¡Hola, hola! He estado mucho tiempo sin publicar por los exámenes y Navidad pero... ¡he vuelto! Me hacen muy feliz vuestras reviews lo que pasa es que ¡no sé responderlas! Solo me da opción de enviaros un privado y eso es tan acosador... (risas). Gracias por proponer parejas aunque aún no me atrevo a escribir sobre amor que se aleja mucho del lore original de los personajes ya que me cuesta acercarlos.

-ABOUT-
He elegido esta vez a AshexTryndamere, espero que os guste. Cuando Riot destruyó su matrimonio cambiando el lore de Tryndamere se me partió el kokoro ;_;. Sigo creyendo fervientemente en su unión hahaha (y amor). ¡Muchas gracias por leer!

Se había pasado toda la ceremonia callado, expectante, mirando, la cabeza le daba vueltas por los recientes acontecimientos y, aún así, cuando la alta y delgada mujer, portadora de un manto blanco de piel, entró en la que se supone que sería su nueva casa, no pudo evitar sorprenderse una vez más ante su belleza.

El cabello rubio platino de la chica, separado y vuelto a unir mediante trenzas en un hermoso peinado que caía por su hombro, estaba adornado con flores y cuentas de cristal que resplandecían bajo la tenue luz de la estancia. Su cuerpo fino, de nívea piel, estaba cubierto por un hermoso traje blanco con transparencias que brillaba ligeramente, como si estuviese hecho de hielo, que se reveló al desprenderse la mujer de la suave capa con capucha.

Aquel traje de novia avarosano era una obra de arte, y no era de extrañar pues el pueblo entero se había esmerado al máximo por su reina, Ashe, la portadora del arco de hielo.

No era raro que la chica hubiese intentado disimular sin éxito una mueca de ligero horror cuando vio a Tryndamere en el altar, vestido con el traje festivo de los bárbaros de la tundra, que se basaba en unos pantalones de cuero con trozos de armadura y una protección del hombro algo más ornamentada que la que acostumbraba a portar así como el casco de batalla ceremonial a juego y pinturas de guerra en su musculado cuerpo, realizadas por sus hermanos de combate.

El rey bárbaro se había sentido orgulloso de su aspecto antes de ver a Ashe. Pensaba que era varonil y que atraería de alguna forma a la joven puesto que había creado conmoción entre las mujeres de su propia tribu.

Nada más lejos de la realidad pues Ashe era orgullosa y altiva y parecía haber tomado su atuendo por alguna clase de broma irrespetuosa.

La visión de la ofensa en los ojos azul pálido de la joven había dejado a Tryndamere en shock, quién pasó toda la ceremonia en una especie de estúpido trance.

-No hace falta que lo hagas tan notorio, bárbaro.-habló Ashe en tono gélido. Su voz dulce poseía un eco propio que la hacía especial y sacó al hombre del curso de sus pensamientos.

-¿Eh?

-Esto ya estaba decidido, Tryndamere. Lo decidimos juntos, por el bien de nuestros pueblos. Eres un líder al que admiro profundamente y sin embargo, tu actuación en la ceremonia de hoy ha sido… ha dejado mucho que desear. Espero que a partir de ahora cumplas mejor con tu deber y obligaciones.- siguió hablando Ashe mientras se dirigía a su estancia personal.

-¡Se supone que era una ceremonia breve y que no tenía que hacer nada! No espera que aparecieras en plan deidad convertida en una joya andante- reprochó Tryndamere, quién nunca había sido reprendido de aquella forma.

-Y tu se supone que debías llevar algo de ropa.

Aquella fue la gota que colmó el vaso. Al hombre le ardía el cuerpo de ira por haber sido ridiculizado de aquella forma. Siguió a Ashe a la habitación, repleta de decoraciones y frascos de cristal, todos afectos personales de la chica. En la pared del fondo, algo resplandecía y brillaba. Su arco.

-¡¿Que haces?! Aquí duermo yo, tu puedes ir al dormitorio grande, el que se supone que compartimos.

-Estúpida mujer, eres mi esposa ahora, vendrás conmigo.- dijo el guerrero con una media sonrisa. Se las iba a pagar.

-Tryndamere vete a jugar con otra, nos conocemos, no caeré en tus bromas estúpidas.

El hombre se rió con una carcajada ronca mientras, sin miramientos, se abalanzaba sobre Ashe y la cargaba sobre el hombro en que no llevaba la protección ornamentada.

A grandes zancadas la llevó hacía el dormitorio grande mientras la joven se resistía y golpeaba la espalda ancha y dura del guerrero sin ningún efecto aparente.

Al llegar a la estancia la tumbó sobre la cama y se posicionó encima de ella, agarrándola de las muñecas con una mano mientras ella forcejeaba.

-¡Tryndamere no tiene gracia!

El rostro de Ashe estaba enrojecido por el esfuerzo. Tryndamere elevó con un brazo la espalda de la joven y empezó a desabrochar los botones del vestido de novia que había detrás.

-Si tiene gracia- rió el bárbaro- ¡ya verás! Tan traumático es es que te vea en ropa interior "oh reina mía"- se burló.

