ANHELOS
CAPITITULO 2
Ambos se dirigieron a una pequeña cafetería y después de ordenar George pregunto -
- ¿Para que quiere saber donde esta el Sr. Andrew? ¿acaso le pasa algo malo srita. Candy?
- Yo estoy bien George, pero me temo que secuestraron a un amigo mío muy querido, el tiene amnesia y tengo miedo de que le vayan a hacer daño, por eso necesito pedirle al abuelo William que me ayude a encontrarlo
- ¿Por qué piensa eso srita. Candy?
- Es que unos vecinos me dijeron que lo habían visto el día de ayer cerca del centro con unas personas muy extrañas, y luego el tuvo un accidente y yo ni siquiera se si esta bien, estoy tan angustiada George, no se que hacer - menciono esta con ojos cristalinos
- Srita. Candy ¿Por qué decidió cancelar su viaje a Broadway? pensé que ud. estaría en Broadway
- Así era al principio, pero decidí regresar ayer mismo, No podía dejar a Albert solo, por eso regrese, pero… Espere un momento ¿Cómo sabe ud. que yo me iría a Broadway?
Por un momento George no supo que contestar pero luego de unos segundos respondió con toda calma –
- Recuerde que el sr. William siempre me dice que este al pendiente de ud.
- Es cierto, George necesito que me diga donde lo puedo encontrar
- Srita. Candy disculpe si me entrometo, ¿pero porque tanto interés en ese amigo suyo?
- George, me he dado cuenta de que estoy enamorada de el, y necesito encontrarlo, además le quiero dar la gracias al abuelo William por todo su apoyo, pero quiero dejar de ser una Andrew
- ¿Y se puede saber porque no quiere llevar más el apellido de los Andrew?
- Porque descubrí que ese amigo también me ama y como se que se van a oponer a que yo tenga una relación con el prefiero renunciar a su ilustre apellido que renunciar al amor de Albert
- Srita. Candy ¿ha pasado algo entre uds. dos?
- ¡George! Claro que no, Albert es un caballero, el siempre me ha respetado
- Discúlpeme srita. Candy
- George dígame donde puedo encontrar al abuelo William, por favor se lo ruego.
George se conmovió mucho al ver a Candy tan angustiada y casi al borde de las lágrimas entonces dijo –
- Ahora mismo la llevare a donde se encuentra el Sr. William Andrew
- Gracias George, es ud. un angel, muchas gracias ¿el se encuentra aquí en Chicago?
- No srita. Candy, el se encuentra en Lakewood
- Entonces vamos por mi maleta, para irnos ahora mismo
- Claro vamos.
George espero a Candy afuera del edificio y esta tomo su maleta con una mano y a poupett con otra mientras le decía –
- Tú también vienes conmigo poupett, pero tienes que portarte bien ¿eh?
George la vio acercarse y de inmediato se acerco a ayudar a Candy, miro a poupett y sonrió satisfecho al imaginar la cara de sorpresa que pondría Albert al ver Candy y a poupett.
Que lejos estaba Albert de imaginar la llegada de Candy a Lakewood, decidió salir a caminar un poco para despejar su mente, la soledad de aquella enorme mansión lo asfixiaba, como anhelaba estar nuevamente en aquel pequeño departamento, aquel era su verdadero hogar y ella alegraba ese pequeño lugar con su sola presencia., entonces pensó para si –
- Me siento atrapado en este enorme lugar, tu sin quererlo me hiciste tu prisionero, ¿Cómo hago para liberar mi corazón de ti? Eres mi mayor anhelo Candy, cuando estaba a tu lado nada me hacía falta, en cambio ahora me falta todo, ¿podre olvidarte algún día? ¿como olvidar esa sonrisa tuya que iluminaba cada día mi existencia?
