ANHELOS

CAPITULO 15

Cuando Elroy se dirigía al enorme comedor se llevo una muy grata sorpresa al ver a Mervín sentado cómodamente platicando con sus sobrinos, quienes se veían bastante interesados, Elroy se quedo mirando la escena hasta que Mervín volteo y dijo –

- Elroy, hace un buen rato que te estoy esperando

- Buen día Sr. Callagham, buen día chicos – saludo Elroy con timidez

- Aquí los chicos se ofrecieron muy amablemente a hacerme compañía

- Gracias Stear, Archie

- Bueno tía, nosotros los dejamos para que platiquen mas cómodamente - dijo Stear con cierta picardía que hizo que Elroy se sonrojara un poco.

En cuanto estuvieron solos Mervín dijo –

- Tus sobrinos son unos chicos muy simpáticos, pero algo curiosos y sobre todo un tanto celosos

- ¿Por qué dices eso?

- Porque es la primera vez en mi vida que un par de jovenzuelos me interroga de una manera tan… intensa digamos

- ¿Qué te preguntaron?

- Bueno querían saber mis intenciones para contigo y pues les conté sobre nosotros

- ¿Y que paso?

- Creo que se quedaron tranquilos, ¿sabes? ellos te quieren mucho Elroy, pero sobre todo se preocupan por ti

- Son mi adoración, no se que hubiese sido de mi sin ellos, son unos chicos muy buenos, como me hubiese gustado que conocieras a mi Anthony, pero el ahora descansa junto a su madre y nos dejo como recuerdo este bello jardín lleno de rosas – menciono Elroy nostálgica y señalando el hermoso jardín

- No te pongas triste Elroy, mejor ¿que te parece si te invito a desayunar fuera?

- Mmm no se si sea una buena idea

- Elroy por favor, no somos unos chiquillos, la verdad me siento un poco tonto al estar actuando como si fuéramos a hacer algo malo

- Tienes razón Mervín, voy por mi bolso y nos vamos.

En el jardín los chicos terminaban de contarles a Patty, Annie y Candy quien era el Sr. Callagham en la vida de su tía, y Annie dijo –

- Se los dije, algo me decía que ese caballero era un amor de antaño de la Sra. Elroy, y ustedes pensando mal del Sr. Callagham

- Esta bien, nos equivocamos, ¿pero que mas querías que pensáramos si no que ese Sr. la quería seducir para poder ser parte de los Andrew?

- Espero que no tengas esa opinión de mi Archie – intervino Candy sonriendo levemente

- Gatita desde luego que no, tu eres diferente

- Espera Candy, ¿Por qué dices eso? ¿acaso tú y Albert?

En ese preciso instante Albert iba llegando y tomando a Candy por la cintura dijo -

- Si chicos, Candy y yo muy pronto nos vamos a casar, pues esta jovencita sedujo mi corazón y mi alma, para poder convertirse en la Sra. de Andrew

- ¡Albert! me espantaste

- Cariño perdona, no fue mi intención asustarte

- Albert, espera un poco ¿Cómo que muy pronto se van a casar tú y Candy? – interrogo Stear

- Así es chicos, ayer lo decidimos, de hecho esa era la noticia que les queríamos dar, pero luego ustedes insistieron en hablar conmigo de la tía Elroy, y bueno lo demás ya lo saben

- ¡Vaya con la parejita hermano! Creo que se nos están adelantando, primero la tía Elroy y ahora Candy y Albert – dijo Archie sonriendo

- Bueno ¿y para cuando es la boda?

- Bueno Patty, todavía no hemos hablado de fechas, pero por eso vengo por Candy, ella y yo tenemos algunas cosas que planear, así que si me permiten me llevo a mi prometida

- Claro que si Albert – dijeron los chicos sonriendo.

