella temible guerra que había comenzado.

- La "Exclamación de Athena", Shura, Camus, Saga, Afrodita, Máscara de Muerte, Aldebaran, Shaka -Dijo una voz y se reveló al personaje: Shion de Aries, quien había sobrevivido junto con Dohko de Libra al combate que habían tenido anteriormente, los pétalos de las Flores de Sales habían llegado hasta él, un dolor profundo y punzante penetró en su ser, mientras que cerraba con fuerza el puño de su mano izquierda y miraba el destello de aquel ataque tan devastado en las alturas de donde estaba la Casa de Virgo, la cual emitía una fuerte luz blanca- Aún no, ¡No hasta que Athena esté muerta! -Exclamó, mientras que sus lágrimas se mezclaban con las lluvias que caían allí, de ahí comenzó a caminar hacia el Norte, soltando los pétalos de las Flores.-


La fuerte explosión causada por la "Exclamación de Athena" arrojó a los protagonistas contra las columnas con una gran fuerza tan sorprendente, como si se tratara de un tornado o un huracán, ésta misma los tenían inmovilizados.

- "Así que esta es la "Exclamación de Athena", ¡es el Cosmo combativo de los Caballeros Dorados hasta su máximo nivel!" Dijo Seiya, mientras que observaba con Bart, los únicos dos que aún no habían sido lanzados contra las columnas de la Casa de Virgo, pudo contemplar como los dos poderes chocaban y aumentaban su fuerza a un nivel aterrador, acto seguido, las columnas comenzaron a agrietarse y de ahí, ambos fueron arrojados contra las mismas y escupiendo sangre por el impacto.

- ¡Si continúan así, destruirán la Casa de Virgo y todo el Santuario será destruido! Gritó Bart.

- ¡Tenemos que detener esto, es batalla sin sentido! Pidió Shun, pero en ese momento, un fuerte resplandor blanco ocupó todo el sitio.


Desde el Santuario, Kanon había salido con Mabel, Lisa y los demás y observaron el terrible poder que se había desencadenado con una fuerza descomunal y brutal.

- Eso es la "Exclamación de Athena", ¡la luz del enfrentamiento entre dos "Exclamaciones de Athena"?! No, ¡La Oscura Técnica prohibida por Athena, no pudieron haberla usado unos contra otros! -Observó Kanon, mientras que Mabel lo abrazaba con fuerza y Dipper hizo lo mismo, en ese momento, ambos gemelos, al igual que sus amigos tuvieron miedo de lo que pasaría a continuación- "¡¿Por qué ustedes quieren destruirlo todo?!" Sentenció Kanon, antes de que la luz blanca los cubriera con su manto.


- "La fuerza de las "Exclamaciones de Athena" es..." Pensó Aioria.

- "¡Tienen el mismo poder!" Dijo Saga.

- "Son milagrosamente iguales, la energía destructiva que genera se encuentra en aumento" Agregó Camus.

- "Sin embargo, si en algún momento alguien se descuida..." Siguió Milo.

- "El más mínimo error y el lado que será golpeado con toda la fuerza de la "Exclamación de Athena" llegará hasta el centro en este momento" Sentenció Saga, mientras que Aioria aumentaba más el poder destructivo de aquel ataque letal, lo mismo Milo y y Mu, en cualquier momento, solo uno de los dos bandos saldría victorioso.

De golpe, otro grupo apareció, uniéndose a la pelea.

- "¡¿Qué es este poder?!" Preguntó Milo.

- "El balance del poder" Agregó Shura.

- "¡Alguien está interfiriendo!" Finalizó Milo, cuando vieron a Seiya y Bart prepararse con sus amigos, quienes contra-atacaron.

- "Nos están empujando hacia atrás y además de nosotros seis, ¡tienen tanto poder! Ellos si pueden sentirse detrás de Mu y los demás, ¡esos Cosmos!" Reconoció Saga a las personas que estaban interfiriendo en el combate.

- ¡"Hyoga y Allison"! Exclamó Camus al ver a su antiguo Alumno.

- ¡"Shiryu!" Agregó Shura con el Oriental, ya que anteriormente había visto a Martin.

- "¡¿Por qué ustedes...?! ¡Shun, Seiya y Bart!" Finalizó Saga al ver a los últimos rivales.

- ¡Ustedes, alto! -Ordenó Aioria-.

- ¡Ustedes deben salir de aquí! ¡Ahora mismo! Ordenó Mu, por su parte, mientras que seguían resistiendo la embestida.

- ¡¿Y qué con eso?! Preguntó Seiya.

- ¡De otra forma, romperán el balance de la "Exclamación de Athena" y quedarán atrapados bajo su poder, sus cuerpos se desintegrarán! Les advirtió Milo.

- ¡¿Y qué va a pasar?! Preguntó ahora Bart.

