ANHELOS
CAPITULO 4
George decidió retirarse también para darles un poco mas de privacidad, y cuando ambos se quedaron solos Albert dijo –
- Candy disculpa a la tía Elroy por favor, no tenia ningún derecho de hacerte ese tipo de preguntas
- No tienes porque disculparte Albert, es natural que quiera saber que tipo de afecto siento por ti y por Terry – menciono ella sintiendo arder sus mejillas.
Albert la miro profundamente, por un momento estuvo a punto de confesarle cuanto la amaba, sin embargo se contuvo y sonriendo un poco menciono –
- ¿Y ya pensaste que disfraz usaras?
- Todavía no estoy muy segura
- Entonces quiere decir que ya tienes contemplado alguno ¿verdad?
- Bueno es que me gustaría que mi disfraz fuera relacionado con el tuyo, claro si no te molesta
- Claro que no me molesta, por el contrario es un halago para mi, ¿sabes? tu me debes un baile y creo que ha llegado el momento de que cumplas
- No comprendo
- ¿Recuerdas el día del festival de mayo?
- Claro que si, ese día me castigaron y tu me mandaste los disfraces de Romeo y Julieta, que por cierto me fueron de mucha utilidad para poder asistir al festival
- Pues bien, recuerdo haber sido invitado, pero después me informaste que estarías castigada, debo admitir que me sentí un tanto desilusionado
- Lamento tanto mi comportamiento…siempre fui algo desobediente
- No Candy, no lo digo por eso, sino porque ese iba a ser nuestro primer baile, pero ahora lo podemos remediar, el día de mi presentación estarás a mi lado y me gustaría que tu fueras vestida de Julieta y yo de Romeo
- ¡Albert! eso me parece una idea maravillosa
- ¿En verdad?
- Claro que si
- De cualquier manera me gustaría saber en que habías pensado Candy
- En realidad también había pensando en ese disfraz, en ocasiones siento como si fuéramos dos almas gemelas ¿tu no Albert?
- Albert tomo de las manos a Candy y le dijo –
- Candy yo siento tantas cos…
No pudo terminar la frase porque Dorothy entro para preguntar si se les ofrecía algo, Albert soltó de inmediato las manos de Candy y solo menciono –
- No Dorothy, gracias ya no se nos ofrece nada
- Disculpe Sr. Willian, no quise interrumpir
- No interrumpiste nada Dorothy – menciono Candy un tanto desilusionada
- Pues bien Candy, ya es un poco tarde y casi no has descansado, además yo tengo que escribir la nota para mandársela a Stear
- Tienes razón Albert, me retiro a descansar, buenas noches
- Espera Candy, te acompaño.
Ambos iban en un profundo silencio mientras subían las escaleras, Albert apenas podía creer cuan cerca estuvo de decirle a Candy lo que sentía por ella, por un momento se sintió un poco molesto por la interrupción de Dorothy, sin embargo ahora lo agradecía profundamente, tal vez era lo mejor, pues en el fondo de su corazón pensaba que si lo hubiera hecho las cosas ya no serían iguales y que tal vez ella decidiera irse antes de su presentación., cuando finalmente estuvieron frente a la habitación de ella ambos suspiraron y Albert dijo –
- Bueno Candy, ¿te parece si mañana salimos a dar un paseo a caballo?
- Claro que si
- Perfecto, entonces paso por ti mañana temprano, descansa Candy, ah y prepárate por que yo soy un muy buen jinete
- Y yo soy mejor amazona, ya lo veras Albert – lo reto Candy con una hermosa sonrisa
- Ya lo veremos mañana, buenas noches.
Albert se despidió de ella para luego darle un leve beso en la mejilla, pero Candy sorpresivamente volvió un poco el rostro y el beso casi rozo la comisura de sus labios haciendo que Candy temblara un poco y el corazón de Albert comenzara a latir apresuradamente, acto seguido Candy se metió rápidamente a la habitación dejando a Albert afuera bastante confundido, y con el corazón a punto de explotar por la emoción, se retiro de ahí segundos después mientras se preguntaba –
- ¿Qué fue eso? si Candy no se hubiera encerrado en su habitación creo que no hubiera podido contenerme, ¡Dios! ayúdame a controlar mis sentimientos, no quiero asustarla.
Después camino hacía donde era la biblioteca y después de servirse un poco de whisky para relajarse comenzó a escribir la pequeña nota para Stear., cuando termino salió un poco a caminar por el inmenso jardín, la noche estaba estrellada y demasiado callada, de pronto sintió la presencia de alguien, se volvió un poco y miro que era George quien le dijo –
- William, pensé que ya estarías dormido
- No, no tengo sueño, me siento algo inquieto
- ¿Puedo saber porque?
