El regreso al apartamento fue tal y como se esperaba, estaban tan cansados por todo lo vivido que llegaron, cenaron sin apenas hablar, se ducharon y se fueron a dormir. Ambos durmieron en la habitación de Akane, Ranma fue allí sin pensar, de manera autómata, ella lo miró complacida pues no había tenido que inventar ninguna excusa para que él se dirigiera a su cama. Cuando él se dio cuenta de que había ido hasta allí ya estaba acostado junto a la peliazul, así que contento porque ella no se quejó ni lo echó de allí, le deseó las buenas noches y durmió feliz de volver a soñar al lado de su esposa.
La mañana siguiente despertaron temprano para bajar a pedirle al señor Wataru si les dejaba volver al piso de una sola habitación antes de ir a la universidad. Él accedió a hacer el cambio pero con la condición de que le dieran 10000 yenes. La pareja quedó pasmada por la demanda del hombre, pero Wataru explicó que hasta ese momento Ranma le había estado pagando en negro esos 30000 yenes extras por el piso con dos habitaciones y eso era, como todo el mundo sabe, ilegal. Él mismo había estado sacando provecho de esa situación de la que el de la trenza no sabía nada, él creyó que lo estaban pagando todo de manera honrada al propietario del edificio.
Wataru, además, pedía esa pequeña recompensa a cambio de no chivarse a la familia de los Saotome de que el joven matrimonio había estado durmiendo separado hasta ese mismo día, pues sabía que sus padres habían especificado e insistido en que los dos vivieran y durmieran juntos.
Para evitar revuelos y problemas Ranma aceptó el chantaje a regañadientes y pagó por el silencio del hombre para poder ir hacia la universidad y no llegar tarde. El de la trenza estaba que sacaba chispas, no entendía cómo siempre tenían que acabar rodeándose de gente aprovechada y sinvergüenza, si no tenían suficiente con una Nabiki ahora aparecía el portero chupasangre.
Akane por otro lado estaba de buen humor, le apetecía dar ese paso importante con su marido, aunque ninguno de los dos había preparado nada, ni maletas, ni objetos, ni empaquetado nada de nada, así que después de clase los dos corrieron al piso para poder trasladar todo a su nuevo nidito de amor. Mientras la peliazul esperaba con todo en la puerta de su nuevo hogar, su esposo bajó a por las llaves.
- Aquí tienes las antiguas llaves, ya hemos acabado de embalar, ahora dame ya las nuevas viejo.
- No he oído la palabra mágica – respondió el señor Wataru.
- Estás loco si crees que te daré las gracias tras regalarte 10000 yenes por la cara.
- Oye chico, os hice el favor cuando os cambié de apartamento, piensa que si lo hubiéramos hecho oficial en su día con contrato y todo hubierais pagado 50000 y no 30000 yenes, os hice un descuento de 20000.
- ¡Pero si nos hiciste un contrato falso!
- Ah, es cierto jaja, siempre quise ser notario.
- Los notarios no inventan contratos…
- Sólo quería que mi firma fuera importante niñato.
- Como sea Wasabi, deme ya las llaves.
- Toma, pero no hagáis demasiado ruido, hay niños en el edificio.
- ¿Eh?
- Ya sabes, ahora que usaréis la misma cama… no arméis mucho escándalo al ñaca, ñaca.
- Oh por kami-sama, ¿tú también viejo? Para que luego la marimacho diga que soy yo el pervertido.
Finalmente entraron sus pocas pertenencias al piso nuevo y el crítico momento llegó, la hora de repartir el armario. Akane no había compartido habitación en su vida, puede que hubiera compartido su cama con Ranma los últimos días, pero de ahí a no tener un espacio para si misma había un abismo. En cuanto al pelinegro, él estaba más que acostumbrado, toda su vida había dormido junto a su padre, no sólo en las montañas o entrenando por China, también en casa de los Tendo, así que a él tan sólo le preocupaba la idea de tener que compartirlo todo con una chica.
Akane comenzó a vaciar su maleta colocando cuidadosamente todo en los cajones y estantes mientras el hombre de la casa repartía por la cocina y comedor los cacharros que habían comprado. Cuando terminó decidió instalarse en su nuevo cuarto, pero para su sorpresa ya no había lugar alguno donde almacenar sus cosas pues su esposa se había apoderado de todo el espacio disponible.
- ¿Se puede saber dónde va mi ropa? – dijo molesto abriendo uno de los cajones.
- ¡Eh pervertido! Ese cajón es el de mis braguitas – corrió Akane a cerrarlo con fuerza.
- Oh qué bien, las bragas de la marimacho están ocupando todo el armario.
- ¡No es cierto! Sólo este cajón – él la miró levantando una ceja y abrió otro cajón.
- Aquí están tus pijamas, tienes un cajón lleno de pijamas y sólo usas ese horrible amarillo… ¿Para qué quieres tantos?
