ANHELOS
CAPITULO 14
Elroy se tapo la boca para no hacer ruido y con sumo cuidado cerro nuevamente la puerta para enseguida dirigirse nuevamente a su habitación, había regresado a pedirle a Candy que la acompañara donde Albert y Mervín estaban hablando, estaba mas que decidida a aclarar de una vez por todas su situación con Mervín delante de su sobrino, sin embargo el escuchar a Candy decir que pronto ella y Albert se convertirían en padres la desconcertó bastante, pero mas que desconcertarla se sintió molesta, Albert le había dicho que siempre respeto a Candy, que no había tenido intimidad con ella cuando vivieron juntos, sin embargo estaba muy segura de lo que había escuchado, y aunque Elroy nunca había sido casada y por consiguiente nunca había tenido intimidad, sabía perfectamente como se engendraba un hijo, mientras pensaba esto último, sintió como un ligero sonrojo invadía sus maduras mejillas, se toco la frente y cerro los ojos mientras pensaba – Pero que ingenua soy Dios mío, ¿Qué esperaba de un par de jóvenes enamorados? Por mas que William sea un caballero, y Candy una dama, la convivencia diaria… seguro que no pudieron resistir la tentación, si yo que soy una mujer madura al ver a Mervín nuevamente sentí como algo extraño comenzaba a inundar todo mi ser cuando hace apenas hace unas horas me besaba, ahora ellos que son unos jóvenes… tengo que hablar muy seriamente con ellos, me tendrán que explicar muchas cosas.
Mientras en el enorme salón Albert escuchaba muy atento la historia de amor que le contaba el Sr. Callagham, parecía tan sincero que no sabía que pensar, cuando finalmente Mervín termino de relatarle el amor interrumpido con Elroy miro a Albert fijamente y le dijo –
- ¿Por qué dudas de mi amor por Elroy?
- Yo no he dicho nada Sr. Callagham – menciono Albert levantándose del asiento
- Eres lo suficientemente maduro para saber que una mirada dice mas que mil palabras William
- Tiene razón, la verdad es que su historia parece muy real, sin embargo…
- ¿Sin embargo que William?
- ¿Por qué si la amaba tanto renuncio a ella tan fácilmente? ¿Por qué esperar tantos años para venir a buscarla? Yo hubiera luchado con todas mis fuerzas por el amor de la mujer a la que amo
- Que sencillo suena ¿verdad? dime una cosa William, ¿que hubieras hecho tu en mi situación?
- Se lo estoy diciendo Sr. Callagham, hubiera luchado por ella
- Efectivamente, me estas diciendo que hubieras luchado por el amor de la persona a la que amas, pero no me dices de que manera.
Se hizo un silencio profundo durante un par de minutos y después de pensarlo un poco Albert sin titubear menciono –
- Me la hubiese robado
- ¿En serio?
- Por supuesto
- ¿Sabes lo que eso hubiera significado para Elroy?
- Hubiera significado su felicidad
- Tal vez, pero también hubiera significado su deshonra y por consiguiente su desgracia, Elroy tiene unos principios muy sólidos y una calidad moral intachable, tu abuelo era una persona muy estricta, y se perfectamente lo infeliz que hubiera sido Elroy si me la hubiera robado
- Tal vez mi abuelo después hubiera aceptado su relación
- No William, eran otros tiempos, además tu abuelo era un hombre muy orgulloso de su apellido, y si ahora la sociedad es dura cuando cometes una falta aunque sea por amor, antes lo era mucho mas, y si Elroy se hubiera fugado conmigo tu abuelo la hubiera repudiado, y yo no quería eso para Elroy
- ¿Y le pareció que era lo mejor renunciar a su amor?
- Yo jamás renuncie William
- ¿Ah no? ¿Y como le llama a desaparecer por años?
- Le llamo trabajar y hacerme de una pequeña fortuna para poder merecer su amor
- Cuando se ama en verdad el dinero es lo que menos importa
- No siempre es así William, si ahora que soy dueño de una pequeña fortuna y he logrado hacerme socio minoritario de las empresas Andrew, sucede que nuevamente el patriarca del clan Andrew esta dudando de mi amor por Elroy, estoy seguro que piensas que me acerco a ella por interés a su fortuna ¿o me equivoco?
