NOTAS: muchísimas gracias por todos vuestros comentarios aquí, en twitter y demás sitios, y por seguir leyéndome. He decidido coger el final de este capítulo para que sea el próximo capítulo (se me ocurrió añadirle algunas escenas extras), así que este capítulo puede parecer un poco diferente. También creí necesario explicar algunas cosas en este capítulo y recordar otras, por eso puede parecer un capítulo sin tanto "estrés". Disfruten la lectura.


El Dal Riata se quedó vacío. El sol hacía una hora que se había ocultado y la noche era joven, pero con la llegada de Trick y Hale, no había tiempo para celebraciones, no por lo menos ese día. Ambos necesitaban instalarse y relajarse después del largo viaje desde Europa. Por no hablar de que tenían que ponerse al corriente de todo lo que había sucedido en la cuidad. Trick estaba despidiéndose del amigo que había cuidado del bar en su ausencia cuando Hale entró.

—Cuídate, Trick —le dijo el hombre—. Corren tiempos llenos de incertidumbre para los nuestros.

—No te preocupes, todo volverá a la normalidad muy pronto —le respondió con una gran sonrisa—. La Ash es una persona capaz y pronto se hará respetar entre los nuestros, debemos tener fe en ella.

—No es solo la Ash quién me preocupa, sino las Sombras también, pero no tengo humor para hablar de política. He cuidado lo mejor que he podido tu bar, cualquier cosa que necesitas ya sabes que puedes contar con mi ayuda —concluyó estrechando su mano.

—Es agradable saber que aún me quedan amigos. —Trick inclinó la cabeza hacia delante en forma de agradecimiento.

El hombre se despidió nuevamente del tabernero y dirigió una mirada de respeto hacia Hale, que estaba parado al lado de la puerta. El sireno le respondió con una breve reverencia mientras cruzaba a su lado.

—¿Y Kenzi? —preguntó Trick colocándose detrás de la barra.

—Aparcando —le contestó Hale dejándose caer sobre uno de los taburetes y apoyando sus manos sobre la madera.

—¿La valquiria? —inquirió el tabernero con tono frío y desconfiado.

—Dijo que volvía al piso que tiene Kenzi, con Lauren —respondió con desgana—. Aún no has dicho nada de lo que hablaste con la Ash, estás muy silencioso desde que salimos del complejo de las Luces.

—Los ancianos de las Luces no se ponen de acuerdo y estamos en serios problemas —le dijo llenando una jarra de cerveza que luego le ofreció a Hale.

—¿Problemas? —El sireno tomó la bebida entre sus manos—. ¿Habrá alguna temporada en la que no tengamos problemas?

—Me habló sobre movimientos anarquistas que están dispersando ideas entre los faes, en contra de nuestro sistema, y de posibles filtraciones de información de nuestra especie a los humanos.

Hale tomó un largo trago de cerveza y luego puso la jarra sobre la barra dando un golpe seco al golpear las dos superficies.

—También me habló del regreso de los Dögun —añadió Trick sirviéndose un whisky para él.

—¿Los qué? —dijo el sireno confuso.

—Los Dögun —repitió Trick—. Este grupo existía antes de la Gran Guerra Fae, pero luego desparecieron. Tenían numerosas reglas y tradiciones, y eran un grupo pacífico. Es cierto que nunca estuvieron de acuerdo con la separación de Luces y Sombras, y muchas otras cosas, pero vivieron aislados, sin tratar de imponer sus ideas a base de fuerza. Si realmente siguen siendo igual que entonces, los ataques, filtraciones o demás cosas del que la Ash los acusa, son falsas. Tampoco creo que hayan tenido el tiempo, o la posibilidad, de recuperarse y volverse tan poderosos e influyentes como para tener contactos entre los gobiernos y las agencias de inteligencia humanas, y más sin que ninguno de los faes, que trabajan y están infiltrados entre los humanos, los haya detectado.

—¿Y qué pasa si una persona, humana o fae, es lo suficientemente poderosa e influyente para manejarlos y hacer todo eso? —preguntó Hale después de tomar otro largo trago de su cerveza.

—Debe ser alguien poderoso… —Trick se quedó pensativo durante un momento y luego miró a Hale con preocupación—. Alguien como Ryan Lambert, tal como me sugirió la Ash.

