CAPITULO 9

ANHELOS

En Lakewood, Elroy, Stear y Candy desayunaban en silencio, de pronto Stear dijo –

- Tía, el salón principal esta quedando hermoso

- Pues a pesar de que William me pidió organizar todo con tanta premura, tengo que admitir que todo esta quedando muy bien

- Y dígame tía, ¿ya tiene listo su disfraz?

- No he tenido la oportunidad de ir a escogerlo, me hubiera encantado ir a comprarlo a Chicago, pero pues ya no me da tiempo, hoy iré a ver algunos en las tiendas de por aquí, aunque no creo que tengan mucha variedad espero encontrar algo adecuado

- Si quiere yo la puedo acompañar – dijo Candy tímidamente

- Prefiero ir sola, pero gracias Candice, bien ahora me retiro, compermiso.

Stear al ver a Candy ponerse un poco triste le dijo –

- No le des tanta importancia a la actitud de la tía Elroy, ya conoces su carácter

- Es cierto Stear, pero no deja de dolerme su rechazo

- Bueno Candy, la tía Elroy nunca ha sido particularmente cariñosa con nadie, recuerda que cuando eramos mas chicos nos retaba por cualquier cosa

- Es cierto, ¿recuerdas aquella fiesta donde nos reto a Archie y a mi por andar comiendo pastelillos debajo de la mesa?

- Y como olvidar su cara jajajajaja, pero lo que mas recuerdo es cuando Anthony se gano aquel becerro y este escapo y entro a la casa, la tía realmente estaba molesta

- ¿Sabes Stear? Extraño mucho a Anthony

- Yo también lo extraño mucho, era un ser realmente bondadoso, el fue tu primer amor ¿cierto?

- No Stear, en realidad mi primer amor siempre fue Albert

- No comprendo

- Mira Stear, la primera vez que vi a Albert fue en la colina de pony, yo tenia alrededor de 6 años, el estaba vestido con su kilt y tocando una hermosa melodía con su gaita, lo recuerdo como si hubiera sido ayer, ¿sabes? ese mismo día el perdió su insignia y yo la conserve durante muchos años, es mas aún la conservo, Anthony era tan parecido a Albert que por eso lo confundí con el

- Entonces te enamoraste de Anthony por su parecido con Albert

- Anthony me gustaba mucho, al principio me gustaba porque se parecía al príncipe de la colina, que ese príncipe era Albert pero después…

- Te gusto mas Anthony

- Si Stear, el era un chico muy lindo y tierno

- ¿Te puedo confesar una cosa Candy?

- Claro

- Yo también estaba enamorado de ti, y creo que Archie también

- ¡Stear!

- Descuida Candy, dije estaba, era una ilusión de adolescente, pero tanto Archie como yo nunca tuvimos oportunidad contigo, porque tu inmediatamente te fijaste en Anthony, y después cuando este murió te enamoraste de Terry

- Es curioso, porque a pesar de que disfrutaba mucho de la compañía de Terry, nunca deje de pensar en mi príncipe

- Creo que cuando estas destinada a una persona tarde o temprano la vida los vuelve a poner juntos

- ¿De verdad crees que Albert y yo estemos destinados a estar juntos?

- Si Candy, si no ¿como explicas que desde niña lo hayas conocido? El siempre ha estado a tu lado, es mas creo que tuviste que conocer el amor de Anthony que fue una bella ilusión de niña, después el amor de Terry, un tanto arrebatado como suele ser cuando eres un adolescente, y finalmente el amor maduro, aquel que te llena de paz, aquel que te hace sentir segura, aquél donde ambos comparten problemas, risas, aventuras, aquel donde se apoyan mutuamente, ese es el amor verdadero Candy, aquel que te hace pensar tal vez en una vida juntos

- Stear, me has sorprendido, ¿acaso tu te sientes así respecto a Patty?

- Si Candy, tu fuiste una linda ilusión para mi, pero ahora eres como mi hermana y deseo tu felicidad, mi verdadero amor es Patty, en un futuro no muy lejano quiero formar una familia con ella

- Pues felicidades

- Candy, dile a Albert cuanto lo amas, no dejes escapar el verdadero amor, creo que si el ha estado a tu lado es por algo

- Creo que lo haré mañana

- Bueno Candy, tengo que hacer algunas cosas

- Yo también Stear.