- Porque los pijamas son esenciales.
- Vale, y éste está lleno de pantalones, y éste de jerséis. ¿Dónde pongo yo mi ropa?
- ¡No lo sé! A ver… deja que mire bien, seguro que hay espacio para ti. Además, tú tan sólo llevas los pantalones chinos y la camisa roja, puedes dejarlo en la silla.
- Akane, mira mi mochila, está llena de ropa… necesito como mínimo un par de estantes, ¿ya no vives sola sabes?
- Lo veo, lo veo, antes no tenía que preocuparme por esto… - dijo con molestia.
- Perdona que te sea un estorbo y que mis cosas no quepan con las tuyas.
- Arg… no eres un estorbo, perdona, nunca había compartido cuarto y se me hace muy raro tener mi ropa con la tuya en el armario… quiero decir, mi ropa interior estará cerca de la tuya y… – decía sonrojándose.
- Jajaja, Akane tranquila, no la confundiré, no me pondré tus sujetadores.
- ¡Ya lo sé tonto! Sólo que es raro… y nuevo…
- Bueno también lo fue vivir solos y lejos de la familia y nos hemos adaptado bastante bien.
- Sí, tienes razón. Haré limpieza y tiraré o daré todo aquello que no use para dejarte espacio.
- Gracias, te lo agradezco.
Después de aquello dedicaron esa semana a aprender a convivir, los primeros días fueron difíciles, si alguno se enfadaba no tenía donde esconderse, no tenían un espacio destinado a si mismos, pero con el paso del tiempo entendieron como apañárselas y comprendieron como llevar esa nueva situación de manera natural, al cabo de unos días parecía que ambos lo hubieran compartido todo toda la vida. Sin embargo ese nuevo paso había implicado que ambos se sintieran más cohibidos el uno con el otro, poco a poco cada vez se comportaban más como una pareja en muchos aspectos; dormían juntos (aunque no revueltos), desayunaban y cenaban juntos, hablaban de sus cosas y de sus problemas, veían la televisión juntos e incluso estudiaban a la vez en el comedor. Sin embargo el romanticismo continuaba siendo algo demasiado vergonzoso y las presiones por parte de todo el mundo sólo conseguían que los dos se sintieran más frustrados. No había día en que las amigas de Akane no le preguntaran si ya había avanzado con Ranma en la cama, mientras que Nodoka, Genma y Soun no paraban de llamar a Ranma para darle todo tipo de consejos sexuales para dejar embarazada a su esposa. El pobre pelinegro tuvo que escuchar cómo lo concibieron unas ocho veces, e incluso sabía que su mujer había sido fruto de una noche de pasión el día de fin de año. Por si eso no fuera poco, Nabiki le había mandado a su hermana el libro del Kamasutra como regalo retrasado de bodas. Tener todos estos "ojos" pendientes de ellos no ayudaba para nada, al revés, ellos querían y sabían que algo tendría que pasar, pero toda esa coacción los tiraba para atrás.
La semana pasó rápida en la universidad, Ranma había seguido trabajando en el gimnasio cada tarde y por petición de Akane, Tomohisa les dejó que usaran el gimnasio el fin de semana para poder entrenar, ya que ella después de enfrentarse a la rokurokubi no dejaba de repetir cuantísimas ganas tenía de volver a luchar y aprender nuevas técnicas, después de todo ella también enseñaría en el dojo Tendo cuando terminaran sus carreras. Cuando por fin llegó el sábado el matrimonio fue al gimnasio para atender a la primera y oficial clase de Ranma hacia Akane.
- Bien, a partir de ahora olvídate de que soy yo y no te tomes a mal nada de lo que te diga, todo lo haré para que mejores.
- Está bien Ranma, pero no seas muy duro, sabes que llevo tiempo sin entrenar.
- Lo sé, y se nota.
- ¿Qué insinúas?
- Nada, nada…
- Cómo que nada. ¿A caso me estás llamando gorda?
- No he dicho que estés gorda, pero no estás tan tonificada como antes.
- ¿Perdona?
- No si ahora estás mejor, pareces menos marimacho.
- Eres un idiota…
- Bueno señora Saotome, cuando se deje de tonterías empezaremos en serio – dijo el pelinegro cambiando su semblante a uno más profesional.
- No digo tonterías Ranma.
- No, cuando hable conmigo refiérase a mi como sensei, o Ranma sensei como mucho.
- ¿En serio jugaremos a esto?
- No es un juego, yo me tomo muy en serio las artes marciales, y usted también debería.
- De acuerdo…
- De acuerdo… - continuó Ranma moviendo sus manos para que ella acabara la frase.
- De acuerdo, sensei – siguió Akane rolando los ojos con fastidio.
