Capítulo 16: (Música Saga del Infierno, Opening 2 de Saint Seiya: Saga de Hades)
La "Primera Prisión" había quedado atrás, el Juez Interino Lune de Balrog derrotado por Kanon de Dragón Marino y con la venganza de Radamanthys pesando sobre el gemelo de Saga, cosa que él no temía para nada, Seiya con Bart, Shun y los Hermanos Flanders avanzaron en su camino de llevarle a Saori la Armadura de Athena para así vencer al Emperador Hades.
- Este es un sitio de pesadilla. Dijo Rod.
- Tú lo has dicho, no me gusta para nada este lugar. Alegó Bart.
- Tranquilos, no teman, que juntos podremos vencer a Hades y salvar a Saori, ¡Ánimo, Niños, que estamos cerca de la siguiente Prisión! Animó Seiya a sus amigos.
- ¡Gracias, Maestros! Agradecieron los tres chicos de EEUU.
Pronto llegaron hacia unos profundos riscos oscuros como la propia noche y bajo un Cielo completamente rojo sangre, de golpe, comenzó a llover fuertemente sobre sus cabezas, pero eso no los detendría para nada.
- ¡Cómo llueve! Dijo Seiya.
- Siento que me congelo, Seiya. Agregó Shun, mientras que iban sintiendo que esa lluvia era ya una carga que les estaba deteniendo el avance.
- Si sigue lloviendo, nos vamos a congelar con este frío. -Temió el castaño, mientras que observaba todo un puente antiguo que unía ambos tramos- ¿Faltará mucho para la "Segunda Prisión"? Quiso saber el Caballero de Pegaso, cuando en ese momento, se detuvieron.
- ¡Ésta es! Gritó Shun, viendo ante ellos un magnífico y a la vez sorprendente edificio, una digna Pirámide del Antiguo Egipto se erguía majestuosa ante ellos, su fachada sin frontis tenía escrito un mensaje en la antigua lengua del país del Nilo y a ambos lados, las enormes esculturas de los Faraones más importantes, los cuales sentados en el trono e investidos con el poder, daban a la entrada para acceder a la Prisión.
- ¿Está será la "Segunda Prisión"? -Quiso saber Seiya y decidieron no perder el tiempo, adentrándose en el interior-
El interior era oscuro y tenebroso, muchas de las columnas egipcias estaban caían en el piso y otras aún sostenía la estructura, el esqueleto de aquella "Pirámide", pero algo no cuadraba bien.
- ¿Qué huele tan mal aquí? Parce que hay un animal aquí. Dijo Seiya, sintiendo ese extraño olor, cosa que no era buena señal.
Desde la oscuridad, seis ojos resplandecientes como el fuego aparecieron, tomando por sorpresa a los Caballeros.
- ¡¿Qué es eso?! Preguntó Bart.
Ante la luz se reveló a la enorme criatura, la cual era una especie de perro guardián gigante y de tres cabezas, el cual rugió como si fuera un tornado que arrasaba todo a su paso y causando que los Hermanos Flanders se taparan los oídos.
- ¡¿Qué es esa horrible cosa?! Quiso saber Seiya, al ver como una de las cabezas de ese monstruo se dirigía hacia toda una avalancha humana blanca, la cual huía aterrorizada de aquel ser, pero no había escape, el monstruo de tres cabezas agarraba a sus víctimas y procedía a devorarlas vivas, mientras que gritaban de dolor y sin que nuestros Caballeros pudieran hacerlo algo para detenerlo.
- Seiya. Dijo Shun.
- Vaya, de verdad que es grande. -Se sorprendió el castaño del aspecto de aquella bestia- pero no debemos perder tiempo con ese monstruo. Será mejor que caminemos sigilosamente para que no nos vea. -Mostró su plan para escapar de la vigilancia del monstruo- Vamos. Ordenó.
Pero cuando se pusieron en marcha silenciosa, una de las cabezas dirigió sus ojos resplandecientes hacia sus futuras víctimas.
- ¡Ya nos vio! ¡Corran! Les ordenó el castaño, pero en la huida, él fue atrapado por una de las cabezas, la cual intentaba devorarlo.
- ¡No, Seiya, SEIYA! Gritó Shun, pero por suerte, el joven logró salir de la boca de aquel animal.
- ¡No, Maestro, resista! Pidió Bart y fue en su ayuda, mientras que ese ser monstruo los miraba, listo para atacar.
- Seiya, resiste, amigo. -Rogó Shun al castaño, el cual estaba inconsciente-.
- Maestro Shun, debemos salir de aquí, esa bestia nos va a matar si nos quedamos. Pidió Rod al peli verde.
En medio de todo ese clima de tensión, una risa malvada inundó aquel salón enorme.
- ¡Jajaja! ¿Sabe mal, Cerbero? -Preguntó el personaje, el cual apareció de la nada, saltando cabeza por cabeza de aquel perro y de ahí, se posición sobre una columna- Era de esperarse, ya que ellos son Caballeros de Athena, por lo que vinieron al Infierno con vida. Estás acostumbrado al sabor de los muertos, ¿por qué te atreviste a atacar a unos vivos? -Preguntó el Espectro, quien apoyó su mano izquierda sobre el rostro de Cerbero, el cual no le atacó-
- ¿Acaso tú eres...un Espectro? Preguntó Shun hacia aquel personaje, el cual dirigió su mirada y sonriendo de forma malvada.
- Claro, soy el Espectro que cuida la "Segunda Prisión": Pharaoh de Esfinge, la Estrella Celestial de las Bestias. -Se presentó el Espectro, mientras que Cerbero rugía ante los intrusos-
Pharaoh de Esfinge tenía un característico toque egipcio, ya que su piel era morena, su cabello liso y negro, era parecido a los peinados del Antiguo Egipto, sus ojos dorados y en su Armadura, podían verse motivos de aquel país, ya que estaba basado en una esfinge egipcia. Los ornamentos de su Surplice incluían un "Uraeus" como diadema, un "taparrabos" como los que llevaban los Faraones y un Arpa Arqueada, conocida como "Benet"- Y este tierno cachorro es el Guardián del Infierno, Cerbero, aquellos que cometieron el Pecado de la Avaricia, terminan en este lugar como presas de Cerbero. Les contó a ellos sobre el destino de esas personas.
- ¿El Pecado de la Avaricia? Quiso saber Shun.
- Así que ustedes son los Caballeros que pretenden derrotar al Señor Hades, ¡Vaya insolencia la suya! Merecen ser devorados por Cerbero. Dijo Pharaoh, el cual ordenó al monstruo de lanzarse contra ellos.
- ¡¿Eh?! ¡NO! -Gritó Shun y con los Hermanos Flanders lanzaron su defensa con las "Cadenas", las cuales intentaban detener la embestida de Cerbero, pero fue inútil, ya que una de las cabezas agarró a Seiya, listo para matarlo- ¡NO, SEIYA! Gritó Shun y lanzó de vuelta sus "Cadenas" junto con las de sus Aprendices, logrando cerrar la boca de una de las cabezas, pero la cual aún tenía su fuerza y los lanzó por los aires, hasta golpearse contra una columna y caer al suelo-
- Mmm, tontos, sus delgadas "Cadenas" son inservibles contra Cerbero. Se burló y advirtió a sus rivales.
- Seiya. Dijo Shun, mientras que las lágrimas aparecían en sus ojos, tras ver el casco empapado de sangre de su amigo.
- ¡Maldito, la pagarás! Juró venganza Bart.
- Ja, entonces serán devorados al igual que Pegaso. Dijo burlonamente, a pesar de las amenazas del rubio.
Pero cuando Cerbero iba a atacar, una fuerza interior lo detuvo.
- ¡¿Cómo?! Quiso saber Pharaoh, al ver que de la boca de una de las cabezas, Seiya emergía con fuerza.
- ¡Escucha esto: No me importa que seas el Perro Guardián del Infierno, nosotros somos los Caballeros de Athena! Dijo el joven, lleno de fuerzas y energía, para luego propinarle un buen golpe en la quijada a la primera cabeza, la cual, además de perder sus colmillos, cayó al suelo, muerta.
- ¡Increíble! El egipcio no daba crédito a lo que sus ojos estaban viendo.
- ¡Cuidado, Seiya! Le advirtió Shun, al ver que las otras dos cabezas iban al ataque.
- ¡Resista, Maestro, aquí voy! Exclamó Bart y fue en auxilio del castaño.
- ¡"GRAN CAPTURA"! Lanzaron Shun con los dos niños su ataque, el cual detuvo a Cerbero, pero mantuvo a los tres en el aire, siendo agitados como si fueran una cometa o barrilete.