- Sin la protección de las Armaduras Doradas, no serán capaces de soportar el impacto, ¡Huyan! Pidió Mu a ellos.

A pesar de eso, Seiya y los demás iba a seguir resistiendo hasta el final, pero por la presión, las Armaduras de ellos comenzaron a quebrarse.

- ¡Rápido, váyanse ya! Les pidió de forma urgente Aioria.

- ¡Si fuéramos a huir en un momento como este, no estaríamos aquí! Dijo Shun con sus Aprendices.

- Aún cuando mi cuerpo se haga pedazos, nosotros...todos pelearemos por lo que creemos. Sentenció Seiya, mientras que aumentaban la ofensiva.

- ¡Nos están superando! Exclamó Camus.

- ¡Sí va a ser así, el poder combinado de Seiya y los Caballeros de Bronce nos vencerá! Temió Shura de un posible fracaso.

- "Pero Seiya, sabes que después de esto no podrán permanecer vivos" Advirtió Saga.

- ¡¿Están dispuestos a sacrificar sus vidas de esta forma?! Preguntó Shura.

- ¡No nos subestimes, también somos Caballeros de Athena! Respondió Shiryu a la pregunta del español.

- ¡Estamos dispuestos a morir por ella! Agregó Hyoga.

- ¡Shun, Shiryu, Hyoga, niños, entraremos ahora! Ordenó Seiya y se lanzaron al asalto.

- ¡¿Qué?! Preguntó Aioria.

- ¡¿Qué es lo que pretenden?! Preguntó Milo.

- ¡Ustedes, ¿Qué están haciendo?! Quiso saber Mu, mientras que ahora solo quedaban Shun y los Hermanos Flanders en la batalla.

- ¡Detendremos la "Exclamación de Athena"! Respondió Shun.

En ese momento:

- Camus, Maestro. Escuchó el peli azul la voz del rubio de Rusia, quien había aparecido junto con Allison frente a él.

- ¡Hyoga, Allison! Dijo sorprendido.

- Puedo escuchar como tu corazón está llorando, mi Maestro, el Camus que yo conozco nunca serviría a Hades solo para satisfacer su propio deseo, ¡Jamás haría una cosa así! Dijo Hyoga al francés.

- Lo mismo de ti, Shura, mi brazo derecho posee el Espíritu Sagrado de la Espada "Excalibur", lo mismo Martin, que nos encomendaste al igual en tu dedicación, por ello entiendo tus pensamientos: Tu alma reside en mí, ¡nunca los he olvidado! Dijo el Oriental frente al español.

- ¡Y ustedes, creen en los unos y en los otros, pero aún...! Exclamó Shun.

- ¡Milo, Aioria, Mu! ¡¿Por qué, por qué, Caballeros Dorados que creen los demás pelean así?! ¡Yo tengo Fe, sé que es simplemente Fe, pero nosotros, cumpliremos con nuestro deber! Juró Seiya con Bart, mientras que las lágrimas bajaban por sus ojos.

Todos asistieron.

- ¡¿Acaso nosotros no somos los Caballeros de Athena?! ¡Los Caballeros de Athena luchan por el amor y la Justicia! Exclamó Seiya, mientras que tanto los rivales como los Dorados los miraban.

- ¡Es cierto, mientras sigamos creciendo, nuestros corazones...! Dijo Shun, mientras que su Armadura, como la de sus Aprendices, se volvían de oro.

- ¡Ante cualquier dificultad...! Añadió Shiryu.

- ¡Y con eso podremos parar esta devastadora "Exclamación de Athena"! Dijo Hyoga, también su Armadura se estaba volviendo dorado junto con la de Allison.

- ¡Nuestro Cosmo...ya está llegando al máximo! Finalizó Seiya con Bart.

- ¡"Cadena de Andrómeda"! Lanzó Shun su ofensiva con los Hermanos Flanders.

- ¡"Polvo de Diamantes"! Esta vez fue el turno de Hyoga y Allison.

- ¡"Dragón Naciente"! Atacó Shiryu.

- ¡"Meteoros de Pegaso"! Fueron los últimos Seiya y Bart en atacar con todo.

El gran ataque aumentó con una gran intensidad, causando que el techo del Templo empezara a ceder, los Caballeros de Bronce estaban dispuestos a morir para salvar a la Diosa Athena de las garras de la Muerte.

- ¡"La Exclamación de Athena"! Exclamó Saga.

- ¡Está elevándose hacia el Cielo! Señaló Mu.

En ese momento, Seiya y sus amigos ingresaron en la "Exclamación de Athena", listos para terminar con el asunto de una buena vez.

- ¡Seiya! Gritaron Aioria, Mu y Milo, mientras que la destrucción no se hacía esperar: Pronto, la Casa de Virgo fue destruida por completo, las paredes se agrietaron, las columnas colapsaron y las Estatuas de Buda que adornaban la fachada y la entrada cedieron finalmente ante la gran explosión de aquel devastador poder.

