ANHELOS

CAPITULO 16

El día transcurrió lento para el par de rubios, pues ambos añoraban verse, mientras el par de damiselas preparaban a Candy para su delicioso baño de novia, Albert por su parte le preguntaba a Elroy –

- Tía ¿No le parece exagerado que no pueda ver a mi prometida?

- De ninguna manera William, es lo tradicional, ella tiene que estar relajada y muy linda para el día de mañana

- Pero tía Elroy, Candy es una mujer bellísima, y no necesita nada de tratamientos de belleza ni todas esas tonterías, yo la conozco perfectamente y se que estará igual de impaciente que yo, déjeme verla solo unos momentos por favor

- He dicho que no William Andrew y es mi última palabra

- Como quisiera que estuviera aquí el Sr. Callagham – menciono Albert entre dientes

- William si piensas que el solo ver a Mervín puede hacerme cambiar de opinión te equivocas

- Caray querida, esperaba que con tan solo mirarme te olvidaras hasta del mundo entero – menciono uno voz muy conocida a espaldas de Elroy

- ¡Mervín! Comenzaba a pensar que no alcanzarías a regresar para la boda de William y Candy, además no sabes cuanto te extrañe

- Yo también te extrañé mucho querida, pero por fin estoy aquí, no me perdonaría estar lejos de ti en una ocasión tan especial como esta

- Gracias al cielo que pudiste llegar, jamás te lo hubiera perdonado ¿eh?

- Ven querida, tengo algo que mostrarte, se que te encantara.

Mientras el par de enamorados se retiraba, un brillo especial y una picara sonrisa aparecieron en el rostro del joven novio y se dirigió nuevamente a la habitación de Candy, no sin antes cerciorarse de que no hubiera nadie alrededor, miro que tanto la abuela Martha y la Sra. Britter iban acompañadas de un par de mujeres, una llevaba una enorme caja, y la otra llevaba un pequeño maletín forrado de terciopelo rojo, del otro lado vio que Patty y Annie bajaban las escaleras sonriendo, así que supuso que por fin Candy estaría sola, por fin podría ver a su amada rubia aunque fuera tan solo unos instantes, mientras en la recamara Candy estaba sentada frente al espejo envuelta en tan solo una mullida toalla y con el cabello un poco recogido, una de las chicas le dijo que ya era hora de retirar la toalla para poderle untar algunas esencias frutales, Candy no estaba muy conforme, le avergonzaba sobremanera que otras personas le ayudaran en algo que ella consideraba era muy intimo, no estaba acostumbrada a ese tipo de cosas y les decía al par de chicas –

- Se los agradezco enormemente, pero por favor yo sola puedo ponerme la esencia, ya me prepararon el baño, ¿Qué mas planean hacer? ¿acaso bañarme? – dijo Candy frunciendo el ceño

- Por favor Lady Candy, le aseguramos que es algo totalmente natural y además muy relajante, mi hermana y yo hemos hecho esto muchas veces

- Pues yo desde que tengo memoria, me he bañado sola y el hecho de que otra persona me bañe no se me hace muy natural que digamos, digo soy enfermera y he bañado enfermos pero como pueden verme soy una persona bastante sana, mírenme puedo brincar y mover las manos al mismo tiempo dijo Candy danzando y alzando las manos haciendo que la toalla se le cayera y esta quedara totalmente desnuda frente a los ojos del par de chicas y de Albert que entro sin tocar y diciendo - ¡SORPRESA!

Los cuatro se quedaron por algunos segundos sin poderse mover, Albert no podía dejar de mirar a Candy y esta no sabía que hacer, hasta que una de las chicas levanto con rapidez la toalla y cubrió lo mas que pudo a la rubia que estaba mas que sonrojada, por otro lado la otra chica tuvo que sacar a Albert casi a empujones diciendo –

- Por favor joven salga, o tendré que llamar a uno de los criados para que lo saque de aquí, esto es absolutamente inapropiado, ¿Quién se cree ud. que es?

- El hombre mas afortunado sobre la faz de la tierra – menciono Albert en un enorme suspiro y con cara de bobo

- Entiendo, es usted el novio, pero por favor váyase y olvídese de lo que vio ¿quiere?

- Eso va ser muy difícil Srita.

- Esta bien, como usted quiera, pero ahora por favor márchese de aquí, y por favor le ruego que la Sra. Elroy no se entere de lo que acaba de suceder aquí

- Esta bien Srita.