- No, no se equivoca, pero su actitud es muy extraña, comprenda mi posición, primero se aparece de la nada y de la noche a la mañana somos socios y ahora resulta que me cuenta esta historia de amor que francamente no se que pensar
- En primera yo no te obligue a que me aceptaras como socio William y en segunda ¿no te parece que tu tía ya es una mujer adulta capaz de decidir?
- Tiene razón Sr. Callagham, mi tía ya es una mujer adulta y muy capaz de decidir, pero antes de darle mi aprobación necesito hablar con ella
- Comprendo que como patriarca de los Andrew tienes que dar la cara por tu tía y eso lo respeto, pero de una vez te digo que esta vez no pienso renunciar a Elroy, ah y no te estoy pidiendo tu aprobación, ahora si me disculpas me retiro, buenas noches.
El Sr. Callagham se dio media vuelta y con paso muy firme salió de la mansión dejando a Albert mas que desconcertado, todo le parecía tan irreal, jamás se hubiera imaginado que su tía hubiera vivido una historia de amor tan triste, se sirvió un poco de whisky y dando un breve trago decidió salir a caminar al jardín, se detuvo por algunos segundos a mirar su reloj y se dio cuenta que ya eran casi las cinco de la mañana, todo parecía tan tranquilo por fuera que nadie sospecharía la de cosas que habían sucedido durante su presentación, movió la cabeza un poco molesto mientras pensaba –
- ¿Por qué tenemos que esperar nuevamente Candy? quisiera no ser el patriarca de esta familia y así desentenderme de todos estos problemas y dedicarme a planear contigo nuestra vida juntos, pero no puedo dejar las cosas así, tengo que aclarar primero esta situación con la tía Elroy, también debo de pensar muy bien el castigo que he de imponer a ese desgraciado de Neal.
Albert decidió subir a un árbol a esperar el amanecer, mientras en la mansión Elroy terminaba de arreglarse, no había logrado conciliar el sueño en toda la noche después de haber escuchado a Candy decir que iba a convertirse en madre, sabía que aunque William era el patriarca de los Andrew ella tenía la obligación de arreglar ese asunto de inmediato, estaba molesta por el comportamiento tan irresponsable de Candy y William, pero tenía que reconocer que lo que mas le molestaba era que tenía que anteponer esa situación a la suya con Mervín, años de haber esperado al amor de toda su vida y ahora que por fin se presentaba tenía que aclarar la situación de su sobrino y Candy, termino de arreglarse y bajo mas temprano que de costumbre, los empleados que estaban terminando de limpiar se extrañaron un poco al verla tan temprano, entonces Elroy muy seria dijo –
- Por favor que me lleven un té a la biblioteca
- Claro que si Sra. Elroy
- ¿Alguien sabe si se quedaron algunos invitados en la mansión?
- Solo la Srita. Annie y la Srita. Patty
- Ah si, yo misma ordene que les arreglaran una habitación, pero me gustaría saber si alguien mas se quedo – menciono Elroy tratando de averiguar si Mervín había pasado la noche ahí
- Pues no Sra. Elroy, solo ellas
- Esta bien, en cuanto baje el Sr. William y Candy por favor que vayan a verme a la biblioteca
- Como ud. ordene Sra. Elroy.
Dicho esto Elroy entro en la biblioteca, mil preguntas pasaban por su cabeza, ¿Dónde estaba Mervín? ¿William lo habría corrido? ¿Y si su sobrino le prohibió verla? ¿Con que derecho? Decidió que el té podía esperar y enseguida abrió la puerta para ir en busca de su sobrino cuando vio que William iba entrando y con voz sería dijo –
- William que bueno que te veo, quiero hablar contigo por favor
- Yo también tía Elroy, voy a darme una ducha y enseguida estoy con ud.
- Quiero platicar contigo ahora William, ya después te ducharas
- Esta bien tía.
En cuanto Albert cerro la puerta Elroy no se pudo contener y dijo molesta –
- ¿Por qué me mentiste William?