Inmediatamente, el plan de Shun funcionó, ya que el monstruo cayó al suelo, derrotado.
- ¡Cerbero! Gritó Pharaoh a su preciada mascota.
- Va a estar bien, solo recibió un golpe en la cabeza, así que pronto se levantará. Dio Shun su palabra.
- ¿Y bien? ¿Qué piensas hacer? ¿Quieres ser derrotado al igual que tu perro? ¿O quieres rendirte? Lanzó su ultimátum Seiya hacia el moreno, el cual se mostraba tranquilo.
- Mmm, ya veo que están ansiosos por experimentar la "Gran Maldición de Pharaoh". -Dijo, mientras que extendía su Arpa- ¡Se arrepentirán! Habría sido mejor que se hubieran dejado devorar por Cerbero. Dio su advertencia a ellos.
- No bajen la guardia, Shun, niños. Pidió Seiya a sus compañeros, ya que algo no cuadraba en la "Segunda Prisión".
- ¿Qué estará tramando? Preguntó Bart, viendo como el rival ponía sus manos sobre el Arpa, comenzando a tocar las delgadas cuerdas de la misma.
- Jejeje. Río el egipcio.
- Espera, Pharaoh. Le detuvo una voz que estaba detrás suyo.
El moreno se volteó para ver al misterioso invitado.
- Yo lucharé contra ellos. Dijo aquella voz.
- ¿Qué? Se preguntaron Seiya y los demás.
- Ah, eres tú. -Se sorprendió Pharaoh de ver a ese conocido- Orfeo de Lira. Dio a conocer el nombre de un joven muchacho de cabellos largos y de color celeste, sus ojos eran del mismo color, su Armadura variaba de los colores, presentaba entre un plateado y blanco, a su vez, el traje que llevaba debajo era de color lila y portaba una Lira en sus manos.
- Orfeo...he escuchado de ese nombre antes. Reconoció Shun a aquel nombre.
- También yo, es un Legendario Caballero, se dice que a pesar de ser un Caballero de Plata, su poder podía superar al de los Caballeros de Oro: Orfeo de Lira -Dio a conocer Seiya más información sobre el joven presente-
Flashbacks: En unos bellos prados verdes, llenos de vida, las flores de todas las especies y las mariposas sobrevolando a su alrededor, una dulce música de Lira se hizo sentir en el ambiente, inundando al mismo y ante el antiguo Patriarca, el cual se hallaba sentado en el trono y rodeado de los 12 Caballeros Dorados, escuchaba en silencio y atentamente la música que tocaba Orfeo para ellos.
- La melodía de su Arpa era amada por el Patriarca y los Caballeros de Oro. Dicen que su música curaba el corazón abrumado de la gente... Contó Seiya y de ahí volvieron al Presente.
Fin del Flashbacks: - ...Y después de mucho tiempo ha aparecido. Finalizó el joven.
- No comprendo qué hace aquí, Orfeo desapareció repentinamente e incluso decían que había muerto. Dijo Shun, sin poder creer que estaban ante aquel joven.
- Entonces, si se encuentra aquí, Orfeo está...Iba a terminar Seiya de completar su oración.
- No, te equivocas: Orfeo no está muerto. Intervino Pharaoh.
- ¿Qué? Preguntaron Seiya y Bart ante las palabras del egipcio.
- Este hombre vino al Inframundo con vida y se convirtió, desde entonces es el Sirviente del Señor Hades. Contó aquel joven sobre el destino del peli azul.
- ¿Qué...es lo que dices? Preguntó Shun.
- ¿Es cierto eso? Solías ser un Caballero ¿y te convertiste en Sirviente de Hades por tu propia voluntad, Orfeo?. Quiso saber Seiya, el cual lanzó su pregunta hacia el chico de la Lira.
- ¡Orfeo, sabes que Athena está...! Agregó Bart.
- ¡Silencio! -Ordenó Pharaoh de que se callaran- No me interesa el tema de su discusión: Reciban el ataque de mi Arpa y mueran -Sentenció el moreno, quien se preparó para lanzar su ofensiva contra ellos, mientras que la energía de su cuerpo lo envolvía y mantenía paralizados a Seiya y los demás- ¡"Maldición de la Balanza"!. Lanzó Pharaoh su ataque, el cual estaba terminando de prepararse.
- ¿Qué será lo que significa ese sonido tan espeluznante? Quiso saber Seiya.
- Sí, ¡Qué estremecedor! jamás en mi vida había escuchado un sonido tan horrible. Se quedó sorprendido Shun.
Orfeo no dijo nada, permaneció allí, de pie y con los ojos cerrados, mientras que el otro rival los iba inmovilizando uno por uno.
- ¡Es increíble, mi cuerpo está paralizado, no puedo moverme! Gritó Seiya, preso de aquel misterioso oleaje de poder que los inmovilizaba.
- ¡Yo tampoco puedo moverme! ¡¿Qué es esto?! Se preguntó Bart, el cual trataba de contra-atacar a Pharaoh, pero no podía hacer ni el más mínimo movimiento contra el enemigo.
- Como me hubiera gustado que Dipper, Mabel y los demás "Herederos" estuvieran aquí. Pidió Todd, sabiendo que ellos estaban con Kanon.
- En verdad es una "Maldición" como dijo Pharaoh. Alegó Seiya, mientras que Shun daba unos pasos con sus Aprendices.
- ¡Esto es irritante! ¡"Defensa Circular"! -Invocó su defensa, pero el egipcio seguía tocando su Arpa y una sonrisa de burla y maldad podía verse en su rostro y con un mensaje para ellos-.
- Je, es inútil, todo lo que intenten, no podrán escapar de mi "Arpa Maligna". Dio su advertencia.
- ¡¿Cómo es posible?! ¡El sonido se está haciendo insoportable! Shun se hallaba arrodillado en el suelo, mientras que ya Rod y Todd habían caído bajo el poder de aquel instrumento maldito.
- ¡Debo parar esto! ¡"Meteoros de Pegaso"! -Lanzó Seiya con Bart su ofensiva, pero la misma se detuvo y desvaneció antes de que alcanzaran al rival- ¡Diablos, fue inútil!.
- ¡Siento mi cuerpo pesado! Gritó Shun, mientras que iban sintiendo las consecuencias de aquella música.
- Así es, no pueden escapar de mi "Maldición", ahora pueden empezar a observar lo que ocurre con sus cuerpos. Dijo, mientras que seguía tocando su Arpa.
De golpe, un gran peso se había impuesto sobre los Caballeros.
- ¡¿Qué sucede?! Gritó Seiya con Bart, paralizados.
- ¡Seiya, Bart! Gritó Shun hacia sus amigos.
- ¡Mi corazón...mi corazón está...no lo resisto! -Gritó horrorizado, mientras que podía verse a aquel órgano, como si tratara de salir de sus cuerpos, pero eso era la punta del iceberg, Pharaoh redobló su ofensiva, haciendo más rápido aquel "concierto" mortal-
- Exacto, tu corazón y el de tu Aprendiz serán puestos en la "Balanza Sagrada", en el otro extremo se encuentra el "Símbolo de la Verdad", la Pluma de Maat, si tu corazón no se balancea como esta, serán consideradas dos personas malvadas y no solo sus cuerpos, sino también sus almas serán eliminados. Contó a ellos sobre el juicio que se les hacía a los Pecadores, mientras que Seiya y Bart se retorcían del dolor.
- ¡SEIYAAAAAAA, BART! Gritó Shun, desesperado y sin poder hacer nada.
- Se acabó ya, Corazón de Pegaso y Tigre, abandonen sus cuerpos y diríjanse a la "Balanza Sagrada" Ordenó Pharaoh, listo para liquidarlos, al verlos en el piso y al borde de la muerte, pero en ese momento, una nueva melodía inundó aquella Prisión, un aura blanca envolvía a Orfeo, quien estaba tocando su Lira.
Pronto, la "Maldición" de Pharaoh desapareció y él dirigió su mirada hacia el responsable de haberlo interrumpido.
- ¿Qué? El dolor...ya pasó. Se quedó asombrado Seiya con Bart, al verse ahora a salvo.
- ¡Seiya! Les llamó Shun, quien había llegado hacia sus amigos.
- ¿Qué...? ¿Qué es eso? Quiso saber el castaño.
- Ahí, miren. Señaló Bart al responsable de haber detenido a Pharaoh.
- Orfeo, ¿cómo te atreves detener mi ataque? ¿Será acaso que tú...? Exigió el egipcio respuestas al peli celeste, mientras que las flores aparecían volando cerca.
