Como siempre nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es Hopesparkles, yo solo la traduzco.
Este espacio siempre lo dedico para agradecer a mi Beta, pero ahora quiero hacerlo aún más especial, porque hoy es un día muy especial. Este capi no es sorpresa para ella porque ya lo leyó, pero aun así, quiero desearle MUY FELIZ CUMPLEAÑOS a mi querida Erica. Gracias por compartir este hobby y otros conmigo, tal vez nunca nos conozcamos en persona pero sabes que con lo poco que este medio nos ha permitido conocernos he llegado a apreciarte. ¡Te quiero mucho amiga!
"¿Se sintió eso como si me estuvieses perdiendo? Te amo tanto, Bella."
Edward rozó tiernamente sus labios contra los de Bella, degustando la salada humedad de sus lágrimas. Ella lo miró a los ojos, buscando intensamente por cualquier indicio de falsedad.
"¿Me amas?" Su pregunta susurrada trajo una tierna sonrisa al rostro de él.
"Así es. Lo he hecho por un largo tiempo, Bella."
"Te amo." Sus palabras sonaron sin aliento, implorando, rogándole que le creyera.
"Lo sé. He estado esperando que me lo digas." No estaba seguro si quería que sus palabras sonaran arrogantes y juguetonas o dulces y adorables. De cualquier forma, ella no podía dudar de la sinceridad en ellas. Los ojos de él bajaron a sus labios y ella no pudo mantenerse lejos por más tiempo. Arrojándose hacia él, Bella agarró el rostro de Edward por los costados, consumiendo su boca con la suya.
Edward sintió como si todo su cuerpo se hubiese encendido en llamas. Sus manos agarraron en puños su camiseta, manteniéndola pegada a su cuerpo. Fue solo cuando los dedos de ella se enredaron en su cabello que él sintió los mechones fríos y húmedos en su cuello. De mala gana apartó sus labios de los suyos, Edward pegó su rostro en su cuello, sintiendo que su corazón latía al mismo intenso ritmo que el suyo.
"Necesito ducharme."
Bella se estremeció al sentir sus labios cuando habló contra su piel. Levantando su cabeza, él encontró su mirada insegura.
"Estoy sudado por correr, y huelo mal. Te prometo que seré rápido. ¿Podrías…" Echando un vistazo hacia la maleta abierta, su ceño se frunció. "¿Podrías esperar? Por favor."
Bella bajó la mirada y asintió levemente. Edward levantó el rostro de ella y llevó sus labios a los suyos, una vez más susurrando su amor por ella antes de dejar un suave beso en ellos y darse la vuelta hacia el baño.
Ella lo observó mientras se movía, quitándose la camiseta por encima de su cabeza al caminar. Él levantó la vista justo antes de cerrar la puerta, ofreciéndole una pequeña y casi tímida sonrisa.
Edward se duchó rápidamente, y cuando salió a la sala, encontró a Bella sentada en medio del sofá. Sostenía una botella de agua en sus manos y miraba fijamente al suelo frente a ella. Levantó la vista a medida que él se acercaba, tomando una botella de agua que estaba sobre la mesa frente al sofá y se la ofreció a él cuando se sentó a su lado.
Cuando abrió la botella y la llevó a sus labios, Bella no pudo evitar admirarlo. Llevaba unos pantalones cortos color caqui, una camiseta roja ajustada y estaba descalzo. Su cabello estaba húmedo por su ducha y no se había afeitado, de modo que su barba de un día destacaba la perfecta línea de su mandíbula. Cuando al fin sus ojos subieron a los de suyos, él la miraba con atención, una expresión de temor en su rostro.
"¿Por cuánto tiempo?" Su voz temblorosa lo sorprendió, pero no la pregunta. Él exhaló despacio al mismo tiempo que bajaba la vista a la botella en su mano.
"Un par de años, tal vez más. Quería decírtelo el verano pasado, pero cuando fui casa ya estabas saliendo con Jake. Seguí pensando que lo suyo no quedaría en nada, pero luego estaban comprometidos. Quería que fueras feliz, así que me quedé callado." Sacudiendo su cabeza, Edward se rio entre dientes cuando levantó la vista de nuevo y la encontró mirándolo, "No te imaginas lo dividido que me sentí cuando me enteré de Leah. Un minuto me sentía el bastardo con más suerte en el mundo porque ahora tenía una oportunidad, y al siguiente, me sentía mal por estar tan feliz por algo que te haría miserable."
