Capítulo 13: Seiya y Bart dieron unos pasos hasta quedar cerca del Juez, quien los miraba muy serios, dando por iniciado que una batalla iba a comenzar en cualquier momento.

- ¡Deberías saberlo, somos los Caballeros de Athena! Dijo Seiya hacia el enemigo.

- ¡¿A qué han venido?! Preguntó muy severo Radamanthys.

- A proteger a Athena. Dijo Shiryu en su respuesta a la pregunta formulada por el rival. La Cadena de Shun y de sus Aprendices comenzó a girar.

- Y también en el nombre de Athena. Agregó el peli verde, quien sostenía a Aioria de Leo, quien estaba herido tras el combate.

- Destruiremos a Hades. Sentenció Hyoga con Allison, mientras que pequeños copos de nieve salían de su mano.

- Ratas grandes y ahora pequeñas. -Se burló el inglés de ellos-

- Todos ustedes van a pagar por lo que han hecho: ¡Es hora de ajustar cuentas! -Exclamó Seiya y tomó posición de combate junto con Bart-. ¡"METEORO PEGASO"! ¡Lo logramos! -Lanzaron ambos su ofensiva, tras haber encendido sus Cosmos, pero el golpe no hizo ningún efecto sobre el enemigo, quien seguía de pie.

El ataque fue completamente neutralizado por Radamanthys, quien lo destruyó como si fuera una simple hoja de papel, tras cumplir su defensa, permaneció serio y en silencio de nuevo.

- ¡Jajajajajajajajajaja! ¡Jajajajaja! -Se río de ellos, mostrando su burla hacia sus rivales, demostrando que no podrían vencerlo. Las llamas del "Cocito" se seguían elevando desde lo más profundo del vacío y Radamanthys se preparó para contra-atacar- ¡Desaparezcan! Gritó y los atacó a los Caballeros de Athena, quienes fueron lanzados por los aires hasta caer al suelo.

- ¡"LA CORAZA DE AMATISTA"! Exclamó Star, protegiendo a sus amigos.

- ¡Niña tonta, con este ataque que he lanzado, ustedes no podrán resistir mucho tiempo! Dijo el Juez, mientras que la "Coraza" que Star había invocado comenzaba a quebrarse.

- ¡Tranquila, tengo una idea: "Burbujas de Rose Quartz"! Invocó Steven un reforzamiento y de ahí, la "Coraza Amatista" volvió a ser dura.

- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo es posible?! Se sorprendió Radamanthys.

- ¡Como te quedó el ojo, Su Señoría, jajajaja! Se burló Marco de él.

- ¡Silencio! Pagarás caro tu insolencia. Le amenazó el Juez.

- Nadie nos intimida. Advirtió Marco hacia el inglés y ambos compartieron miradas de odio.

A su vez, Seiya se había recuperado del golpe que le habían dado a él y a sus amigos.

- ¡Ahora verán, es nuestro turno para pelar, los haremos pedazos! Juró el Caballero de Pegaso.

- Seiya...Deja...de pelear. Le pidió Mu de forma sorpresiva.

- ¡¿Qué, Mu?! Preguntó el castaño, se dio la vuelta y vio al Arriano.

- Andrómeda, detén tus Cadenas. Le ordenó Aioria al peli verde herido.

- Váyanse de aquí, rápido, Caballeros de Bronce. Ordenó, por su parte, Milo, mientras que preparaba la "Aguja Escarlata".

- No nos moveremos de aquí ni huiremos, aunque sea la orden de un Caballero Dorado. Se negó Shiryu a irse.

- ¡Él tiene razón! ¡Nos vamos a quedar aquí! Exclamó Seiya.

Las llamas verde esmeralda seguían elevándose desde el Cocito, mientras que Radamanthys permanecía de pie, observándolos.

- ¡Está bien! -Exclamó, encendió su Cosmo y con una fuerza sobrenatural destruyó el piso de piedra apisonada del acceso al Castillo- ¡Caballeros de Athena, pueden caer juntos al Cocito! -Les dijo, mientras que Seiya y Bart quedaban sorprendidos de las palabras del rival-

En ese momento, una poderosa fuerza envolvió en forma de esfera el lugar de batalla, todo era producto del poder del Juez del Inframundo, el cual lanzó una ofensiva de golpe contra sus enemigos, los rayos comenzaron a caer, hasta que en ese momento, uno de los Dorados se interpuso, recibiendo el ataque.

- ¡Mu, detente! Pidió Seiya al peli lila.

Una fuerte explosión arrojó a los Dorados al piso, empezando por el Caballero de Escorpio.

- ¡Milo! Exclamaron Hyoga, Shiryu, Martin y Allison.

