¡Hola! Vuelvo con un capítulo más para mis historias, esta vez algo más larga. Como siempre, me gusta conocer vuestras opiniones y dejo esta pregunta al aire: ¿os gusta el tipo de lenguaje explícito que uso? Muchas gracias por leerme.

-ABOUT-
En esta historia traigo a EkkoxJinx, no tengo muy claro de si es una pareja formal entre los fans o es solo que me gusta a mi (risas). El capítulo pertenece a un
fanfiction más largo que pensaba escribir pero aún no lo haré ya que no me atrevo a escribir cosas muy largar (tengo que pulir el estilo). Si queréis que escriba sobre alguna pareja en particular por favor, pedidlo mediante review 3 ¡Muuuuchas graciasss!

Llevaba dando vueltas tres días por Piltover sin descanso, recorriendo cada calle y cada lugar que pudiese parecer un refugio. En el final del segundo día halló lo que podía ser la casa de la persona buscada en la parte baja de la ciudad, pero estaba vacía y desordenada. Ekko intuyó que Jinx debía encontrarse cerca así que en su tercer día, busco por la misma zona donde había encontrado el lugar que podría ser la morada de la chica.

Dobló una calle y al fondo de un callejón encontró una figura tirada en el suelo. El corazón le dio un vuelco al divisar dos largas trenzas de color azul rodeando al cuerpo y empezó a correr hacia el lugar donde se encontraba. Los peores pensamientos asaltaban la mente del joven pero, cuando alcanzó a Jinx, se dio cuenta que esta respiraba. «Está durmiendo» -pensó. Rodeó con la mirada a la chica; su pálida, casi enfermiza, piel relucía en la oscuridad y sus ojos cerrados, colmados de espesas pestañas, rodeados de unas breves ojeras moradas, estaban cerrados formando una expresión de paz. Sin embargo, algo en Jinx no estaba como siempre aunque en ese momento, Ekko no supo descifrar el qué.

Alargó una mano y la tocó. Rozó con los dedos su nívea y suave piel haciendo que los ojos de la chica se abriesen de par en par en ese mismo instante, enseñando unas pupilas rosáceas. Jinx lo observó unos segundos. Ekko se quedó quieto, esperando su reacción.

-¡ERES TÚÚÚÚÚÚ!- Chilló la muchacha con voz aguda y un poco rasgada por el tiempo sin hablar.

La felicidad invadió a Ekko, había sido reconocido por su compañera de siempre. Jinx se echó a sus brazos y los dos jóvenes se fundieron en un abrazo.

-Te he echado de menos- dijo Ekko, dejando de lado su orgullo acumulado.

Jinx se apretaba en su abrazo y agarraba sus ropas, estaba realmente feliz de verle.

-Yo también te he echado mucho de menos- dijo la joven- te he buscado desde la última batalla, Fishbones.

La sangre de Ekko se heló en sus venas.

-Pero has venido en una forma muy extraña, ¿que te han hecho?- siguió delirando Jinx- Habrá que revertirte a tu estado de antes.

El chico dejó de escuchar el parloteo de la joven, todo el mundo le daba vueltas. Se fijó en lo que estaba mal en Jinx. Su lanzacohetes no estaba con ella.«¿Qué?»- pensó Ekko. «¿Fishbones, su arma?¿Está de broma? 3 días buscando a una persona que ya no existe. Ekko eres estúpido.»

El pesar se apoderó del corazón del joven una vez más, quien, por enésima vez, había visto frustrado su intento de recuperar a Jinx de las ataduras de la locura en la que se había ido sumergiendo poco a poco. La rabia se apoderó del cuerpo de Ekko. El no podía dejar de lado los fuertes sentimientos que había creado tiempo atrás y sin embargo, Jinx ni siquiera podía recordarlos. Estaba vacía.

-¿Me oyes Fishbones?- la voz de la joven lo sacó del curso de sus pensamientos.