Hubo varios minutos de silencio mientras Bella pensaba en lo que Edward acababa de revelar. Sin poder quedarse sentada junto a él sin contacto alguno, poco a poco extendió su mano hacia la de él. Al sentirla, Edward entrelazó sus dedos de inmediato, descansándolos sobre su pierna mientras su pulgar la acariciaba suavemente.
"Desearía que hubieses dicho algo." Sus palabras fueron un susurro, pero Edward escuchó el anhelo en ellas. Sabía exactamente lo que ella estaba pensando… todo el tiempo perdido, la confusión y el dolor. Todo se podría haber evitado si tan solo hubiese dicho algo. Ella irrumpió en sus pensamientos con sus siguientes palabras, "Desearía haber dicho algo."
Sus ojos se levantaron de golpe para mirar a los de ella al mismo tiempo que luchaba por comprender. Ella mantuvo su mirada mientras continuaba.
"Siempre te he amado, pero nunca consideré mi constante atracción por ti como algo más que un enamoramiento de colegiala. Siempre fue muy arriesgado pensar que podría ser más."
Edward sonrió y llevó la mano de ella a sus labios, dejando un tierno beso en su palma antes de llevarla a su pecho. "Bueno, ahora estamos aquí. Juntos. Y todas esas relaciones y experiencias solo nos han hecho lo que somos hoy. Y amo la chica que eres, Bella. La mujer sexy, amorosa, amable, compasiva, inteligente, graciosa y patosa que eres." Frunció el ceño y bajó la vista a sus manos unidas, "Pero no puedo dejarte ir, no ahora. Por favor, dime que te quedarás conmigo aquí. No te vayas."
"Aún si quisiera no podría hacerlo," le susurró, pero bien podría haberlo gritado por el alivio que Edward sintió. "¿Pero qué pasará cuando volvamos a casa? Yo vivo en Seattle y tú en Nueva York. ¿Y qué pasa con Lauren?"
"¿Qué con Lauren? Ella estará bien con lo que sea que decidamos."
Su despreocupación por esta mujer alarmó a Bella. "He estado en su misma posición, Edward. Jake se casó con alguien más y me dejó plantada. Sí, las circunstancias eran diferentes, pero independientemente de eso, no voy a compartirte con nadie. O nos comprometemos totalmente, o no quiero nada."
Los ojos de Edward se abrieron como platos cuando se dio cuenta del malentendido. "Lauren es mi agente. Llamó para ponerme al día con algunos proyectos en curso. Yo no—no hay nada entre nosotros, Bella."
"Entonces, ¿por qué le dijiste que éramos algo temporal y que le pagarías el vuelo a Seattle para resolverlo?"
Edward se le quedó mirando sin comprender mientras su mente se esforzaba por entender qué podría haber escuchado ella. Cuando por fin lo entendió, dejó caer la cabeza y soltó una carcajada. "Una interrupción temporal. Estábamos hablando sobre una interrupción en una obra para una película que habíamos negociado. Quería tomarme algún tiempo libre para pasarlo contigo y adaptarnos antes de empezar a trabajar en alguna música nueva para un par de películas. Voy a pagar el vuelo de Lauren para que me ayude a encontrar a alguien local para que se encargue de los contratos y las cosas relacionadas con negocios para que yo pueda concentrarme en componer."
Volviéndose para verla a la cara, Edward colocó sus manos en las mejillas de Bella, mirándola a los ojos, los suyos centelleando con intensidad. "Ni una sola vez, ni por un momento, consideré lo nuestro como algo temporal. Tú eres mi eternidad, Bella."
Su boca atrapó el sollozo que se le escapó a ella mientras sus manos la atraían hacia él y su suave beso. Ella agarró su camiseta con sus manos en puños al mismo tiempo que se apartaba y descansaba su frente contra el pecho de él.
"Entonces, ¿qué pasa ahora?"
Edward no pudo contener la lenta sonrisa que se extendió por su rostro cuando se dio cuenta que el control que había luchado tanto por tener esta última semana al fin podría perderlo. Se agachó, colocando sus labios en su oído y susurrando con voz ronca, "Bueno, señora C., quiero una verdadera luna de miel con mi verdadera esposa. Así que, lo que va a suceder ahora, y en futuro próximo, es mi dedicada exploración de cada centímetro de tu cuerpo, sobre y contra cada superficie de esta casa."