Acto seguido Albert se dirigió a su recamara y tumbándose sobre la cama cerro los ojos para recordar la linda imagen que hacia tan solo unos momentos acababa de regalarle Candy sin proponérselo, y su mente no podía dejar de decir –

- Dios mío Candy, eres tan hermosa… solo un día mas, solo un día mas y por fin serás mía, te amare como nunca nadie te ha amado, conoceremos el cielo juntos, te haré vibrar como nunca, ahora mismo mis manos y mi cuerpo están temblando de deseo por ti, un fuego ardiente esta consumiendo mis entrañas, oh Candy, Candy si supieras que desde que me dijiste que tu también me amabas mi cuerpo grita por el tuyo, como quisiera en este mismo instante ir a tu recamara y tumbarte sobre la cama para amarte, sería maravilloso, pero tengo que controlarme.

Entonces decidió que lo mejor seria irse a duchar para tratar de apaciguar lo que su cuerpo estaba sintiendo, de pronto escucho que alguien tocaba a su puerta y fue a abrir, vio que era Stear quien mirándolo de arriba abajo le dijo –

- Perdón Albert, no quise interrumpir

- ¿Cómo dices? – interrogo Albert un poco confuso

- Bueno… es que creo que estabas un poco… ocupado

- Bueno de echo iba a darme una ducha

- Si, me imagino que la necesitas

- No se porque, pero tu tono me parece algo sarcástico Stear

- Tal vez es porque creo que tus pantalones están…

- ¿Están como Alistear?

- Será mejor que mires hacia tu cremallera, creo que así comprenderás mejor.

Albert miro sus pantalones y al ver que su miembro estaba algo erecto sintió como la cara le ardía de vergüenza solo atino a decir –

- No es lo que te estas imaginando Alistear

- Vamos Albert, no tienes de que avergonzarte, a todos nos ha pasado alguna vez , solo dale gracias a Dios de que no haya sido la tía Elroy quien tocara a tu puerta y te viera así – dijo Stear sonriendo burlonamente

- Muy gracioso jovencito ¿Qué te parece si mejor cambiamos de tema?

- Esta bien, a lo que venía, Archie y yo decidimos organizarte una despedida de soltero, así que será mejor que te des una buena ducha, nosotros te esperamos abajo

- Pero Stear… vengo cansado

- Anda Albert, es solo un rato, irán George, el Sr. Callagham, Archie, y algunos amigos de nosotros

- Esta bien, en un momento los alcanzo.

Mientras Albert se duchaba, Candy se dejaba dar el baño de novia cual manso corderito, era como si estuviera hipnotizada, ya no debatía, el par de chicas solo sonreían al verla tan tranquila, hasta que una de ellas dijo –

- Lady Candy, espero no se moleste por lo que voy a decirle, pero su futuro esposo es un hombre muy buen mozo, permítame felicitarla, es usted una mujer muy afortunada

- Tengo tanta vergüenza… - por fin menciono Candy

- Oh no Srita. no diga eso

- Es que… ¿vieron la cara que puso Albert al verme en una situación tan vergonzosa? Parecía… no se desilusionado

- Yo mas bien diría que estaba muy impresionado por su belleza Lady Candy

- ¿De verdad?

- Oh si, créame será difícil olvidar la cara que puso al verla en todo su esplendor

- ¿Qué fue lo que dijo?

- Bueno mientras mi hermana trataba de cubrirla, yo le pedí a su prometido que saliera y que olvidara lo que había visto y el con una cara de chico enamorado solo contesto que eso sería muy difícil – sonrió la chica mientras perfumaba el cabello de Candy.

Candy al ver al par de chicas tan amables se animo por fin a romper un poco el hielo con ellas y dijo –

- Chicas ustedes se ha portado muy amables conmigo, quisiera preguntarles algo muy personal

- Díganos, estamos a sus ordenes

- Bueno es que… esta bien, se que se presentaron conmigo pero la verdad ni siquiera puse atención a sus nombres, quisiera comenzar esta conversación sabiendo sus nombres

- No se preocupe Lady, mi nombre es Conny y mi hermana se llama René

- Bueno Conny, agradezco que hayas empujado un poco a Albert y a ti René te agradezco el que me hayas cubierto

- No hay de que Lady

- Ah otra cosa, no me gusta que me llamen Lady, díganme Candy, si quieren solo háganlo delante de la tía Elroy

- Claro que si, Candy

- Bien ahora la pregunta… ehhh ¿ambas son casadas?