- ¿Será posible? Quiso saber Seiya.
- Al parecer, es la "Melodía Legendaria" tocada por Orfeo de Lira, ¿será cierto? Preguntó Shun hacia el músico.
- "Nocturno de Cuerdas". -Dijo Orfeo con voz tranquila y con sus ojos cerrados, concentrado en su música, lanzó una feroz ofensiva contra los Caballeros de Athena, los cuales fueron arrojados por los aires y de ahí se detuvo, volviendo a levantarse de la columna donde se había sentado.-
- Orfeo. Le llamó Pharaoh, quien todavía quería respuestas al joven de por qué había interrumpido su ataque.
- Lo advertí, te dije que yo sería su oponente, ahora ambos deben estar muertos. No deberías tener inconveniente. -Dijo al egipcio, el cual lo miraba serio y callado-
Orfeo salió de la "Segunda Prisión" y caminó por los pasos montañosos, permanecía callado y en sus manos llevaba su preciada Lira, a la vez, parecía interminable el camino el que estaba recorriendo, hasta que a lo lejos, había un bello claro lleno de vida y colores, el pasto verde y resplandeciente y las flores, pero también allí era como una "Prisión Eterna", donde una bella joven de largos cabellos rubios y con su cuerpo, el cual era mitad piedra, se encontraba detenida en el suelo.
- Eurídice, perdón por dejarte. ¿Te sentiste sola? Se disculpó y preguntó Orfeo a la chica, la cual tenía la mirada baja.
Ella no respondió, pero el peli celeste no la iba a dejar para nada, tomó asiento y comenzó a tocar una dulce y bella melodía para ella.
Lejos de la "Segunda Prisión", Seiya, Bart, Shun y los Hermanos Flanders terminaron siendo enviados, tras el ataque de Orfeo, hacia los riscos, donde quedaron inconscientes.
- "Seiya, Bart. ¡Seiya, Bart! Despierten, Seiya" Les llamó una voz, la cual era nada más ni nada menos que Saori Kido, quien se hallaba con Shaka de Virgo en las montañas.
- "Shun, Shun, despierta por favor, hermano" Escuchó el peli verde junto con sus Aprendices, la voz de su hermano mayor, Ikki de Fénix con Nelson de Capricornio.
- Athena. Despertó Seiya.
- Hermano. Despertó, por su parte, Shun y comenzaron a levantarse del piso.
- ¿Estás bien, Shun? ¿Y ustedes, niños? Preguntó Seiya a sus amigos.
- Sí, aunque mi cuerpo está un poco paralizado. Respondió el peli verde.
- Rod y yo también estamos bien, pero con un poco de dolor en el pecho. Agregaron los dos hijos de Ned.
- Yo estoy bien, tranquilos. Respondió Bart por último.
Miraron hacia el Horizonte, ¿dónde estarían ahora?.
- Pudo ser peor, al menos sobrevivimos. Dijo Seiya, viendo el lado positivo.
- Pero, ¿en dónde estamos? Quiso saber Shun.
- Miren eso. Señaló Todd a cientos de pétalos de flores que aparecieron flotando en el aire.
- Son Pétalos. ¡Eh! ¿Hay un lugar con Flores en el Infierno? Se preguntó el castaño, viendo hacia el valle de flores.
- Mira, Seiya, ¿Qué es lo que está ahí? -Señaló Shun hacia cierta rubia paralizada- Su cuerpo se ha convertido en piedra. Es hermosa, ¿por qué una persona tan hermosa estaría petrificada? Se preguntó el peli verde, mientras que iban bajando las cimas montañosas y se encontraban con aquella chica, la cual abrió sus ojos y los miró.
- ¿Quién es? Preguntó la joven hacia los Caballeros.
- ¡Está viva! Reaccionó sorpresivamente Seiya.
- ¿Quiénes son ustedes? Volvió a preguntarles la joven.
- Nosotros somos...cinco Caballeros de Athena. Respondió Shun a la pregunta.
- ¿Caballeros? ¿Es verdad lo que dicen? ¿Ustedes dos son Caballeros de Athena? Lanzó otra pregunta la joven, mostrando una pequeña luz de felicidad.
- ¿Eh? Sí. -Respondió Shun a la pregunta-
- Qué alivio, mejor dicho, qué gran felicidad -Se alegró la joven de verlos-
- ¿Por qué? ¿Qué ocurre? Preguntó Bart a ella.
- Durante mucho tiempo estuve esperando aquí para que ustedes vinieran, y por fin han llegado. Dijo ella, contando parte del comienzo de su larga historia de sufrimiento y dolor.
- ¿Nos estabas esperando? Preguntó Seiya.
- Así es, por favor, Jóvenes Caballeros, les suplico una cosa -Pidió la rubia, bajando la mirada- Salven a Orfeo. Rogó ella de que salvaran al peli celeste.
- ¿Salvarlo? Preguntó Seiya.
- Sí, por mi culpa, Orfeo...por mi culpa. Iba a decirles lo que estaba pasando, pero las lágrimas aparecieron en los ojos de la bella rubia.
- No llore, Señorita, lo salvaremos. Juró Rod, quien tomó un pañuelo suyo y secó las lágrimas de la chica.
- Pero, ¿por qué ustedes están en el Inframundo? Quiso saber Shun.
- Les diré por qué. Prometió ella y empezó a relatar su historia.
Sin que se dieran cuenta, el grupo de los "Herederos" con el de Mordecai y Rigby habían llegado también, lo mismo las Crystal Gems y el la "Brigada".
Flashbacks: - Supongo que ya lo saben, pero Orfeo y yo vivíamos en la Superficie. Amaba profundamente al Caballero de Athena, Orfeo y de la misma forma, él correspondía mi amor. Vivíamos una vida muy feliz en la Superficie. Empezó ella a contarles la historia de cómo comenzó todo.
Se los podía ver muy felices y juntos, bajo los cálidos rayos del Sol, en las ruinas del Santuario, rodeado de los bellos y verdes valles con flores, pasto y las mariposas volar por la zona.
- Jeje, Orfeo, prométeme que estarás a mi lado, quiero escuchar la melodía de tu Arpa, prométeme que así será. Pidió ella como máximo deseo de estar para siempre juntos.
- Eurídice, te prometo que siempre voy a estar a tu lado, tocaré mis mejores melodías para ti, incluso después de la Muerte, por toda la Eternidad. Juró el joven feliz, mientras que ella lo abrazaba tiernamente.
- ¡Orfeo! Exclamó ella, llena de alegría, sabiendo que su destino iba a ser realidad, estarían juntos.
Pero, un día, llegó la muerte a las puertas de su vida, golpeando en lo más profundo y doloroso del corazón del Orfeo:
- "Sin embargo, desconocíamos la crueldad de nuestro destino: Ya que una serpiente me mordió y su veneno me mató". Contó ella, mientras que se podía ver a la joven caer abatida por la mordida de aquel animal, para luego sucumbir ante el Sueño Eterno.
- ¡Eurídice! Gritó el joven, ahora su corazón estaba destruido y lleno de dolor junto con las lágrimas que humedecían y bajaban sus ojos.
- "Entonces Orfeo decidió venir al Inframundo. Deseaba que mi Alma regresara al Mundo de los Vivos, por lo cual acudió a Hades" Relató ella el viaje del joven hacia las tierras imperiales del Emperador y cuando estuvo frente a frente, él utilizó su mejor arma para convencerlo- "Orfeo tocó sin cesar su Arpa delante de Hades, eran Melodías Hermosas, pero a la vez Tristes, Melodías que reflejaban su enorme amargura" Contó ella, mientras que el joven era visto tocando frente al Emperador.
- Señor Hades, acudo ante usted para pedirle un gran favor: ¿Podría regresar el Alma de Eurídice al Mundo de los Vivos? A cambio, me quedaré en el Inframundo y tocaré mi Arpa para usted, sí así lo desea. Mostró su oferta, el alma de la chica que amaba, a cambio de estar allí para siempre.
En ese momento, de las sombras, apareció Pandora, la cual había escuchado atentamente la melodía.
- Je, Orfeo, al parecer el Señor Hades se ha maravillado con tus preciosas Melodías, por ello concederé tu deseo y regresará el alma de Eurídice. Le habló la chica a él, dejándolo sorprendido por aquella "buena obra" del Emperador.
- ¡¿Qué?! ¡¿Eso es cierto?! Preguntó a ella.
- El Dios del Inframundo nunca miente. Dio Pandora su palabra, hablando en representación de Hades.