- Dime, ¡¿por qué?! Preguntó Shun, quien sostenía junto con los Hermanos Flanders a Aioria.

- ¡MU! Grito Seiya y Bart.

- Es tiempo de acabarlos. Sentenció Radamanthys, pero Seiya se acercó hacia él junto con su Aprendiz.

- ¿Quieres acabar con nosotros? ¡Pues atrévete a intentarlo! Le desafió el castaño y ambos encendieron sus Cosmos delante del Juez enemigo.

Pero cuando ambos Caballeros iban a lanzar su ofensiva contra el enemigo, Mu se interpuso y desde atrás tomó a Seiya y Bart por los brazos, deteniéndolos en su ataque y les dirigió su mensaje.

- Seiya, Bart, haznos un favor: Deja que nosotros nos hagamos cargo de él y ustedes continúen. Pidió el Arriano.

- Pero...Mu. Trató Seiya de hacerle entrar en razón y de que les dejaran pelear contra el enemigo.

- Nosotros, los Caballeros Dorados nos haremos cargo del Espectro. Prometió Mu.

- Vamos, ayudemos a Saga y a los otros. Ordenó Milo y Aioria dio un pequeño empujón a Shun y sus Aprendices.

- No se puede detener una batalla después comenzada, nosotros vamos a deshacernos de él. Juró Aioria.

- Mu, Milo, Aioria. Dijeron Shun y los Hermanos.

- Mu, tú no. Pidió Seiya de que no lucharan ellos.

- Seiya, Bart, díganme, ¿alguna vez yo les he mentido? Preguntó, de forma tranquila, el Caballero.

El castaño y el rubio guardaron silencio por unos segundos, hasta que finalmente cedieron.

- Está bien, Mu. Dejaron que los tres Dorados se enfrentaran al rival.

- Te veremos después, Seiya. Dio su palabra Mu, mientras que iba al encuentro con el rival.

Al ver la puerta del Castillo abierta, era la oportunidad de infiltrarse.

- ¡Vámonos, Shun, Hyoga, Shiryu, niños! Ordenó Seiya, al ver que los tres Dorados se iban a hacer cargo del Espectro.

- Y es una promesa. Les hizo recordar Hyoga.

- Acabenlo por nosotros. Pidió Shiryu.

- Los estaremos esperando. Prometió Shun y se pusieron en marcha hacia la puerta de ingreso al Castillo.


Mientras que los Caballeros de Athena ingresaron en el Castillo, los "Refuerzos" permanecieron allí junto con los Dorados, Mu comenzó a moverse hacia el rival, pero estando débil por todos los golpes recibidos lo hacía un blanco fácil para destruir.

- La última demostración del orgullo de los Caballeros Dorados. No quieren que ellos los vean morir de una manera tan vergonzosa. Se burló Radamanthys, quien cerró los ojos, arrojando sus burlas.

- ¿Orgullo? Es obvio que no has entendido. Le señaló Milo, mientras que encendía su Cosmos.

- Le llevaremos un recuerdo a Athena, antes de partir al Otro Mundo. Eso es lo importante. Dijo Aioria, quien comenzó a brillar en un poderoso Cosmos que envolvió su cuerpo.

Radamanthys también hizo lo mismo, preparándose para pelear, su cuerpo fue cubierto por aquel brillante poder de color violeta oscuro.

- ¡HASTA NUNCA, CABALLEROS DORADOS! Exclamó Radamanthys, lanzando su ofensiva contra ellos y las llamas del Cocito volvieron a emerger con una enorme fuerza.

- ¡"AGUJA ESCARLATA"! Atacó Milo al rubio.

- "REVOLUCIÓN ESTELAR"! Agregó Mu.

- "PLASMA RELÁMPAGO"! Atacó Aioria, mientras que los Caballeros de Athena iban a toda velocidad por los caminos que daban hacia el Cocito.

- ¡"GRAN PRECAUCIÓN"! Respondió Radamanthys a los ataques que le lanzaron.

Desde los caminos hacia el Cocito, un temblor se hizo sentir y Shun detuvo su marcha, mirando hacia sus compañeros.

- Seiya...Mu y los demás van a...Dijo pero Shiryu se interpuso.

- No lo digas, Shun. Pidió el Oriental, mientras que un tenso silencio invadió el recinto.

- Mu nos lo pidió, ¿cierto? -Preguntó Seiya a sus amigos, haciéndoles recordar la promesa del Arriano.- Dijo que ayudáramos a Saga y eso es lo que vamos a hacer ahora. Recordó la misión que Mu les había asignado.

- Sí. Respondió Shun con un gesto afirmativo de su cabeza.

- Demonos prisa. Pidió Shiryu, pronto el grupo se puso en marcha hacia las escaleras.


