Como siempre nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es Hopesparkles, yo solo la traduzco.
Y gracias a mi compañera de armas, mi amiga y Beta Erica Castelo por seguirme soportando :P
Bella estaba de pie en la terraza, observando al corredor ocasional en la playa. Le dio un sorbo a su café que se enfriaba mientras sacaba el papel doblado de su bolsillo. Abriéndolo, dejó que sus ojos vagaran por su llamativa y elegante letra.
Bella,
Fui a correr y a tocar el piano por un rato. Disfruta de tu mañana.
Edward
Nada personal o cariñoso. Conciso y al grano. Bella no sabía si estar aliviada o devastada. Si fuera honesta consigo misma, admitiría que era lo último. Nunca escuchó cuando llegó anoche a casa, pero había querido hablar con él a primeras horas de la mañana. Quería saber en qué posición estaban.
Pero ya se había ido cuando despertó. Olió el café y se levantó rápidamente, con la esperanza de encontrarlo pasando el tiempo en la cocina, leyendo el periódico como lo había encontrado hace dos días por la mañana cuando bromeó con ella sobre su avena. Sin embargo, esta mañana, había encontrado la cocina vacía, con solo una jarra de café y su nota impersonal esperándola.
Habían discutido antes. Muchas veces. Discutían, estaban en desacuerdo, peleaban… apasionadamente, pero al final siempre lo hablaban. Hubo ocasiones en que fueron necesarios algunos días para resolver una discusión, pero esto era diferente. Ahora estaban casados y Bella estaba segura que entre más tiempo pasara sin que resolvieran las cosas entre ellos, más daño haría a su amistad.
El problema, sin embargo, era que Bella ahora sabía que quería mucho más que solo amistad. Lo amaba y quería que él la amara.
Pasando su mano por su rostro, volvió a la cocina, colocando su taza vacía en el fregadero y dejando caer la nota en la encimera. La volteó rápidamente y garabateó su propio mensaje en la parte de atrás antes de ducharse y vestirse para el día. Parecía obvio que Edward estaba molesto y no había querido hablar con ella esta mañana y no podía quedarse con los brazos cruzados inquietándose por ello—se enfermaría de la preocupación.
Dejando su bolso junto a la puerta, preparó ensalada de pollo y cortó un poco de fruta, dejando los dos en el refrigerador. Añadió una línea a su nota, avisándole a Edward que había dejado algo para que almorzara antes de agarrar su bolso y llaves y cerrar la puerta detrás de ella. Treinta minutos más tarde, estaba dando un paseo por la zona de la ribera, deteniéndose en pequeñas tiendas, buscando regalitos para llevar a casa para su familia y amigos. Y deseando todo el tiempo que Edward estuviese con ella.
***FTDF***
Las manos de Edward pasaron con brusquedad por su cabello al mismo tiempo que sus ojos se cerraban con fuerza y su mandíbula se apretaba. Sin importar lo mucho que lo intentara, sus dedos parecían enredarse y resbalarse por las teclas del piano de cola. Quería gritar en frustración, pero imaginó que no sería bien visto en el silencioso santuario de la iglesia.
Cuando había regresado a la casita a tempranas horas de la mañana, encontró a Bella ya durmiendo. Estaba hecha un ovillo, aferrándose a una almohada, con rastros de lágrimas en sus mejillas. Ella durmió muy mal y él no durmió para nada.
Quería ser un consuelo para ella. Apoyarla tras las consecuencias del rechazo de Jacob y darle tiempo para darse cuenta poco a poco de lo mucho que la amaba. De lo profundamente enamorado que estaba de ella. Pero entonces había leído su libro, sus propias palabras, y supo que ella también lo amaba. Era solo que no se había dado cuenta. Ayer habían compartido ese beso, y ella le encontró un lugar para que tocara el piano… para cuando estuvieron cara a cara en la cena, sus emociones estaban erráticas. No fue una sorpresa que perdiera el control de ellas tan fácilmente.