Ranma no supo por qué pero al escuchar a la peliazul llamarlo sensei se le erizó la piel, sin embargo él estaba ya en su papel de profesor y no dejó que aquello lo perturbara demasiado. Comenzaron calentando levemente con unos estiramientos de lo más básicos para desengranar sus músculos. Una vez Ranma creyó que ya era suficiente le pidió a su alumna que lo atacara para ver a qué nivel estaba. Akane empezó a perseguir a Ranma lanzando patadas y puñetazos a diestro y siniestro, pero su profesor hábilmente conseguía esquivar y adivinar todos sus movimientos. Estuvieron así unos diez minutos hasta que ella paró algo humillada y agotada a tomar aire.
- Eres rápida, ágil y tienes fuerza Akane, pero no controlas tus golpes.
- ¿Qué quieres decir?
- Que no piensas lo que haces.
- Claro que pienso lo que hago, si no no lo haría.
- No, verás, yo hablo antes de pensar y por eso siempre me pegas o te enfadas, ¿verdad?
- Sí, porque eres un bocazas.
- Pues tu problema es muy parecido, lanzas los golpes sin pensar. Ves a tu contrincante y lanzas patadas a ver si le das.
- Eso no es cierto, a Kuno le daba siempre.
- Kuno corría a abrazarte, era un objetivo fácil.
- Bien, ¿y qué propones?
- No te fijes en dónde estoy en el momento en que vayas a lanzar tu golpe, concéntrate en dónde estaré cuando me golpees. ¿Entiendes?
- Ah, claro. Vale, lo tengo, lo tengo – dijo ella animada.
Volvieron a empezar, esta vez Akane tomó en serio los consejos de su esposo y por fin parecía que sus golpes empezaban a acercarse a Ranma, sin embargo impactar con su cuerpo no sería tarea fácil, él era sin ninguna duda uno de los mejores artistas marciales del mundo.
- Sensei Ranma, ¿cuándo va a intentar pegarme?
- Cuando logres darme una sola vez.
- Oh vamos… como mínimo enséñame alguna técnica para que me acerque más a ti.
- Bien, pero ésta te llevará unos tres o cuatro días dominarla.
- No hay problema.
El de la trenza se colocó frente a su esposa en posición de ataque, con una pierna más avanzada que la otra y uno de sus puños justo a la altura de la barbilla mientras que la otra reposaba entre su pecho y su abdomen. La peliazul lo imitó pero parecía que no conseguía posicionar los puños de manera adecuada así que él no tuvo más remedio que ir detrás de Akane y desde esa posición coger con suavidad uno de sus brazos para ayudarla a conseguir la colocación ideal. La chica se sonrojó, notaba el torso de su esposo chocar contra su espalda y como sus manos la sujetaban con tantísima delicadeza. Su respiración se agitó, ¿desde cuándo él conseguía ponerla tan nerviosa? Podía sentir el calor de su esposo en su piel, podía oler el aroma de su marido, aquel olor tan masculino que le provocaban unas terribles ganas de girarse y besarlo allí mismo como si no hubiera mañana. Meneó su cabeza de lado a lado, ¿pero en qué estaba pensando? Aquello que su cabeza imaginaba no era típico de alguien como ella, sino de un pervertido como Ranma, quien intentaba llamar la atención de Akane ya que parecía que estaba en otro mundo. La zarandeó para que volviera en sí y cuando por fin ella lo hizo le dedicó una mirada donde se podía ver que él estaba decepcionado.
- Si no piensas aprender nada de lo que te enseñe dímelo, no quiero perder mi tiempo.
- Per-perdona me acordé de algo de la universidad y…
- Akane o estás aquí o estás allí, concéntrate joder.
- Perdón sensei, no volverá a ocurrir – dijo ella con arrepentimiento, no quería defraudar a Ranma el primer día.
- Bien, dejémoslo aquí por hoy te parece, te has esforzado mucho – comentó conciliador al ver los ojitos llorosos de su esposa.
- De acuerdo sensei – finalizó ella sonriéndole al ver que no estaba enfadado y haciendo una reverencia para terminar con la clase, él hizo lo mismo.
…
Después de una merecida ducha y cenar unos deliciosos fideos que habían comprado de regreso a casa decidieron ver una película que daban en televisión. Mientras disfrutaban del film ambos se daban pequeñas caricias a las que cada vez se iban acostumbrando más. Ranma acariciaba el pelo de Akane mientras ella reposaba su cabeza en el hombro de su marido y de vez en cuando le rozaba el brazo suavemente con sus dedos. La película duraba unas tres horas, por lo que terminó bastante tarde. Una vez hubo finalizado la pareja decidió ir a dormir, por suerte era sábado y mañana no tendrían que madrugar.
