Esa mañana Ranma no había podido seguir durmiendo y despertó a las seis de la madrugada, su ventana estaba rota y el sonido de la alarma del coche del vecino de enfrente no dejó que el pobre siguiera con su sueño. Aunque nunca lo reconociera era un sueño del que estaba disfrutando en demasía, y sí, incluía a cierta peliazul con algo menos de ropa de la que acostumbraba a vestir. No es que hubieran llegado hasta ese punto alguna vez, pero la mente de un muchacho de la edad del de la trenza tiene tanta imaginación que poco más se necesita para disfrutar de una buena sesión de magreo imaginario. El cuerpo de Akane no era un misterio para Ranma, la había visto desnuda en varias ocasiones, y aunque lo negara, no le desagradaba para nada. Quizás estaba demasiado musculada y sus pechos no eran tan grandes como los de Shampoo, pero era aquello que realmente anhelaba. Pero no, nunca lo reconocería en voz alta, así que la culpa de que él tuviera ese tipo de sueños con un marimacho era en primera instancia de sus padres, que lo obligaron a casarse y ahora tenía que apechugar y soñar con ella, y dos, la culpable era la jovencita que vivía con él, ya que las caricias que le propiciaba en el pelo algunas noches mientras estaban en el sofá eran más placenteras de lo que creía. Así pues, lo más normal era que soñara lo que soñó. Igual que lo más normal para calmar su absurda situación mañanera era tomarse una larga ducha con agua fría.

Siguiendo con su forma femenina gracias a la congelada agua con la que se serenó, salió del baño ya que no encontraba el champú, y al ver que la puerta de la habitación de Akane estaba medio abierta, decidió entrar para ver si lo tenía ella sin anunciarse. La peliazul se estaba vistiendo, en ese momento llevaba tan sólo unos pantalones y un sujetador semi atado que parecía le iba algo pequeño, rápidamente lo sujetó para que no cayera cuando vio a la pelirroja allí parada mirándola.

- ¿Vas a quedarte mirando todo el día pervertido?

- Eh, ah, no… - dijo observando los senos de su esposa con atención.

- Pues no estás dejando de mirarme, ¡vete ya!

- Akane… - susurró Ranma jugando con sus dedos - ¿puede ser que te hayan crecido los pechos? – la menor de las Tendo enrojeció de pies a cabeza en milésimas de segundo y lo miró parpadeando incrédula ante tal observación.

- Pu-puede… ahora… por favor… ¡desaparece de mi vista pervertido! – le tiró una silla pero él fue más rápido y cerró la puerta a gran velocidad salvándose del terrible golpe.

- Oye no hay quién te entienda, te enfadaste cuando no quise mirarte los pechos la vez que fuimos con mi madre a probarnos ropa, pero si los veo y te digo que han encogido te molestas y resulta que si te miro y te digo que están más grandes también me gritas… ¡decídete marimacho! – gritó la voz femenina de Ranma desde el otro lado de la pared.

Akane se debatía entre matarlo por pervertido y desvergonzado o sonreír sin parar porque por fin su marido se había dado cuenta de que no era una pecho plano como él decía, lo que conllevaría que dejara de usar ese absurdo apodo que tantos complejos le trajo. Se miró en el espejo todavía algo cohibida por todo lo que había sucedido, pero alegre por comprobar que efectivamente su busto estaba más grande y ya casi no podía ponerse ningún sujetador de los que tenía.

-¿Sigues ahí? – preguntó Ranma un poco más calmado asustado por si había hecho llorar a la peliazul, no era su intención.

- Sigo aquí… puedes, está bien que, mmm… supongo que … supongo que es normal que quieras mirar, ¡pero no hace falta que comentes esas cosas en voz alta! – dijo apoyada en la puerta.

- Bien, vale ¿dónde está el champú? – fue lo último que consultó la pelirroja.

Después de una buena ducha y volviendo a a ser un hombre completo, se adentró al comedor donde vio a Akane desayunando un bol de cereales, se apoyó en la mesa a su lado y sin mirarla le dejó delante un sujetador, tornándose rojo como las amapolas en primavera. Ella lo miró extrañada y levantó una ceja al ver esa pieza de lencería tocando su plato.

- ¿Qué significa esto Ranma?

