Summary: En realidad él odiaba esas fiestas, pero tener a Draco a su lado las hacia un poquito más soportables.

Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.

Nota: El actual fic participa en el reto long-fic 2016: Tu OTP. Para el foro Anteiku.

Advertencia: Slash.O sea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Y OC. Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.

Aclaración: Y otra vez, Harry es hijo de Tom Riddle Jr y James Potter.


Momentos

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Fiesta Indeseada.

En realidad, pocas eran las cosas que lograban causar un gran trauma en Harry Potter-Riddle – como por ejemplo ver a sus padres en cierta situación comprometedora, algo que un niñito de diez años no debería ver, y según Nico, un adolescente de catorce mucho menos – y ahora, entre esa para nada extensa lista podía agregar algo verdaderamente perturbador.

Que el par de rubios trabajaran en equipo.

—¿Y por qué demonios tengo que ir? —bufó malhumorado, mientras Draco le acodaba la túnica de gala.

Y sólo para llevarlo a una maldita fiesta.

Se encontraban en Potter-Malfoy Manor, los tres listos para ir a la gran fiesta sorpresa que se había preparado para celebrar que Harry ahora era jefe del departamento de aurores, algo verdaderamente halagador de no ser porque el menor de los hijos del Ministro de Magia Inglesa detestaba ese tipo de eventos.

—Porque eres el invitado de honor, Harry. —dijo con paciencia Nicolaya, ya acostumbrado a la terquedad de su hermanito.

—¿Y? No quiero ir y no iré. —dijo en un bufido el azabache.

Se cruzó de brazos e hiso pucheros, mirando asesinamente a su pareja quién le abrazaba posesivamente por la cintura para evitar que se escapara. Draco ni se inmutó por la venenosa mirada de la que era víctima.

—No te soltaré. —fue todo lo que dijo.

Harry se enfurruñó más y el mago rubio de ojos azules, rodó los ojos, levemente fastidiado. Según Nicolaya Potter-Riddle hasta con ese tipo de intercambios, su dulce hermanito y el insoportable de su cuñado derramaban más miel de la que le era tolerable.

—Como sea. —dijo el jugador de Quidditch, de la nada agarró su varita y con adecuado pero flojo movimiento, susurró. —Desmaius. —y el rubio platino tuvo entre sus brazos a un inconsciente auror. ¿Tú como crees que lo hacíamos participar en esos molestos eventos? Harry heredó ese disgusto de padre por las fiestas de sociedad. —respondió tranquilamente a la muda pregunta.

Malfoy frunció el ceño, y con delicadeza alzó de forma nupcial a su desmayado esposo al tiempo que exclamaba:

—¡Al, Scorp, hora de irnos!

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—Hechizarme era innecesario, sabes. —se quejó el azabache mientras se masajeaba sus adoloridas mejillas.

Habían llegado al lugar de la fiesta hacía cerca de una hora, y desde el preciso momento en que Draco le había despertado, los políticos, magos sangre pura, sus compañeros de trabajo y del Ministerio no habían terminado de salir, viniendo uno de tras del otro, sin permitirle a Potter-Malfoy el descansar por unos momentos, y hasta estaba seguro que más de uno había notado su sonrisa incomoda. Draco sonrió, divertido ante el adorable mohín que su esposo hacía, e ignorando la mirada de muerte que recibía por parte del Jefe de aurores mientras esperaba a que el azabache se sentara a su lado en la mesa que les fue asignada.

—No puedes culparme, si tu no viste venir ese hechizo por parte de tu hermano, yo mucho menos. —se defendió el sanador, intentado hacer una expresión inocente. —Vamos, amor, no seas enojón. —y aparentemente eso hizo enfurruñarse más al azabache.

—Los enojones aquí son tú y Nicolaya. —replicó al fruncir el ceño. —Además de impacientes, yo solo necesitaba un poco de tiempo más para prepararme mentalmente. —dijo al volver a acariciarse las mejillas. —Yo estaba por venir. —aseguró al cruzarse de brazos.

Draco arqueó una ceja al más puro estilo Malfoy, completamente incrédulo ante lo dicho por su Harry, y aún más divertido – pero demostrándolo sólo con una sutil sonrisita ladina – agarró una de las manos del menor, entrelazando sus dedos.

—¿En serio? —cuestionó al mirar al otro mago, el hijo menor del Ministro asintió. —¿Y por qué? Es raro que quieras venir voluntariamente. —dijo realmente curioso.

Y Harry no tardó en tener todos los colores subidos. Avergonzado, desvió la mirada hacia donde sus hijos junto con su papá estaban haciendo quién-supiese-qué travesuras a escondidas para no enojar a su padre.

—Porque dijiste que me acompañarías. —susurró bajito.

El Slytherin observó sorprendido al hombre de orbes esmeraldas antes de sonreír encantado, y como si fuera algo planeado, la música comenzó a sonar y lentamente algunas parejas se iban en medio del salón para bailar un poco. El matrimonio Potter-Malfoy obviamente no fue la excepción.

—¿Bailamos? —dijo el rubio al ofrecerle su mano a Harry, éste la acepto con una sonrisa.

En realidad él odiaba esas fiestas, pero tener a Draco a su lado las hacia un poquito más soportables.

—¡Albus y Scorpius Potter-Malfoy! ¿Dónde diablos metieron esa cosa asquerosa? —cuestionó Tom Riddle persiguiendo disimuladamente a sus nietos mientras James se reía junto con sus más cercanos.

Y el estar con sus niños y el resto de su familia las hacía más divertidas.


Dudo que este sea el último drabble del año pero igual:

¡Que tengan un próspero y feliz año nuevo!

Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')

¡Ya saben comentarios, consejos, criticas y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean!~

¡Hasta luego!~