Una figura avanzó, las puertas de acceso a la Sala del Arpa se abrieron, revelando la luz dorada que cubría el exterior del Castillo, allí estaba la joven peli púrpura, quien sintió la presencia del personaje.

- Zelos, el Castillo de Hades ya no nos es útil. Regresaré al lado del Señor Hades. Le comunicó ella la noticia al Espectro, el cual pegó un brinco hacia donde estaba ella.

- No se preocupe, por favor, deje todo a mi cargo. Me aseguraré de que todo salga como quiere. Dijo el Espectro, quien le solicitó que ella le diera la responsabilidad del sitio.

- Está bien, pero no te distraigas demasiado. Dijo ella, cediendo el poder a él, mientras que daba une pequeña sonrisa y cerraba las puertas del hierro.

La chica salió de la sala, cerrando las puertas y de ahí comenzó a caminar por aquel camino que tenía una escalera de caracol en piedra, donde allí estaba otro camino al vacío, de donde allí emergieron las llamaradas verde esmeralda, la peli púrpura se dio la vuelta y siguió su camino.

- Señorita Pandora, puede confiar en mí, estoy a su servicio, me haré cargo de todo como dueño del Palacio. -Juró Zelos y pegó un salto en el aire- ¿Escucharon eso, Caballeros Dorados? Ahora soy el dueño absoluto del Castillo de Hades. Les señaló el personaje hacia Saga y sus compañeros heridos en el suelo.

- "¿Ella escapó del Castillo? ¡¿Por qué sabe que tú lo harás?" Preguntó Camus, débil tras los golpes recibidos.

- ¡¿De qué hablas?! ¡De todas maneras estás casi muerto, yo soy el Rey Zelos y te daré el último castigo! ¡Lamentarás haber nacido! -Comienza a golpear a los ex-Dorados heridos e inconscientes en el suelo- ¡Toma esto por burlarte de mi Señora Pandora! ¡Jeje, voy a bailar sobre tu cadáver en venganza por todo lo que me hiciste! ¡Toma esto y esto! ¡Sufre por decirme feo y criatura repugnante, ah, no, eso creo no me lo dijiste. Pero de todos modos, tú pagarás por esos insultos, toma, toma, TOMA! ¡TOMA! Siguió divirtiéndose Zelos con golpear a Camus.

Fuera de la Sala, Pandora iba caminando, sin importarle la tortura que Zelos les estaba dando a los Espectros.

- Jajajaja, ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! -Río aquel horrible personaje, mientras que la luz entraba por la Cúpula de la sala, pero en ese momento, algo captó su atención- ¡¿Qué?! -La Cúpula comenzó a quebrarse de a poco-

Zelos no podía creerlo, cuando los vidrios de la Cúpula se destruyeron, allí entraron en escena Seiya, Shun, Shiryu, Hyoga, Rod, Todd, Martin, Lisa, Allison, Jessica y Bart, quienes se lanzaron hacia él, mientras que Pandora iba dejando el sitio, sin notar que estaban siendo atacados. El Espectro, preso del pánico, retrocedió y terminó golpeándose contra la pared, hundiendo parte de la misma.

- ¡CAMUS! Gritó Hyoga y fue con Allison hacia él.

Los vidrios de la Cúpula se desparramaron por todo el lugar.

- Ponte de pie, Saga, tenemos que salvar a Athena -Le pidió Seiya al peli violeta, pero éste estaba muy herido para poder levantarse, a pesar de la ayuda que Bart le estaba dando-

Con el mayor esfuerzo, Saga logró levantarse un poco y apoyar sus manos en los hombros de Seiya y de Bart, a su vez, Shun y los Hermanos se acercaron a él.

- ¿Estará bien? Preguntó Rod.

- Ha sufrido muchos golpes por un ataque severo, dudo que pueda sobrevivir. Temió Todd lo peor.

- "Lo siento, la verdadera batalla apenas inicia, pero...no podemos ayudar" Se disculpó el peli lila y daba la triste confirmación de que no podrían seguirles.

- Saga, no hables así. ¡Levántate!. Trató Seiya de animarlo.

- Tenemos que estar todos unidos si queremos vencer a Hades, vamos, tú puedes. Le pidió Bart a él.

Saga se aferró con fuerza al hombre de Seiya.

- ¡MAESTRO SHURA! Gritó Martin y fue hacia el español.

- Martin, te pido que nunca lo olvides: Te encomendé en tus manos, junto con Shiryu, está el poder de "Excalibur". Dijo el peli negro sus palabras hacia ambos.

Martin inmediatamente, sintiendo las lágrimas cerca, se arrodilló y abrazó a Shura, no quería soltarlo para nada, mientras que las lágrimas, finalmente, bajaban por sus ojos hacia el suelo.

