ANHELOS
CAPITULO 17
Albert miro por el enorme ventanal el precioso jardín, ese día en especial le parecía que todo era mucho mas hermoso, el cielo le parecía mas azul que de costumbre, las rosas se miraban con mucho mas vida, y el mismo se sentía mucho mas vivo, era como si una energía nueva se apoderara de el, finalmente después de un enorme suspiro miro el reloj y vio que todavía tenia tiempo para ir a cabalgar un rato, ya de regreso se cambiaria para ese día que por tanto tiempo había anhelado, cuando se dirigía a su habitación se detuvo por unos instantes frente a la habitación de Candy, luego la escucho decir –
- Estoy tan emocionada… aun me parece increíble que vaya a convertirme en la esposa de Albert.
Albert acaricio levemente la puerta de la habitación diciendo –
- Yo también estoy emocionado pequeña.
Después de decir esto se retiro a cambiar para ir a cabalgar, mientras en la habitación las chicas trataban de contener la energía de Candy, ese día estaba mucho mas parlanchina que de costumbre, no dejaba de hablar ni de moverse de un lado a otro, Annie desesperada decía –
- Candy por favor, deja de caminar de un lado a otro, ya nos tienes mareadas
- ¿Es que puedes creerlo Annie? voy a ser la Sra. de Andrew la esposa de Albert, cielos no se en que momento me enamore de el, pero lo que si se es que ahora el es como el aire que respiro, ya muero de ganas de verlo ¿Falta mucho para la ceremonia?
- Faltan 4 horas y si sigues caminando como un león enjaulado, a las chicas no les va dar tiempo de arreglarte
- Si eso es, creo que me enamore de Albert el día que me defendió de tongo el león, o quizás cuando lo cure… bueno también creo que me enamore de el día que desapareció, nos sabes lo angustiada que estaba, no ya se, me di cuenta que estaba enamorada de el cuando leí aquel poema que dejo sobre la mesa de nuestro apartamento uno de estos días te lo voy a mostrar, no ya se tal vez…
- ¡Candy White! Basta ¿Qué no me has escuchado?
- Por su puesto que te escuche Annie, me diste la pista para saber cuando me enamore de Albert
- Candy por favor tienes que tranquilizarte, estas muy nerviosa, no has puesto atención en nada de lo que te acabo de decir
- Perdona, tienes razón, soy un manojo de nervios, y cuando estoy nerviosa no paro de hablar
- ¿Es en serio? fíjate que no nos habíamos dado cuenta - menciono Annie sarcastica y enseguida dijo - ahora por favor ven, siéntate.
Cuando estuvo sentada Annie la miro y le dijo –
- Se que estas emocionada y nerviosa, pero tienes que tranquilizarte por favor, falta muy poco para la ceremonia y todavía no te has duchado, relájate Candy ¿quieres?
- Si Annie, tratare de relajarme, gracias por estar aquí conmigo
- A Patty también le hubiera gustado estar ahora mismo aquí, pero la abuela Martha se empeño en salir de compras y de ahí irian al salón de belleza a que las arreglaran, bueno ya la conoces
- Comprendo, ¿y tu a que hora te vas a arreglar?
- De hecho ya voy a comenzar, solo estaba esperando a que trajeran mi vestido, así que te dejo en buenas manos Candy
- Si Annie, gracias.
Mientras las chicas comenzaban a arreglar a Candy quien finalmente había logrado quedarse un poco quieta, Albert cabalgaba tranquilamente mientras pensaba –
- Es increíble como aquella chiquilla que una vez me inspiro tanta ternura y ganas de protegerla ahora me inspire amor y pasión, mi Candy, mi pequeña rubia… solo unas horas mas y finalmente serás mi esposa, serás mía.