Albert y Candy se alejaron tomados de la mano, este admiraba discretamente la belleza de su futura esposa, su corazón comenzó a latir acelerado solo de pensar que esa hermosa y pequeña rubia se convertiría muy pronto en su mujer, y también al recordar como ambos se habían besado la noche anterior, sentirla tan cerca y tan entregada a sus besos lo habían hecho desearla con mas fuerza que nunca, tanto tiempo anhelando sentirla de esa manera, infinidad de veces se había imaginado acariciando su delicada y suave piel, pero la noche anterior no se comparaba en nada a lo que por tanto tiempo había soñado, el poder tocarla y sentirla tan cerca, el aspirar su aroma tan freso y a la vez dulce, esa mezcla lo volvía loco, de pronto Candy se detuvo y le pregunto –

- ¿Por qué estas tan callado Albert?

- Pensaba en ti, en lo hermosa que eres, en lo femenina que te miras, me emociona saber que muy pronto estaremos juntos.

Candy se sonrojo un poco, al ver que Albert la miraba de una manera por demás seductora, y desde luego por que sabia perfectamente lo que Albert había querido decirle en sus ultimas palabras, y lo sabía perfectamente porque ella sentía lo mismo, tan solo de recordar como el la había rodeado con sus fuertes brazos la noche anterior la hizo estremecer, Albert se dio cuenta y tomándola por el mentón se acerco lo suficiente para rozar sus labios y enseguida decirle –

- Candy… te necesito tanto.

Fue entonces que Albert poso sus ojos en los húmedos labios de ella y bajando el rostro con una lentitud que a Candy le pareció una eternidad, finalmente se apodero de ellos con tanta pasión que hizo que Candy se estremeciera y sintiera que sus piernas comenzaban a flaquear, sin ella darse cuenta emitió un pequeño gemido que hizo que Albert volviera a la realidad y fue tornando el beso mucho mas delicado hasta que finalmente dijo –

- Ven Candy, sentemos un rato, tenemos tanto que planear… - dijo Albert en un suspiro.

Candy se mordió el labio inferior y trato de tranquilizarse, pues no se estaba comportando precisamente como una dama, su amor y deseo por Albert la volvían loca, así que haciendo un enorme esfuerzo por recuperar la compostura contesto -

- Es cierto Albert.

Ambos estaban sentados en la hierba y durante un par de minutos ninguno dijo nada, querían decirse tantas cosas y de sus bocas no salía palabra alguna, por fin Albert carraspeando un poco dijo –

- Candy, ¿En cuanto tiempo te gustaría que nos casáramos?

- Pues… ¿un mes? ¿o es muy pronto? – interrogo ella tímidamente

- Me parece perfecto pequeña, tenemos que organizar esto cuanto antes

- Si, le diré a las chicas que nos ayuden, estoy segurísima que lo harán gustosas

- Yo también estoy seguro de ello cariño

- Pues entonces manos a la obra – dijo Candy levantándose como un resorte.

De pronto Candy en tono juguetón y quitándose las zapatillas le dijo a Albert –

- A que no me alcanzas.

Albert de inmediato comprendió el juego y dándole una ventaja de apenas unos segundos, se levanto y comenzó a correr detrás de ella, ambos parecían dos chiquillos correteando y escondiéndose entre los arboles, ambos no paraban de reír hasta que finalmente Albert la sujeto por la cintura y la tumbo con suavidad sobre la fina hierba y comenzó a acariciar con el dorso de su mano el fino cuello de Candy, ella entrecerró los ojos disfrutando el delicioso aroma que emanaba del cuerpo de Albert, mientras el se permitía disfrutar ver como los pechos de Candy subían y bajaban seductoramente por la agitación de haber correteado un poco, así estuvieron un buen rato, ella deleitándose con el aroma masculino de su amado y el admirando ese par de montañas que muy pronto conquistaría.