Él sintió la inspiración temblorosa que tomó y el susurro de, "Oh, Dios…" segundos antes de que su boca tomara la de ella en un beso apasionado. Pegándola por completo a él, Edward arrastró sus labios por su mejilla y bajó por un costado de su cuello mientras ella echaba su cabeza hacia atrás y se arqueaba hacia él.
"No te detengas esta vez, Edward. Por favor." Su voz sin aliento y llena de necesidad. Apartó sus labios del punto débil justo debajo de su oído y tomó sus manos, tirando de ella para que se pusiera de pie con él.
"Aunque quisiera no podría hacerlo." Escuchando sus palabras de hace unos minutos, ella sacudió su cabeza al ver su sonrisa de suficiencia.
"Estás un poco crecido."
"Interesante elección de palabras." Le sonrió al llevarla con él hacia la recámara. Cerrando la puerta detrás de ellos, Edward no perdió tiempo en despejar la cama de la ropa y la maleta de Bella.
Dándose la vuelta para mirarla, Edward le ofreció su mano, pero al ver su vacilación, cerró la distancia entre ellos, levantando su barbilla para ver sus ojos. Ella tragó audiblemente y se aferró con fuerza a su camiseta con sus puños.
"¿Qué pasa, cielo?" Edward rozó su mejilla delicadamente con sus dedos mientras la miraba a los ojos.
"Todo ha cambiado, esta es la única parte de nosotros que nunca hemos compartido con el otro," susurró.
"Sí, pero tú sigues siendo mi mejor amiga, y te amaré como nadie más lo hará, Bella."
Cuando sus labios se encontraron, Bella se dejó llevar por la intensidad de su beso. El dar y tomar de sus lenguas, las manos tirando de la ropa, los suaves gemidos y jadeos a medida que comenzaban a explorarse el uno al otro. La mano de Edward tenía en un puño el tirante de la camiseta de ella, retirándola de su hombro al mismo tiempo que sus labios descendía en el hueco de su garganta.
"Bebé, tienes que quitarte esto antes de que lo rompa."
Escuchando la necesidad en su voz, Bella retrocedió y levantó sus brazos por encima de su cabeza. Edward la miró a los ojos mientras agarraba el suave algodón y tiraba de él sacándolo por encima de su cabeza. Colocando sus manos sobre sus hombros, él las deslizó por su espalda, desabrochando su sujetador y dejándolo caer por sus brazos hacia el suelo. Fue solo cuando las manos de él subieron de nuevo para tocar sus pechos y los ojos de ella se cerraron, que él permitió que sus ojos bajaran para ver su cuerpo hermosamente desnudo.
"Deslumbrante," le susurró. Los ojos de ella se abrieron de inmediato y alcanzó la orilla de su camiseta. Edward llevó sus manos rápidamente a sus hombros, agarró el cuello de su camiseta y se la quitó. Atrayéndola hacia su pecho desnudo, sus labios encontraron los de ella una vez más al mismo tiempo que ella empujaba sus pantalones cortos y bragas por encima de sus caderas, dejándolos caer al suelo.
Nunca notó que se estaban moviendo hasta que la parte de atrás de sus piernas tocaron la cama. Bella se sentó en la orilla, tirando de Edward mientras sus dedos abrieron el botón de los pantalones cortos él. Mientras ella los agarraba con fuerza, él se liberaba de lo que quedaba de su ropa.
Todo movimiento se detuvo cuando sus ojos se encontraron, al comprender que todo había quedado desnudo entre ellos—sus miedos, dudas, amor y ahora sus cuerpos.
"Te amo, Edward."
Le dio esa sonrisa que ella amaba tanto. "Dilo de nuevo."
"Te amo."
"De nuevo."
La tercera vez que repitió las palabras, la boca de él se cerró sobre su pezón cuando se colocó sobre ella. Sintió la sonrisa de él contra su cuerpo al luchar por repetir las palabras cuando su lengua y dientes reclamaban su delicada piel. Él chupo, mordió y lamió hasta que ella era un caos retorciéndose debajo de él. Bella agarró con un puño el cabello de Edward, manteniéndolo cerca al mismo tiempo que la mano de él la tocaba íntimamente, antes de deslizar un dedo dentro de ella, acariciándola con firmeza.
Bella inhaló bruscamente al mismo tiempo que se arqueaba hacia sus caricias, suplicando, "Edward, por favor. ¡Por favor!"
Cambiando su posición, Edward la besó con intensidad mientras se acomodaba entre sus muslos, sus manos moviéndose con el propósito de alinear sus cuerpos.
