ANHELOS
CAPITULO 8
Después de un rato el hombre se retiro dejando a Albert y a George solos en el restaurant, George al ver tan pensativo a Albert le pregunto –
- ¿Por qué de pronto estas tan pensativo? ¿es por la sociedad que acabas de firmar con el Sr. Callagham?
- No George, es mas eso ni siquiera me preocupa
- Entonces no comprendo porque de pronto estas tan callado y pensativo
- La verdad es que no puedo dejar de pensar en Candy
- Todavía no te decides a confesarle tus sentimientos ¿verdad?
- Lo único que te puedo decir es que el día de mi presentación se definirá para siempre mi situación con Candy
- William, en ocasiones Dios o el destino nos presentan las oportunidades, pero también es necesario que nosotros pongamos de nuestra parte
- Lo sé, pero no puedo evitar sentir miedo a perderla
- El miedo es el peor enemigo, no dejes que se apodere de ti, enfréntalo
- Eso es lo que haré el día de la fiesta
- Pues no me resta mas que desearte mucha suerte
- Muchas gracias George - Albert miro descuidadamente su reloj y dijo - Bien ya es un poco tarde, nos vemos mañana a las nueve en la estación para regresar a Lakewood
- ¿Dónde vas a pasar la noche?
- En el departamento que compartía con Candy
- Entiendo, hasta mañana William.
Albert se dirigió al departamento que antes compartiera con Candy y cuando el Sr. Tomas lo vio entrar dijo –
- Albert, muchacho que gusto ver que te encuentras bien, ¿Dónde estabas?
- Resolviendo algunas cosas Sr. Tomas y ud. ¿Cómo ha estado?
- Bien, un poco preocupado por Candy, desde lo de tu accidente salió a buscarte y no ha regresado
- Ella esta bien, se esta quedando con una tía y conmigo
- Albert, no quiero ser indiscreto pero ¿Qué son en realidad tú y Candy? ¿a que te dedicas exactamente?
- ¿Me invita a tomar un café?
- Desde luego Albert, vamos.
En cuanto entraron al departamento del Sr. Tomas, este lo invito a tomar asiento en el modesto sofá, mientras decía –
- Enseguida estará listo el café
- Se lo agradezco
- Veo que te ha ido bastante bien Albert – dijo el Sr. Tomas mientras miraba la elegante ropa de este
- Así es, pero me gustaba mas la ropa que usaba anteriormente
- No comprendo porque dices eso, ya quisiera yo tener un traje como el que ahora usas, es mas ni siquiera cuando me case use uno tan fino
- Pues yo con gusto cambiaria mi lugar por el suyo, pero lamentablemente no puedo
- Veo que te gustan los rodeos, pero a mi no, así que te preguntare nuevamente, ¿a que te dedicas ahora? ¿en que estas metido?
- Perdón pero no comprendo Sr. Tomas
- Esta bien, seré mas claro, se han escuchado comentarios de que te has relacionado con gente de dudosa reputación
- La gente siempre dice cosas Sr. Tomas
- También he escuchado que tu y Candy son pareja ¿es eso cierto?
Albert se quedo por unos momentos pensativo y cuando apenas iba a hablar el Sr. Tomas dijo –
- Entonces es cierto lo que rumora la gente, tu y Candy son pareja, yo confíe en uds. ella me dijo que uds. eran amigos solamente y que estabas enfermo, pero ahora me doy cuenta de que me engañaron, tu nunca estuviste enfermo de amnesia, porque ahora dices que Candy esta con una tía tuya
- Las cosas no son así Sr. Tomas, permítame explicarle, no quiero que piense mal de Candy y de mí
- Esta bien, te escucho – menciono el Sr. Tomas mientras servía el café.
Albert comenzó a relatarle al Sr. Tomas lo de su accidente y que entre el y Candy nunca había pasado nada de lo que ambos pudieran avergonzarse., inclusive le confío que el era un poderoso magnate y que Candy había sido su hija adoptiva, pero que durante su convalecencia el se enamoro de ella, pero que el siempre la respeto y que nunca se atrevió a confesarle sus sentimientos ya que no recordaba nada sobre su pasado, además de que Candy era novia del actor Terry Grandchester y que el deseaba únicamente su felicidad, a medida que Albert le relataba como eran las cosas en realidad, el Sr. Tomas lo miraba asombrado, hasta que finalmente termino de contarle toda la verdad el Sr. Tomas dijo –
- Perdona mi indiscreción Albert, jamás me hubiera imaginado todo esto, lamento mucho haberme dejado llevar por los cotilleos de la gente
- No se preocupe Sr. Tomas, creo que los demás vecinos nunca se tragaron el cuento de que Candy y yo éramos hermanos, a pesar de que ud. era el único que sabía que Candy y yo éramos solamente amigos
- Bueno es que uds. siempre se trataban con un cariño que distaba mucho de ser el de unos hermanos, ambos siempre preocupándose el uno por el otro
- Sr. Tomas, solo quiero pedirle que por favor no comente quien soy realmente, los vecinos se enteraran por medio del periódico
- No tienes que pedirlo Albert, seré discreto
- Se lo agradezco, ¿sabe? He decidido regalarle a Candy el departamento que rentábamos
- ¿En verdad?