En otro lugar una pareja madura caminaba tomada de las manos, la mayoría de la gente miraba a la pareja con discreción, todo mundo conocía a Elroy Andrew, y nunca la habían visto en compañía de algún extraño, sonreía de manera por demás jovial, se le veía contenta, entonces Mervín mientras caminaban dijo –

- Elroy mira, toda esa gente nos esta mirando de manera extraña, ¿Por qué será? Seguro me envidian por tener a la mujer mas bella del mundo

- Tengo que confesarte algo Mervín

- ¿Es grave?

- Tal vez lo suficiente para que te arrepientas de querer estar con una mujer como yo, y no es mi intención que te alejes de mi, aunque me hice la promesa de luchar por nuestro amor tengo que ser muy honesta contigo – menciono Elroy con seriedad

- ¿Qué pasa querida?

- Mervín, desde que te fuiste me volví una mujer muy dura, se podría decir que hasta amargada, y un tanto cruel, desgraciadamente Candy se convirtió en mi victima por algún tiempo

- ¿Te refieres a la chica rubia que anoche acompañaba a tu sobrino?

- Así es

- Nada de lo que me digas va ha hacer que deje de amarte y mucho menos que cambie de opinión Elroy

- Por favor Mervín, escúchame ¿quieres?

- Esta bien.

Elroy comenzó a relatarle como había tratado a Candy por ser una huérfana y no contar con un apellido de alcurnia, como la había recibido de mala manera en la familia de los Andrew, y esto porque así lo había dispuesto William, también como había creído que era una rebelde por desobedecerla y haberse empecinado en estudiar enfermería, como había rumores de que ella estaba viviendo inmoralmente con un vago, como le había quitado el apellido por dichos rumores, Mervín no decía nada, solo la escuchaba atento, mientras Elroy sonreía de forma irónica al mencionar – y pensar que de no ser por ella quien sabe que hubiera sido de William y de nuestra familia., finalmente termino de relatarle el porque de dichas palabras, Mervín tomo su mano y le beso con ternura diciendo –

- Elroy no soy quien para juzgarte, todos cometemos errores en nuestras vidas

- Lo se, pero fui muy cruel con ella

- Y dime, ¿Qué piensas ahora de ella? ¿te sigue importando que ella al igual que yo no tenga un apellido de alcurnia?

- Desde luego que no Mervín, ahora me doy cuenta de que esas son tonterías, ella es la mujer indicada para mi sobrino así como tu lo eres para mi, he comprendido que ambos se aman, y que están dispuestos a luchar por su amor contra quien sea, Candy me enseño a ser una mujer valiente, ella se gano mi admiración y mi respeto, ojala y yo en aquel tiempo hubiese sido igual de valiente que ella

- Eran otros tiempos Elroy, era otra situación, aquí lo importante es que has recapacitado y aceptado la relación de tu sobrino con esa jovencita ahora ¿te parece si hablamos de nosotros?

- Claro

- Elroy, no tenias porque contarme todo esto, a veces es tanto el dolor que sentimos que nos vemos obligados a mostrarnos duros, y quiero que sepas que esto que acabas de decirme no ha cambiado en nada mis sentimientos por ti, me hacen amarte mucho mas, porque eres una mujer que sabe reconocer que se ha equivocado

- Gracias por comprender Mervín, ¿sabes? creo que la gente nos mira porque nunca me habían visto con un caballero que no fuese de mi familia, y creo que porque no puedo ocultar lo feliz que estoy

- Elroy me gustaría que nos casáramos en dos meses, digo si no te importa lo que diga la gente y si no te parece demasiado apresurado

- Desde luego que no me importa, y me parece muy bien que nos casemos cuanto antes.

Mervín tomo galante su mano y la beso con infinita ternura, si antes la amaba ahora la admiraba y la amaba mucho mas por haber sido tan honesta con el, solo el conocía a la verdadera Elroy, solo el era capaz de comprender el dolor por el que había pasado, finalmente ambos decidieron regresar a la mansión para darles la noticia a todos.