- ¡No muera, Maestro, por favor, no muera! ¡No quiero perderlo! Pidió el chico, mientras que el español lo abrazaba y pasaba sus manos por los cabellos del intelectual, dando ánimos para que pudiera seguir con el camino que apenas habían iniciado.

- "No olviden...para que sirven su poder" Dio sus últimas palabras Camus a Hyoga y Allison, mientras que llegaba el nuevo día y con ello, la muerte de los tres Espectros, quienes iban a volver al Sueño Eterno.

- Shura. Dijo Shiryu al español.

- Protejan a Athena. Pidió como último deseo el peli negro, quien terminó desapareciendo para siempre, Martin sostuvo con fuerza la mano de aquel Caballero de Capricornio hasta que finalmente desapareció del lugar.

- "Es nuestra Diosa" ¡Camus!. Dijo Hyoga, quien vio con Allison como también el francés desaparecía del lugar y solo quedaban los pequeños Cosmos flotando en el aire y la tristeza que les invadía, ahora solo quedaba Saga allí, quien se levantó para ir con sus Camaradas hacia el Sueño Eterno.

- "Les encomendamos la misión de proteger a Athena, nuestra Diosa" Les dio su último deseo el peli violeta, quien fue el último en partir para siempre, ante la mirada de Seiya, Bart y Shun.

- ¡SAGA! -Exclamaron ambos pero nada pudieron hacer, el pacto establecido se había cumplido, ahora los antiguos Caballeros Dorados volvían a su descanso final.- Lo prometemos. Juró el castaño.

- Proteger a Athena no es la única tarea de la que somos responsables. Dijo Shun.

- Por Athena llevamos el espíritu de los Caballeros. Alegó Shiryu con Martin.

- Jamás los olvidaremos. Prometió Hyoga.

- A todos aquellos valientes Caballeros que dieron nuevamente sus vidas en nombre de la Justicia. Dijo Seiya, mientras que el Cosmo de los tres caídos se iba alejando de la Sala para siempre.

Llegó el silencio al duelo que se había producido, Hyoga y Allison avanzaron hasta detenerse, bajo sus pies, los cristales volvieron a crujir.

- Te diré algo, aquel que pateabas una y otra vez era Camus, ¡Mi Maestro! Dijo el rubio hacia Zelos.

- ¡Eso es lo que pasa cuando te cruzas con el Gran Zelos! -Exclamó con orgullo, pero tuvo que tragarse sus palabras ante la mirada del ruso y su Aprendiz- ¿Qué dijiste? ¡Haber, el que pateaba era tu...! -Zelos se quedó seco al ver como el Cosmo de ambos personajes se encendía.

- Eres una maldita rata, yo misma te arrancaré esa lengua ponzoñosa, lo juro por Camus de Acuario. ¡Te haré pagar por lo que has hecho!. Juró Allison, pero Hyoga la detuvo.

- Quédate de mi lado. Le pidió el ruso y ambos encendieron sus Cosmos.

- ¡SEÑORITA PANDORA, PERMITA QUE ZELOS LA ACOMPAÑE! -Pidió el Espectro, preso del pánico, tratando de escapar de la Sala, pero la peli púrpura ignoró el pedido desesperado de aquel ser, mientras que las lágrimas bajaban por los ojos de Hyoga y Allison, ambos se prepararon.

- Maestro Camus, ¡esta técnica es por usted: "EJECUCIÓN DE AURORA"! Lanzaron ambos su ofensiva contra Zelos de la Rana.


- "No hay de qué preocuparse. -Dijo Pandora, escuchando ella misma su voz en las escaleras de caracol que ella bajaba.- ¿Qué puede hacer Athena sola en el Inframundo? Un Reino gobernado por el Señor Hades. Aww. seguramente ni siquiera logrará llegar con el Señor Hades, Athena está perdida" Pensó ella para sus adentros, mientras que seguía bajando y aparecía una llamarada verde esmeralda.

De golpe, las enormes puertas de hierro de la Sala del Arpa se abrieron y un poderoso frío cubrió de nieve el sitio.

- ¡Señorita Pandora, Señorita Pandora, por favor, ayúdeme, hay algunos impostores rondando el Sagrado Castillo de Hades, Señorita Pandora! -Pidió auxilio Zelos, el cual estaba inmovilizado, en partes de su cuerpo, por el hielo del ataque de Hyoga y Allison, además de que una de las piernas del Espectro se quebraron por el hielo y las bajas temperaturas, pero la chica no le prestó atención a su pedido de ayuda y siguió su camino.- ¡Señorita Pandora!. Fueron las últimas del Espectro Zelos de la Rana, el cual quedó cubierto por el hielo y terminó cayendo, para de ahí estrellarse contra las escaleras, quedando solo diminutos fragmentos de lo que fue uno de los Siervos de Hades, pero a pesar de su muerte, a Pandora no le importó para nada.

