Akane había llegado ya a casa, llevaba un buen rato arreglando todas sus cosas para el partido de tenis que tenía la siguiente mañana. Se había duchado, había preparado la cena y algo que no paraba de hacer era dejar de mirar el reloj. Ella le había pedido a su marido que la llamara cuando hubiera hablado con Ukyo, pero las horas pasaban y él no daba señales de vida. Esperaba que todo hubiera salido bien, la peliazul sentía cierto aprecio por la joven cocinera, había llegado a considerarla su amiga en ciertas ocasiones, pero la rivalidad que Ukyo sentía hacia ella por Ranma había impedido que se acercaran más. Aunque ella no era como Shampoo tampoco acababa de fiarse de Kuonji, después de todo ella también llevaba muchísimos años prometida con Ranma y pese a que nunca había intentado nada tan descabellado como las pociones de la amazona sí que se había aprovechado en ciertas ocasiones de Saotome, como cuando usó la bandita del amor y Ukyo, así como la china, prepararon el papeleo para casarse con él contra su voluntad. O como olvidar la vez en la que ella preparó la excursión al túnel del amor para que Akane y Ranma discutieran y rompieran su compromiso. Definitivamente Ukyo tampoco era trigo limpio. Lo que peor llevaba Akane era que su marido sintiera tanto afecto por ella, era evidente que su amistad era importante para su esposo, y ella sabía que de todas las pseudo-prometidas que tenía Ranma, la que hubiera tenido más posibilidades de enamorarlo hubiera sido Ukyo. Sin embargo, finalmente, Ranma se casó con la Tendo.

Se sentó en el sofá inquieta, no paraba de mover las piernas arriba y abajo mientras apretaba con rabia el cojín, por suerte no se mordía las uñas porque sino ya no le quedaría ni una. Por suerte las cosas habían cambiado y él le había demostrado cuan importante era durante el viaje aquel fin de semana donde dejó claro a todo el mundo que su mujer era ella, incluso rechazó a Shampoo y Nanami besándola en frente de todos sus amigos. ¿Qué más podía pedir?

Pero seamos realistas, Akane es como es y aunque confiara en su marido una pequeña parte de su celosa cabecita no dejaba de repetirle "y si…"

Cuando el reloj marcó las nueve de la noche no resistió más y llamó a su casa.

- ¿Diga?

- Hola Nabiki onee-chan.

- Akane-chan, ¿Dos veces en un día? Si no está Ranma papá me ha dicho que no llamas ni una vez a la semana.

- Bueno, es que… tengo que decirle algo importante.

- ¿Que lo amas y echas de menos y que la cama está muy vacía sin él?

- Oye, ¿tú no deberías estar en la universidad? No me puedo creer que aún te metas así en mi vida.

- Discúlpeme señora Saotome, tengo libre esta semana, los exámenes empiezan en breves y nos han dado fiesta y me he dicho ¿por qué no molestas a tu hermanita y cuñadito como en los viejos tiempos?

- Bueno, ¿me lo pasas o no?

- Ranma no está, creo que dijo que iba a ver a Ukyo.

- Mmm ¿Hace mucho de eso?

- Pues quizá horas.

- Ah…

- Akane si quieres mandaré a alguien para que espíe a Ranma, si te está siendo infiel te devuelvo la llamada, serán sólo 1000 yenes.

- Ranma no me está siendo infiel. Confío en él, es mi marido Nabiki, ¡Madura de una vez! – dijo intentando sonar segura mientras apretaba los puños frustrada.

- ¿Qué yo madure? Yo no soy la que llama preocupada porque su maridito se ha ido a ver a su ex.

- Déjalo, no entiendes nada, no es que no me fíe de él, no me fío de Ukyo y de sus trucos sucios, sé que Ranma no haría nada que me hiciera daño, pero Ukyo… ella puede haberle hecho algo. Y sí, estoy preocupada por mi esposo Nabiki, ríete todo lo que quieras. Estoy harta de todo esto, de que todos os entrometáis.

- Perdona hermanita no quería molestarte, sólo bromeaba… en el fondo me alegro de que os vaya bien a ti y a Ranma, en serio. Me apena que mis ganancias vayan cayendo en picado, pero ya encontraré con qué enriquecerme – Nabiki habló sorprendida, parece que alguien había cambiado a su hermana pequeña y la había convertido en toda una mujercita.

- Igual deberías centrarte solamente en tu carrera… Bueno cuando llegue dile que llamé.

- Tranquila, seguro que se ha entretenido por el camino o la charla con su amiga se ha alargado, no será fácil tener que lidiar con algo así. Le avisaré en cuanto regrese.

- ¿Entonces aceptas Ran-chan? ¿Dejarás a Akane por la cura? – dijo Ukyo agarrando firmemente la vasija.

- Yo… - dijo él poniendo una voz de lo más seductora.

- Ranma… - susurró ella dejándose seducir.

- Ukyo yo… y tú… - seguía él con la voz más sexy que jamás había usado acercándose lentamente hacia ella.

