NOTAS: ¡Hola! Nuevo capítulo antes de que pasara un mes :D Gracias a todos por sus comentarios, es lo que me anima a seguir escribiendo y lo que me motiva, también me ayudan a dirigir la historia de vez en cuando. A los que leen sin más, pues también les doy las gracias, aunque no pasa nada si me decís que os parece la historia o si algo no les gusta o si ven que cometí algún fallo Ya dejo de marear, disfruten del capítulo.


Antes de lo que pensó, la tenue luz de la mañana comenzó a filtrarse entre las rendijas de las persianas. En la habitación comenzaron a distinguirse las formas y, finalmente, sus ojos fueron capaces de ver el cuerpo que dormía a su lado con mayor detalle. Lauren estaba de medio lado dándole la espalda, aunque hace tan solo unos minutos dormía bocarriba y, antes de eso, hacia el lado contrario. Bo casi no había podido dormir nada pensando en la conversación que había tenido con su madre y había estado observando a Lauren toda la noche. Estaba inquieta, a veces murmuraba cosas, suspiraba, arrugaba su rostro… No parecía dormir plácidamente.

Bo suspiró agotaba y se arrastró entre las sábanas hasta alcanzar el cuerpo de la humana. Pasó un brazo con delicadeza sobre su cadera y trató de pegarse a ella con cuidado. Lauren murmuró algo cuando se acercó, pero pareció seguir durmiendo. La súcubo sonrió cuando el aroma del perfume de la rubia llegó hasta ella. Bo frunció su nariz cuando los cabellos de Lauren le hicieron cosquillas sobre su rostro. Ella se movió ligeramente y la súcubo lamentó poder haberla despertado, pero la humana se limitó a encoger sus piernas y doblar sus rodillas acercándolas a su pecho, permaneciendo sus ojos cerrados todavía. Bo se mordió el labio reteniendo las ganas de besar su cuello y bajar los besos por su hombro, presionando con su mano sobre su cadera, y luego subirla lentamente acariciando su vientre… Cerró los ojos apartando esos pensamientos y otros asuntos llegaron a ella.

La súcubo recordó la fiesta en la que habían estado hacía unas pocas horas. Lauren no perdía el control de esa manera, estaba claro que había algo que había influido. Con los faes nunca se sabe. Pero mentiría si admitía que hubo algo atrayente en todo lo que sucedió, en el comportamiento de las personas, en la forma en la que Lauren la deseaba, cuando Tamsin apareció… Bo pensó en ese extraño momento, en la forma en la que sus auras se comportaron cuando se miraron.

—Bo —murmuró Lauren de repente.

—Lo siento —dijo abriendo los ojos y mirándola—. ¿Te desperté?

—No importa —le contestó desperezándose lentamente—. Me encantas como despertador… El cual olvidé poner.

—¿Para qué ibas a tener que poner un despertador? Tienes que descansar, la noche fue muy larga.

—No creo que la Morrigan acepte eso como excusa —respondió bostezando.

Bo sonrió aunque no conforme con esa respuesta. Lauren se dio la vuelta hacia ella y metió las manos bajo las sábanas buscando el cuerpo de su novia. Ella acarició sus caderas con las yemas de los dedos cuando lo encontró y se miraron durante un breve instante. Pronto, Bo fue a por un beso corto de sus labios y cuando se separaron, Lauren pudo ver la mirada cabizbaja de la súcubo.

—¿Qué pasa?

Bo dejó salir un largo suspiro y luego la miró sin saber cómo empezar a contarle todo lo que había sucedido la noche anterior después de salir de la fiesta. Se estremeció pensando en la historia que le había contado Aife, en los propósitos oscuros que había tenido su padre.

—¿Bo? —insistió preocupada.

Sintió un hormigueo en su estómago. Sería mejor si pudiera pretender que había soñado todo, pero era real y debía enfrentarse a ello.

—Anoche me encontré con mi madre —dijo de pronto—. Me habló de mi padre —le contó antes de que la humana pudiera preguntarle nada.

—¿Quieres hablar de ello? —le preguntó casi sosteniendo la respiración por lo que pudiera escuchar.

Bo asintió lentamente sin apartar la mirada de Lauren, aunque se mantuvo en silencio durante uno o dos minutos. La humana trató de alentarla con un beso y ella simplemente retiró sus ojos oscuros hacia otra parte de la habitación antes de hablar.