Justo en ese momento, los Caballeros se lanzaron hacia las escaleras, viendo a Pandora bajar más hacia su destino.

- ¡Detente! ¡¿Quién eres tú?! -Le ordenó Seiya y comenzó a interrogarla, pero la chica no le escuchó.-

- ¡Espera! Pidió Shun pero en ese momento, al escuchar la peli púrpura esa voz familiar, se volteó y miró al peli verde, quien quedó sorprendido, era verdad lo que ese sueño del pasado lo llevó ante la persona que se aparecía.

- Maestro, ¿Qué pasa? ¿La conoce? Preguntó Rod.

Las miradas de ambos quedaron fijas por unos minutos, hasta que Pandora siguió su camino.

- "Encontrar semejanza en alguien como él" Reconoció ella, quien continuó su viaje.

- ¡Espera! Pidió Shun y la persiguió.

- ¡Espera, Shun! Pidió Seiya, pero en ese momento, escucharon un toque en el Arpa, la cual detuvo a los Caballeros.

- Esa es la entrada al Inframundo, nadie puede pasar con seguridad, sin la protección del Señor Hades. Les dijo Radamanthys, quien se encontraba en aquella sala y fue el responsable del toque del Arpa de Pandora.

- Imposible. Se negó Seiya a creer las palabras del inglés.

- Veo que siguen con vida, Ratas Persistentes, los Caballeros ya han sido...Dijo, pero Seiya dio un paso adelante.- ¡¿Acaso desean seguir su ejemplo?! ¡¿Quieren morir de la misma forma tan lamentable como lo hicieron ellos?! -Les preguntó burlonamente.- De entre todos ustedes, los Caballeros Dorados son los más poderosos, los Caballeros Dorados Aioria, Milo y Mu ni siquiera pudieron hacerme un pequeño rasguño. Regresan al Santuario, pueden rezar por las almas de quienes mueren patéticamente, esa es una tarea más apropiada para ustedes. Les señaló el rubio a ellos, haciendo enfurecer a los de Bronce.

- ¡¿Patéticamente?! ¡¿Estás insultando a los hombres que cedieron a su honor para ser etiquetados de traidores y que murieran peleando por sus amigos?! Preguntó Shiryu, tomando posición de combate.

- ¡Son hombres que se sacrificaron y que nos protegieron por sobre todas las cosas! Remarcó Shun, pisando varios de los cristales desparramados.

- ¡Podrás decir cualquier cosa sobre nosotros, pero no toleraré que insultes a los Caballeros Dorados, miserable! Añadió Hyoga con Allison.

- ¡No tienes corazón, maldito, la falta de compasión tuya me sorprende, pero te haremos pagar caro por tu insolencia! Juró Allison, señalando al rival.

- ¿No tolerarás los insultos? ¡Es demasiado tarde! ¡Todos los Caballeros Dorados están muertos! Sentenció Radamanthys y los cristales estallaron.

- Aún estamos aquí, nosotros que nos hemos comprometido con el espíritu de los Caballeros Dorados. ¡Nosotros te vamos a destruir! -Juró Seiya con Bart, mientras que se preparaban para atacar al enemigo- ¡"METEORO DE PEGASO"! Atacó el castaño junto con su Aprendiz al enemigo, pero éste esquivó el ataque y les dio a ambos un fuerte golpe que los arrojó hacia atrás.

- ¡SEIYA, BART! Gritaron sus amigos al verlos ser atacados por el despiadado rubio.

Enseguida, después de hacerse cargo de Seiya y Bart, el Juez se lanzó contra Shiryu, a quien arrojó contra uno de los muros de la Sala, quebrando el mismo.

- ¡Maestro Shiryu! ¡TE HARÉ PAGAR CARO POR LO QUE HICISTE! Juró Martin, yendo a toda velocidad hacia Radamanthys, llevando a la "Excalibur" en sus manos, listo para atravesar el pecho del rubio, pero cuando llegó hacia él, éste lo tomó del cuello y lo miró a los ojos.

- Deberías aprender que tus sentimientos son los que te hacen un débil, ahora, ¡Muere! Le dijo Radamanthys y lo arrojó contra el suelo al intelectual.

- ¡Vamos, Todd, demostremos que podemos! Dijo Rod a su hermano y ambos encadenaron al rubio con las Cadenas de Andrómeda junto con Shun pero el rival les sorprendió y se sacó las mismas, ahorcando a Hyoga y Allison.

- ¡HYOGA, ALLISON! Gritó Shun al ver como les cortaba el enemigo el aire de la garganta.