El chico entrecerró sus ojos y la miró profundamente. Ella se dejó llevar y cerrando los ojos aproximó su rostro hacia el de su exprometido. Se estaban arrimando de manera peligrosa, sus labios estaban a punto de rozarse, los brazos de Ranma se levantaron, con la mano derecha agarró la cintura de Ukyo sólidamente y con la otra…

- ¡Ja! ¡Ya es mía! – gritó el de la trenza mientras le arrebataba la vasija a su amiga en un rápido movimiento.

Sin pensárselo dos veces se lanzó el agua por encima, no podía creerlo, tanto tiempo ansiando este momento y por fin había llegado. No esperó más, no quería que esta vez fuera como todas las otras y todo terminara siendo una mala pesadilla. Tantísimas veces había estado tan cerca de conseguirlo, aquí no estaba Happosai para beberse su salvación, ni Akane metida en ningún lío que le impidiera bañarse en este tan preciado líquido, ni el maldito príncipe Toma iba a arruinarle este magnífico minuto.

Bajó los párpados para interiorizar lo que acababa de ocurrir, suspiró hondo y relajó sus manos. Sintió como una extraña felicidad recorría su cuerpo. Estaba curado, no más cambios ni transformaciones, por fin podía sentirse un hombre al cien por cien. Por fin podría sentirse orgulloso de estar al lado de Akane sabiendo que ella no podría llamarlo nunca más fenómeno. Por fin podría decirle a su madre que él era un hombre entre hombres. Estaba fascinado, no quería que el instante terminara, hasta que Ukyo empezó a reír.

- ¿Qué pasa? – dijo él desconcertado abriendo los ojos.

- Ran-chan, ¿Cuánto hace que nos conocemos? ¿Crees que no sabía que intentarías algo así? El agua de Jusenkyo la tengo escondida en un lugar que nunca adivinarías, esta era sólo agua del grifo – confesó señalando la vasija.

Ranma bajó su mirada y efectivamente comprobó como su trenza ahora lucía pelirroja y sus pectorales se habían convertido en dos voluptuosos pechos.

- ¡No, no, no! ¡Maldita sea! – dijo ablandando sus brazos con desanimo y escondiendo la cara bajo su flequillo.

- Entonces, ¿quieres la cura?

- ¡Claro que la quiero! – gritaba Ranma frustrada.

- ¡Lo sabía Ran-chan! No la amas tanto como dices, tus padres te han comido la cabeza, por la cura estás dispuesto a dejarla.

- ¡No es eso!

- Claro que sí, te han metido tanto en el cerebro que ella es tu prometida que te lo has creído. Ran-chan, sabes que hacemos buena pareja, nos conocemos desde hace mucho, cocino bien, y soy buena artista marcial. Sólo… tu sólo deja a Akane y te daré el remedio de verdad.

- No Ukyo, no haré eso, no le puedo hacer eso a Akane, ella es mi esposa y no sólo porque nuestros padres nos obligaran.

Con aquello Ukyo había tenido suficiente, Ranma no la amaba, nunca lo había hecho. Ella sabía que lo que más ansiaba el pelinegro era su cura, y si estaba dispuesto a rechazarla para no perder a Akane, eso significaba que su corazón tenía ya una dueña, y esa no era ella. Le dolía horrores tener que aceptar esta derrota, había hecho cuanto podía por hacerle entender que ella era la esposa que merecía, que ella lo amaría como nadie lo había hecho, pero siendo sincera consigo misma, ella siempre supo que Akane había ganado esta pelea. Necesitaba escuchar de su boca que no tenía nada qué hacer, que todo había terminado y que era momento de que ella pasara página y avanzara con su vida alejada de su querido Ran-chan.

- Sé sincero, siempre fue ella, yo nunca tuve ninguna posibilidad ¿verdad? – preguntaba la cocinera empezando a llorar.

- U-chan, tienes mi amistad, siempre la has tenido y siempre la tendrás, pero no puedo ofrecerte nada más que eso. Entiendo que no quieras darme la cura después de esto, pero no tires el agua, Mousse, Ryoga, mi viejo o Pantimedias Taro podrían usarla.

Ranma sopesó bien sus palabras, incluso se sorprendió de su repentina bondad, sabía que Ryoga o Mousse serían mucho más felices con la cura, su padre… su padre seguramente viviría mejor siendo un panda, y a Pantimedias Taro posiblemente le gustara más su transformación que su aspecto humano. En cuanto a él, él ya tenía a Akane y con eso le bastaba. Sonrió de manera ególatra al pensar que realmente era un hombre excepcional. Desde luego Ranma no necesitaba abuela para sentirse bien.

- ¿Estás dispuesto a renunciar a esto y además darle la oportunidad a otro para que se deshaga de la maldición?

- No soy el único maldito con estas transformaciones, todos merecemos curarnos, si no soy yo que sea cualquiera de los otros hombres que cayeron en Jusenkyo. Soy demasiado buena persona, deberían darme un premio, un Nobel o algo…

- Eres un gran chico Ran-chan, y aunque me duela, puedo ver lo mucho que significa para ti Akane, me lastima aceptarlo, pero ya estáis casados y yo no puedo hacer nada más por recuperarte. Este ha sido mi último intento…

- Siento todo lo que nuestro compromiso te ha ocasionado U-chan, en serio.

- Yo lamento que nunca sintieras lo mismo que yo. Sin embargo nuestra amistad sigue siendo importante para mi – dijo secándose las lágrimas intentando sonreír.