—¿Tú crees que un tipo como él es capaz de…? —Trick hizo que Hale callara con un gesto de advertencia.

El sireno siguió la mirada del tabernero, que apuntaba hacia la puerta, para descubrir que la razón por la que le pidió silencio era la presencia de Kenzi, que entraba con paso alegre por el bar.

—¡Eh, Tricky! —exclamó en su tono jovial de siempre—. Hale —añadió dando un breve abrazo al sireno por la espalda—. ¿De qué habláis? —preguntó sentándose en un taburete al lado del moreno.

Hale dirigió una mirada a Trick y ambos guardaron silencio. Kenzi frunció el ceño tratando de adivinar sus gestos.

—¿Qué pasa? —dijo ella alongándose sobre la barra para tratar de alcanzar alguna de las botellas de Trick.

—Estábamos comentando lo que la Ash le dijo a Trick —respondió Hale.

—Oh, esa maldita bruja manipuladora… —maldijo Kenzi dándose por vencida al no alcanzar ninguna bebida y volviendo a sentarse—. ¿Y qué mentira contó esta vez?

Trick amenazó a Hale con la mirada para que guardara silencio y la morena se dio cuenta.

—¿Qué pasa? ¿Qué es lo que no me queréis contar? —dijo ella molesta.

—No es eso —respondió el tabernero con un gesto serio—, no podemos compartir esta información contigo.

Hale dirigió una mirada de confusión hacia Trick, pero antes de que pudiera preguntar nada, el sabio de sangre siguió hablando:

—Bueno, no te puedo contar todo, pero algo sí, algo que te concierne a ti y que quiero que me expliques detenidamente.

—Vale, Trick —le dijo ella con tono jovial—, no te pongas tan serio, me estás asustando, ¿por qué no me das algún brebaje de los tuyos primero? Ya les dije que os contaría lo que ha pasado en estos días.

—¿Qué pasa, Trick? —preguntó Hale con cierta preocupación impregnada en sus palabras.

—Esto es lo que pasa. —El tabernero sacó una hoja que estampó con furia sobre la barra—. ¿Qué diablos significa esto, Kenzi?

—¿Es ese el sello de Morrigan? —señaló el sireno con confusión—. ¿Qué es eso, Trick, y qué tiene que ver Kenzi con esto?

—Esto —dijo el tabernero mirando fijamente a la morena— es el contrato que Kenzi firmó con las Sombras y que la convierte en uno de ellos.

La gótica bajó la vista hacia el suelo esquivando sus miradas inquisitorias que esperaban una respuesta.

—¡Kenzi! —exclamó Hale—. ¿Se puede saber en qué estabas pensando cuándo firmaste esto? Dios, voy a matar a Vex por haberte hecho firmar esto. —El sireno se puso en pie furioso—. ¡Me dijo que te protegería, no que te engañaría de esta forma!

—¿Hiciste un trato con Vex, Hale? —le regañó Trick—. No puedes confiar en ese hombre.

—Me ayudó a parar el desastre que provocó Evony y a sacarla del mando, me dijo que protegería a Kenzi en mi ausencia, ¿qué más podía hacer? ¿Qué otras opciones tenía para evitar que le hicieran daño?

—Nada más, Hale, ya que te fuiste —intervino la morena—. Vex intentó cumplir lo que te prometió, pero no podía hacerlo si no me unía a las Sombras.

—¡Eso es una mentira! —gritó Hale desesperado—. Si él no fuera el Morrigan, juro que iría ahora mismo a romperle los dientes.

—Cálmate, Hale —dijo Trick—. ¿Por qué Vex iba a necesitar que te unieras a ellos si solo eres una humana? —preguntó dirigiéndose a la morena— ¿En qué estabas pensando, Kenzi? Los humanos no se unen a las Sombras, ni a las Luces, son solo esclavos, propiedades o como quieras llamarlo.

Kenzi los miró reteniendo las palabras en su boca. Quería contarles la verdad, pero la actitud que mostraban hacia ella, la llenó de miedos y dudas. Trick había dicho exactamente el porqué Vex había tenido que pedirle que se uniera a las Sombras para poder protegerla, y no era un contrato temporal, como le había dicho a Lauren, los faes no hacen eso, y menos los de las Sombras. Cuando Vex vio con sus propios ojos lo que ella podía hacer, tuvo que ofrecerle lo único que podía protegerla. Él estaba atemorizado de que algún fae descubriera que ella no fuera humana y estaba seguro, que en ese caso, las cosas no se resolverían igual de bien que cuando descubrieron a Bo.

