Summary: La única y verdadera razón de que Draco Malfoy fuera a un cine era el lindo chico que vendía las golosinas, Harry Potter.
Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.
Advertencia: Slash. Ósea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Por esta ocasión AU. Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.
Aunque me gustó como quedó, hay algo que no me termina de convencer…
Momentos
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Cine.
…
Los cines.
La segunda cosa que Draco Malfoy odiaba en todo el universo luego de los pocos modales de su pelirrojo primo – entiéndase Ron Weasley –, eran esas grandes salas acondicionadas para un mínimo de cuarenta desconocidas y molestas personas.
Sí, ciertamente el menor de los Malfoy nunca entraría a un cinema por voluntad propia.
Por eso, en cuanto el rubio comenzó a ir tres veces a la semana, casi cuatro, a un cinema la curiosidad de los más cercanos a él, se despertó.
—Solamente estoy comenzando a tomarle el gusto a esas cosas.—era todo lo que el blondo decía cuando le interrogaban.
Porque él nunca admitiría la verdadera razón de su nuevo hobby.
Y eso era algo que tanto sus padres como sus mejores amigos sabían perfectamente, que aunque existiera otra razón, mucho más poderosa, para que Malfoy fuera a un cinema nunca se los diría y nunca dejaría que lo descubrieran siquiera con algún gesto inconveniente – porque al fin de cuentas ser un Malfoy tenía que servir de algo – para que lo sospecharan, o en todo caso, para dar una base a sus sospechas, y aunque podían saciar su curiosidad siguiendo al aristócrata chico, no era una opción, porque el rubio siempre se enteraba y para mal de males, era alguien muy vengativo.
Y todo eso era algo que Draco agradecía internamente.
Suspiró, pasándose una mano por su rubio cabello platinado para luego cubrirse el rostro para ingresar de una vez por todas en el gran negocio. Habían ocasiones – pocas, pero existían – en que el chico blanquecino no se reconocía ante las cosas que hacía, tan impropias de él, como por ejemplo esa de ir más de dos días a la semana a ver películas en un cine cuando no era algo que le agradara por completo; porque el que ahora le gustaran los cinemas no era del todo cierto.
No era la verdadera razón de su hobby cinematográfico…
Una vez dentro del lugar, hizo su ya acostumbrada rutina, con las manos escondidas en los bolsillos de su pantalón se formó en la fila para comprar palomitas, gaseosas o alguna otra cosa para comer o tomar mientras rodaban el film. Soltó un largo suspiro, mientras se masajeaba el puente de la nariz, tenía las palmas de las manos sudadas, se sentía nervioso, y a la vez era como si su corazón quisiera salirse de su lugar.
Era un sentimiento extraño pero a la vez agradable.
Cuando ya faltaba poco para que lo atendieran, el mayor respiró hondo, calmándose, o por lo menos aparentando el estar tranquilo, mientras sonreía ladino.
La razón por la cual él se iba a ese cine en particular, ¿Cuál era?
Y finalmente llegó su turno.
—Hola, Draco. —dijo sonriente el chico que lo atendió.
El rubio sonrió un poco más.
—Hola, Harry. —saludó al dueño de esas bonitas orbes esmeraldas. —¿Qué me recomiendas hoy? —preguntó al tiempo que miraba los carteles de las películas de ese día.
El azabache copió la acción de su conocido cliente, en un gesto pensativo que duro unos momentos, los cuales Malfoy aprovechó para adorar la figura frente a sus ojos.
—Conociendo tus gustos. —dijo aun un poco pensativo. Ciertamente, esa pequeña frase le encantó al blondo. —Estoy seguro que "El misterio del mayordomo" te encantara, la pasaran en la sala C en unos minutos. —dijo alegre, con un brillo en sus ojos. *
Y Draco no tardó en asentir, en acuerdo.
—Bien entonces, miraré esa. —dijo mientras le pagaba al chico de las gafas las palomitas y la gaseosa que le había entregado en algún momento de toda la plática. —Por cierto, ¿A qué hora sales hoy? —cuestionó antes de irse.
Potter observó extrañado al rubio. —Salgo dentro de tres horas, ¿Por qué? —dijo curioso.
—¿Quieres salir a pasear después? —interrogó al sonreír arrogante.
Sorprendido ante la propuesta, el joven azabache se sonrojó, asintiendo con la cabeza.
—Te estaré esperando en la mesa de siempre. —fue lo único que dijo el contento heredero.
La única y verdadera razón de que Draco Malfoy fuera a un cine era el lindo chico que vendía las golosinas, Harry Potter.
Al fin de cuentas, paso a paso, el dueño de las orbes plateadas lograría que dejaran atrás su relación de vendedor-cliente para tener otro tipo de relación.
*El misterio del mayordomo de Norma Huidobro (ilustrado por Melina Canale en la copia que yo tengo) es una novela policial infantil/juvenil, ciertamente no sé si tiene una película pero pienso que debería tenerla.
-¡Una cosa por aclarar! En el Momento #17: Supermercado me confundí en la nota al final: no es chocolate relleno de chocolate, sino chocolate relleno de dulce de leche.
¿Se dieron cuenta que cada vez escribo cosas sin coherencia y mucha miel? ¡Y pensar que mis amigos dicen que soy un limón con el amor! Irónico, muy irónico.
Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')
¡Ya saben comentarios, consejos, criticas y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean!~
¡Hasta luego!~
