Capítulo 9
Kate bajó la vista, algo perturbada y él la abrazó. Todavía estaban mojados y comenzaron a tener frío.
-¿Entramos?- le dijo y la soltó, para ayudarla a salir de la piscina.
Kate se puso su bata y sonrió solo cuando él no la estaba mirando. Y mientras caminaban hacia la casa se preguntó si él tendría idea del efecto que tenía sobre ella.
-Iré a ducharme…- dijo ella- necesito quitarme el traje de baño mojado…
Él asintió, parecía distraído y cuando ella pasó a su lado, la tomó del brazo y la acercó hasta que sus narices casi se pegaban.
-No puedo arrepentirme de esto… pero sigo respetándote…- le dijo y ella sonrió casi sobre sus labios.
-Lo sé… gracias…- le dijo y cerró los ojos, meditando si se dejaba llevar y volvía besarlo, pero no lo hizo.
Kate se metió bajo la ducha y cerró los ojos. El deseo era muy intenso. Pero también la necesidad de no perderlo. Y ella sabía que si no estaba preparada para una relación con él, probablemente lo perdería… aunque fuera luego del sexo más increíble de su vida…
Por un momento ponderó la idea de lo que ocurriría si él se atrevía a meterse con ella bajo la ducha… pero supo que él no haría tal cosa…
Kate no pudo evitar sonreír al darse cuenta de que, paradójicamente, él estaba siendo más adulto que ella… y también se dio cuenta de que si algo iba a suceder entre ellos durante esos días, sería porque ella así lo decidía…
Se quedó perpleja durante varios minutos, sin darse cuenta de cuantos hasta que escuchó golpes en la puerta.
-¿Estás bien, Kate?- dijo él del otro lado.
-Sí…- dijo ella- estoy saliendo…- le anunció y supo que él se había marchado.
Unos minutos más tarde, Kate se reunió con él en el living, estaba sentado hojeando una revista.
-Hey… lamento haberte preocupado… se me pasó el tiempo, el agua estaba increíble y tengo un poco de dolor de cuello.
-No te preocupes… ven… te haré masajes…
-¿Sabes hacer masajes?
-¿Qué si sé? Soy experto en tres tipos… cuello y hombros, cuero cabelludo y pies…
-¿Ah, sí?- preguntó ella sorprendida.
-Ven…- dijo y ella se sentó a su lado y le dio la espalda, aflojándose el nudo de la bata.
Rick colocó ambas manos en la base del cuello de Kate y con las yemas de sus dedos comenzó a golpetear para encontrar los puntos de mayor contractura.
Kate cerró los ojos y trató de relajarse, le costaba un poco teniendo en cuenta que las manos de Rick se sentían increíbles sobre su piel.
Rick se dejó llevar y la masajeó intensamente durante unos cuantos minutos. El silencio era tan absoluto que si hacían un esfuerzo, podían escuchar el mar.
-¿Tienes algo debajo de la bata?- le preguntó él luego.
-Solo… solo la ropa interior…- dijo algo nerviosa.
-¿Puedes aflojar la bata un poco más? Así tendré acceso a los hombros y te relajarás más…
Kate le hizo caso y él cerró los ojos cuando llegó a los hombros, el aroma de su piel tan cerca y la forma en que ella inclinaba la cabeza hacia adelante, no le permitían concentrarse, solo podía pensar en besarla…
El masaje duró un poco más y luego él abrió los ojos, la miró unos segundos y la soltó.
Kate suspiró aliviada y se acomodó la bata. Se dejó caer en el sillón y lo miró con algo de timidez.
-Dios… tus manos son increíbles…- dijo y se arrepintió.
-Gracias…- él comprendió el mensaje y se sonrojó.
El resto de la tarde transcurrió en armonía. Miraron una película, jugaron ajedrez y salieron a caminar por la playa.
Al regresar, ella preparó la comida y se sentaron en el sillón con dos copas de vino.
-Quiero hacerte una pregunta…- le dijo él y ella lo miró. Habían estado conversando animadamente y ella sintió que el clima cambiaba.
-Dime…- dijo dándole un sorbo a su vino.
-¿Volverás a intentarlo el mes próximo?
Kate lo miró pensativa.
-¿Donarías otra vez?
-Todas las veces que lo necesites…- dijo él y la miró con timidez. Ella no contestó nada y él continuó- siempre y cuando estés disponible para cuando me encuentre solo, encerrado en esa habitación, y con falta de motivación…
-¡Castle!- dijo ella y se rió nerviosa.
-No tienes idea de lo incómodo que es para mí hacer eso… pero seguiré haciéndolo mientras sea necesario… tienes mi palabra…
-Bueno… supongo que seguiré ayudándote si lo necesitas…- dijo y se ruborizó considerablemente cuando él la miró y alzó las cejas con interés.
-O quizás podríamos intentarlo de la manera más tradicional…- dijo él en broma.
-¿Quién dice? Quizás lo intentemos algún día…- dijo y lo miró con intensidad.
-¿No crees que ya es suficiente para las bromas?- le dijo él midiéndola.
-No es una broma… vamos Rick… no puedes negar lo que nos está pasando… y yo sé que no sigues avanzando porque sabes que yo no estoy preparada emocionalmente para eso…- le dijo ella y él abrió la boca para contestar y no supo que decir.
Rick se quedó mirándola, evaluando posibles respuestas. Kate le sostuvo la mirada.
-Yo te agradezco el respeto… pero no simulemos algo que no es… tú estás solo, yo también… ¿qué clase de juego es este? Dormimos abrazados, estamos viviendo juntos desde hace una semana…
-¿Estás hablando en serio, Kate?- le dijo él.
-Estoy hablando en serio, Rick… por supuesto… si yo estuviese preparada para esto, estaríamos encerrados en esa habitación por un mes… pero lo cierto que es que yo no quiero que esto sea algo solamente físico…
-No lo es, Kate…
-Pero si te digo que quiero tener sexo contigo para quedar embarazada, eso sería así…
-Yo podría sacrificarme por ti…
-Está bien… que sea una cita… para mi próximo período fértil, lo intentaremos de la forma tradicional…
-Kate…- dijo él casi sin aire.
-Me está costando trabajo soportar la presión… todo el tiempo deseo que me abraces, que me beses y al mismo tiempo tengo miedo…
-Siento causarte incomodidad…
-No te preocupes… el próximo mes saldrá bien…- trató de suavizar ella.
-Y… yo me pregunto… ¿podríamos practicar un poco, solo para asegurarnos de que saldrá bien?
Kate no pudo evitar soltar una carcajada.
-¿De verdad piensas que esa es una buena excusa?
-No, pero tenía que intentarlo…- asumió él.
-¿Qué quieres conmigo, Rick?
-No creo que estés lista para esa respuesta, Kate…
Un giro, pero no creo que sea inesperado... ¿qué tal?