Pero había presionado demasiado, muy rápido, y la había lastimado. En lugar de ser un consuelo, la había dejado sola la mayor parte de la noche, y como un cobarde, se había ido de nuevo esta mañana. Tenía la intención de ir a correr, pero terminó caminando por la ribera por un par de horas antes de terminar en donde estaba en ese momento—sentado frente al piano, incapaz de concentrase, y frustrándose aún más.
Le echó un vistazo a su reloj, dándose cuenta que ya no era de mañana, sino las primeras horas de la tarde, y se levantó de la banca con la intención de encontrar a la señora Harris. Se asustó cuando la encontró justo al otro lado de la puerta, sentada en el vestíbulo de la iglesia, tecleando en su laptop.
"¿Señora Harris?"
Ella levantó la vista, sus dedos deteniendo sus movimientos, "¡Edward! Espero que no te importe que escuche. Tocas hermoso y simplemente no pude contenerme. ¿Has terminado por hoy?"
Edward le sonrió con timidez, "No, señora, no me importa en lo absoluto. Gracias. Terminé por hoy, pero me gustaría volver mañana si no le importa."
"Para nada. Porque no traes también a esa dulce esposa tuya. No querría que pensara que estoy tratando de acapararte."
Edward sonrió brevemente antes de que arruinara su rostro al fruncir el ceño, "Gracias. Le preguntaré. La veré por la mañana."
Edward salió hacia la luz del sol mientras ella se despedía de él, al recoger su laptop y sus archivos. Para cuando llegó a la casa, estaba determinado a ver a Bella a los ojos y admitir sus sentimientos por ella. Nunca le había ocultado nada, excepto esto, y estaba viendo de primera mano el daño que estaba haciendo en ambos.
Abriendo la puerta, la llamó tan pronto como estuvo dentro.
"¿Bella?" Sin escuchar respuesta, abrió la puerta de la recámara, revisando el armario y también el baño. La llamó de nuevo mientras caminaba hacia la terraza. Sin encontrar señales de ella, se dio cuenta que estaba solo en la casa cuando entró a la cocina. Agarró una botella de agua del refrigerador, le quitó la tapa, y se bebió casi la mitad de la botella antes de ver su nota en la encimera.
Edward,
Fui de compras, traeré algo para cenar. Hay croissants en la alacena, y ensalada de pollo y fruta en el refrigerador. Disfruta de tu día.
Bella
Se puso a preparar la comida que le había dejado, pero se sentía plagado por la culpa cuando se sentó a comer. La había dejado sola, sin preocuparse por su bienestar—físico y emocional—y ella pensó en preparar el almuerzo para él antes de irse por el día. La amaba, pero no la merecía.
***FTDF***
Cargando el resto de sus bolsas en la cajuela del coche rentado, Bella arrojó su bolso en el asiento del pasajero y condujo de regreso hacia el gran puente levadizo que la llevaría por encima del agua hacia la isla que era Wrightville Beach. Lo echaría de menos cuando se fueran en unos días, pero definitivamente haría planes para regresar en un futuro cercano.
Se detuvo en el estacionamiento de un restaurante de comida china, ordenando rápidamente y pagando por el pollo lo mein y el pollo con anacardo de Edward. Mientras esperaba por la comida, sacó su teléfono de su bolso y revisó si no tenía llamadas perdidas o mensajes de texto. Para su gran decepción, no tenía ninguno. Suspiró pesadamente, pero metió su teléfono de vuelta a su bolsillo cuando se acercaron con su orden.