- Bueno, es que me preocupa mucho Alistear, espero convencerlo para que no se enliste
- Stear es un muchacho inteligente y creo que entenderá
- Pero es un muchacho al fin y al cabo George, y cuando uno es joven comete muchas equivocaciones, nos dejamos guiar por nuestros impulsos, nos volvemos ciegos ante algunas circunstancias
- Caramba William, estas hablando como un viejo, tu también eres muy joven, solo eres un poco mas mayor que ellos, pero al fin y al cabo eres un joven, has viajado por casi todo el mundo y tenido algunas experiencias difíciles, y eso te ha vuelto mas maduro
- Tal vez tengas razón George, pero recuerda que cada día se aprende algo nuevo, descubrimos sentimientos nuevos que nunca nos imaginamos que pueden hacernos sus prisioneros
- ¿Acaso te sientes prisionero de tus sentimientos?
- Un poco si, ¿sabes George? Daría todo lo que tengo en este mismo instante por volver a ser simplemente Albert y no William Albert Andrew
- William sabes que te quiero como si fueras mi hijo, por eso quisiera que me respondieras con toda honestidad una pregunta
- Desde luego George, sabes que yo también te aprecio bastante, dime ¿cual es esa pregunta?
- ¿Qué sientes por la srita. Candy?
Albert no supo que responder ante aquel cuestionamiento tan directo de George, después de algunos segundos dijo –
- George ¿por qué me preguntas eso?
- William, no me respondas con otra pregunta, ¿a que le tienes miedo?
- Al rechazo George… lo que pasa es que me enamore perdidamente de Candy, no me preguntes como paso, porque ni siquiera yo mismo se la respuesta, lo que si te puedo asegurar es que la necesito como el aire que respiro
- ¿Y porque no se lo dices?
- Te lo acabo de decir George, temo que me rechace, que se vaya de mi lado, no quiero alejarla
- ¿Y no te ha pasado por la cabeza que tal vez ella sienta lo mismo por ti?
- Eso es imposible George, tu la escuchaste durante la cena, ella sigue siendo novia de Terry
- William ¿acaso no escuchaste que era una relación platónica?
- Pero al fin y al cabo una relación George, no sabes lo celoso que me siento de el, además el es mi amigo
- Y ella la mujer que amas, conquístala William
- ¿Me estas diciendo que traicione a un amigo?
- Te estoy diciendo que luches por el amor de la mujer que amas, hazlo William, tal vez te sorprendas
- ¿Qué sabes tú? Me lo dices que una seguridad que me esta haciendo dudar, ¿acaso Candy te ha dicho algo?
- Yo solo digo lo que veo William, piénsalo porque el verdadero amor se presenta solo una vez en la vida
- Pero George…
- Piénsalo bien William, ahora me retiro a descansar, buenas noches
- Espera George, tu sabes algo y no me lo quieres decir
- Ya dije lo que tenia que decir, lo demás te toca averiguarlo a ti
- Esta bien George, creo que ya es bastante tarde, también me retiro a descansar y aprovecho para darte la nota para Stear
- Muy bien William, vamos.
Cuando Albert entro a su habitación no dejaba de pensar en lo que habían platicado el y George, no sabía porque pero la conversación con este le había hecho dudar un poco, tal vez Candy si se sintiera atraída por el, ¿pero y si no?
En otra habitación Candy no podía dormir, ahora podía reconocer el verdadero amor en Albert, se había dado cuenta que lo de Terry era una simple ilusión de adolescente, una chiquillada, en cambio el era todo lo que ella necesitaba para poder sentirse viva, pero el parecía no recordar el amor y la tristeza que había plasmado en aquel poema que encontró sobre la mesa del apartamento que compartieran, y para colmo era nada menos que el patriarca del Clan Andrew, un hombre muy importante al que ella ni siquiera podría aspirar mas que como amigo.
A la mañana siguiente todavía no se levantaba cuando escucho que alguien tocaba a su puerta, se levanto de un salto al pensar que de seguro se había quedado dormida y Albert era quien estaría tocando a su puerta, sin embargo para su alivio escucho a Dorothy decir –
- Candy, ¿puedo pasar?
- Claro Dorothy, pasa
- Buen día, veo que todavía no te levantabas
- ¿Que hora es?