- ¡Orfeo! Escuchó el joven la bella voz de la rubia.
- ¡Eurídice! Exclamó el peli celeste, lleno de alegría, mientras que la joven lo abrazaba fuertemente.
- Orfeo. Dijo ella.
- Eurídice. -Dijo él y pasó sus manos por los largos cabellos de la rubia, para luego dirigirse hacia Pandora- Nunca olvidaré este gran favor que el Señor Hades me ha concedido, por favor, dígaselo. Agradeció al Emperador y pidió a Pandora que le comunicara su mensaje de gracias.
- Orfeo, antes debo advertirte algo: Por tu propia seguridad y la de ella, será mejor hacerme caso, no debes mirar hacia atrás hasta llegar a la Superficie, de lo contrario, tu deseo no volverá a concederse" Dijo ella su consejo, poco después, la pareja dejó el Palacio del Emperador, dirigiéndose hacia el Mundo de los Vivos, tomados de la mano y obedeciendo Orfeo lo que le había dicho Pandora.
Pero el corazón de los Gobernantes del Mundo de los Muertos están llenos de maldad y odio.
- Incluso Hades se ha enamorado del sonido de su Arpa. Es una lástima que regrese a la Superficie. ¿Cómo puedo retenerlo en el Infierno? De ser así, podríamos escuchar sus Melodías para siempre, entonces Hades estaría feliz. -Mostró Pandora su plan de retener a Orfeo para siempre y que así pudiera cumplirse la palabra del peli celeste de estar allí, tocando su Arpa, para toda la vida. Detrás de ella, arrodillado y en señal de respeto hacia la autoridad de Pandora, se hallaba Pharaoh de Esfinge- ¡Pharaoh! Le llamó ella, sosteniendo un espejo, en vio su reflejo.
- ¿Sí? Respondió el egipcio al llamado de la chica.
- No debemos dejar que los Muertos revivan, por lo que ordeno que no permitas que Orfeo regrese a la Superficie. Asegúrate que sea cerca de la "Segunda Prisión" de la que estás a cargo, ¿entendido? Impartió ella sus órdenes a Pharaoh y el reflejo del Espectro se vio en el espejo.
- Sí. Respondió afirmativo a la orden de la Señorita.
Pronto, Orfeo y Eurídice estarían llegando a la libertad, a la Tierra de la Vida, pero no lo lograrían.
- Eurídice, ya falta poco, la entrada a la Superficie está cerca. Vio hacia el Cielo, el peli celeste, la luz del Sol.
- Qué felicidad, Orfeo, al fin volveré a tu lado y escucharé tus Melodías. Dijo la chica, entusiasmada por volver a estar junto a su amado músico.
- Así es, ya casi llegamos, ya casi llegamos. -Pidió un esfuerzo más y ya estarían libres, avanzaron sin soltarse de las manos, pronto, una intensa luz blanca se pudo divisar en lo alto- ¡Esa luz...! ¡Es la Luz de la Superficie! ¡Por fin llegamos a la Entrada, Eurídice, mira, es la Luz del Sol! -Exclamó el joven, pero lamentablemente habían caído en la trampa de Pandora, Orfeo al voltearse para mirar a su amada novia, ella había sido quedado inmovilizada, convertida en piedra hasta la mitad de su cuerpo- ¡EURÍDICE! Gritó desesperado y cayendo de rodillas al suelo, sintiendo que su corazón se había detenido y las lágrimas aparecían.
- ¡ORFEO! Gritó ella, sin poder estar a su lado nunca más.
- ¡Eurídice, EURÍDICE! Gritó con todas sus fuerzas el peli celeste, sin poder hacer nada por ella.
Fin del Flashbacks: - ¿Eso ocurrió? Preguntó Shun, devastado por lo ocurrido.
- ¿Entonces, Orfeo...? Agregó otra pregunta Seiya, sin poder dar crédito a la historia de la chica.
- Sí, decidió quedarse en el Inframundo y tocar el Arpa como lo prometió, ese fue el juramento que hizo. En mi caso, no puedo regresar y él no puede sacrificarse. Por favor, llévense de regreso a Orfeo, él ha hecho mucho por mí, aunque sea por la fuerza, por favor, llévenselo. Por favor, se los suplico, llévenselo de regreso. Pidió ella como último deseo y cerró los ojos, la historia había hecho llorar a muchos de los presentes, incluyendo a Mabel, la cual no paraba de derramar lágrimas y hasta Peridot y Ronaldo.
- Qué tristeza, todo lo que has sufrido, ¿acaso toda la gente tiene que sufrir? Se preguntó Shun.
- ¡Dios, es tan triste estar alejada de la persona que más amas! ¡Qué sitio tan horrible y espantoso?! ¡¿Acaso este es el lugar donde todos vamos al morir?! ¡¿Eh?! ¡¿Qué clase de monstruo separa a dos personas que están enamoradas?! Gritó Connie con todas sus fuerzas, cayendo al suelo y llorando por lo ocurrido, Steven se agachó y la abrazó con fuerza.
- Jamás me perdonaría si algo malo te pasara, daría mi vida por ti, Connie, no quisiera perderte. Dijo el chico, llorando, mientras que ambos se abrazaban fuertemente.
- El amor humano, así debe sentirlo hasta una Gema como yo, es extraño, pero a la vez hermoso. Sentenció Peridot y se abrazó a Ronaldo, sin soltarse por ningún solo minuto.
- Juro que llevaremos a Orfeo lejos de este Mundo y también te sacaremos a ti, Eurídice, lo prometo. Prometió Mabel, secándose las lágrimas y apoyando sus manos en la chica rubia.
- Pero ¿cómo es posible que Orfeo se haya confundido? Eso es increíble. Dijo Seiya, sin poder comprender esa parte de la historia.
- Sí, de no haber sido por eso, habrían regresado a la Superficie. Agregó Shun, cuando en ese momento, escucharon pasos que venían atrás de ellos.
Allí venía caminando el joven de cabellos celestes con un ramo de flores en su mano izquierda y su Arpa en la derecha.
- Orfeo. Dijo Seiya.
- ¿Por qué no huyeron cuando despertaron? La única razón por la que les perdoné la vida era porque son Caballeros de Athena. Les dijo, mientras que se arrodillaba para dejar las flores junto con Eurídice.
- Entonces, ¿redujiste tu poder? Preguntó Seiya.
- Les advierto que ni con su increíble poder podrán derrotar a Hades. Si quieren seguir con vida, apresúrense y huyan de aquí. Pidió de que escaparan mientras tuvieran tiempo.
- ¡De ninguna manera podemos hacer eso! Sabes perfectamente que Athena llegará ante Hades sin protección y morirá si no viste su Armadura. Por eso es urgente, es necesario que se la entreguemos. ¡¿No lo puedes entender?!. Dijo Seiya, haciéndole recordar la misión de ellos.
Orfeo abrió los ojos, de golpe.
- ¿Qué pasó? Preguntó Steven y Connie se le acercaron.
- ¿Y qué hay con eso? Preguntó con un tono de voz neutral, sin que le importara lo que le pasaría a la Diosa.
- ¡Pero, ¿qué estás diciendo?! ¡¿Acaso no te das cuenta de esta terrible situación?! ¡Si Athena muere, no habrá más esperanza para nadie! ¡La Tierra se volverá un Infierno reinado por Hades, la gente va a sufrir mucho. Tú eres un Caballero, ya deberías saberlo! Le dejó en claro Seiya.
- ¿Quién dijo que la Superficie se convertirá en un Infierno? De hecho, sería mejor que se limpie y desaparezca toda la maldad y habrá una utopía. Orfeo no estaba interesado en que la Tierra fue salvada, tenía un pensamiento distinto al de Seiya y los demás.
- ¿A qué te refieres? Preguntó Shun.
- Hades es un Dios muy sabio, no creo que Caballeros de Bronce puedan entenderlo. Además le debo un inmenso favor a Hades, así que no digan más y váyanse o me veré obligado en acabar con ustedes. -Dio sus opciones a los Caballeros, Orfeo-.
- Entiendo tus nobles sentimientos hacia Eurídice, pero...Iba a decirle Shun, pero Seiya se adelantó.
- No sigas; Shun, es inútil hablar con un Caballero traidor, ya le vendió su alma a Hades. No perdamos más tiempo, será mejor irnos ya, de prisa. Andando. Ordenó el castaño y se prepararon para irse.
- Espera. Pidió Shun un minuto más.
- Vámonos, dije. Ordenó Seiya de nuevo.
- ¿Cómo puedes estar del lado de Hades después de perder a Eurídice? ¿Acaso eres un Caballero o un Sirviente? Le dijo Steven serio a Orfeo, quien no lo escuchó.
