NOTAS: Me sorprendió vuestros comentarios del capítulo anterior, tenía miedo de que no les gustara, ya que quité el final para ampliarlo y escribir este capítulo, pero me tomó por sorpresa que les gustara tanto, sobre todo el final. Tengo la historia más o menos planeada por donde va a ir y tengo anotaciones de todo lo que ocurrirá al final, así que solo les puedo decir que sigáis leyendo. Espero que disfrutéis de este capítulo y que sirva para calmar la espera por Lost Girl. No lo voy a prometer, pero mi intención es publicar otro capítulo mañana, ya que este es más corto que los demás. Espero sus comentarios. Y disculpen por ser tan pesada con las notas ;D (Por cierto, modifiqué la sinopsis del fanfic a una más acorde con lo que va a pasar).


Lauren dio media vuelta en la cama hasta quedar de costado mirando hacia la pared. La habitación se veía gigantesca con la oscuridad de la noche y se sentía aún más inmensa con la soledad que albergaba en su interior. Suspiró, inquieta, recordando lo que había sucedido con Tamsin. Aunque le había ayudado a relajarse y a liberar su mente de la presión de la amargura y el dolor, sentía como si de alguna forma hubiera traicionado el amor que sentía hacia Bo. Sabía que era estúpido pensar así, ni siquiera tenían ya una relación, y había perdido esperanzas en tenerla algún día. Lauren no quería pensar de esa forma, pero se preguntaba qué más podía hacer, ¿ilusionarse en algo que posiblemente nunca iba a funcionar? No quería sufrir más por ese amor, no quería más dolor, pero era tan difícil no caer en los recuerdos, aquellos pensamientos que inundaban su cabeza antes de dormir, imaginando historias, realidades alternativas donde era feliz a su lado. Lauren cerró los ojos y se dejó embargar por las imágenes de ella: sus ojos oscuros y su sonrisa, sus caricias invisibles que querían ser su compañía en la soledad de la noche, su aliento caliente detrás de su cuello…

El sol estaba alto en el cielo, llenando el día de color. Lauren bajó las escaleras de su apartamento con rapidez y llegó hasta la puerta. Se detuvo un momento para comprobar su ropa: tiró de su camisa hacia abajo, colocándola correctamente, sacudió sus vaqueros y pasó sus manos nerviosas por su cabello. Tomó aire impaciente, sintiendo los latidos de su corazón golpear con fuerza su pecho. Puso su mejor sonrisa y tiró del pomo, abriendo por fin la puerta.

Ella estaba dándole la espalda y la miró de reojo cuando sintió que Lauren la esperaba en el umbral de su casa. Se giró lentamente y una enorme sonrisa fue el saludo silencioso que le ofreció a la humana. La doctora se quedó inmóvil, cautivada por el brillo que parecía emanar de su rostro. Se quedaron mirándose en silencio durante un largo rato, hasta Lauren se golpeó la frente con la palma de su mano.

—Yo. Mmm. Disculpa —dijo torpemente la rubia—. ¿Quieres pasar?

Bo sonrió divertida ante su actitud y antes de que la doctora volviera a hablar, tomó su mano con rapidez, llevándola a sus labios, y besó sus nudillos con delicadeza. Lauren sintió el ardor en sus mejillas cuando la súcubo la miró aún con su mano rozando su boca.

—Por supuesto —dijo la morena aún sin apartar la mano de la doctora de la cercanía de sus labios—. No he venido hasta aquí para que me dejes por fuera.

—Claro —rió Lauren sintiéndose incómoda por su repentina torpeza—, pasa.

Pero antes de que la humana pudiera echarse a un lado para que Bo pudiera entrar, la súcubo tiró de la mano de la doctora, que todavía sujetaba, y el repentino empujón hizo que Lauren cayera sobre la fae. Bo bordeó la cintura de la rubia con su brazo libre y su sonrisa se hizo más grande cuando la sostuvo tan cerca de su boca.

—Voy a tener que enseñarte buenos modales, doctora —le susurró casi en sus labios—. Primero, tienes que darme los buenos días.

—Oh, disculpa —le respondió con una risa absurda que trataba de contrarrestar el rubor que sentían sus mejillas—. Buenos días.

—Así no —dijo moviendo su cabeza en gesto negativo.

Lauren contuvo la respiración mientras Bo se aproximó hacia ella con extrema lentitud. Cuando sus bocas se encontraron en un beso tímido, un hormigueo subió por el cuerpo de la doctora desde la boca de su estómago. La súcubo se alejó escasos centímetros y la miró con una sonrisa traviesa esperando su reacción. Lauren permaneció quieta, saboreando el sabor que la fae había dejado en sus labios, sintiendo el calor que desprendía el cuerpo de Bo junto al suyo, oliendo el aroma que emitía su piel…

La humana abrió los ojos lentamente y se encontró con la mirada penetrante de la súcubo que la examinaba de cerca. Lauren bajó la vista hasta su boca y se acercó a ella con frenesí, moviendo sus manos alrededor del cuello de la fae. Bo apretó a la humana entre sus brazos mientras sus labios se movieron rápidos junto con los de Lauren. La doctora abrió su boca permitiendo a la súcubo explorarla con su lengua. Fue una explosión de emociones que hicieron temblar sus piernas e incrementar el deseo de sentir a Bo aún más.