- Esto… mmm… bueno, ejem – dijo tosiendo de los nervios – esto es un sujetador que me compró mi madre, bueno que compró para Ranko hace tiempo… como los tuyos imagino ya no te sirven, puedes, ahm, puedes usar estos.

- ¿Y éstos sí me irán bien? – dijo sujetándolos con la punta de sus dedos.

- Eh, ¿qué culpa tengo yo que tenga mejor figura que tú cuando soy mujer? Seguramente aún te vayan un poco grandes pero mejor que estén algo sueltas que a presión ¿no?

- ¿No crees que es un poco raro que lleve un sujetador de mi marido?

- ¿Más raro que que tu marido se convierta en mujer?

- Jaja, tienes razón… bueno… entonces, ¿estás de acuerdo con que use tu sujetador?

- Happosai no está por aquí para pervertirme y Nabiki no vendrá a extorsionarme con fotografías inapropiadas, así que no me importa… puedes quedártelos.

- Gracias Ranma.

- Em… Akane, te juro que cuando tengamos más dinero podrás comprarte, ya sabes… lo que necesites – dijo él empezando a entender lo que implicaba tener que mantener una casa y a su mujer. Además se dio cuenta de que ella no se había quejado en ningún momento y no le había pedido nada desde que se habían mudado.

- Claro, gracias car…- Akane calló de repente y se tapó la boca, Ranma abrió los ojos y parpadeó un par de veces, ¿qué es lo que le iba a llamar? – car…camán – improvisó con ingenio.

- ¿Carcamán?

- Sí, ahm, ya sabes, por lo del mal carácter – trató de disimular.

- Pero si ahora estaba siendo amable… arg nunca te entenderé Ak – la peliazul se inclinó hacía él y le besó tiernamente la mejilla – ane… - terminó él en un suspiro.

- Tienes razón, cuando quieres te portas bien conmigo. Gracias Ran-ma.

Esa tarde Akane tenía que asistir a una reunión del club de arte dramático al que se había apuntado al iniciarse el curso. A parte de éste, también se unió al club de tenis, más que nada para seguir en forma física y no dejar de ejercitar sus músculos en ningún momento antes de encontrar tiempo para entrenar de nuevo con Ranma tal y como él le había prometido. Los alumnos superiores habían sido muy persuasivos y le habían insistido mucho para que formara parte de todos los clubs, sin embargo al final estos dos fueron los vencedores de poder tener a la bella Akane Tendo entre ellos.

El club de arte dramático era divertido, además sus dos amigas también estaban apuntadas y por ahora no le quitaba demasiado tiempo de sus estudios, hasta ahora se habían limitado a practicar la improvisación, y después de la obra de Romeo y Julieta del Furinkan se podía decir que la peliazul era una experta en cuanto a improvisar se refiere. Las tres muchachas fueron a la sala donde habían quedado con el responsable del club que decía tenía que darles una noticia.

-Buenas tardes y gracias por haber venido – comenzó el responsable de la reunión – os he pedido que vinierais porque a partir de hoy tenemos un nuevo miembro que formará parte de nuestro club. Es un estudiante de intercambio de la facultad de medicina, Ryan Watanabe.

- Hola a todos y gracias por recibirme pasados casi dos meses, vengo de Inglaterra y he llegado algo tarde al inicio de curso. Espero que podamos ser grandes amigos y pasarlo genial con todos vosotros.

- Chicos, ¿alguno podría informar un poco hoy a Watanabe de lo que hemos hecho hasta ahora? – Yumiko rápidamente levantó la mano.

- ¡Nosotras tres lo haremos encantadas sempai! – Akane la miró extrañada, entonces Yumiko continuó en voz baja para que sólo las dos chicas la escucharan – es de la facultad de medicina, podrá presentarme al chico que me gusta…

- Está bien… - dijeron las otras dos a la vez.

Los cuatro salieron de la reunión, habían quedado en ir a tomar algo para conocer mejor a Watanabe y de paso explicarle los pocos avances que habían hecho en teatro. La peliazul miró el reloj y pensó que debía estudiar para la practica de fisioterapia que tenía el día siguiente, y si llegaba tarde no podría preparar la cena, así que decidió llamar a Ranma y avisarlo, a esas horas él ya estaría en el gimnasio. Se disculpó momentáneamente de sus compañeros y buscó una cabina telefónica.

- Hola, soy Akane Tendo, ¿podría hablar con Ranma Saotome por favor?