Mientras Candy paseaba por el enorme jardín, Elroy se encontraba mas que molesta porque los disfraces que había en la tienda no le convencían del todo, le parecían demasiado vulgares, en eso entro la dueña y le pregunto –

- ¿Me permitiría sugerirle algo Sra. Andrew?

- Esta bien, dígame que tipo de disfraz cree ud. que sea ideal para mi

- Ud. es una dama muy elegante, creo que este de María Antonieta le quedara perfecto

- Mmm, no se, me parece un tanto extravagante, demasiado provocativo

- Sra. Elroy ¿Por qué no se lo prueba? Tal vez cuando vea como le queda cambie de opinión

- Esta bien, creo que nada pierdo con ver que tal me veo.

Elroy entro a ponerse el ostentoso disfraz, sin embargo estaba batallando demasiado para poder abrocharse el corsé, entonces la dueña del negocio le pregunto un tanto curiosa –

- ¿Desea que entre a ayudarle a abrochar el corsé?

- Ehhh, pues si me hiciera ud. el favor

- Claro.

Acto seguido la dama entro y comenzó a ayudarle, Elroy de pronto se sintió como cuando era una jovencita y su doncella le ayudaba a vestirse, se emocionaba mucho cada que se ponía esos escotes para que Mervín la viera, ella siempre se ponía bonita pensando en el, de pronto sus pensamientos fueron bruscamente interrumpidos cuando la dama que la estaba ayudando dijo –

- Es increíble la hermosa figura que tiene ud. Sra. Andrew, creo que este disfraz le queda perfecto, permítame traer los demás accesorios

- Esta bien, aquí la espero.

Mientras Elroy esperaba en el vestidor pensaba – como me gustaría verte nuevamente Mervín, ¿Qué habrá sido de tu vida? ¿te habrás casado? Me gustaría que nos encontráramos nuevamente, no se si podría resistir verte acompañado de alguien, creo que no podría soportarlo, te sigo amando como cuando tenia 17 años – Elroy suspiro y la dama que llevaba los accesorios dijo –

- Si no me equivoco creo que ese disfraz le ha traído gratos recuerdos ¿no es así?

- Tal vez, ¿esa es la peluca que voy a utilizar?

- Así es Sra. Andrew.

Cuando por fin Elroy termino de ponerse el disfraz se miro con aprobación en el enorme espejo y dijo –

- Tiene razón, me convenció, me gusta como me veo

- Entonces ¿se lo lleva?

- Desde luego que si.

Finalmente Elroy salió mas que satisfecha de la tienda, su humor repentinamente había cambiado, se sentía emocionada por la fiesta, de pronto se sentía jovial, como iba sola se dio el gusto de comprar un helado en el parque y luego se subió al elegante automóvil para poder disfrutarlo, el chofer la miro un tanto extrañado, era muy raro ver a la matriarca del clan Andrew comprarse un helado en el parque, además su rostro se veía diferente, era como si de pronto algunos años hubieran retrocedido, Elroy dándose cuenta de que era observada por su chofer le dijo –

- Tenia calor y no quise entrar al restaurante a tomarlo, tengo demasiadas cosas todavía por hacer

- Como Ud. diga Sra. Andrew.

Mientras Candy en su habitación terminaba de leer por tercera vez el poema que había escrito Albert, suspirando dijo –

- Yo también podría escribir los versos mas tristes ahora mismo Albert, no sabes como extraño ese exquisito aroma que desprende tu cuerpo, extraño esos ojos azules que me miran con tanta intensidad, no sabes como añoro tu presencia, tu sonrisa, tus fuertes brazos que siempre me cobijan y logran hacerme sentir segura, no se como hacer para seguir ocultando mis sentimientos, deseo con todo mi corazón confesarte cuanto te amo.

De pronto escucho que un auto se detenía y suponiendo que sería la Sra. Elroy decidió no bajar, pues Stear había salido y no quería estar con ella a solas, sin embargo quien había llegado no era Elroy, si no Albert y George, ambos se extrañaron mucho al ver que nadie de la familia había salido a recibirlos, Albert le pregunto a Dorothy –

- ¿Dónde esta Candy? ¿y mi tía y Stear?

