Como siempre nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia esHopesparkles, yo solo la traduzco.
Y gracias a mi compañera de armas, mi amiga y Beta Erica Castelo por seguirme soportando :P
Cuando Bella despertó la mañana siguiente, lo primero que vio fue que estaba sola. Incorporándose, echó un rápido vistazo hacia el baño, pensando que Edward podría estar en la ducha, pero la luz estaba apagada y la puerta estaba abierta. Su maleta todavía estaba en el banco contra la pared, por lo que estaba muy segura que no se había ido del todo, pero la idea le provocó un pánico momentáneo.
Tomando algunas respiraciones profundas para calmarse, Bella se levantó y reunió su ropa para el día, luego fue a ducharse y cambiarse. Pasó el tiempo en la ducha repasando mentalmente su próximo viaje y preparándose para el cambio en su futuro que tuvo que enfrentar tan súbitamente. Muy poco habían hablado de lo que pasaría cuando regresaran de la luna de miel o cuánto tiempo permanecerían casados. Edward no parecía muy preocupado o incluso demasiado ansioso por discutirlo, de modo que Bella lo había dejado pasar, eligiendo preocuparse por los asuntos inmediatos de la boda. Ahora, que la boda había pasado, se preguntaba cómo, exactamente, evolucionaría todo.
Cuando abrió la puerta del baño, Bella olió enseguida el café y la canela. Volviéndose hacia el lovsit, sonrió cuando Edward se puso de pie y le tendió una taza. Tomándola, atrapó la mano de él antes de que se alejara demasiado, y le dio un suave apretón.
"Gracias, Edward."
"Es solo café." Le ofreció con un guiño y esa sonrisa que ella adoraba al mismo tiempo que le hacía un gesto con su mano para que se sentara. Quitando la tapa de la bandeja, descubrió huevos revueltos con queso, tocino, canela tostada y fruta. Colocando su mano sobre la de él para detener sus movimientos, esperó hasta que levantó la vista.
"Me refiero a lo de anoche. Gracias por, umm, quedarte cerca de mí." Él sonrió suavemente al ver su repentina timidez y el sutil color rosa que se deslizó lentamente por sus mejillas. Acercándola hacia él, la envolvió en sus brazos y la abrazó por un momento.
"Para eso son los esposos, o eso he escuchado. Siento que me haya tomado tanto tiempo darme cuenta de lo que necesitabas." Después de un momento la soltó y se pusieron cómodos para desayunar. El silencio era cómodo y los dos disfrutaron los pocos momentos de paz.
Cuando hubieron terminado, Edward depositó la bandeja en el suelo y alcanzó una pila de periódicos que había colocado sobre la mesita auxiliar. Abriendo el de encima, lo extendió frente a Bella. Ella lo giró en su dirección antes de preguntar, "¿Para esto saliste tan temprano? ¿Para conseguir los periódicos?"
"Pensé que te gustaría ver el artículo. Al parecer, la Prensa Asociada (1) tomó la historia. Por supuesto, ya sabías que el Times publicaría la historia con el lanzamiento del libro, el que por cierto, parecen amar.
"¿En serio? ¿Eso dice?" Bella cogió el Times y comenzó a escanear el artículo.
Autora consigue su final de cuento de hadas a su historia de amor personal
La exitosa autora, Isabella Swan, encontró su final feliz cuando se casó con su amigo y amor de la infancia, Edward Cullen, en el mismo día que su más reciente novela llegó a las librerías. La pareja se casó en la casa de los padres del novio en una ceremonia pequeña e íntima con la presencia de familiares y amigos cercanos. El escenario parecía ser algo salido de la página de uno de sus libros mientras repetían sus votos debajo de un arco cubierto de margaritas envueltos por la luz de las velas. Después de compartir un beso apasionado, y atender a sus invitados durante la cena, pronto, la feliz pareja bailaba con la mágica melodía compuesta por el mismo señor Cullen. La pareja pasará las siguientes dos semanas de luna de miel en una locación no revelada antes de que la señora Cullen (Swan) comience una breve gira promocional de su libro.
El artículo continuaba dando una crítica entusiasta de su novela, Promise, alentando a las masas a ser de los primeros en leerla. El crítico llegó incluso a sugerir que la novela tenía la fórmula perfecta para una gran película.
Bella estaba atónita mientras observaba la foto que habían impreso de la boda. Si no hubiese sabido la verdad, hubiera creído que la pareja en la foto estaba realmente enamorada. Miró el rostro sonriente de Edward y no pudo contener la sonrisa que se extendió ampliamente en el suyo.
