Summary: Aprender a conducir en serio era algo irritante, pero mientras tantos podía aprender que otro uso se le podía dar al auto junto con Harry…

Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.

Tema: Colaboración con otro escritor. [Hime-chan Natsumi]

Advertencia: Slash. O sea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.

Nota: Cariño, gracias por aceptar ayudarme. Te adoro, Hime-chan :3


Momentos

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Aprendiendo a Conducir.

Era un día especialmente caluroso de verano en el Londres Muggle, y en una de las carreteras menos utilizadas que era adornada por el dorado de los trigos largos que le rodeaban se podía ver un auto platino estacionado en uno de los lados de la extensa calle y dentro de éste se encontraban dos hombres jóvenes, uno rubio y el otro azabache. Draco Malfoy maldijo entre dientes, sentado en el asiento del piloto, apretando con fuerza el volante del automóvil que estaba entre sus manos, mientras tanto la persona sentada en el lugar del copiloto, suspiró, manteniendo una sonrisa tranquila mientras pasaba su mirada esmeralda por el paisaje que lo rodeaba; luego de pasados unos minutos el azabache fijó sus orbes, escondidas tras unas gafas, en el rubio malhumorado al que estaba enseñando a conducir.

—Solo pisa el cloch y el freno. Gira la llave y mientras quitas el cloch aceleras.—dijo suavemente, removiéndose en su lugar, intentando mantener la poco tranquilidad que le quedaba.

El blanquecino mago gruñó por lo bajo, mirando por el rabillo del ojo al Cara Rajada, conteniendo con todo su ser las ganas de gritarle porque al fin de cuentas, Harry sólo intentaba ayudarlo. Bufando por quién supiese qué número de vez, Malfoy dejó caer su cara contra el volante, provocando que la bocina sonara; hacía calor, estaba irritado, cansado y seguramente sudado de no ser por el hechizo que el mago azabache había puesto sobre ellos, apretó el volante de nueva cuenta, ¿Por qué demonios estaba intentando aprender a conducir esa maldita cosa muggle? Oh claro, por culpa de esa jodida apuesta que había hecho con la Comadreja y la Chica Weasley, y para colmo sin usar magia.

—Draco...

El nombrado levantó la cabeza posando sus orbes plateadas sobre el menor, y estaba por reñirle pero en cuanto notó como los rayos se reflejaban contra la piel clara de su León, quedo sin habla por unos instantes.

Harry se veía encantador...

—Ya se, Potty. No soy lento como la comadreja.—replicó el rubio al hacer lo dicho por su maestro.

El chico de las gafas hizo un mohín, molesto ante el apodo al tiempo que fijaba su mirada al frente pero, cuando Draco quitó rápidamente el pie del cloch y haciendo que el carro se apagara de repente, Harry dio un pequeño salto en su lugar. La mirada molesta del ex-Slytherin le dejó más que claro que lo había vuelto a hacer, bueno por lo menos esta vez no había gritado; respirando hondo, el de la extraña cicatriz en la frente le regaló una sonrisa nerviosa - que intentaba ser una tranquila - al mayor, éste, por su parte, sólo suspiro.

Acomodándose mejor en su lugar, Malfoy se pasó una de sus manos por su cabello rubio platinado.

A este paso seguramente terminaría matando del susto al moreno.

—Mejor hubiera empezado con el automático. Y...— pensó mientras veía por el rabillo del ojo a su acompañante el cual movía los labios, murmurando cosas. Pero en cuanto el blanquecino se percató del camino de sus pensamientos un brillo oscuro apareció en sus orbes.—No, ese es para niñas.—susurró ante la mirada confundida del mago azabache.

—Intentémoslo una vez más, y luego vayamos por algo de comer. —dijo el de las gafas redondas aún algo confundido.

El mayor suspiró, resignado, volvió a poner el pie sobre el cloch, quitándolo lentamente, mientras Potter observaba con atención, sonriendo levemente al ver que de momento todo iba como se suponía que debía ir, demostrando que, ni él era tan mal maestro, ni Draco tan mal estudiante. En cuanto el carro hiso un ruido, como si se quejara muy en su idioma, ambos magos jóvenes notaron que el aristócrata blondo había olvidado dejarlo en neutral, lo que provocó que el azabache se masajeara el puente de la nariz y que el conductor novato rodara los ojos.

Maldito transporte muggle.

Terco como solo un Malfoy podía ser, el mayor de los dos volvió a intentar, pero cuando al no acelerar lo suficiente, el auto se apagó, dejó el asunto por la paz y prefirió intentar otra cosa. Aprovechando la momentánea distracción de su maestro, como pudo, se acercó a él y le dio un beso en ese lugar en específico que le encantaba al otro mago.

—¿Q…Qué…?—dijo un sonrojado Potter, mirando sorprendido a su pareja.

El sangre pura sonrió de una forma torcida. —No eres buen maestro, León. Pero yo sí, ¿Quieres que te enseñe algo? —dijo con un brillo juguetón en sus ojos.

Antes que el dueño de las orbes esmeraldas pudiera decir algo para quejarse – como se veía quería hacer – Draco le robo un para nada casto beso a su novio, el cual fue seguido por muchos más, entre caricias y otras cosas.

Aprender a conducir en serio era algo irritante, pero mientras tantos podía aprender qué otro uso se le podía dar al auto junto con Harry…


*Auto sapark; estándar.

Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')

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¡Hasta luego!~