—Básicamente me dijo que él la tuvo como una esclava sexual, que yo solo fui su creación para algún fin perverso que ella no conoce y que me alejó del mundo fae para que no sufriera un destino con él como ella.

Bo dejó salir un suspiro nervioso y miró hacia Lauren de nuevo.

—¿Eso es lo que querías saber, tu pasado? —preguntó la doctora quizá más preocupada que antes.

—Estoy… —Bo se detuvo pensando una palabra adecuada—. ¿Asustada?

—¿Por qué? —dijo rápidamente tratando de consolarla—. De dónde venimos, nuestros orígenes… La mayoría de cosas ni siquiera han sido elegidas por nosotros —le habló de forma cariñosa—. Creo que es más importante quiénes somos ahora.

—No estoy segura de quién soy ahora mismo.

—Yo sí —le respondió la doctora con una sonrisa—. Sé quién es la mujer que tengo frente a mí y adoro cada ápice de ella.

Solo ese pequeño gesto y ella había cambiado todo su humor. Bo rió y apretó a la humana entre sus brazos, rozando su mejilla contra su cuello y dejando breves besos sobre su hombro. La humana sonrió contra su piel mientras sus dedos viajaban por la piel cálida que cubría la camisa que llevaba la súcubo. Bo sintió un escalofrío cuando la mano tibia de Lauren formó caricias sobre su vientre.

—Ojalá toda mi vida se pudiera convertir en solo tú y yo en esta cama —dijo Bo peinando los cabellos rebeldes de la doctora por detrás de sus orejas.

—Como si no pasáramos suficiente tiempo en ella —bromeó la rubia con una tímida risa.

—¿Crees que deberíamos pasar menos tiempo aquí? —cuestionó la súcubo continuando con la broma.

—No creo que ni pudiéramos intentarlo —rió Lauren apoyando su frente sobre el hombro de Bo.

—Quizá podríamos probar otros sitios —sugirió la fae y al escuchar la risa de la doctora tuvo que rectificarse rápidamente—. No me refería a lo que estás pensando, quería decir a estar juntas en otros lugares sin tener que incluir el sexo… o sí —ella lo pensó mejor—, según a dónde vayamos y lo que surja.

—Lo siento —se disculpó Lauren y luego echó la cabeza ligeramente hacia atrás para mirarla—. ¿Quieres que pasemos tiempo haciendo algo en específico?

—No sé —dijo Bo tras un suspiro—, algo que hacen las parejas. Salir por ahí, hablar de cosas…

—¿Somos pareja? —susurró Lauren con una sonrisa mientras se aproximaba a su boca.

—¿Qué crees que hemos sido durante este tiempo? —preguntó ella alzando las cejas.

—Lo sé, solo me gustó oírtelo decir —murmuró contra sus labios con una sonrisa.

Bo tarareó con alegría antes de inclinarse sobre su rostro y besarla lentamente saboreando cada parte de su boca. Sus lenguas se movieron juntas y las manos de Bo rascaron detrás de la nuca de Lauren buscando profundizar el beso. A veces se besaban así, como si fuera la primera vez, hasta que se quedan sin aliento y tenían que separarse jadeando.

La humana miró con una sonrisa a la otra mujer mientras ésta saboreaba los restos del beso en sus labios.

—¿Quieres que vayamos a comer? —sugirió Lauren extendiendo las palmas de sus manos sobre el vientre de Bo.

—Tengo que ir a hablar con Trick sobre las cosas de la fiesta Dögun —contestó la súcubo de malagana.

—De todas formas, también tenía que ir al laboratorio hoy. Tengo algunas muestras que analizar —suspiró con decepción la doctora—. ¿Quizá cenar?

A Bo parecieron brillarle los ojos ante la sugerencia y asintió en seguida ante su pregunta.

—Pero —dijo de pronto la fae—, ¿tengo que esperar hasta la noche para verte?

—Todavía podemos vernos un poco más aquí —sugirió con una sonrisa pícara la otra mujer—, ¿o la reunión con Trick es muy urgente?

—Ya sabes lo dramático que es —rió la súcubo acercándose a su boca en busca de otro beso.

—Entonces —comenzó a decir la humana—, ¿te vas a quedar un rato aquí?

—Ajá —susurró ladeando su cabeza en busca del cuello de Lauren.

—Yo no tengo que entrar al laboratorio a un horario fijo…

—Mmm —tarareó mientras besaba lentamente su cuello.

