El segundo día de universidad comenzó como el anterior, igual que en casa de los Tendo, Akane era la encargada de despertar a Ranma por la mañana para que no llegara tarde a clase. Desayunaron y sin hablar del incidente de la noche anterior, se fueron cada uno a sus respectivas facultades.

La primera clase del joven Saotome iba a poner a prueba la resistencia de todos los alumnos de Educación Física para ver en qué estado se encontraban y ver hasta dónde los podían empujar. Se reunieron en el patio donde había una pequeña pista de atletismo y esperaron a que el profesor llegara. Con una puntualidad inglesa, un hombre de unos cincuenta años, bajito, calvo y poca cosa apareció ante unos jóvenes que lo miraron sorprendidos, desde luego no esperaban encontrar a alguien con esta apariencia en una prueba precisamente de resistencia física. Algunos empezaron a cuchichear y a reír, y entonces su voz resonó por todo el lugar. Un grito grave y feroz salió de su boca asustando a todos los de las gradas.

-¡Alumnos con apellido de la A a la G bajad ya y colocaros aquí en línea!

Todos obedecieron y se posicionaron en la línea que él había señalado.

-Bien, tenéis 10 segundos para recorrer 100 metros, es decir, hasta tocar esa pared. 3, 2, 1, ¡YA!

Empezaron a correr y flechas comenzaron a ser disparadas desde todos los lados hacia ellos, no sabían de dónde provenían pero desde luego les indicó que ese profesor era un tarado psicópata. Por si eso no fuera poco, pulpos salían de debajo del suelo y se enganchaban en las piernas de los pobres alumnos dificultando mucho la llegada a su destino. Podían verse jóvenes esquivando flechazos y deshaciéndose de los tentáculos de los cefalópodos, luchando por conseguir aquello que se les había ordenado. Los que no consiguieron tocar al muro en menos de 10 segundos fueron apuntados en una tenebrosa libreta que el hombre tenía sujeta entre sus manos.

Llegado el momento el profesor llamó a los estudiantes con apellidos comprendidos entre la P y la Z, lo que incluía a Ranma y a su amiga Izu. Ambos bajaron junto a los demás y una vez en posición comenzaron la carrera. El de la trenza y la chica menuda iban en primera posición, pero cuando estaban a punto de llegar a la meta, unos tentáculos se interpusieron en su camino provocando que Izu tropezara. Iba a caer de morros cuando notó como unos fuertes brazos la agarraban por la cintura impidiendo que se rompiera la cara. Ranma la había sujetado justo a tiempo, pero desgraciadamente esos segundos que perdieron hicieron que ninguno de los dos tocara el muro en el tiempo estipulado.

- Bueno chicos, sois una clase de malditas tortugas. No puedo creer los pocos que lo habéis conseguido, tan sólo 9 de 65, es vergonzoso. Panda de nenazas. Mi nombre es Yuta Sasaki, pero todos me llamaréis Sasaki sensei o Súper Sensei. Aquellos mierdosos que no lo lograsteis os quedaréis hoy a las 4h y haréis 100 flexiones, correréis 500 metros a pata coja y haréis 50 sentadillas, todo en menos de 10 minutos. ¿Queda claro? – todos asintieron apenados.

- Ranma-kun no sabes como lo siento… ha sido mi culpa, si no hubiera tropezado hubieras llegado bien y ahora no tendrías… - decía disgustada la chica.

- Tranquila Izu-chan, eso que dice no es nada para mí, lo haré en menos de 5 minutos.

- Gracias, de verdad, eres un gran amigo.

- Oye Yû, tú sí lo lograste eh, enhorabuena – dijo el pelinegro dándole un golpe en la espalda a su enorme amigo.

- Gra-gracias – respondió tímido.

Cuando sonó la campana que les indicaba que sus clases habían finalizado y ya podían irse, Ranma e Izu corrieron a la pista para atender el castigo. Lo hicieron como si se tratara de una competición para que fuera más divertido, sin embargo Súper Sensei vio que se lo estaban pasando demasiado bien y los volvió a castigar, les dijo que los esperaba a las 8h de la mañana el día siguiente para ayudarle a preparar todo el cuarto de mantenimiento donde guardaban el material deportivo. Los dos resoplaron pero asintieron sin tener otra opción.

- Vaya parece que no nos libraremos nunca de Súper Idiota – dijo riendo Izu.