"¡Lo hicimos! No puedo creerlo. ¡Y la crítica es increíble!" Edward se rio y sacudió su cabeza.
"No habrá vida contigo ahora, señorita Autora Célebre."
"Es señora Autora Célebre, si no te importa." Las palabras salieron de su boca antes de que realmente pensara en lo que estaba diciendo. Rápidamente miró a Edward a los ojos, los suyos amplios por el nerviosismo.
La sonrisa de Edward era tan grande, que pensó que su cara podría partirse en dos al mismo tiempo que se inclinaba hacia adelante y besaba la punta de su nariz, "Me gusta cómo se escucha eso, ¿pero que te parece si lo abreviamos a señora C? Funciona para tu nuevo apodo o Cullen."
Guiñándole un ojo, él se levantó y comenzó a empacar lo que quedaba de sus cosas mientras Bella leía los artículos en los otros dos periódicos que Edward había conseguido. Los dos críticos tenían cosas similares que decir, comparando su boda con su amor de la infancia a los personajes en su libro. Las dos eran excepcionalmente buenas críticas. Sintió que el peso de los últimos dos días se levantaba de sus hombros y le pareció que podía respirar profundamente por primera vez desde esa horrible llamada hace dos noches.
"¿Ya empacaste todo?" Levantó la vista para encontrar a Edward colocando su maleta junto a la puerta.
"Umm, creo que sí. Solo necesito agarrar mis zapatos y cerrarla." Hizo eso y colocó su maleta junto a la de él antes de ponerse los zapatos y checar para asegurarse que los boletos de avión estuvieran en su bolsa.
En poco menos de dos horas, estaban cómodos en sus asientos de primera clase a solo unos segundos de despegar por la pista. Edward miró a su lado hacia su tensa esposa, notando su mandíbula apretada y sus dedos que intentaban hacer un agujero en el acolchado reposabrazos. Sus ojos estaban cerrados con fuerza y estaba tomando respiraciones muy lentas y profundas.
"¿Bella? ¿Cariño, estás bien?" Edward arrancó una mano del reposabrazos y la sostuvo entre las suyas justo cuando el avión despegó del suelo. Los dedos de Bella sujetaron su mano, su uñas enterrándose en la carne de su palma.
"Odio despegar y aterrizar. Los ángulos me asustan. Siempre temo que la cola del avión raspe la pista y haga que nos estrellemos."
Edward se rio al escuchar su descripción, ganándose una mirada de odio.
"¡No puedo creer que te estés riendo de mí, Edward!"
"No fue mi intención reírme, lo siento." Ella lo miró por un momento antes de empujar sus manos.
"No, no lo sientes. Me alegra que mis miedos te diviertan."
Edward la observó con cuidado para determinar qué tan enojada estaba. Cuando vio que lo miró de soslayo antes de rodar los ojos, sonrió con suficiencia y tomó la mano de ella otra vez, "Y, ¿qué te asusta de aterrizar?"
Ella suspiro y sacudió su cabeza, "Me preocupa ese momento en que el avión estrellará su nariz contra el suelo cuando aterrice. Simplemente desafía la lógica que algo tan grande como un avión puede detenerse así de rápido sin que caiga de picado directamente en el asfalto."
"Bueno, solo porque tú caes de picada regularmente en el asfalto, no quiere decir que todo el mundo lo hace. De hecho, creo que es un requisito para ser un piloto. No puedes ser catastróficamente descoordinado. Lo siento, B, si escribir no te da resultado, nunca tendrás éxito como piloto."
Desviando su mirada hacia la ventanilla, no podía ver nada más que el cielo y se dio cuenta que una vez más, él la había distraído exitosamente de algo que le provocaría ansiedad. Girando nuevamente su cabeza para mirarlo, la recostó en el reposacabezas y susurró, "Gracias."
Edward le dio una pequeña sonrisa y besó su frente al mismo tiempo que envolvía un brazo alrededor de sus hombros, atrayéndola hacia su costado. Ella se acurrucó y en minutos estaba durmiendo pacíficamente. Edward la observó por un poco de tiempo antes de dormitar por el resto del vuelo.
La escala fue corta y sin ningún problema hicieron su conexión de vuelo. Era tarde en la noche cuando aterrizaron en Wilmington, NC, pero el viaje del aeropuerto a la casa en Wrightsville Beach fue de solo veinte minutos.
