NOTAS: Feliz Navidad a todos. Ayer quería actualizar pero la página no funcionaba (hoy también anda funcionando cuando le da la gana), igualemente, aquí les traigo un nuevo capítulo hoy. Estoy muy contenta por vuestros comentarios, muchas gracias. Aprecio mucho el tiempo que tomáis para hacerme saber lo que opináis de un capítulo. Tenía ganas de publicar este capítulo porque es el comienzo de la trama de Kenzi, la cual tiene mucho que contar; Bo y Lauren comienzan su relación y veremos si las palabras se quedan en palabras o realmente pueden tener una segunda oportunidad (se supone que no iba a ser tan pronto que estuvieran juntas) y también es el capítulo de las respuestas. A diferencia de la serie donde casi nunca explican nada, a mí me gustan que entiendan lo que va pasando, así que por fin habrá una explicación clara a muchas cosas, sobre todo a los primeros 6 capítulos del fic y a cómo Bo pudo regresar. Disfruten, y si tienen cualquier duda, la responderé encantada, como siempre.


La mañana acababa de comenzar. Hacía poco rato que el sol había salido, pero cuando Hale entró en el Dal, Trick estaba detrás de la barra limpiando un vaso con un paño.

—Buenos días —dijo el tabernero con una sonrisa.

—Vaya, no bromeabas con lo de madrugar.

—Tenemos mucho trabajo que hacer.

El sireno asintió mientras se sentaba sobre uno de los taburetes y colocaba sus brazos sobre la madera de la barra.

—Y bien, ¿qué sabes de Tamsin? —preguntó impaciente Trick.

—Ya sabes, con Evony como la nueva Morrigan, ella y la Ash están negociando su situación, además, Tamsin forma parte de la investigación sobre la muerte de Vex. Así que por ahora, la han dejado de lado.

—Me refiero a qué ha hecho estos días —resopló dejando el vaso que limpiaba sobre la barra.

—Ir a la comisaría, beber… lo típico. Nada extraño.

—Debemos tener cuidado y vigilarla bien —le dijo Trick rascándose la barbilla.

—No he visto nada sospechoso en lo que ha hecho y los demás parecen no tener problemas con ella —le contestó Hale un poco inquieto por la insistencia de su amigo.

—Escucha, están pasando muchas cosas estos días: el misterioso grupo Dögun, el posible líder de este grupo, Ryan Lambert, desaparecido; el rapto de Bo y Dyson; la muerte en extrañas circunstancias de Vex… Por no nombrar que tengo a la propiedad de la Ash escondida en mis aposentos. Tenemos que tener precaución.

—Vale, vale —dijo Hale tratando de no darle más vueltas al asunto.

Casi al mismo tiempo que el sireno calló, la puerta del Dal se abrió de golpe y por su umbral emergió una figura femenina. Los dos hombres dirigieron sus miradas en alerta hacia allí y pronto reconocieron el pelo rubio que caía ondulado sobre los hombros de la mujer y su característica forma de contornearse al caminar.

—Buenos días, pringados —exclamó cuando encontró sus miradas juiciosas sobre ella.

—El bar está cerrado, Tamsin -le habló Trick desde su posición, detrás de la barra.

—¿Si? —dijo la valquiria volviendo la vista hacia atrás para mirar a la puerta—. Juraría que acabo de abrir la puerta sin forzar la cerradura —concluyó de forma sarcástica, regresando la atención hacia los dos hombres que la miraban fijamente.

—¿Qué diablos haces aquí? —le preguntó el tabernero ignorando sus impertinencias.

—Menos diablos y más amabilidad, tabernero. Vengo a hablar con Bo.

—Bo está descansando, deja el recado y se lo diré después —le respondió con desdén Trick.

Tamsin lanzó una carcajada burlesca y comenzó a caminar hacia el fondo del Dal, pero Hale agarró su brazo impidiendo que siguiera su camino.

—Prototipo de Ash fallido, suéltame —le dijo mirando fijamente la mano que agarraba su brazo.

—¿O qué? —la retó Hale.

—Tú no quieres saber lo que te pasaría —le respondió ella acercándose y levantando sus ojos hacia él.