- Temprano, mira el Sr. William te envía esto y dice que te espera en la sala
- Gracias Dorothy ¿sabes que es?
- Al parecer ropa para montar
- Albert siempre esta en todo, yo ni siquiera traje ropa para montar
- Bien Candy, entonces voy a prepararte el baño
- Gracias Dorothy, pero lo haré yo misma
- Pero Candy…
- Pero nada, mejor dile a Albert que no tardare por favor
- Esta bien, como tu lo quieras.
Candy se ducho rápidamente y se puso aquel hermoso traje que le había regalado Albert, el pantalón se le ajustaba bien al cuerpo así como el elegante saco, finalmente bajo y Albert pudo admirar la hermosa y delicada figura de Candy., no pudo evitar decir con emoción –
- Candy estas hermosa, esa ropa te queda muy bien
- Gracias Albert, el traje esta precioso
- Lo que pasa es que a ti se te mira hermoso, pero bueno dejémonos de plática, ahora dime ¿esta lista para montar?
- Mas que lista, ya veras como te voy a ganar
- Pues eso lo veremos.
Mientras tanto George llegaba a la elegante casa de Chicago, apenas iba entrar a la sala cuando escucho a Archie decirle a Stear en tono por demás molesto –
- Que demonios te pasa Alistear, ¿Por qué insistes tanto en ir a esa maldita guerra? ¿es para convertirte en héroe acaso? ¿Es para pilotear un avión en forma?
- Por favor Archie no digas estupideces, quiero enlistarme porque siento que es mi deber cívico ayudar a mis compatriotas, no puedo quedarme así como si nada sucediera, ¿Por qué te es tan difícil comprender eso?
- Porque no quiero que nada te pase hermano, tengo mucho miedo por ti
- No me va a pasar nada
- ¿Por qué estas tan seguro? ¿acaso inventaste algún traje para que no te pasara nada? Por Dios Stear reacciona
- Mira Archie, mi decisión ya esta tomada y no pienso cambiar de idea por ningún motivo
- Eso lo veremos – menciono Archie molesto
- ¿Qué planeas hacer? ¿escribirle al abuelo William para que me niegue su autorización?
- Si sigues con esa necedad de enlistarte ten por seguro que lo haré, el hará por todos los medios que te rechacen
- Tu no te atreverías a hacer algo así, jamás te lo perdonaría Archivald
- No me importa que no me perdones nunca con tal de que estés sano y salvo
- Archie por favor entiende
- No Stear, entiende tú – grito Archie.
George al escucharlos tan alterados decidió entrar y decir –
- Buenos días jóvenes, espero no interrumpir nada
- George ¿Qué estas haciendo aquí? – interrogo Stear
- Seré breve, el Sr. William me pidió que le entregara esta nota joven Stear.
Stear miro molesto a Archie y este alzando los hombros dijo –
- Yo no he dicho nada
- George ¿ud. sabe lo que dice la nota?
- No joven Stear, será mejor que la lea, ahora me retiro pero pasare por su respuesta mas tarde
- Esta bien George, muchas gracias.
Cuando George se retiro, Stear abrió rápidamente la nota y comenzó a leer.
Alistear
Es necesario que vengas a verme, tenemos que tratar un tema un tanto delicado y no me gustaría hacerlo mediante esta pequeña nota, estoy en Lakewood.
Solo te pido que vengas tu, ah por cierto, antes de venir cómprate un disfraz y dile a tu hermano que también compre uno para el, muy pronto será mi presentación ante la sociedad y lo haré en una fiesta de disfraces., te espero mañana mismo en la mansión.
Saludos cordiales
William Andrew.
Archie miraba intrigado a su hermano y le pregunto –
- ¿Que dice la nota Stear?
- El abuelo William quiere que vaya mañana a verlo, dice que desea tratar un tema delicado conmigo, Archie ¿acaso te atreviste a escribirle al abuelo William sobre mis planes?
- Si claro, como es un hombre que se le puede localizar a la vuelta de la esquina… piensa Stear, el único que sabe siempre donde esta es George y a veces hasta lo dudo
- Tienes razón, me pregunto que será lo que desea tratar conmigo
- Pues entonces no hay tiempo que perder, tenemos que empacar para ir a Lakewood
- Espera Archie, el desea verme solo a mi
- ¿Quiere decir que te pide que no vaya yo?
- Así es, solo me pide en su nota que te diga que te compres un disfraz
- ¿Un disfraz? ¿y para que querría yo un disfraz?
- Al parecer pronto hará su presentación y será durante una fiesta de disfraces
- Jajajajaja vaya que es excéntrico el abuelo
- ¡Archivald!