- Desde luego
- ¿Puedo saber porque deseas regalarle este humilde departamento a Candy pudiendo regalarle otro mucho más lujoso?
- Porque este departamento es especial para ella, desde que lo vio le gusto, y que le puedo decir, para mi también es especial
- Entiendo, entonces hare los arreglos necesarios para que firmes de inmediato los papeles
- Muchas gracias, ahora si me permite deseo retirarme, pasare la noche en el departamento
- Claro, claro, ¿quieres copia de la llave?
- No es necesario, todavía conservo la mía, hasta luego Sr. Tomas
- Hasta mañana Albert.
En cuanto Albert entro al departamento, miro con cuidado todo a su alrededor, pero su mirada se detuvo en la mesa y se sorprendió mucho al no ver que el poema que había dejado sobre esta ya no estaba, y pensó –
- ¿Sera posible que Candy lo haya encontrado? No puedo regresar a Lakewood y preguntarle si leyó el poema que escribí, pero si lo hubiese leído me hubiera dicho ¿o no?
Fue directo a la que había sido su recamara y se recostó sobre la pequeña cama, necesitaba pensar muy bien como le confesaría sus sentimientos, de pronto se levanto y tomando una hoja de papel y pluma se puso a escribir.
Candy
No puedo seguir callando el amor que siento por ti, desde que compartimos el departamento te convertiste en el amor de mi vida, no me preguntes como paso porque no sabría como responderte, pero por favor dame la oportunidad de demostrarte cuanto te amo, durante mis días de obscuridad hiciste que el sol brillara nuevamente para mi, te has convertido en mi mas añorado sueño, por favor se mía para siempre, eres el amor de mi vida, permíteme demostrarte mi amor.
Se mía para siempre, como yo lo soy de ti Candy.
Con todo mi amor, Albert.
Acto seguido doblo cuidadosamente la carta y la metió en un elegante sobre, por fin se había decidido, y aunque tenía un poco de miedo no daría marcha atrás, se refresco un poco y saco de la pequeña comoda unos viejos jeans y una playera, después de cambiarse salió para dirigirse a la peluquería, no se dio cuenta de que unos ojos color miel lo miraban con odio, era Neal quien estaba parado frente al edificio y dijo en voz baja –
- Maldita sea, ¿que estará haciendo ese estúpido aquí? seguro que vino a ver a Candy, aunque Archie dijo que ella no se encontraba aquí, seguro que mintió, pero ahora mismo salgo de dudas.
Neal se dirigió al edificio y en cuanto vio al Sr. Tomas le dijo –
- Vengo a ver a la Srita. Candy White
- Ella no esta de momento aquí joven
- Ud. es un mentiroso, se que Candy esta aquí, así que deme la llave de su departamento porque voy a entrar a esperarla
- ¿Cómo se le ocurre pensar que yo lo voy a dar la llave del departamento de Candy?
- Ud. no sabe quien soy yo, y si se niega a darme la llave le juro que se va arrepentir
- Mire jovenzuelo, ya le dije que Candy no se encuentra, así que por favor váyase
- No me voy a ir hasta cerciorarme que ella no esta aquí
- Haga lo que quiera – dijo el Sr. Tomas dejando solo a Neal en la entrada del edificio.
Mientras en Broadway Terry leía un tanto confuso una carta que venia junto con una elegante invitación que acababa de recibir de Lakewood.
Sr. Terrius Grandchester
Me complace invitarle a la presentación del Sr. William Andrew, que se llevara a cabo en Lakewood, espero contar con su valiosa asistencia.
Nota: La fiesta será de disfraces.
Atte. Sra. Elroy Andrew.
Terry doblo la pequeña nota y mirando la invitación pensó –
- No comprendo porque esa señora me esta invitando, además Candy no me ha escrito para decirme que va a ser la presentación del Sr. Andrew, lo mas seguro es que ella este presente en un evento tan importante, por fin conocerá a su tutor, creo que es una magnifica oportunidad para vernos nuevamente, tengo tanta ganas de verte mi tarzan pecosa.
Acto seguido comenzó a empacar un poco de ropa, cuando de pronto escucho que tocaban a la puerta, se dirigió a abrir y vio la pequeña y delicada figura de Susana, quien luego de saludarlo le dijo –
- Vengo a invitarte a tomar una taza de té y también a avisarte que descansaremos dos semanas, ¿no te parece fantástico?