—Y me gustaría —añadió mordiéndose el labio— que ignores lo que tienes en tu cabeza y te concentres en nosotras, en mi cuerpo y en esta cama.

—¡Oh! —exclamó divertida Bo—. Como me encanta esta Lauren —ronroneó cerca de su oído.

Sus manos fueron rápidas cuando llegaron a las caderas y tiraron de la ropa de Lauren hacia abajo, descubriendo las piernas de la humana, pero se detuvieron sobre los muslos mientras su boca recorría la columna de su garganta lentamente. Entonces, Bo se tomó con calma cada movimiento, cada beso, cada caricia… El cuerpo de Lauren fue respondiendo de la forma exacta que buscaba la súcubo. Ella conocía cada lugar y la manera en la que debía llegar allí. Las manos de la humana, acariciando su nuca, sus brazos y su espalda, inquietas sobre su piel sin saber cómo aferrarse a ella… Luego sus piernas, que se abrían y se enredaban sobre la cintura de Bo, tirando de ella hacia abajo, encontrando sus cuerpos juntos, moviéndose como si fueran uno.

En algún momento, donde sus besos se volvieron más hambrientos, y sus deseos más exigentes, Lauren quedó desnuda bajo Bo y sus pieles descubiertas se buscaron entre besos para sentir el calor de la otra. La humana se arqueó hacia arriba cuando la lengua de la súcubo comenzó a jugar sobre su cuerpo. Ella observó el pelo oscuro derramarse sobre su pecho y sintió las caderas de Bo rodar lentamente sobre su muslo. Podía sentir la excitación de su amante en cada movimiento, pero pronto solo pudo pensar en la suya propia. Los besos de Bo presionaron su vientre a la vez que las manos se aferraron a sus caderas.

La súcubo fue paciente y se tomó tiempo en recorrer aquella piel que conocía tan bien, buscando las zonas que sabía que hacían que Lauren se estremeciera de placer. Las piernas de la humana se movieron sobre los hombros de la fae y sus caderas se inclinaron hacia ella en respuesta. Bo ya sabía que estaba impaciente, que Lauren la necesitaba, solo quiso detenerse un momento y disfrutar de su desnudez. Lanzó una mirada hacia arriba y la recibió una expresión de lujuria y desespero. Se veía tan bien cada forma de su cuerpo, el vaivén de su pecho, su pelo rubio alborotado, mechones sobre sus mejillas, su vientre contraído, sus piernas rodeándola… Ella era preciosa.

—Bo… —musitó en un tono ahogado y tenso. No la hizo esperar más.

La mente de Lauren se quedó en blanco. Sus caderas se arquearon contra la boca de la súcubo. Se movió buscando cada vez más y más. Sentía su lengua, sus dientes y entonces sus dedos… La humana gimoteó casi colgando sus piernas sobre los hombros de Bo. Le encantaba lo que estaba haciendo. La forma en la que su boca se movía sobre su sexo, la sensación de sentirla entrar dentro de ella…

Lauren reclamó sus labios tirando suavemente de su rostro y la súcubo se deslizó hacia arriba. La forma febril en la que Bo la besó casi la hizo llegar. Apenas se contuvo en el momento exacto y tiró de Lauren hacia arriba, dejándola sentada sobre ella. La humana sintió un tirón desde la boca de su estómago, algo que subió y pasó quemando su garganta. Cuando Bo alejó apenas sus labios, ella lo comprendió, entreabrió los ojos y vio anillos azules bailar en el aire desde su boca hasta la de la súcubo. Fue como venirse varias veces a la vez. El cuerpo de Lauren se estremeció entre los brazos de Bo, temblando. Ella no paró y la humana se regocijó en el éxtasis que la recorrió. Perdió la visión o su cerebro no pudo procesar sino la sensación poderosa que Bo estaba provocando en ella. Creyó que su sistema nervioso se colapsaría incapaz de soportar lo que estaba sintiendo, quizá se moriría, pero qué bien se sentía, ella no quería que parara. Sin embargo, Bo se detuvo. Lo primero que sintió Lauren fueron las caricias sobre su rostro, aunque su cuerpo fue incapaz de relajarse, no todavía, las reverberaciones de placer recorrían su piel. Estaba sin aliento.

