Summary: Se encargaría de hacerlo feliz desde ese día y para siempre…

Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.

Nota: El actual fic participa en el reto long-fic 2016: Tu OTP. Para el foro Anteiku.

Advertencia: Slash. O sea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.


Momentos

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En uno de sus cumpleaños.

La mansión Potter-Malfoy se encontraba perfectamente decorada, al igual que el jardín en el cual se encontraban amigos y familiares de Harry Potter y Draco Malfoy, todos invitados personalmente por vía lechuza por el blondo mago, quién se había encargado de todo para ese día especial.

Para el cumpleaños de su Harry.

Porque ese 31 de Julio iba a ser sumamente especial, mucho más especial que hace años atrás, cuando Potter recibió su carta de Hogwarts, y de eso el Slytherin se encargaría, si el leoncito se lo permitía.

Se encargaría de hacerlo feliz desde ese día y para siempre…

Ese día, cuando Harry llegó a su casa luego de que Mione y Luna lo entretuvieran yendo de compras usando la excusa de que "debía verse genial en su cumpleaños", se extrañó al no encontrar a su pareja en la sala de estar, el estudio o la cocina, más aún cuando sus amigas desaparecieron de la nada, aunque se sorprendió gratamente al notar lo bonita que estaba la mansión. En un parpadeo, varios carteles aparecieron frente a él, guiándolo hacía su tan preciado jardín; y no pudo evitar sonreír de oreja a oreja al encontrarse con todos sus conocidos, quienes comenzaron a aplaudir estridentemente en cuanto lo vieron, sonriendo ellos también, con cierto rubio delante de todos los invitados.

Feliz ante la emoción que brillaba en los ojos de su novio, Malfoy se acercó a su Harry, quedando a pocos centímetros de él.

—Otra vez. —dijo prácticamente en un susurro. —Feliz cumpleaños, Harry. —felicitó antes de capturar los labios ajenos en un suave beso.

—Gracias, Dragón. —respondió un ruborizado azabache.

Sonriendo ladino, el mago mayor conectó su mirada plateada con la esmeralda.

—Te tengo un regalo. —avisó, orgulloso.

—¿La fiesta sorpresa no era mi regalo? —preguntó curioso el Elegido.

Draco, sonrió misterioso al tiempo que apoyaba una rodilla en el pasto – importándole poco ensuciar su fino pantalón – y una cajita de terciopelo negro aparecía sobre la palma de su mano, dentro de ella se encontraba el anillo familiar de los Malfoy.

—En realidad, este un regalo que nos hará felices a los dos si aceptas, te lo juro. —dijo con una sonrisa nerviosa. —Te amo, y te amaré toda mi vida, y por eso quiero pasar el resto de ella a tu lado, Harry, ¿Aceptas enlazarte conmigo? —preguntó con el nerviosismo a flor de piel.

El Gryffindor no pudo evitar sorprenderse para luego sonreír como nunca en la vida. Ciertamente, el Sanador no esperaba que su amor se tirara encima suyo, pero aun así no se quejó.

—¡Claro que sí! —exclamó un emocionado Harry Potter – futuro Malfoy – mientras su ahora prometido ponía la alianza en su dedo anular.

Sólo cuando todos los espectadores de aquella escena aplaudieron, y algunas mujeres gritaron, la pareja volvió a la realidad.

Y es que en uno de los cumpleaños de Harry se comprometieron, para ser felices toda la vida…


Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')

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¡Hasta luego!~