Ese ataque fue visto por todos los presentes.

- ¡La "Exclamación de Athena" se está elevando por los Cielos! Exclamó Kanon, mientras que él con Mabel, Lisa y los demás observaron cómo desaparecía dicha ofensiva en los Cielos para siempre, causando una enorme explosión blanca allí arriba y de ahí vino la paz en la noche oscura.


- ¡Kanon! ¡Kanon, Kanon, ¿en dónde estás?! Le llamaba Saori al gemelo de Saga.

- Aquí esto. -Respondió al llamado de la joven, Kanon, quien se arrodilló ante ella- Hace poco hubo un enfrentamiento en la Casa de Virgo, pero ya terminó, ya no hay de qué preocuparse. Athena, todo ha terminado. Informó Kanon, pero Saori no estaba completamente segura.

- ¿Eso creen, Dragoncito Marino? Preguntó Mabel, quien también temía por lo que sucedía a futuro.

En ese momento, Saori, al escuchar el reporte del peli azul, comenzó a llorar.

- Kanon, hay algo que quiero que me traigas, Lisa, ve con él. Le pidió Saori a él y a la rubia.

- ¿Eh? Preguntó confundido Kanon con Lisa.

- Vayan a la "Cámara del Patriarca", por favor, traiganmelo lo que está debajo del trono. Pidió ella, dándoles la ubicación de aquel objeto.

- ¿Debajo del trono? Quiso saber Kanon.

- Es algo que Saga dejó ahí hace trece años, ha llegado el momento de devolvérselo. Explicó ella, alzando la mirada hacia la Luna, mientras que el Viento movía su vestido blanco.

- Hace 13 años, Saga...¡No puede ser, eso es...! Reconoció Kanon con Lisa a lo que Saori les había encomendado.


De las ruinas de lo que una vez fue la Casa de Virgo, salieron de allí Mu, Milo y Aioria.

- ¿Ambos se encuentran bien? Les preguntó el Arriano a sus compañeros.

- Estamos bien. Respondió Aioria.

- Sí. Afirmó cortamente Milo.

Con la mirada, Mu iba buscando a los demás que habían ingresado en aquel devastador ataque, pero no los hallaban por ninguna parte.

- ¿Dónde están Seiya y los otros? Preguntó Mu, al no haber movimiento ni señales de ellos.

- No los veo. Dijo Aioria.

- ¿Acaso perecieron bajo los escombros de la Casa de Virgo? Preguntó Milo, temiendo lo peor.

- Seiya, Bart, Shiryu, Hyoga, Shun, Rod, Todd, Allison, ustedes no pueden morir, la verdadera batalla está a punto de empezar; desde este momento... -Cuando Mu iba a terminar su oración, de entre los escombros, una mano se abría camino hacia la libertad-

Todos dirigieron las miradas hacia el responsable de aquel escape, era nada más y nada menos que el ex-Caballero de Géminis, Saga, quien había sobrevivido a la caía de la Casa de Virgo.

- ¡Saga! Gritó furioso Aioria de ver al asesino de su hermano mayor aún respirando.

- Eres muy persistente. -Dijo Milo, mirándolo muy severo, para luego preparar su ofensiva contra el rival.- ¿Por qué no te has muerto aún? -Le preguntó, pero no obtuvo respuesta- No tengo otra oportunidad más que terminar esta pelea, por la que Seiya y los otros se arriesgar: ¡Muere! Exclamó Milo, pero en ese momento la voz de Saori lo detuvo.

- "Por favor, ¡espera"! Le pidió la Diosa.

- ¡Ah! ¡Esa voz es de...! Dijo Milo sorprendido.

- A...A...A...Trataba de responder a la incógnita del Caballero de la Casa de Escorpio, Saga, pero no podía completarla.


De vuelta en la zona de la Estatua de la Diosa Athena, allí se encontraba la chica, brillando con su Cosmos a toda fuerza, dejando sorprendidos a los Caballeros Dorados.

- ¡Athena! Exclamaron los tres Dorados al ver a al Diosa en las escaleras y brillando de una fuerte luz de su Cosmo.

- Milo, Mu, Aioria, ya no deben lastimar a Saga y a los demás, por favor, tráiganlos inmediatamente al Santuario de Athena. Pidió ella de que se detuvieran los combates y que llevaran a los tres atacantes hacia ella.

- No podemos hacer eso; ellos han venido con el propósito de quitarte la vida. Se negó Milo a llevarlos ante su persona.

- No deben preocuparse, debo hablar con Saga en persona, no hay tiempo, ¿entienden? Por favor, ¡tráiganlos enseguida!. Les ordenó de que cumplirán con su misión, mientras que solo quedaban tres horas en el "Reloj de Fuego".