—¡Basta! —gritó Trick—. Hale, suelta a Tamsin, y tú, dinos qué quieres hablar con Bo o espera afuera a que abra el bar o ella despierte.

El sireno liberó el brazo de la valquiria y ésta lo miró con fastidio, sacudiendo la manga de su chaqueta, justo donde Hale había colocado su mano. Luego, dirigió la vista hacia el tabernero y se acercó lentamente hasta la barra. Tamsin golpeó la superficie de madera con el puño y su rostro se tensó.

—Quiero ver a Bo —dijo a media voz, con palabras impregnadas en ira.

Trick sintió un escalofrío cuando los ojos verdes y furiosos de la valquiria se posaron sobre los suyos. Al cabo de un rato, Bo apareció en carrera ante la sorpresa del hombre.

—¿Qué pasa? —dijo la súcubo mientras se acomodaba la blusa que llevaba puesta y se colocaba el pelo aparentemente despeinado.

Tamsin apartó la mirada del tabernero y se dio media vuelta para poder mirar a Bo. Cambió su rostro serio a media sonrisa cuando la morena fijó su atención en ella.

—¿Qué haces aquí? —preguntó la súcubo aproximándose a ella lentamente.

—Tenía que hablar contigo —le contestó apoyando los codos sobre la barra, dándole la espalda a Trick.

—Bo, lo siento —se disculpó su abuelo—. Le dije que estabas descansando.

—No pasa nada —le dijo con una sonrisa mientras se apoyaba sobre la madera al lado de Tamsin.

—Sí, es evidente que ha estado descansando intensamente las últimas horas —comentó la valquiria con una sonrisa socarrona sin apartar sus ojos de Bo.

—Sí y me has interrumpido —le contestó ella alzando una ceja con gesto de desaprobación—. ¿Te ha pasado algo? —le preguntó fijándose en un vendaje que llevaba la rubia en su mano.

—Un pequeño accidente doméstico anoche con una botella. Kenzi procuró curarla bien —dijo con una sonrisa y desviando una rápida mirada hacia Hale.

—¿Kenzi, eh? —volvió a hablar la súcubo sorprendida.

—Contigo cuidando a Lauren y con la muerte Vex, se sentía un poco sola estos días.

—Sí… —añadió la morena sintiéndose culpable por la distancia entre ellas dos en aquellos tres días—. A penas hemos hablado… Gracias por cuidar de ella —le dijo Bo con una sonrisa.

—No hace que me des las gracias, lo hago con mucho placer.

En el rostro de Tamsin se dibujó una sonrisa chulesca cuando escuchó carraspear a Hale. Bo la miró con gesto de desaprobación al darse cuenta de su juego. La valquiria se encogió de hombros y la miró inocentemente haciendo que no entendía a qué se refería.

—Tenía algo muy importante que decirte y es serio —dijo la rubia después de un rato, borrando la sonrisa de su boca.

—¿Qué pasa? ¿Está Kenzi bien? —preguntó la súcubo preocupada por el cambio de humor de la otra fae.

—Sí, aunque sigue un poco impactada por la muerte de Vex y es de eso de lo que quería hablar.

—Vale —dijo la morena asintiendo mientras ponía atención a Tamsin, esperando a que le contara qué había venido a hacer allí.

—Vex fue asesinado y han hecho una lista de sospechosos —le dijo lentamente.

—¿Y? —preguntó Trick impaciente.

Tamsin le dirigió una mirada de molestia y Bo posó su mano sobre el brazo de la valquiria reclamando su atención, para que acabara de contarle lo que venía a decirle.

—Tú estás en la lista de sospechosos, Bo, y tengo que llevarte para que te interroguen —acabó de decir dirigiendo su mirada hacia la súcubo.

—¿Por qué diablos sería yo sospechosa de matar a Vex? ¡Lo acogí en mi propia casa! —gritó Bo soltando el brazo de la valquiria con brusquedad.

—¡Y yo qué sé! —exclamó la rubia molesta—. Estoy siendo bastante amable con avisarte y llevarte.

—No puede ser —maldijo Trick.