Mientras que Candy y Albert seguían recostados sobre la hierba, ambos escuchando la respiración acompasada del otro, de pronto Albert tomo a Candy por el mentón y no pudiendo contenerse mas, comenzó a besarla de manera provocativa, Albert pudo sentir como Candy se estremecía ante sus besos y respirando de manera profunda dijo –

- No sabes como anhelo que me dejes acércame un poco mas ti pequeña, tu belleza tan salvaje me vuelve loco Candy.

Ella con el rostro totalmente sonrojado contesto –

- No dejes de besarme Albert, yo solo quiero sentirte un poco más, por favor.

Las dulces pero provocativas palabras de la rubia hicieron que el cuerpo de Albert reaccionara de manera inmediata y dijo con voz muy profunda –

- Vamos un rato a la cabaña ¿Quieres?

- Si quiero Albert.

Entonces Albert se levanto para después tomarla de la mano y dirigirse a la cabaña, ella caminaba junto a el en silencio y con la cabeza sobre su pecho, finalmente llegaron y Albert la invito a entrar, en cuanto cerraron la puerta el solo dijo –

- Te amo tanto Candy…

Y ambos comenzaron a besarse de una manera distinta, sus labios se estaban reconociendo nuevamente, pero los besos se comenzaron a volver mas intensos, sus manos se movían inquietas, Albert comenzó a recorrer con delicadeza los hombros de ella para después posarse sobre su espalda, ella se dejaba llevar por aquel delicioso e intimo momento, Albert presiono mas su pecho contra los senos de la rubia, aquella sensación era totalmente indescriptible para Candy, su corazón parecía que iba a explotar al igual que el de Albert, Candy quería mas de el y este se daba perfecta cuenta, porque sentía como el cuerpo de ella se arqueaba ante el para poder sentir su excitación, además le ofrecía gustosa su delicado y fino cuello para que el lo besara, y el ansioso lo succiono, eso era mas de lo que cualquier hombre con sangre en las venas pudiera soportar, si bien era cierto que quería ser un caballero con ella, su cuerpo reaccionaba ante la mujer que amaba, y aunque trato de controlarse Candy le dijo –

- Solo un poco más Albert, no dejes de besarme… por favor mi amor.

El sabía que Candy era una chica inexperta y que decía las cosas tal y como las sentía, y ella estaba verdaderamente excitada, ¿Cómo resistirse ante las palabras de su amada quien le pedía que no dejara de besarla? El único problema es que el no solamente quería besos, el quería mucho mas, su cuerpo se lo estaba reclamando, así que acercándose mucho mas a ella se animo y levantado un poco el vestido de Candy comenzó a recorrer con verdadero erotismo sus muslos, Candy soltó un enorme suspiro seguido de un breve gemido que dejaba ver lo excitada que se estaba sintiendo y fue entonces que Albert con la voz totalmente enronquecida dijo –

- Candy, mi amor te juro que si continuamos, no podre parar… me estoy volviendo loco de deseo por ti.

Candy al escucharlo salió repentinamente de su estupor y con el corazón acelerado bajo levemente la cabeza y solo atino a decir –

- Perdón Albert yo…

- No cariño, no te disculpes por favor, realmente este momento ha sido genial, mira toca mi corazón – dijo Albert tomando la delicada mano de Candy para enseguida colocarla sobre su pecho

- ¡Albert! tu corazón parece que esta a punto de explotar

- Así es Candy, por eso no quiero esperar mucho para que nos casemos, creo que lo mejor será que no regresemos a este lugar hasta estar casados ¿te parece?

- Si, creo que es lo mejor.