- Athena. Dijo Milo sorprendido.

- ¿Por qué habrá tomado esa decisión, Athena? ¿En qué estará pensando? Se preguntó Aioria.

- Sin embargo, no podemos ir en contra de su palabra. No tenemos más alternativa que llevarlos. Tuvo que reconocer Mu la orden de la Diosa.

- "Llévennos con Athena" Ordenó Saga.

Milo se acercó a él.

- Saga, espero que lo entiendas muy bien: Si intentas hacer algo, no mostraré clemencia. Le advirtió Milo al ex de Géminis.


- Señorita Saori, ¿está segura de lo que va a hacer? Preguntó Lisa a ella.

- Es muy peligro llevarlos ante usted, por favor, no lo permita. Le rogó Michael De Santa.

- Athena ya ha tomado su decisión y debe ser respeta, ya no hay vuelta atrás. Les dijo Kanon, quien estaba con ella, portando en sus manos un cofre con un objeto muy valioso en su interior.

Los presentes temieron lo peor en aquel momento.


En algún sitio totalmente blanco, allí se hallaba Seiya, pero portaba un armadura distinta a la suya, mientras que veía a Saori apoyar sus manos en otro armadura, la cual tenía sangre en su centro.

- "No llores, no es nada, es una simple cicatriz, pero...ya no puedo distinguir bien...No llores, el deber de un Caballero es protegerte. Ya no llores" Dijo Seiya a Saori, mientras que la imagen se desvanecía por completo.

Despertó en las ruinas.

- ¡Athena! -Seiya puso su mano en el lado derecho de su pecho- "¿Por qué estaba soñando con Saori?" Se preguntó para sus adentros, mientras que llegaban Hyoga, Shiryu, Hyoga, Allison, Bart y los Hermanos Flanders.

- ¡¿Qué pasa, Seiya?! Preguntó Hyoga al ver a su amigo recostado contra una columna semi-destruida.

- ¿Te puedes levantar? Le preguntó Shiryu, extendiendo su mano.

- Estoy bien, ¿dónde están Saga y los otros? Preguntó el castaño, mientras que se levantaba del suelo.

- No lo sé. Dudó Hyoga.

- ¿Y Mu, Milo y Aioria? Volvió a preguntar.

- No lo sabemos. Negó Shun por su parte.

- Tengo un mal presentimiento, nunca había sentido algo tan malo. ¡¿Qué podrá ser?! ¡¿Será que Athena está...?! Se preguntó Seiya, mientras que alzaba la mirada, la destruida Casa de Virgo y sus escombros, la fuga de los tres enemigos y de ahí, hacia el Norte, su miedo crecía.


Allí los estaba esperando Athena, quien vio llegar a los tres Dorados con los Espectros heridos.

- ¡¿Qué?! ¡Los Espectros, alerta! Gritó Jessica y tomó posición de combate, pero sintió en su espalda la mano de Saori.

- No tienes por qué pelear ahora, Jessica, déjalos pasar, dile a tus compañeros que acaten la orden. Pidió la chica, sonriéndole, pero la peli negra temía algo muy peligroso.

- S...sí, Señorita Saori. ¡No ataquen, rompan filas! Ordenó Jessica y sus compañeros los dejaron pasar.

- Aioria, sobre Aiorios...Le iba a decir Shura al hermano menor del Caballero de Leo.

- ¡Silencio! Ordenó el castaño de que no hablara.

- Amigo mío, ¿por qué nos traicionaste? Preguntó Milo a Camus, pero no obtuvo respuesta.

- "A...a...al fin" Dijo Saga, mientras que terminaban de subir las escaleras y estaban cara a cara con la Diosa.

- ¡Athena! Te trajimos a Saga como lo pediste. Dijo Mu, tras haber completado la misión con sus compañeros.

- Están prácticamente muertos. Agregó Aioria.

- ¿Qué les puedes decir? Preguntó Milo, mientras que caían los tres Espectros al piso.

Allí, Saga estaba frente a frente con la Diosa que había intentado matar en el pasado, de vuelta al mismo punto, pero ahora, trece años después, volvían a verse.

- "Athena" Dijo su nombre.

- Kanon, dásela a Saga. Pidió la Diosa, el peli azul bajó los peldaños y se acercó a su hermano gemelo con aquel cofre en sus manos.

- Si, tómala, Saga. Le dijo el joven, quien le dejó aquel objeto delante suyo, el peli violeta lo miraba, apretando los dientes con fuerza, tratando de mantenerse vivo, después de todos los golpes recibidos.

- "Kanon" Dijo, para verlo retirarse de allí.

Su gemelo se dio la vuelta y cerró los ojos, a su vez, el peli violeta, al abrir el cofre, se quedó sorprendido por ver lo que había en su interior.