- Pff como mínimo lo haremos juntos, ha sido divertido competir contigo eres muy rápida.

- Lo mismo digo. ¡Hasta mañana Ranma-kun!

Ranma estaba furioso por el comportamiento de su nuevo profesor, ahora que se había librado de las locuras del director del Furinkan tenía que convivir con ese sargento. Corrió hacia el gimnasio donde llegaba apurado para cambiarse y empezar sus clases.

Al llegar se dirigió al despacho de su jefe donde él le explicaría qué grupo tendría ese día. Lunes y miércoles entrenaba a un grupo de chicos de entre 12 y 14 años y martes y jueves se acababa de enterar de que entrenaría a estudiantes de la universidad ya que a algunos de tercero y cuarto les daban créditos por apuntarse, lo que significaba que la mayoría no tendría ningún interés real en artes marciales. Aún así era su trabajo y era lo que necesitaba para pagar el piso con la habitación extra que su mujer le había pedido, así como la comida y los gastos que vivir solos implicaba.

- Lo siento Ranma, sé que es un grupo desagradecido, pero justo ahora el gimnasio estaba pasando un mal momento. Necesita nuevos alumnos y creo que gracias a ti los conseguiremos. Además hay la posibilidad de que un hombre rico invierta en nosotros y modifique y remodele el edificio, pero eso sólo será si cree que lo merecemos. De verdad que creo que has llegado en el mejor momento.

- Daré lo mejor de mi Tomohisa, no se preocupe.

- Confío en ti chico. Ahora ve a por esos muchachos y enséñales que si se apuntaron aquí pensando que esto sería fácil están equivocados.

Y así lo hizo, Ranma se adentró al centro del gimnasio con paso decidido cruzando en medio de los chicos que seguían hablando alto y mirando revistas. Algunos empezaron a comentar por lo bajo cosas como "espero que este no sea el profe porque parece más joven que nosotros", "menudo niño nos traen para enseñarnos" o "a este le enseñaré yo lo que es una patada en los huevos".

-Eh tú – señaló el de la trenza calmado al chico del último comentario – ven y enséñame lo qué es una patada en los huevos por favor – el muchacho sonrió y muy confiado se dirigió hacia Saotome.

Se quedó frente a él e hizo crujir sus puños, movió el cuello de lado a lado y finalmente levantó su pierna para darle una patada pero antes de que pudiera fijar su objetivo el pelinegro ya se había posicionado detrás de él, le dio un pequeño golpe en el hombro para que se girara y entonces le hizo una llave que lo dejó tendido en el suelo. Sin soltarlo se presentó.

-Hola, soy Ranma Saotome y a partir de ahora seré vuestro sensei. Puede que algunos seáis mayores que yo, pero creedme que no hay nadie mejor que yo en artes marciales. Si os tomáis el arte como una broma, iros. Si no tenéis interés en aprender técnicas, iros. Si queréis entrenar duro y acabar compitiendo como yo, os podéis quedar.

La mayoría de los chicos permanecieron quietos en el lugar, tan sólo el listillo y un par más se fueron asustados. El 80 por ciento de ellos eran una patata, Ranma tenía muchísimo trabajo con este grupo, pero de esto se trataba enseñar ¿no? no tendría sentido ser profesor de gente que estuviera a su mismo nivel, seguramente se aburriría los primeros meses, pero era algo con lo que tendría que apechugar.

Cansado por el larguísimo día que le había tocado vivir llegó al edificio donde compartía casa con Akane, el olor a quemado llegaba hasta la calle, así que Ranma entró a toda prisa por el hall.

- Muchacho, creo que tu mujer está haciendo un ritual satánico. Sólo se oyen sus gritos y se ve el humo salir de vuestro apartamento.

- ¿Y no ha ido a ver si está bien señor Wasabi? – preguntó incrédulo.

- ¡Es Wataru insolente! Claro que no he ido, no puedo abandonar mi puesto en la recepción, yo soy todo un profesional – Ranma lo miró entrecerrando los ojos y sin nada más que decir subió corriendo las escaleras preocupado por Akane.

Entró volando al piso y la vio a ella de pie, llorando con una bandeja de hornear carbonizada en sus manos y lo que imaginaba eran unas berenjenas rellenas en su interior, también chamuscadas.