- Déjalo, Steven, es obvio que no puedes hacerlo entrar en razón. Pidió Connie de seguir con el viaje hacia el Palacio del Emperador del Mundo de los Muertos.
Pronto quedaron Orfeo y Eurídice solos en aquel valle.
- Orfeo. Dijo la rubia, cuando en ese momento, en el Cielo apareció aquella misma luz blanca que habían visto en el Pasado.
- ¿Qué es esa luz? Preguntó Seiya.
- No puedo creer que en el Infierno exista algo semejante. Dijo Shun, mientras que todos alzaban la vista.
- Orfeo, esa luz. Señaló Eurídice.
- Sí, esa es la luz que vi en esa ocasión y confundí con el Sol. Recordó el joven aquel suceso.
- ¡La Armadura de Athena! Gritó Seiya, al verla irse hacia las manos de un cierto enemigo, el cual la tomó.
- Vaya, ¿la Armadura de Athena? ¿Cómo es posible que unos simples Caballeros de Bronce llevarán algo tan peligroso? Hum, Pandora se pondrá feliz cuando se la entregue personalmente. Dijo Pharaoh, el cual se burló de los Santos de Bronce.
- ¡Devuélvela, maldito! Ordenó Seiya al egipcio.
- ¡No intenten atacar! ¿Aún no entienden que no tienen posibilidad de derrotarme? Les advirtió el enemigo.
- ¿Qué? Se preguntó Seiya con Bart.
En ese momento, Pharaoh dirigió su mirada hacia Orfeo, con el cual tenía un asunto que atender.
- Orfeo, dijiste que habías matado a estos dos. ¿De qué se trata esto? Ordenó Pharaoh que le diera las respuestas que quería.
- Él no tiene por qué responderte, ahora devuelve la Armadura de Athena o te destruiremos parte por parte. Le ordenó Connie, quien le apuntó con la Espada de Rose Cuarzo.
- Contigo no es mi asunto, niña, ahora silencio -Le ordenó Pharaoh, mientras que Connie se enojaba más y apretaba con fuerza sus manos en la empuñadura de la Espada- No me hagas imaginarme cosas que no son. Tal parece que ahora estás del lado de los Caballeros de Bronce. Quiso saber Pharaoh.
- Antes respondeme algo. Esa luz que confundí con el Sol anteriormente, fue creada por ti, ¿no es cierto? Preguntó al egipcio, el cual sonrió de forma malvada.
- ¡Ja! Y si así fuera qué harías. Preguntó Pharaoh, burlonamente al peli celeste, quien alzó su Arpa, listo para atacar.
- ¿Qué haría? ¿Quieres saber qué haría?: Haría este lugar tu tumba. Sentenció Orfeo, quien se preparó para lanzar su ofensiva ante la mirada burlona de Pharaoh.
- Nosotros también te ayudaremos. Dijo Steven y con Connie se prepararon para el combate.
- Te venceremos, maldito. Dijo Star, mirándolo de reojo a Pharaoh.
- Burlarte de nosotros es imperdonable. Jamás te perdonaremos. Agregó Marco, encendiendo su Cosmo.
- ¡Sí! Pero...¿Me dejas tu número de teléfono y una foto, por favor? Pidió Mabel, quien se lanzó sobre Pharaoh y lo besó sin darle una oportunidad de zafarse.
- ¡SUFICIENTE! Exclamó el egipcio, quien intentó sacarse de encima a Mabel.
- ¡MABEL, NO! -Gritó Dipper- ¡"LA GARRA DEL TIGRE VIKINGO"! Atacó Dipper al moreno, quien estaba por atacar a su hermana gemela, pero no pudo, ya que la chica logró evadir el golpe, ya que supo que había cumplido su objetivo y que pronto iría con Kanon, quien los estaba esperando del otro lado de las cimas montañosas, ya que por una emboscada, él les ordenó que escaparan hacia el Valle de Flores y de ahí se encontrarían del otro lado de las montañas.
Orfeo miró serio a Pharaoh, el cual se recuperó del ataque de amor de Mabel.
- ¿Así que dijiste que harías de este lugar mi tumba? Ja, ¿enserio, Orfeo? No me digas. Se burló Pharaoh del peli celeste.
- Pharaoh, te responderé con el sonido de mi Lira. -Dijo Orfeo y comenzó a tocar su instrumento musical, mientras que el Cosmos de él se encendía-
Una bella música comenzó a sentirse en el ambiente.
- Shun, esta melodía es...Dijo Seiya.
- Es una melodía muy hermosa, sin embargo, transmite una gran determinación. ¿Qué va a suceder? Se preguntó el joven, mientras que el peli celeste iba preparándose para el combate.
- En cuanto ataque, nosotros también lo hacemos. Pidió Garnet a todos ellos.
- ¡Sí! Respondieron al unísono.
- Sí, así tiene que ser, Orfeo, por esa razón me enamoré de ti como un Caballero de Athena, Orfeo de Lira. Dijo Eurídice, mientras que las lágrimas humedecían su rostro, al verlo a su amado novio tocar su arpa.
Para Pharaoh, la tensión iba creciendo cada vez más, pero en ese momento, la melodía de Orfeo llegó hasta su cuerpo, causando que entrara en una especie de paralización, empezando por sus manos.
- Ahh, mi mano...¡Agh!. El egipcio ahogó un grito de espanto y soltó la Armadura de Athena, esa fue la oportunidad de Seiya de ir tras ella.
- ¡No, Seiya! Le pidió Shun de que no fuera pero era tarde, el castaño logró recuperarla.
- ¡La tengo! Mostró aquel premio en la carrera por salvar la Armadura de Athena.
Orfeo seguía tocando sin parar, no parecía detenerse, ¿acaso sería un momento infinito para castigar a aquel joven Espectro? ¿Así sería su venganza?. Todo estaba por descubrirse y saldría a la luz.
- Agh, ya veo, has olvidado el favor del Señor Hades ¿y ahora estás en su contra? ¡Muy bien! Si así lo quieres, será el sonido de tu vida contra el sonido de mi Arpa Maligna. ¡Veamos cuál es mejor! -Desafió Pharaoh a Orfeo-
- No lo podemos dejar pelear solo contra ese maldito, ven, Rigby, agarra tu guitarra. Ordenó Mordecai.
- ¡Sí, rock and roll! Exclamó el joven, quien invocó su guitarra y de ahí, las conectaron a los parlantes.
- Acabaré de una vez con esto: ¡Prueba el "Réquiem del Infierno"! -Una batalla musical había comenzado entre Pharaoh y Orfeo, ambos tocaban sin cesar y el Cosmo los cubría, no parecía haber ganadores y en cualquier momento, todo terminaría en un empate, ¿quién de los dos ganaría?. El peli celeste tocaba delicadamente su instrumento, sin detenerse y con los ojos cerrados, todo siendo visto por el egipcio, el cual permanecía silencioso y serio, hasta que...-
- ¡Alto! Los detuvo Benson a sus dos empleados.
- ¡¿Qué fue eso?! Señaló Wendy.
- ¡Se rompió una cuerda! Mostró Seiya el origen de aquel sonido.
- ¡Orfeo! Gritó Eurídice por su novio, quien miró aquel daño en su Lira.
- Eso fue fácil. Festejó Pharaoh su primera victoria contra el peli celeste.
- ¡No puede ser! ¡Orfeo es un Caballero muy fuerte como para ser derrotado por perder una cuerda! Exclamó Seiya.
- Steven, prepara tu Lira. Pidió Connie y él obedeció.
- Je, ¿eso crees? Preguntó Pharaoh, burlón, mientras que su música derriba a Orfeo, quien caía al piso de rodillas, víctima de aquel concierto.
- Orfeo. Volvió a llamarlo Eurídice y Seiya con Shun y los tres niños fueron hacia él, lo mismo Steven y Connie.
- ¡Orfeo! Exclamó el grupo tras llegar con él, Pharaoh seguía disfrutando de su victoria.
- Mira, Seiya, parece que el sonido del Arpa Maligna está superando al poder de la Lira de Orfeo. Observó Shun el desequilibrio de fuerzas.
- ¡Agh, qué dolor, Orfeo, ¿Qué está ocurriendo?! Preguntó el castaño, tapándose los oídos ante el embate de la música.
- ¡Jajaja! Orfeo, tu ataque estaba concentrado principalmente en tu Cuerda G. Qué lástima que ahora haya sido cortada. -Dijo el egipcio, el cual saltó de las laderas montañosas hacia el Valle- Eres como un animal indefenso, te odio, Orfeo, así es, maldito, siempre he guardado rencor en mi corazón. Mostró su desprecio el egipcio, quien siguió tocando su Arpa.