La pareja regreso tomada de las manos, cada uno iba inmerso en sus pensamientos, ambos contentos por aquel momento tan intimo, Candy se daba cuenta como su cuerpo había reaccionado ante los intensos besos y las fugaces caricias que el rubio le había brindado, estaba feliz, aunque tenia que reconocer que se sentía un poco desilusionada por que Albert se controlara nuevamente, por un lado pensaba – ¡Dios! ¿Qué hubiera sucedido si Albert no se hubiera controlado? Yo realmente deseaba que el continuara, era como si estuviera en un lugar distinto, sentía como si flotara, quería mas de el, yo anhelaba que ambos fuéramos uno solo, ¡santo cielo! Estuve a punto de gritarle que me hiciera suya cuando sus manos comenzaron a recorrer mis muslos, escuchaba claramente su respiración agitada, si Albert no hubiese dicho nada se lo habría pedido, gracias a Dios el supo controlarse.

Mientras tanto Albert pensaba – Es increíble lo que me haces sentir Candy, estuve a punto de quitarte la ropa y hacerte mía, mis manos ansiosas anhelaban seguir recorriendo cada centímetro de tu hermoso cuerpo, con que gusto mis labios se hubieran seguido deleitando con el dulce néctar de tu boca, y tu suave cuello, pero si hubiésemos continuado tal vez ahora mismo te estarías arrepintiendo y yo mismo me lo estuviese reprochando, por eso estoy mas que seguro que lo correcto es no volver a estar solos en esa cabaña hasta estar casados.

Finalmente llegaron a la mansión y en cuanto entraron tanto Elroy, Mervín y George los miraban un tanto extrañados, mientras los chicos apenas y podían ocultar unas picaras sonrisas, pues tanto Candy como Albert iban algo desaliñados, Annie adelantándose a que Elroy dijera algo, sonriendo con discreción se dirigió a Candy mientras decía –

- Candy, Patty y yo necesitamos de tu consejo sobre unos vestidos, ¿nos podrías acompañar por favor?

- Bueno no tengo el mejor gusto pero…

- Anda Candy, es muy importante para Patty y para mi ¿verdad Patty? – insistió Annie

- ¿Cuáles vestidos Annie? – interrogo Patty algo extrañada

- Los que estábamos viendo en las revistas hace rato Patty, acuérdate – enfatizo Annie.

Finalmente Patty comprendió a que se refería Annie y dijo -

- Ah si, los vestidos, vamos Candy acompáñanos

- Esta bien chicas, con su permiso tía Abuela, Sr. Callagham.

En cuanto entraron en la recamara de Candy, Annie poniéndose ambas manos en la cintura dijo –

- Candy, ¿no te parece que tanto Albert como tu se descuidaron un poco?

- No te entiendo Annie – menciono Candy bastante confundida

- Creo que si te miras, lo podrás entender mejor – dijo Annie poniendo a Candy frente al espejo.

Cuando Candy se miro casi se va de espaldas, su cabello estaba muy alborotado y con una que otra hoja, además de que su vestido estaba algo arrugado, y para colmo su cuello tenia una pequeña marca roja, se tapo la boca con ambas manos y Annie dijo –

- ¿Ahora entiendes a que me refiero?

- Chicas yo…

- Vamos Candy, a nosotras no tienes porque explicarnos nada, sabemos lo que es estar enamoradas y pues en ocasiones nos gana la pasión, pero ambos tienen que ser mas cuidadosos, ¿ya viste las horas que son? Ustedes estuvieron desaparecidos por casi seis horas, la Sra. Elroy ya hasta iba mandar buscarlos, si no es por el Sr. Callagham que la tranquilizo quien sabe que hubiera pasado, además Albert trae también la camisa un poco desabrochada – menciono Patty

- Les juro chicas que no ha pasado nada entre Albert y yo

- Ya te dijimos que a nosotras no tienes porque darnos explicaciones, solo sean mas cuidadosos Candy, yo solo espero que la Sra. Elroy no tenga una vista tan buena y se haya dado cuenta de esa marca que traes en el cuello – dijo Annie sonriendo mientras de su bolso sacaba un poco de maquillaje para tapar la pequeña marca que Candy traía en el cuello.