- "Ahhh, esto es..." Dijo, ahogando un grito de miedo.

Saori bajó la mirada y cerró los ojos, recordando aquel suceso que casi le costaba la vida cuando ella era una bebe.

- "Sí, Saga, hace 13 años, cuando era un bebe, trataste de tomar mi vida con esta Daga" Recordó ella, mientras que en los flashbacks podía apreciarse a una pequeña Saori, quien dormía en su moises o cuna, para luego ver como una sombra aparecía y delante de ella, empuñando aquella arma, estaba listo para cometer el asesinato.

Ahora, en el Presente, Saga estaba acercando sus manos para tomar aquel objeto que había en el cofre.

- ¡Athena! Exclamó Aioria.

- ¿Por qué un objeto tan despreciable ahora? Quiso saber Milo.

- Milo, Aioria, todo está bien -Les dijo ella- Mu, tú entiendes, ¿verdad? Le preguntó Saori al Arriano, quien quedó sorprendido, sabía bien lo que iba a pasar a continuación, pero no podía impedirlo.

(Música Chikyuugi o Amor Inmortal, Saint Seiya: Saga de Hades)

Saga, ahora con la Daga en sus manos temblorosas, al recordar el pasado, esa vergüenza que siempre iría con él a todas partes, donde no habría forma alguna de deshacerse de la misma, vio a Saori acercarse a él, para luego apoyar las suyas sobre las puntas de ambos extremos del arma blanca.

- "¿Por qué? ¿Por qué esto?" Se preguntó angustiado, mientras que las Flores de Sales aparecían en el sitio.

- Saga, ¿no entiendes? Debes tomar mi vida con ella. -Pidió la chica, cuyo reflejo se vio en la Daga, todo visto por el ex-de Géminis-

- "Pero..." Dudó el joven.

- No debes dudar, termina con mi vida con esta Daga. -Pidió ella, extendiendo el arma, todo visto por los demás Caballeros y los Refuerzos- Entonces, así se liberarán de su dolor y agonía, ¿no es cierto? Ya no cargarán con ello. Les dijo, mientras que reinaba el silencio y en varios Caballeros, como Camus, las lágrimas aparecían por la trágica decisión que debía tomar la Diosa-

- "Athena, tú...tú..." Titubeó el peli violeta, cuando en ese momento, cuando la Daga apuntaba hacia otra parte, ésta fue cambiada de posición.

- Saga. Le llamó la Diosa, quien fue la que apuntó el filo de aquella arma punzante hacia su cuello, mostraba una cálida sonrisa, a pesar de las lágrimas que corrían por sus ojos.

- ¡Pero!. Esta vez Saga no pudo detener ese grito de sorpresa.

Saori tenía la Daga a unos pocos centímetros de su cuello, lista para terminar con su vida.

Namida yori mo yasashî uta o

kanashi miyouri sono nukumori wo

- ¡No puede ser! ¡Athena, Saori, no puedes morir! -Gritó Seiya, mientras que eran llevados él con varios de los Caballeros heridos hacia el Santuario, pero en ese momento, Saori terminó con su vida, clavándose la Daga en su cuello, siendo observada por Seiya, quien lanzó un grito de dolor, que se hizo sentir en todo el lugar-

Las Flores de Sales dejaron de aparecer, desaparecieron junto con Athena, siendo llevadas hacia otra dirección distinta, mientras que en la zona de los Cementerios, Shaina con Nachi, Ichi y Jabu habían sentido la muerte de la Diosa, la peli verde se arrodilló y pasó su mano sobre una de las lápidas rotas: La muerte de Saori fue una sorpresa que los golpeó a todos.

yuuguritemo chikazukeru tanai

yume no kakera daisuki na hito

omoi ga hina ai no katashi wa

zutto zutto sagashi tsuzukete

Por todas las Casas, destruidas o aún de pie, las Flores desaparecían, en especial sobre la Casa de Tauro, donde yacía la Armadura de Aldebaran, ya sin su Portador y con la flor que le había dado aquella niña, plantada al lado de la misma, justo en el sitio donde había caído luchando.

Lisa caía ante aquella escena, sentía como si su corazón se hubiese detenido, rogaba todo aquello fuera un sueño, pero no había forma de despertar, era una pesadilla en la vida real.

Bajo la Luna de Sangre que se había tornado de aquel color por la sangre derramada en la batalla, se hallaban Shion y Dohko, corriendo a toda velocidad hacia el Santuario, mientras que la Daga iba cayendo poco a poco al suelo.

La Daga finalmente golpeó el suelo, mientras que el cuerpo de Athena, ya sin vida, se desplomaba para siempre, sucumbiendo al "Sueño Eterno", siendo testigos todos los presentes.

akirameru wake o hanasu yori mo

dekiru koto o kazoeru hô ga î yo ne
tsumazuku koto wa atte furikaesô ni natte
soredemo soredemo mo kimetanda.