- ¿Akane? Soy Tomohisa, el jefe de tu "prometido", por fin tengo el placer de conversar contigo… tengo muchas ganas de conocerte, soy un gran fan de vuestra historia – la joven no entendía de qué hablaba.

- Ahm, gracias, encantada señor Kobayashi. Ranma habla muy bien de usted, gracias por tratarlo como lo hace. ¿Podría pasarme con él? Necesito decirle una cosa.

- Si me prometes que vendrás a conocer el gimnasio y ver cómo enseña tu chico, seguro que a él le haría ilusión.

- ¿Usted cree? – ella pensaba que él se molestaría si lo incordiaba en el trabajo por eso nunca se había atrevido a ir a verlo allí.

- ¡Claro! Quién mejor que su mujer, digo, prometida, para que lo anime junto a las otras animadoras.

- ¿Otras animadoras? – preguntó alzando una ceja.

- ¡Ranmaaaaaa! – gritó para no responder a la chica pensando que la había cagado – es para ti.

- ¿Diga? – dijo el pelinegro.

- Hola, soy yo. Sólo quería decirte que saldré con los del club de arte dramático y llegaré tarde para hacer la cena… ¿te parece bien?

- Claro, yo aprovecharé para acabar un trabajo con Izu-chan y Yû.

- Bien, que vaya bien la tarde.

- Lo mismo digo, empiezo la clase, hasta luego.

- Adiós Ranma.

La joven regresó junto con sus compañeros y fueron hacia un bar a tomar algo. Ryan era un chico alto, guapo, rubio con ojos azules rasgados. Su estilo era bastante peculiar, iba vestido como un dandi, con unos alargados mocasines de color marrón que iban a juego con los tirantes que llevaba encima de una estampada camisa de color blanco. Les contó que su padre era un hombre de negocios japonés que en uno de sus viajes a Londres conoció a su madre, una encantadora británica. Desde entonces empezaron una vida juntos en Inglaterra, y allí es donde decidieron quedarse para criar a su único hijo. Su padre era muy estricto y desde pequeño le obligó a aprender japonés, por eso ahora lo dominaba a la perfección. Sin embargo sus padres se acababan de divorciar y él decidió ir al país nipón con su padre para emprender una nueva vida en la universidad de Osaka. Las chicas lo miraban asombradas, era curioso ver a un chico tan educado, tan británico, hablar tan bien su idioma, además tenía un acento de lo más interesante. Se podía decir que era muy carismático y encantador, quizás demasiado.

- Watanabe-kun, hablas muy bien japonés, felicidades – dijo la peliazul sorprendida.

- Oh, gracias y llámame Ryan por favor, en Londres todos me llaman así.

- De acuerdo Ryan-kun.

- Jaja, será difícil que olvides los honoríficos eh. Oye Akane, ¿puedo llamarte sólo Akane?

- Sí, está bien – dijo ella sonriéndole. Natsuki los miró alzando una ceja, o la Tendo se hacía la tonta o no pillaba las indirectas, era obvio que el inglés estaba flirteando con ella.

- Ryan, yo puedo llamarte sólo Ryan, ¿no? – dijo Natsuki con rintintín.

- Eh sí, como quieras.

- ¿Tienes novia? – prosiguió la morena.

- Eres muy directa jaja. No, no tengo novia, me rompieron el corazón hace mucho y aún no he recompuesto sus piezas.

- Oh vaya, seguro que tú también has ido rompiendo corazones por Gran Bretaña – dijo Yumiko divertida.

- Akane, ¿tú tienes novio? – preguntó mirando a los ojos a la chica.

- Eh, no del todo, tengo un prometido.

- ¡No me digas! ¿Tan joven?

- Bueno, es un acuerdo entre nuestros padres, es un compromiso arreglado desde antes que naciéramos.

- ¿Esas cosas aún se hacen? Es un poco anticuado.

- Algunas tradiciones son así en Ja-pón Ryan – dijo algo molesta Natsuki.

- Y las respeto, pero… ¿tú estás de acuerdo con lo que decidieron tus padres Akane?

- Bueno… al principio no me hizo ninguna gracia la verdad, pero después de tanto tiempo pues… yo… ahm…

- Akane está prometida con Raryoku, así que no te entrometas Shakespeare – continuó la morena.

- Está bien, está bien, no haré más preguntas entrometidas, es sólo que me pareces preciosa Akane.