- Por supuesto que si, este descanso me viene como anillo al dedo, así no tendré que pedirle permiso al Sr. Stranford
- ¿Permiso? ¿Para que?
- Susana estoy un poco ocupado, te prometo que después saldremos a donde tu quieras
- ¿A dónde vas Terry? – interrogo Susana
- ¿Es que sabes? acabo de recibir una invitación a la presentación del Sr. Andrew y estoy empacando
- ¿Por qué esa gente te invitaría a ti?
- Bueno en realidad el Sr. Andrew es el tutor de Candy, supongo que es por eso la invitación
- Ahora entiendo, vas a verla a ella
- Pues si Susana, es una oportunidad perfecta para reencontrarnos
- Terry, llévame contigo a esa fiesta
- ¿Acaso te has vuelto loca? No creo que a Candy le guste vernos juntos
- ¿Y que va a pasar con nosotros?
- ¿De que estas hablando?
- Terry, por favor no te comportes como si nada de lo que paso entre nosotros no significara nada para ti
- Claro que significo mucho para mi Susana, me gustas, eres una mujer preciosa, pero creo que nos dejamos llevar, será mejor que lo olvidemos
- Eres increíble, pretendes que me olvide de que lo nuestro fue mas allá que un simple noviazgo, me entregue a ti Terry, y no me arrepiento porque te amo, no solo te entregue mi cuerpo, también te entregue mi corazón
- Yo no te obligue a nada – menciono Terry mientras encendía un cigarrillo
- Pero tampoco te negaste, creí que me amabas
- Tu desde un principio sabías que amo a Candy, que ella es el amor de mi vida
- Pues cuando estábamos juntos no parecías recordarla
- Es diferente
- ¿Por qué? ¿Porque conmigo te desahogabas?
- Susana por favor, no digas eso
- Mira Terry, así como me sucedió a mi le pudo haber sucedido a Candy, ¿no crees que ella se haya podido enamorar de otro?
- Candy es diferente
- Es una mujer, lo nuestro sucedió porque convivíamos diariamente, ¿Por qué no le pudo suceder a ella lo mismo?
- Susana vete por favor, quiero terminar de empacar
- Esta bien, pero piénsalo, ya sabes donde buscarme si cambias de opinión con respecto a llevarme
- Gracias Susana, pero no creo que cambie de opinión, solo quiero que sepas que eres muy especial para mi
- Si claro, veo lo especial que soy para ti – menciono Susana dolida mientras cerraba la puerta.
Terry se quedo inmóvil durante algunos momentos, luego se dirigió a un pequeño mueble y saco la pequeña nota que le había enviado Candy la última vez para comenzar a leerla nuevamente, de pronto se sintió inseguro, las palabras que Susana le había dicho habían logrado inquietarlo, Candy había convivido mucho tiempo con Albert, es mas había decidido no ir al estreno de Romeo y Julieta por quedarse a cuidarlo, y ella sabía que era su primer protagónico, que ese día era muy especial para el, de pronto sintió como los celos comenzaban a apoderarse de el y le dio un fuerte golpe al mueble, después pensó –
- No, Candy no puede haberme olvidado, ella sería incapaz de faltarme, ella me ama, bueno nunca me lo ha dicho pero se que me ama, Albert es solo un buen amigo, es amigo de los dos, además el es un poco mayor que ella, Albert nunca me traicionaría, el es mi amigo y ella la mujer que amo, lo de Susana fue una simple aventura, Candy no tiene porque enterarse, además yo soy hombre, tengo derecho a flaquear.
Después siguió empacando y se dirigió a una tienda de disfraces y compro el disfraz de Otelo, partiría al día siguiente y se hospedaría en un hotel de Lakewood, mientras Albert en Chicago salía de la peluquería y se dirigía nuevamente al departamento, pero antes de que entrara sintió como alguien lo detenía con fuerza mientras decía –
- Espera un momento maldito vagabundo, veo que fuiste a que te cortarán el cabello, pero lamento decirte que aún así siempre serás un muerto de hambre, un don nadie
Albert se volvió molesto y dijo con voz grave -
- Haz el favor de soltarme Neal – ordeno Albert molesto
- Así que sabes quien soy ¿eh? Me alegra porque así iré directo al grano, quiero que dejes a mi novia en paz
- ¿A tu novia?
- Si, Candy es mi novia y muy pronto nos vamos a comprometer y a casar
- Eso es mentira, tu no le agradas a Candy
- Mira maldito muerto de hambre, te lo advierto, si no desapareces de la vida de Candy te juro que te vas a arrepentir
- Tu a mi no me amenazas – dijo Albert mientras acorralaba a Neal contra la pared
- No sabes con quien te estas metiendo, yo pertenezco a una de la familias mas poderosas de este país y te puede ir muy mal
- No tengo tiempo, ni ganas de perder el tiempo con una persona tan miserable como tu muchachito, así que vete
- Esta bien, me voy a ir, pero no porque tu me lo digas, si no porque tengo un evento muy importante dentro de dos días y voy a estar bastante ocupado, pero después de eso te prometo que vas a saber de mi
- Yo más que nadie estaré esperando ese momento, pero ahora vete.