-¿Estás bien? ¿Te has hecho daño? – ella negó con la cabeza sin soltar la bandeja – vamos Akane no llores, deja esto aquí – el chico cogió la fuente y la dejó en la encimera, ella seguía llorando – ya está Akane, ya está – decía él acercándose más a ella hasta que colocó sus manos en los hombros de la chica y la miró a los ojos sonriéndole. Ella lo miró confundida.

- ¿No estás enfadado?

- Mmm – se rascó la cabeza pensando que era raro, pero no estaba enfadado, cómo enfadarse cuando ella se estaba esforzando tanto en ser una buena esposa – la verdad es que no.

- ¿No vas a decirme que soy una inútil?

- Seguramente lo hubiera hecho si me hubieras obligado a probarlo, pero sabes que no lo haré ¿verdad? – ella volvió a negar con la cabeza.

- Lo intenté Ranma, intenté seguir la receta, pero me llamó mi padre y me distraje y empezaron a salir llamas del horno y lo apagué rápido pero ya era demasiado tarde.

- Eres una cabeza hueca – dijo golpeándole flojito la frente - Bueno, en realidad me apetecía pizza, así que podemos pedir una ¿te parece bien?

- ¡Claro!

Después de cenar una deliciosa y no carbonizada pizza, los dos se dirigieron hacia el sofá, eso se estaba convirtiendo en una tradición que a ambos les encantaba, sentarse allí haciéndose compañía, hablando de sus cosas y viendo algo en la televisión juntos. Pero por supuesto ninguno de los lo reconocería nunca.

- He tenido un día horrible, mi profesor de gimnasia está loco, me ha castigado por ayudar a Izu-chan.

- ¿Izu-chan?

- Sí, esa chica pequeñita que te dije ayer… nos ha hecho una prueba donde teníamos que correr, la pobre ha tropezado, la he cogido y hemos llegado tarde al final de la carrera.

- Vaya… qué rápido sustituyes a Shampoo y Ukyo.

- Ja ja ja, qué graciosa, Izu-chan es una amiga.

- Izu-chan o U-chan, es todo lo mismo, se enamorará de ti y la pobre estará siempre en el limbo.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Nada…

- Hoy no juegues conmigo a la mujer celosa Akane que estoy muy cansado.

- Nye nye nye – dijo imitando la voz de su marido

- Olvidaba lo femenina que eres, cosas como esta me lo recuerdan – le dijo irónico.

- Bah… - respondió desganada no queriendo discutir - ¿Qué tal en el gimnasio?

- Pues mis alumnos de esta tarde eran unos gilipollas.

- ¡Ranma! No hables así de ellos.

- Pero lo eran… son de la universidad y son unos inútiles en general, me aburriré enseñándoles cosas básicas.

- Ya verás como a través de estos discípulos es cuando te darás cuenta de lo bien que sienta ser profesor. Cuando veas su progreso, cuando consigan hacer katas difíciles te sentirás orgulloso de haber sido tú el que les ha dado ese conocimiento.

- Hum, visto así… quizás tienes razón – dijo rascándose la barbilla pensativo.

- Claro que la tengo. Por cierto… he pensado en volver a entrenar en unas semanas.

- ¿Dónde lo harás?

- Quizás… tú… ¿podrías entrenar conmigo?

- Le podría preguntar a Tomohisa si nos cede el gimnasio un rato el fin de semana.

- ¡Eso sería genial! – gritó ilusionada.

- Pero no pienso atacarte, que lo sepas.

- Bueno, eso ya lo veremos.

- En fin, qué cansancio… - susurró él estirando los brazos mientras bostezaba.

Akane miró a Ranma, realmente se le veía un poco malhumorado y cansado, pero ella se sentía contenta porque él le había contado cómo le había ido el día sin que ella le preguntara. Tenía ganas de hacer algo por él ya que era por su culpa que trabajaba tanto, para poder pagar ese apartamento de dos habitaciones. Además había quemado la cena.

Recordó lo bien que se sintió, nervios a parte, cuando él le acarició el pelo la noche anterior, lo relajante que algo así podía llegar a ser. Vale que él lo había hecho sin querer, pero aún así fue de las mejores sensaciones que había experimentado desde que se había casado. Sonrojándose por la idea que acababa de tener, cogió uno de los cojines que tenía a su lado y lo colocó encima de su regazo. Le dio un golpecito a Ranma en el brazo y sin mirarlo señaló el cojín. Su esposo la miró muy confundido, cogió el cojín y le dio con él en la cabeza.