Kenzi se pasó la mano por el pelo, nerviosa. Ni siquiera sabía si era fae o solo tenía algunas habilidades, Lauren no había tenido tiempo de hacerle el estudio genético que le prometió. Todo por culpa de la maldita Ash. La morena optó por guardar silencio finalmente.

—¿Es porque esa valquiria te ha comido el coco? —preguntó Hale de pronto.

—Tamsin no tiene nada que ver con esto —le respondió ella, frunciendo el ceño confusa, con cierta molestia en sus palabras.

—Tiene que ver con muchas cosas, al parecer —dijo él con desconfianza.

—Ella me ha protegido, a mí y a Lauren. Vosotros dos decidisteis huir y dejarlo todo atrás, pero Tamsin fue la única que estuvo con nosotras.

—No puedes confiar en ella, es una de las personas de confianza de Evony, por eso la propuso para nuestro proyecto de paz entre Luces y Sombras. Solo es una valquiria borracha y egoísta en la que no puedes confiar —dijo Hale atónito.

—Ella fue quien liberó a Lauren de la Ash, algo que tú no pudiste hacer.

Hale le dirigió una mirada herida hacia Kenzi y ella se dio cuenta de que era muy tarde para arrepentirse de lo que había dicho.

—No puedes confiar en Tamsin y debes alejarte de ella —intervino Trick—. La Ash le ha puesto una orden de captura por llevarse a Lauren y no quiero que te involucres en eso.

De pronto, Kenzi olvidó su discusión con Hale y miró hacia el sabio de sangre alarmada.

—¿Una orden de captura? ¿Qué significa eso? —preguntó asustada

—Ha cometido una ofensa grave hacia las Luces y será encarcelada, si no es que deciden hacer con ella algo peor —le respondió Trick con tranquilidad.

—¿Qué? ¿Y estáis aquí tan tranquilos sin decirme nada?

—Kenzi, no podemos intervenir en esto y menos por Tamsin —le advirtió el tabernero—. Tienes que contarnos dónde está Lauren.

—¿Para qué? —dijo ella de forma histérica, casi gritando.

—Tenemos que llevarla con la Ash —le respondió Trick pausadamente.

—¿Os habéis vuelto los dos locos o han vuelto a contaminar la cerveza con sangre de Gorgon y han cambiado vuestros cuerpos? —les gritó ella—. ¡Esa tía mantuvo a Lauren retenida como una prisionera, sin dejarla ver a nadie, sin que saliera al exterior!

—Lo habrá hecho por su propio bien —comentó Trick—, su vida podía estar en peligro.

—¿Te estás escuchando, Trick? —gritó Kenzi fuera de sí.

—Kenzi, cálmate —le dijo Hale—. Vamos a pensar las cosas con calma, estamos hablando de algo serio aquí.

—¡No me calmo! ¡No tenéis idea por todo el infierno que ha pasado! ¡Ni ella, ni yo! ¡No tenéis idea de nada!

—Kenzi, tranquilízate —le dijo Trick elevando un poco su tono, pero tratando de transmitir calma—. Tenemos que hacer esto bien, las políticas faes pueden resultar complicadas e ilógicas para ti, pero debemos respetarlas.

—Por lo que a mí respecta —habló Kenzi—, yo soy de las Sombras y no tengo por qué colaborar con vuestra Ash, así que no sé dónde está Lauren y no lo voy a saber nunca.

—Kenzi, por favor, no hagas esto —le suplicó Hale.

—Que tengáis una agradable noche —concluyó poniéndose en pie y dirigiéndose a la salida del Dal.

Hale hizo un ademán de seguirla, pero Trick agarró su mano antes de que lograra levantarse.

—Déjala ir —le dijo el tabernero—. Solo está tratando de proteger a Lauren y por ahora ese no es nuestro problema.

—Pero, Trick…

—Ya se calmará y hablaremos con ella apropiadamente, no te preocupes, ya sabes cómo es de impulsiva.