Siguió caminando hasta llegar a la cascada y recordó la vez que la salvo, también le vino a la mente la primera vez que la vio llorando desconsolada cerca de aquella colina, desde entonces quedo prendado de su sonrisa y de sus ojos, le causo tanta ternura verla tan desvalida y a la vez tan fuerte, quien iba decir que terminaría locamente enamorado de aquella chiquilla que alguna vez solo le había inspirado ternura y ganas de protegerla, aquella que alguna vez fuera su pupila, ahora le había robado el corazón y el se sentía desvalido sin ella, necesitaba de su presencia, pero sabía que tendría que renunciar a su amor porque ella amaba a su amigo, siempre que le hablaba de el con tanto entusiasmo, sentía como una llamarada de celos lo invadía cada vez mas y dijo –
- Candy, perdóname, pero lo mejor será que deje de tratarte, no voy a soportar verte al lado de el, no quiero, no puedo, el amor es algo muy difícil de ocultar y los celos aún mas, mi pequeña princesa nunca te voy a desamparar, siempre estaré el pendiente de ti, pero de lejos.
Albert paso toda la mañana recostado sobre la hierba y escuchando el correr del agua, regreso por la tarde y comió un poco para luego encerrarse en un enorme y elegante salón.
Candy y George llegaban por fin a Lakewood, ella iba un tanto nerviosa, por fin iba conocer al hombre que le había ayudado tanto, se preguntaba como reaccionaria ante su petición, ¿se molestaría por pedirle que le quitara el apellido de los Andrew? o peor aún, ¿se negaría a ayudarle a buscar a Albert? Cuando por fin el auto se detuvo frente a la enorme mansión George miro que Candy tenía las manos entrelazadas y sonrió amablemente para después decirle –
- No este nerviosa srita. Candy, ya vera que el Sr. Andrew es una muy buena persona y estoy seguro que comprenderá el motivo de su visita
- Es que tengo miedo de que no acceda a ayudarme a buscar a Albert, además no quiero que vaya a pensar que soy una malagradecida por pedirle que me retire el apellido Andrew para hacer vida con Albert, claro eso después de que lo encuentre
- Dígame una cosa srita. Candy, ¿Qué pasaría si el sr. William se opusiera a que ud. y el joven con quien estuvo conviviendo sostuvieran una relación? – interrogo interesado George para ver la reacción de Candy
- De cualquier manera lo haría
- ¿A pesar de que el sr. Andrew se opusiera?
- A pesar de eso George – contesto Candy muy segura.
George quedo más que satisfecho por la seguridad con que Candy había respondido a su pregunta y dijo –
- ¿Le parece bien si entramos?
- Si George entre mas rápido mejor.
Cuando entraron a la mansión Candy vio algunos retratos de Anthony, Stear Archie y otro joven un poco mas mayor que sus primos y noto que ese joven tenía un enorme parecido con Anthony, se pregunto - ¿acaso sería el príncipe que vi cuando niña? de pronto George dijo –
- Espere un momento aquí por favor, voy a avisarle al sr. William que desea verlo
- Si George, gracias.
Este se dirigió al enorme salón donde sabía que estaría Albert, toco y abrió un poco la puerta, Albert al verlo dijo bastante extrañado –
- Pero George ¿Qué estas haciendo aquí? ¿acaso le paso algo a Candy?
- Descuida William, ella esta bien, tanto que esta aquí
- ¿Cómo que aquí? ¿te refieres aquí a la mansión?
- Si William, esta abajo esperando hablar contigo
- ¿Le dijiste quien soy? – interrogo Albert molesto
- No William, pero me pidió verte
- Entonces ¿no se fue a Broadway?
- No y será mejor que platiques con ella, creo que te dará gusto saber porque esta aquí.
Albert un tanto extrañado y con el corazón brincando de emoción le contesto a George –
- Esta bien.
Entonces George bajo y vio a Candy caminando angustiada de un lado a otro, y le dijo –
- Venga srita. Candy, el Sr. Andrew acepto verla
- George, ¿el abuelo William no esta molesto porque vine?
- Molesto no, pero si bastante extrañado, aquí es, la dejo para que hable tranquilamente con el
- Gracias George.
Candy toco y entro al no obtener respuesta, miro un enorme y elegante sillón y vio que aquel a quien creía el abuelo William se encontraba de espaldas, Candy se aclaro un poco la garganta antes de hablar y por fin dijo –
- Buen día abuelo William, se que tal vez se estará preguntando el porque el atrevimiento de mi visita.