"Abre tus ojos, amor." Cuando ella obedeció, los ojos de Bella se clavaron en los de Edward mientras la mano de ella subía para tomar su mejilla. Le sonrió tiernamente y él encontró la confianza y alegría que estaba buscando. "Te amo, Bella. Muchísimo."
Al decir esas palabras, empujó dentro de ella, uniendo sus cuerpos por completo. Bella movió sus caderas, pero Edward agarró su muslo con fuerza al enterrar su rostro en el cuello de ella.
"No te muevas. Solo—uh—solo dame un momento." Ella podía sentir su lucha por controlarse mientras su cuerpo temblaba encima de ella. Cuando su mano se aflojó y se deslizó por su muslo, subiéndolo más alrededor de su cadera, Bella meció sus caderas hacia arriba contra él. Fue todo el estímulo que él necesitó. Retrocedió y luego empujó otra vez hacia el frente despacio. Una y otra vez, sus cuerpos deslizándose juntos en un ritmo lento, hasta que a Bella se le escapó un suave gemido al mismo tiempo que sus manos lo sujetaban por los hombros y su respiración se hacía más trabajosa.
Las manos de Bella bajaron, agarrando sus caderas mientras Edward movía su peso sobre sus rodillas, colocando una mano en la cama junto a la cabeza de ella y sujetando la cabecera con la otra. El nuevo ángulo y algo en lo que apalancarse provocó que ella lloriqueara de placer cuando él alcanzó lugares dentro de ella que no sabía que existían.
"Eso es, solo siente." Edward sabía por su respiración y los sonidos increíbles que estaba haciendo que estaba cerca. Aceleró sus movimientos y presionó con más fuerza dentro de ella mientras ella encontraba cada una de sus estocadas. "Vamos, amor. Déjate llevar."
Sus piernas temblaron y su espalda se arqueó cuando gritó al liberarse. Bella nunca había sentido algo tan intenso como el orgasmo que la recorrió. Edward gruñó cuando el cuerpo de ella lo sujetó. Se aferró a la cabecera con ambas manos a medida que sus estocadas se hacían cada vez más erráticas antes de que su propia liberación se apoderara de él.
Cuando se desplomó, agotado y pesado encima de ella. Bella lo encerró con sus brazos y piernas, sin querer perder esa conexión física. Cuando calmaron su respiración Bella giró su cabeza, besando la parte de abajo de su mandíbula. Edward volvió su rostro hacia ella, besándola con ternura.
"Te estoy aplastando, amor. Necesito moverme." Edward trató de levantar su cuerpo para quitar algo de su peso de ella, pero Bella no lo permitiría.
"Por favor, no te muevas. No estoy lista para—no estoy…" Sus mejillas se sonrojaron por la vergüenza, pero Edward sabía exactamente lo que estaba sintiendo.
"Lo sé, también lo siento, Bella." La envolvió con sus brazos, besándola profundamente mientras los rodaba para quedar de costado. La gravedad separó sus cuerpos, pero él la abrazó con fuerza, poniéndola a descansar en su pecho. Metió la cabeza de ella debajo de su barbilla mientras ella entrelazaba sus dedos. Podía sentir como el latido del corazón de Edward desaceleraba gradualmente mientras sus ojos se hacían más pesados. Pasaron solo unos minutos antes de que los dos cayeran en un maravilloso sueño.
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"¿Cómo es que esto no es incómodo?" Preguntó Bella, mirando por encima de su hombro a Edward. Estaba acurrucado contra su espalda, un brazo debajo de la cabeza de ella y el otro sobre su cadera, trazando perezosos círculos alrededor de su ombligo. Habían dormitado por un rato antes de que Edward despertara encontrando a Bella a horcajadas sobre sus piernas, sus manos acariciándolo mientras sonreía pecaminosamente. Apenas comenzaban a recobrarse de la segunda ronda.
"Ya nos conocíamos de adentro hacia afuera, Bella." No pudo contener la sonrisa de suficiencia que se extendió por su rostro, "Pero ahora te conozco de afuera hacia adentro. Y afuera, y adentro, y afuera y—"
"¡Oh mi Dios! ¡Todos los hombres son iguales!" Los dos se rieron, el movimiento haciendo cosas deliciosas en sus cuerpos mientras yacían con sus piernas entrelazadas.
Edward se levantó, dejando un beso en su hombro, "Honestamente, amor, te amo. Esto se siente perfecto para mí."
"Me encanta cuando me llamas así," ella murmuró.