Menos de diez minutos después, se detuvo en la entrada de la casa y se preguntó qué encontraría cuando entrara. Agarrando su comida, decidió que descargaría las bolsas de la cajuela después de la cena. Abriendo la puerta, dejó las llaves en la mesa de la entrada y se detuvo cuando vio a Edward durmiendo profundamente en el sofá, con un brazo metido debajo de su cabeza mientras el otro descansaba en su pecho. Se veía tan tranquilo que no quiso despertarlo, pero sí pasó unos minutos admirando su piel besada por el sol, la ligera barba en su barbilla, con destellos dorados rojizos en su ya increíble cabello color bronce…
Sacudiendo su cabeza y parpadeando un par de veces para aclarar el aturdimiento inducido por Edward, sin hacer ruido colocó la bolsa en la encimera de la cocina y comenzó a sacar los contenedores. Agarró un par de platos del gabinete y se asustó cuando se dio la vuelta otra vez para encontrar a Edward de pie en la entrada.
"Hola," él susurró.
"Hola." Se obligó a desviar la mirada de él para continuar poniendo la mesa. Hubo un silencio incómodo entre ellos por un momento hasta que Bella le sonrió.
"Compré comida china. Todavía te gusta el pollo con anacardo, ¿verdad?"
"Sí, todavía es mi favorito. Gracias." Quería decirle que la amaba, pero sabía que no era el momento. Quería decirle que se veía hermosa, que era todo para él, pero en lugar de eso se acercó al gabinete, saco dos vasos y los llenó de té helado.
"Edward, creo que deberíamos hablar, y yo—"
Fue interrumpida por el sonido del teléfono de Edward sonando. Él suspiró y cerró sus ojos al mismo tiempo que lo sacaba de su bolsillo. Miró la pantalla antes de encontrar su mirada. Ella supo de inmediato que quería tomar la llamada y asintió e hizo un gesto con su mano hacia el teléfono. Vio como pasó su dedo por la pantalla antes de volver a la tarea de servir la cena. Sin embargo, no pudo evitar sentirse un poco inquieta por lo que escuchó cuando él salía de la habitación, dirigiéndose hacia la terraza.
"Hola Lauren." Hubo una pausa silenciosa antes de que riera, "También te extraño, cariño. ¿Cómo estás?"
La voz de Edward desapareció cuando salió a la terraza. ¿Cariño? La llamó cariño. Bella sintió un momento de pánico antes de respirar hondo y recordarse a sí misma que 'cariño' era la forma en que acostumbraba llamar a la mayoría de las mujeres en su vida. Por supuesto, el darse cuenta que 'Lauren' era una mujer en su vida que no conocía le provocó un tipo de pánico totalmente diferente. ¿Quién era ella? ¿Era alguien de importancia para él? Un millón de preguntas e ideas pasaron por su mente mientras llevaba su plato y vaso a la mesa y se sentaba a comer.
Empujó su comida por el plato, comiendo muy poquito al mismo tiempo que esperaba escuchar que entrara de nuevo a la casa. Nunca lo hizo. Después de una hora, limpió los restos de su comida y enjuagó el plato antes de ponerlo en el lavavajillas. Se le quedó mirando a su pollo con anacardo sin tocar antes de tomar la decisión de calentárselo. Lo colocó en el microondas, calentándolo y luego llevó el plato y su té a la terraza.
Bella notó que, en algún momento, había sacado su iPad y lo miraba con atención mientras sostenía el teléfono en su oído. Cuando puso su plato y bebida sobre la mesa, él le sonrió y le articuló un 'gracias' antes de coger el vaso y tomar un sorbo. Bella asintió y se dio la vuelta para irse, pero sus pasos titubearon cuando escuchó sus siguientes palabras.
"Lauren, sabes que esto es solo temporal. Tan pronto como regresemos a Seattle, te pago el vuelo y podemos resolver esto, lo prometo."
Cerrando la puerta detrás de ella, Bella cerró sus ojos con fuerza y trató de calmar su respiración. Por supuesto, tenía una mujer en su vida. Él era Edward. Tenía mujeres arrojándose a sus pies desde el instituto. Es solo que no podía conciliar sus palabras y acciones de los últimos días con el hecho de que él los consideraba como algo 'temporal' y que tenía la intención de estar con ella cuando regresaran a Seattle.