Miro su reloj y decidió que ya era hora de regresar, mientras en la mansión Elroy era ayudada por Dorothy a arreglarse, Dorothy estaba muy sorprendida de ver a Elroy tan hermosa y elegante, no había duda de que el amor la había hecho rejuvenecer, parecía otra mujer, ya no usaba mas esos vestidos tan tristes y serios, su peinado era diferente, y bueno ni que decir de su carácter, ese día en especial no podía ocultar lo feliz que estaba, para Dorothy no paso desapercibido el hermoso y elegante anillo que Elroy lucia en su dedo anular, ella se encargaba de limpiar toda su joyería y estaba mas que segura de que ese anillo no lo había visto hasta ese día, así que no pudo evitar decir –
- Luce usted muy elegante y bella Sra. Elroy, y ese anillo es muy hermoso
- Gracias Dorothy, ¿sabes? es mi anillo de compromiso, me lo dio Mervín ayer que llego
- Es una joya preciosa
- Efectivamente Dorothy, es una joya muy bella, pero hay cosas mucho mas importantes que lo material
Dorothy la miro con una tímida sonrisa y entonces Elroy dijo –
- Así es Dorothy, tu sabes que yo tengo muchas joyas de un gran valor, regalos de mi padre y de mi madre, regalos de mis abuelos, sin embargo este anillo es muy especial para mi, en el veo el amor, el trabajo arduo de un hombre enamorado que finalmente me encontró para ser felices, este anillo significa la libertad de mostrarme verdaderamente como soy, porque esta Elroy que vez frente a ti Dorothy es la verdadera, no la mujer recia y hasta amargada que conociste durante muchos años
- Sra. Elroy… no tiene porque decirme todo esto yo solo soy una sirvienta
- No Dorothy, eres una chica que ya forma parte de la familia, has sido leal con nosotros y yo tengo mucho que agradecerte
- Yo he sido muy feliz sirviendo a su familia Sra. Elroy
- Dorothy, te tengo un regalo
- ¿A mi?
- Si, mira este vestido es para ti – menciono Elroy sacando un hermoso vestido de fiesta
- Señora yo… es muy hermoso pero yo no puedo aceptar un regalo tan costoso
- Niña no te estoy preguntando, lo compre especialmente para ti, ¿o con que piensas asistir a la boda de William y de Candy?
- ¿Yo voy a asistir en calidad de invitada?
- Así es Dorothy, se que tu y Candy son buenas amigas y ella se va sentir muy feliz de verte en su boda, además no encontraba madrina de ramo y yo le dije que no se preocupara por eso, que yo le tendría una madrina perfecta, el Sr. Wittman te entregara un hermoso ramo de rosas cuando salgas, así que ve a arreglarte
- Pero es que…
- Dorothy, no repliques mas y ve a arreglarte
- Señora Elroy yo no se que decir…
- Pues no digas nada y anda corre a arreglarte que ya es algo tarde
- Gracias Sra. Elroy, muchas gracias, pero todavía me falta retocar un poco su maquillaje
- Anda niña ve, no te entretengas más, y por mi maquillaje no te preocupes que yo terminare de retocarlo
- Nuevamente muchas gracias Sra. Elroy, le prometo que me sabré comportar
- Estoy segura de que así va ser Dorothy.
Elroy sonrió satisfecha al ver a Dororthy retirarse tan contenta, era increíble lo bien que se sentía desde que cambiara de actitud, era muy satisfactorio hacer felices a los demás, ahora sentía que la querían y no que le tenían miedo, miro en la pared de su habitación una vieja pero muy bien conservada pintura de su padre y acercándose a ella dijo – Ahora soy completamente feliz padre, ahora vuelvo a ser la verdadera Elroy, aquella a la que tu tal vez sin darte cuenta enterraste, aquella mujer de la que tan orgulloso te sentías desapareció, mírame papá, esta soy yo, una mujer enamorada de un hombre maravilloso, ya no soy mas aquella Elroy que por años se oculto y fingió ser fuerte y dura, mi trabajo como matriarca del clan Andrew concluyo, ahora decidí ser feliz al lado de Mervín, después de la boda de William y Candy, Mervín y yo nos casaremos y regresaremos a nuestra amada Escocia.
Después de esa breve charla con la pintura de su padre, Elroy se sentó frente al espejo y se dispuso a retocar su maquillaje, era increíble la cantidad de cosas que habían sucedido desde la presentación de William a la sociedad como el patriarca de los Andrew, suspiro nostálgica al recordar a los Leagan, la verdad era que le hubiera gustado que ellos compartieran su dicha, pero tristemente se daba cuenta de que no estaban dispuestos a cambiar, eran demasiado orgullosos y soberbios para reconocer sus errores, la palabra humildad les era completamente desconocida, no pudo evitar recordar con dolor las palabras que Sara y Eliza le habían dicho la ultima vez que fueron a verla, el vergonzoso comportamiento de Neal hacia Candy, moviendo negativamente la cabeza dijo – perdónenme, perdóneme porque la razón de que ustedes sean así en gran parte es culpa mía.
En eso escucho que alguien abría la puerta y miro a Stear elegantemente vestido quien dijo –
- Tía ¿que es lo que le pasa?
- Nada hijo, no me pasa nada
- ¿Como de que no? Se mira triste, ¿acaso no esta contenta de que Albert por fin se case con Candy?