-Jinx, vamos a casa.

-¿Allí podremos arreglarte?- preguntó con cara triste la chica.

-Sí.

Caminaron una media hora desde el lugar que había sido encontrada la muchacha, hasta su casa improvisada en Piltover, que había resultado ser la que el chico había encontrado días atrás. En el camino, Jinx parloteaba sin sentido mientras daba saltitos y cogía a Ekko de la mano, aún confundiéndole con una metamorfosis extraña de su lanzacohetes perdido. Entraron en la desordenada casa y Jinx se quitó las botas y dejó a 'PowPow' en una esquina, apoyada.

-Fishbones tenemos que hacer algo. Seguro que el demonio rosado ha sido la que te a puesto así.

-Seguro.- aseveró Ecko adivinando que podía estar refiriéndose a Vi.

-¡La destruiré! - chilló Jinx entre risas histéricas, chutando su zapatilla hacia la pared.

Ecko no aguantaba más ver a la joven sumergida en ese ataque de locura prolongado. Se acercó a ella, quien bailoteaba extrañamente mientras reía y la abofeteó.

-¿¡Que haces!?- chilló con sorpresa.

Sin decir una palabra, Ekko cargó a su estupefacta compañera a la espalda sin apenas esfuerzo y la llevó la cama individual que tenía la chica en el lugar. La dejó allí sin miramientos y se echó encima de ella. Y la beso. Jinx estaba fría como siempre y aún tenía el mismo sabor. Aquello encendió los recuerdos y el deseo de Ekko. Jinx avivó ese fuego cuando le correspondió instintivamente. Las manos huesudas de la chica subieron por la nuca y acariciaron el inicio del cabello del muchacho, enredando sus finos y largos dedos en el corto pelo albino, haciendo círculos.

Ekko se separó unos segundos.

-¿Estás bien?

Jinx correspondió a esas palabras saliendo de debajo suyo y desenganchando el cinturón que sujetaba el Z-Drive a la parte baja de la espalda de Ekko. El chico lo cogió al vuelo y lo bajó de la cama con cuidado, junto con la espada que llevaba a la espalda.

Jinx empezó a aflojar mecánicamente los cinturones que aguantaban las ropas del chico, como si de un juego se tratara, sonriendo divertida.

Ekko se sintió transportado y comenzó a besar toda la piel visible, empezando por su marcada clavícula y descendiendo hasta su estómago, acariciando tímidamente con las yemas de sus dedos cada forma, cada hueso marcado, cada rincón del helado cuerpo de Jinx, intentado calentarlo con sus labios y su tacto.

La chica quitó la parte de arriba de las vestimentas de Ekko, ruborizándose al revelar un torso firme, con abdominales definidos y un pectoral equilibradamente musculado.

Jinx comenzó a pasar los dedos por el torso del joven que tenía delante, resiguiendo cada forma, cada contorno. Las manos ásperas de Ekko se cansaron de vagar por el pequeño cuerpo de la joven y se dirigieron raudas hacia el top de esta, desabrochándolo fácilmente y dejándolo caer por el borde de la cama con un sonido metálico. Continuó con los guantes y los adornos de las manos y seguidamente le tocó el turno a los calcetines altos que cubrían las finas piernas hasta casi la rodilla.

Ekko contemplaba la palidez desnuda de Jinx con fascinación, todo en ella le parecía un espejismo a punto de deshacerse. La chica le devolvía la mirada portando únicamente su short y su cinturón de munición. Se besaron, esta vez más largo, más intenso, entrelazando sus lenguas y podrían haber estado así largo rato sino fuese porque Ekko cortó el momento debido a la sorpresa que le provocó el hecho que las manos de su compañera se hallaran desabrochando sus pantalones.