Lauren se separó ligeramente de la morena para tomar aire y dirigió su mirada hacia sus ojos.

—Deberíamos de entrar —susurró la doctora.

Bo asintió liberándola de su abrazo. La humana se dio la vuelta y atravesó el umbral seguida muy de cerca por la súcubo.

—Quieres… ¿quieres tomar algo? —dijo con la respiración aún acelerada.

Bo cerró la puerta y apoyó su espalda sobre ella, mirando hacia Lauren. Cuando la rubia dirigió su mirada hacia su rostro, vio sus ojos brillar azules y su boca tornarse en una sonrisa seductora.

—Quiero tomarte a ti —le respondió pausadamente sin dejar de mirarla.

Lauren tragó saliva, luego apretó su mandíbula mientras sentía las pulsaciones disparadas en su pecho. Bo se separó de la puerta y se acercó a la humana sin apartar los ojos de los suyos. La doctora sostuvo la respiración una vez más.

—Tu aura es una explosión de colores ahora mismo, doctora —murmuró Bo.

—Me preguntó por qué —le respondió la otra recorriendo su cuerpo con la mirada.

La súcubo posó las manos sobre el vientre de Lauren mientras tomaba aire y apretaba la mandíbula en su camino agónico hasta su boca. Bo se detuvo cuando casi sus labios se rozaban y la doctora se abalanzó sobre ellos, ansiosa por probarla de nuevo, por recorrer cada rincón de su boca con su lengua. La fae dejó salir un gemido cuando sintió la ansiedad de la humana por tratar de mantener sus cuerpos unidos.

Un teléfono comenzó a sonar.

Las manos de Bo se aferraban a sus caderas, empujando su cuerpo contra el suyo. Cada arremetida provocaba que sus pieles entraran en contacto y producía una sensación pulsátil entre sus piernas que solo hacía incrementar el deseo de que Bo apagara el fuego que producía en ella.

El teléfono volvió a sonar.

Bo rompió el beso mordiendo el labio de Lauren al alejarse. La doctora tomó una bocanada de aire mientras los labios de la súcubo comenzaron a recorrer la línea de su mandíbula.

El timbre del teléfono volvió a estar presente.

Lauren aferró sus manos a la espalda de Bo, que bajaba por el cuello de la humana. Sin embargo, comenzó a sentir que sus caricias, sus besos y el calor que emanaba de su cuerpo empezaban a desaparecer.

«No, aguanta un poco más», gritaba dándose cuenta de que todo era un sueño.

El teléfono sonó de nuevo.

Lauren abrió los ojos de repente. Una fina capa de sudor cubría su piel y su corazón latía con fuerza. Resopló tratando de volver a dormirse, con la falsa esperanza de encontrar a Bo entre sus sueños. No obstante, el teléfono que descansaba en la mesa de noche, seguía sonando perturbando la quietud de la habitación. Lauren golpeó la cama con el puño y lanzó maldiciones mientras se incorporaba en busca del maldito aparato.

Alzó su mano sobre la mesilla y agarró su teléfono con rabia. Miró la pantalla que parpadeaba mostrando el nombre de Kenzi. Suspiró descolgando el aparato y llevándoselo a la oreja.

—¿Qué pasa? —dijo de mala gana.

—Lo, perdona por llamarte, seguro que estabas durmiendo —escuchó a la morena hablar al otro lado—, pero hay algo muy importante que debes saber. Te pasó con Trick, él te explicará.

La humana dejó caer su cabeza contra la almohada mientras resoplaba tratando de aclarar su cabeza, que aún seguía recordando cada detalle del sueño que acababa de tener.

—Lauren, soy Trick —escuchó decir al otro lado del aparato—. Sé que te estoy poniendo en peligro al pedirte esto, así que dejo a tu elección lo que decidas hacer.

—Trick, ¿qué pasa? —le preguntó perdiendo la paciencia.

—Es Bo, ha aparecido y está fuera de control. —El corazón de Lauren dio un brinco al escuchar sus palabras—. Esperaba que tú nos acompañaras, ya que has podido calmarla en otras ocasiones.

—¿Cómo? ¿Qué? ¿Bo? —dijo Lauren sentándose sobre la cama rápidamente.

—Una súcubo que se alimentó de toda una brigada de policía a mí me parece bastante familiar a Bo. Estamos completamente seguros de que es ella.

—Oh —exclamó Lauren tratando de mantener la mayor calma posible—. ¿Dónde?

—En cinco minutos iremos a recogerte, prepárate lo más rápido que puedas, tenemos que llegar antes de que lo hagan los agentes de la Ash o alguien peor.

La humana colgó el teléfono sintiendo los latidos frenéticos de su corazón en su garganta, apenas dejándola respirar con coordinación. Las lágrimas se agolparon en sus ojos y un extraño terror se acomodó en su cuerpo. Tenía que llamar a Tamsin inmediatamente. Lauren se puso en pie con su teléfono en la mano solo para darse cuenta de que no tenía el número de la valquiria. Se maldijo a sí misma por dejarla ir hace unas horas. Pero ahora daba igual. Tomó aire emocionada mientras trataba de calmarse y aclarar su cabeza. Tenía que prepararse con rapidez.