- No es eso Stear, claro que estoy contenta de que William se case con la mujer que ama, es solo que…
- ¿Qué tía Elroy?
- Me gustaría que los Leagan compartieran esta dicha con nosotros
- Pero tía…
- Comprende hijo, yo los quiero a pesar de todo, no se puede dejar de querer de la noche a la mañana, Sara siempre fue como una hija para mi, y Eliza y Neal son como mis nietos, no puedo dejar de quererlos y extrañarlos a pesar de su manera de ser, no pierdo la esperanza de que algún día recapaciten
- Tal vez en un futuro tía, pero por lo pronto quiero verla alegre, así que haga lo posible por quitar esa sombra de tristeza de su rostro
- Tienes razón hijo, hoy es un día muy especial, todos tenemos que estar alegres – dijo Elroy embozando una tímida sonrisa
- Así esta mejor tía, ¿entonces vamos?
- Espera todavía me falta retocar un poco mi maquillaje, además…
- Comprendo, quiere ir del brazo de su prometido ¿cierto? – menciono Stear mirando el hermoso anillo de compromiso de Elroy
- Así es Stear, mejor me gustaría pedirte un favor
- ¿De que se trata tía?
- Me gustaría que tu te hicieras cargo de acompañar a Candy a la iglesia, que tu seas quien la entregue
- Por mi encantado tía
- Gracias Stear
- Entonces nos vemos en un rato mas en la iglesia tía - menciono Stear retirándose de la habitación de Elroy.
Minutos después Mervín toco a la puerta de Elroy y se quedo maravillado al verla tan elegante y hermosa, entonces galante le ofreció su brazo y esta sonriendo lo tomo, ambos se dirigieron a la pequeña iglesia, cuando llegaron vieron a un Albert nervioso que miraba una y otra vez su reloj mientras en la habitación de Candy las chicas le habían hecho un semirecogido elegante, algunos rizos caían libres, el maquillaje era tenue pero hacia resaltar sus finas facciones, el vestido era corte princesa y con un hermoso y sexy escote en la espalda que solo era cubierto por un ligero y elegante encaje, Candy se miraba con sorpresa al espejo y enseguida dijo –
- Creo, creo que el vestido es algo atrevido
- No Candy, te vez espectacular
- ¿Y si me pongo alguna chaqueta encima para cubrir el escote de mi espalda?
- Desde luego que no Candy, tienes una figura envidiable, debes de lucirla
- Creo que me veo algo descarada, nunca en mi vida use un vestido así de escotado
- Te ves elegante Candy, además ya te retrasaste diez minutos y el Sr. Andrew debe ya de estar desesperado
- Esta bien, tienen razón.
Candy se llevo una muy agradable sorpresa al ver que Stear y Dorothy la estaban esperando abajo, en cuanto bajo Dorothy le entrego un hermoso ramo de rosas diciendo –
- Me dijo la Sra. Elroy que yo sería tu madrina de ramo Candy, espero que no te moleste
- ¿Cómo voy a molestarme de que mi amiga Dorothy sea una de mis madrinas? Te vez hermosa Dorothy, te confieso que tenía un poco de miedo de quien fuera a ser mi madrina cuando la tía Elroy me dijo que ella se haría cargo de eso, pero eligió muy bien, sabía que me pondría muy alegre de que tu fueras ¿Y tu Stear? ¿también quieres ser mi padrino de ramo?
- Stear movió negativamente la cabeza y sonriendo amable le dijo –
- A mi se me asigno la noble tarea de entregar a la novia, espero que no te moleste
- Desde luego que no me molesta Stear, por el contrario me siento muy halagada
- Muy bien, entonces vamos Candy
- ¿Y Dorothy?
- Yo la voy a llevar – menciono George quien iba entrando a ver porque se estaba retrasando tanto Stear en salir con Candy, George no pudo evitar mirar con admiración a Dorothy – quien se sonrojo un poco al sentir la insistente mirada de George, Candy se dio cuenta y sonriendo dijo –
- Siendo así, vámonos – dijo Candy presurosa.
Candy subió al elegante coche, el camino a la iglesia era corto así que llegaron de inmediato, el corazón le comenzó a latir con fuerza al ver a Albert tan guapo, llevaba un elegante smoking color negro, Stear al ver que Candy se retorcía con nerviosismo las manos le dijo –
- Ahora si Candy, ha llegado la hora de que ustedes sean felices, este es su momento
- Mi corazón esta que brinca de felicidad Stear
- Lo se Candy porque tus ojos tienen un brillo especial, anda vamos que Albert ya esta desesperado.