—¿Hay algo que pueda hacer yo? —intervino Hale preocupado—. En mi puesto de Ash conseguí que mucha gente me debiera favores.

—No —lo cortó Tamsin—, esto es asunto de las Sombras, no creo que lo mejore si alguien de las Luces mete las narices.

—¿Tiene que ser ahora? —dijo la súcubo negando con la cabeza—. Ya sabes en qué situación estamos.

—Bo, esto es serio —le dijo su abuelo—. Debes ir con Tamsin cuanto antes y aclarar la situación. Ser sospechosa de matar al líder de las Sombras no es tema para tomárselo a broma, cuanto antes aclares tu inocencia mejor.

—El tabernero tiene razón, es mejor que nos vayamos ya —habló la valquiria caminando hacia la puerta.

—Bo —trató de tranquilizarla Trick—, cuidaré de Lauren y la mantendré a salvo mientras tú no estás, te lo prometo. Hale también estará aquí conmigo y estará bien.

La súcubo tomó con fuerza las manos de su abuelo en gesto de agradecimiento.

—Volveré pronto —le prometió la morena—. Dile a Lauren lo que pasó, pero no dejéis que haga ninguna tontería —dijo la súcubo mirando tanto a Trick como a Hale—, ¿vale?

—Si necesitas cualquier cosa, llámame —habló el sireno con una sonrisa que trataba de transmitirle calma a Bo.

El tabernero le devolvió una sonrisa afirmativa a su nieta y Hale asintió su mano sobre el hombro de Bo. La fae suspiró nerviosa y los miró a los dos fijamente antes de salir tras Tamsin, que ya estaba esperándola por fuera del Dal.

#

Durante los primeros diez cinco minutos del trayecto, hubo un silencio incómodo entre las dos faes. Tamsin iba conduciendo con la vista fija en la carretera y Bo aprovechó para inspeccionar el vehículo donde iban. La súcubo no pudo obviar la botella media vacía de Jack Daniels tras el asiento del conductor y tampoco las ojeras disimuladas con maquillaje en el rostro de la valquiria.

—Entonces —comenzó a hablar dirigiendo la atención hacia la fae rubia—, tú y yo no hablamos mucho, eh.

Tamsin simplemente se encogió de hombros y siguió conduciendo en silencio.

—Necesito hablar contigo —insistió la súcubo.

—Supongo —dijo la valquiria tomando aire con dificultad.

Bo se fijó en cómo el gesto en su rostro cambió, la capa de indiferencia desapareció y Tamsin dejó ver algo que no era común en ella. La morena observó con detenimiento la forma en la que la valquiria agarró con fuerza el volante y apretó sus dientes.

—Necesito saber lo que pasó. Sé que tú sabes mucho sobre ese lugar y vamos a tardar un rato en llegar al complejo de las Sombras…

—Bien —la interrumpió Tamsin sin apartar los ojos de la carretera—, ¿qué quieres saber?

—Sobre Él, mi padre… ¿Trabajas para él?

—No trabajo para él, le sirvo.

—¿Es diferente?

—Servirle es parte de mi naturaleza como valquiria.

—¿Siempre tienes que cumplir con lo que te dice?

—Las valquirias le pertenecemos, él puede entrar en nuestra mente para mostrarnos lo que quiere y las consecuencias de no obedecerle pueden ser peores que las de hacerlo. Ya lo has visto y vivido tú misma, si te hubiera entregado desde un principio, ni Dyson ni Lauren hubieran tenido que sufrir nada y tú tampoco.

—Trataste de protegerme, perdonaste mi vida. Las cosas salieron mal, no puedes culparte por tratar de hacer lo correcto. Nunca sabremos lo que habría pasado si le hubieras obedecido.

—Eres su hija, Bo, él no te habría hecho daño. Y ya da igual, no puedo cambiar lo que hice.

—No, no podemos cambiarlo —dijo Bo con pesar—. ¿Dónde está Dyson entonces? ¿Sigue allí?

—Espero —suspiró la valquiria—. Él fue el primero que logró llegar al Valhalla y una vez allí solo Odín puede decidir su destino, pero como tú eres su hija, quizá podemos usar eso para traerlo de vuelta.

