Summary: He allí las consecuencias de sus desmedidas acciones.
Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.
Advertencia: Slash. O sea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.
Aclaración: Continuación del Momento#14: "Peleas."
Er…no me hago responsable del sinsentido que encuentren allí abajo…
Momentos
~•~•~•~•~•~•~
Ley del Hielo.
…
Draco reconocía que en ciertas ocasiones la precaución por la todo Slytherin, no, por la que todo buen Malfoy era reconocido se hundía en alguna parte oscura y alejada de su mente, por lo cual en esas ciertas ocasiones solía sobrepasar los límites, sufriendo las consecuencias eventualmente.
Y una clara muestra de ello era esa pelea con Harry.
Hacia exactamente dos semanas él y Potter habían peleado, algo completamente normal porque se trababa de ellos, pero esa pelea inesperadamente no fue una normal, fue una bastante fuerte – al punto de hacer temblar el departamento por un casi estallido de magia en conjunto –, una muy diferente a las que solían tener desde que habían comenzado a salir.
Fue de esas pocas peleas importantes y graves.
Y eso Draco lo sabía perfectamente, desde el primer momento, pero ese no había podido evitar enojarse instantáneamente ante lo que el menor le había dicho porque él aun no podía aceptar, no podía comprender cómo su pareja aún no se podía preocupara por sus detestables parientes muggles luego de todo lo que le hicieron. Aquello le irritaba de sobremanera. Pero a pesar de todo, el rubio mago reconocía que se había pasado de la raya, había hablado demás ante el calor de la discusión, había dicho cosas hirientes, y, como era de esperarse, había lastimado a Harry.
Ciertamente, de todo eso, lo que más lamentaba era haber lastimado a su león y quería disculparse, abrazar al dueño de esas expresivas orbes esmeraldas y llenarlo de besos por todos lados.
Pero no podía.
Contrario a lo que cualquiera pensaría, Draco Malfoy no podía pedirle perdón a su amante por orgullo, o por seguir enojado, ya que al fin de cuentas el enfado se le había ido en cuanto volvió a su departamento varias horas después de haberse ido furioso, y no encontrar a Potter. Sí, en momentos desesperados como ese el enojo o el orgullo eran nimiedades, y la única y verdadera razón por la que no podía disculparse con el otro era porque el de las gafas venía aplicándole la ley de hielo desde hacía dos semanas, qué decir de que siquiera estaban compartiendo el departamento en el que vivían.
"—No te preocupes Draco, Harry está aquí con nosotros en la madriguera, y dijo que se quedaría por unos días. —avisó Hermione, dudosa, por Red Flu.
—¡Y más te vale arreglar lo quesea que hiciste, Hurón idiota! —gritó el pelirrojo, apareciendo de la nada, completamente enojado."
He allí las consecuencias de sus desmedidas acciones.
En un principio, el alto hombre intentó no preocuparse demasiado, pensando que tal vez era una de esas ocasiones en la que el otro mago necesitaba un poco de espacio y que en poco tiempo el malhumor mermaría, pero con el paso de los días – y una que otra visita a su novio – se dio cuenta que la cosa no iba por ahí. Harry no estaba simplemente malhumorado, estaba furioso, y que cada que se veían, se cruzaban o estaban siquiera en la misma habitación su chico le ignorara, evitara, no le hablara o siquiera le mirara dejaba muy en claro ese hecho.
Aunque en cierta ocasión el rubio notó el brillo opaco en los ojos verdes.
Y es así como el sangre pura llevaba casi la mitad del mes, intentado hablar con su pareja mientras ésta le esquivaba como si fuera la peste, y sus amigos intentado aconsejarlos – a Draco en cómo convencer al azabache, y a Harry en que le diera una oportunidad al mayor – olvidando lo terco que podía llegar hacer el que Niño-Qué-Vivió cuando se lo proponía.
Pero por muy terco que fuera, Malfoy no se rendiría en intentar arreglar las cosas.
Así, mientras sus amigos jugaban al juego del gato y el ratón, cada que se veían cierto alto pelirrojo y un coqueto italiano hablaban entre sí en susurros, sonriendo gatunamente cuando llegaron a una resolución, la cual mantuvieron en secreto.
Ya iba siendo hora que Slytherin y Gryffindor trabajaran juntos por un bien mayor…
Si no tuviera dudas, apostaría que este es el drabble – viñeta más bien – con menos lógica y sentido que escrito desde principio de año, pero aún ¿veintiún? drabbles más aguardan ser escritos y publicados.
Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')
¡Ya saben comentarios, consejos, criticas y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean!~
¡Hasta luego!~