Neal se retiro echo una furia, y Albert moviendo la cabeza negativamente se dirigió al departamento cuando se disponía a abrir la puerta el Sr. Tomas le dijo –
- Que bien que pusiste en su lugar a ese muchacho, es un insolente, quería entrar al departamento a esperar a Candy, pero como me negué me amenazo
- No le haga caso, es un niño malcriado, ya vera la sorpresa que se llevara el día de mi presentación
- Me lo puedo imaginar, por cierto Albert aquí están los papeles del departamento
- ¿Tan pronto?
- Bueno no se si Candy te comento cuando llegaron que la idea era vender este departamento, no rentarlo, así que no hubo que hacer gran cosa
- Pues eso agilizo demasiado pronto las cosas
- Así es.
Pasaron al departamento y después de firmar el contrato, Albert le hizo un cheque al Sr. Tomas por un poco mas de la cantidad en agradecimiento, y después de entregárselo se despidierón.
- Buenas noches Sr. Tomas
- Buenas noches Albert.
Cuando entro se dirigió a la cocina y se preparo algo rápido, mientras cenaba pensaba –
- Mi pequeña Candy como me haces falta, extraño tanto verte entrar por esa puerta sonriendo y contándome como te fue en el hospital, pero ya falta poco para vernos nuevamente., espero que te agrade la sorpresa que te llevo.
En casa de los Leagan, una Eliza bastante molesta decía –
- ¿Donde diablos estabas?
- Tenia cosas que hacer, no molestes
- ¿Si te das cuenta de que mi amiga Daysi te estuvo esperando? Me prometiste que saldrías con ella
- Yo no te prometí nada, tu citaste a tu amiga para que nos encontráramos aquí, pero la verdad Eliza, tu amiga no me interesa
- Sigues con lo mismo ¿verdad?
- No se a que te refieres
- Por supuesto que lo sabes, no soy ninguna tonta, fuiste a buscar a esa maldita huérfana
- Esta bien, esta bien, si fui a buscarla, estoy enamorado de ella ¿satisfecha?
- ¿Estas demente? ¿Cómo pudiste haberte fijado en esa maldita huérfana?
- Deja ya de insultar a Candy o te vas a arrepentir
- Quien se va a arrepentir eres tu, madre, madre
- ¿Qué sucede hija? ¿Por qué tanto grito? – interrogo la Sra. Leagan entrando a la sala
- Madre sucede que aquí tu hijo esta enamorado de Candy
- ¿Queee? ¿acaso te volviste loco Neal?
- Mamá estoy enamorado de Candy, quiero casarme con ella
- Por supuesto que no – dijo la Sra. Leagan molesta
- Pero mamá…
- ¿Cómo se te ocurre pensar que tu y esa muchacha puedan tener una relación? Son muy diferentes, además sabes perfectamente que esa muchacha no tiene ni siquiera idea de lo que es la decencia, tu mismo la has visto que vive con un vagabundo ¿no es cierto?
- Pues si mamá, pero tal vez solo lo esta ayudando
- Aunque así fuera, una mujer decente jamás viviría con un hombre sin que fuera su esposo, es una chica inmoral
- Mamá por favor…
- He dicho que no, así que será mejor que te olvides de este desagradable asunto, ahora vamos a cenar
- No tengo apetito, se me acaba de quitar
- Como quieras – menciono la Sra. Leagan retirándose acompañada de Eliza quien sonreía burlona.
Neal se dirigió a su habitación y se dejo caer molesto en la enorme cama mientras pensaba –
- Candy me gusta demasiado como para olvidarme tan fácilmente de ella, tengo que planear algo para que mis padres no se opongan a que me case con ella.
Al día siguiente antes de las nueve, Albert estaba sentado desayunando en un sencillo restaurant cerca de la estación mientras esperaba que George llegara, finalmente cuando termino se dirigió a la estación y vio que George ya lo estaba esperando con boletos en mano y enseguida le dijo –
- Buen día William, te vez muy bien con ese corte de pelo, estoy seguro que le gustara mucho a la Srita. Candy
- Pues eso espero
- Ya veraz que si, creo que ya es hora de abordar
- Pues vamos.
CONTINUARA…
Perdón por la tardanza mis niñas, pero aquí estoy nuevamente, espero les agrade este capítulo., gracias por su paciencia y sobre todo gracias por dejarme sus hermosos comentarios.