Bella podía sentir que se desmoronaba rápidamente y no tenía intención de permitir que Edward lo viera. Casi corrió a la recámara, cerrando la puerta detrás de ella y se paseó frenéticamente mientras trataba de controlarse. Cuando al fin pudo respirar con normalidad, decidió tomar un baño. Sabía que si podía relajarse y pensar las cosas, podría superar esto. También sabía que Edward no la molestaría allí y justo ahora, no quería verlo o hablar con él.
Agarró su pequeña maleta y la abrió, buscando las sales de baño que trajo con ella. Encontró la botella y echó un poco en la bañera cuando empezaba a llenarse. Saliendo de nuevo a la habitación, Bella cogió su iPod y pijamas, entrando otra vez al baño, y cerró la puerta con seguro antes de sumergirse en el agua caliente.
Edward volvió a meter su teléfono en el bolsillo antes de recoger su plato y vaso vacíos y entrar nuevamente a la casa. Sabía que Lauren tendría miles de preguntas e información para él, pero no tenía idea que la llamada le llevaría tanto tiempo. Quería pasar la noche con Bella, confesarle todo, pero ni siquiera habían tenido la oportunidad de intercambiar más de veinte palabras desde que ella llegó a la casa hace algunas horas.
Cerrando la puerta del lavavajillas, Edward presionó el botón de inicio y apagó las luces de la cocina antes de dirigirse a la recámara. Abriendo la puerta, la encontró vacía y se acercó al baño.
"¿Bella?" Tocó suavemente. Al no escuchar respuesta, presionó su oído en la puerta y escuchó. Oyó el suave sonido del agua y echó un vistazo en dirección al buró que estaba del lado de Bella en la cama. Su iPod no estaba donde normalmente lo dejaba y supo que debía estar relajándose en el baño.
Suspirando, Edward se cambió a sus pantalones de algodón para dormir y volvió a salir al sofá. Sacando su laptop de su mochila, la abrió y comenzó a repasar los correos y contratos que Lauren le había enviado.
Estaba oscuro, y su cuello dolía. Edward abrió los ojos y levantó la cabeza, dándose cuenta que debió haberse quedado dormido hace algún rato. Levantando la laptop, la colocó sobre la mesa junto al sofá antes de cerrarla y estirar sus brazos por encima de su cabeza. Levantándose de donde había estado sentado por horas, Edward caminó hacia la puerta de la recámara, abriéndola sin hacer ruido. La luz del pasillo iluminó la habitación solo lo suficiente para que pudiera ver a Bella acurrucada en su lado de la cama, el cobertor hasta arriba y metido bajo su barbilla. No deseaba nada más que acurrucarse detrás de ella y envolverla en sus brazos. Con las cosas sin resolver entre ellos, sabía que ella probablemente no apreciaría el gesto.
Tomando una decisión rápida, cerró la puerta y se tiró nuevamente en el sofá, donde de nuevo durmió muy poco.
***FTDF***
Por segunda vez en muchos días, Bella despertó por la mañana para encontrar una nota de Edward. Esta solo decía que fue a correr. Nada sobre disfrutar de su día o verla más tarde, solo que salió.
Bella decidió vestirse y esperar a que regresara. Estaba decidida a aclarar esto de una vez por todas. Cuando se puso un par de pantalones cortos y una camiseta sin mangas, Bella abrió su maleta y sacó uno de los libros que trajo para pasar el tiempo. Sin embargo, cuando levantó la parte superior de la maleta, se encontró cara a cara con dos cosas arrojadas dentro sin más y en las que no había pensado desde entonces.
La carta que su madre había dejado en la casa de los Cullen el día de su boda, y la entrevista de vídeo que Carlisle le había dado.
Cogiendo la carta, dejó que la tapa de su maleta cayera de nuevo mientras se sentaba al borde de la cama. Le dio vuelta al sobre en su mano, considerando si leerlo o arrojarlo a la basura. Después de unos minutos, le ganó la curiosidad y abrió la carta. No estaba preparada, en su actual estado de ánimo, para las palabras de su madre.