Como cada noche la peliazul se puso el pijama y cuando estuvo ya vestida dio paso a Ranma para que entrara, él se cambiaba en el baño y así ninguno de los dos tenía que desnudarse frente al otro. Akane se colocó en la cama y después Ranma, normalmente ellos se daban las buenas noches y se ponían de espaldas hasta dormirse, en alguna pequeña ocasión se habían dado un casto beso antes de meterse en la cama, pero esa noche fue como la mayoría de ellas, así que sin grandes cavilaciones se dispusieron a soñar casi rozando sus espaldas.
Pese a que se iban a dormir separados, siempre amanecían juntos, él la abrazaba y ella también, pero nunca lo habían hecho a propósito, sino que era algo que pasaba durante la noche de manera inconsciente y que desde luego disfrutaban en demasía como para fingir enfado por la mañana.
Sin embargo aquella noche Ranma estaba más inquieto de lo normal, no podía dejar de pensar en cómo se había sentido cuando escuchó a su esposa llamarlo sensei. Una simple palabra que dicha por otros no le producía ni frío ni calor pero que cuando salió de la boca de Akane le provocó esa corriente eléctrica que recorrió todo su cuerpo, sintió una incesante necesidad de abrazarla, pero ¿qué pensaría ella si la envolvía a esas horas con sus brazos? Seguro que pensaría cosas que no son, seguro que creería que sus intenciones son impuras y que lo que busca es hacer algo pervertido. No es que eso fuera del todo incierto, ganas no le faltaban, pero por supuesto él sabía controlarse, él era todo un artista marcial y podía controlar sus necesidades vitales a la perfección.
Se movía angustiado por ese pensamiento que no cesaba y Akane lo notó. No sabía qué sucedía, Ranma normalmente se dormía al segundo de taparse con la sábana, pero esa noche lo notaba nervioso.
- ¿Pasa algo Ranma?
- No, nada, sólo no puedo dormir.
- ¿Te encuentras mal?
- No, no, no es nada en serio.
- ¿Seguro? Pareces nervioso – dijo ella preocupada. Él tragó saliva, quizás si se lo pedía… ella no se enfadaría tanto.
- Akane… ¿crees que…? – dijo jugando con sus dedos.
- ¿Si creo qué?
- Podría… yo… ahm… girarme y…
- Y…
- ¿Sipuedoabrazarteparadormirme? – soltó sin apenas respirar rojo como un tomate. Los ojos de Akane se abrieron de repente y el sueño que tenía desapareció por completo.
-Oh, ah, sí claro… - respondió ella escondiendo la enorme sonrisa que sus labios habían formado - ¿quieres que ahm, que me gire yo?
- No, no, queda-quédate así – siguió él tímido. Prefería abrazarla de espaldas, por ahora sería menos vergonzoso.
Con sumo cuidado Ranma se volteó sobre sí mismo y se colocó mirando la espalda de su esposa, con delicadeza avanzó y como si de dos cucharillas se trataran unió su cuerpo al de Akane, su torso contra su espalda mientras su brazo derecho sujetaba la cintura de la chica hasta reposar su mano en el abdomen de ella. Akane se sonrojó al instante, pero con muchísima felicidad decidió colocar su mano encima de la de Ranma y así entrelazaron sus dedos. Él soltó un suspiro en el que se demostró todo su alivio, por fin empezaban a sentirse del todo cómodos en la cama juntos. Ella estaba feliz, nunca se había sentido tan protegida, tan querida, tan como en casa. Sentía que ella pertenecía a ese lugar, que los brazos de Ranma eran todo lo que necesitaba para sentir que ese era su hogar, que él era lo que necesitaba para estar bien y segura.
-¿Mejor? – preguntó ella. Ranma sólo asintió mientras sonreía como un idiota y almacenaba en su memoria ese tan característico olor de Akane, ese que lo volvía loco. – Me alegro. Buenas noches, sensei.
Cuando el pelinegro escuchó a Akane decir eso sus hormonas se dispararon, no supo qué le pasó pero lo siguiente que hizo fue el acto más involuntario que había hecho en su vida. Besó el cuello de Akane. Lo hizo despacio, rozando sus labios con la suave piel de su esposa, como si estuviera besando el pétalo de una delicada rosa, ella tragó saliva, no se esperaba aquello, su vello se erizó y su corazón empezó a latir con extremada rapidez. Él cerró los ojos esperando un gigantesco golpe, pero nada de eso llegó. Ella estaba demasiado sorprendida como para moverse, esa sensación era totalmente nueva, Ranma le había besado el cuello en la cama, a oscuras mientras la abrazaba por la espalda.