Hale suspiró poco conforme y volvió la vista hasta su cerveza a medio beber.

—¿Qué vamos a hacer ahora? —preguntó apoyando su cabeza sobre su mano.

—Tenemos que concentrarnos en encontrar a Dyson y Bo —dijo Trick con determinación—. Para eso necesito que busques a Tamsin y me la traigas para interrogarla antes de que las Luces pongan una mano sobre ella antes.

—¿Cómo quieres que haga eso?

—Seguro que Kenzi le cuenta a Vex lo de la orden de captura a Tamsin, estoy seguro de que no sabe nada e irá a incriminarle a la Ash haberlo hecho sin consultarle, eso nos dará algo más de tiempo.

—Vale —dijo el sireno poco convencido—, ¿alguna precaución que deba tomar con ella?

—Todas las que puedas. Dejó a Dyson casi inconsciente una vez, así que usa tus habilidades para inmovilizarla antes de que ella pueda intentar nada, ¿me entiendes?

—Vale, vale —dijo él moviendo las manos—. Más vale que me sirvas una buena cerveza antes.

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Kenzi llevaba varias horas dando vueltas por la ciudad. No se había atrevido a volver a donde estaba Lauren por miedo a encontrarse con ella y Tamsin en alguna situación íntima de la que prefería no pensar demasiado. No entendía cómo la doctora era capaz de acostarse con la valquiria con todo lo que estaba pasando, con todo ese amor que decía que sentía por Bo. El estado de embriaguez que llevaba encima tampoco la dejaba pensar demasiado bien en eso.

La morena cruzó el umbral de la entrada al antro bajo la aprobación del portero que guardaba la puerta. Después de tantas noches, ahí estaba otra vez, con el mismo sentimiento que la primera vez que había estado allí: la soledad.

Kenzi avanzó entre la gente, observando a los faes que se movían al ritmo de la música. Volvió a agradecer haber encontrado aquel bar cuando buscaba a Tamsin, semanas atrás. De pronto, sus pensamientos se vieron truncados cuando tropezó con alguien.

—Lo siento —dijo sin fijarse en quién se trataba.

—Oh —escuchó decir a la otra persona—, has encontrado mi bar favorito.

Kenzi miró hacia la mujer sorprendida.

—¿Tamsin? —preguntó con cierta preocupación—. ¿No estabas con Lauren?

—Sí —dijo arrugando la nariz—, estaba.

—¿Ha pasado algo entre vosotras? ¿Está bien?

—Pasó… algo —respondió con una risilla tambaleándose ligeramente.

La morena se dio cuenta de que la valquiria estaba más borracha que ella, pero no le dio demasiada importancia después de escuchar aquellas últimas palabras que le había dicho. Kenzi cerró los ojos y tomó aire, ya no era solo una noche, se habían acostado juntas dos veces. Apretó fuerte los puños, tratando de ignorar esos pensamientos; luego, volvió a mirar hacia la fae.

—Las Luces te están buscando —le dijo la morena tratando de ocultar la rabia que sentía por dentro— por llevarte a Lauren, supuestamente. Deberías de tener cuidado

—Pues que vengan, aunque no los recibiré con besos y abrazos, precisamente.

—¿Los mismos abrazos y besos con los que recibiste a los secuaces de Evony que casi te matan aquella vez?

—No es la primera vez que alguien me mata.

—¡Tamsin! —gritó Kenzi perdiendo la paciencia—. Eres la mujer más frustrante que he conocido en mi vida, deja de comportarte como si a nadie le importaras, porque eso no es así.

Tamsin tornó los ojos en blanco y le dio la espalda a la morena tratando de alejarse de ella.

—¡Eh! —gritó Kenzi agarrándola de un brazo—. ¿Qué diablos pasa contigo?

—Hay un tío que está como un tren esperándome afuera —le dijo con chulería, volviendo la mirada hacia ella.

—¿Sexo y alcohol? —le dijo incrédula la morena—. ¿Por qué estás haciendo esto, justo ahora? Esta no es la forma de solucionar problemas, eres más inteligente que esto, lo sé.