- Albert fingió un poco la voz y dijo –
- Así es jovencita, ¿Por qué has venido a verme?
Candy pareció de pronto reconocer la voz de Albert en aquel hombre que le daba la espalda pero luego pensó –
- Por todos los cielos, estoy tan angustiada por Albert que hasta creo que la voz del abuelo William se le parece bastante.
Moviendo un poco la cabeza en forma negativa prosiguió -
- Vera ud. abuelo William, hace un año que convivo con un amigo muy querido en Chicago, el siempre me ha respetado desde luego, eh ¿sabe? El… bueno decidí llevarlo a vivir conmigo porque el sufrió un accidente y perdió la memoria, y desde luego porque lo conozco desde que yo era una niña y se que es un hombre bueno y decente, ud. debe de estar enterado que yo soy enfermera, por eso decidí cuidarlo, ya sabe era mi deber y…
- Espera un momento Candy
- Perdón creo que hable demasiado rápido – menciono Candy apenada
- Algo así jovencita, ¿sabes? tenía entendido que viajarías a Broadway a ver la obra que protagonizaría tu novio ¿Por qué decidiste regresar? – interrogo Albert un tanto extrañado por el comportamiento de Candy
- Porque algo dentro de mi corazón me decía que ese amigo tan querido me estaba necesitando
- ¿Por qué pensaste eso?
- No sabría como explicarle abuelo William, pero no me equivoque, porque en cuanto llegue al departamento me dijeron que este había tenido un accidente, corrí a buscarlo a hospital y no lo encontré, salí desesperada a buscarlo pero no he sabido nada de el desde entonces y luego unos vecinos me dijeron que lo habían visto con unos maleantes, tengo miedo de que lo hayan secuestrado para hacerle daño, ayúdeme a encontrarlo por favor – suplico Candy cubriéndose el rostro y comenzando a llorar desconsoladamente.
- No llores Candy, me parte el alma y el corazón escucharte llorar – dijo Albert levantándose del enorme sillón y volteando hacia el enorme jardín, conteniendo las ganas de abrazarla y consolarla.
Candy al escuchar la voz de Albert se descubrió el rostro y miro la alta e imponente figura de el y dijo bastante sorprendida –
- ¿Albert? ¿Albert eres tú?
- Si pequeña soy yo – dijo Albert volviéndose hacia ella
- Pero… pero ¿que estas haciendo tú aquí?
- Candy, mi nombre es William Albert Andrew
- ¿Entonces tú eres el abuelo William?
- Así es pequeña, ven cálmate por favor – le dijo Albert al verla tan angustiada y confundida a la vez
- Albert yo tuve tanto miedo por ti, por ud. no se como llamarlo ahora
- Pequeña, llámame como siempre por favor, para ti soy Albert
- Albert, ¿desde cuando recuperaste la memoria?
- Ayer, al parecer un auto me golpeo y cuando estaba en el hospital lo recordé todo
- Albert ¿Por qué no regresaste al departamento? ¿Por qué me abandonaste? No sabes lo angustiada que estaba – dijo Candy volviendo a llorar.
Albert seco cuidadosamente las lagrimas de ella con el pulgar, y tomándola por la barbilla la miro fijamente y le dijo en tono cariñoso –
- Candy si pensaba regresar – mintió
- ¿Entonces porque no me dejaste ni una nota?
- Porque no tuve tiempo pequeña
- O porque tal vez nunca tuviste la intensión de regresar – le reprocho ella dolida
- Ven Candy, vamos a dar un paseo.
Cuando salieron George los miraba desde una ventana y sonrió al ver que el rostro de Albert era distinto, William se había enamorado de Candy, hacía tiempo que lo sospechaba, siempre le pedía a el que se hiciera cargo de lo que ocupase Candy, pero antes de su desaparición una vez conversando con el lo escucho decir muy animado que Candy se había vuelto una jovencita muy hermosa y atractiva, desde luego que le había aclarado a este que lo decía como su tutor solamente, pero George nunca le había escuchado hablar de nadie con tanta emoción.