Lauren cayó exhausta hacia atrás, respirando de forma errática y sin poder moverse apenas. Comenzó a vislumbrar la silueta de Bo aún sobre su cuerpo. Dos ascuas azules la observaban detenidamente y ella pudo ver una sonrisa satisfecha en el rostro que estaba encima.

—Nunca habías hecho eso —susurró Lauren cerrando los ojos, apenas pudiendo hilar una palabra con otra.

La súcubo no dijo nada, solo se inclinó y dejó varios besos a lo largo de su mandíbula. Lauren río vagamente mientras colocaba las manos sobre los hombros de su amada.

—No creo que mi cuerpo esté físicamente preparado para repetir —dijo entre jadeos.

La humana escuchó una risa vaga de Bo mientras sus labios acariciaban la piel de su cuello. Sintió escalofríos por el tibio roce que dejaba la súcubo.

—De todas formas tenía que ir a hablar con Trick —musitó de pronto, cerca de su oído.

Lauren se estremeció cuando sintió su aliento caliente tan cercano. Su cuerpo pareció estar listo de nuevo, pero un cansancio se apoderó de ella.

—Bo —dijo con un tono casi audible—, estoy agotada.

—Descansa —le contestó dejando un beso en su mejilla—. Nos vemos esta noche.

Cuando la humana abrió los ojos para contestarle, la súcubo ya había abandonado la cama. Lauren respiró profundamente tirando de la almohada para colocarla bajo su cabeza. Se acomodó bajo las sábanas mientras escuchaba el sonido lejano del agua de la bañera correr. Finalmente, volvió a cerrar los ojos, incapaz de pensar en nada más, y el sueño la venció en algún punto.

#

Bo entró con paso enérgico en el Dal. Sus habituales ropas de cuero negro ceñidas, su mirada curiosa examinando lo que ocurría a su alrededor, el delineado negro en sus ojos oscuros y su sonrisa… Ella lucía más radiante de lo que recordaba Trick. El tabernero se rascó la barbilla pensando en sí Bo se estaba procurando alimento ahora que Dyson estaba lejos. Eso parecía.

—Eh, Trick —le saludó la súcubo con alegría apoyándose sobre la barra—. Esto está un poco concurrido para ser tan temprano.

—Es más tarde de lo que piensas —dijo él negando con la cabeza al darse cuenta que Bo no sabía que llegaba varias horas tarde a su cita.

—Está mañana me entretuve un poco —añadió su nieta con una sonrisa pícara.

—No quiero saberlo —respondió rápidamente él—. Mejor hablemos de la fiesta Dögun, ¿algo relevante?

—Por dónde empezar… —suspiró Bo hilando imágenes de lo ocurrido la noche anterior—. Realmente había algo raro en el ambiente de la fiesta, parecía que la gente estaba como hechizada.

—Kenzi me dijo algo de eso —dijo Trick pensativo.

—¿Kenzi?

—Sí, estuvo aquí antes, dijo que creía que le habían hecho olvidar partes de lo que pasó en la fiesta, pero se negó a que un amigo mío fae revisara sus recuerdos en busca de las partes faltantes.

—Toda mujer tiene sus misterios y secretos, Trick —río Bo.

—Bueno, al menos trajo algunas fotos interesantes —dijo él encogiéndose de hombros—. ¿Viste algo que llamara tu atención?

Bo se pensó en si debía contarle a su abuelo la conversación que había tenido con su madre. Trick se ponía especialmente histérico cuando de Aife se trataba y tampoco creía que aquel tema debía de tratarlo cuando el Dal estaba lleno de gente. Además, ella estaba de buen humor en aquel momento… Quizá se lo contara en otra ocasión.

—Me encontré con un hombre de pelo canoso y…

—Theodore —le interrumpió Trick—, estoy al tanto de él. Es un fae realmente antiguo, organizaba unas grandes fiestas hace algunos siglos y antes incluso de que yo naciera sus fiestas eran famosas. Hace mucho tiempo que no sabía de él, pero no me extraña que esté detrás de la organización de estas fiestas de Dögun.

—Vaya… —dijo simplemente Bo—. Sí que es viejo.

—Bastante antiguo —añadió su abuelo—. Veré que puedo investigar de todo esto, aún tengo que estudiar los símbolos de las fotos de Kenzi… ¿Te sirvo algo? —preguntó de pronto.

—Una jarra de cerveza bien fría —respondió ella.