Pronto, en un abrir y cerrar de ojos, los Caballeros fueron derrotados por Radamanthys de Wyvern, quien permanecía de pie frente a ellos.

- Se mueven de un lado al otro sin sentido, son unos niños. Dijo tercamente y victorioso, sin saber que aún Seiya y Bart se estaban levantando del suelo.

- Ahora es tu turno. Dijo el castaño.

- ¿De qué? Preguntó el rubio, frunciendo el ceño.

- Es tu turno para caer. -Dijo Seiya, mientras que se reincorporaba con Bart- Morirás. Sentenció y ambos encendieron sus Cosmos de nuevo.

- Ya basta. Le ordenó Radamanthys a ambos.

- ¡"METEOROS DE PEGASO"! Atacaron ambos a la vez contra el rubio, quien no fue golpeado hasta que de golpe, notó que su Armadura Sapuris se estaba empezando a destruir.

- ¡¿Qué?! Se preguntó sorprendido y fue corriendo hacia Seiya y Bart, a quienes golpeó con suma violencia en el estómago.

Los atacó a ambos con una gran violencia, golpeándolos repetidas veces y sin darles la oportunidad de defenderse en ningún momento, cuando cayeron ambos al suelo, Radamanthys los agarró del cuello y los arrastró con él hasta arrojarlos contra una pared y de ahí los llevó hacia el precipicio del Cocito.

- Se atrevieron a rasgar mi Sapuris, solo por eso, les arrancaré el cuello aquí mismo. -Juró Radamanthys, haciendo presión sobre ambos jóvenes- ¡Mueran y sufran en el Otro Mundo por ser tan débiles! -Les dijo burlonamente pero no se percató de la presencia de Shun y sus Aprendices, quienes portaban las Cadenas, listas para atacar, lo mismo de Hyoga, Allison y Shiryu con Martin.

- ¡"CADENA DE ANDRÓMEDA"! Atacaron los tres a la vez.

- ¡"DRAGÓN NACIENTE"! Exclamaron Shiryu y Martin.

- ¡"RAYO DE AURORA"! Atacaron Hyoga y Allison, mientras que Radamanthys evitaba los golpes, dejó caer a Seiya y Bart en las escaleras de piedra.

Cercado por los ataques de sus enemigos, Radamanthys permanecía inmóvil hasta que sus ojos brillaron de un fuerte color rojo sangre y se preparó para contra-atacar.

- ¡"GRAN CAUCIÓN"! Atacó con severidad a sus rivales y una serie de ondas se hicieron sentir en todo el Castillo y terminaron por destruir una de las torres de la fachada.

Seiya y Bart permanecían en el suelo, mientras que se desarrollaban las explosiones y los combates por todo el lugar, como si la guerra fuera producido en un pequeño espacio. Pero la victoria estaba lejos de llegar, Radamanthys los había derrotado a todos los Caballeros de Bronce, tirados en el suelo, desplomados y sin poder levantarse y él estaba totalmente intacto, sin haber sufrido algún daño.

- Solo utilicé la mitad, no, solo el 1% de mi poder, todo ha terminado. Sentenció Radamanthys, sabiendo que había ganado.

- No. Escuchó la débil voz de Seiya.

- ¡No, Seiya, corre! Pidió Hyoga a su amigo.

- Es verdad, es muy poderoso. Dijo Shiryu.

- Seiya, no nos podemos iguar con él. Dijo Shun, por su parte.

- Todavía puedo escuchar la voz de Mu y aún puedo sentir la presencia de Saga. Observó Seiya con Bart.

- El alma de Camus, Shura y nos los demás no murieron únicamente parar reparar su error. Alegó Shiryu.

- "Mu, Milo y Aioria nos señalaron el camino y se convirtieron en la luz que nos guían" Pensó Hyoga.

- Somos débiles y nada podemos hacer...pero aún podemos sentirnos orgullosos de nosotros mismos, por no darnos por vencido. Alegó Shun, mientras que las Cadenas comenzaban a moverse ante la mirada de sorpresa de Radamanthys.

- "No lo entiendo, ¿cómo es que a pesar de que sus Cosmos están heridos y agonizantes, tratan de brillar con más y más intensidad?" Pensó el Juez de cabellos rubios y Shiryu se levantó con Martin, irradiando sus Cosmos.

- Vamos. Dijo Shiryu.

- ¿En serio creen poder derrotarme? ¡Niños ingenuos, nunca pasarán! -Exclamó Radamanthys, mientras que incrementaba su poder y se producían temblores que causaban la caída de las laderas montañosas. Después de aquel acto de destrucción, volvió la calma- Ustedes están acabados. Dijo y miró a sus alrededores.