Bo escuchó cómo sus palabras temblaron al pronunciar aquel nombre. Se dio cuenta que lo que estaba viendo en Tamsin era miedo.

—Tú estuviste al lado de mi padre mucho tiempo, ¿sabes algo sobre mi nacimiento?

—No mucho, solo que tu madre te alejó de él, quizá lo mejor que hizo. Tendrás que preguntarle a ella los detalles.

—¿Por qué alejarme de mi padre fue lo mejor?

—Por todo lo que pasó después, cuando lo encerraron en otro plano. Fue una cruenta batalla, pero sobre eso tu abuelo te dará una mejor versión.

—Sí, Trick, tú y yo vamos a sentarnos a hablar sobre eso. Mi padre me contó muchas cosas y necesito saber cuánta verdad había en sus palabras. También tenemos que planear cómo vamos a salvar a Dyson.

—En cuanto acabes de aclarar tu inocencia por la muerte de Vex, seré toda tuya… —Tamsin se sintió incómoda al escucharse decir aquellas palabras y quiso corregirse, pero lo hizo torpemente—. Para hablar… Solamente.

—Claro —dijo con una sonrisa al descubrir la incomodidad de la valquiria, le pareció divertido—. ¿Puedo preguntarte otra cosa?

Tamsin suspiró resignada mientras asentía con su cabeza, sabía que la súcubo iba a preguntárselo de todas formas.

—Odín me dijo que tu nombre real es Brynhild.

—Ese fue el nombre que llevé hace mucho tiempo —le contestó frunciendo el ceño y sintiéndose realmente incómoda—, ahora soy Tamsin y no te voy a contar nada que tenga que ver con mi pasado. Así que pregunta otra cosa —le dijo con cierta molestia.

—Bien —dijo Bo tras un largo suspiro—, me gustaría saber qué significan las visiones que vi en Helheim.

—Son solo proyecciones de tus recuerdos, la mayoría pertenecientes a lo último que hayas vivido antes de morir.

—¿Todo lo que viví allí era eso?

—Sí. Por ejemplo —dijo con desgana—, yo vi a Lauren con un tipo en un bar, cuando me fijé se trataba de Taft. Evidentemente, tenía que ver con nuestra aventura para salvar a Dyson de las garras del doctor loco y nuestro descubrimiento de que ella estaba trabajando con él. Yo pensaba que ella estaba realmente de parte de él, por eso la vi en mi visión como si fuera malvada. Dyson me contó lo que hacía Taft con los faes y todo el rollo de los híbridos faes con humanos. Quizá por eso vi a Lauren en mi visión como si fuera fae. También me disparó y supongo que sería por el tiro que recibí por ti.

—Ah —exclamó la súcubo comprendiendo lo que le decía—. Así que cuando vi que Lauren quería matar a Dyson, en mis visiones, era porque lo pensaba cuando ella en el complejo de Taft me dijo eso. Luego alguien la golpeó y la dejó malherida…

—¿Podría ser por aquella vez en la que entraron en su piso y la golpearon?

—El día en que ella rompió conmigo —dijo la súcubo en un susurro lleno de tristeza—. Por eso, después, ella me dijo que quería irse y acabar con lo nuestro. Exactamente igual a cómo ocurrió en la realidad…

—Vaya —exclamó la valquiria—. Hela te hizo vivir cosas bastante desagradables en Helheim.

—No te lo imaginas —le respondió con la voz temblorosa.

—Se supone que una valquiria se encarga de ayudarte a salir de Helheim para llevarte al Valhalla, pero en tu caso no pudieron hacerlo.

—¿Por qué?

—Según Odín, Lauren te retenía allí. Creo que fue lo mejor, porque de otra forma, no habrías estado aquí ahora mismo.

—Aún no sé cómo logré volver…

Tamsin aparcó el coche cerca de las puertas del complejo de las Sombras y cuando estuvo totalmente detenido, apagó el motor y se apoyó sobre el asiento para mirar a Bo.