Isabella,
Estoy segura que estarás enojada cuando te des cuenta que no estuve presente hoy. Sinceramente, no podría exponerme a otro ardid tuyo.
Estoy segura que no es una sorpresa para ti que no estaba nada preparada para ser una madre cuando naciste, pero sí hice lo mejor que pude ya que tu papá estaba tan emocionado por convertirse en padre. Nunca imaginé que lo perdería en el proceso. Todo su mundo eras tú. Isabella necesita esto… Deberíamos llevar a Isabella allá… Isabella, Isabella, Isabella. Él me dio sus votos, y en dónde otra mujer no tuvo éxito quitándomelo, tú sí lo tuviste.
Así que me fui, y con el tiempo encontré un hombre que podría amarme de la forma que quería ser amada. Phil fue increíble hasta que tú nos visitaste ese verano. Entonces, tal parece que también lo hechizaste. No hubo otras vacaciones de la escuela o días festivos en los que no sugiriera que te trajéramos de visita. ¡Incluso ofreció traerte a vivir con nosotros! También me lo quitaste.
Y ahora, ¿me entero que el hombre con el que ibas a casarte era solo una pantalla para tu relación con alguien más? Tú destruyes vidas a donde vayas, Isabella, y me niego a quedarme con los brazos cruzados y ser parte de ello.
Tengo la intención de hacerle una visita a Jacob y llegar al fondo de esta farsa. Y no creas que no les advertiré también a los Cullen. Le estás robando a Edward la oportunidad de ser feliz, de realmente amar a una mujer que quiera solo su amor. Justo como robaste la mía.
Disfruta de tu matrimonio, Isabella, porque una vez que Edward se entere de la sanguijuela egoísta y engreída que realmente eres, será muy efímero.
Renee
Bella sintió como si algo pesado se alojara en su pecho y luchaba por respirar. La animosidad de su madre hacia ella siempre la había confundido. No tenía idea de qué podría haber hecho de niña que pudiera provocar que Renee la odiara tanto. Sin embargo, leyéndolo desde la perspectiva de Renee hizo que Bella se enojara. ¿Qué madre era así de egoísta?
Cuando revisó la carta de nuevo, los ojos de Bella se posaron en los últimos dos párrafos, y mientras reconocía las diatribas egoístas de su madre por lo que eran de verdad, claramente se reconocía a sí misma en la última parte de lo que leyó.
Le estaba robando a Edward la oportunidad de ser feliz. Ya fuera con Lauren u otra mujer de su elección, le había quitado su libertad para buscar una relación. Al menos por el momento.
Bella se dejó caer de rodillas, cuando todo el peso de sus decisiones la golpeó. Había permitido que Edward interviniera y cuidara de ella en lugar de enfrentar la verdad—Jacob no la amaba y ella no lo amaba. Se casó con Edward, forzándolo a un matrimonio que era de conveniencia, para ella al menos, aun cuando después se dio cuenta que lo amaba.
Y lo peor de todo, es que había dañado su relación con Edward, con Alice, y con el resto de la familia Cullen… su familia. Su madre tenía razón, era una egoísta. Había tomado todo lo que Edward le ofrecía y pasado la última semana casi sin considerar lo que ella podría ofrecerle. No había visto más allá de sus propias circunstancias para darse cuenta que probablemente él tenía sentimientos por ella, o por alguien más.
Se permitió varios minutos para derrumbarse antes de sacar su teléfono y marcar un número conocido. Sonó dos veces antes de que Alice contestara.
"¿Hola? ¿Bella?"
La línea estuvo en silencio por todo un minuto mientras Bella trataba de encontrar su voz. Cuando por fin lo hizo, fue una lucha el hablar con el nudo que tenía en su garganta.
"¿Alice?"
Alice se alarmó de inmediato por el sonido de la voz de Bella.
"¿Qué sucedió? ¿Estás bien? ¿Edward está allí contigo?" Alice continuó disparando preguntas a Bella, que había comenzado a llorar otra vez.