- ¡ATHENAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! Gritó Saga, ese grito de dolor que traspasaba su corazón y su cuerpo, mientras que extendía su mano, tratando de atrapar a Saori, pero no pudo llegar.

Milo alzó a Camus en el aire y lo tenía en sus manos, estrangulando su cuello con fuerza, mientras que las lágrimas y la furia le invadían, ante todo lo acontecido.


- ¡No! Gritó Mavis, mientras que caía al suelo, herida en lo más profundo de su ser.

- ¡Mavis, no, Oh no! Gritó también Brady, quien cayó al lado de su novia, mientras que la abrazaba con fuerza y lloraban, Thetis también pudo sentir, bajó la mirada y las lágrimas también aparecieron.


- Ese Cosmos, no, ¡no puede ser verdad! ¡Athena, no, no puede ser cierto! Gritó Pacífica, quien se dirigió corriendo hacia donde estaban los túneles bajo el Palacio Valhalla.

- Debemos apresurarnos, Señorita Hilda, no hay tiempo. Pidió Stan Pines, mientras que Wendy se hallaba lista para recibir la Armadura que portaría.

- Es cierto, Wendy, ven conmigo. Dijo la peli blanca y cuando se acercaron hacia el centro de un salón gigantesco, allí estaba una Armadura guardada bajo custodia.

- ¿Qué es eso? ¡Un momento! Wendy no podía creer lo que estaban viendo sus ojos.

- Tú portarás la Armadura de Loki, que ha sido resguardada durante mucho tiempo. Está en tu misión, junto con Pacífica, que vayan de inmediato al Santuario, las cosas empeorado y mucho. Temió la Gobernante de Asgard, la chica se arrodilló en señal de respeto hacia su persona.

- Yo, Wendy de Osa Mayor, juro portar con honor, valentía y orgullo, la Armadura de Loki, por Asgard, por los Siete Dioses Guerreros y por la Señorita y Gobernante de estas tierras, la Princesa Hilda de Polaris. Juró la pelirroja, mientras que era investida por el poder de la peli blanca y acto seguido, se colocaba su armadura.

Antes de que Pacífica llegara, ya salía de aquella sala la pelirroja, investida y lista para combate.

- Andando, amiga, nuestros amigos nos necesitan. Pidió Wendy.

- ¡Así se habla, vamos! Exclamó la rubia y ambas se despidieron de sus amigos.

- ¡Suerte en la Guerra Santa contra Hades! Les deseó Stan con Ford.

- Lo tendremos, nos volveremos a ver. Prometió Pacífica, mientras que se despedían de Hilda, arrodillándose ante ella.

- Juramos defender estas tierras y al Santuario del mal, el Emperador Hades pagará caro por el camino que ha elegido. Juraron ambas amigas, para luego partir de allí.

- Mucha suerte, Wendy de Osa Mayor y Pacifica de Arioto Epsilon. Les deseó la Princesa de Asgard, quien las vio partir hacia Grecia, a toda velocidad, mientras que ella junto con Stan, Ford, Gideon, Robbie y Flare los despedían.

Ambas amigas corrían a toda velocidad, mientras que detrás de ellas, la Luna Roja se hacía sentir.

anata no tame ni dekiru koto nante
daishitakoto naikamoshiranai
demo soredemo fuerte itai yo
kanashii miyouri sono nukumori wo.


En el Santuario, Mu lloraba por la muerte de Athena, mientras que las Flores desaparecían por completo y uno de los Pétalos era llevado por el viento, pasando la Estatua de la Diosa.

Ikki con Nelson que se iban alejando, en las manos del Ave Fénix, un rastro de arena que iba desapareciendo y lo arrojó contra un árbol, para luego desvanecerse por completo.


- ¡Saori! ¡¿Por qué, Saori?! ¡Saori! -Se preguntaba Seiya, al ir avanzando pero las fuerzas dejaron su cuerpo y cayó al piso, para luego dirigir su mirada hacia el Cielo, donde una pequeña mariposa dorada y resplandeciente se iba de allí- ¡SAORIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! Exclamó el Caballero de Pegaso.

yukkuri demo chikadzukeru kana
yume no kakera daisuki na hito
omoi egaita ai no katachi wa
zutto zutto sagashi tsudzukete.