—¿Viste la lanza que tiene Odín? ¿La lanza de Gungnir? —La súcubo asintió afirmativamente—. Tiene tres funciones: matar, revivir y dar poder. Por eso dicen de ella «aquella que puede dar la vida, la muerte o el poder», pero solo funciona con el poder de Odín. Si yo la usara u otra persona la usara, simplemente sería como otra lanza cualquiera.

—¿Así que me reviví a mí misma? Yo simplemente la clavé en mi vientre.

—Supongo que fue eso lo que pasó porque estás aquí, bastante viva.

—Y tengo sus poderes porque soy su hija realmente…

—Sí, por eso pudiste usar la lanza. ¿Más preguntas antes de ir al complejo?

—También viví cómo Kenzi me abandonaba y eso no ha ocurrido.

—En Helheim también puedes vivir tus mayores miedos.

—Yo… —la voz de Bo se apagó.

—¿Qué?

—También vi la muerte de Lauren… Y desde entonces no puedo dejar de pensar en que probablemente vea morir a Lauren de verdad y yo…

Los ojos de Bo se humedecieron rápidamente y Tamsin sintió una inquietud en su pecho que no supo a qué fue debido. Bueno, no lo supo al principio, pero conforme el rostro de Bo se fue inundando de dolor, la valquiria comprendió que lo que estaba sintiendo era el miedo de Lauren por el sufrimiento que su muerte pudiera provocarle a Bo.

«Maldita sea» maldijo la rubia en silencio. «Este puñetero vínculo no se va a terminar nunca…».

Tamsin creía que aquel tiempo lejos de Lauren acabaría con la conexión que se había creado entre ellas, pero los recuerdos y las emociones de la doctora seguían aflorando en ella con relativa facilidad, a pesar de la distancia. La valquiria había resistido más de una vez la necesidad de correr en la búsqueda de la humana cuando sentía que estaba mal o cuando en su propio cuerpo vivía sus miedos, hasta ahora el alcohol la había prevenido de hacer semejante estupidez.

—Mira, apesto en esto —dijo Tamsin tratando de poner en calma su cabeza—, pero es tan inútil vivir en el pasado como vivir en el futuro. Tú tienes a Lauren ahora, así que céntrate en eso.

—No puedo abandonar la idea de que algún día la perderé y no sé si podré superarlo —le contestó con un ligero sollozo—. Lauren tenía razón cuando me dijo en Helheim que lo nuestro era efímero.

El terror que recorrió el cuerpo de la valquiria silenció sus palabras. Maldijo una vez más el vínculo entre ella y Lauren. Las palabras de Bo habían reproducido en su mente aquella situación, y los mismos sentimientos que la doctora había sentido al decirle aquello en Helheim a Bo, los estaba viviendo en aquel instante la valquiria.

—No puedo acompañarte al interrogatorio, te esperaré aquí si quieres —fue lo único que acertó a decir Tamsin.

Bo se bajó en silencio del vehículo y caminó hacia su destino sin dirigir la vista hacia atrás. Por su parte, la valquiria tomó aire y trató de apaciguar el cúmulo de emociones que se amontonaban en su pecho por culpa de Lauren.

Sus manos temblorosas abrieron la guantera y sacaron la caja de metal donde guardaba las muestras de ADN de la súcubo, que tenía Evony en su posesión. Tamsin la miró con detenimiento entre sus manos. ¿Estaba dispuesta a sacrificar todos los siglos de sufrimiento en los que buscó una forma de hacerle pagar a Odín todo lo que le había hecho, y que por fin se presentaba ante ella, por la felicidad de Lauren? La valquiria volvió a guardar la caja en la guantera y buscó la botella de whisky que estaba detrás de su asiento.

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Kenzi fue incapaz de mirar a los ojos de Evony, que estaba sentada al otro lado de la mesa. La nueva líder de las Sombras sonreía complacida mientras se acomodaba en su silla, disfrutando de su antiguo despacho; aunque con una imagen cambiada que debía renovar para borrar cualquier rastro de aquel mesmer.

—Vamos, pequeña, no has hecho nada malo, solo sobrevivir, ¿no es eso lo que haces siempre?

—He cumplido mi parte, ahora quiero que me dejes en paz.