Albert y Candy caminaban en silencio, ella por su parte pensaba –
- Ya no podre decirle lo que siento por el, esto es horrible, el hombre que amo ahora resulta que es mi tutor y además la tía Elroy me odia, pero ¿y el? Tal vez en su amnesia se enamoro de mí, pero ahora que recupero la memoria…
Candy soltó un enorme suspiro y Albert volteo a mirarla de soslayo pero no dijo nada, estaba tan confundido y también pensó –
- Aún me cuesta mucho trabajo creer que estas aquí pequeña, dices que estabas muy preocupada por mi, pero jamás mencionaste que me amabas, solo dijiste que yo era un amigo muy querido ¿Qué pasara con Terry y contigo?
Entonces el rompiendo aquel incomodo silencio le dijo –
- Me da mucho gusto que estés aquí conmigo Candy
- Y yo estoy tan contenta de haberte encontrado Albert, no sabes la angustia que pase, pensé tantas cosas malas
- ¿Te preocuparía mucho que algo me pasara?
- Oh si, muchísimo
- ¿Tan desvalido crees que soy? ¿Crees que soy un hombre que no puedo defenderme de maleantes?
- Claro que no, tú eres un hombre muy fuerte, grande, y musculoso – menciono ella un poco apenada.
Albert al verla sonrojarse sonrió y le dijo –
- Jamás hubiera imaginado que pensaras todo eso de mi
- Bueno si, pero también eres dulce, tierno y noble y las personas malas aprovechan esas bondades para hacerle daño a la gente tan buena como tú, por eso estaba tan preocupada-
Candy, ¿Qué va pasar contigo y con Terry? ¿no crees que se vaya a molestar porque no fuiste al estreno?
- Bueno, pues espero que el entienda el motivo de mi regreso, además le escribí una pequeña carta diciéndole el porque faltaría, seguro que comprende
- ¿Lo amas mucho?
- Le tengo afecto, que es diferente
- ¿Y a mí? – pregunto Albert sin pensar
- También te tengo afecto, pero es distinto
- Claro, es un afecto de amigos ¿cierto?
- Albert ¿Por qué me estas preguntando todo esto?
- Simple curiosidad
- Albert ¿no recuerdas haber olvidado nada en el apartamento?
- Pues la verdad es que no, espera ahora que lo mencionas…
- ¿Recuerdas algo? – interrogo Candy emocionada
- Recuerdo que ese día que te fuiste salí con poupett a dar un paseo y luego tuve el accidente y cuando estaba en el hospital ella no estaba conmigo
- Ah claro poupett, no te preocupes porque la traje conmigo – dijo Candy simulando una sonrisa
- ¿De veras? ¿y donde la dejaste?
Candy jamás imagino que llegaría sentir celos de una mofeta, pero sin embargo le molesto escuchar a Albert decir que solo recordaba haber dejado a poupett ¿y que pasaba con el poema que el había escrito diciéndole que la amaba? ¿Qué se encontraba triste sin ella? Candy sonrió melancólica y le dijo –
- Cuando llegamos la solté por aquí, seguro que no tarda en aparecer
- Tienes razón, andará dando un paseo por los alrededores
- Albert, ¿entonces ni Archie ni Stear saben tampoco quien eres?
- No Candy, nadie mas que la tía Elroy, George, algunos miembros del consejo y ahora tú lo saben, le pedí a George que le avisara a la tía Elroy que estaba aquí, pero que no quería ser molestado por nadie
- Albert ¿Cómo es que tú eres el abuelo William siendo tan joven?
- Mis padres murieron muy jóvenes y yo quede como el sucesor del clan Andrew, pero como era muy joven la tía Elroy me mando a estudiar, lejos, después George se encargo de prepararme para hacerme cargo de los negocios, yo estaba harto de todo y decidí viajar por todo el mundo, cuando decidí regresar finalmente a América el tren donde viajaba exploto y pues paso lo de mi amnesia
- Comprendo
- Candy, te gustaría ir un rato a la cabaña
- Claro vamos.