- ¿Cómo?
- Te pregunte que porque me mentiste, pensaste que nunca los descubriría ¿verdad?
- Tía no se de que me esta hablando
- Dijiste que siempre habías respetado a Candy y no fue así
- Tía yo le juro que…
- No jures William, no sigas mintiendo, se muy bien que tu y Candy ya estuvieron juntos ¿Cómo pudiste mentirme con tanto descaro?
- Es que yo no le he mentido tía
- Ya basta William, solo admite que entre uds. ya hubo intimidad
- Es que no puedo admitir algo que no ha pasado
- Entonces explícame como esta eso de que Candy esta esperando un hijo tuyo
- ¿QUEEEE? ¿pero de donde ha sacado ud. eso?
- Yo misma escuche a Candy decir que moría de ganas por conocer ya a su primer bebé, ¿tienes manera de explicar eso? mira William tal vez pienses que soy una vieja solterona, pero se perfectamente como se engendra un hijo
- Pero tía, por Dios que cosas dice
- Estoy tan molesta que ya no se ni lo que digo – dijo Elroy sintiendo el rostro arder.
Mientras Candy entraba alegre al comedor tocándose el estomago y mirando sonriente a Dorothy decía –
- Buen día Dorothy, uff tengo tanta hambre que sería capaz de comerme una vaca entera jajajajaja
- Hola Candy, veo que amaneciste de muy buen humor ¿eh?
- Ahhhh Dorothy es que la vida es tan bella… y estoy muy enamorada y lo mejor de todo es que soy muy bien correspondida
- Me alegro mucho por ti Candy
- Por cierto ¿Dónde están todos? ¿acaso por primera vez madrugue o es que a los demás se les pegaron las sabanas?
- Bueno en realidad si te levantaste mas temprano que de costumbre, pero no tanto como la Sra. Elroy ni el Sr. William que por cierto te están esperando en la biblioteca para hablar contigo
- Bueno entonces creo que mi estomago tendrá que esperar – menciono Candy sonriendo para luego dirigirse a la biblioteca.
Lejos estaba de imaginarse el tema que estaba tratando Elroy con Albert, toco a la puerta y Elroy respondió –
- Adelante
- Buen día tía Elroy, buen día Albert, ¿Qué no tienen hambre? Porque yo tengo tanta hambre que podría comer por dos.
Elroy miro sería a Albert y entonces dijo –
- Y ahora dime, ¿todavía lo niegas?
- ¿Qué sucede tía Elroy? – interrogo Candy un tanto extrañada
- Sucede que ya lo creo que podrías comer por dos
- Bueno siempre he sido algo golosa pero hoy especialmente debo confesar que amanecí con mucha hambre, pero le prometo que me voy a moderar tía Elroy
- Bueno no es para tanto, yo se que ahora mas que nunca debes de alimentarte mejor, lo que pasa es que estoy muy molesta con uds.
- ¿Y porque esta tan molesta tía Elroy? – interrogo Candy un poco extrañada
- Candy quiero que sepas que ya se lo que sucedió entre tu y William
- ¿Se refiere a que nos queremos casar cuanto antes? Albert ¿porque se lo dijiste sin esperarme?
- Con que ya tenían sus planes ¿eh? Bueno supongo que es lo mejor para que nadie se entere de tu estado Candy
- ¿De mi estado? – interrogo Candy bastante extrañada.
Albert miraba divertido aquella conversación que parecía no tener ni pies ni cabeza, al principio se sintió algo molesto y hasta ofendido por lo que su tía estaba pensando de Candy y de el, pero ahora viendo a su pequeña y a su tía Elroy en aquella simpática confusión le causaba gracia, sin embargo Candy al ver que Albert sonreía le pregunto –
- ¿Qué es lo que sucede Albert? ¿A que se refiere la tía Elroy? no la entiendo
- A ver ambas tomen asiento por favor, creo que ya es hora de aclarar todo este malentendido.
