Capítulo 36

Kate cerró los ojos placenteramente mientras disfrutaba de su chocolate favorito. Era domingo, no tenía que ir a ningún lado hasta el día siguiente y Rick se había ido a cenar con Alexis y su nuevo novio…

La ocasión era ideal para darse un gusto. Sobre todo porque a Rick le disgustaba un poco que comiera dulces porque el médico le había recomendado que cuidara su peso, para poder llegar bien a término.

Pero esos días los antojos la estaban matando y no tenía nada de malo que fuera generosa con sus deseos…

Cambió el canal, buscando algo interesante para entretenerse. No encontró nada. Y cuando se disponía a ir a dormir, escuchó la puerta.

Escondió el papel en el bolsillo de su bata y se mordió el labio deseando que él no la descubriese.

-Hey… llego justo para compartir contigo un café…- dijo él y besó su frente.

-De hecho estaba a punto de irme a dormir… ¿cómo te fue?

-Bien… el chico no es nada del otro mundo pero Alexis está feliz y yo me alegro…

-Rick… el chico nunca será el ideal…- dijo y sonrió cuando él suspiró con pesadez.

-Es cierto…- dijo y se acomodó a su lado, abrazándola con ternura- ¿Qué hacías?

-Nada… no encontré demasiado para ver en televisión, me iba a la cama… ¿vienes?- le dijo y alzó la ceja seductora.

-Mmm…- dijo él y se inclinó levemente para besarla- si me invitas así…- le dijo sobre los labios seduciéndola y ahí fue cuando sintió el olor al chocolate.

Kate besó sus labios habiéndose dado cuenta de que él la había descubierto y luego lo miró a los ojos.

-¿Estuviste comiendo chocolate?- le preguntó con seriedad.

-Tenía antojo…- protestó Kate.

-Lo sé, amor… pero recuerda lo que dijo el médico…

-El médico no tiene que vivir con mis hormonas, con mis cambios de humor ni mis antojos…- insistió Kate.

-¿Era muy grande?- le preguntó Rick para sacarle seriedad.

-Un poco…- dijo y miró hacia abajo.

-Y me lo estabas ocultando…

-Sí… no quería que te enojaras…- dijo sin mirarlo aún.

-Yo no me enojo, Kate… se que si lo comiste es porque tenías muchas ganas… pero entiéndeme, yo me preocupo por ti y por los bebés…

-Tienes razón… lo siento…- dijo ella e hizo un puchero que lo hizo sonreír.

-Si tienes antojo de un chocolate, come uno pequeño, o un bombón…

-Es cierto…- dijo ella y se inclinó sobre él- gracias por cuidarnos…- lo besó dulcemente.

Rick acarició su espalda suavemente, pero se dio cuenta de que Kate esperaba más. Esos días se había vuelto bastante demandante y aunque no le dijera nada, él sabía que ella necesitaba algo de atención…

Deslizó su bata hacia abajo y comenzó a besar sus hombros, que habían quedado al descubierto. Ella jadeó apreciativamente mientras abría su camisa, ansiosa por acariciar su piel.

Kate murmuró algo que él no escuchó y se sentó sobre sus rodillas, frente a él y lo miró con deseo. Rick sonrió, admirado de cómo esa mujer, luego de incontables veces en que habían tenido intimidad, seguía afectándolo como si el tiempo no hubiese pasado…

-¿Quieres ir a la cama?- le dijo él cuando ella se quitó la parte de arriba del pijama.

-Lo único que quiero, es a ti…- dijo ella en voz baja, grave y sexy.

Rick la tomó de la nuca y la acercó a él en un beso profundo e interminable.

-Ven…- dijo él y la ayudó a levantarse- estaremos más cómodos…

Kate accedió y fueron a la cama. Él la hizo recostar y le quitó lo que quedaba de ropa. La besó con cuidado, en un punto tenía miedo de causarle algún daño a ella o a los bebés…

Recorrió todo su cuerpo con caricias y la escuchó, teniendo en cuenta sus deseos.

Un rato más tarde, ella lo sorprendió tomando la iniciativa e intercambiando lugares con él. Rick la observó frente a él como si no la conociera, como la primera vez…

Y cuando Rick sentía que estaba al borde del clímax solamente por las caricias de ella, Kate se acomodó a su lado y suspiró.

-¿Qué pasa?- preguntó él.

-Nada…- dijo ella y volvió a suspirar.

-¿Entonces?- quiso saber él.

-No lo sé… creo que me distraje… no puedo explicarlo… - dijo con seriedad.

Rick intentó un poco más, la estimuló, pero se dio cuenta de que ella estaba algo incómoda por la situación y siguió besándola un momento más, sintiéndose algo frustrado…

-Esto no es culpa tuya, Rick…- dijo comprensiva- seguramente son las hormonas…

-Sí… puede ser…

-Pero te quedaste con las ganas…- dijo ella y soltó una carcajada- lo siento… no me río de ti, sino de la situación… y también de los nervios…

-No te preocupes…- le dijo él intentando controlar su deseo- descansa…

Kate se acomodó bajo las mantas y él la abrazó un momento.

Rick se dio cuenta de que le costaba trabajo dormirse. Pero no se movió, se quedó al lado de Kate, observándola dormir, práctica que había aprendido a disfrutar hacía poco…


Al otro día cuando ella se despertó, se mordió el labio con impotencia. Rick estaba dormido a su lado, su erección matutina casi incomodándolo y ella no sentía absolutamente nada…

No era que no pudiese hacer un esfuerzo y tratar de concentrarse, sino que él se daría cuenta de que ella no estaba tan motivada y quizás le molestaría más…

Decidió que hablaría con su obstetra y le preguntaría si esa sensación era normal… estaba casi segura de la respuesta que escucharía, pero quería estar tranquila…

Se levantó en puntas de pie y se acercó a la mesa del desayunador. Su celular había quedado ahí… se fijó la hora y se encogió de hombros, no le importaba si era un mal momento…

-Hey Doc…-le dijo a su obstetra- disculpe la hora, soy Kate… solo… solo tengo una duda y me gustaría saber su opinión…

-Dime, Kate…- el médico sonaba adormilado, pero no dijo nada.

-Resulta que anoche… estábamos… con Rick a punto de… bueno, usted sabe… el juego previo fue genial, pero cuando íbamos a… pasar a lo más importante, de repente el deseo se esfumó… y no pude hacer nada al respecto…

-¿Te refieres a tu deseo o al de Rick?

-Al mío… por eso me molesta… yo no quiero que Rick piense que…

-Rick no pensará nada si le explicas… tu problema es por el desequilibrio hormonal que produce el embarazo… es todo… habrá momentos en que no querrás ni verlo y otros en que no podrás quitarle las manos de encima…

-Entiendo… y esto, ¿es pasajero?

-Depende… en algunas pacientes dura más tiempo que en otras… pero debes relajarte, Kate… yo sé que no quieres hacerlo sentir mal a Rick… pero él debe intentar comprenderte…

-Gracias doc…- dijo y cuando cortó, sintió las manos de Rick en su cintura y sus labios en su cuello.

-Buenos días, sra. Castle…- le dijo perdido en su perfume.

-Buenos días amor…- dijo ella y sonrió.

-No te hagas problemas… iremos despacio… si no tienes ganas, solo avísame… todo está bien…- dijo y la abrazó con ternura…


¿Qué les pareció? Muchas gracias por leer y les cuento que estoy trabajando en una nueva historia que les presentaré esta semana o tal vez la otra. Gracias por estar ahí, apoyándome SIEMPRE!