Oh por kami-sama, ¿por qué no lo golpeaba? Si eso era lo más normal del mundo. Cuando él se percató de que nada sucedía, y juntando todo el valor que pudo se decidió a repetir esa acción que tanto le había gustado. Se acercó más al cuerpo de Akane y posó de nuevo sus labios sobre el cuello de la peliazul, la embriaguez de su aroma, la suavidad de su piel, el amor que ella desprendía, Ranma no tendría nunca suficiente de todo aquello. Akane dejó de respirar al instante, todo aquello que Ranma le estaba provocando era algo que no entendía, se sentía mareada, como si flotara, su mano apretó con fuerza la de Ranma involuntariamente, definitivamente estaba disfrutando de aquello mucho más de lo que le gustaría reconocer. Sin embargo el camino de los besos que su esposo estaba trazando iba subiendo hacia su oreja, y fue entonces cuando notó que su cuerpo se estaba calentando más de lo normal, notó que empezaba a sentir un deseo que nunca antes había sentido, algo creyó que siempre sería ajeno a ella. Aprovechando el agarre de Ranma y con miedo, sujetó con fuerza el brazo de su esposo y lo lanzó contra el armario. Sin saber por qué había hecho eso salió corriendo de la habitación hacia el comedor.
Ranma tendido en el suelo parpadeaba como si todo lo que acababa de pasar no fuera con él. ¿Pero qué diablos le había picado? ¿Cómo se atrevía a besar así a su esposa si aún le daba miedo y vergüenza darle un pico de buenas noches? Salió del trance en el que había entrado, empezaba a apreciar que el cuerpo de su esposa se le hacía mucho más apetecible de lo que nunca se había atrevido a admitirse. Definitivamente ahora ella tenía todos los motivos del mundo para llamarlo pervertido. Suspiró con valentía para ir a ver cómo estaba su mujer, así que recompuesto del susto se adentró hacia el comedor donde la vio en el sofá a punto de encender la televisión.
- No abras la tele a estas hora sólo hacen teletienda y porn… - no tuvo tiempo de terminar su frase porque unos escandalosos gemidos se adueñaron del lugar. Akane se sonrojó a más no poder y apagó rápidamente el aparato - ¿Qué te pasa? – preguntó él rascándose la nuca.
- Nada. De repente ya no tengo sueño – decía ella con nerviosismo.
- ¿Pero si hace un rato te dormías viendo la peli?
- ¿Sí? Pues ya no, tu ve a dormir yo me quedaré un rato aquí.
- Oye… lo que ha pasado…
- ¡Nada! No ha pasado nada. Ve a dormir – repitió ella alterada.
- Yo tampoco tengo sueño ya. Voy a dar una vuelta.
Ranma salió por la puerta y Akane corrió hacia ella para decirle que no lo hiciera, pero como siempre él fue demasiado rápido. La peliazul empezó a preocuparse, ¿lo había arruinado todo? Era normal que él quisiera algo más que unos simples besos en la boca, era un chico maduro y ella era su esposa, por supuesto que él querría ir avanzando, hasta ahora no la había forzado a nada, al contrario, iban a un paso pausado, quizás demasiado para él. ¿Sería posible que él se hubiera ido a ver a otra? Si ella no lo satisfacía… quizás él buscaba desahogarse con otras. "No, no, no" se repetía a sí misma. Ranma era un buen chico, muy buen marido, tenía sus cosas y sus defectos pero siempre la había tratado con mucho respeto en ese aspecto. Pero para ella era demasiado extraño pensar que el muchacho que tantas veces le había llamado marimacho, poco femenina, nada sexy y pechos planos tuviera algún interés sexual en ella. Pero estaba claro que las cosas ente ellos habían cambiado, incluso ella había cambiado. ¿Qué fue aquello que sintió cuando Ranma le besó el cuello? Nunca había notado nada así en su organismo, ese deseo de amarlo con toda su alma, ese deseo que de que él siguiera besándola, se sonrojó al extremo al pensar en eso y se tapó la cara con el cojín que tenía en el sofá. Demasiadas nuevas sensaciones. ¿Pero y él qué pensaría de todo esto? Estaría enfadado porque lo había golpeado? ¿Decepcionado quizás? ¿Frustrado? Habían avanzado demasiado como para cargárselo ahora por una tontería así, tan sólo habían sido cuatro besos. Las horas pasaron y Ranma no regresaba, Akane estaba muy preocupada por su marido. ¿Dónde habría ido? ¿Y si se hubiera encontrado con Shampoo o Nanami? ¿Y si le ha pasado algo malo? Empezó a ponerse nerviosa al no saber qué sucedía hasta que finalmente él entró por la puerta.
Ella corrió hacia él y él le ofreció una bolsa con tres mochis mientras le susurraba perdón cabizbajo y se dirigía hacia el sofá. Ranma estaba avergonzadísimo por lo que acababa de hacer, ni él mismo se reconocía, sabía que quería ir más allá con ella, ya se había encontrado mirando sin querer sus pechos más de una vez o imaginándose qué pasaría si volvieran a besarse como en el lago, pero atreverse a besarle el cuello de noche en la cama era algo muy atrevido y vergonzoso.