- Gra-gracias Ryan-kun – comentó ella sonrojándose.

- ¿Te gustan The Smiths? – preguntó con ilusión el muchacho.

- ¿The quién? – respondió sin entender Akane.

- Es un grupo inglés muy bueno, se separaron hace poco, pero soy un gran fan.

- No me suena, lo siento. Empecemos a hablar del club ¿sí?

Las chicas estuvieron un buen rato enseñándole lo que habían estado practicando, algunas técnicas de improvisación, algunos diálogos que habían tenido que aprender, se hizo algo tarde así que terminaron cenando unos sándwiches en el bar donde estaban. Justo cuando estaban a punto de salir empezó a llover, Natsuki y Yumiko compartían piso y no vivían muy lejos así que decidieron ponerse una bolsa de plástico en la cabeza y corrieron hacia su apartamento. A la dulce peliazul le quedaba algo alejada su casa, así que no sabía qué hacer, hasta que Ryan sacó de su mochila un paraguas. Ofreció a Akane acompañarla ya que así no tendría que mojarse, y aunque al principio se negó, el chico era tan persistente que al final accedió. Estaban ya en frente del edificio cuando alguien se aproximó hasta ellos corriendo sin nada que le cubriera, iba a girar y entrar al hall cuando frenó en seco y los miró algo aturdida.

- ¿Akane?

- ¿Ranm mmm Ranko?

- ¿Qué estás haciendo con éste? – dijo la pelirroja señalando a Ryan de mala gana.

- ¡Te estás mojando! Vayamos dentro – gritó ella. Los tres se cobijaron en la recepción donde Wataru, el portero, se encontraba durmiendo.

- ¿Y bien? – dijo Ranma cruzando los brazos.

- Este es Ryan Watanabe, mi nuevo compañero de arte dramático. Me acompañó a casa muy amablemente ya que yo no tenía paraguas y él sí.

- Encantado, soy de Londres así que llevar paraguas es lo más normal para mi, allí llueve cada día.

- Yo soy Ranko Saotome, la compañera de piso de Akane. ¿Por qué vas vestido así? – preguntó mirándolo extrañado.

- ¡Ranko! No seas maleducada.

- No pasa nada… en Inglaterra está de moda, es muy de los años 30.

- Ah, pues vas como 60 años atrasado – dijo Saotome alzando su cara con desprecio.

- ¿Quieres subir a tomar algo de té hasta que pare de llover? – consultó educadamente la peliazul.

- Claro que no quiere, mira qué hora es. No puede entrar en casa de unas damas a estas horas. ¡Qué escándalo! – dijo Ranma fingiendo que se ruborizaba agarrando a su esposa del brazo.

- Jaja, tu amiga es muy espontanea Akane.

- Perdónala, no está acostumbrada a tratar con chicos amables – comentó mirando de reojo a su marido con segundas.

- Tranquilas, me voy que se hará tarde y mañana tienes esa práctica que has dicho, ¿no?

- Sip, de fisioterapia.

- Bien nos vemos. Encantado de conoceros a las dos.

El chico se fue y el joven matrimonio subió hacia su apartamento, Ranma iba refunfuñando y maldiciendo en voz baja molesto, no sólo porque estaba mojado de pies a cabeza y convertido en chica, sino porque había pillado a Akane regresando con esa imitación barata de duque antiguo. Entraron al piso y cada uno fue a hacer sus cosas, la pelirroja estaba congelada, la lluvia había calado sus huesos y necesitaba un baño caliente rápido si no quería resfriarse. Su mujer sin embargo se encerró en su habitación para estudiar para la práctica del día siguiente. Tenían que dar un masaje intentando encontrar los puntos clave para hacer que los músculos se relajaran. Los tenía memorizados, sabía los dibujos de memoria, pero claro, trasladar eso a la realidad era algo difícil. En clase lo habían estado practicando con unos muñecos hechos expresamente que imitaban a la perfección el cuerpo humano, pero por supuesto ella no tenía nada parecido en casa. Empezó a rebuscar en el armario a ver qué encontraba, pero nada aparecía. "No sé ni qué estoy buscando" se repetía. Finalmente miró su cama y cogió uno de los muchos peluches que tenía esparcidos por el colchón. La mayoría de ellos habían sido regalos de antiguos compañeros del instituto, de su familia e incluso el pequeño panda con el que Ranma la había sorprendido unas Navidades. Escogió a Tortu-chan porque era el más grande de todos, era un muñeco con forma de tortuga al que colocó bocarriba, empezó a seguir las instrucciones del libro, y comenzó a apretar algunas de las partes del animal, pero la verdad es que practicarlo así era un sinsentido. Frustrada resopló y escuchó una pequeña risa burlona en la puerta, al girarse allí lo vio. Ranma, convertido de nuevo en hombre estaba recostado en el marco de la puerta riéndose de ella. Llevaba tan sólo el pantalón del pijama y una toalla colgada en los hombros, Akane se ruborizó al ver cómo algunas gotitas de agua aún se escurrían por su fornido abdomen. Giró rápido la mirada y se centró en el peluche.