Cuando Annie termino de tapar la marca, enseguida comenzó a cepillar el cabello de Candy para enseguida poner un poco de linaza para que sus rizos se volvieran a formar y orgullosa dijo –

- Listo ahora si estas como nueva, ¿cierto Patty?

- Así es Annie.

Mientras en la sala Elroy preguntaba –

- ¿Dónde estaban tú y Candy? ¿Por qué ambos estaban tan desaliñados?

- Bueno tía la verdad es que correteamos un buen rato por el bosque y pues como nos cansamos, nos quedamos dormidos sobre la hierba

- ¡Cielos William! ¿y lo dices así como si nada?

- No veo que tenga de malo correr y luego recostarse a descansar tía

- Es que no es correcto William

- Vamos Elroy, son un par de jóvenes, están llenos de vitalidad, yo estoy totalmente de acuerdo con William, no tiene nada de malo que hayan querido corretear un rato querida – intervino Mervín tomando la mano de Elroy tratando de tranquilizarla

- Esta bien, ¿pero es que acaso corrieron un maratón de casi seis horas?

- Claro que no tía, ¿Por qué dice eso? – pregunto Albert

- Pues porque precisamente es el tiempo que se tardaron, por eso lo digo.

Antes de que Albert dijera nada, Mervín intervino y dijo –

- Querida, ¿Qué te parece si mejor nos olvidamos de este asunto y en cuanto bajen las chicas les damos la feliz noticia?

- Tienes razón Mervín, William por favor ve a arreglarte un poco porque como has escuchado Mervín y yo tenemos una noticia que darles – menciono Elroy sonriendo y olvidándose totalmente del asunto.

Albert se retiro sonriendo a su recamara, pues mas o menos tenía una idea de lo que su tía y Mervín deseaban decirles, apenas entro se miro al espejo y al igual que Candy se sorprendió por su apariencia, en esos momentos agradecía infinitamente que Mervín estuviera en Lakewood, pues solo bastaba con que el tomara la mano de su tía para que esta se olvidara de todo., rápidamente se aseo para enseguida bajar.

Cuando Albert entro a la sala vio a todos reunidos y finalmente Mervín dijo –

- Solo tú faltabas muchacho, tu tía y yo tenemos una noticia que darles.

Albert se coloco al lado de Candy y sonriendo dijo –

- Bien pues creo que ya estamos todos, así que adelante con la noticia Sr. Callagham – menciono Albert amable

- Bien, no me lo van a creer pero estoy muy nervioso.

Al escucharlo decir esto todos soltaron una leve risa, pero Albert lo invito a que continuara y el Sr. Callagham después de carraspear un poco dijo –

- Bueno, antes que nada quiero que todos ustedes sepan que Elroy y yo nos amamos y hemos esperado por muchos años para finalmente poder vivir este momento… así que William quiero pedirte formalmente la mano de Elroy, deseo convertirla en mi esposa

- Pues…

- William por favor, no vayas a decir que no, Mervín y yo nos amamos – dijo Elroy algo nerviosa

- Sr. Callagham, desde luego que le concedo la mano de tía Elroy, ah pero eso si, sepa usted que somos tres caballeros dispuestos a velar por la felicidad de la tía Elroy, así que hágala muy feliz por favor

- Ten la plena seguridad de que así va ser William

- Y bien, ¿para cuando piensan casarse? – interrogo Albert

- En dos meses

- ¿No les parece demasiado pronto? – interrogo Stear bastante sorprendido

- ¿Acaso te parece que somos un par de chiquillos Alistear? Pregunto Elroy sonriendo

- Bueno tía es que… la verdad si me parece demasiado pronto

- Vamos Stear, acabas de escuchar que llevan años esperando este momento, por favor no seas dramático – dijo Archie sonriente

- Nosotros también tenemos una noticia que darles – dijo Albert tomando a Candy de la mano

- ¿Qué noticia William?