- ¿Qué es esto? – preguntó Akane dudosa.
- Tus mochis preferidos, son para disculparme.
- Pero… la única tienda que los tienen a estas horas está en la estación, está muy lejos.
- Lo sé, por eso tardé tanto.
- Oye Ranma no… no…
- No me digas nada por favor Akane – siguió él sin mirarla – hoy dormiré en el sofá. Tú puedes volver a la cama.
- Pero… yo…
- En serio, no lo hagas más incómodo por favor.
Ella asintió y se retiró. Entendió que Ranma estaba enfadado con ella por lanzarlo de esa manera contra el armario, cuando en realidad lo que él estaba era confundido, por cómo ella había actuado y sobre todo por cómo lo había hecho él. Akane repasó mentalmente todo lo sucedido, no entendía por qué él le había traído esos mochis que tanto le gustaban si estaba disgustado con ella, ¿sería que… quizás… él estaba arrepentido de haberla besado? ¡Claro! Qué idiota había sido, el pobre estaba avergonzado de lo que había hecho. Pensó y pensó cómo podía solucionar aquella difícil situación, así que como no se le ocurría nada adecuado optó por simplemente ir hacia el comedor y tumbarse en el sofá junto a Ranma. Él la miró desconcertado, ella escondió su cabecita en el pecho de su esposo y casi en un murmuro susurró.
- Lo siento, me asusté – el pelinegro se mordió el labio impotente, había asustado a su mujer, cómo podía ser tan bruto.
- Lamento mucho haberte asustado – dijo colocando su mano con cuidado encima la cabeza de la peliazul.
- No, no, no, no entiendes. No me asusté de ti.
- ¿Eh? ¿Entonces de qué? – preguntó curioso.
- Lo que pasó, ahm, no me lo esperaba y bueno pues… la sorpresa me hizo, uhm, sentir cosas que no había sentido nunca y ahm, al no saber qué era pues me asusté y como has dicho hoy en el entreno actué antes de pensar y te lancé y lo siento mucho – acabó diciendo acurrucándose aún más contra él.
- Oye Akane, no tienes que disculparte, no fue culpa tuya… yo no debí… no pienses que soy un pervertido no… no tenía ninguna intención de, bueno… ya sabes…
- Ranma… esto, uhm, no me molesta que seas ahm, así más cariñoso conmigo… sólo… te pido un poco de paciencia…
- En-entiendo – respondió él comprendiendo que ella aún no quería ese tipo de relación.
- ¿Te-te importa? – preguntó dudosa refiriéndose a si le importaba esperar un poco más.
- No, claro que no… si es lo que quieres, por mi bien.
- Gracias Ranma – ella le dio un rápido beso en los labios. Él desconcertado correspondió al beso y le ofreció la mano levantándose.
- Mejor vayamos a dormir a la habitación, aquí no cabemos.
- Tienes razón.
- Prometo portarme bien.
- ¡No seas tonto! Sé que lo harás.
Ambos se dirigieron a la habitación y se acostaron en la cama, Ranma estaba demasiado cohibido por todo lo acontecido así que no se atrevió a abrazar de nuevo a su esposa. Se tumbó y tapó colocándose de espaldas a ella como siempre había hecho. Suspiró desganado, desde luego con lo bien que había empezado la noche y ahora terminaba de esta manera tan rara, con ellos nunca se sabía cómo iba a acabar todo. Deseó poder sentir de nuevo el cuerpo de Akane junto al suyo, pero sabía que por ahora tocaría esperar a que ella estuviera preparada. Quería volver a sentir que podía protegerla de todo, pero su prioridad era que ella estuviera segura de que podía sentirse a salvo con él, que él nunca haría nada para lastimarla. Ella notó que estaba tenso y quiso asegurarse de que no retrocedían ni un paso, ¿por qué todo tenía que ser tan complicado? Así que para que él acabara de pillar que ella no le tenía miedo se giró y lo abrazó con todas sus fuerzas. Acomodó su cabeza en la espalda de Ranma y con sus brazos rodeó la cintura de su esposo. Sujetó con fuerza el pijama del pelinegro como si tuviera miedo de perderlo, agarrándolo con firmeza arrugando el tejido, él sonrió, por fin ella le dejaba claro que algo de contacto físico no era un problema, quizás todo lo que ella necesitaba era más confianza consigo misma, y eso para él no era ningún problema, estaría con ella toda la vida, estaba dispuesto a esperarla el tiempo que hiciera falta. Imitando la acción que horas antes ella había hecho cogió con sus dedos los de su esposa y le dio un suave, conciliador y protector beso en el torso de su mano.
- Buenas noches, marimacho.
- Buenas noches, pervertido.
CONTINUARÁ
….