- Pobre tortuga, ella no merece que tus manazas la maltraten.

- No digas tonterías… No le hacía daño ¿verdad que no Tortu-chan?

- Siempre tan original poniendo nombres… Oye, hablando de animales, el pingüino que te acompañó hoy hasta casa no me gusta.

- ¿No será que estás celoso Saotome?

- ¿Yo? Por favor, sólo no quiero que te hagas ilusiones, no parece de fiar.

- ¿Por qué le mentiste? Le dijiste que Ranko es mi compañera de piso… ahora se lo dirá a Yumiko y Natsuki.

- ¿Preferirías que le hubiera dicho: hola, soy Ranko la marida pelirroja de Akane?

- Jaja la cara de sorpresa hubiera sido genial. Aunque a mi también me parece que él es algo estrafalario. Habla raro a veces, usa frases extrañas, jaja, pero supongo que es porque viene de otro país.

- Lo que sea, no te acerques mucho a él.

- ¿O qué?

- O tendré que pelearme – afirmó serio, Akane se levantó y se acercó a Ranma. Él se puso nervioso al ver que ella lo miraba con un brillo extraño en sus ojos mientras daba pasos decididos y coquetos hacia su persona.

- ¿Pelearías para proteger a tu mujer? – acabó diciendo ella justo cuando llegó a su altura. Él tragó saliva y asintió - ¿harías cualquier cosa por tu mujer? – él sonrojado volvió a asentir.

Akane le quitó la toalla de los hombros y la tiró al suelo, le cogió la mano y Ranma se dejó hacer mientras ella lo guiaba hacia la cama. El corazón del muchacho palpitaba como el de un colibrí. ¿Qué pretendía su esposa? Lentamente ella se sentó en la cama y sin decir palabra él la imitó, se colocó a su lado y la miró un poco aturdido. Su cerebro empezó a jugarle una mala pasada e imágenes del sueño que había tenido la noche anterior azotaban su mente. Además, haber visto esa misma mañana que sus pechos ya no eran tan pequeños como él recordaba tampoco ayudaba. Cerró con fuerza los ojos deshaciéndose de tan descabelladas ideas y volvió a observar a Akane.

- Ranma… ¿Po-podrías estirarte?

- ¿En-en la… en la cama? – tartamudeaba él incrédulo ante la petición de su mujer. Ella asintió. Él trago saliva nuevamente. No había tenido la boca tan seca en su vida. Se estiró colocándose bocarriba mirando el techo sin saber bien bien qué hacer. ¿Era el momento en que Akane dejaría de ser una marimacho y se entregaría a él?

- Puedes, mmm, ponte bocabajo por favor – él obedeció.

- ¡Achús! – estornudó Ranma.

- ¿Te has resfriado?

- No, no, no, no. Estoy genial – dijo con euforia el muchacho que no estaba dispuesto a permitir que un resfriado arruinara esa escena.

- Bien, allá voy.

El chico estaba tan nervioso que agarró con fuerza las sábanas esperando ansioso lo que fuera que iba a seguir, ¿sería que Akane estaba tan nerviosa como él y por eso le pidió que se girara? Pero desde esta perspectiva, y aunque no era un gran experto, no sabía bien por dónde iba a comenzar. Él imaginó que besarse sería lo primero, pero ella había sido la lanzada, la que por primera vez no le había llamado pervertido, y él decidió simplemente dejarse llevar. Pensó en cómo sería notar los labios de la peliazul sobre los suyos, pensó si él sabría cómo besarla, si sabría ser el hombre que su madre esperaba que él fuera. No pudo evitar esnifar el aroma de Akane proveniente de su almohada, ese dulce olor a su champú, mezcla de coco y flores. Todo estaba pasando demasiado rápido, la cabeza le daba vueltas. Al cabo de unos segundos notó como ella se colocó encima de él sin llegar a rozar sus cuerpos, se mantenía de rodillas, ambas piernas a los lados de sus muslos, fue entonces cuando las manos de Akane presionaron la parte lumbar del chico que no pudo evitar gritar.