La mariposa dorada llegó hasta el Castillo de Hades, en medio de la noche y el silencio que reinaba tras la muerte de Athena. En el interior de una de las salas, donde resplandecía la luz de la Luna, allí, el único sonido que se hizo sentir fue el de una copa con Whisky y hielo, la mano que la sostenía era Radamanthys, quien se encontraba tomando un descanso. Permanecía en silencio, en serio, sin decir una sola palabra, mientras que sus ojos se enfocaban en un gran retrato al óleo, que estaba colgado en la pared de aquella sala y podía verse a una familia con su pequeña hija de cabellos negros y un perro dalmata. Pero lo que llamaba la atención de aquel rubio era aquella niña en el cuadro, sonriente, feliz. Le dio un nuevo trago a su bebida con hielo y la depositó sobre un pequeño círculo en la mesa.

- "La Señorita...Pandora" Dio a conocer el nombre de aquella pequeña niña de largos cabellos y una bella sonrisa. El rubio cerró los ojos por unos instantes.

- Señor Radamanthys. Le llamó uno de los Espectros.

- Zelos. Dijo el nombre del personaje que había entrado en la sala, quien se hallaba arrodillado en el piso.

- Jijijiji, perdón por interrumpir su descanso, pero verá, tal parece que finalmente ha conseguido otra gran victoria, Señor Radamanthys, jejejeje. Le informó el Espectro, quien se reía, pero para el rubio no era ningún motivo de risa.

- ¡Largo! Ya esto enterado de la muerte de Athena. Ordenó Radamanthys al personaje para que se fuera de allí, éste se enfureció pero luego volvió a reírse.

- Jeje, claro que lo sabe, le pido una disculpa, Señor Radamanthys; jejeje, sin embargo, debería informarle que esta vez corrimos con mucha, mucha suerte, jeje -El rubio se hallaba mirando a la Luna, para luego dirigir su seria mirada hacia Zelos, que le seguía informando de los acontecimientos- Sí, la suerte estuvo de nuestro lado y es que verá usted, que Athena se ha quitado la vida con una Daga que Saga sostenía. Al escuchar eso, los ojos se abrieron ante la sorpresa que le había dado Zelos.

- ¡¿Qué?! Preguntó furioso y sus manos apretaron con fuerza los bordes de la silla donde estaba sentado, sobre los modillones de rizos de estilo Barroco.

- Los Espectros que envió sin el permiso de la Señorita Pandora, se desperdiciaron sus vidas o murieron con honor, jaja, Señor Radamanthys, ¿cómo cree que debería reportarle esto a la Señorita Pandora, eh? Preguntó burlonamente, el rubio se levantó de la silla, harto de las risas burlonas de Zelos.

- ¡Ya cállate! Iré yo mismo con la Señorita Pandora para recibir mi castigo, limítate a reportarle exactamente lo que pasó. Me preocupa más el por qué de que Athena se quitó la vida -Toma su casco- Zelos, tengo que ver a la Señorita Pandora ahora mismo. Dijo y se dirigió hacia la puerta para salir de la sala.

- ¿Eh? Sí. Comprendió el Caballero la orden del inglés.

El hielo en el Whisky se derritió en parte y causó un pequeño ruido en la sala.


Bajo la cúpula de la sala donde se hallaba Pandora, las suaves y delicadas manos de Pandora sobre su arpa dieron por comenzado el castigo a Radamanthys, quien era atacado por las energías oscuras, sin parar con la tortura, bajo la mirada de los Ángeles y Querubines, la peli morada seguía con aquel concierto de dolor hacia el inglés, quien no podía moverse para nada.

- ¡Jajajajajajajajajajajaja! ¡JAJAJAJAJAJA! Reía Zelos sin parar, disfrutaba de aquella escena, Pandora torturando con el Arpa a Radamanthys, en un último acto de su tormenta, ella dio el último toque del instrumento, para luego finalizar con su ataque y pronto, el cuerpo del rubio cayó al suelo.

- Mis órdenes transmiten directamente los deseos del Señor Hades, aquellos que vayan en contra de mis ordenes sin importar quien sea, aún siendo uno de los Tres Jueces del Mundo de los Muertos, como tú, Radamanthys, no será perdonado. Le hizo entender sus ordenes y el castigo a los que no obedecieran.

- Pero...no había que subestimar a Athena, debe haber alguna razón en especial por el cual ella decidió quitarse la vida, estoy seguro de ello; por favor, le pido que lo piense. -Pidió y alzó la vista hacia la chica- Señorita Pandora, por favor, escúcheme. Rogó el inglés.

- ¡Silencio! No creerás que Athena pueda engañar a alguien como el Señor Hades -Ordenó de que no hablara y se levantó de su sitio- Pero en lo que respecta por las muertes innecesarias de nuestros Espectros, tú, Radamanthys y tus ridículas ideas, son responsables en su totalidad. Aún tenemos que acabar con los Caballeros restantes y lograr que el Señor Hades domine el Mundo de los Vivos. Serás perdonado por esta ocasión, únicamente pero no has de pasar por alto mi autoridad, ¿entendido, Radamanthys? Le dejó en claro su aviso, él había sido perdonado pero debía volver a fallar, de lo contrario, no habría clemencia.