Tamsin volteó su cabeza hacia un lado, intentando que la gótica no descubriera en su mirada sus miedos. Y allí, entre la gente, vio a alguien que se movía tratando de esconderse. La valquiria lo miró sorprendida cuando comprobó que se trataba de Hale. Se quedó un momento pensando qué podía hacer él allí, en un bar mayoritariamente de las Sombras. ¿Había venido hasta allí para espiarla? Tamsin chascó su lengua molesta, debía de ser cosa de Trick, que seguía desconfiando de ella. Hale iba a arrepentirse de seguirle los juegos al tabernero.

—¿Me vas a hacer caso? —escuchó decir a la morena.

Tamsin la miró con un extraño brillo en la mirada, pero antes de que pudiera imaginarse lo que estaba pasando por la cabeza de la fae, ésta la empujó hacia atrás.

—¿Qué estás haciendo? —se quejó mientras la seguía empujando.

Kenzi sintió la pared contra su espalda y fue entonces cuando la valquiria dejó de presionarla hacia allí. La morena miró con confusión a Tamsin, esperando que le dijera qué le pasaba, pero ella solo dio un paso hacia Kenzi y el espacio entre ellas se redujo más de lo que debiera. En ese momento se dio cuenta de lo alta que era Tamsin, apenas le llegaba a la altura de su barbilla. La gótica tomó aire mientras se atrevía a elevar su mirada hacia los ojos verdes de ella. La valquiria la miraba desde arriba con un gesto seductor que alertó a la morena. Tenía que alejarse antes de que la fae intentara hacer algo inapropiado en su estado de embriaguez, pero ella bloqueó cualquier movimiento con su cuerpo e impidió que se moviera de allí.

—Tú —le susurró acorralando a Kenzi contra la pared— ni me conoces —continuó hablando mientras bajaba su dedo por la tráquea de la gótica muy lentamente—, ni sabes lo que quiero. —Siguió con su mirada el movimiento descendente de su dedo que pasaba sobre el esternón de la morena—. Ni siquiera sabes lo que quieres tú —acabó de decir levantando sus ojos hasta los de ella que la miraban atónitos.

Tamsin esperó otra respuesta por parte de Kenzi, quizá que saliera corriendo o que la golpeara, pero la gótica permanecía inmóvil, con la respiración casi inapreciable y sus ojos grises moviéndose nerviosos desde sus labios hasta sus ojos verdes. La valquiria sonrió complacida y esperó que el sireno estuviera mirando muy bien la escena.

—¿Qué… qué haces? —susurró la morena con una voz más ronca de lo habitual.

La valquiria deslizó sus dedos por el escote agarrando la camisa de Kenzi y tirando de ella para acercarla más. Sus labios casi se rozaron, pero Tamsin movió su cabeza hacia atrás para que no lo hicieran. Sintió a la morena aspirar aire fuertemente cuando sus cuerpos se tocaron. La fae esbozó una sonrisa arrogante cuando notó los latidos del corazón de la otra dispararse frenéticamente contra sus dedos.

—Qué hago, me preguntas —musitó Tamsin acercándose a su oído—. Mejor pregunta qué hace Hale al lado de la barra espiándonos.

Kenzi parpadeó y giró su cabeza bruscamente hacia donde le había dicho la valquiria. Allí, encontró al sireno observándola boquiabierto entre la gente. Ni siquiera le dio tiempo a preguntarse qué hacía Hale en ese lugar, cuando sintió los labios calientes de la fae besar su mejilla, casi se olvidó hasta de respirar.

—Adiós, Kenzi —escuchó decir a Tamsin mientras la liberaba.

La morena observó a la valquiria alejarse de ella. Kenzi tomó aire lentamente, tratando de asimilar si lo que acababa de ocurrir había sido producto del alcohol e intentando entender qué demonios pretendía la fae haciéndole eso. La morena bufó furiosa. Maldita valquiria molesta e idiota, ¿es que no le importaba nada ni nadie? Kenzi sintió su interior revolverse pensando en que posiblemente Tamsin había estado hace pocas horas entre las sábanas con Lauren, sábanas que, por cierto, eran de su cama… ¿Qué pretendía la fae con ese comportamiento?

Kenzi observó de reojo a Hale acercándose a ella y huyó de allí antes de que la alcanzara. No tenía humor para enfrentarse a él, y menos ahora. No sabía cómo se sentía, ni cómo debía de sentirse después de lo que había sucedido.