- ¡Auch! ¿Pero qué haces? – exclamó con dolor.

- Practicar para mañana, ¿qué creías que iba a hacer?

- ¿Eh? Practi…car…pa…ra… - repetía decepcionado.

- Claro, para la prueba de fisioterapia…

- Ah no, no, eso sí que no, lastimarás mi amada espalda.

- ¿Pero entonces qué pensabas que iba a hacer? No me digas que… - ella empezó a temblar y él lo notó.

- No pienses cosas raras marimacho, te dije que a ti no te tocaría ni con un palo. Venga, practica – respondió avergonzado intentando zanjar el asunto y tranquilizarla mientras escondía su colorado rostro en la almohada.

- Está bien, necesito que me vayas diciendo si está bien o si te duele.

Akane empezó a masajear la piel de su marido como si estuviera jugando a matar topos. Daba porrazos con tanta fuerza que a cualquier humano normal y corriente le habría partido ya la columna, pero por suerte su marido era Ranma y no otro blandengue.

- Podrías, por favor… ¿¡dejar de torturarme!?

- Ay qué débil, si apenas te estoy rozando.

- Akane aprieta menos, y cuando lo hagas, no me claves las uñas.

- ¿Así mejor?

- Sí, ahora usa la palma de la mano, no el puño.

- ¿Ahora?

- Sí, un poco más suave.

- Entiendo.

- Así, bien.

Por fin parecía que la muchacha había pillado un buen ritmo y cada vez daba mejor el masaje, intentó seguir todos los consejos que su esposo le había ido dando y mientras leía el libro a lo lejos posicionado en el escritorio procuraba presionar todos los puntos clave.

-Mmmm – Ranma gimió de placer en un momento dado, pero suerte no fue algo que sonara demasiado sensual, así que ella contenta y satisfecha prosiguió.

- ¿Te sientes mejor?

- Oh sí, sigue un poco más Akane – decía él ya sin saber ni de dónde estaba. Ella se ruborizó, no creyó escuchar algo así de la boca de Ranma todavía.

- ¿A-así? – preguntó con un tono carmín en sus mejillas presionando con sus pulgares los hombros del chico.

- Ohh aha, sí, sí – se escurrió de la boca de Saotome casi en un susurro a gritos.

Akane cada vez estaba más sonrojada, realmente era una situación un tanto comprometida, estaban solos en su habitación, en su cama, él semidesnudo, ella en pijama encima de él masajeándole la espalda, y por raro que pareciera, estaba a gusto, lo estaba disfrutando. No tenía miedo.

Ranma pasó de estar sumamente decepcionado y frustrado al descubrir que había malinterpretado las acciones de su mujer a estar sumamente sumido en un estado de pura relajación y tranquilidad extrema. Se sentía algo somnoliento y un poco desorientado, pero desde luego valía la pena estar así a solas con Akane.

Pasó un buen rato donde ella siguió practicando sus masajes y a veces Ranma respondía a su tacto con pequeños gemidos que desconcentraban a su mujer pese a esforzarse al máximo e intentar no sentirse afectada de ninguna manera. Cuando creyó que ya estaba todo en orden y ya tenía la sensación de que aprobaría al día siguiente se separó de Ranma y se puso de pie. Le dio un golpecito para que él reaccionara pero vio que se había quedado dormido. Intentó despertarlo con suavidad, era lo mínimo que podía hacer puesto que había sido ella la que con los masajes lo había invitado a dormirse. Cuando vio que no había manera decidió girarle la cara y al hacerlo notó como la frente del chico estaba bastante caliente, además tenía las mejillas sonrosadas y pudo percibir un pequeño temblor en su cuerpo. Salió de la habitación y regresó con un paño de agua y lo colocó en su cabeza para intentar que le bajara la fiebre. Parece que la lluvia había conseguido enfermar a su esposo.

-Sólo por hoy dejaré que duermas aquí, iré yo a tu cuarto. Buenas noches Ranma – susurró al oído de su marido con cariño mientras lo tapaba.