¡Hola! Y regresaron al apartamento de una habitación. Este capítulo es de los primeros que escribí, bueno la idea de esta escena es una de las que me hizo hacer este fic. Siempre pensé cómo sería la primera reacción de Akane cuando sintiera algo de deseo por Ranma, y cómo reaccionaría él la primera vez que se atreviera a hacer algún movimiento atrevido en la cama. En definitiva, cómo sería su primer contacto íntimo real, lleno de cariño pero también de dudas y malentendidos XD Espero que lo hayáis disfrutado, yo lo disfruté mucho.
Again and again, millones de gracias por seguir la historia, ahora ya puedo confirmar que quedan cinco capítulos y habrá terminado, me da pena, pero todo tiene que llegar a su fin. Os agradezco enormemente que lo leáis, que lo sigáis, que comentéis y que me deis vuestra opinión, vuestro apoyo es muy importante :) GRACIAS Y MIL VECES GRACIAS.
¡UN ABRAZO ENORME PARA TODOS!
blast015: ¡Hola! Pues hoy mismo. Gracias por comentar :)
Kawaii-Desu: ¡Hola! Cómo me alegra que disfrutaras del capítulo anterior, la verdad es que ya tardaba en aparecer mi querido Mousse, jaja. Ohh que pusieras sonrisa de enamorada es buena señal, es que son tan monos estos dos… ¿Te gustó este capítulo? Empiezan a indagar en sus deseos y a comprender que necesitan un poco más el uno del otro :P ¡Un abrazo!
noemib: Bonica! Què tal? M'en alegro molt que et semblés com una ova el capítol anterior, això és tot un "halago". Com veus per fi tornen al apartament, bé canvien al d'una habitació. Haig de reconeixer que lo de l'armari a mi m'ha passat jaja, compartir armari per mi és del més complicat. T'ha agradat com estan aprenent a conviure i a dormir juntets? Espero que sí. Per cert vas encertar en lo d'entrenar junts! Una abraçada enorme i com sempre mil gràcies pel teu recolzament :)
Yahiko Saotome: ¡Hola Yahiko! Jajaja pues sí, a ver qué pasa con Mousse, entre Nanami y Shampoo va servido. Espero que disfrutaras de este capítulo. Un abrazo.
eliza tendo: Jajaja, gracias por comentar Eliza, me encanta ir leyéndote por aquí :)
serenitymoon20: Como ves la confianza entre estos dos va en aumento, espero que disfrutaras del episodio. Me alegra que seas adicta a mi fic :P intentaré ir subiendo con regularidad (ya que sólo quedan 5 capítulos más) para que no se te haga muy amarga la espera :( ¡Saludos!
JHO: ¡Buenas! Muchas gracias por tus palabras, me alegra que no esperaras el giro de Akane dejando claro a Ranma que no permitirá que vuelva a negar sus sentimientos. En cuanto a los familiares Tendo/Saotome sólo te puedo decir que en nada tienen un capítulo dedicado a ellos jaja, espero que lo disfrutes cuando llegue :) Y sobre cuánto falta, pues sólo 5 capítulos más :) ¡Un saludo!
Snorlax 345: ¡Snorlax querido! ¿Por qué me odias tanto? jajaja, lo pasé mal cuando dijiste que habías odiado alguna parte del fic, menos mal que luego vi que era broma, me quité un gran peso de encima. Me tomo muy en serio tu opinión así que no juegues más con mi delicado kokoro please XD
¿Cómo sigue el problema del pc? ¡Un abrazo enorme, espero que disfrutaras de su primer acercamiento íntimo!
Anna Gabriela: Ohh Anna, qué ilusión que el anterior fuera uno de tus capítulos preferidos, me alegra mucho porque me costó escribirlo y así se ve compensado el tiempo que dediqué, así que gracias :) Pobrecito Yû, le durará rato la broma del hechizo jaja. Espero que te gustara también este cap. ¡Un abrazo!
CarlosKelevra88: Jajaja entiendo que te sorprendieras por la aparición del monstruo, pero es que me puse a releer el manga y vi que es lo que le faltaba a este fic para que no se separara demasiado del mundo de Rumiko XD Así que tú apuestas por la pareja RyanxShampoo? jajaja ya queda poco para ver con quien se queda Nanami, igual el pingüino al final se decanta por ella… uh ya se verá.
Ohhh me ha hecho mucha ilusión que dijeras que como souvenir te conformas con que siga escribiendo, ha sido un detalle de tu parte ^^. A mi me encantan todas tus historias (las que he podido leer, las que no he podido aún seguro que también me gustarán). Tengo pendiente Un Camino Diferente, mañana lo leo fijo, aunque me da miedo que no sea un RanmaxAkane XD ya habrás visto que soy una ferviente defensora de esta pareja. ¡Un abrazo enorme!
litapaz: ¡Muchísimas gracias por tus ánimos! Me alegra que te gustara como Akane dejaba las cosas claras a Ranma en el anterior capítulo, espero que disfrutaras de este también. ¡Un abrazo!