Ashe permanecía muda y toda su piel ardía en un tono carmesí, lo que divirtió al guerrero. Cuando se terminó la final de botones, Tryndamere introdujo su cálida mano por la abertura creada y tocó la finísima piel de su espalda, acariciando arriba y abajo lentamente. "No lleva sujetador", el pensamiento asaltó los deseos más profundos de Tryndamere. "Joder, joder, como puede ser". Miró la cara de Ashe, que se moría de vergüenza pero lo miraba con un gesto triunfal. "No has ganado reinecilla" pensó el hombre y acto seguido se desabrochó el cubrehombros que llevaba y lo tiró al suelo con furia. "Ahora empieza lo bueno". El bárbaro se sacó el casco, mandándolo junto a la protección del brazo, y dejó caer su largo cabello negro oscuro.

Miró a Ashe nuevamente. Era hermosa, debajo de él, con su ya no tan fría piel asomando por el vestido y su peinado algo deshecho, con los adornos desprendidos esparcidos sobre la cama. Tryndamere se agitó con aquella visión y continuó rozando con sus dedos la espalda de su reciente esposa. Un suspiro se escapó de la boca de ella, excitando al guerrero. Le besó el cuello y descendió por su clavícula, pasando la lengua ligeramente. Ashe olía tan bien que nublaba sus sentidos y solo dejaba lugar para el pensamiento enloquecido de hacerla suya.

El hombre tiró de la especie de corset abotonado que llevaba Ashe y lo sacó con brusquedad por sus brazos, que aún mantenía inmovilizados por las muñecas. La chica estaba muda de asombro y observaba a Tryndamere con una mezcla de miedo y curiosidad mientras este se deleitaba con la visión de su cuerpo desnudo. Era preciosa, delicada. Desprendió también la cascada de gasas que hacían de falda a la joven para dejarla solo con la parte de abajo de un conjunto de ropa interior de encaje blanco, sus tacones translúcidos y un ligero.

Tryndamere cambió la mirada de temor de Ashe a una más deseosa mediante caricias por su bajo vientre, descendiendo lentamente para masturbarla por encima de la fina tela. Los ojos de la chica estaban entrecerrados por el placer pero atentos a cada movimiento del bárbaro, esperando no tener que decir nada para que el hombre no se detuviese.

Tryndamere disfrutaba con la visión de Ashe a punto de correrse en sus dedos, con sus pómulos enrojecidos y sus ojos claros mirándole.

Sin embargo él quería algo más esa noche así que, dejando a la chica aún gimiendo de anticipación, se sentó en la cama y atrajo a la joven reina hacia sí, colocándola a horcajadas encima de él, rozando su clítoris con su miembro erecto. El hombre la agarró por los muslos y la atrajo más, aumentando el contacto e iniciando un ligero vaivén. Ashe estaba en su límite ya que, junto al movimiento, Tryndamere lamía sus pezones, excitándola aún más.

-Shhh reinecilla, aún no.- le susurró Tryndamere al oído.

-Por… porfavor.

El bárbaro se detuvo y la ayudó a bajar al suelo. Observándola un poco más, cubriéndose ruborizada, se quitó los pantalones de cuero y adornos y su bóxer, revelándole a Ashe su erección y porvenir. Volvió a sentarse en el borde de la cama.

-Quítate todo y ven.

Ashe obedeció lentamente, se descalzó y se mostró completa por fin al hombre que la miraba como un lobo hambriento y que cuando estuvo suficiente cerca de él, la obligó a cabalgarle una vez más. Sosteniendola de su cintura con un brazo, Tryndamere condució su miembro con la otra mano hacia la entrada de Ashe y la comenzó a penetrar lentamente, con un ligero movimiento circular, facilitando a la chica aceptarle por completo. Ashe gemía agitada.

-Así que virgen eh…-susurró Tryndamere mientras entraba al fin por completo.

Un ligero dolor sobrevino a la chica, mezclado con algo de vergüenza y culpa, sentimientos y sensaciones que el bárbaro le obligó a dejar atrás ya que la volvía a aferrar del culo y la movía algo bruscamente, provocándole inmenso placer cuando la rozaba interiormente. Entre la estimulación previa y la actual, con el hombre lamiéndole continuamente, la chica alcanzó por fin su primer orgasmo, aferrándose a la melena de su amante y susurrando su nombre entre gemidos.

Comprendiendo el hombre que la primeriza no podía más, extrajo su miembro de ella y hizo que Ashe se arrodillara en el suelo, temblando ligeramente.

-Esto aún quiere de ti, Ashe.- se burló Tryndamere mientras esbozaba una media sonrisa y acercaba su erección a la boca de la chica.- Por favor.

Ashe rió ladinamente y, pese a su agotamiento, empezó a lamer tímidamente para pasar a hacerlo de forma más osada, introduciendo buena parte del miembro de su amante en la boca, acariciando con la lengua, mientras él se masturbaba a sí mismo por la parte baja, ayudándola. El hombre apartó ligeramente a Ashe cuando acabó con un gemido ronco, suspirando profundo, mirando a su preciosa esposa. Al calmarse un poco, elevó a Ashe por el brazo y la beso en la boca, profundo, intenso.

-Te amo.