Al entrar en la habitación del muchacho un escalofrío recorrió su cuerpo, el lugar estaba helado. Corrió a cerrar la ventana que estaba abierta mientras maldecía a Ranma por dejársela abierta cuando descubrió que en realidad estaba rota. Recordó que tuvieron que arreglarla la primera semana de vivir allí, pero se ve que había vuelto a romperse. Ella pensó que él no había dicho nada y seguro que llevaba días así, rememoró cuando esa mañana él le había regalado "su" sujetador y le había dicho que cuando tuvieran dinero él le pagaría todo lo que necesitara, pobre, no podía negar que él estaba intentando ser un buen marido. Decidió que con el frío y las gotas que traspasaban la ventana no podría dormir allí, así que regresó a su habitación. Pensó en dormir en el sofá, pero era demasiado pequeño y necesitaba descansar para hacer bien su prueba por la mañana. Se quedó de pie un buen rato mirando su cama y meditando si debía tirarle agua fría a su esposo para transformarlo en chica y evitar cualquier problema o malentendido, pero teniendo en cuenta que estaba enfermo no era demasiado considerado por su parte. Así que armándose de valor, saltó por encima de él y se colocó en la otra punta de la cama. Empezó a recolectar los peluches y los colocó en el medio del colchón a modo de muralla.

-Tortu-chan, te dejo como vigilante, procura que este pervertido no traspase sus límites.

Dicho eso se giró sonriendo y empezó a dormir por primera compartiendo cama con su marido.

CONTINUARÁ

….

Bueno, llegamos al capítulo 8 ya, qué rápido está pasando. ¿Qué os ha parecido? Este es el capítulo en el que me lo he pasado mejor escribiendo e imaginando las escenas… Los nuevos deseos de Ranma, La escena del sujetador, la aparición de Ryan (¿qué os parece? Los que queríais celos estaréis contentos :P), el malentendido de Ranma… el masaje de Akane, que duerman juntos por primera vez...

Espero de verdad que os gustara, porque aunque quizás no deba decirlo, a mi me encantó escribirlo y espero que os pase igual leyéndolo... Si no es así pues también estaré encantada de leer comentarios. Ya me diréis :)

*La "escena" del sujetador la pensé hace tiempo cuando leí el capítulo del manga al que hago alusión en el cual Nodoka obliga a Ranko a comprarse un sujetador y por cosas del destino Ranma termina en el probador donde Akane se está probando un sostén y la peliazul se enfada porque su prometido le dice que no le interesa verla desnuda.

** Tortu-chan es invento mío, que nadie se vuelva loco intentando recordar el peluche del anime o manga XD

***Me encantan The Smiths y los recomiendo fervientemente XD veréis que digo que se separaron recientemente cuando en realidad se separaron en el 1987, pero como el manga empieza en el 86 pues imagino que mi historia está ambientada sobre el 90/91. :)

He llegado a las 100 reviews, lloro de emoción. Como os digo siempre, gracias enormes por seguir la historia y leerla, no puedo creer que a día de hoy aún reciba notificaciones de follows y favorites, Gracias mil a todos.

Creo que actualizaré domingo noche, a mucho tardar el lunes.

¡ABRAZOS ENORMES PARA TODOS!

SuperFAN: ¡Muchísimas gracias por tu comentario! Me alegra mil no haberte decepcionado nunca, espero de todo corazón que así siga siendo. ¿Ryoga lleva la foto de Akari? ¡No recordaba eso! Espero que sigas leyendo la historia y yo estaré encantada de leer tus reviews con cualquier comentario que tengas. ¡Un abrazo!

Guest: Me alegra un montón que te gusten las alusiones al cómic, ¿qué sería Ranma sin esas maravillosas aventuras? Adoro el manga, muchísimo. Gracias por tus palabras, son de gran ayuda para que siga escribiendo. Supongo que te alegró ver que ya duermen juntos jaja ¡Saludos!

Snorlax: ¡Hola! Bueno lo hemos hablado por PM pero te contesto igual por aquí. De nuevo gracias por tus palabras y tu opinión… me decías que igual te faltaron words, pues este capítulo es más largo y no tiene lemon pero sí es un poco más picante XD Espero que lo disfrutaras un poco más que el anterior ¡Abrazos!

