Summary: Y sí, puede que Harry estuviera aterrado, espantado, pero tener a Draco a su lado mejoraba las cosas, porque si bien el no paraba a uno de sus tantos demonios, lo comprendía, como siempre.
Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.
Advertencia: Slash. O sea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.
No me termina de convencer…
Momentos
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El lado obscuro de un personaje.
…
La habitación se encontraba a oscuras, y, a excepción de él, ni Ron, Seamus, Neville o Dean se encontraban en cuarto aunque ya fueran altas horas de la noche.
Sinceramente era algo que agradecía en silencio.
Volvió a soltar otro sollozo, y apretó un poco más su rostro contra la almohada, la cual ya estaba mojada a causa de sus lágrimas. Hipó y se acurrucó de nueva cuenta entre las sabanas. Se encontraban en la recta final, a punto de cruza los últimos tramos restantes para llegar al final de esa carrera contra reloj, y eso había hecho que Harry pensara, que recordara.
Y el miedo se apoderó de él…
Tal vez era estúpido para algunas personas, tal vez no, al fin de cuentas se venía enfrentando a su destino prácticamente desde siempre, pero no podía evitarlo, estaba asustado, estaba completamente aterrorizado, quizás había llegado al límite de su aguante, y que todos los momentos vividos le vinieran encima de la nada, realmente no habían ayudado, o tal vez sí, pero sólo para aumentar el horror que sentía, porque la guerra estaba llegando a su punto crítico.
Y él tal vez podía perder a las personas que quería.
En realidad, ese no era el mejor momento para que la inseguridad le golpeara de una forma tan fuerte, profunda, ni que sintiera completa y totalmente el peso de lo que significaba ser el Elegido, y eso, el mago azabache lo sabe perfectamente, por lo tanto se vuelve a frustrar. Soltó un gemido lastimero, sollozó más, y más lágrimas rodaron por sus mejillas humedeciendo nuevamente la funda de su almohada; ciertamente, el Gryffindor ya no estaba seguro de la razón por la cual lloraba, si era miedo, inseguridad o molestia, lo único que sabía era no pararía hasta que ese cumulo de pesados sentimientos que le habían venido encima desapareciera.
El de la extraña cicatriz en la frente sintió como el colchón cedía ante el peso de otra persona, inmediatamente su llanto paró.
—¿Harry? —llamó con suavidad una voz más que conocida.
—¿Draco? —dijo de forma amortiguada.
El rubio Slytherin parpadeó, y frunció el ceño, para nada feliz ante lo entrecortada que la voz de su pareja había sonado. Se pasó una de sus pálidas manos pos sus cabellos claros, sin estar muy seguro de qué hacer para consolar al león, y, el hecho de que él mismo estuviera aún medio dormido no le ayudaba a pensar con la claridad de siempre, aunque, secretamente, eso le había valido mierda en cuanto Granger llegó a la puerta de su Casa en las mazmorras a hurtadillas para avisarle que Harry parecía haber colapsado.
—¿Qué pasa? —cuestionó con cuidado, tanteando el terreno.
En realidad, el mago de orbes plateadas tenía una buena idea – para nada errónea – de a qué se debía el colapso de su novio. El Niño Dorado solamente se removió entre las mantas, para luego destaparse y saltar sobre Malfoy, abrazándose a él, escondiendo su rostro en la curvatura entre el cuello y el hombro del blanquecino, llorando nuevamente; por su lado, el mayor intentó mantener el equilibrio – ya que estaba sentado en el borde de la cama – para luego abrazar protectoramente a su chico, y acariciarle la espalda con suavidad, como intentando confortarlo.
—Draco. —llamó el de las gafas, una vez que se calmó.
El susodicho siguió acariciando la espalda del contrario estando ambos aún abrazados.
—¿Hm?
Potter apretó los labios, soltando un suspiró cansado.
—¿Tú…crees que se enojen? —preguntó dudoso. —Porque yo…tenga miedo de morir. —añadió, en un tono de voz bajito.
La serpiente detuvo sus caricias, y abrió los ojos, sorprendido, separándose del mago de cabellos cual nido de pájaros sin llegar a romper su abrazo.
—¿Llorabas por eso? —interrogó, atónito.
El dueño de las orbes esmeraldas se mordió el labio, nervioso. —¡Sé que es una estupidez! ¡Y no sé porque demonios sucede ahora! —dijo alterado. —¡Pero tengo miedo! —repitió, esta vez pareciendo entrar en un ataque de pánico. —¡No quiero morir, ni quedarme solo! ¡Mucho menos quiero perder a alguno de ustedes! —y la desesperación teñía cada palabra que exclamaba.
Draco atrajo de nueva cuenta a Potter en abrazo apretado, sintiendo como el menor volvía a esconder su rostro en la curvatura entre su cuello y su hombro. Suspiró, apretando la mandíbula, ciertamente el consolar no era su fuerte, nunca lo había sido y duda mucho de que en algún momento lo fuera, pero teniendo a esa masa temblorosa entre sus brazos que no resultaba ser nadie más que su amado Harry, se esforzaría.
—No es estúpido. —dijo entre susurros, en un tono confidencial entre ellos. —Es algo completamente normal, me preocuparía si no tuvieras miedo de morir. —continuó suavemente. —Todos estamos asustados, tenemos miedo de morir o de perder a alguien importante. Yo, por ejemplo, me aterra la sola idea de perderte a ti, o alguno de mis amigos, a mi padrino o…a mis padres. —confesó prácticamente en un murmullo.
Harry despegó su rostro de su escondite para conectar miradas con su rubio, esmeralda y plata se fundieron, y Malfoy sonrió encantadoramente a su pareja, alegrándose un poquito al ver como el menor aún con sus ojos rojos de tanto llorar y con un sonrojo coloreando sus mejillas le correspondía la sonrisa con timidez. El Slytherin tomo entre sus manos el rostro del miembro de la Casa escarlata y dorado, dejando un tierno beso sobre la frente ajena como una sutil caricia, un mimo, donde intentaba expresarle de forma dulce todo sus sentimientos.
Potter captó perfectamente el mensaje.
—Realmente sería muy…injusto, si se enojaran porque tienes miedo, Harry. —afirmó el mago sangre pura volviendo a abrazar a su amante.
El nombrado sólo asintió, acurrucándose mejor en su lugar privilegiado entre los brazos de su Dragón, sonriendo mientras lentamente se iba quedando dormido.
Y sí, puede que Harry estuviera aterrado, espantado, pero tener a Draco a su lado mejoraba las cosas, porque si bien el no paraba a uno de sus tantos demonios, lo comprendía, como siempre.
Ciertamente aquí habían muchas opciones, asique elegí la más ¿Fácil? Para escribir, lo gracioso fue que al principio apenas saque el tema y cuando me di cuenta me pase del límite…Asique, sí, otra vez tuve que editar uwu.
¡Tomando en cuenta que me quedan tres días para subir diecinueve drabbles más, mis incoherencias están a mil! Y sí, soy un asco con las cuentas. La parte fea aquí, es que deje para los último los temas en los que tengo un bloqueo horripilante, ¿Genial, no? -.-
Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')
¡Ya saben comentarios, consejos, criticas y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean!~
¡Hasta luego!~