Segundos después Stear ayudo a Candy a salir del coche y cuando Albert la vio bajar, se quedo impresionado al verla tan hermosa y femenina, con ese peinado y ese maquillaje se miraba mas mujer, y el vestido hacia lucir su muy bien y formada figura, Archie le dio un discreto codazo al verlo tan embelesado y luego le dijo –
- Deja de mirarla de esa manera Albert, parece que te la quisieras comer, los demás se van a dar cuenta
- Perdona Archie es que esta tan bella…
- Si esta hermosa, pero el sacerdote ya esta un poco desesperado, así que será mejor que entres, ahora mismo le digo a la tía Elroy que venga para que te acompañe
Albert apenas y se dio cuenta cuando Elroy lo tomo suavemente del brazo y con ternura dijo –
- Vamos William, tienes que esperar a Candy en el altar.
Cuando finalmente ambos estuvieron juntos en el altar, el sacerdote sonrió tenuemente al mirarlos tan enamorados, y comenzó a oficiar la ceremonia, Annie fue su madrina de anillos, y Patty de arras, Elroy y Mervín de lazo, un lazo que los uniría de por vida, la ceremonia termino y los novios se dirigieron a la salida donde los invitados los esperaban gustosos para lanzarles pétalos de rosas, después se acercaron a felicitarlos, ya casi la mayoría de los invitados se había ido al salón a esperar a los novios para brindar por su felicidad cuando Albert escucho una voz muy conocida que decía –
- Nosotros también queremos desearles mucha felicidad
Este se volvió un poco junto con Candy y vio que era Terry quien iba acompañado por Susana a quien se le veía por demás contenta, ambos se acercaron a los novios para felicitarlos pero Archie se les adelanto diciendo –
- ¿Que hacen ustedes aquí? no les voy a permitir que arruinen el día de Albert y Candy
- Tranquilo elegante, mi esposa y yo hemos venido a felicitar a los novios, y de verdad que venimos con las mejores intenciones
- ¿Tú esposa? – interrogo Candy sorprendida
- Así es Candy, hace un mes que Susana y yo nos casamos, pero dejen que los felicitemos
- Claro, claro que si.
Después de una cálida y breve felicitación por parte de Terry y Susana, Albert dijo –
- No sabes lo contento que me siento de que compartan nuestra dicha Terry, es un día muy especial para Candy y para mi
- Lo sé Albert, por eso Susana y yo quisimos venir a felicitarlos y a compartirles una maravillosa noticia
- ¿De que se trata? – interrogo Albert
- Vamos a ser papás, ¿pueden creerlo? Susana me ha dado la noticia mas maravillosa del mundo – menciono Terry mirando amoroso a Susana y depositando un tierno beso en su frente
- Pues felicidades, es una hermosa noticia – dijo Candy emocionada de ver tan contenta a la feliz pareja y se sintió aliviada al ver que en los ojos de Terry no había ninguna señal de reproche para con ellos, ahora sus ojos solo reflejaban amor hacia Susana.
Albert y Candy invitaron a sus amigos a celebrar su dicha y estos aceptaron gustosos, Terry y Susana se fueron en el auto con Archie y Annie, mientras que Candy y Albert se fueron en el auto en que había llegado ella, Albert detuvo unos instantes el auto y Candy pregunto –
- ¿Pasa algo Albert?
- Pasa que muero de ganas de besarte, pasa que muero de ganas por demostrarte cuanto te amo, pasa que me estoy volviendo loco por ti Candy eso es lo que pasa – Menciono Albert fijando la mirada en los rojos labios de Candy para enseguida acercarse a besarla apasionadamente, ella al sentir como Albert entreabría sus labios correspondió de inmediato, y este la ajusto un poco a su cuerpo, necesitaba sentirla, necesitaba tocar aunque fuera un poco su espalda, desde que la había mirado desnuda el día que llego y ahora viendo el hermoso escote que lucia en en su vestido su imaginación se había desbordado, su imagen lo perseguía, de pronto Candy lo aparto con suavidad diciendo –
- Creo que tenemos que darnos prisa en llegar a la fiesta
- Si, creo que tienes razón Candy - menciono Albert un tanto desilusionado.
Entonces puso el auto en marcha, cuando llegaron antes de entrar Albert tomo por el mentón a Candy diciendo –
- Te amo Candy, y te prometo que te hare muy feliz
- Yo también te amo Albert, y ya soy muy feliz
- Bien pues… creo que es hora de entrar, ya nos esperan
- Si, creo que nos tardamos un poco en llegar.