Kawaii-Desu: Millones de gracias por tu review que me ha encantado. Te contestaré igual por partes porque te lo mereces!

1. No sabes cómo me alegra que te sorprenda el fic, jaja Gosunkugi aparición estelar como vampiro en la historia XD.

2. ¿Cuenta el masaje como que se han hecho cariños? Jaja Bueno está el besito de Akane a Ranma, aix qué monos.

3. Me alegra enormemente que creas que sigo la personalidad original de los personajes, de verdad, gracias : )

4. Jajaja yo también creo que por ahora publicar dos capítulos por semana es suficiente… intento no tardar más para que no olvidéis qué pasó en el último capítulo, eso me da mucha rabia XD

5. ¿Olvidaste algo al final?

¡Gracias y Abrazos gigantes!

deliza22: Jajaja bien te sorprendí con Gosunkugi. Jajaj yo también consiento a Ranma si Akane no quiere, le hago el masaje si es necesario XD Jaja en este capítulo también hay alusiones/referencias al manga… espero que la vieras, es de los capítulos del manga que más me hicieron reír… ¿cómo ves los celos de Ranma hacia Ryan por cierto?

¡Un abrazo amiga!

missgamy2015: bieeen, genial que cada vez te guste más, espero que sea así siempre. ¡Un abrazo!

afrika: Me alegra que te gustara y sorprendiera lo de Gosunkugi :P ¿qué te pareció la aparición de Ryan? ¡Saludos!

Alambrita: me has roto el corazón al poner que es cursi jajaja. No es que no lo sea, igual es que en el fondo soy demasiado cursi toda yo XD

Eliza tendo: Jaja Eliza, pues soy chica y en realidad me llamo Eli (de Elisabeth), aunque siempre me han llamado Liz :) Espero que te siga gustando la historia y sigas comentándome qué te ha parecido. ¡Saludos!

Amigo: ¡Amigo! Me encanta tu nombre como guest, me da confianza :) ¿Qué te pareció este capítulo? Siempre aciertas algo o comentas cosas en las que no me había fijado a pesar de que yo misma he escrito la historia XD A mi también me gusta ver cómo se desenvuelven a solas… están aprendiendo a convivir y eso me encanta :P ¡Abrazos!

Taisho Yolotzin: ¡Jaja te perdono por saltarte un comentario! Espero no haberte hecho esperar mucho y que te compensara la espera ¿te gustó el capítulo? A mi también me gusta que se olviden de los demás cuando están juntos, aunque sea para pelear :) ¡Un abrazo!

Haruri Saotome: Millones de gracias Haruri, a mi estos momentos que tienen a solas también me encantan, hoy han cambiado el sofá por la cama… pero aún así ha sido tierno igual, ¿no crees? ¡Un saludo!

Yahiko Saotome: Bueno Yahiko, llegó la hora de la verdad jaja espero que el hype que cree sobre el capítulo 8 fuera positivo ¿te gustó al final? Deseo que sí, pero si es que no tranquila, lo entenderé :P. Jaja me hiciste recordar a Gosunkugi con las dos velas, es genial ese personaje. ¡Un abrazo!

FrankieMarinZ: Así es, empiezan a hacerse imprescindibles el uno en la vida del otro… y parece que poco a poco descubren que se necesitan más de lo que dicen. ¡Saludos!

Annabf1982: Ostras sí, en Claullarg, a mi em passa amb el Bacunet, se'm fa molt estrany dir-li P-chan XD Jaja como puedes ver poco a poco van avanzando… como mínimo, aunque sin quererlo, ya han dormido juntos jaja. Gracias por entender la publicación de los capítulos dos veces por semana, como dices así da tiempo de digerir mejor el capítulo y yo puedo revisar mejor los capítulos y responder las reviews con calma. ¿T'ha agradat aquest capítol per cert?

Nadal, Nadal, ja està quasi aquí, ganes enormes de castanyes també. ¡Una abraçada!

SaeKodachi47: Holaa! Qué raro responderte ahora por aquí cuando acabo de dejarte review en DEN jaja es que me encantó lo de Apx2 XD. Está súper interesante y aún no se quitan el maldito antifaz ¬¬ jaja. Ohh ¿cómo se quedó tu corazoncito de pollo con este capítulo? Espero que te haya retumbado más de una vez. ¡Un abrazo enorme amiga! Celebro por ti también el regreso a tu casa de internet. UUeee!

Fins aviat!