- Para mi también. Espero que perdones a mi viejo por lo del carro de tu padre… cuando pueda te devolveré todo lo que costó.

- Nah, no hace falta, con que vengáis de vez en cuando a visitarme me doy por satisfecha.

- Eso no lo dudes, Akane y yo vendremos siempre que podamos.

- No puedo decirte que te esperaré para siempre, pero si nunca te repiensas lo de Akane-chan y estoy soltera, recuerda que mis okonomiyakis son los mejores de Japón – dijo bromeando colocándose el delantal.

- Del mundo diría yo – respondió conciliador.

- ¿Quieres uno? Te prepararé tu preferido.

- Claro.

- Por cierto, te debo un regalo de boda, y creo que tengo el adecuado.

Después de comerse un delicioso okonomiyaki y recordar por qué los había echado tanto de menos decidió regresar hacía la casa de los Tendo. Estaba contento por como había terminado todo con Ukyo. Ranma no era un chico con muchos amigos, no con muchos con los que tuviera recuerdos de su infancia, así que Kuonji era la única que lo transportaba a aquellos días donde a pesar de los duros entrenos de su padre podía jugar o conversar con alguien que no fuera su viejo. Recordaba varios críos a los que había conocido en distintas ciudades, con algunos había jugado un día, con otros tan sólo algunas horas y con pocos unos días. Ukyo era con quien había compartido más tiempo sintiéndose un niño normal, haciendo las cosas que un chiquillo de 6 años debe que hacer. Por eso él no quería perderla, por eso él se sentía culpable por haberle creado falsas ilusiones, y sobre todo por haber sido el causante del robo de su parada de okonomiyakis. Nunca vio a la chica como una posible novia en realidad, la encontraba guapa, simpática y en el fondo buena persona, pero simplemente no estaba hecha para él. Crecer creyendo que ella era un muchacho tampoco ayudó a que su relación se tornara romántica.

Esperaba que todo lo que se habían dicho fuera verdad, que siguieran manteniendo una buena amistad y que ella se olvidara de su compromiso y de intentar salir con él.

Llegó a casa de su suegro con ganas de llamar a su esposa y explicarle que todo estaba bien, que por fin ya no tenían a nadie más intentando separarles, sin embargo prefirió reservarse todo lo relacionado con el chantaje y el agua de Jusenkyo, eso no haría más que enfurecer a su muy celosa señora. Hablaron largo y tendido, parecía que hacía meses que no conversaban, él le explicó con detalle la pelea con Kuno, era de lo que se sentía más orgulloso, poder decir que después de muchos dolores de cabeza Tatewaki Kuno Rayo Azul del Furinkan había prometido dejarles en paz. Akane sonreía con cada palabra que escuchaba salir de la boca de su marido, estaba sola en el apartamento, pero oír su voz la reconfortaba considerablemente. Comentó muy por encima que sus padres le habían tendido una trampa y que no tenía nada que firmar, "sólo querían explicarme cómo continuar con el dojo de manera efectiva" dijo prefiriendo no entrar en detalles de la bochornosa clase sexual que le habían ofrecido. Por último habló sobre su charla con Ukyo, le dejó claro que habían quedado en ser buenos amigos y que la cocinera le pidió que ambos fueran a visitarla de vez en cuando. La peliazul sintió lástima de Kuonji, si las cosas hubieran sido al revés, si ella fuera la prometida rechazada su corazón estaría hecho trizas, pero sabía que la cocinera era una chica fuerte y que seguiría adelante y llegaría muy lejos en el mundo de la cocina, pues era una de las mejores chefs que jamás había conocido.

A los dos les costó colgar, pero finalmente lo hicieron dándose las buenas noches y Ranma deseándole mucha suerte en su partido de tenis.

Las familias Saotome y Tendo no podían estar más felices, habían escuchado a escondidas toda la plática del joven matrimonio y no pudieron evitar sentir una extrema alegría al descubrir que finalmente su plan de unirlos no había salido tan mal como esperaban. Algunos insultos aún habían formado parte de su conversación pero ellos estaban convencidos de que "quien se pelea se desea". Molestaron a Ranma un poco más, tenía que quedarle claro cómo hacer bebés, sin tener más remedio el de la trenza decidió escuchar algunos consejos del viejo verde, quien sabe, quizás entre totas las tonterías que decía alguna le serviría para satisfacer a su señora. Lamentablemente desechó esa posibilidad rápidamente cuando el hombrecillo empezó a sacar revistas hentai demasiado subidas de tono incluso para los patriarcas Saotome y Tendo. Happosai accedió a esconder los pervertidos magazines a cambio de que Ranma entrenara con él el día siguiente, pues desde su marcha no había podido combatir con nadie, además, ya que era su discípulo más fuerte quería enseñarle una última técnica que le cambiaría la vida. Aunque sabía que seguramente la técnica sería una tontería como una casa, el pelinegro aceptó. Igual tendría que regresar a casa el domingo y no el sábado tal y como le había prometido a su esposa.

Sábado por la mañana Akane estaba muy nerviosa, el partido de tenis que le tocaba jugar era bastante importante, en esta caso su contrincante era una chica que tenía mucha fama, era de una universidad de Tokio y todo el mundo le temía pues no había quien la venciera. Se decía que la velocidad de esa muchacha era asombrosa, que había batido records y que además, era de lo más guapa.