Cuando llegaron, Bella se quedó junto al coche mirando el frente de la casa mientras que Edward sacaba sus maletas de la cajuela. Cuando él se acercó a ella, miró de Bella a la casa, preguntándose que estaba pensando.
"¿Qué está pasando en esa bonita cabeza tuya, B?"
"Estaba pensando, yo – yo…" Miró a Edward, que la observaba con atención.
"Estaba pensando que estoy muy contenta de estar aquí contigo. Jacob se hubiera sentido miserable, lo hubiera odiado."
Inclinando su cabeza hacia la casa, Edward la instó a entrar antes que él, "Creo que necesitamos una copa de vino y ropa cómoda para esa historia. Vamos."
Entraron rápidamente a la casa, de una sola planta, una casa de un dormitorio con un porche todo alrededor y una terraza que se extendía hasta una playa algo apartada. Estaba decorada de forma discreta con tonos arena, y azules y verdes suaves con ocasionales toques de coral. Era la decoración perfecta para una casa de playa, pero no era cliché o excesiva.
Bella se cambió a una camiseta sin mangas y unos pantalones de yoga mientras Edward servía para cada uno una copa de vino y encontraba algo para comer. Acomodándose en un columpio que era tan grande como la cama tamaño queen de Bella en casa, se relajaron, uno frente al otro con un plato de queso y galletas saladas entre ellos.
"Este lugar es perfecto, Bella." Edward se metió un cubo de queso a la boca, masticando perezosamente mientras Bella bebía de su vino.
"Lo es. Vinimos aquí un par de veces cuando era más joven, pero siempre nos quedamos en un hotel. Mi papá conocía a la mujer que era dueña de esta casa y la de al lado. Los inmuebles aquí en la isla escasean, por lo que se quedó con la casa para cuando su hijo viniera de visita, pero la renta de vez en cuando. Resultó que era una fan de mis escritos, así que cuando la contacté para quedarnos aquí, estuvo feliz de aceptar."
Edward asintió, "Entonces, la elección de locación para la luna de miel fue tuya, no de Jake."
Bella le dio una mirada desconcertada, "Sí. Jake quería quedarse en Washington. Quería quedarse en una cabaña en las montañas y hacer senderismo y pescar. Fue lo único por lo que discutimos en realidad." Los ojos de Bella estaban fijos en algo a la distancia y su voz bajó un poco más que un susurro, "Supongo que ahora sé por qué."
Edward estudió su rostro cuando su mirada se posó en las olas, que ahora reflejaba la tenue luz de la luna. Bebió de su vino, pero permaneció callada, permitiendo que el vaivén de las olas proveyera el único sonido hasta que Edward habló de nuevo.
"Entonces, ¿cómo lo convenciste de venir aquí?"
Bella se rio sin humor, "No estoy segura de haberlo convencido o algo así, simplemente dejó de contradecirme al respecto. Aproveché la oportunidad e hice la reservación."
Los dos se quedaron callados por unos minutos mientras Edward se preguntaba cómo cambiar el curso de la conversación a algo menos serio. Quería darle la oportunidad de lidiar con sus sentimientos, pero al mismo tiempo, quería que disfrutara de su tiempo aquí en el siguiente par de semanas. Fue esa idea lo que determinó su siguiente pregunta.
"Bien, al parecer estás muy familiarizada con el área, así que, ¿qué vamos a hacer los próximos días, señora C?"
Edward fue recompensado con una sonrisa por usar su apodo. "Ummm, mañana quiero nadar en el océano, recostarme en el playa, y que se me meta mucha arena en lugares incómodos."
No pudo contener su risa al ver el rostro de él al considerar dónde podría alojarse la arena.
"Encuentro eso algo repulsivo, Bella."
Ella se rio cuando él comenzó a reírse también. "Solo significa que quiero disfrutar plenamente de mi de mi día en la playa. Cuando era una niña, la arena parecía estar por todas partes, y tomaba una eternidad el deshacerse de toda. No has tenido un día perfecto en la playa hasta que no tengas que sacar arena de tu traje de baño."
"Nunca he tenido ese problema. Claro que tú tienes más hendiduras en las que se oculte la arena que yo." Bella se estremeció con fingido horror al pensarlo, y los dos se echaron a reír. La conversación se había vuelto cómoda y relajada y los dos estaban aliviados de que las cosas fueran tan sencillas entre ellos.
Edward se enderezó en su asiento y colocó la bandeja y sus copas de vino vacías sobre la mesa junto al columpio. "Está bien, entonces, ¿qué más hay para hacer por aquí?"