- También nosotros vamos a casarnos tía

- Creo que ya me lo sospechaba William, ahora yo debo de preguntar ¿Cuándo es la boda?

- En un mes

- ¿Acaso están jugando competencias? – interrogo Archie divertido

- Es que nosotros al igual que la tía Elroy y el Sr. Callahgam también llevamos un buen tiempo anhelando estar juntos – contesto Albert sonriendo

- Bien pues entonces vamos a brindar por esta noche tan especial, ahora mismo le digo a Dororthy que traiga una botella de champagne y unas copas – Menciono George alegre de que en la mansión se respirara un ambiente tan lleno de amor.

Después de esa noche todo se volvió preparativos, tanto Elroy como Candy eran un manojo de nervios, así que Annie y Patty decidieron pedir ayuda extra para que la cosas pudieran fluir mejor, la Sra. Britter y la abuela Martha aceptaron encantadas participar en los preparativos, Candy y Albert casi no tenían tiempo de verse, en ocasiones esto ponía algo triste a la rubia, y mas aún porque una semana antes de su boda Albert tuvo que salir de viaje para firmar algunos contratos, después de que Candy lo despidiera en la estación del tren, de regreso a la mansión se disculpo con la familia diciendo que tenía un poco de dolor de cabeza y que se recostaría un rato, estaba verdaderamente triste, cerro lo ojos y comenzó a recordar que el le había dicho que ya nunca se iban a separar, que la llevaría a todos sus viajes, pero como pedirle que la llevara si ella junto con Annie y Patty estaban planeando su boda, después de un rato escucho que alguien tocaba a su puerta y tratando de mostrar su acostumbrada sonrisa contesto –

- Adelante

- Candy, hija ¿que te sucede?

- Bueno hace un rato me sentía un poco mal, pero no se preocupe ya me siento mejor

- ¿No será que estas triste porque William partió?

Candy agacho un poco la cabeza pues un par de lágrimas amenazaban con salir y no quería que Elroy la viera llorar, no quería preocuparla y dijo –

- Yo se que el tiene asuntos que atender, y además todavía quedan algunos detalles para la boda, ya ve que hace falta que me pruebe nuevamente el vestido, que me hagan la prueba de peinado y del maquillaje, entre otros detalles…

- Candy, a mi no me engañas, se que eres una chica sencilla y que esos detalles para ti no son tan importantes, ¿Por qué no admites que extrañas a William tanto como yo a Mervín?

- Es cierto tía, lo extraño como no tiene una idea, me siento incompleta, en estas ultimas semanas casi no nos hemos visto

- Candy, William decidió dejar cerrados todos los asuntos que tenía pendientes para poderse ir de luna de miel sin ninguna preocupación, ¿sabes? te comprendo perfectamente porque yo también extraño muchísimo a Mervín, desde aquella noche que brindamos por ambos compromisos sabes bien que al día siguiente partió a Escocia – menciono Elroy con dejo de nostalgia

- Es cierto tía Elroy, soy una egoísta, solo estaba pensando en lo que yo sentía sin preocuparme por sus sentimientos

- Candy, tengo que confesarte algo…

- Dígame, la escucho

- Se que los Leagan nunca te trataron bien, y bueno Neal se porto como un verdadero patán contigo, sabes que William lo envió a una escuela militarizada en castigo a lo que intento hacerte

- Si lo sé tía, ¿pero que pasa con eso?