- Pues yo no creo que sea ningún malentendido William, como dije antes se muy bien lo que escuche
- Pues sigo sin entender nada – menciono Candy
- Mira Candy, sucede que la tía Elroy esta mas que convencida de que muy pronto vamos a ser papás
- Bueno supongo que algún día tendremos hijos – menciono Candy un poco sonrojada
- Desde luego que si Candy, solo que la tía piensa que eso sucederá dentro de muy poco
- ¡Por Dios! ¿Por qué piensa ud. eso tía Elroy?
- Pues en primer lugar porque anoche te escuche decir que morías de ganas por conocer a su bebé, y luego entras diciendo que mueres de hambre y que serias capaz de comer por dos, después dices que se van a casar cuanto antes, ahora dime ¿que quieres que piense Candy? es mas que obvio que estas embarazada
- No tía Elroy, yo no estoy embarazada, Albert tiene razón todo esto es un malentendido
- ¿Entonces porque dijiste que morías de ganas ya por conocer a tus hijos y a los de William?
- Pues porque estoy muy enamorada de Albert y porque en verdad me gustaría saber como serán, claro en un futuro
- ¿Es cierto eso Candy?
- Claro que si tía Elroy
- ¿William?
- Tía se lo estoy tratando de decir desde hace un buen rato, pero ud. ni siquiera quería escucharme solo se dedico a estarme reclamando
- Dios yo… me siento tan avergonzada, creo que arme una tormenta en un vaso de agua
- Creo que si tía
- Lamento haber pensado mal de ustedes, pero ahora quiero que me expliquen como esta eso de que se quieren casar cuanto antes
- Bueno tía Elroy, lo que pasa es que Candy y yo estamos muy enamorados y no queremos esperar
- William, Candy me gustaría que se trataran un poco mas, que se conocieran
- Es que ya nos hemos tratado lo suficiente tía – menciono Albert
- Si, se han tratado como paciente y enfermera según me lo has dicho, pero creo que el noviazgo es diferente
- Tía por favor, ni Candy ni yo queremos esperar, yo la he amado por tanto tiempo en silencio que ya no puedo ni quiero esperar para gritar a los cuatro vientos cuanto la amo
- Y lo puedes hacer William, como su novio y su prometido
- Tía lo siento pero Candy y yo ya decidimos que nos casaremos cuanto antes
- Esta bien, veo que ya están mas que convencidos de su decisión, ahora díganme ¿en cuanto tiempo piensan casarse?
- Bueno no hemos hablado de eso muy bien, pero de que será muy pronto ni duda cabe ¿no es así mi amor?
- Claro que si Albert – menciono Candy muy emocionada y Albert le dio un pequeño beso en la mejilla
- Mi amor ¿me podrías dejar un momento a solas con la tía Elroy?
- Claro que si, voy a desayunar con los chicos.
En cuanto Candy salió, Elroy supo que había llegado la hora de hablar de ella y de Mervín, Albert la invito a sentarse nuevamente y antes de que Albert dijera algo Elroy menciono –
- ¿Dónde esta Mervín?
- Anoche después de que hablamos se retiro
- ¿No te dijo si volvería? – interrogo Elroy algo nerviosa
- Si tía, me dijo que iba a volver, el Sr. Callagham anoche me hablo sobre ustedes, pero me gustaría escuchar su versión
- Esta bien, solo espera un momento por favor, enseguida regreso.
Elroy salió de la biblioteca para dirigirse a su habitación, saco aquel viejo pero elegante cofre donde tenía guardadas las cartas que le enviaba Mervín y saco la ultima que había recibido de el, había llegado la hora de que en realidad la conocieran, que supieran que no siempre fue una mujer dura, que alguna vez tuvo ilusiones y sueños, que nuevamente las tenía y que esta vez no estaba dispuesta a renunciar a ellas.
Enseguida salió de la habitación para dirigirse a donde Albert, cuando entro le entrego la carta y le dijo –
- Esta es la última carta que recibí de Mervín, en su momento fue mi alegría, pero también fue mi desdicha
- ¿Por qué?
