Note for english readers: sometimes the pronoun is omitted in spanish because you have to avoid the repetition of same words. There are more words in spanish that have gender than in english, so you can do that most of the time. Besides verbs, nouns, adjectives and other words have the information about the subject implicitly. That is why the text can be confusing when you translate from spanish to english.

Notas: Gracias por vuestros comentarios/reviews, se agradecen muchísimo. Sobre este capítulo, es más largo que el anterior y hay una cosa un poco chocante (bueno, en verdad creo que hay dos), espero que no me odiéis mucho por ello y solo pido que sigan leyendo para descubrir lo que sucede con Lauren. Espero leer vuestras impresiones. Disfrutad.


Una niebla envolvía la noche y, aunque no llovía, el cielo estaba cubierto y el ambiente era muy húmedo. Había perdido la noción del tiempo. Llevaba varias horas caminando sin un rumbo fijo, de bar en bar. A veces, tomaba alguna copa, otras, solo se limitaba a mirar a la gente. Le parecía todo muy lejano e irreal. Creía que Dyson la acompañaba, pero lo había perdido en algún punto de su borrachera. Seguramente estaría desfogándose con alguna mujer que se había encontrado o había vuelto con Bo arrastrándose y rogando su amor.

Pasó al lado de unos hombres que murmuraron algo mientras no apartaban sus indiscretos ojos de su cuerpo. Si supieran lo que podía hacerles solo con mirarlos… Pero estaba cansada, muy cansada. Sentía que se le acababa el tiempo, que pronto sería muy tarde para completar su misión.

Sus ojos verdes se clavaron en los del portero que guardaba la entrada al antro. Él asintió y ella entró. La música estaba más alta de lo que le hubiera gustado. Buscó su sitio en la barra sin darle más importancia. Alguien se tropezó con ella por el camino, un borracho que no se podía ni mantener en pie. Observó cómo cayó al suelo. Su boca se torció en una sonrisa de desprecio. Continuó caminando hasta la barra. Cuando llegó, estampó un billete sobre la madera y pronto tuvo su vaso repleto de alcohol frente a ella. Sonrió conforme. No le quedaban muchas copas más para que su cabeza dejara de pensar y de torturarla. Antes de que pudiera llevarse su copa a la boca, notó la presencia de alguien a su lado. Miró por el rabillo del ojo y pudo reconocerla, a pesar de su estado de embriaguez.

—Oh, mira a quién tenemos por aquí. Supongo que no hay suficientes bares humanos en esta ciudad… —bufó con hastío la rubia valquiria cuando Lauren se sentó a su lado en la barra.

—Yo pensé que este tipo de antros eran muy poco para una fae de las sombras como tú —le contestó sin ni siquiera molestarse en mirarla.

—Ya ves, me gusta probar cosas nuevas. ¿Y qué? ¿Crees que porque soy de las sombras tengo que estar a una distancia prudente de los humanos y solo me acerco a ellos para matarlos? —Tamsin tomó un largo trago de su vaso—. Típico pensamiento de los de tu lado.

La valquiria la miró con desdén cuando se dio cuenta de que Lauren la había ignorado completamente. ¿Qué diablos le pasaba a la doctora ahora? Tampoco tenía que tener demasiada imaginación para saber que lo más probable es que tuviera que ver con Bo. Tamsin tornó los ojos en blanco, se levantó, tomó su bebida y se dispuso a buscar otro sitio en el bar, nadie le iba a amargar la noche.

—¡Estoy cansada de vuestro maldito y patético drama amoroso con la súcubo! —exclamó la valquiria antes de perderse entre la multitud.

Tamsin se acomodó en la lejanía. Pronto tuvo la compañía de un apuesto hombre de ojos oscuros y profundos. Él le estaba hablando de algo, probablemente alguna idiotez para impresionarla, pero ella no le estaba prestando atención, sus ojos no dejaban de seguir a Lauren y a esa misteriosa figura que se había acercado a la doctora. Lo más probable es que fuera algún ligue de una noche, pero se preguntaba si Lauren era el tipo de mujer que estaba con hombres. Tamsin no podía ver el rostro de ese extraño acompañante, aún así, le resultaba familiar, a pesar de que el alcohol no le permitía pensar con claridad. No sabía quién era, pero tenía la impresión de que era peligroso.

El misterioso acompañante se llevó a Lauren hacía los baños. Tamsin tuvo la urgencia de seguirla. Le entregó la bebida a su charlatán de ojos oscuros.

—Ahora vuelvo —le susurró al oído y seguidamente le plantó un beso en la mejilla.

La valquiria se movió entre la multitud hasta llegar a su destino. Se detuvo cuando tuvo a la vista a Lauren. Tamsin parpadeó varias veces perpleja ante el panorama que se presentaba ante ella. No estaba segura si era que había bebido demasiado y se estaba imaginando las cosas o de verdad la doctora estaba besando al misterioso hombre que la acompañaba.