Bella se puso cómoda apoyándose en él cuando él se estiró a lo largo del columpio de nuevo. "Bueno, en Wilmington, hay varios lugares a los que me gustaría ir mientras estamos aquí. En la ribera hay montones de tiendas y lugares singulares a los que ir. Hay un mercado de agricultores que me encanta justo a las afueras de la ciudad, y algunos lugares de interés histórico. Hay un acuario en Carolina Beach. Podemos ir a la pesca de cangrejos o a la—"
Edward tapó su boca con su mano mientras reía ante su entusiasmo, "De acuerdo, lo entiendo, hay muchas cosas que hacer y ver. Qué te parece si solo nos relajamos y lo tomamos como venga. Mañana, comenzaremos con la playa." Quitando la mano de su boca, quitó el cabello de su rostro mientras la miraba, "Lo que quieras hacer, estoy dispuesto, ¿está bien?"
"Está bien." Bella sentía su cuerpo más relajado y pesado con cada minuto. El estrés de los últimos días, junto con un día entero de viaje le estaba pasando factura. Giró su cuerpo hacia él y se acurrucó en su pecho mientras él la envolvía en sus brazos. Era algo a lo que estaban acostumbrados. Los dos eran personas muy físicas, y a menudo se tomaban de las manos o caminaban con los brazos entrelazados. El que Bella se acurrucara en su pecho, parecía algo natural para ella.
También había sido igual de natural para Edward, siempre. Pero ahora que estaban casados, y Edward luchaba por mantenerse bajo control. Sería algo tan simple rodarse hacia el frente para colocarse sobre ella, presionando el cuerpo de ella con el suyo…
En lugar de eso, respiró hondo, y buscó algo más en qué enfocarse.
"Oye, B, ¿de dónde vino la comida?"
"Oh, ni siquiera pensé en revisar para asegurarme que todo estaba allí. Hice el pedido en línea la semana pasada y les pedí que lo entregaran hoy más temprano. La mujer que es dueña de la casa, la señora Cope, los esperó y guardó todo. Podemos conseguir cualquier cosa que quieras."
"No quiero nada, solo me preguntaba."
Bella murmuró una respuesta y Edward se dio cuenta que estaba sucumbiendo rápidamente al sueño. Había sido unos días difíciles y le alegraba que finalmente pudieran relajarse y deshacerse del estrés que los rodeaba. Bajó la vista para mirarla por un momento y notó su ceño ligeramente fruncido. Lo frotó suavemente con su dedo antes de besar su frente y acunarla más cerca de él.
Habría estado contento de dormir allí en el columpio, con ella acurrucada contra él, pero el aire se estaba poniendo más frío y sabía que ella no descansaría bien si tenía frío. Bajando del columpio, la levantó sin problema y la llevó a la recámara. Se rio bajito cuando la recostó en el lado derecho, "Esto se está haciendo un hábito, señora C."
Era un hábito al que podría fácilmente acostumbrarse. La llevaría cargada a la cama todas las noches de los próximos cincuenta años si ella se lo permitiera. Un rápido viaje al baño y para revisar las cerraduras, y estaba junto a ella, poniéndola nuevamente entre sus brazos y cerrando los ojos. Debajo del edredón, sus pies buscaron los fríos dedos de ella, cubriéndolos con los suyos para calentarlos.
***FTDF***
"Me estás tapando el sol."
"No, no es cierto."
"Sí es cierto. Voy a tener una línea de bronceado con la forma de tu brazo sosteniendo un libro. ¿Qué estás leyendo, de todos modos?"
"Promise."
Bella se incorporó de golpe y volvió su sorprendido rostro hacia Edward, que simplemente le sonrió con suficiencia. "¡No puedes leer eso conmigo aquí!"
"¿Por qué no?"
Bella estaba claramente aturdida al batallar para encontrar una respuesta. "Porque sí."
"¿Por qué?" Edward bajó el libro y vio como el irremediable sonrojo comenzaba a cubrir sus mejillas. No se le había ocurrido que podría sentirse avergonzada, y no pudo contenerse de tomarle el pelo, "¿Escribiste ardientes y tórridas escenas de sexo? ¿Por eso es que no quieres que lo lea?"
"¡Edward!" Bella cubrió su rostro con sus manos. "¡No es eso! Es solo que—hay algo muy personal en mis escritos, sobre todo en ese libro. Simplemente es embarazoso que lo leas."