Flashbacks:Y allí estaba el joven, tocando su Lira delante del Emperador, siendo observado en las sombras por Pharaoh, el cual estaba de pie y en silencio ante aquel concierto para su Señor.
- ...Hasta que llegaste, mi deber era tocar el Arpa para Hades y Pandora, pero te atreviste a arrebatarme dicho deber, a pesar de que no eres un Espectro, sino un Caballero...
Fin del Flashbacks: - ...No puedo aceptar esa afrenta, Orfeo, debido a que yo tengo más habilidades que tú, soy más poderoso. ¡Lo probaré ahora mismo! Así es, debes morir bajo mi "Embrujo" -Mostró su odio total hacia el joven peli celeste y de ahí lanzó su ofensiva- ¡"MALDICIÓN DE LA BALANZA"! Atacó y las montañas detrás de éls e destruyeron por completo.
- Ahí está de nuevo ese sonido estridente. Reconoció Shun el mismo golpe que habían recibido en la "Segunda Prisión".
- ¡Ay, no, no puedo mover mi cuerpo! Gritó Seiya y a la vez sufrió lo mismo Eurídice.
- ¡¿Qué es esto?! ¡Dios, párenlo, párenlo! Pedía Papaleta, mientras que Starla caía desmayada al suelo.
- ¡Starla, no, Mi Amor, vamos, tú puedes! -Le pidió Musculoso, tratando de despertarla, pero mientras durara la música de Pharaoh, iba a ser una tarea imposible de despertarla- ¡ME TIENES HARTO, HERMANO, AHORA VERÁS! Exclamó el castaño y se lanzó con Fantasmano contra el egipcio.
- ¡Vamos a darle con todo lo que tenemos! Gritó Fantasmano, pero cuando iba a atacar al enemigo, éste repelió su ofensiva y los arrojó lejos, quedando en el suelo como los demás.
- ¡Corazón de Orfeo, te ordeno salir de su cuerpo maligno y dirigirte a la "Balanza Sagrada"! Ordenó Pharaoh, mientras que seguía torturando a todos los presentes.
- Solo...con un...disparo de mi...cañón...podré derribar...a ese ¡idiota! Trataba Peridot de atacar, pero no podía moverse, al igual que Ronaldo.
- ¡ES EL FIN! Gritaron Seiya, Shun, Bart y los Hermanos Flanders, al ver que todo iba a fracasar.
- ¡AMOR MÍOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! Exclamó con todas sus fuerzas Eurídice y ante la mirada de victoria de Pharaoh, un revés apareció en él: Su Armadura había sufrido un daño y se había quebrado justo en la parte del corazón, saliendo aquel órgano vital afuera.
- ¡¿Qué...?! ¡¿Qué es esto?! ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! -Gritó, preso del pánico-
- Al parecer...¡El malvado eres tú! -Sentenció Orfeo, levantándose del suelo y con su Cosmo encendido de vuelta-
- ¡¿Qué?! Preguntó Pharaoh, quien sufría un indescriptible dolor en su corazón.
- ¡ORFEO! Se alegraron de verlo el grupo de Seiya y los demás, a su vez, Steven y Connie fueron hacia él.
- ¡Orfeo! Gritó de felicidad Eurídice, feliz de verlo de vuelta de pie y listo para derrotar a Pharaoh.
Ahora se habían invertido los papeles, Pharaoh era el que sería condenado por sus Pecados, ¿Quién lo diría? Un Juez del Infierno que sería juzgado, cosas así no se veían nunca.
- ¡Mira la Pared, Pharaoh, mírala! -Le ordenó al egipcio que dirigiera su mirada hacia esa dirección, con furia en sus ojos y sorpresa, se volteó- ¡La "Balanza" se está inclinando!. Pronto el rival entró en pánico, sin poder hacer nada para remediarlo.
- ¡Es imposible! Se negó a creer lo que le estaba pasando.
- Así es, en este momento tanto tu cuerpo como tu alma serán eliminados por tu propio poder. Sentenció Orfeo, quien seguía lanzando su ofensiva contra el egipcio.
- No estás solo, amigo. Dijo Steve, quien llegó con Connie, ambos portaban la Lira de Mime de Benetnasch Eta, uno de los Siete Dioses Guerreros de Asgard y ayudaban al joven a destruir a Pharaoh de Esfinge.
- Todo el dolor que has causado, ahora vuelve hacia ti, Pharaoh. Sentenció Steven.
- Lo que hiciste contra Orfeo y Eurídice no merece ningún perdón, pagarás caro por tu acción. Agregó Connie.
Los latidos del corazón del moreno iban en aumento al seguir la melodía de Orfeo, pronto sus gritos se hicieron sentir y de ahí, dejó caer el Espejo que Pandora le había dado para tenderle aquella trampa en la vuelta a la Superficie a la pareja.
- ¡¿Qué?! Imposible, esto debe ser -Mira a Orfeo, Steven y Connie- una ilusión. ¿Acaso pudo bloquear mi "Maldición de la Balanza"? A pesar de que le faltaba una Cuerda. Se negó a creer lo que estaba pasando, a su vez, el peli celeste seguía avanzando.
- Pero, Orfeo. Le llamó Seiya.
- Orfeo. Dijo Eurídice, al verlo caminar, yendo hacia el enemigo junto con Steven y Connie.
Se detuvieron delante del Espejo caído.
- Así que esto creó la luz que me hizo confundir con el Sol: "El Espejo de Pandora". -Reconoció aquel objeto y con una gran fuerza, destruyó el mismo, quedando solo restos de cristales por doquier- ¡Qué tonto fui! Por ello Eurídice y yo...Dijo y volvieron los recuerdos.
Flashbacks: - ¡Esa luz, por fin llegamos a la Superficie! ¡Eurídice, mira, es la Luz del Sol! Exclamó feliz el joven, pero cuando se volteó, habiendo funcionado la trampa de Pharaoh, lamentablemente halló a su amada chica convertida en piedra.- ¡Eurídice! Gritó el peli celeste, envuelto en furia y tristeza, al ver que había fracasado por culpa de uno de los Agentes de Pandora.
- Orfeo. Dijo la chica con la voz débil.
- Eurídice. Finalizó Orfeo, viendo que ahora iba a estar atrapado para siempre en las tierras imperiales de Hades.
Fin del Flashbacks: - Agh, escucha esto, no me interesan tus tontos lamentos. Advirtió Pharaoh.
- No, ahora me queda todo claro. Reconoció aquel despeje de dudas.
- ¿Qué dices? Preguntó el egipcio sorprendido y Orfeo caminó hacia la rubia.
- Eurídice, te amo, incluso aquí en el Infierno, créeme, Eurídice, te amo. -Mostró el joven ese romance tan ardiente y pasional como el fuego hacia ella, recordando los buenos momentos de cuando estaban en la Tierra, lejos del dolor y la maldad del Emperador y sus Agentes.-Aunque tuve que traicionar a Athena, deseaba tener tu alma de regreso, esa es la verdad. Sin embargo, cuando una flor muere, nunca vuelve a florecer: La gente, las aves, los insectos, incluso las Estrellas que brillan intensamente, la vida solamente ocurre una vez, por eso es tan hermosa y preciada, ¿comprendes, Eurídice? Estaba equivocado al traer a alguien de la Muerte, me equivoqué al desear tan cosa -Mostró el joven esa carga que tanto lo había estado presionando por mucho tiempo y lloraba sin parar, llevando a que Seiya, Shun, Bart, los Hermanos Flanders y los demás grupos también lloraran por aquellas palabras de amor-
- Orfeo. Dijo ella, mirándolo a los ojos.
- Vaya, parece que ahora te das cuenta de tu error ¿y qué con eso? Preguntó molesto Pharaoh.
- Decidí que voy a luchar. Respondió Orfeo a la pregunta del rival.
- ¡¿Qué?! Preguntó sorprendido.
- ¡Lucharé como un Caballero de Athena y derrotaré a Hades! -Juró en cumplir su deseo de venganza, Orfeo, mientras que su Cosmos se encendía-
- ¡Tonto! Aún cuando lograste bloquear mi "Maldición de la Balanza" una vez, ahora no podrás defenderte sin tu "Cuerda Principal" -Le hizo recordar de aquella ofensiva pasada y ahora iban a prepararse para luchar- ¡Esta vez me encargaré de ustedes para siempre!. Juró vengarse de Seiya y los demás, quienes estaban bajo los efectos del Arpa de Pharaoh.