Lo sintió sonreír contra su hombro antes de dejar un beso en él, alentándola a girar su cuerpo para encararlo. Él se apoyó sobre su codo mientras la miraba.
"Me voy a quedar en Seattle. Sé que antes no hablamos sobre eso, pero lo voy a hacer. Mamá está buscando una casa para mí y yo—"
"¿Por qué?"
"¿Por qué? ¿Por qué me estoy mudando?"
"No, ¿por qué está buscando una casa tu mamá? Me refiero a que, sé que nunca acordamos algo, pero…"
Edward tiró de su labio inferior de entre sus dientes mientras el ceño de ella se fruncía. De pronto se sintió insegura cuando lo miró. "Solo pensé… O sea, si tú quieres… podrías quedarte conmigo."
La sonrisa de él era amplia y sus ojos estaban brillando por la emoción, "¿En serio? ¿Estás de acuerdo con eso?"
Sus mejillas se sonrojaron de un color rosado y sus ojos bajaron a su pecho desnudo donde su mano descansaba. "Eres mi esposo. ¿Por qué no viviríamos en la misma casa?"
Edward agachó la cabeza para capturar sus ojos, evaluando su respuesta, "¿Estás comprometida totalmente? Porque yo lo estoy, B. No quiero separarme de ti, nunca más. Lo quiero todo—la cerca blanca, los 2.5 niños y un perro—todo."
"Lo estoy, Edward. Quiero—" La boca de él cubrió la suya, tragando sus palabras. El beso fue posesivo y urgente, su lengua y labios adueñándose por completo de ella.
"Lo que sea. Lo que sea que quieras, es tuyo," le susurró contra sus labios antes de reclamarlos de nuevo. Desafortunadamente, el estómago de ella reclamó su atención, gruñendo ruidosamente en ese momento.
Los dos se rieron al mismo tiempo que Edward se echaba hacia atrás, quitando el cobertor de su cuerpo. Recogió los bóxers del suelo y se puso de pie, subiéndolos. Podía sentir los ojos de Bella sobre él cuando alcanzó sus pantalones cortos.
"Deje de comerse mi trasero con los ojos, señora C."
"Pero es un trasero muy atractivo. Y no pretendas que no vas a hacer lo mismo," dijo con una risita.
La mandíbula de Edward se abrió con fingido horror, "Me ofende que crea que podría comportarme de una forma tan inapropiada para un caballero. He de informarle que estoy por cumplir con mi noble deber como esposo y alimentar a mi esposa."
"Mmmm… tu noble deber sería volver a la cama. Hay más de un tipo de hambre, ¿sabes?"
Los ojos de Edward se entrecerraron y prácticamente gruñó, "Oh, realmente no debiste haber dicho eso. Vas a comer, porque vas a necesitar fuerzas, amor." Abrochó sus pantalones cortos y se dio la vuelta para dejar la habitación, contoneando su atractivo trasero cuando atravesaba la puerta.
Bella se rio a carcajadas, rodando a su costado y enterrando su rostro en la almohada de Edward. Por primera vez desde la muerte de su padre, Bella se sintió completa y totalmente amada. ¿Era extraño, que de alguna forma se sentía agradecida con Jacob por hacer lo que había hecho? Si no hubiese sido todo un cobarde, bien podría haber estado casada con él y de camino a un futuro divorcio.
La aceptación de que amaba a Edward fue como ponerse su desgastada camiseta favorita. Siempre te quedó perfecta, siempre cómoda, y te gustaba con defectos y todo. Sonrió cuando pensó que los defectos de Edward solo lo hacían más adorable para ella.
"¿A qué se debe esa sonrisa, chica hermosa?"
Ella levantó la vista para encontrar a Edward caminando hacia ella llevando una bandeja. La colocó sobre la cama a su lado mientras ella se incorporaba, envolviendo la sábana alrededor de su pecho. Bella miró la bandeja y encontró fruta fresca, queso, galletas saladas y lo que quedaba de la ensalada de pollo que había preparado ayer.
"Seguimos siendo nosotros. Lo bromistas, juguetones y divertidos que somos con el otro sigue allí. Pero es mucho más."
Edward sonrió en respuesta y la besó profundamente al mismo tiempo que sacaba la botella de vino que tenía metida debajo de su brazo y la abrió, sirviendo una copa para cada uno. Se alimentaron el uno al otro entre besos y sonrisas y cuando Edward se inclinó hacia adelante para lamer un poco de jugo de durazno que goteó de la barbilla de Bella, hacia su pecho, se olvidaron por completo de la comida.