Observándola por un momento, Edward sacudió su cabeza. "Gente de todas partes están leyendo este libro, así que, ¿por qué debería ser difícil para ti si yo también lo leo?"
"Porque estás sentado justo a mi lado. No lo sé, es solo que me siento vulnerable por ello, supongo." Suspirando, ella finalmente se encogió de hombros, "Supongo que sería peor si supiera que lo estabas leyendo pero no tuviera la oportunidad de ver tus reacciones. Creo que estoy bien con que lo leas."
Edward se rio entre dientes, "Qué bien, porque no necesito tu permiso para leer un libro que compré."
Bella lo empujó en juego antes darse la vuelta sobre su estómago y girar su cabeza lejos de él. Fue varios minutos después que Edward fue capaz de volver su atención a su libro mientras sus ojos se sentían atraídos a la parte baja de su espalda. Siguieron la suave curva de su columna hacia los diminutos hoyuelos que se asomaban justo encima de su bikini azul. Sus manos apretaron el libro que sostenía, en un esfuerzo por impedir que se estiraran para quitar la arena de su cuerpo y presionar sus labios en la piel expuesta.
Después de un par de minutos, se dio totalmente por vencido, arrojando su libro sobre la toalla y dirigiéndose hacia las olas para enfriar más que solamente su cuerpo.
***FTDF***
"De todos los restaurantes en el área, ¿aquí es dónde quieres comer?" Edward miró el pequeño restaurante en la esquina y no vio nada extraordinario, pero Bella estaba prácticamente vibrando de la emoción.
"Confía en mí, te encantará este lugar." Entraron y los sentaron de inmediato. Bella pidió té dulce, mientras que Edward ordenó cerveza. Había otras mesas llenas de gente, evidentemente la mayoría eran locales y eran muy amigables. Edward estaba vigilando a dos hombres en la mesa cerca de la puerta. Los dos se comían a Bella con los ojos desde el momento que entraron. No creía que ella lo hubiese notado hasta que él tomó su mano.
"¿Por qué no solo orinas en mi pierna para que podamos disfrutar de nuestra cena?"
Él miró a Bella para encontrarla sonriéndole con suficiencia, provocando que negara y se riera por su franqueza.
"Lo siento."
"No tienes por qué. Me siento segura contigo. Sé que siempre cuidas de mí."
Edward sonrió y se relajó visiblemente por sus palabras. Siempre se había sentido protector con ella, incluso más ahora que su vida había sido transformada en un caos. Haría lo que fuera para mantenerla a salvo e ilesa, y mientras deseaba que pudiera protegerla del dolor que Jake le había causado, le alegraba que las cosas hubieran ocurrido de esta forma. Estaba compartiendo una casa con la mujer que amaba en un ambiente romántico por las próximas dos semanas, y aun cuando le llamó la atención por su comportamiento posesivo, él notó que no hizo ningún esfuerzo por quitar su mano de la suya.
(1) The Associated Press o AP (en español: Prensa Asociada) es una agencia de noticias de Estados Unidos fundada en 1846. Es una cooperativa propiedad de sus periódicos, y estaciones de radio y televisión contribuyentes en Estados Unidos, que tanto aportan historias como utilizan el material escrito por la misma. Varios periódicos y estaciones de comunicación fuera de Estados Unidos están suscritos a la AP —esto significa que pagan por utilizar el material de la AP pero no son miembros de la cooperativa—.
Ah, va cayendo, va cayendo. ¿O ustedes qué creen? Incluso por lo que decían los periódicos al haber presenciado su boda, parece que todos se dan cuenta de que se aman, menos ella :/ ¿Qué tendrá que hacer Edward para que ella lo acepte? Y, ¿por qué creen que reaccionó así cuando vio que Edward estaba leyendo su libro? Ya lo veremos ;) Como siempre, muchas gracias por seguir acompañándome: patymdn, Valentina Paez, Laura Katherine, cary, Anuca, ztrella znxez, reinadenerds, Nayuri80, Jade HSos, EmDreams Hunter, pili, Sully YM, Adriu, Adriu, freedom2604, yessifer cullen hale, marieisahale, Tsuruga Lia1412, Tata XOXO, Yoliki, Jocelyn907, Diana diaz, Ericastelo, Chely Stewart, glow0718.
PD. Anunca, sobre lo que me preguntaste del alpiste, créeme que yo pensé lo mismo mientras traducía, pero así fue como lo escribió la autora, alpiste, no arroz, así que lo tuve que dejar así :P
Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