—¡Oh, Kenzi! No quiero que me odies, eres uno de los nuestros y te debo toda mi gratitud por librarme de ese vínculo al que me ató esa estúpida valquiria. Así que, cuéntame lo que averiguaste.

—Es solo un viejo conjuro que se hace con la sangre de una valquiria y no voy a contarte más sobre él.

—Chica lista —murmuró la Morrigan—. ¿Sabes por qué hizo eso? Solo porque quería las muestras del ADN de tu amiga la súcubo y no sé para qué. Así que harías bien en no confiar en ella.

Kenzi la miró con desconfianza. Evony tenía una gran sonrisa en su rostro y la miraba indiferente.

—¿No me crees? —le dijo con arrogancia—. Pregúntale tú misma si quieres. Pero bueno —añadió tratando de cambiar de tema—, no nos pongamos tan dramáticas. Ahora me debes lealtad, te guste o no, y a cambio de mi protección y como muestra de tu buena fe, quiero que entregues este paquete en el complejo de las Luces, alguien lo ha dejado aquí por error.

La Morrigan le señaló una caja de mimbre, sellada con una pequeña cerradura en la tapa.

—¿Ahora soy tu recadera? —le preguntó Kenzi con evidente molestia.

—Es solo un pequeño favor por las molestias que me tomaré en mantener en secreto tu nueva condición y ofrecer todos los medios para que aprendas a controlar tus nuevos poderes sin ningún tipo de objeción. Yo lo llamaría ser agradecida.

Kenzi se levantó y tomó la caja entre sus manos, ansiosa por salir de aquel lugar. Y eso hizo, ni siquiera esperó a escuchar la voz de la Morrigan una vez más mientras se despedía de ella, la morena corrió por los pasillos queriendo salir de allí lo antes posible. Deseaba llegar al complejo de las Luces, dejar la caja y encerrarse en su piso y no volver a ver la luz del sol. Su pecho angustiado provocó que su respiración fuera cada vez más difícil de coordinar y sus ojos se inundaron con lágrimas de rabia que querían correr por sus mejillas. Lo había hecho, había cumplido su trato con Evony y ahora se sentía devastada por haber usado a Tamsin.

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Escuchó a alguien golpear con los nudillos el cristal de la puerta de su coche. Tamsin levantó la vista hacia allí y vio el rostro de Kenzi que la miraba con extrañeza. La valquiria se apresuró en bajar la ventanilla y, pronto, la morena asomó la cabeza por allí.

—¿Qué haces aquí? —preguntó la mujer más menuda.

—Charlando con mi amigo Jack Daniels, en mi nuevo coche —le contestó alzando la botella casi vacía de whisky hacia ella—. ¿Quieres que te lo presente?

—No, gracias —sonrió la otra echándose ligeramente hacia atrás—. Estoy esperando a Bo.

—¿Qué pasa, chispas? No pareces muy contenta hoy —le dijo con la boquilla de la botella cerca de sus labios, lista para tomar otro trago.

Kenzi curvó sus labios en una sonrisa tímida al escuchar nuevamente el apodo que le había puesto la valquiria, pero su interior se estremeció lleno de culpa y no fue capaz de dirigir su mirada hacia la de la otra mujer.

—No seas tan agradable conmigo, Tamsin —murmuró sintiendo su pecho vibrar resentido por la pena de haber traicionado a la fae—. Esperaré a Bo más allá y te dejaré que disfrutes de la compañía de tu amigo Jack.

—¡Eh, espera! —exclamó la valquiria antes de que Kenzi se diera la vuelta—. Fue Bo la que me dijo que viniera a recogerte al complejo de las Luces, por cierto, ¿qué haces aquí?

—¿Dónde está ella? —preguntó la morena girando la cabeza hasta Tamsin e ignorando su pregunta.

—La están interrogando en el complejo de las Sombras, están investigando qué pasó con Vex y tardará algunas horas.

—¿Investigando a Bo? —preguntó Kenzi casi gritando mientras se apoyaba sobre la puerta del coche de Tamsin.

—Tranquila, están investigando a todo el mundo, y Bo como es la súcubo sin bando, ya sabes… —Tamsin bebió un trago de su botella y luego dirigió sus ojos hacia Kenzi—. Así que te llevo.