Pero no los logró acabar, en ese momento, aparecieron Seiya y Bart, quienes estaban un tanto debilitados por las explosiones.

- Nosotros no nos rendimos, seguiremos en pie de lucha hasta el final. ¡Los Caballeros de Athena jamás se rinden! Dijo el castaño, mientras que volvían a encenderse sus Cosmos.

El rubio se dio la vuelta y vio la aproximación de la ofensiva enemiga.

- ¡"Cometa de Pegaso"! Lanzaron ambos su ataque, el cual dio contra el blanco.

- ¡No puedo creer que lograra golpearme! ¡Soy uno de los grandes Tres Jueces del Infierno! ¡NO LO PERMITIRÉ! -Radamanthys había quedado sorprendido al ver el impacto en el centro de la Armadura, mientras que se volteaba hacia los dos rivales- Me las pagarán por esto -Juró venganza y acto seguido, volvió a lanzar ahora su ataque y sus ojos se tornaron rojos- ¡"GRAN CAUCIÓN"!. Al lanzar su ofensiva, dio de lleno contra Seiya y Bart, quienes fueron arrojados hacia atrás por la fuerza del mismo.

- Te demostraré la verdadera fuerza de los Caballeros de Athena. -Dijo el castaño y ambos se dirigieron contra el Juez, pero al golpearlo, Radamanthys les detuvo su ataque, hasta que de golpe, sus Armaduras se tornaron Doradas- ¡Ahora verás, siente mi Cosmo! Gritó el joven castaño.

- ¡Y el mío también! Gritó Bart, por su parte.

Ambos comenzaron a empujar a Radamanthys, cambiando los papeles.

- ¡Miserables! Gritó el rubio, quien, a pesar de hacer todo un gran esfuerzo por detenerlos, nada pudo hacer para frenarlos.

- ¡ARDERÁN NUESTROS COSMOS! Exclamaron ambos Caballeros de Athena, produciéndose una explosión dorada en los bordes del Cocito, mientras que las llamas verde esmeralda emergían.

Fue en ese momento, cuando los tres personajes terminaron cayendo, producto de la explosión hacia el vacío, mientras que sus amigos sentían como se iban perdiendo en aquella oscuridad.

- ¡Seiya, Bart! Gritó Shun, quien estaba sujetándose a las laderas montañosas con sus Cadenas junto con Rod y Todd.

- Seiya, Bart. Dijo Shiryu, quien se arrastraba junto con Martin por el suelo, donde a su vez se producía un intenso terremoto en la zona.

- ¡SEIYA, BART! Exclamaron Hyoga y Allison, mientras que los temblores terminaron por derribar las montañas en donde estaban las torres del Castillo de Hades.


El "Reloj de Fuego" no se había apagado aún, la última llama permanecía encendida, pero cuando desapareciera, las consecuencias iban a llegar. Shion se hallaba de pie en las escaleras, el viento movía sus cabellos y estaba silencioso en aquellos momentos finales de su existencia, ya que la vida temporal que el Emperador Hades les había dado estaba por terminarse para él.

- ¿Qué ves? Preguntó una voz.

- El Santuario y todo en este Mundo. Respondió a la pregunta, mientras que aparecía Dohko de Libra detrás de él.

- Así es, después de todo, los Caballeros de Bronce tuvieron que volver a pelear en nuestro lugar. Dijo el castaño.

- Quiero ofrecerles disculpas. Pidió Shion, mientras que pequeños fragmentos de la arquitectura del lugar comenzaban a elevarse por los Cielos.

- Nada ni nadie habrían sido capaces de detenernos. Sin embargo, lamento no haberlos podido ayudar a despertar el "Arayashiki". Se lamentó Dohko, sentándose a los pies de las escaleras frente a Shion.

- El Mensaje Final de Shaka para Athena, la única forma de llegar al Mundo de los Muertos con vida y de no estar sujeto a las Leyes de la Muerte, el estado final. Dijo el peli verde claro, pero de golpe, comenzó a sentir una punzada en su cuerpo.

Allí lejos, se podían preciar los temblores que estaban derribando el Castillo de Hades en las montañas.

- El Cosmo que todos llevamos dentro, el origen de la vida, un sentido superior al Séptimo, que se supone que es el último y hay un Octavo, este es de vuelo posible si uno lograr despertar el "Arayashiki". Detalló Dohko.

- Si pensamos en ello, nosotros despertamos nuestro Séptimo Sentido, elevando nuestros Cosmos luchando en toda clase de batallas. Alegó Shion a las palabras de su amigo.

- Lo mismo ha pasado con Seiya y los otros Caballeros de Bronce como nosotros, ¡No!, más que nosotros, ellos elevaron sus Cosmos e hicieron Milagros, pronto vendrá el día en que despierten su Octavo Sentido. Dijo Dohko, mientras que los Caballeros que aún quedaron en el Castillo estaban en medio de los temblores.