"Lo siento. Nunca debí haber permitido que las cosas llegaran tan lejos. No comprendí lo egoísta que estaba siendo. Diles por mí, por favor." Luego hubo silencio por un momento antes de que el teléfono de Alice pitara y lo alejó de su oído para ver que Bella había desconectado la llamada. No perdió tiempo en marcar el número de Edward.
***FTDF***
Su carrera había sido rigurosa esta mañana. Edward había corrido tan lejos como normalmente llegaba pero luego presionó más allá para tratar de lidiar con algo de su frustración. Acababa de terminar sus estiramientos y se bebió casi una botella completa de agua cuando su teléfono vibró.
Sacó el auricular de su oído derecho y miró la pantalla de su teléfono antes de responder.
"Hey, Alice, te levantaste temprano."
"¿Qué demonios hiciste, Edward?"
"¿Disculpa?"
"¿Dónde estás?"
"Acabo de terminar de correr. Ya casi estoy de vuelta en la casa. ¿Qué pasa, Al?" Edward ya había aumentado la velocidad al escuchar cómo sonaba la voz de Alice. Algo no estaba bien y todo en lo que podía pensar era que quería, no, necesitaba ver a Bella.
"Acabo de recibir una llamada de tu esposa, y está muy mal. Y con mal me refiero a, llorando histérica, disculpándose y casi incoherente mal. ¿Qué pasó?"
Edward se estaba acercando a la casa y una vez más aumentó su ritmo. "No estoy seguro, Al. Después te devuelvo la llamada, ¿está bien?"
"¡Resuélvelo!" Edward no tuvo oportunidad de responder cuando Alice colgó. Volvió a meter el teléfono en su bolsillo y cruzó la terraza en dos zancadas. Entrando a la casa, llamó a Bella. Cuando no respondió, se dirigió directamente a la recámara. Estaba desconcertado por la visión frente a él.
"¿Qué estás haciendo?" Ella no le respondió por un momento. Solo continuó tirando la ropa de los ganchos y doblándola antes de colocarla dentro de su maleta. Después de doblar su tercera camiseta, aclaró su garganta.
"Me voy a Nueva York. Puedo reunirme con Jane y el representante de la editorial sobre algunas nuevas ideas que he estado barajeando para mi siguiente libro antes de que empiece la gira mediática."
Edward frunció el ceño cuando ella entró de nuevo al armario, "¿Por qué?"
"Bueno, pensé que sería más fácil con algunas indicaciones de ellos antes de comenzar algo nuevo. Puedo terminar algunos bocetos durante el tiempo muerto mientras viajo."
"No me refiero a eso. ¿Por qué estás huyendo?"
"No estoy huy—"
"¡Lo estás! Quiero saber por qué. Al menos me debes eso, Bella." Vio como continuó poniendo cosas en su maleta más pequeña, sus manos empezaban a temblar mientras permanecía callada. Cuando ya no pudo soportarlo más, Edward agarró la botella de loción que estaba en su mano y la arrojó sobre la cama. "Basta. Solo—solo detente y habla conmigo."
Bella estaba temblando y Edward podía ver que estaba conteniendo sus lágrimas mientras estaba allí mirando su maleta abierta. Inhalando, susurró, "Por favor, solo deja que me vaya."
"No puedo, cielo. Déjame ayudarte. ¿Es por Jake? ¿Llamó otra vez?"
Edward suspiró en alivio cuando negó. "¿Entonces qué es? Estoy algo perdido aquí, B."
Cerrando sus ojos y tomando unas respiraciones profundas para fortalecer su determinación, Bella alcanzó otra montón de ropa y lo colocó dentro de la maleta, "Tengo que terminar de empacar esto si quiero alcanzar el último vuelo. Puedes quedarte hasta que termine la semana como planeamos, si quieres."