- Así es Candy

- ¿Y tienen mucho?

- Bueno yo tengo 3 años de casada y un bebé – respondió Conny

- ¿Y tu René?

- Yo apenas tengo un año

- Chicas ¿como es el matrimonio?

- Es hermoso, es como un sueño – menciono Conny sonriendo

- Si bueno, lo imagino, pero a lo que me refiero es como es de primero

- Creo que lo que tú quieres saber es como es la primera noche ¿o me equivoco Candy? – dijo René sonriendo picara

- No, no te equivocas René

- Candy, eso es algo que tu sola debes de descubrir

- Es que no se como debo de comportarme

- Solo déjate llevar, tu esposo sabrá guiarte y cuando menos te lo esperes serán una sola persona, es algo maravilloso

- ¿Una sola persona? – interrogo Candy con ojos asustadizos

- Candy, hace apenas un rato nos dijiste que eres enfermera, ¿acaso no te enseñaron la anatomía de un hombre y una mujer?

- Pues si pero…

- Entonces sabes perfectamente como un hombre y una mujer pueden ser una sola persona

- Basta René, no seas tan especifica – la reto Conny

- Candy, ¿Porque nos preguntas a nosotras que somos un par de desconocidas en vez de consultarlo con tus amigas o con la Sra. Elroy? – interrogo Conny sonriente

- Bueno, en primer lugar porque la tía Elroy apenas se va a casar, y tanto Patty como Annie son chicas solteras

- ¿Y la Sra. Britter? ¿Y la Sra. mayor?

- Bueno, a la Sra. Britter no le tengo tanta confianza y la abuela Martha a veces es un tanto arrebatada

- Comprendo, pero me voy a tomar el atrevimiento de darte un consejo, primero disfruta tu ceremonia, después tu fiesta, y cuando llegue el momento de estar a solas con tu esposo deja que las cosas fluyan naturalmente

- Pero… ¿Y si resulta que me comporto torpe?

- Candy no pienses en eso, ya te dije deja que las cosas fluyan, no forces la cosas ni intentes comportarte como alguien que no eres, estoy segura que el sabrá comprenderte

- Gracias Conny, gracias René, así lo haré.

- Bueno linda, por hoy hemos terminado nuestro trabajo, es hora de que descanses, mañana regresaremos a arreglarte y te aseguramos que serás la novia mas hermosa del mundo, además por fin logramos que te relajaras un poco, ahora mismo avisaremos a la Sra. Elroy que hemos terminado para que ordene que te suban algo que cenar

- Se los agradezco mucho chicas

- Muchas felicidades Candy, y recuerda tienes que lucir mas fresca que una flor y tratar de estar tranquila

- Así lo haré, se los prometo.

Cuando finalmente se quedo sola, se acerco a cerrar con llave la puerta para que nadie entrara y enseguida se dirigió al enorme espejo para mirarse, ella nunca había sido una mujer vanidosa, sin embargo el echo de que Albert la viera desnuda había despertado en ella mucha curiosidad, poco a poco se quito la ligera bata que llevaba puesta hasta quedar completamente desnuda, y se dio cuenta que no tenia nada de que avergonzarse, después de algunos minutos de estarse mirando cerro los ojos y comenzó a recorrer con suavidad sus hombros, para enseguida acariciar sus pechos, aquella leve caricia hizo que recordara el día que ella y Albert estuvieron solos en la cabaña, entonces comenzó a imaginar que eran las manos de Albert y no las de ella quienes la estaban recorriendo, después de algunos minutos de estar acariciando su cuerpo su respiración se comenzó a tornar un poco mas rápida hasta que escucho que alguien trataba de abrir la puerta y decía –

- Srita. ¿Candy esta bien? Por favor responda, soy Dorothy

El corazón le dio un vuelco al mirarse nuevamente al espejo y ver que estaba totalmente sonrojada y desde luego desnuda, escucho nuevamente la voz de Dororthy llamándola con insistencia y entonces dijo con voz temblorosa –

- Estoy bien Dorothy, enseguida abro la puerta, solo espera un momento por favor.

Se puso rápidamente la bata, y abrió la puerta lo más relajada que pudo y con una enorme sonrisa dijo –

- Pasa Dorothy

- Buenas noches Candy, te he traído algo de cenar

- Gracias, todo se ve delicioso

- Candy… ¿te sientes bien?