La joven Saotome llegó a la pista una hora antes para poder practicar un poco con Yumiko y Natsuki, ellas iban juntas al club y la ayudaron a relajarse diciéndole que era la mejor y que no había ninguna duda de que ganaría. Nanami se unió a ellas también, su misión hoy era animar a la peliazul, desde el viaje a Nara había decidido ser mejor amiga y dejar a un lado su deseo por Ranma y centrarse en otro muchacho al que no había podido sacarse de la cabeza. Sacó sus pompones, los mismos que usaba semanas antes para alentar al chico de la trenza en sus partidos de básquet y en sus entrenos en el gimnasio con Tomohisa, pero esta vez los empleó para dar coraje y fuerzas a su querida amiga.

Finalmente llegó el momento de librar el partido, Akane entró a la pista de nuevo tras dejar a sus amigas en las gradas y se dirigió al lado izquierdo, unos segundos después una atractiva chica de largo pelo dorado y grandes ojos verdes entró vistiendo un precioso conjunto rosa palo mientras su cabellera se mecía de lado a lado. Su cuerpo era esbelto y alargado, si ella quisiera podría ser una modelo de renombre. Cuando se colocó en su lado de la pista agarró su melena y se hizo una rápida cola de caballo para poder jugar con mayor comodidad. Luego se puso una bonita cinta color violeta para apartarse el flequillo del rostro, sorprendentemente, aquello la hizo lucir todavía más hermosa.

Akane tragó saliva y agradeció a todos los dioses del mundo que Ranma no estuviera allí, desde luego no estaba dispuesta a que ésta también se enamorara de su marido, pero como por eso no tenía que preocuparse en esta ocasión, decidió centrarse en el partido y en cómo vencerla. Cuando apenas quedaba un minuto para que el reloj marcara el inicio del juego, Akane vio a Yû llegar a las gradas y sentarse al lado de sus amigas, sonrió pues pensó que su esposo le había pedido a su colega que fuera a vigilarla. Justo cuando iba a saludarlo, su rival, la preciosa chica de cabellos de oro alzó el brazo y saludó efusivamente al amigo de Ranma.

- ¡Yû-chan! Has venido.

- ¡Buena suerte Jin-chan! – gritó el robusto chico.

Akane abrió los ojos de par en par, la chica con la que le tocaba luchar no era otra que la ex de Yû, aquella a la que le había prometido que se casaría con ella llegado el momento. No quiso pensar mal, pobre chica todavía no había hecho nada malo como para juzgarla, pero es que el séquito de chicos que llevaban camisetas suyas y el aire altanero con el que entró a pista hizo que la joven Saotome sintiera algo de rabia hacia ella. Aunque pensándolo mejor seguramente la rabia venía más dada por la empatía que sentía hacia Izumi, entendía que Yû siguiera enamorado de tal bellezón, pero esperaba que viera que Izu-chan y él hacían una pareja perfecta. Decidió no pensar más en eso y dedicarse a vencerla para que su universidad, la de Osaka, fuera la ganadora.

El partido dio comienzo y Akane tenía clara su estrategia, cansar a su contrincante mediante su saque y su volea. La velocidad que poseía la peliazul raqueta en mano era envidiable, tanto que había perfeccionado sus certeros golpes de manera asombrosa. Todo empezó bien para ella, la euforia de las gradas de su universidad se podía notar con los aplausos que cargados de fuerza hacían eco en sus primeras jugadas. A pesar de eso, no debían subestimar a Jin, quien en pocos minutos demostró de lo que era capaz. Su oportunidad llegó en el siguiente saque, donde consiguió distraer a la joven Saotome con un raquetazo que lanzó la pelota con un efecto especial que distorsionaba la bola haciéndola imperceptible, ésta cayó al suelo y Akane perdió el punto.

Jin levantó la mirada y le regaló a su rival una sonrisa cargada de satisfacción, después desvió sus ojos y le envió un beso a Yû quien contrariado no tenía muy claro a quien debía animar en esta ocasión; al ex amor de su vida o a la esposa de su mejor amigo. En ese instante y contra todo pronóstico, Izumi llegó para presenciar el partido pues Ranma le había comentado que le sabía muy mal no ver a su pareja jugando, así que lamentablemente llegó a tiempo de comprobar que la rubia era algo más que una simple conocida para el grandullón. Sonrió falsamente a su amigo y se sentó justo detrás de él.

Los minutos iban avanzando y parecía que la universitaria de Tokio era como una especie de robot que lanzaba saque directo tras saque directo y siempre estaba en el lugar oportuno para devolver con firmeza la pelota a su oponente. A Akane le estaba costando más de lo que imaginó poder vencerla.

El partido llegó al tie-break y la que empezó a sacar fue Akane, consiguiendo que la rubia reaccionara con un resto de revés a los pies. La peliazul se prometió que no dejaría que esa chica ganara por nada del mundo, y sobre todo no dejaría que la venciera para apoyar a su manera a Izu-chan, quien nerviosa observaba el panorama lanzando disimuladas miradas a Yû, que fascinado por el magnífico juego finalmente decidió disfrutar del espectáculo de manera imparcial.