-¿Qué haces idiota? – gritó ella avergonzada y sorprendida por el inesperado golpe.

- No sé por qué me señalabas el cojín, pensé que querías empezar una pelea de almohadas o algo – decía mientras arrugaba los hombros.

- Déjalo, me voy a dormir – Ranma miró el reloj y levantó una ceja.

- Es muy temprano…

- Bien, pues leeré algo en mi habitación. Buenas noches – antes de que ella pudiera levantarse él cogió su mano y la empujó para que volviera a sentarse.

- No hay quién te entienda marimacho. Dime qué es lo que pasa.

- Nada… no importa – dijo ella mirando todavía hacia el frente sentada en el sofá entre enfadada y tímida.

Ella se había quedado parada mirando la pantalla sin decir palabra, soltando leves suspiros de vez en cuando. Ranma permaneció quieto viendo la serie de anime que daban en aquel momento, no entendía para nada lo que acababa de suceder, una pelea de almohadas no era algo por lo que enfadarse, además el golpe que le había dado en la cabeza no podía haberle dolido tanto. Durante los anuncios giró su rostro y vio el cojín en el suelo frente a Akane. Empezó a pensar y al final creyó captar lo que había pasado, poniéndose colorado como nunca y sin pensar dijo en voz alta "¿Acaso quería que reposara allí mi cabeza?" Ella lo miró con los ojos desorbitados. Se moría de vergüenza. Este era el momento en que Ranma se reía de ella ¿no? Pero en lugar de eso, Ranma recogió el dichoso objeto y lo colocó en el regazo de su mujer, sin atreverse a mirarla se estiró como un perrito doblegando sus rodillas para caber en el sofá y posicionó su cabeza encima del cojín que reposaba en la falda de la peliazul.

-Só-sólo tenías que decirlo… - dijo él casi en un susurro.

Akane suspiró aliviada, pensaba que si él se enteraba de lo que le proponía se asustaría y huiría, pero no, todo lo contrario. Tardó un minuto en calmar su pulso y dejar de temblar, y entonces con sumo cuidado empezó a acariciar el pelo de Ranma. Al hacerlo ella notó como él pegaba un respingo y sus músculos se tensaban así que alzo sus manos, pero poco después pudo observar como su cuerpo se relajaba lentamente y entonces él hizo un leve movimiento de cabeza que le indicó que podía continuar. Estuvieron un rato así en silencio disfrutando de un momento tan íntimo que ninguno de los dos se imaginó vivirían juntos. Claro que ella ya lo había hecho antes cuando Ranma se había convertido en gato por culpa del Neko-ken, pero era la primera vez que le hacía una caricia de este tipo siendo él consciente de ello. Cuando el anime terminó, ella dejó de jugar con sus cabellos y él se levantó. Sonrojado le dio las gracias y le dijo buenas noches a Akane, ella también respondió tímida, pero no pudo evitar dibujar una enorme sonrisa al entrar en su cuarto que no desapareció hasta que se quedó dormida.

CONTINUARÁ

Vale, no tengo palabras para deciros cuán agradecida estoy por todos los follows, favorited y todas las reviews y PM que he recibido en tan sólo 3 días. No os podéis imaginar la cara de felicidad que se me ha puesto por todas y cada una de las notificaciones que recibía. ¡GRACIAS! Os dije que actualizaría el martes, pero creo que os merecéis que publique hoy mismo el cuarto capítulo.

Como os dije esta historia es algo larga y explora la relación entre Akane y Ranma y cómo poco a poco aprenden a convivir. No tengáis prisa, acaba de comenzar. Prometo que habrá pretendientes también para la peliazul jaja, sé que debéis temer que toda la atención se la lleve Ranma, no será así. Acabo de revisar el capítulo número 8, y no sabéis las ganas que tengo de que lo leáis… jaja creo que es mi preferido de lejos.

¿Qué os parece Izu-chan? ¿Y la relación de Ranma y Akane por ahora? ¿Hubierais pillado lo que pretendía Akane con el cojín u os hubiera pasado como a Ranma? XD

Espero seguir recibiendo reviews porque de verdad que me alegran y me dan ganas de continuar con la historia… además me ayudan a ver si os gusta el camino del fic o no.

No sé cuándo publicaré, supongo que el jueves, pero si recibo tantas reviews como en este capítulo puede que no me aguante y os regale otro chapter antes XD ¡Abrazos enormes!

