Summary:Por su lado Harry pensaba que los supermercados podían llegar a ser mínimamente peligrosos…

Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.

Tema: Perder al niño en el supermercado nivel "perder al novio"

Advertencia: Slash. Ósea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.


Momentos

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Supermercado.

Cuando empezaron a vivir juntos, en el Mundo Muggle, Harry tuvo el cuidado - extremo cuidado - de no dejar que Draco fuese a comprar él sólo los víveres la primera vez al supermercado.

Porque se podía perder, o, si llegaba, comprar cualquier cosa menos comida.

Y por eso, a pesar de las quejas -prácticamente berrinche - del blondo mago ante la poca confianza de su pareja a con su sentido de la orientación, Harry arrastró al mayor consigo todo el camino hacia el supermercado. Ignorando la cara de pocos amigos del Malfoy, el dueño de las orbes esmeraldas le fue explicando qué calles tomar y demás para llegar al gran negocio, a sabiendas que era escuchado atentamente por el enfurruñado blanquecino.

Una vez en el local, Harry agarró un carrito para poner dentro las compras, y comenzó a caminar por el lugar seguido del otro mago quién estaba de brazos cruzados y fulminaba con la mirada a medio mundo. Suspirando, el mago azabache detuvo su andar en el sector de la verdulería, haciendo que su novio también dejara de caminar; agarrando sólo con una mano el carrito, Potter se dio media vuelta en su lugar, quedando cara a cara con el contrario.

—Ya, si te portas bien te compraré esas barras de chocolate rellenas de dulce de leche que tanto te gustan, ¿Vale, Draco?—dijo, poniendo ojos de borrego a medio morir.*

El nombrado rodó los ojos, chasqueando la lengua, levente molesto al ser tratado como un niño.

—Como quieras, Potty.—dijo simplemente al volver a caminar por los pasillos.

Y sólo con eso, Harry supo que su Dragón ya estaba de buen humor.

Desde ahí todo había sido perfecto, miel sobre hojuelas, habían comprado todo lo necesario y algunas cosas más y ahora solo faltaba pasar por la caja para pagar todo. En todo momento Potter había tenido un ojo sobre su amante, dividiendo su atención en lo que hacía el mayor y en comprar víveres; sí, en todo momento había estado pendiente de eso.

Entonces, ¡¿Cómo diablos Draco se le había perdido?!

Soltó un pesado suspiro, repasando mentalmente los sectores por donde habían pasado mientras comenzaba a empujar el carrito - el cual estaba un poco lleno y pesado – pero, en cuanto dio un par de pasos unos sollozos llamaron su atención, era un niño pequeño que se encontraba sentado en el piso del negocio, con su carita toda empapada.

—Mamá. —lloriqueaba asustado.

No paso mucho para que una mujer claramente preocupada apareciera, suspirara aliviada y alzara al pequeño en brazos.

—Ya, ya, mamá está aquí. —decía suavemente la mujer, mientras miraba que su hijo estuviera bien y lo calmaba. —Ahora ya no te perderás de la vista de mamá, ¿Verdad? —el niño asintió entre hipidos.

Harry siguió con su camino, intentado olvidar la escena que acababa de ver. Hizo un mohín, ruborizándose imperceptiblemente, él no estaba preocupado por el dueño de las orbes plateadas, al fin de cuestas Draco ya era un hombre hecho y derecho de casi 24 años, que además de ser mago, se sabía defender muy bien.

Sí, él no estaba preocupado en lo más mínimo…

¡El sector de los dulces! —pensó apurando el paso inconscientemente.

Ciertamente, cuando llegó al lugar pensado – de donde tuvo que sacar a Draco prácticamente a rastras – el no encontrar al Malfoy hizo que frunciera el ceño, y que en sus ojos un brillo nuevo apareciera. Frustrado al no encontrar a su novio en su primera opción, siguió recorriendo todo el supermercado, con un aire ansioso que intentaba esconder con la molestia pintada en su rostro.

Bien, podía ser que estuviera algo preocupado…

Dio dos vueltas más por todo el lugar, mientras que lo sucedido con el niño hace un rato se repetía en su mente, se mordió el labio en claro gesto de nerviosismo al volver al sector de los dulces y no encontrar al blondo.

Y lentamente la preocupación fue creciendo cada vez más…

Aunque era una estupidez, un dilema que resolvería en un rato más – y de eso estaba seguro – no podía evitar que los malos pensamientos lo atacaran, y seguramente en cuanto se enterara el Sanador se enojaría bastante.

¿Así se sentiría si alguna vez perdía a Draco?

Negó con la cabeza, con los ojos algo aguados al tiempo que volvía a retomar la marcha en dirección de las cajas de pago, tal vez el contrario se encontrara allí.

—¡Harry!

Sinceramente, el Niño-Qué-Vivió – que ahora no era tan niño – nunca admitiría el alivio que sintió al escuchar esa voz.

El azabache dejó olvidado por completo su carrito lleno con todo lo que necesitaba, corriendo en dirección de su pareja.

—¡Draco! —exclamó al abalanzarse sobre el otro mago, abrazándolo por el cuello.

El nombrado arqueó una de sus rubias cejas, extrañado ante la actitud del menor.

—¡No vuelvas a hacer eso, idiota! —dijo al apretar el agarre.

Y de la nada la comprensión llegó al rubio sangre pura, quién suspiró mientras correspondía el abrazo, ignorando las miradas curiosas.

—Perdón. —susurró, sonriendo levemente.

Potter suspiró, más tranquilo para luego decir con un puchero:

—Ahora tú me debes chocolates, Malfoy.

El blanquecino aristócrata sonrió divertido ante toda la situación.

Por su lado Harry pensaba que los supermercados podían llegar a ser mínimamente peligrosos…


*Aquí hago referencia del chocolate de Milka relleno de chocolate. Personalmente, mi favorito.

Estoy segura de que a más de uno le dio un ataque nervioso cuando van al supermercado, tienen un niño bajo su cargo, y el muy desgraciado corre para cualquier lado del negocio *carita enojada* en mi caso, me pasa todo el tiempo con mi hermana -.-

Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')

¡Ya saben comentarios, consejos, criticas y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean!~

¡Hasta luego!~