- La Srita. Candy esta en su habitación y su tía salió de compras y el joven Stear también salió

- Gracias Dorothy, puedes retirarte, George voy a ver a Candy

- Anda William, ve y dale la sorpresa.

Albert subió rápidamente las escaleras hasta llegar a la puerta de la habitación de Candy y toco suavemente, su corazón se emociono al escuchar la dulce voz de ella al decir –

- Adelante.

Albert abrió lentamente la puerta y vio que ella guardaba con rapidez una hoja mientras decía –

- ¿Qué pasa Dorothy?

- No soy Dorothy

- ¡Albert! Pero, pero te cortaste el cabello, que buen mozo te vez, estas guapísimo, te miras tan diferente

- ¿Te gusta?

- Claro, ya te dije que te miras buen mozo – dijo Candy sonrojándose

- Que bueno que te gusto, lo hice pensando en ti. Pero dime Candy ¿Qué haces aquí encerrada?

- Estaba leyendo

- ¿Puedo saber que?

- Un libro

- Pues no veo ningún libro por aquí

- Ah es que… ya lo guarde

- ¿Qué te parece si vamos a dar un paseo al centro y luego vamos a tomar un helado al parque?

- Albert ¿no deseas mejor descansar? Recuerda que mañana va a ser un día muy ajetreado

- De ninguna manera mi rubia hermosa, con solo mirarte siento unas ganas enormes de caminar a tu lado

- Pues yo encantada acepto la invitación

- Entonces vamos.

En el centro de Lakewood un joven y atractivo ingles se hospedaba en uno de los mejores hoteles del lugar, iba con unas enorme gafas obscuras y una boina, no quería que los lugareños lo reconocieran, cuando se registro le pidió al gerente que por ningún motivo dijera quien era, a lo que el gerente le dijo amablemente –

- No se preocupe joven, en este hotel somos muy discretos

- Se lo agradezco, pues voy a descansar un rato y luego bajare a tomar una copa

- Pase joven.

Albert estaciono su coche y ayudo a Candy a bajar para enseguida comenzar a caminar por el centro, Albert miro de reojo a Candy mientras le preguntaba –

- ¿Me extrañaste?

- No sabes cuanto Albert, me pareció una eternidad y dime ¿tu también me extrañaste?

- Muchísimo

- Mmm, no se si creerte

- ¿Porque dices eso?

- Pues porque debiste de haber estado muy ocupado con tus negocios

- No tanto como para dejar de pensar en ti

- Albert, yo quisiera que supieras que yo…

- Candy, espera ¿vez aquel hombre mayor?

- ¿Si que pasa con el? – interrogo Candy un tanto decepcionada

- Es el Sr. Callaghan, el hombre con el que me asocie en Chicago

- ¿Quieres ir a saludarlo?

- No, ¿sabes? lo invite a mi presentación

- Pero si ya te conoce

- No Candy, el conoce a Albert, no a William, fingí ante el que yo iba representando a William Andrew, además me parece un hombre muy misterioso

- Pues vaya que es complicado ser una persona tan importante

- Candy… compartirías tu vida con alguien así de complicado

- Tal vez

- Ven vamos a sentarnos en aquella banca, ya esta haciendo mas calor.

Después de platicar un buen rato, ambos se dirigieron al parque y Albert fue por dos helados y le entrego uno a Candy, mientras Candy y Albert disfrutaban de su helado, Terry termino su copa y se dispuso a dar una vuelta por el parque, cuando llego una pareja de rubios llamo fuertemente su atención, sobre todo la mujer, traía el cabello suelto y como adorno una hermosa cinta de seda color verde, Terry pensó –

- Se parece tanto a Candy, pero no puede ser ella, esta se ve mucho mas mayor, más mujer, es mucho más hermosa y además parece que ese hombre es su novio o su prometido, se miran y se tratan con bastante familiaridad.