Candy se sentía muy desilusionada de que Albert no hubiese recordado el poema, pero pensó que tal vez sería lo mejor ya que Albert seguía siendo su tutor y ella no podría jamás aspirar al amor de el, ¿quien era ella para pretender que el la amara? Tal vez el en su amnesia la amaba, pero ahora que había recuperado la memoria ese amor se había esfumado, que cruel era el destino con ella, necesito de verlo perdido para darse cuenta de cuanto lo necesitaba a su lado y sobre todo de cuanto lo amaba, Albert noto la seriedad de ella y le pregunto –
- ¿Qué pasa contigo pequeña?
- Nada es solo que…
- Habla Candy, no te quedes callada, ¿o es que me estas ocultando algo?
- No, no te oculto nada, ¿sabes? me llamo mucho la atención un retrato que vi en la mansión
- Bueno Candy hay varios ¿puedo saber cual en especial?
- Si, había retratos de los chicos, pero también había uno de un joven muy parecido a Anthony, solo que ese joven era un poco más mayor.
Albert sonrió un poco de medio lado y deteniéndose en seco la tomo de ambas manos para enseguida mirarla fijamente y decirle –
- Ese es aquel chico del espacio al que le dijiste llevaba faldas y que su música sonaba como caracoles arrastrándose
- ¡Albert! ¿tu como sabes eso?
- Pequeña, lo sé porque ese chico era yo
- Tú… ¿tú eres mi príncipe de la colina?
- Me temo que si Candy, y gracias por llamarme príncipe, eso es un halago para mi
- Albert, yo te he buscado por tanto tiempo… te he buscado desde que era una niña, nunca te he olvidado mira aquí traigo tu insignia, siempre la cargo conmigo
- ¿Y porque lo haces pequeña?
- Porque siento como si el príncipe, bueno en este caso tu siempre estuvieras conmigo y además me da suerte
- Esa insignia me la heredo mi padre, no sabes lo enojada que se puso la tía Elroy al enterarse que la había perdido
- Ahora mismo te la devuélvo
- Quédatela Candy, es tuya
- Pero me dices que es la herencia de tu padre, yo no puedo, no debo, es algo muy especial e importante para ti
- Así es, pero tu eres mucho mas importante y especial para mi Candy – menciono Albert acariciando con ternura el rostro de ella, haciendo que un escalofrió recorriera su cuerpo y esta cerrara sus ojos y entreabriera los labios.
Albert de pronto se sintió confundido, era como si ella lo estuviese invitando a besarlos, suspirando fuertemente y haciendo uso de todo su dominio le dijo a Candy –
- Mira pequeña, ya casi llegamos
- Si, es cierto, será mejor que continuemos ¿verdad?
- Espero que poupett se encuentre ahí
- Casi estoy segura de que así es – dijo Candy sonriendo.
Cuando llegaron efectivamente poupett estaba ahí, en cuanto vio a Albert salto a su hombro y Albert feliz acariciaba la cabeza de la pequeña y traviesa mofeta, Candy miraba la hermosa escena y de pronto pensó –
- No sabes como te envidio en estos momento poupett, tú le puedes demostrar a Albert tu cariño en cambio yo…
Albert al notarla tan seria le pregunto –
- ¿Pasa algo?
- No, es solo que me conmueve mucho ver como quieres a poupett
- También te quiero a ti Candy, claro de una manera diferente
- ¿Y de que manera me quieres?
- Bueno, ya sabes que eres muy importante para mi, eres mi amiga, eres mi confidente
- Es cierto, somos y siempre seremos grandes amigos ¿verdad?
- Los mejores, ¿te parece si regresamos?
- Claro.
Cuando regresaban Candy no pudo evitar decirle a Albert un poco antes de entrar a la mansión –
- Te quiero mucho Albert, tuve tanto miedo de perderte, por favor prométeme que nunca mas te iras de mi lado
- Te lo prometo Candy.
CONTINUARA…
Pues bien chicas, gracias por acompañarme nuevamente, con sus comentarios me dan nuevas ideas, y este fic es de todas uds. porque créanme que cada comentario lo tomo en cuenta por eso digo que este fic es de todas uds.
Con mucho cariño su amiga Demonyc o Mony como uds. quieran decirme.