- ¿Sabes? siempre quise a Sara como si fuera mi hija, y a sus hijos como si fueran mis nietos, pero hoy mientras tu fuiste a despedir a William, vinieron a visitarme Sara y Eliza, la verdad me dio mucho gusto verlas, y quise compartirles mi alegría, pero no reaccionaron como yo lo esperaba…

- ¿Qué paso tía? – interrogo Candy al ver a Elroy a punto de llorar

- Me dijeron que era una vieja ridícula, que iba ser el hazmerreír de todo mundo, que yo a mi edad y casándome y además con un pobre diablo – menciono Elroy llevándose las manos al rostro para tratar de ocultar las lagrimas que ya salían a borbotones de sus ojos

- ¿Pero como se atrevieron? – menciono Candy molesta

- Candy, la verdad es que ahora mismo estoy dudando

- ¿Duda Ud. del amor del Sr. Callahgam? ¿acaso no lo ama?

- No Candy, yo amo con todo mi corazón a Mervín y se que también el me ama

- ¿Entonces a que se refiere con eso de que esta dudando?

- A que tal vez si sea una ridiculez esto de mi boda, mírame soy una vieja

- No lo es, es una mujer enamorada, no deje que las palabras de un par de arpías le hagan dudar

- Tienes razón Candy, gracias por tus palabras, necesitaba escucharlas, necesitaba que me convencieras

- Tía Elroy, por favor no vuelva a dudar, se que quiere mucho a la Sra. Leagan, pero si es una persona que le hace daño, lo mejor será que se aleje de ella

- Lo haré Candy, pues a nadie se lo había dicho, pero Mervín me propuso irnos a vivir a Escocia después de casarnos

- Pero supongo que vendrán de visita a Lakewood

- No Candy, no pienso regresar, han sido muchos años alejada de mi querida Escocia

- La vamos a extrañar

- Podrán ir a visitarnos, Escocia es un lugar bellísimo, con unos paisajes hermosos, además ahí nací, crecí, me enamore, deje una historia de amor inconclusa que el día que me case comenzare a vivirla en su máximo esplendor, tal vez no sea una jovencita, pero soy una mujer madura que aun vibra entre los brazos del amor de su amado

- Que hermosas palabras tía Elroy

- Es lo que siento Candy, bien ahora es hora de dormir, le pediré a Dorothy que te traiga algo ligero para que cenes

- Gracias tía Elroy.

Esa semana se paso demasiado rápido, y a pesar de que para Annie, Patty, la abuela Martha, y la Sra. Britters fue un trabajo titánico planear ambas bodas, ver la alegría reflejada en el rostro de Elroy y de Candy fue una verdadera recompensa a sus esfuerzos, estaban todas reunidas en la amplia recamara de Candy terminando de ver los ajustes que la modista hacia a su vestido cuando escucharon que alguien tocaba a la puerta mientras decía –

- Pequeña ya regrese, ven quiero verte.

- Candy casi se tropieza por querer correr a abrir la puerta al escuchar la voz de Albert, cuando todas gritaron –

- No Candy, Albert todavía no te debe de ver y menos porque traes el vestido puesto – intervino Elroy

- Pero…

- No Candy, tu y Albert se verán hasta mañana en la iglesia – menciono Elroy determinante y salió

- Así será mas emocionante – dijo la modista con una tierna sonrisa

- ¿Pero porque?

Este día es para consentirte y bueno tienes que lucir muy fresca y relajada mañana, afuera esperan dos chicas para darte un baño de novia, y además te harán un tratamiento para dejar tu cabello muy perfumado, si Albert hubiera llegado ayer si lo hubieras visto, pero el día de hoy ya no hay tiempo – menciono la Sra. Britter

CONTINUARA…

Quiero agradecerles nuevamente su paciencia, pues estos últimos meses me ha sucedido de todo, por eso he tardado en actualizar, pero en los ratitos que tengo libres me pongo a escribir aunque sea poco, pues como ya he mencionado anteriormente no me gusta dejar mis fics inconclusos, esta historia ya mero llega a su fin, y me da gusto ver que chicas nuevas la agregan a sus fics favoritos, esto me honra enormemente y desde luego me inspira a continuar escribiendo.

Con cariño su amiga Demonyc =)