Ekko no aguantaba más. Prosiguió a acabar de desnudarse a sí mismo y seguidamente tiró de los shorts de Jinx para sacarlos sin miramientos y darles el mismo destino que al top. Su preciosa ninfa sonriente le miraba y acariciaba todo el cuerpo y el chico acercó los dedos a la entrada de ella, moviéndose lentamente, introduciendo primero el índice para extraerlo de nuevo y seguidamente acompañarlo de el dedo corazón, arrancando suspiros de placer de la boca de Jinx, provocándole más ganas de seguir con aquello. Jinx tenía una constitución muy estrecha para Ekko, eso lo conocía bien, así que siguió acariciándola por dentro así como dedicaba su otra mano a calentar el cuerpo de la chica, pasando la mano por su cintura y sus pechos.

A la vez que Ekko movía sus dedos en el interior de Jinx, haciéndola gemir levemente, ella le correspondía masturbandole a buen ritmo.

El chico hizo la hizo detenerse cuando sintió que ella estaba preparada para recibirle. La tumbó completamente y, elevando su cintura, la penetró en toda la extensión de su miembro. Jinx contuvo la respiración para luego deshacerse en jadeos continuos.

-M..Más.- rogó la joven

Ekko comenzó el vaivén, entrando y saliendo de ella casi al completo, aumentando el ritmo cada vez a más. La chica gemía más seguido y apretaba sus muslos a su alrededor. Jinx se aferraba al cabello corto del muchacho, tirando ligeramente, a punto de llegar al límite. La respiración de Ekko se volvió más pesada también y el olor a pólvora de la chica se mezcló armoniosamente con el de su sudor. Un par de embestidas más, agarrándole la cintura a Jinx para llegar más profundo, hicieron que ella se corriese, gimiendo levemente y de forma aguda y que un arañazo quedase tatuado en el omóplato izquierdo de Ekko.

El chico salió de su compañera únicamente para darle la vuelta y volverla a penetrar, esta vez a un ritmo acelerado desde el inicio. Jinx volvió a llegar al poco tiempo, agarrándose a la almohada, gracias a que Ekko acariciaba suavemente sus pezones, excitándola. Instantes después, el joven llegaba al final también, corriéndose por fin gracias a las placenteras contracciones internas de Jinx al acabar.

Ekko salió de ella la volvió a enfrentar a la cara y la besó tiernamente en la frente, cubriéndola con la sábana. El chico se sentía satisfecho y realizado mientras jugueteaba con la larga trenza de la joven, quería a Jinx, su corazón latía desbocado. Parece que la muchacha no estaba tan mal como pensaba, se alegraba tanto de haber vuelto a Piltover.

Cuando se volvió para mirar una vez más a su amante la vio horrorizada, llorando.

-Esto solo… lo hacía con él- chilló Jinx con una voz hueca y extrañamente aguda.

-Jinx, tranquila, esta bien

-Promesa…

-Jinx, escúchame, soy Ekko, sabes quién soy.- le dijo el chico, zarandeándola un poco.

La chica no podía salir de su estado de trauma y lloraba mientras se reía, ovillada.

-Jinx por favor, esta bien.

-Tenemos que torturar a Vi, Fishbones, no podré… nunca más… ver…

-¡JINX!

La expresión de Jinx mutaba hacia el miedo.

-¿Quién soy?

Ekko no pudo resistirlo más. Si eran los recuerdos lo que la había llevado a ese trance, él tenía la solución. Cogió su Z-Drive de debajo de la cama y besó a Jinx por última vez.

Accionó el mecanismo de vuelta en el tiempo y lo último que presenciaron los sentidos del muchacho fue a Jinx con la expresión perdida, mirándole fijamente, imprimiendo sus palabras en lo profundo de su ser.

-Ekko, ayúdame.

Jinx despertó en un callejón oscuro, con su arma favorita bajo el brazo.

Mientras Ekko volvía a Zaun, un pinchazo en el omóplato izquierdo, prueba de una herida o lesión reminiscente, dolía más intensamente dentro, que fuera.