Akai27: ¡Akai27! Hola, muchísimas gracias por tu comentario, me encanta leerlos y ver como disfrutas con el fic. Sé que aún tengo que mandarte un PM pero créeme que he estado súper ocupada :( Como ves la complicidad entre Ranma y Akane va avanzando a su manera jaja. Por fin empiezan a entrenar juntos y a habituarse a vivir en un piso normal para un matrimonio.
Tendremos que esperar un poquitín para ver qué pasó con Mousse y Shampoo… ¿crees que la venció? Espero que te gustara este capítulo, yo creo que marca también un momento muy importante en su relación :) Un abrazo enorme y nos seguimos leyendo.
deliza22: ¡Oh muchas gracias por la enhorabuena amiga! jajaja nuestro suculento Ranma se está haciendo todo un hombre, y ahora ya empieza a no saber controlar sus alocadas hormonas. Yo también me sonrojo sola cuando imagino las escenas "cursis" "románticas" de Ranma hacia Akane, me encanta porque la mayoría las hace de manera inconsciente jaja. ¡Acertaste! Ahora empiezan a entrenar juntos, Ranma como sensei (jujuju) y parece que a Akane eso le afecta más de lo que querría jaja, pero como resistirse a semejante profesor XD
Muchísimas gracias por tus ánimos, me llegaron igual que la genkidama, si es que pasarse por aquí y leer comentarios como los tuyos me alegran sobremanera. Ahora ya estoy a tope con las pilas recargadas. ¡Un abrazo enorme!
Sobolalliv: Ohh como me alegra que te enamoraras un poquitito de este Ranma, la verdad es que lo está haciendo todo tan correctamente a su manera que es un amor. En este capítulo espero que también te enamorara aún más jaja, tan tierno preocupado por haber asustado a Akane… Muchas gracias por tus palabras, me sonrojé yo también al leer que soy una genio (aunque no lo crea) jaja, ¡Gracias! Un abrazo enorme.
Amy Saotome Tendo: Muchas gracias por tu comentario Amy, espero que te gustara este capítulo también, siguen avanzando poco a poco, a su manera :) Tengo pendiente leer tu fic, espero encontrar ya tiempo para ponerme al día. ¡saludos!
Amigo: ¡Amigo! Me alegra que te gustara el capítulo anterior, ya había tardado en aparecer Mousse, uno de mis personajes preferidos. Queda por ver si al final vence a Shampoo o no… y si no lo hace qué hará… ¡Un abrazo!
Sofia Saotome: ¡Hola Sofia! Muchas gracias por tu comentario :) No sé si soy una genia jaja, pero te aseguro que no dejaré a medias la historia, de hecho le quedan 5 capitulines y se habrá terminado. Espero que los disfrutes!
devi2791: De nada, me encanta poder responderos a los comentarios, qué menos ya que os tomáis el tiempo dejando vuestra opinión :) Como ves el acercamiento como pareja va viento en popa, a su manera, pero hacia delante :) ¡Saludos Denisse!
annabelgonzalez92: jajaja me encantó tu comentario, ojalá pudiera mandarlo a alguien para que lo plasmara en un cómic, me encantaría, o ojalá supiera dibujar yo para poder seguir con el manga jaja. Gracias por creer que se parece a la historia de Rumiko. ¡Un abrazo!
SaeKodachi47: Sae (¿puedo llamarte así) amiga mía! Ya estoy del todo recuperada, yuhu, con las pilas a tope para poder seguir con la historia. Gracias por decir que te gusta mi manera de narrar acción, es algo que siempre pensé que no se me daba bien jaja, así que me has alegrado un montonazo. Ahora mi asignatura pendiente es el lemon… no creo que nunca me atreva a narrar nada demasiado subido de tono, pero un poco de ácido lemoncídico será necesario en algún momento de la historia, espero saber hacerlo bien. Odio el lemon vulgar o sin sentido alguno XD ¿Ya sabes cuándo sale tu historia? Muero por leerla y más tras el spoiler jaja. Yo he decidido que al finalizar este fic me tomaré un mes o un par de descanso para publicar la nueva historia, no quiero hacerme pesada por estos lares jaja.
Un abrazo enorme, espero leerte pronto y ver qué te pareció este primer acercamiento íntimo en la cama :O Muak.
IBM-MATH: ¡Hola! Uo boda entre Mousse y Shampoo… esto lo veremos, quizás no la venció jaja. Me alegra que te gustara el capítulo anterior, espero que este también. ¡Saludos!
Haruri Saotome: ¡Haruri! ¿Cómo estás? Pues me alegra mucho que te gustara el anterior capítulo, ¿este también? Tengo ganas de ver qué te pareció el acercamiento nocturno entre nuestra pareja protagonista jaja. ¡Un abrazo!