- ¡No, otra vez! Gritó Shun.
- Y ahora escuchen el "Juicio del Infierno", Caballeros y sufran hasta la Muerte. -Dijo el egipcio, pero cuando estaba listo para acabar con sus enemigos, las cuerdas de su Arpa se destruyeron todas a la vez.- ¡¿Eh?! ¡¿Qué?! ¡¿Qué pasa?! ¡¿Cómo es que...?! Quiso saber, pero ya Orfeo con Steven y Connie estaban lanzando su ataque final contra Pharaoh.- ¡No puede ser, sujeto la Cuerda con sus dientes! -En ese momento, la Armadura Negra de Pharaoh comenzó a quebrarse parte por parte, hasta que finalmente llegó hasta el centro mismo de él- ¡AGH, AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! Gritó el egipcio, mientras que era arrojado por los aires.
- ¡"NOCTURNO DE CUERDAS"! Atacaron Orfeo, Steven y Connie contra Pharaoh.
El cuerpo del enemigo se elevó por los aires, hasta caer finalmente en el suelo, con las pocas fuerzas que le quedaban, miró a su enemigo una vez más.
- Es imposible...que con el sonido de tu Lira, incluso Hades, me hayas vencido. Dijo sus últimas palabras, para luego cerrar sus ojos para siempre.
El Juez de la "Segunda Prisión"; Pharaoh de Esfinge murió finalmente, tras ser derrotado por Orfeo, Steven y Connie.
- ¡Steven, Connie! Gritó Perla, quien fue con Garnet, Amatista y Lapis hacia ellos.
- Eso estuvo increíble, niños, lo han logrado. Les felicitó Garnet.
- ¡Sí, como le patearon el trasero a Pharaoh, es digno de un buen vídeo para el recuerdo! Exclamó Amatista, quien estaba muy eufórica.
Por su parte, Orfeo tenía asuntos que atender.
- Eurídice. Dijo el joven a ella.
- "Orfeo, te agradezco lo que has hecho por mí, las melodías tocaste todo este tiempo, gracias a tu Lira pude seguir viviendo, incluso en este estado. Pero...pero ya es suficiente". Agradeció ella todo el cariño y amor que Orfeo le había dado, era el momento de la despedida.
- "Eurídice" La miró él tiernamente a los ojos.
- "Orfeo, adiós y muchas gracias. Adiós" Se despidió ella, cerrando los ojos por fin, después de mucho tiempo allí, ella ya era libre del poder de Hades, pero dejando a Orfeo, quien seguía allí atrapado, el joven retrocedió con los ojos llorosos.
- "¡Eurídice"! Dijo el chico, quien se alejó, tras haber partido Eurídice a la Paz Eterna.
Un viento se levantó con fuerza en los Valles, llevándose consigo al alma de aquella chica, quien por fin era libre.
Una sombra avanzó hacia Athena, la cual permanecía en silencio.
- Una hermosa e inocente vida, acaba de desaparecer aquí, en el Inframundo, Diosa Athena. Le informó Shaka de Virgo a Saori.
- Démonos prisa para evitar que la gente siga sufriendo. Pidió la peli lila al rubio de La India para que se pusieran en marcha.
- Bien, ustedes cinco, vamos ya. Ordenó Orfeo al grupo de Seiya.
- ¿Ah? ¿Te refieres a la "Tercera Prisión"? Preguntó Shun al peli celeste.
- No me refiero a esa, me refiero a la "Octava Prisión", la Judeca, la Octava Esfera, es ahí donde se encuentra Hades. Dijo Orfeo al grupo sobre dónde estaba el Emperador.
- Esa es la "Octava Prisión". Dijo Seiya.
- ¿Judeca? Preguntó Shun ante el nombre dado.
- Suena como Judea, las tierras montañosas del Sur de Israel, que luego sería parte del Imperio Romano, conocido como la "Provincia de Judea" Mencionó Rod con Todd sobre ese juego de palabras.
- Al estar bajo sus órdenes, gané su confianza, por eso conozco un camino secreto para llegar a él: Hades es muy cuidadoso, nunca se le ve, incluso ante los Tres Jueces se les aparece rara vez. Sin embargo, toco mi Lira para él todos los días 13 y hoy es precisamente ese día. -Orfeo respiró hondo- Hoy...es 13. Reconoció que estarían con la suerte de su lado.
- ¿Entonces...? Preguntó Seiya.
- ¡Sí, así es! ¡Esta es nuestra única oportunidad para derrotar a Hades de una vez por todas! Dijo firme en su plan y decisión.
Mientras que el grupo de los "Herederos", el de Mordecai y Rigby con la "Brigada" se iban poniendo en marcha hacia el camino que había tomado Kanon, éste con Shiryu, Martin, Hyoga y Allison llegaron a una zona de riscos y en el centro del mismo, algo llamó la atención del Oriental y su Aprendiz.
- Hyoga, Allison, presten atención, quiero que miren eso. Pidió Shiryu en voz baja.
- Pero, ¡¿Qué está sucediendo?! -Se preguntaron ambos, al ver que cientos de almas en blanco estaban empujando con todas sus fuerzas unas enormes rocas- ¿Qué es eso? ¿Por qué los muertos están empujando enormes rocas? No entiendo.
- Parece que llegamos a la "Tercera Prisión", pero no entiendo, ¿por qué están moviendo esas rocas? Parece que esas personas están siendo castigadas. Alegó Martin con Shiryu.
- Sí, es verdad, se trata de la terrible "Tercera Prisión", donde los Humanos que estaban poseídos por sus deseos son forzados a empujar rocas eternamente, debido a su propia avaricia. Detalló Kanon sobre aquel tremendo castigo.
- La acumulación de Pecados, el deseo ilimitado de tener todo y ser superiores. Detalló Allison.
- Exacto, ese es el castigo que todos reciben por ese tipo de Pecados. Dijo Martin, sorprendido ante esa escena.
- Humanos que estaban poseídos por sus propios deseos. Dijo Shiryu, cuando en ese momento, detrás de ellos, una lluvia de enormes rocas fueron lanzadas contra ellos, pero lograron esquivarlas.
- ¡¿Quién está ahí?! Gritó Martin, desenfundando la "Excalibur", pero Shiryu le detuvo.
- Espera, no lo hagas ahora. Le pidió por su propia seguridad.
En ese momento, un Espectro alto, cuerpo robusto y bastante musculoso, su piel tenía una tez morena, un Casco Surplice cubría su cabeza, donde no mostraba su cabello, el rostro mostraba un aspecto tosco con rasgos bien definidos, además de su enorme boca y una gran nariz, además de llevar una Armadura Sapuris oscura. Éste saltó hacia las rocas caídas y lanzó una risa.
- ¡Jajaja! Voy a descabellar a cinco Caballeros de Athena, ¡permítanme decirles que esta es la "Tercera Prisión" y que ustedes, Santos, merecen morir aplastados por esas rocas, jajaja! -Río el personaje, pero cuando se volteó, vio que los Caballeros de Athena habían evadido su ataque y se dirigían camino arriba- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo se atreven a escapar?! ¡Esperen, soy Rock El Espectro del Golem, la Estrella Celestial de la Aceleración! ¡NO LOS DEJARÉ PASAR POR ESTA PRISIÓN, TOMEN ESTO: "BOMBARDEO DE PIEDRAS RODANTES"! ¡ MUERAN, CABALLEROS DE ATHENA! Gritó y lanzó su ofensiva contra sus rivales, para tomarlos por sorpresa.
Mientras que eran perseguidos por las rocas, Shiryu y Martin se voltearon, el chico sacó su Espada Excalibur, listo para el combate.
- Lo siento, pero no tenemos tiempo. Dijo el Oriental.
- Tenemos una misión que cumplir. Agregó Martin, apuntando su espada hacia el enemigo.
- ¡¿Ahh?! Ahogó un grito de terror Rock y Shiryu con Martin se prepararon para atacar.
- ¡¿Listo, Martin?! Peguntó el peli negro.
- ¡Listo, Maestro! Respondió el joven.
- ¡TOMA ESTO: "DRAGÓN NACIENTE"! Lanzaron ambos su ofensiva contra Rock, quien fue arrojado por los aires y las rocas se destruyeron por completo.
Pronto, el cuerpo de Rock de Golem cayó al piso y al borde de la muerte, pronunció sus últimas palabras.
- Son fuertes...eran demasiado fuertes. Dijo y murió por el golpe recibido de Shiryu y Martin.