Los ojos del rubio brillaron de un fuerte color rojo y el silencio volvió a sentirse en el Castillo.


El suelo estaba empapado de la sangre de Athena junto con la Daga Dorada, Seiya y los demás habían llegado, pero no había forma de remediarlo, Saori había decidido quitarse la vida.

- ¿Para qué estamos aquí? Se supone que somos Caballeros que protegen a Athena, ¡y fallamos! ¡No pude hacer absolutamente nada para ayudar a Saori! ¡Nada!. El castaño cayó al piso, llorando, sintiéndose culpable por la muerte de Diosa, mientras que Shun se acercó a él.

- Seiya. Dijo el peli verde.

- Si tan solo, si tan solo tuviéramos más tiempo y más fuerza, nosotros, quizás...Dijo Shiryu, pero lo detuvo Hyoga.

- Basta, hablar de ello no va a ayuda en nada. Se interpuso el rubio.

- Nosotros, nosotros, ¡no puedo creer lo inútiles que somos! -Se lamentó Seiya y tomó la Daga empapada de sangre- ¡Somos Caballeros solo de nombre, esta Daga, ESTA DAGA, LA ODIO! Gritó el joven, lleno de rabia y la arrojó contra el suelo, para luego caer cerca de los pies de alguien conocido en el pasado.

- Je, ¿y ahora por qué estás llorando? Preguntó el personaje.

- ¡¿Y tú quién eres?! Interrogó Seiya, ahora serio y mirando hacia el intruso con Bart.

- Athena está muerta, pero la verdadera batalla está por dar inicio. Respondió el personaje, quien fue caminando hacia ellos.

- Esa voz. Shion. Lo reconoció Shiryu al peli verde claro.

- ¿Este es el hombre que fue una vez el Patriarca? ¡¿Y que ahora sirve a Hades?! -Preguntó Seiya, mientras que se ponían en posición de combate-

- ¿Dónde está el Maestro? ¡Dime dónde está el Maestro, Shion! Ordenó Shiryu.

- Je, ¡Ay, Caballeros incompetentes a un lado! Ordenó Shion a ellos.

- ¡¿Qué?! Preguntaron los Caballeros de Bronce.

- Después de todo que ha pasado, ¿solo se ponen a llorar? Los Caballeros de Athena se han vuelto unos perdedores. Se burló Shion.

- ¡¿Qué dices?! -Preguntó Seiya furioso y se lanzó al ataque- ¡"METEOROS DE PEGASO"! Atacó con un fuerte golpe al peli verde claro.

Pero para su sorpresa, no hubo efecto sobre el rival.

- ¿Qué pasó? Preguntó sorprendido el castaño con el rubio.

- ¿Esto es todo lo que tu enojo, dolor y tristeza pueden hacer? ¡Por favor, qué débil eres, Seiya! Le dijo Shion y lo atacó con un fuerte golpe ahora contra el castaño y su Aprendiz.

- ¡Seiya, Bart! -Gritó Shun con los Flanders y lograron atrapar a ambos antes de que cayeran por las escaleras- ¡Tú menos que nadie eres quien hablar, no eres más que un traidor! Señaló el peli verde a Shion.

- ¡Vengaremos la muerte de Athena! Exclamó Hyoga con Allison.

- ¡Hagamoslo! Lo desafió Shiryu.

- ¡Miserable! Gritaron Seiya y Bart.

- ¡Te venceremos! Exclamó Shun y todos se lanzaron al ataque.

Pero en aquel momento, cuando se lanzaron al ataque contra Shion, éste respondió con una contra-ofensiva, lanzando por los aires a los rivales suyos, quienes cayeron al piso y se acercó a ellos.

- Escuchen con atención, les diré toda la verdad: ¡La razón detrás de la muerte de Shaka y Athena! ¡Yo, el Patriarca Shion de Aries! Juró revelar toda la verdad, para luego dirigir su mirada hacia la Estatua de Athena, mientras que una lágrima caía de los ojos de la misma y de ahí, con un eco, al piso.

La verdad iba a ser revelada en ese momento de suma tensión que reinaba en el Santuario.


Creo que se viene una tormenta de lágrimas, jeje, lo sé, ya lo presiento :D. Bueno, espero que les guste :3, ya que solo quedan dos capítulos más para terminar con la parte del Santuario y avanzar a la siguiente, que es la del Infierno, así que no se la vayan a perder.

Como siempre, un saludo y fuertes abrazos para aletuki01, Fipe2, Shadow Moon Cat 1999 y lady-sailor.

Jeje, tomaré la propuesta que me dio lady-sailor, de que Mabel se enamore también de Shion y Dohko :3. Muchas gracias por esa idea.

Que tengan un buen Domingo :D. Cuídense y nos vemos en el capítulo que viene.