- Claro, ¿Por qué me preguntas eso?

- Bueno es que como tardaste un poco en abrir y estas algo sonrojada… ¿no te estarás enfermando? A ver déjame tomarte la temperatura – dijo Dorothy tratando de tocar la frente de Candy

- No Dorothy, deben ser los nervios y la emoción, además recuerda que aquí la enfermera soy yo

- ¿Estas segura de que te sientes bien?

- Absolutamente

- Como tu digas Candy, bien te dejo para que cenes y descanses

- Gracias Dorothy

- Buenas noches Candy.

Apenas iba saliendo Dorothy cuando Candy le dijo –

- Espera un momento Dorothy

- ¿Qué pasa?

- ¿Dónde esta Albert?

- Bueno hace unos momentos lo vi salir con los jóvenes Cornwell, el Sr. Callagham y George

- ¿Solo ellos?

- Si

- ¿Y sabes a donde fueron?

- La verdad es que no

- Esta bien Dorothy, gracias.

Mientras Candy cenaba tranquilamente en la mansión, uno de los amigos de Archie mientras conducía dijo –

- Ya mero llegamos, así que les sugiero que le venden los ojos al novio

- Un momento ¿A donde vamos?

- Es una sorpresa Albert – dijo Stear emocionado mientras le vendaba los ojos a Albert.

Albert no estaba de lo más feliz y tanto el Sr. Callagham como George se daban perfecta cuenta y decían -

- ¿Cómo es que nos dejamos convencer por este par de jovenzuelos de venir a un lugar de estos?

- No lo se Sr. Callagham, pero le aseguro que esto no va ser tan divertido como el joven Archie y el joven Stear se lo están imaginando, conozco perfectamente a William y este tipo de lugares no le simpatizan para nada

- ¿Y a usted amigo George?

- ¿Me creería si le dijera que es la primera vez que vengo a un lugar así?

- Creo que si, porque yo también soy nuevo en esto, me siento como un tonto y mire que estos jovencitos se miran bastante emocionados

- No se porque pero tengo la impresión que ellos también es la primera vez que vienen a un lugar así

- ¿Y entonces como saben de este lugar?

- Creo que por sus amigos, solo hay que verlos, al parecer se saben el camino perfectamente

- ¿Por qué piensa eso George?

- Porque uno de ellos fue quien les dijo que ya mero llegamos, para comenzar a vendar a William

- Es usted muy observador George.

Finalmente el auto se detuvo frente a una vieja casona que estaba a obscuras, tanto George como el Sr. Callagham se miraron algo intrigados y antes de que dijeran nada Archie dijo en tono nervioso y mirando a uno de sus amigos- todo es parte del show ¿verdad chicos?

- Claro que si Archie.

Sin embargo al bajar del auto los chicos Cornwell ya no estaban tan seguros de que aquello fuera una buena idea, el lugar por fuera se veía bastante deprimente, y Stear acercándose a Archie en voz baja le dijo –

- No me digas que todos nuestros ahorros solo ajustaron para este lugar

- Stear por favor… todo es parte de show, no hay de que preocuparse

- Mas te vale Archie

- Hey tanto Jhonn, como Paul también son tus amigos ¿no? Y además tu estuviste de acuerdo

- Chicos ¿hay algún problema? - interrogo Albert con los ojos todavía vendados

- Nada Albert, ya veras como te vas a divertir.

Entonces avanzaron hasta que finalmente Paul abrió la vieja puerta que rechino haciendo que George sonriera un poco mientras decía – Creo que esto no va ser tan aburrido después de todo.

Cuando todos estuvieron dentro, unas luces rojas fueron encendidas y un montón de chicas en ropa interior bastante sugestiva y con enormes traseros y bustos gritaron al uníoslo –¡ SORPRESA!

Entonces una de ellas jalo a Albert para enseguida sentarlo en una vieja silla para luego colocarse encima de el y quitándole el vendaje se vació una botella de licor barato sobre su busto y le dijo a Albert con voz algo grave – vamos tesoro bébelo, te aseguro que lo disfrutaras enormemente

Albert no sabía que hacer, pues aquella mujer era enorme y pesaba bastante, además lo miraba como si quisiera devorarlo, George estaba a punto de soltar una sonora carcajada al ver la cara de William cuando de pronto sintió que alguien pellizcaba fuertemente su trasero mientras le decía – ven acá flaquito, tu pareces ser muy tímido, pero te aseguro que conmigo se te va quitar

- Pero señorita yo…

- Hey chicas, este es muy propio, me acaba de decir señorita jajajajajaja, vamos no digas tonterías y mejor invítame un trago.