- Es la verdad Stear, no me puedo imaginar que disfraz usaría un anciano, va resultar muy cómico verlo
- Tienes razón, deberías de avisarle a Annie para que ella también se compre un disfraz
- Y tu a Patty
- Todavía no se, puesto que no se si me vaya a quedar para la fiesta de su presentación
- Sigues empecinado en lo mismo
- Pues si
- De cualquier forma cuando le diga a Annie sobre la fiesta, estoy seguro se lo contara a Patty, así que deberías de hacerlo Stear o ¿acaso no quieres a Patty?
- Desde luego que la quiero, la amo, por algo es mi novia ¿o no?
- ¿Entonces?
- Esta bien, lo haré cuando regrese de ver al abuelo William.
En Lakewood, un par de rubios galopaban tratando de demostrarse uno al otro quien era mejor con los caballos, ambos estaban algo agotados pero ninguno se rendía, Albert no podía dejar de admirar lo buena amazona que era Candy, se le miraba tan hermosa con sus mejillas sonrosadas y el cabello un tanto alborotado, Albert decidió detenerse y Candy al ver que el no la seguía también lo hizo, entonces se giro y vio que el se bajaba del hermoso animal para dirigirse a ella caminando, cuando ella se iba a bajar también, sintió como unos fuertes brazos le sujetaron por la cintura para ayudarla, sus rostros estaban tan cerca que sus alientos se hicieron uno solo, así se quedaron por algunos momentos sin escuchar otra cosa que no fuera su agitada respiración entonces Candy se acerco todavía mas a Albert y en un leve susurro dijo –
- Albert
- ¿Qué te pasa Candy? ¿estas cansada?
- Eh… un poco agitada solamente
- Claro, eres una muy buena amazona, me has ganado
- Pues si ¿verdad? aunque mas que ganar me doy cuenta que a tu lado siempre pierdo
- ¿Por qué dices eso Candy?
- No por nada, yo me entiendo, será mejor que regresemos, tu tía nos debe estar esperando para desayunar
- Tienes razón, vamos.
Durante el trayecto de regreso, Candy iba demasiado callada y seria, Albert la miraba y la notaba un poco triste, entonces le pregunto –
- ¿Porque estas tan callada Candy? ¿estas pensando Terry?
- No, no pensaba en el
- ¿Entonces que te pasa? pareces triste
- Solo pensaba que la vida en ocasiones es muy injusta ¿no lo crees?
- Pues si, yo quisiera ser nuevamente aquel hombre amnésico que no tenía tantas cosas por que preocuparse, aquel hombre que vivía día a día con una hermosa y simpática rubia de ojos hermosos y soñadores
- Yo también extraño a ese amnésico ¿sabes?
- ¿Qué extrañas de el?
- Mmm, bueno además de su exquisita comida, extraño nuestras charlas, extraño esos fuertes brazos donde siempre me he sentido acogida y protegida, extraño su presencia desenfadada y rebelde
- Candy ¿crees que he cambiado?
- Si Albert, ya no eres el mismo conmigo, en ocasiones pareciera como si huyeras de mi
- Candy yo…
- Descuida, yo comprendo que ahora que has recuperado la memoria tienes muchas cosas que hacer, eres el patriarca de los Andrew, ya no me puedes dedicar el mismo tiempo que me dedicabas antes
- Candy yo te prometo que me voy a esforzar en estar mas tiempo a tu lado, no quiero verte triste
- No te preocupes tanto, son niñerías mías, creo que me consentiste mucho durante el tiempo que convivimos juntos
- Y lo seguiré haciendo, es una promesa
- Gracias Albert, mira ya hemos llegado.
Este asintió y la ayudo a bajar, pero antes de entrar a la mansión, Albert la detuvo y le dio un pequeño beso en la frente, un beso que aunque había sido casto hizo que Candy temblara por la emoción y a Albert el solo rozar con sus labios aquella suave piel le quemo los labios.
Ninguno de los dos se dio cuenta de que eran observados por Elroy, quien movía la cabeza negativamente y pensaba –
- Lo que me sospechaba, William se enamoro de Candice, pero no voy a permitir que una huérfana del hogar de pony quiera ser la Sra. Andrew, mañana mismo comenzare a hacer la lista de invitados y desde luego que no puede faltar el Sr. Andre Mackay, con su hija Megan, ella es preciosa, tiene todo lo que una Sra. Andrew requiere, porte dinero y sobre todo viene de una familia escocesa.
Continuara…