Akane lanzó uno de sus golpes convirtiendo la pelota en un pequeño misil; certero, rápido y agresivo provocando que Jin apenas lograra tocar la bola de vuelta, finalmente el redondeado objeto cayó al suelo y Nanami sacó sus pompones para celebrar la pequeña victoria de su amiga. Le tocaba sacar a la del pelo dorado, quien con un poco de nerviosismo tras ver en el panel que iba perdiendo mandó la bola justo a la línea. Akane se quejó pues la dieron como válida aunque para ella había ido claramente fuera de pista. Cansada ya de las pequeñas irregularidades que había visto, la exTendo decidió tomar cartas en el asunto y empezar a fusionar sus técnicas de artes marciales con el tenis, así que los siguientes saques fueron decisivos para poder adelantarse de manera exagerada en el marcador.

Usó por primera vez la técnica Golpe de Raqueta Tornado Impactante, donde la pelota llegó hasta la raqueta de Jin destrozándola y provocando consecuentemente que ella tuviera que sustituirla por una nueva. Jin se molestó, esa raqueta era una de sus preferidas, cómo osaba esa niñata romper su más preciado bien, contraatacó con una técnica a la que había bautizado como Pelota Rugido del León usando 10 bolas. Las lanzó todas a la vez a una velocidad vertiginosa que impactaron contra el cuerpo de Akane provocando que ésta cayera al suelo y quedara semi-inconsciente. Yumiko y Natsuki corrieron a socorrerla, pero rápidamente la peliazul se reincorporó y sonrió al ver el poder de su rival, sin embargo su marido, el gran Ranma Saotome la había estado entrenando y eso no fue en vano. Decidida a terminar con todo, escogió una variación de la técnica de la profesora Hinako, el Happo Go En Satsu, adaptándola al estilo que Ranma le había enseñado, donde podía usar cualquier objeto con forma redondeada, y por suerte, la raqueta también servía. La cogió con ambas manos y la apretó con fuerza, concentró su energía y saltando gritó "Happo Raketto Satsu". En pocos segundos Jin se había quedado sin fuerzas y sin energía y apenas podía sujetar la pala. El siguiente punto era el decisivo. Akane lanzó la pelota y tocó la red despistando a su rival. Llegados a este punto y tras cinco sets, con 8-7 a su favor, pudo cerrar el último set con su saque especial. Toda la grada se levantó extasiada por el partido que estaban presenciando, Akane se sentía segura y confiada, Jin sin embargo empezó a notar la desesperación en su cuerpo, miró la raqueta y soltó un bufido con el que reconocía que por primera en muchos años había perdido. Saotome lanzó la pelota con fiereza y determinación, la rubia intentó por todos los medios devolverle la bola, pero con gran pesar falló. Fin del partido. Akane Saotome fue la justa y clara vencedora.

Nanami, Yumiko, Natsuki e Izumi bajaron corriendo a abrazar a su amiga, Akane feliz les devolvió el abrazo y luego se dirigió hacia Jin para felicitarla por lo bien que había jugado.

- Buen partido – dijo Saotome con la intención de estrecharle la mano mientras sonreía.

- Lo mismo digo – respondió ella apartando su brazo con efusividad. Akane la miró extrañada - ¿Qué hay entre Yû-chan y tú? – preguntó la rubia con fastidio.

- Yû-kun es uno de los mejores amigos de mi marido – dijo Akane con satisfacción al dejarla mal.

- Ah, vaya, pensé que quizás…

- Por mi no tienes por qué preocuparte, pero… ¿Puedo preguntarte algo?

- ¿Qué quieres?

- ¿Cuáles son tus intenciones con él? Parece que tú lo dejaste pero de algún modo sigues teniéndolo atado.

- Jajaja, Yû-chan ha estado siempre enamorado de mi, él haría cualquier cosa por mi. Es un gran chico y sus padres tienen mucho dinero, mi intención es disfrutar de mis años de universidad, salir con quien quiera, hacer lo que me dé la gana, y ya cuando quiera sentar cabeza me casaré con él para que podamos vivir de su dinero.

- Eso es… es horroroso.

- Oh vamos, tú tan joven y casada, eso suena a compromiso por interés, será que tú y yo no somos tan distintas – resolvió ella guiñándole el ojo de forma sarcástica.

- Tú y yo no tenemos nada que ver, puede que mi matrimonio con Ranma fuera concertado al principio, pero créeme que yo nunca me hubiera casado con alguien a quien no amo.

- Lo que tú digas, ahora si me disculpas, tengo una cita con Yû-chan, ayer lo llamé para decirle que vendría a su uni y me dijo que quería hablar conmigo.

La peliazul se adelantó y fue a hablar con el amigo de su esposo para pedirle que no fuera con Jin, que saliera con ella y sus amigas a celebrar la victoria, que sabía que a Ranma le haría ilusión que marchara con ellas. Sin embargo el chico tenía claro que quería ir con su ex, aseguró que ya le contaría lo que pasaba, pero que por ahora debía ir con Jin, hacía mucho que no se veían y quería aclarar un tema con ella. Akane se disgustó, y más al ver como Izumi los observaba a lo lejos, pero no pudo hacer más que aconsejarle que se anduviera con ojo, que esa chica no era lo que parecía, él asintió y le dio las gracias por preocuparse por él. Alejándose de la joven Saotome se acercó a Jin y juntos emprendieron camino hacia una heladería.