Trick asintió con una sonrisa y se dirigió a servirle la jarra que pedía su nieta y Bo se quedó mirando hacia las botellas que tenía su abuelo en las repisas detrás de la barra. Ella no se percató que alguien se acercó y se colocó a su lado, hasta después de un rato. Bo giró su cabeza y vio a un rostro familiar.

—No pensé que vendrías —exclamó la mujer a su lado.

—Perdona —dijo Bo frunciendo el ceño sin poder situar la cara de la mujer que tenía enfrente.

Su pelo era anaranjado y tenía un largo fleco que cubría parte de su cara. La piel era clara y tenía varias pecas sobre su nariz. Sus labios finos estaban curvados en una tímida sonrisa y sus ojos azules brillaban expectantes mientras observaba fijamente a Bo.

—La chica que se apoyaba sobre tu camaro amarillo y que trataste tan mal —respondió jovialmente.

—¡Oh! —exclamó Bo al recordarlo—. Siento tanto haber sido una borde ese día, de verdad. ¿Puedo invitarte a una bebida como disculpa?

La mujer asintió subiéndose a uno de los taburetes que estaban junto a Bo.

—Bien —dijo Bo con alegría—. ¿Puedo saber al menos tu nombre?

La otra mujer giró su cabeza provocando que varios mechones anaranjados cubrieran parte de su rostro. Sus ojos azules la observaron de reojo mientras su boca se curvaba en una sonrisa.

—Mi nombre es Antalya —respondió.

#

Acomodó la bata blanca sobre su cuerpo, estiró los músculos de su cuello y espalda y, por último, apuró la taza de café caliente que esperaba que despejara su mente.

—Los resultados para la muestra AB129-X están ya listos —dijo uno de sus asistentes cuando la vio entrar en el laboratorio—. Debe ir a comprobar los resultados.

Lauren asintió mientras rebuscaba en el bolsillo de su bata su tarjeta de acceso y caminó hacia la zona restringida del laboratorio. Pasó la tarjeta por el lector y una luz verde le indicó que podía entrar. Aún le parecía sorprendente que la Morrigan, después de todo, le haya dado acceso completo a todas las instalaciones médicas.

Entró a la habitación empujando la puerta con el hombro y luego procuró cerrarla una vez dentro. Con un largo suspiro, colocó su taza casi vacía sobre la mesa y tomó asiento sobre la silla que se encontraba frente al ordenador. Introdujo sus credenciales y enseguida consultó los resultados obtenidos para la muestra de ADN AB129-X.

Lauren abrió los ojos mientras miraba lo que la pantalla le indicaba. ¡Había una coincidencia! Casi bailó de felicidad. Después de analizar tantas muestras, por fin, una había dado una coincidencia con la base de datos. Pensó en llamar a Tamsin para darle la buena noticia, pero trató de sosegarse, aún podía tratarse de alguna otra cosa diferente que no tuviera que ver con el asesino o asesina de Vex.

La doctora tomó aire profundamente, sintiendo su corazón inquieto por el deseo de obtener buenas noticias después de tanto trabajo.

—Veamos con quién has hecho coincidencia, AB129-X —murmuró para sí misma con una sonrisa en la boca.

Sin embargo, la sonrisa se esfumó cuando su propio nombre apareció en la pantalla. Lauren pestañeó varias veces, restregó sus ojos, por si el cansancio le estaba haciendo una mala broma, e incluso se retiró un poco hacia atrás, pero «Lauren Lewis» seguía escrito en la pantalla. De pronto, las pulsaciones de su corazón se dispararon y su respiración se volvió pesada. ¿Qué significaba que su nombre apareciera allí? ¿La podían culpar a ella por el asesinato de Vex? ¿Alguien del laboratorio había confundido las muestras?

Lauren se movió inquieta en su silla y trató de mantener su respiración en un ritmo constante mientras tecleaba entre los resultados. Ella creyó que dejó de respirar.

«Posible relación de parentesco con una probabilidad del 98.9999%», leyó varias veces.

No era una coincidencia con el ADN que estaba buscando Tamsin para su investigación del asesinato de Vex, la muestra que habían analizado estaba relacionada con ella. Era su padre o su madre. Lauren tembló. Era imposible, cualquiera de las dos opciones. Tragó saliva mientras sus manos temblorosas se postraban sobre el teclado y comprobaba a quién pertenecía la muestra AB129-X. Entonces, su corazón pareció dejar de latir: «Evony Fleurette Marquise».