El Sr. Callagham trato de escabullirse discretamente hasta la salida, pero una enome chica con labios carnosos y muy rojos le dijo –

- Hey abuelo, ¿A dónde crees que vas?

- Es que yo…

- ¿Acaso no te gusto?

- Srita, es usted muy linda, ¿pero sabe? Yo también estoy a punto de casarme y…

- Pues entonces antes de tu boda has de mi lo que quieras corazón

- Es que yo no…

- No te preocupes, se a lo que te refieres por la edad, pero te aseguro que soy muy buena en mi trabajo, solo relájate.

Archie y Stear se dirigieron a sus amigos furiosos, aquello no era precisamente lo que ellos habían planeado, pero tanto Paul como Jhonn estaban muy entretenidos con un par de chicas con enormes traseros, pero aún así Stear se acerco y dijo –

- Chicos ¿podemos hablar con ustedes?

- Por favor Stear, ¿que no vez que estamos ocupados?

- Si lo veo, pero por favor

- Vamos, no sean aburridos, y diviértanse, las chicas están mas que dispuestas ¿no es así?

- Claro que si, a ver tu pareces ser muy serio con esas gafas, pero yo te lo voy a quitar – menciono una de las chicas quitándole los anteojos a Stear

- Hey espera, así no puedo ver nada, devuélvemelos

- Tal vez no puedas ver pero si tocar mira – dijo la chica poniendo la mano de Stear en su enorme trasero

- Muy lindo trasero, pero por favor queremos hablar con nuestros amigos

- Bah como quieran – dijeron las chicas molestas.

Cuando se retiraron Archie estaba más que rojo por el coraje y dijo –

- ¿A que maldito lugar nos han traído?

- Es una casa de citas, ¿Qué esperaban?

- No se, otra cosa

- ¿Como que?

- Algo mas… elegante, algo de mas categoría, el licor es bastante corriente, quema la garganta, es mas hasta hace llorar los ojos

- Archivald, te estas comportando como una damita – menciono Paul

- ¿Te parece?

- Claro que si, solo te falta llorar

- Eres un idiota

- Basta chicos, así no vamos a resolver nada – dijo Stear molesto

- ¿Entonces que sugieres cuatro ojos? – interrogo Jhonn

- Que nos devuelvan el dinero, Albert no se esta divirtiendo, además esa enorme mujer no se le quita de encima y el se mira bastante incomodo

- ¿Y tu le estas cuidando su virginidad? - dijo Jhonn en tono burlón

- Imbécil.

Entonces Stear ya no pudo soportar más y le dio un puñetazo a Jhonn, entonces Archie viendo a su hermano envalentonado también le dio un puñetazo a Paul, este apenas iba a devolver el golpe cuando de pronto entro la policía y diciendo –

- Todos quietos y con las manos arriba.

Albert miro al techo de la vieja casona diciendo – esto no me puede estar pasando a mi.

Entonces molesto dijo – Srita. ¿Seria usted tan amable de quitarse de encima de mí?

- Perdona muñeco, no pensé que te molestara.

- Basta de platicas, he dicho que las manos arriba – ordeno el oficial

- Esta bien, solo le pedí a la señorita que se bajara de mi

- Bueno ya lo hizo, ahora a callar, todos quedan detenidos

- ¿Pero porque? – interrogo George

- Porque hemos recibido reportes de que aquí se venden bebidas adulteradas y que seguido entran menores de edad, y bueno al parecer el cierto – dijo el oficial mirando a Stear, Archie y sus amigos

- Oficial tal vez sea cierto pero le aseguro que nosotros… bueno es la primera vez que venimos

- Si como no, y también me va a decir que ellos fueron quienes los trajeron a ustedes.

Entonces George no dijo nada, y todos y todas fueron detenidos, cuando estaban en la celda, Albert dijo furioso –

- No puedo creer que este encerrado a tan solo unas horas de casarme

- Albert, por favor discúlpanos, nosotros lo único que queríamos era que te divirtieras, que pasaras una noche inolvidable

- Y lo lograron chicos, les aseguro que esta noche será inolvidable para mi

- William, voy a avisar a mi abogado para que venga a sacarnos de aquí

- Se lo agradezco Sr. Callagham, pero creo que será mas rápido si le avisamos a la tía Elroy, detesto utilizar nuestro apellido y nuestras influencias, pero creo que esta vez será necesario – menciono Albert

- ¿Y que vamos a decir? ¿Qué accidentalmente estábamos en una casa de citas de la peor reputación?