"¡Maldita sea, Bella! ¡Mírame!" Estaba enojado. Ella sabía que lo estaría, pero sería lo mejor romper limpiamente. Tal vez en unos cuantos meses podrían encontrarse de nuevo y las cosas estarían bien entre ellos. Eso esperaba.
Edward observó cómo sus ojos se movían por todas partes en la habitación, pero se negaban a encontrar los suyos. Cuando llegó a su límite, agarró su barbilla con su mano y giró su cabeza hacia él, "Mírame."
Cuando sus ojos se encontraron, él inhaló bruscamente por lo que vio. Esperaba fuego y determinación, pero se encontró con resignación y tristeza. Las lágrimas se derramaron en seguida y bajaron por sus mejillas. Cuando ella habló, fue apenas algo más que un susurro, pero fue profundamente sincero.
"Ni siquiera sé por dónde comenzar, Edward. Siento mucho haberte permitido renunciar a tanto. Quiero que seas feliz."
"¿Te he dado alguna razón para creer que no lo soy?"
Ella sacudió su cabeza, pero continuó, perdiéndose en sus pensamientos, "Sabía que era un sacrificio y que sería difícil, pero es demasiado. He estado tan asustada de arruinar y arriesgar mi amistad contigo y Alice y tus padres, y los amo tanto." Estaba hablando tan rápido que Edward tuvo que luchar para comprenderla.
"Pero estuviste allí para mí como siempre lo estás y te amé tanto por eso. Ni siquiera sabía que estaba enamorada de ti hasta que me dijiste que leyera el libro y tú estabas enojado y te fuiste, y no hablamos y ahora siento como si te estuviese perdiendo—"
Sus palabras fueron interrumpidas por la boca de Edward reclamando la suya, sus brazos envolvieron su cuerpo con fuerza y la atrajeron hacia él. Al principio, fue agresivo y casi brusco con ella mientras su cuerpo y emociones estaban abrumados con su inadvertida admisión de amor. Mientras luchaba por controlarlas, sus labios y lengua se volvieron delicados y lentos, al mismo tiempo que sus manos subían para acunar su rostro. Cuando sintió que las lágrimas continuaban cayendo, rompió el beso, y la miró a los ojos mientras acariciaba su mejilla con su pulgar.
"¿Se sintió eso como si me estuvieses perdiendo? Te amo tanto, Bella."
¡Por fin! A estos como les gusta complicarse la vida, tal parecía que nunca iban a reconocer lo que sentían por el otro. ¿Cuál creen que sea la respuesta de Bella? Al menos de algo sirvió la horrible carta de su madre, ahora sí van a tener que aclarar muchas cosas. Hablando de la carta, ¿qué les pareció? No hay a quien irle la verdad, si a Renee o a Tanya de OTMB. Que ya tiene su club de odio por cierto jajaja. Espero que hayan disfrutado el capítulo. Ahora, ya saben que a veces les doy la opción de no quedarse colgando. Esta historia no se actualiza hasta el lunes, pero, dependiendo de la respuesta de ustedes podría ser antes, ¿mañana tal vez? Depende de ustedes :D
Mientras tanto, muchas gracias por leer, pero sobre todo muchas gracias por tomarse el tiempo de escribirme algunas palabras, y permitirle conocerlas un poco más. Un gracias también es bien recibido ;) Y por ello, gracias a: Esmeralda C, Dayis, ztrella znxez, Isis Janet, Danny, KATHY, Tata XOXO, Laura Katherine, Chely Stewart, Anuca, patymdn, Sully YM, ang3lpop, Jade HSos, Nayuri80, Hanna D. L, Yoliki, marieisahale, Jocelyn907, bellaliz, pili, suhaylc, EmDreams Hunter, somasosa, Lunita Black27, freedom2604, Manligrez, Aime Cullen, yessifer cullen hale, SabiaAtenea, LucyGomez, zeron97, Ericastelo, kiztiapotter y algunas anónimas. Gracias también por alertas y favoritos. Saludos y nos leemos en el próximo capi.