En cuanto entraron se escucharon muchos aplausos y muchos vivan los novios, Candy se sentía un tanto tímida, pues no estaba acostumbrada a ser el centro de atención, Albert la conocía bien y supo lo que ella estaba sintiendo en esos momentos, así que sujetándola por la breve cintura la miro y guiñándole un ojo le dijo –
- Despreocúpate cariño que solo estaremos lo necesario, muero de ganas de estar a solas contigo.
Candy sintió como se le subían los colores al rostro y embozo una tímida sonrisa, las palabras que le había dicho Albert lejos de tranquilizarla le habían puesto algo nerviosa, ahora mas que nunca estaba pensado en su noche de bodas, ambos fueron dirigidos a la mesa de honor por Elroy y Mervín quienes después de que los rubios llegaran a su lugar dijeron –
- Queremos proponer un brindis por la felicidad de los nuevos esposos, ¡salud!
- ¡Salud! – se escucho decir al uní solo a los demás invitados.
La celebración estaba de lo mas divertida, sin embargo Albert ya estaba desesperado por irse, y así se lo había echo saber a Candy mientras bailaban, Albert estaba un poco contrariado pues al parecer Candy estaba haciendo todo lo posible por retrasar ese momento tan añorado por el, quería estar a solas con su esposa, quería amarla, solo de pensarlo su corazón se desbocaba emocionado, y mientras bailaban Albert le susurro al oído a Candy –
- Cariño, es la cuarta vez que te digo que es hora de irnos y tu quieres seguir bailando, me da la impresión de que no quieres que estemos solos ¿es eso?
- No digas eso Albert, es solo que creo que todavía es algo temprano para retirarnos, ¿Qué pensarían los invitados si ven que nos retiramos tan pronto?
- Pensaran que queremos amarnos, que deseamos estar solos, somos esposos Candy
- Esta bien, solo deja me despido de las chicas y nos vamos.
Albert embozo una enorme sonrisa y besando la punta de la nariz de Candy le dijo –
- Me despediré rápidamente de la tía Elroy y de los chicos, te estaré esperando en el jardín, junto a la fuente
- Esta bien Albert, ahí nos vemos.
Candy se dirigió a donde estaban sus amigas para despedirse y estas la abrazaron más que gustosas diciendo –
- Oh Candy, te miras bellísima, además la fiesta quedo hermosa
- Bueno esto fue gracias a todas, que en tan poco tiempo me ayudaron a organizar todo
- Por cierto Candy, ¿ya miraste el hermoso camisón para tu noche de bodas? – pregunto Patty emocionada
- Estoy tan nerviosa que ni siquiera lo saque de la caja, ¿como se me fue a olvidar? Ahora ni siquiera sabré si me queda o no
- Estoy segura de que te quedara perfecto y si no, pues te pones uno que te trajimos la abuela Martha y yo
- ¿Ustedes me trajeron un camisón nuevo?
- Si, la abuela Martha lo escogió, hace rato le pedí a Dorothy que lo pusiera en tu maleta, ya veras que te encantara, esta lindísimo
- Jajajaja ya me imagino lo sexy que lucirás con lo que te compro la abuela Martha – dijo Annie en tono burlón
- Pues déjame te digo que yo quede sorprendida del gusto tan moderno de la abuela Martha – menciono Patty
- Por cierto Candy, no es que te corra de tu fiesta, pero tu y Albert ya debieron de haberse retirado ¿no te parece? – dijo Annie sonriendo pícaramente
- Bueno de hecho venía a despedirme, Albert también se esta despidiendo en estos momentos de los chicos y de la tía Elroy
- Pues me parece muy bien, pero anda Candy no te demores mas tiempo y ve al lado de tu esposo
- Así lo hare, chicas, nos vemos luego
- Anda Candy, ve para que luego nos cuentes los detalles
- Annie, no seas indiscreta – dijo Patty dándole un ligero golpe a Annie en un costado
- Ay no finjas que no te mueres de la curiosidad por saber que es lo que sucede en una noche de bodas
- Bueno si, pero no es correcto preguntar, eso es muy intimo.
Candy las miraba sonriente y Annie dijo –
- ¿Todavía estas aquí? anda Candy ya vete
- Esta bien, esta bien, ya me voy, nos vemos luego chicas - menciono Candy alzando la mano y despidiéndose.
CONTINUARA…
Hola chicas, se que tal vez en este capitulo muchas de ustedes esperaban la luna de miel, pero este era el capitulo de la boda de nuestros rubios, el siguiente capitulo prometo golosinas, eso es un hecho, así que ténganme un poco de paciencia, he estado enfermita =(
Saluditos a todas.