Después de eso todas las chicas fueron a comer juntas para pasar el día en compañía y de paso festejar el triunfo de la peliazil. Todas estuvieron riendo y haciendo bromas, explicándose secretos y hablando, como no, de chicos. Nanami explicó que el día anterior había estado con Mousse, lo que hizo que todas se quedaran con la boca abierta, especialmente Akane que no se esperaba para nada aquello.

- Veréis, Mousse me gustó desde el momento en que lo vi… esos ojos, esa túnica, ese cuerpo tan bien esculpido y esa larga y lacia melena negra, arg me lo comería.

- Pero no entiendo cómo acabaste quedando con él, si sólo tiene tiempo para Shampoo – cuestionaba sorprendida la joven Saotome.

- La cosa es que como sabes, en Nara él intentó derrotarla por todos los medios por esas leyes amazonas que parecen salidas del Paleolítico. Bueno, vayamos por partes, ayer iba yo tan tranquila por la calle cuando me lo encontré tirado en una esquina, estaba hecho polvo pobre. Tenía moretones por todo el cuerpo y parecía que llevaba días sin dormir, como estaba un poco aturdido y no dejaba de llorar decidí llevármelo a mi piso para que pudiera ducharse y eso.

- Jajaja, sí ya, ducharse dice. ¡Eso se llama suspicacia Nanami sempai! Tú lo que querías era verlo desnudo y… ya sabes – reía Yumiko conociendo las intenciones de su amiga.

- Eso está claro, esa era mi primera intención, pero todo cambió cuando llegamos a casa. Se sentó en el sofá y mientras yo le servía un té caliente me miró fijamente, su mirada era penetrante, me hipnotizó.

- Pero si no puedes ver a través de sus gafas, son más gruesas que el culo de una botella.

- Bueno, oye, a cada una le gusta lo que le gusta. Total, que me dijo que por qué hacía todo eso, que por qué lo ayudaba. Yo le expliqué que porque me daba lástima y porque era muy guapo.

- Claro Nanami, las prioridades siempre por delante – decía bromista Natsuki – ¿Qué más pasó?

- Resulta que el chico no se esperaba esa respuesta y me sonrió, me dijo que era la primera vez que alguien se preocupaba así por él, que Shampoo siempre lo había tratado mal y que ella había vuelto a derrotarle. Me dijo que era una vergüenza para su aldea, que no sabía cómo podía haberlo vencido otra vez. Yo, sin saber de qué me hablaba, le dije lo primero que me vino a la cabeza, que seguramente no quería hacerle daño porque la quería y por eso no podía ganarla – Akane se sonrojó al escuchar eso, ¿pudiera ser que a parte de las machistas costumbres de Ranma él tampoco la golpeaba en los entrenos porque la quería y no porque creyera que era débil? – Parece que mis palabras calaron hondo en su corazón y me sonrió todavía más, entonces me explicó que por mucho que él la amara ella nunca sentiría lo mismo. Así que decidió dejar todo lo que la unía a ella y ha decidido buscar trabajo aquí en Osaka y empezar de cero, y por supuesto yo le dije que lo ayudaría en cuanto pudiera.

- ¿Y qué más pasó?

- Pues nada, se duchó, cenamos y durmió en mi sofá. Es todo un caballero, yo me insinué pero ni de coña intentó nada conmigo, y no es porque yo no quisiera. Me dijo que se sentía alagado pero que él nunca había estado con una mujer y que cuando lo hiciera sería con la indicada. ¿No es romántico? ¡Es virgen! – dijo suspirando.

- Uhhh nuestra viuda negra se ha enamorado.

- Ay puede, no lo sé, nunca había estado enamorada antes, pero con él… no me importará esperar hasta que él esté preparado.

- Me alegro de que por fin encontraras a alguien que te interesa más allá de lo sexual Nanami-chan – dijo Akane contenta por su amiga y también por Mousse, quien merecía a alguien que lo tratara mucho mejor de lo que Shampoo lo hizo.

Después de una tarde más que entretenida con sus compañeras Akane decidió regresar a casa y llamar para ver si su marido finalmente podría llegar a cenar con ella o no. Deseaba que así fuera, aunque el día estuvo de lo más ajetreado tenía ganas de verlo y explicarle en persona cómo había sido el partido y los cotilleos que había presenciado, lo de Yû y Jin y lo de Nanami y Mousse. Aunque Ranma fingiera ser un macho alfa nada femenino y varonil al máximo, no podía resistirse a un buen chismoteo, le encantaba conocer los entresijos amorosos de sus amigos, y si pudiera entrometerse mejor que mejor, como cuando creyó que Ukyo y Ryoga estaban juntos o como cuando ayudó a Ryoga a tener una cita con Akari, definitivamente era un caso especial.

Llamó a su hogar y no logró hablar con él, le comentó a su hermana que había ganado el partido y ella le dijo que Ranma llevaba todo el día entrenando con Happosai y que su madre también lo había presionado para que la acompañara a comprar y a hacer varios recados, aprovechando que el muchacho estaba allí todos abusaban de su compañía.