Candy juguetonamente le puso un poco de helado sobre la nariz a Albert y este hizo lo mismo, entonces Candy sonrió y le dijo –

- Ya veras, me las pagaras, te voy a castigar

- Si pequeña traviesa, ven castígame, solo espero que logres alcanzarme jajajajaja – menciono Albert mientras corría a esconderse detrás de un árbol.

Terry al escuchar la voz de Candy se volvió a buscarla pero de pronto la pareja había desaparecido, estuvo un buen rato buscando a la pareja pero de pronto parecía como si todo hubiera sido obra de su imaginación, nunca se dio cuenta de que la pareja que estaba buscando había subido a un enorme y frondoso árbol, Albert acariciaba las sonrosadas mejillas de ella mientras decía en tono suave –

- Estas preciosa, me encanta ver como te sonrojas, ya quiero que sea el día de mañana

- Nunca pensé que te emocionaras tanto por tu presentación

- No es por eso, es porque creo que va a ser un día inolvidable para ambos

- Supongo que vas a conocer a muchas jóvenes hermosas y casaderas

- Pero a mi no me interesa nadie Candy.

Al escuchar las palabras de Albert Candy se sintió desilusionada, y ella que apenas hacia algunos momentos estuvo a punto de confesarle sus sentimientos, hubiera hecho el ridículo, le hubiera dolido mucho que el la rechazara, que le dijera que no la amaba, a lo mejor ciertamente el Albert amnésico si la amaba, pero este no, de pronto se quedo callada y mirando hacia el horizonte, Albert al ver como ella se quedaba seria y con la mirada un tanto triste le pregunto –

- ¿Qué pasa? ¿dije algo que te molestara?

- No Albert, es solo que me doy cuenta que muy pronto tendré que regresarme a Chicago, ya me quedan pocos días de licencia

- ¿Es nada más por eso? ¿no será más bien que extrañas mucho a Terry?

- Albert, quiero que sepas que muy pronto voy a hablar con Terry, lo quiero mucho, le tengo afecto, es un amigo muy especial, pero no lo amo

- ¿Por qué me estas diciendo esto?

- No lo se, simplemente quería que lo supieras

- Candy, ¿Qué harías si vieras en este preciso instante a Terry?

- Creo que después de saludarlo, le hablaría sobre mis sentimientos, decirle que lo quiero pero solo como un buen amigo

- ¿Y que pasaría si el te dijera que el si te ama?

- Albert creo que en una relación ambos se tienen que amar, que querer, que comprender, ¿Qué caso tendría que solo uno fuera quien amara? No sería justo ni para el ni para mi, el amor no se vive a medias, el amor tiene que ser pleno, porque de cualquier otra forma jamás va a funcionar así

- Has madurado mucho Candy, me tienes sorprendido

- Albert ya es un poco tarde, ¿te parece bien si regresamos?

- Tienes razón.

Albert ayudo a Candy a bajar del árbol y luego tomados de la mano regresaron al auto para enseguida dirigirse a la mansión, mientras en la habitación un Terry bastante inquieto no dejaba de dar vueltas de un lado a otro, trato de tocar la armónica que Candy le regalara, pero se sentía tan inquieto e impaciente que mejor decidió encender un cigarrillo, las palabras de Susana no dejaban de atormentarlo, las escuchaba claramente - lo nuestro sucedió porque convivíamos diariamente, ¿Por qué a ella no le iba a pasar lo mismo?

Terry movió negativamente la cabeza y tomo un trago de coñac, no, aquella mujer no podía ser Candy, ella estaba seguramente en la mansión de los Andrew, ella estaba enamorada de el, estaba seguro de eso, pero entonces ¿porque de pronto se sentía tan inquieto? Tomo las enorme gafas obscuras y luego de ponérselas decidió bajar nuevamente al bar a tomar una copa para tratar de tranquilizarse, tan absorto estaba en sus pensamientos que no vio que un hombre mayor se sentaba a su lado ordenando una copa de whisky y luego amablemente lo saludo y dijo -

- Es ud. el famoso actor Terry Grandchester ¿cierto?

- No Sr. esta ud. equivocado

- No lo creo, ¿sabe? Entre mas trate de ocultarse mas llama la atención

- ¿Por qué me esta diciendo esto?