- Seiya, Bart, confiamos en ustedes. Dijo Shun, depositando las esperanzas en ambos Caballeros.

- Sí, él está vivo. Dijo Hyoga, mientras que Shiryu se apoyaba en una de las paredes.

- Y nosotros también. Agregó el Oriental.


- Dohko, de ser posible, desearía seguir hablando contigo. Pidió como deseo Shion, mientras que iba llegando el Amanecer.

- No te preocupes, pronto volveremos a vernos. Le prometió el castaño a su amigo, quien mostró una sonrisa, a pesar de que quedaba solo una hora, la cual estaba terminando y que pondrían fin a la vida temporal de Shion en la Tierra, para volver al Mundo de los Muertos.

- Tienes razón, esperamos 243 años, un poco más no significa mucho, podríamos esperar un poco más. Dijo tranquilo el peli verde, las lágrimas comenzaron a bajar de los ojos del castaño, mientras que comenzaba a desaparecer su amigo.

- "Hasta que nos volvamos a ver. Adiós, Mi Amigo" -Se despidió Dohko finalmente de Shion, el cual desapareció para siempre del Santuario, volviendo al Sueño Eterno. Acto seguido, a pesar del dolor por la partida del antiguo Patriarca, el castaño se levantó- Vámonos, Kanon. Dijo Dohko al hermano gemelo de Saga, quien portaba la Armadura Dorada de Géminis.

- Permíteme acompañarte. Le pidió el gemelo, mientras que el castaño asentía con la cabeza y un pequeño Cosmos de Shion se depositó en su mano, para luego desaparecer y él apretó el puño con fuerza.


Los fuertes temblores habían destruido la zona, el Castillo de Hades estaba por caer, mientras que Shiryu, Hyoga, Shun, los Hermanos Flanders, Lisa, Allison, Jessica y Martin estaban listos para dar el siguiente paso.

- Ardan sus Cosmos al máximo. Pidió Shiryu.

- Lograremos el Milagro. Prometió Shun.

- Nos veremos unos a otros con vida en el Otro Mundo. Finalizó Hyoga, mientras que sus Cosmos se encendían al máximo, el Castillo terminó hundiéndose en el vacío y una fuerte llamarada verde esmeralda emergió del Cocito.


A su vez, Seiya y Bart estaban cayendo en aquel mar de luces brillantes.

- "Espéranos, por favor. ¡SAORIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII"! Pidió el castaño.


A su vez, los grupos que habían ido en auxilio de Seiya y los demás permanecían allí, el grupo de CJ y sus amigos fueron también los primeros en lanzarse hacia el Cocito y así reencontrarse con el castaño y los demás Caballeros en los dominios de Hades.

- ¡Muy bien, ¿todos listos?! Preguntó Dipper a sus amigos, los "Herederos" de los Siete Dioses Guerreros.

- ¡Todo listo! Informó Peridot.

- ¡Bien, ahora! Pidió el castaño y tomados de las manos, se lanzaron ellos hacia el vacío junto con el grupo de Shun y el de Mordecai y sus amigos.

Mientras caían, Mabel sintió una punzada en su corazón.

- "¡NO! ¡Ya pasó el tiempo de vida de Shion...yo...no...no pude salvarte...Shion, lo siento...no pude salvarte, pero te prometo que derrotaremos a Hades y a sus fuerzas y luego te reviviré. Mi Harem no se pierde" Prometió la chica.

- ¡AQUÍ VAMOS! ¡AL ATAQUE! Gritó Ronaldo.

- ¡POR ASGARD! Gritaron Pacífica y Wendy.

- ¡POR LA SEÑORITA HILDA DE POLARIS Y POR ATHENA! Exclamaron todos los grupos y se internaron en las profundidades de la oscuridad del Cocito, en donde se encontrarían en las tierras del Imperio de Hades y con el viaje iniciado, iban a llevar la Armadura de Athena a la Diosa para así vencer al enemigo.


"Golpes de tambor" ¡Y aquí hemos terminado con la Primera parte de la Saga de Hades: El Santuario! ¡Ahora a prepararse que el viaje al Inframundo ha empezado! Una larga travesía está por comenzar y la misión de llevar la Armadura de Athena hacia ella no será tarea fácil, allí deberán enfrentarse a una gran cantidad de villanos que intentarán bloquearles el paso. ¿Lo lograran? Eso lo veremos en el capítulo 14.

Un saludo y fuertes abrazos para aletuki01, Shadow Moon Cat 1999, lady-sailor y Fipe2. Nos vemos en el siguiente arco o parte: El Inframundo.

Les deseo una buena semana :D.