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Habían pasado todo el día en la cama, dejándola solo cuando las necesidades humanas lo requerían. Sus cuerpos estaban agotados y Bella estaba más que un poco adolorida, pero no podía negar que valía la pena. Habían hecho planes de visitar el acuario el día siguiente, y estaban dispuestos a dormir un poco.
Al oír girar el pomo de la puerta, Bella miró en dirección del baño justo cuando Edward entraba a la recámara. Ella sonrió y se giró a su costado, preparada para acurrucarse en él una vez que estuviese en la cama.
Edward notó de inmediato su mueca por la incomodidad y sintió una oleada de culpabilidad. "Lo siento, B. Debimos haber sido más—"
"No lo hagas. No me arrepiento de nada de lo que hicimos hoy y tampoco te lo permitiré a ti. Es solo que ha pasado mucho tiempo."
Edward le dio una mirada desconcertada, "Estuviste con Jacob, así que no podría haber pasado tanto tiempo."
Bella bufó una carcajada sin humor, "Estaba comprometida con él. Eso no significa que estuve con él. Nosotros nunca… Jake y yo nunca… lo hicimos."
Edward solo se quedó en silencio mientras consideraba lo que ella acababa de revelar. Él había asumido que habían dormido juntos. El saber que no lo habían hecho lo hizo más feliz de lo que creía posible… y lo hizo sentir aliviado. La voz de Bella lo sacó de sus pensamientos.
"Los dos estábamos ocupados todo el tiempo y Jake era, bueno, no era una persona afectuosa. Al menos no conmigo. Creo, ahora que todo está al descubierto, que debió haber considerado que tener sexo conmigo sería como engañar a Leah. Eso es en verdad perturbador, ¿sabes?"
Edward estaba evaluando sus palabras y lenguaje corporal con cuidado. No parecía molesta o herida, y por ello estaba agradecido. Se inclinó y dejo un suave beso en su sien, "Me alegra, Bella. Nunca sabrá de lo que se perdió."
Se levantó apoyándose sobre su codo, mirándola. Después de un momento, se inclinó y dejó un beso en sus párpados, "Nunca conocerá la mirada en tus ojos cuando te corres."
Levantó la mano de ella y besó su palma, "Nunca conocerá la sensación de tus manos sobre su cuerpo."
Apartó la sábana y plantó un beso con la boca abierta en el pezón de su seno izquierdo, "Nunca sentirá como se endurecen bajo su lengua."
Llevó su rosto al de ella y chupó su labio superior, mordisqueando delicadamente la punta de en medio antes de susurrar contra sus labios, "Este es mi punto favorito. Nunca volverá a besar ese punto." La besó despacio y con todo el amor que tenía por ella. Cuando por fin se apartó, los ojos de ella estaban vidriosos, pero sonrió y suspiró.
Edward la atrajo hacia él, envolviéndola cómodamente en sus brazos al mismo tiempo que dejaba un beso en la coronilla de su cabeza.
"Dulces sueños, amor."
¡Awwww hermosa escena de amor! Sin duda algo hermosa cuando tu pareja resulta ser también tu mejor amigo 3 Este Edward me mata, es tan tierno. *Suspiros* ¿No les gustaría uno así? Al fin, ya quedó clara su relación, van a vivir juntos como marido y mujer, y ya sabemos quién es Lauren. ¿Pero qué pasará ahora que vuelvan a la vida real? ¿Será que es todo lo que sabremos de Jacob o Renee? Eso lo veremos más adelante.
Pues como agradecimiento por la buena respuesta al capi anterior, les cumplí, espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias a: , patymdn, yessifer cullen hale, ztrella znxex, vanecullenciprianogrey, Dayis, Sully YM, Yoliki, aliceforever85, Sylvana OC, Jenny CR, Laura Katherine, Nayuri80, pili, Isis Janet, Manligrez, Carolina rk, kitziapotter, Tahirizhita grey pattz, lizzy90, floriponcio, Jocelyn907, Melania, Tata XOXO, BreezeCullenSwan, Esmeralda C, Anuca, mariaisahale, bellaliz, freedom2604, suhaylc, alondrixcullen1498, cary, apenasmediavoz, Ericastelo, bbluelilas, Jade HSos, LOQUIBELL, Pam Malfoy Black, Emma Be y algunas anónimas, por sus reviews. Como siempre les digo, sus palabras me animan a seguir compartiendo estás lindas historias con ustedes. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