- Se que va sonar bastante estúpido, pero esa es la verdad

- Creo que tienes razón, aunque se que esto va molestar enormemente a Elroy.

En la mansión Andrew, Elroy miraba impaciente el reloj, ya eran casi las tres de la mañana y ni Mervín ni los demás habían llegado, afortunadamente Candy no se había dado cuenta de nada y dormía muy plácidamente, entonces el teléfono sonó y Elroy contesto de inmediato – cuando escucho que todos estaban detenidos, casi se desmaya de la impresión, pero haciendo acopio de sus fuerzas, solo dijo –

- Salgo enseguida para allá.

Despertó al chofer y a Dorothy para que la acompañaran, y desde luego les pidió mucha discreción, cuando estuvo frente a ellos y Mervín le resumió la situación, Elroy los miro molesta y dijo –

- No se como voy ha hacerle pero ustedes salen de aquí ahora mismo, ah pero ustedes muchachitos, no los quiero ver cerca de mis sobrinos, y de esta penosa situación no quiero que se sepa absolutamente nada ¿entienden? – dijo Elroy molesta dirigiéndose a Paul y a Jhonn

- Si Sra. como usted diga.

Elroy tuvo que pagar una fianza algo elevada, pero una hora después salieron, cuando llegaron Elroy le dijo a Albert que se fuera a descansar, que tenía que verse fresco para su boda, estaba muy molesta, casi no podía ocultarlo, entonces Mervín trato de abrazarla y esta se safo diciendo –

- Supongo que te divertiste en ese lugar y con esas mujeres

- Elroy por favor, no me digas que estas celosa

- Si, si estoy celosa.

Mervín no pudo evitar soltar una carcajada y Elroy molesta dijo –

- ¿Qué te parece tan gracioso?

- Elroy, te aseguro que ni siquiera te puedes imaginar lo que vivimos ahí, yo lo único que deseaba era escapar de ese horrible lugar, y creo que ya te había dicho que para mi no existe ni existirá mujer mas hermosa que tu

- ¿Entonces porque fuiste?

- Por estúpido, y bueno la verdad porque pensé que solo iríamos a tomar una copa y a brindar por la felicidad de William, pero te aseguro que no fue nada divertido, ahora ¿Qué te parece si nos retiramos a descansar?

- Esta bien Mervín, creo que también nos hace falta descansar.

Al día siguiente, Candy estaba muy contenta, finalmente había llegado el día mas importante en su vida, Albert por su parte se había quedado dormido mas tarde que de costumbre, se sobresalto al ver la hora que era, se ducho rápidamente para enseguida dirigirse a la biblioteca por el regalo de Candy, aquel regalo que hacia tiempo había ido a recoger a Chicago y que había decidido entregárselo el día de su boda, solo faltaban cuatro horas para que Candy se convirtiera en su esposa, mientras bajaba a la biblioteca reconoció al par de chicas que iban llegando, eran las mismas que había visto en la recamara de Candy el día anterior, seguro que habían ido a arreglar a su pequeña rubia, en eso entro George y con una sonrisa dijo –

- Finalmente hoy es el día William

- Si George, finalmente Candy hoy se convertirá en mi esposa

- ¿Sabes? por un momento llegue a dudar que este momento llegara

- ¿Lo dices por lo de anoche?

- Si

- Yo también pensé que lo iba pasar en prisión por una tontería

- Ahora que lo pienso fue divertido ver tu cara de espanto cuanto esa enorme mujer se subió encima de ti jajajajaja – menciono George

- Si, también me causo gracia cuando me contaste que te pellizcaron el trasero y te dijeron flaquito jajajajaja

- Eso fue realmente muy vergonzoso

- Ya lo creo que si

- Le contaras a Candy sobre lo que paso anoche

- Claro que lo haré George, no me gustaría empezar mi matrimonio con secretos, además no hice nada malo y jamás tuve ni tengo la intención de serle infiel

Así se habla muchacho, ahora bien creo que ya es hora de que te vayas arreglando, así que te dejo

Gracias George.

CONTINUARA…