El Espectro Rock de Golem había sido derrotado y con el camino libre, los Caballeros continuaron con su avance hacia Saori.
- Shiryu, parece que tu vista regresó cuando entramos al Inframundo, eso me alegra mucho. Dijo Hyoga a su amigo, a quien no le había dicho nada sobre eso.
- Sí, al parecer sucedió cuando fui enviado aquí por las "Ondas Infernales" de Máscara de Muerte, en este Mundo vemos las cosas de diferente forma. Respondió el Oriental pero cuando volvieron a mirar al frente, allí se hallaba otro enemigo más, el cual les estaba impidiendo el paso.
- ¡Insectos, ¿adónde creen que van?! ¡No dejaré que crucen la "Tercera Prisión", yo soy la Estrella Celestial de la Derrota y voy a aplastarlos en menos de un segundo! Exclamó furioso Iván del Troll, el cual era también alto, cuero robusto y bastante musculoso. Su piel tenía una tez morena, rostro tosco y con rasgos bien definidos con unos grandes ojos, boca grande y dientes con forma de sierra.
- ¡Ya cállate, desgraciado! Gritó Allison y ayudando a su Maestro Hyoga, lanzaron en coordinación una ofensiva contra el villano.
- ¡"POLVO DE DIAMANTES"! Atacaron los dos juntos y el enemigo se elevó por los aires debido al golpe recibido.
- ¡Pero yo era la Estrella Celestial de la Derrota! ¡Agh Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Exclamó su último aliento y finalmente cayó al suelo, derrotado.
El Espectro Iván del Troll también había sido derrotado y tras su muerte, continuaron con el avance.
- Creo que hemos cruzado la "Tercera Prisión". Dijo Shiryu.
- ¿En dónde estarán Shun, Seiya, Bart y los Hermanos? Quiso saber Hyoga.
- No sé, pero también estoy preocupado por el Maestro. Mostró su tono de preocupación Shiryu.
- Dejen de pensar en cosas inútiles, todos los Caballeros que nos encontramos en el Inframundo, somos los que nos dirigimos a la "Octava Prisión Judeca". Es nuestra máxima prioridad llegar ahí. Pidió Kanon de que se concentraran en el objetivo principal.
- "La Octava Prisión Judeca" Recordó Hyoga el nombre que había sido nombrado.
- "Ahí es...donde se encuentra Hades" Reconoció Shiryu aquel lugar que debían llegar.
Y era allí, en aquel Palacio edificado al mejor y puro estilo griego, estructura circular central y a ambos lados dos estructuras cuadrangulares que se forman en un solo edificio, toda la misma estaba rodeada por altas columnas caladas. Allí se encontraba de pie ante el trono del Emperador, Pandora.
- Señor Hades, Gobernante del Inframundo, debo decirle que Usted es mi, es mi...Decía ella ante el Monarca, cuando unos pasos se escucharon en las escaleras.
- Señorita Pandora, mis respetos. Yo soy Orfeo, por fin he llegado. Se presentó el joven ante ella.
- Ay, Orfeo, he estado esperando este momento, hoy será el día en el que tocarás la Lira para el Señor Hades, ¿no es así? Quiso saber la joven.
- Sí... -Respondió y miró hacia el trono- Señorita, ¿dónde está el Señor Hades? Preguntó Orfeo al ver que el sitio estaba vacío.
- Llegará pronto, tranquilo. Espera aquí, por favor. Pidió la joven la paciencia de esperar al Emperador.
- Sí. Respondió Orfeo, pero algo en la mirada de Pandora la hizo sospechar.
- Espera. -Pidió y fue hacia un antiguo cofre- ¿Por qué has traído eso? Quiso saber ante las sospechas.
- Pero, no comprendo, ¿se refiere a este cofre? Preguntó Orfeo.
- No intentes engañarme, ¡¿Qué hay adentro?! ¡Ábrelo y muéstrame lo que contiene en este momento! Le ordenó ella al músico de cabellos celestes.
Orfeo permaneció en un silencio absoluto, Pandora quería que respondiera a su orden, no debía hacerla esperar a ella, quien era la Segunda Al Mando de las Fuerzas de Hades y era eso una falta de respeto total hacia su persona y a la del Emperador.
- ¿Qué ocurre? ¿Por qué no quieres mostrarme lo que hay adentro? Quiso saber ella, poniéndose seria.
- Lo que hay en su interior, me gustaría mostrárselo directamente a Hades. Respondió y pidió ese deseo.
- ¿Qué dices? ¿Directamente a Hades? ¡De ninguna manera! -Se negó Pandora a cumplir el pedido de Orfeo y caminó hasta una de las paredes del Palacio, en donde tenía una lanza- Olvídalo, cualquier cosa dirigida al Señor Hades debe pasar primero por mi supervisión. ¡Ahora te lo ordeno, abre ese cofre! Le ordenó con toda su autoridad.
- Como le dije, me gustaría mostrarle el contenido al Señor Hades. Repitió su deseo de solo al Emperador podía mostrar el contenido del cofre.
- Esto es muy sospechoso, ¡¿por qué no me quieres mostrar lo que hay en el interior? -Quiso saber ella, poniéndose más serie y amenazante como una tormenta severa- Estamos en el Inframundo, este es su Paraíso considerado el "Jardín del Señor Hades". ¡No hay nada aquí que se le pueda ofrecer! Sobre todo viniendo de ti que eres un Caballero. -Dijo ella y con un rápido golpe, quitó la tapa del cofre, revelando el contenido- ¡Ah! Esto es...Dijo ella, viendo las flores en el interior.
- Así es, como usted sabe, cerca de la "Segunda Prisión", donde se nos permite estar a Eurídice y a mí, es el único lugar del Inframundo donde crecen flores. Traje algunas para complacer al Señor Hades. Dijo el joven, mostrando el regalo para el Emperador.
- ¿Ah sí? Con que flores, ¿eh?. -Dijo con un tono de sospecha y hundió su lanza varias veces, en busca de alguna trampa o truco que pusiera en peligro la vida de Hades. Orfeo la observaba cometer ese acto contra el regalo que había traído- Muy bien, Orfeo, el Señor Hades aparecerá cuando toques tu Arpa. Por lo tanto te recomiendo tranquilizarte y comenzar. Dio su aprobación la chica al peli celeste, tras haber examinado el cofre pero sin ningún resultado alguno.
- Sí, no se preocupe. Dio su palabra Orfeo, mientras que una gota de sudor aparecía en su frente.
- Bien, comienza a tocar tu melodía cuando lo desees, por cierto, me disculpo por dudar de tu lealtad hacia Hades. Pidió disculpas la chica por haber pensado que él era un traidor.
- Sí, está bien. -Respondió el joven de nuevo, aceptando las disculpas de Pandora y miró hacia el cofre- "Seiya, Shun, Niños, no murieron ante la Lanza de Pandora, ¿verdad?. Esta es nuestra única oportunidad, no podemos desperdiciarla"-Orfeo estaba listo para tocar su Lira, mirando hacia el trono pero en ese momento, las puertas detrás suyo se abrieron, inundando el recinto con una luz blanca- ¿Qué? Ustedes son...Aiacos, Radamanthys, Minos...los Tres Jueces del Infierno. Dijo sorprendido, mirando hacia los tres invitados que aparecieron en el umbral de la "Octava Prisión".
- ¿Creen que estarán bien Seiya y los demás? Preguntó Perla, mientras que estaban en el camino que dejaba atrás la "Tercera Prisión".
- Tranquila, no les pasará nada, ellos saben lo que hacen. Dijo Steven, dando buenos ánimos.
- Será mejor seguir y llegar con Mi Dragoncito Marino, de prisa. Pidió Mabel, la cual podía sentir el Cosmos de su amado novio.
Estaban a poco de llegar y a su vez, la llegada de los Tres Jueces del Infierno a la "Octava Prisión" inició un rápido aumento de la tensión que terminaría por estallar.
Uff, pero lo hice, el capítulo más largo de esta Saga :3 Espero que les vaya a gustar.
Saludos para Kitty 1999, aletuki01, Fipe2 (Hoy comenzaré con el capítulo 3 de la mini serie de Sailor Moon-Rick and Morty :D) y lady-sailor, ahora, ¿Qué va a pasar en la terrible "Octava Prisión"? ¿Mabel verá a Hades y se enamorará?, ¿Y también se enamorará de los otros dos Jueces del Infierno que faltan?, ¿Lograrán llevar la Armadura de Athena a Saori? Sus preguntas serán respondidas en el capítulo que viene de esta gran Saga de Hades, cuídense y que tengan un buen comienzo de semana :D.