Kawaii-Desu: Muchísimas gracias por escoger mi historia para regresar al mundo de los fics, y muchas gracias también por el comentario. El gesto de Ranma es algo que me pareció muy tierno de incorporar, y que en este capítulo Akane quiso retomar, es algo cariñoso que por ahora parece funciona en esta pareja. En cuanto a Nanami, entiendo que la odies, yo también XD Gracias por seguir la historia : )

nancyricoleon: Gracias por tu comentario: ) espero que te guste el chap de hoy también y puedas seguir comentando.

missgamy2015: Graciaas, espero que lo sigas leyendo y te siga gustando, que os guste es lo más importante, ¡de verdad!

Dahnya: Jaja, paciencia, Akane también tendrá pretendientes, y menudos unos.. te adelanto que el capítulo 8 será uno relacionado con este tema : ) ¡espero que aún lo leas al llegar allí!

SaeKodachi47: No me puedo creer que te estuvieras congelando colgada de una ventana por mi culpa :O ¡Gomen! Dos semanas sin internet omg, y aún así actualizas tus historias, ole tú, qué ganas de seguir leyendo Desde esa Noche, me encanta. Espero que puedas recuperar pronto la conexión y que este capítulo te deje también suspirando, ya me dirás ;) ¡Un abrazo enorme amiga!

deliza22: Me encanta que te gustee, de verdad, hoy Akane le devuelve el gesto a Ranma, aix espero que te gustara este detalle, jaja casi casi el que se ha acurrucado ha sido él :). Como ves poco a poco va avanzando la vida cuotidiana entre este par. ¡Saludos!

yessi-chibi: Jaja pobre Akane, ella sigue intentando cocinar, sólo llevamos 4 capítulos, seguro que llega el momento en que prepara algo delicioso… o no… jaja. Exacto Ranma es demasiado guapo para pasar desapercibido, pero Akane tampoco se queda atrás. A ver cómo sigue la trama :P ¡Gracias por comentar!

Aimi Tendo: ¡Hola! Muchas gracias por comentar y decirme que te gustan los personajes y sus descripciones :) al haber tantos nuevos temía que se confundieran, espero que poco a poco los vayáis conociendo a todos. ¡Un abrazo!

ElvisF231: Jajaja no seré yo la que le baje los humos a Ranma, ya se sabe que allá donde va roba corazones, veremos cómo avanza la historia con Nanami y… a ver si aparece alguien más. Gracias por comentar y seguir la historia ¡Un abrazo!

Alambrita: Ranma detallista es lo mejor… y sí Nanami es odiosa XD espero que no opines lo mismo de Izu-chan :P

eliza tendo: Hola Eliza, muchas gracias por tu comentario, jaja me alegra saber que te gustaría que Nanami fuera amiga de Akane, sin embargo creo que son demasiado distintas como para ello. La historia acaba de empezar pero tranquila que Akane también hará de las suyas en un futuro para demostrar que Ranma es su chico y no el de nadie más. Abrazos.

alex: Gracias Alex, ¡saludos!

Amigo: muchísimas gracias por escribir, Ranma sin pretendientas no sería realista jaja así que estaba claro que llegarían nuevas acosadoras. Espero que este capítulo también te guste, un abrazo amigo :)

Haruri Saotome: Haruri como siempre es un placer que sigas comentando mi historia, me alegras un montón. Akane, la pobre siempre tiene que aguantar a la competencia, menos mal que Ranma lo merece :P ¡Un abrazo!

noemib: Noemi, holaa! M'encanta que m'escriguis, em fa moltíssima il·lusió sempre : ) És normal l'ansietat que t'agafa, a mi també em passa i mira que sóc la que escriu la historia jaja, però amb lo lents que són al còmic i anime, no em semblava realista que avancessin més ràpid. Normal que odiïs a Nanami, jaja. Moltíssimes gràcies per seguir la historia tot i la feina, espero que tot et vagi genial. Petons!

FrankieMarinZ: ¡Muchísimas gracias!

Snorlax 345: Uaaa, mi primer fan, no sabes que ilusión me ha hecho tu comentario. Me alaga un montón que sigas mi historia de tan cerca. Espero no defraudarte. ¡Un abrazo!

Tenya13: Y tan pronto que la he continuado, justo iba a publicar el capítulo cuando he recibido tu comentario y he dicho, tengo que responderle. ¡Gracias por seguirme y comentar! Un aBrazo!

Fins aviat!