- Léela
- No tía, yo sería incapaz de leer algo tan intimo, tan suyo, solo cuénteme que fue lo que sucedió por favor
- Esta bien, yo era muy jovencita y Mervín dado que era el hijo del cocinero de nuestra casa era quien se encargaba de llevar el té todas las tardes, esa era mi hora favorita ¿sabes? pues mi corazón saltaba emocionado cada que lo veía, entre nosotros no había necesidad de palabras, con solo mirarnos discretamente ambos sabíamos cuanto nos amábamos, después el se decidió y comenzó a escribirme, éramos novios por carta, ambos nos las ingeniábamos para que nuestras cartas llegaran a su destino, hasta que una noche recibí esta carta donde me pedía que nos encontráramos por primera vez, esa noche yo estaba especialmente contenta y desde luego muy emocionada, por fin me vería con el a solas, mi padre y mi hermano habían salido a verse con unos socios, y mi madre tampoco se encontraba, quedamos de vernos en el enorme jardín de los laberintos, cuando acudí a nuestra cita el me entrego una hermosa orquídea y enseguida me declaro su amor abiertamente, el pronto iba a graduarse como economista y me propuso matrimonio, yo apenas y lo podía creer, mi corazón estaba rebosante de alegría, pero solo fue por unos instantes, porque de repente llegaron mi padre y mi hermano, Mervín le dijo a mi padre que deseaba casarse conmigo, que me amaba, como era de esperarse tu abuelo se molesto muchísimo y corrió a Mervín y a su padre, nos separaron William, desde ese instante yo sentí que mi corazón había muerto, mi corazón había partido con Mervín y jure que nunca me casaría y como puedes ver lo cumplí – dijo Elroy con la voz un tanto quebrada
- Tía ¿Y porque no luchar por su amor?
- Porque fui una cobarde, porque le tenía miedo a tu abuelo… porque era otra época, William yo lo amo, y desde que mi padre nos separo perdí toda esperanza de volverlo a ver, deje de creer en el amor para convertirme en alguien duro, William, Mervín y yo nos amamos y desde ahora te digo que esta vez no voy a dejar ir la oportunidad de ser feliz a su lado, no creas que desconozco mi posición y la suya, pero no me importa, tampoco me interesa si la sociedad me critica, y si tu como patriarca decides que no merezco pertenecer a los Andrew por querer darme una oportunidad con alguien que no tiene un apellido influyente lo comprenderé y me iré lejos a vivir con el.
Albert estaba muy sorprendido, pero mas que eso estaba conmovido, le parecía que estaba hablando con una extraña, desconocía totalmente esa parte de su tía, ¿como juzgar una mujer que había sufrido tanto por amor? Y además el era incapaz de hacerlo, la entendía perfectamente, porque si de algo estaba convencido era de que el amor no conocía de clases sociales, después de unos breves momentos dijo –
- Tía Elroy, yo no me opondré a su relación con el Sr. Callagham, se ve que es un buen hombre, y sobre todo me dijo que la ama, es solo que me preocupe un poco, yo jamás me hubiera imaginado que ud. hubiese pasado por semejante situación y ante todo sentí ganas de protegerla
- Gracias por entender William
- Tía ahora hay otro tema que me gustaría tratar con ud.
- Tu dirás William
- Comprenderá que no puedo dejar pasar por alto lo que Neal trato de hacerle a Candy
- Entiendo que es un asunto muy delicado ¿Qué pretendes hacer?
- Había pensado mandarlo a la cárcel
- ¡No William! Eso sería un gran escándalo
- Lo se tía, y mas que nada lo hago por Candy, no por ese… muchacho, por eso mejor decidí mandarlo a terminar sus estudios a una escuela militarizada
- Estoy de acuerdo William, se que esto lo va ayudar a madurar, solo te pido que evites que sea mandado a la guerra
- Desde luego tía, esto solo es una lección, sin embargo le hare creer que si es indisciplinado o baja sus notas, como patriarca no haré nada para evitarlo
- Muchas gracias William
- Bueno tía, creo que se nos fue el tiempo aclarando algunos malentendidos, ahora si me permite iré a ducharme y luego a desayunar
- Claro que si William, yo también me retiro a desayunar.
CONTINUARA…