Ella estaba en su habitación arreglando la ropa, pese a que no había planchado y creía que sus ropajes estaban a salvo, la estúpida lavadora había decidido encoger sus calcetines y los de Ranma, estaba intentando alargar y estirar al máximo la tela para que le cupieran de nuevo. Miró el reloj y supo que Ranma tampoco estaría con ella esa noche, y eso la entristeció pues había decidido cocinarle una buena cena para celebrar su triunfo en el partido. Sin embargo no se desanimó y decidió que le prepararía un estupendo desayuno. Estaba distraída en su tarea engrandando calcetines cuando alguien picó a la puerta de su apartamento. Ella no esperaba a nadie, y a esas horas dudaba que se tratara de algo bueno. Decidió coger su querido mazo por si acaso, aquel al que hacía tanto tiempo había dejado en una esquina del armario cogiendo polvo ya que su marido últimamente se portaba tan bien que no era necesario usarlo. El leve picoteo que antes retumbaba en la madera ahora se había convertido en uno más agresivo, más continuado, ella observaba con seguridad y mazo en mano la puerta, aquel que osara molestarla lo pagaría caro, nadie se metía con Akane Saotome, además, sería la ocasión perfecta para demostrarle a Ranma que ella podía acabar con cualquiera y podía cuidarse sola. Primero pensó en abrir la puerta y ver quién era, quizás algún vecino extraño quería sal o quizás alguien estaba en apuros, pero el inesperado huésped en lugar de irse empezó a mover la maneta con ímpetu. Ella vio que fuera quien fuera estaba dispuesto a entrar, pero ella no permitiría que dañara la puerta, eso sí que no, una cosa era picar con fuerza y otra querer entrar sin ser invitado. En un veloz movimiento abrió la puerta y a la vez atizó al inoportuno visitante en la cabeza repetidas veces.

- ¡Vete! ¡Voy a acabar contigo! – gritaba agitando su mazo con desmesura.

- ¡Akane para! ¡Soy yo loca!

- ¿Ranma?

- ¡Claro que soy Ranma! ¿Quién más iba a ser? – el joven pelinegro se alzó frotándose la cabeza para aliviar el dolor.

- Creí que era un ladrón que venía a robarnos – dijo soltando el mazo, luego levantó la cabeza y con una sonrisa que le llegaba de lado a lado de la cara saltó a los brazos de su marido - ¡Has venido antes!

Él no se imaginó a Akane saltándole encima para darle la bienvenida, al notar su peso sobre él se balanceó por la inercia pero para evitar que ambos cayeran sujetó a su esposa por las piernas y ella las enrolló en su cintura. Lo abrazó muy fuerte y luego lo miró a los ojos, sin decir palabra siguió sonriendo y estrechó su abrazo. Colocó su cabecita entre el hombro y el cuello del muchacho y soltó un tímido gracias.

- Te dije que intentaría venir el sábado por la noche, y eso he hecho – confirmó él sin soltarla ni un momento. Ella no se atrevió a cambiar de posición, ahora ya había saltado a sus brazos, había demostrado su emoción y no sabía si se habían notado demasiado las ganas que tenía de verlo, pero no le importó, llegados a este punto ya le daba igual si él se reía de ella por necesitarlo como lo hacía.

- Ranma… te, te, te he echado de menos.

- Ha sido sólo un día Akane- dijo enternecido por su esposa.

- ¡Casi dos! – aclaró ella indignada.

- Yo también… ahm… bueno… yo también te eché de menos – confesó sonrojándose.

Akane se aferró aún más a él al escuchar eso y el pobre chico ya no supo cómo reaccionar. Ella le había dejado claro que no quería todavía avanzar hacia una relación más física e íntima por decirlo de alguna manera, pero si ella supiera lo que pasaba por la cabeza de su esposo. No dejaba de recordar que sus manos estaban agarrándola por las piernas, si subiera tan sólo un poquito más sus brazos estaría tan cerca de su trasero… tan cerca de poder apretujar sus nalgas y acorralarla contra la pared, entonces podría empezar a besarle el cuello suavemente y poco a poco quitarle ese maldito vestido que tanto le estaba estorbando.

- ¡Ah! – gritó el pelinegro dándose cuenta de la línea que su mente estaba cruzando soltando de golpe a su esposa provocando que cayera al suelo.

- ¿Qué, qué pasa? ¡Eres un bruto! – preguntó acariciando su trasero para aliviar el dolor de la caída.

- Pe-pe-pesas mucho ¿sabes? – fue lo primero que se le ocurrió al sabio de Ranma.

- Oh, gracias, también echaba de menos tus insultos. ¡Idiota!

- No te pongas así, ya sabes que no eres una pluma.

- No tienes ningún derecho a llamarme gorda.

- Tienes razón, perdona, no creo… no creo que estés gorda, al contrario.

- Pero no dejas de decirlo o insinuarlo, eso no ayuda a mi autoestima – dijo ella empezando a notar como su aura enfurecía.

- Akane no lo creo joder, perdona, ya sabes que hablo antes de pensar.

- Pues si no lo piensas no lo digas, así de fácil es.

- No puedo hacer más que pedirte perdón y decirte que no se repetirá.

- Tienes que dejar de hacer esto Ranma, en serio, tenemos que dejar de insultarnos.