- Porque no es normal que use gafas obscuras dentro del hotel, eso hace mucho mas obvia su presencia, además se mira bastante extravagante – menciono el hombre sonriendo amable.

Terry le devolvió la sonrisa y luego de quitarse las gafas dijo –

- Tiene ud. razón caballero, soy Terry Grandchester

- Mucho gusto, perdone mi curiosidad, ¿pero que hace ud. aquí?

- Me invitaron a la presentación del Sr. William Andrew

- ¿Es ud. allegado de la familia?

- No, en realidad soy novio de la hija adoptiva del Sr. Andrew

- ¿Entonces no lo conoce?

- No, y mi novia tampoco lo conoce

- Pues ese hombre es todo un misterio, ¿Cómo es posible que ni siquiera su hija adoptiva lo conozca?

- No lo se, la verdad si es bastante raro, pero dígame, ud. no parece ser de por aquí

- Muy perspicaz jovencito, soy escoses, y mi nombre es Mervín Callaghan

- Mucho gusto, y dígame ¿que hace tan lejos de su patria?

- Bueno, antes que nada debo decir que también fui invitado a la presentación del Sr. Andrew, pero mis motivos son mas que nada sentimentales

- No me diga que ha venido a rescatar al amor de su vida – menciono Terry un tanto burlón

- Y si así fuera, ¿le parecería ridículo? – interrogo el hombre mirando un tanto molesto a Terry

- Perdone es que ud. es un hombre un tanto…

- ¿Viejo?

- No, es solo que seria un poco extraño

- ¿Por qué extraño? ¿Por qué no soy un jovencito?

- Perdone si lo ofendí, le aseguro que no fue mi intención hacerlo

- Esta bien no se apure tanto, al fin y al cabos que le puede importar mi vida a un jovenzuelo famoso rodeado de hermosas actrices

- Tal vez sean hermosas, es mas, mucho mas hermosas físicamente que mi novia Candy, pero son frívolas, en cambio mi novia es incomparable, es una joven muy noble, es comprensiva, amable, muy alegre y se que me ama mucho

- ¿Sabe una cosa? Yo nunca tuve ojos para mirar a otras mujeres, solo ella me parecía hermosa, y estoy seguro de que lo sigue siendo

- No me diga que nunca tuvo algún desliz

- Pues si se lo digo, mi amor por ella es bendito, yo le jure con todo mi corazón que jamás me casaría y lo he cumplido, y aunque a ud. le parezca la cosa mas estúpida del mundo, nunca he tenido un romance o aventura con nadie

- ¿Es es serio?

- Desde luego que si, ¿acaso tu le has sido infiel a la mujer que dices amar?

- Bueno es que sabe… en el mundo de la farándula es difícil no dejarse llevar, pero le aseguro que fue algo sin importancia

- Entonces tu amor por ella no es autentico

- Claro que si

- Hijo, cuando el amor es real se te pueden presentar mil oportunidades y rechazarlas

- Es que tal vez en sus tiempos así era

- En mis tiempos y en los tuyos el amor y la fidelidad son lo mismo, tu te estas escudando en una explicación bastante estúpida y débil, dime una cosa ¿te has puesto a pensar como reaccionaria ella si se enterara de tus aventuras?

- Fue solo una

- Pero fallaste, y eso es lo que importa

- No se ni porque estoy escuchando la opinión de un viejo soñador y cursi – menciono Terry levantándose de su silla molesto

- Espera un momento hijo

- ¿Y ahora que?

- Solo quiero preguntarte algo

- Esta bien ¿Qué quiere saber?

- La mujer con la que tuviste la aventura ¿te ama?

- Parece ser que si, pero eso no me importa, ella sabía que yo estaba enamorado de otra cuando paso todo y ella acepto tener ese pequeño romance

- Pues debería de importarte, no es de caballeros aprovecharse del amor de una dama para desahogarse

- Bien si eso es todo lo que quería decirme, me retiro, no puedo decirle que fue un placer conocerlo, es ud. demasiado entrometido – dijo Terry molesto retirándose y dejando al Sr. Callagham solo.

CONTINUARA…

Mil gracias niñas por seguirme, pero sobre todo gracias por su paciencia y sus reviews.