Summary: El que una salida con sus amigos, hubiese terminado con un encuentro casual entre ambos, ciertamente, debió ser cosa del destino.
Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.
Advertencia: Slash. O sea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Por esta ocasión AU, sin magia. Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.
Lo que pasa cuando Marsha me manda a escribir muy de madrugada casi todo, y me hace terminar, muy de madrugada también.
Momentos
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Saliendo con amigos.
…
De la nada irse en grupo de viaje unos días antes del veinticinco de Diciembre y quedarse en otro país a pasar Noche Buena y Navidad de forma obligada porque ningún avión despegaría a causa de una tormenta eléctrica, según Harry, Hermione y Ron, era algo que sólo les podía pasar a sus padres.
Un verdadero fiasco.
Por eso ahora se encontraban los tres juntos, abrigados de la cabeza a los pies, caminando por las calles de la ciudad admirando lo hermosa y festiva que se vía, completamente preparada para el día siguiente, mientras se dirigían al centro comercial en donde tres de los hermanos del pelirrojo – Ginny, Fred y George –, Neville y Luna los esperaban para ir a comer a un restaurante que había en el gigantesco edificio. Una vez estuvieron todos juntos, entre bromas, uno que otro regaño, y una alegre charla llegaron al lugar en donde cenarían, una camarera los guio a una mesa grande, algo alejada del resto.
Nada arruinaría esa salida navideña.
—Es un lugar bastante acogedor. —comentó la chica Weasley al mirar el lugar.
—La decoración les quedó genial. —aseguró Neville.
—Y el ambiente es perfecto. —afirmó Harry.
Luego de hablar un poco más de cosas variadas como qué harían en las vacaciones, si viajarían, si se reunirían, en lo malo que era que sus padres no estuvieran en la ciudad, el grupo de chicos pidió lo que cada uno comería y bebería. Rato después, cuando un grupo de chicos de su misma edad, acompañados por un camarero, llegaron a su mesa, el ambiente pareció fragmentarse, las risas pararon y la tensión apareció.
—¿Qué demonios…?—dijo con irritación uno de los recién llegados.
Aunque parecía que la mala suerte era hereditaria…
—¿Malfoy? —dijo en un hilo de voz Potter, aún sorprendido.
—Nuestra salida ya valió. —ahogó un gemido Ron.
La castaña de orbes miel lo asesinó con la mirada, y el pecoso chico ya no dijo nada. Por su parte Blaise rodaba los ojos al ver como Crabbe y Goyle se sentaban en los puestos que aún quedaban libre en la mesa y comenzaban a comer.
—¡No sean traidores! —chilló la única chica del grupo.
—Y tú no nos dejes sordos, Pans. —dijo tranquilamente Nott.
Para sorpresa de todos – y hasta ellos mismos – los gemelos Weasley comenzaron a reír, e ignorando al resto de sus acompañantes se pusieron de pie y caminaron un par de pasos, hasta pararse cada uno al lado del Príncipe rubio.
—Oh bueno…—dijo Fred.
—No queda de otra, ¿Verdad, Fred?
Draco los observó con desconfianza.
—Exacto, George. —y el pelirrojo asintió con la cabeza.
—¡A compartir comida! —exclamaron juntos, llamando la atención de todos.
Y la poca paciencia del rubio se fue por el caño…
—¿Qué les hace pensar qu…?—comenzó a decir, con un tono de voz helado y un aura amenazante pero inmediatamente se detuvo cuando los gemelos se acercaron un poco más.
—No hace falta que mientas, pequeño heredero. —dijo uno de los pelirrojos.
—Lo sabemos todo. —dijo el otro, provocando que el simple inexpresivo Malfoy se tensara e instintivamente buscara con la mirada a cierto moreno. —No te preocupes, él no fue. —aseguró.
—Ni siquiera sabe que lo sabemos. —añadió con una gatuna sonrisa el que habló primero.
Fastidiado, el blanquecino de orbes plateadas bufó, y mientras los gemelos se sentaban, él peleaba con el italiano, la pelinegra y Nott para que copiaran a Crabbe y Goyle, asegurando que más tarde tendrían una pequeña charla con el dueño del local a causa de tan desagradable confusión. Rato después, cuando lo que habían pedido para comer les fue traído, entre bocado y bocado, y una que otra copa de vino, el ahora numero grupo se percató que, dejando de lado su conocido desagrado reciproco, era magnifico hablar entre ellos de temas varios.
—¿Quieren venir? —preguntó de la nada la chica Lovegood.
El grupo liderado por el rubio Malfoy intercambió miradas confundidas e intrigadas. Finalmente fue Blaise quién preguntó:
—¿A dónde?
—A la azotea. —respondió inmediatamente el menor de los hombres Weasley.
—Neville conoce a alguien. —continuó la castaña.
—Asique a medianoche subiremos a la azotea para ver los fuegos artificiales. —dijo emocionado el dueño de las orbes esmeraldas, sonriendo alegre.
Ante aquella sonrisa radiante, Draco no pudo evitar arquear una ceja interesado, contagiándose él también y sonriendo inconscientemente.
—Por lo tanto…—susurró un tímido Longbottom.
—Nos preguntábamos si querían acompañarnos. —finalizó la muchacha pelirroja.
Solo fue necesario el ver sonrisas ladinas, y ojos brillantes por la expectativa, para saber que la silenciosa respuesta era afirmativa.
—Faltan diez minutos para que sea veinticinco de Diciembre. —comentó casualmente Parkinson.
El ahora numeroso grupo de universitarios intercambió miradas divertidas, y una que otra risa estridente, mientras a escondidas – con ayuda de Seamus, uno de los camareros del lugar – subían por las escaleras del lugar hacía la azotea, llegando en el preciso momento que el reloj mostraba el inicio de un nuevo día, y los fuegos artificiales surcaban los cielos, dejando a la vista un hermoso escenario. Y mientras sus amigos convivían sanamente entre ellos, disfrutando de la vista, riendo y sacando fotos, un poco alejados se encontraban un azabache de gafas y un rubio de orbes plateadas agarrados de la mano, observando con suaves sonrisas el bonito cielo nocturno.
—Feliz navidad, Draco. —susurró Harry al mirar a su novio.
Sonriendo de esa forma torcida, que él sabía derretía a su lindo amante, el susodicho se acercó al menor, dándole un dulce beso en los labios.
—Feliz navidad, Harry. —dijo en cuanto se separaron, abrazándolo por la cintura. —Por cierto, ¿Sabías que soy un idiota enamorado por tu culpa? —añadió divertido.
—Yo también te amo, cariño. —dijo el de gafas, sonriendo divertido.
El que una salida con sus amigos, hubiese terminado con un encuentro casual entre ambos, ciertamente, debió ser cosa del destino.
—Esto es muy bueno para un chantaje. —susurró George, sacando fotos con su celular.
—Te lo dije. —dijo Fred, grabando todo con el suyo.
En realidad, esto iba para más pero sin darme cuenta llegue al límite de palabras, y tuve que andar editando, tomando en cuenta que lo hice en modo zombi porque luego no podré, no estoy segura que tan aceptable quedó.
Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')
¡Ya saben comentarios, consejos, criticas y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean!~
¡Hasta luego!~