Una mano de Lauren se deslizó con deseo entre el cabello castaño de su aparente amante y la otra se clavó en el grueso hombro del hombre. De pronto, abrió los ojos, y sin detener su apasionado beso, éstos se clavaron en los de Tamsin. La fae retrocedió involuntariamente. Fueron los haces de los focos y los efectos del alcohol los que hicieron parecer que los ojos de Lauren brillaban azules. El recuerdo de Bo le vino como un pesar. Otra vez recordó que tenía que acabar una misión, su nivel de alcohol no era suficiente para olvidar. Miró hacia atrás, la sensación de que alguien la estaba vigilando le asaltó de repente, pero eran, seguramente, paranoias suyas que solo hicieron que Lauren se escabullera con su amante por una puerta de emergencia.

La doctora estaba actuando de una forma muy rara y tenía un mal presentimiento sobre aquel tipo que la acompañaba. No es que le importara lo que hiciera, pero tenía la extraña idea de que la vida de Lauren estaba en serio peligro. No la conocía personalmente, pero casi no le hacía falta, Bo siempre que podía le hablaba sobre ella y era inevitable no darse cuenta de que el comportamiento que estaba viendo esa noche no era normal en la doctora.

Tamsin llegó hasta la única puerta que encontró y la abrió empujándola con el hombro. El aire de la noche golpeó su rostro e hizo que cerrara los ojos involuntariamente. Cuando los abrió, se encontró en un callejón mal iluminado por una farola de luz tenue. Lauren estaba como a metro y medio delante de ella, de espaldas, con los brazos cruzados, y completamente sola. No había rastro de su acompañante.

—¿Qué haces, Tamsin? —le preguntó Lauren con una voz fría y distante.

La valquiria no contestó y la otra se volteó hasta poder verla. La mirada de la humana era, sin duda, un poco escalofriante.

—Bo te anda buscando, ¿sabes? ¿A qué diablos estás jugando? —Tamsin se temió lo peor.

—¿Yo? —le respondió con una risa falsa—. Tú —Lauren caminó hacia ella—. ¿Quién te crees que eres para entrar en mi casa, decir cosas sobre Bo? ¿Crees que me asustas? ¿Crees que eres importante para ella? —Tamsin recibió un golpe en el hombro por parte de la humana que le provocó dar un paso hacia atrás—. ¿Qué es lo que pretendes? ¿De pronto tú y Bo sois las mejores amigas? ¿De pronto ella confía ciegamente en ti? Tamsin, la pobre valquiria moribunda —se burló Lauren—. Todos debemos sentir pena de ella porque no puede escapar a su horrible destino —sus ojos furiosos se encontraron con los ojos verdes de ella—. Eres una maldita embustera.

Tamsin sintió que todo su interior se revolucionó. Lauren no tenía ni la menor idea del infierno que estaba pasando. No tenía idea a quién tenía que rendir cuentas, ni tampoco lo que había perdido. El recuerdo de Acacia le vino a su mente como una puñalada. Sus ojos verdes se incendiaron llenos de furia y su puño golpeó el rostro de la doctora que se tambaleó, pero no cayó al suelo. Esperó en alerta su reacción, sin embargo, ella solo se llevó una mano al labio que empezaba a sangrar y se echó a reír. Tamsin se empezó a preguntar si la humana había perdido completamente la cordura.

—Había una única cosa en mi vida que valía la pena —dijo Lauren con un hilo de voz—. La única cosa que daba sentido a mi vida… También eso me habéis quitado.

—Creo que alguien ha estado bebiendo demasiado… —la voz de la fae sonó ronca—. Aparte de mí…

Algo más iba añadir Tamsin, pero todas las palabras se le atragantaron en la boca cuando Lauren se aproximó a ella sin que se lo esperara. Se preparó para recibir un golpe, y en cambio, lo que recibió, fue un beso. Los labios de la doctora se movieron ansiosos entre los de ella. A pesar de que la valquiria quiso rechazarla, se le hizo irresistible. Cuando sintió la lengua de la humana moverse dentro de su boca, el nombre de Bo vino a su mente y un inexplicable terror se apoderó de su cuerpo.

Lauren la empujó, interrumpiendo el beso, y la fae retrocedió varios pasos. Tamsin la miró desconcertada. Los ojos de la doctora brillaban azules bajo la luz de la noche. La valquiria fijó su vista al cielo, parece que se había despejado. Escuchó la risa de Lauren y volvió su atención a ella. Tarde fue cuando Tamsin se dio cuenta del brillo de un objeto que sostenía Lauren en sus manos. No escuchó el disparo, solo pudo ver el fogonazo antes de recibir el impacto del proyectil en su vientre. La valquiria cayó al suelo y la sangre comenzó a brotar rápidamente. Se llevó las manos a la herida y dejó salir un grito de dolor. Se sorprendió al pensar que Bo debería de estar cerca, que trataría de ayudarla. Pues eran imaginaciones suyas. Escuchó a Lauren alejarse, estaba sola, nadie venía a socorrerla. Notaba la humedad en su camisa y sus manos estaban cubiertas de sangre. Se sintió cansada, muy cansada. No era capaz de luchar y su mente pareció rendirse ante el dolor. Pronto cayó en la inconsciencia.