—No —le respondió esquivando su mirada rápidamente—, cogeré un taxi —acabó de decir separándose nuevamente de la puerta del coche.

—¡Eh, chispas! —exclamó Tamsin llamando su atención.

—Está bien, no quiero acabar en el fondo de un barranco, ya vas bien borracha —le contestó mientras se alejaba de su coche.

Kenzi aceleró el paso cuando escuchó a la valquiria saliendo de su coche.

—¿Qué diantres te pasa? —escuchó gritar a la rubia.

La gótica dejó de caminar pero no se dio la vuelta para mirarla. No podía volver a mirar el rostro de Tamsin después de lo que había hecho y se mordió el labio incapaz de moverse.

—¿Kenz? —escuchó su voz más cercana—. Llevas unos días súper rara, ¿he hecho algo?

—No —le dijo aguantando las ganas de llorar—. Solo quiero irme a casa y estar sola, ¿puedes entender eso?

—Vaya… Haberlo dicho y me hubiera ido a beber mi whisky en paz a otro sitio, en vez de venir aquí a perder el tiempo —le contestó la valquiria volviendo sobre sus pasos hasta su vehículo, bastante molesta por su actitud.

Kenzi se dio la vuelta y la observó alejarse. No pudo evitar fijarse en el vendaje de su mano y recordó cómo ella había provocado que se cortara con el cristal de una botella para conseguir su sangre y así romper la marca que Tamsin había hecho sobre Evony. La boca de Kenzi tembló y las lágrimas comenzaron a bajar por su rostro.

Tamsin dejó de caminar cuando los delgados dedos de la morena se agarraron con fuerza a su cadera y la frente de ella se apoyó sobre su espalda con delicadeza.

—Lo siento mucho —murmuró Kenzi entre sollozos.

La valquiria permaneció inmóvil durante un momento. A pesar del nivel de alcohol en su sangre, no le costó mucho unir las piezas: su herida, la insistencia de Kenzi en curársela, el secretismo en todo lo que hacía… Tamsin agarró las manos de la morena y las separó de ella con brusquedad. La valquiria ladeó la cabeza hacia atrás y Kenzi pudo ver su perfil serio.

—Lo siento mucho —volvió a repetir con los ojos llenos de lágrimas.

La rubia volvió su vista hacia delante, chascando su lengua contra el cielo de su boca, y comenzó a caminar de nuevo hacia el coche.

—Tamsin… Tamsin, espera… ¡Dime algo, por favor! —le rogó la morena.

Sin embargo, ella la ignoró y siguió caminando. Kenzi corrió alcanzando su paso.

—Tamsin, por favor —le dijo colocándose a su lado.

La gótica observó los rasgos de la valquiria tensarse, pero su vista siguió fija hacia al frente.

—Tamsin —volvió a repetir entre llantos.

La valquiria resopló perdiendo la paciencia y se giró hacia donde estaba ella para poder mirarla a los ojos.

—Mira —comenzó a decirle a Kenzi—, hace muchos años que no espero nada de nadie y mucho menos importarle a alguien. Me usaste para salvar tu propio culo, bien, no me importa, estoy acostumbrada a que todo el mundo lo haga, pero… ¡Maldita niña estúpida, has puesto en peligro tu vida confiando en esa mujer! ¡En qué diablos estabas pensando!

Sus increíbles ojos azules inundados de pena la miraron culpables y su rostro se quebró por el dolor de las palabras que le acababa de gritar Tamsin. Un estruendo a espaldas de Kenzi, la sacó del trance, desviando su mirada hacia la fuente del sonido. Cuando su vista alcanzó a ver el complejo de las Luces envuelto en llamas y el suelo comenzó a temblar, a Tamsin solo le dio tiempo de agarrar a Kenzi por la cintura e interponer su cuerpo entre la explosión y la delgada mujer. Seguido del estruendo, ambas salieron despedidas hacia atrás por la onda expansiva y no hubo nada que pudiera hacer la fae para evitar su caída contra el asfalto y la lluvia de cristales y cascotes que llovió sobre ellas después del golpe.