- No lo dejaremos de hacer Akane, somos nosotros, somos así. Tú me dirás idiota y yo marimacho y tú pervertido y yo pechos-planos, pero ni tú ni yo pensamos ya nada de lo que decimos, simplemente estamos acostumbrados…

- Pues desacostumbrémonos… yo quiero… quiero estar bien contigo.

- Y lo estamos, de verdad, mira cuanto hemos avanzado – dijo él en un tono de voz más bajo acercándose a ella – Además, nuestros padres aseguran que quien se pelea se desea – siguió calmando el ambiente - ¿Me perdonas?

- Te perdono… - respondió cogiéndole las manos a su esposo.

- Bien, pues abrígate que vamos a cenar.

- ¿Ahora?

- Claro, he oído que alguien ha ganado un partido de tenis muy importante – dijo haciéndose el interesante.

- Así es pero… es tarde.

- Yo no he comido nada y muero de hambre. ¿Tú has cenado ya? – Ella negó con la cabeza mintiendo a su esposo, había picado varias cosas y con eso se había dado por satisfecha, pero ¿cómo rechazar la oferta que Ranma le estaba brindando?

- Me arreglo en un momento, dame cinco minutos.

Akane corrió a la habitación para encontrar un buen modelito con el que salir con su marido. Era extraño pero era la primera vez que saldrían a un restaurante como en una cita, que iban a celebrar algo en concreto. Quería verse linda para él, quería que él la mirara y viera en él ese brillo en los ojos que alguna vez le había observado. Escogió una falda corta tejana y una blusa azul marino de escote de barco acompañada por una rebequita de punto de color gris jaspeado. Salió de su cuarto y su marido sonrió al verla, le dijo que estaba muy bonita y ambos se fueron hacia uno de los restaurantes que tenían cerca del apartamento. Bajaron tímidos por las escaleras, estaba claro que era la primera cita oficial del todo de la pareja, pero los dos estaban tan felices de poder estar juntos de nuevo que no dudaron en entrelazar sus dedos de camino al lugar para poder demostrarse cuanto se habían echado de menos sin tener que usar las palabras.

Mientras comían estuvieron hablando de todo lo vivido, también bromearon y discutieron porque la camarera había sido demasiado amable con Ranma y él no había hecho nada para demostrarle que no estaba interesado en ella. Akane sintió celos, le dio una patada por debajo de la mesa, Ranma se molestó por ese golpe inesperado y le robó la última patata de su plato, que sabía que ella se estaba guardando para el final. Después de aquella disputa inmadura siguieron hablando de cosas sin importancia, y también de Ukyo, aunque Akane tenía la sensación de que Ranma se estaba guardando algo para sí mismo, no consiguió sonsacarle nada a parte de que por fin había roto del todo su compromiso con la joven cocinera. Continuaron conversando hasta que el de la trenza recordó aquella duda que le había surgido el día anterior mientras asistía a la clase de educación sexual que sus padres le habían impartido.

- Akane… ¿Puedo preguntarte algo? – dijo rascándose la nuca mirando hacia su postre de manera incesante.

- Claro.

- Bueno, me preguntaba si…

- Vamos Ranma, no empieces con tus preguntas que empiezan y nunca acaban.

- ¿Quieres tener hijos? – dijo él de sopetón, ella se sorprendió por lo que acababa de escuchar y empezó a toser nerviosa.

- ¿Es una pregunta trampa? – dudó desconfiada.

- ¿Cómo?

- Si digo que sí, ¿huirás?

- No…

- Está bien, pues me gustaría tener hijos, sí – confesó con el rostro tornándose carmín.

- Y… ¿Cuántos?

- Pues ahm, tres como mis hermanas y yo estaría bien, aunque me conformaría con un niño y una niña.

- ¡¿Tres?!

- He dicho que dos también estaría bien. Pero dos niños no sé… quizás eso sería demasiado, los chicos os portáis muy mal.

- Eso no es verdad – refutó cruzándose de brazos.

- Oh vamos, recuerdo perfectamente aquella vez que os tuve que cuidar a ti y a Ryoga porque habíais tomado las Setas del Tiempo. No parabais de pelearos… bueno no hay mucha diferencia a cuando sois adultos la verdad. Aunque erais tan monos…

- ¿Erais? ¿Los dos?

- No te pongas celoso Ranma, todos los niños son monos.

- ¡Eso es mentira! Algunos son muy feos, yo no claro, yo siempre fui precioso. Pero otros… pobrecillos, parecen monstruos.

- ¿Si nuestro hijo sale feo qué harás?

- Yo no tendré un hijo feo Akane, eso es físicamente imposible.

Cuando ambos se dieron cuenta de que estaban admitiendo que tarde o temprano tendrían hijos se sonrojaron al extremo, ya no sólo habían confirmado que querían descendencia sino que además habían aclarado que la tendrían juntos.

- Así que… ¿tú también quieres hijos Ranma?

- Bueno, creo que nunca lo había pensado, pero creo que… que sí, que estaría bien tener hijos y enseñarles nuestras técnicas para que sigan con la Escuela de Combate de Estilo Libre.

La peliazul sonrió feliz al escuchar a su esposo decir aquello, por fin estaban en la misma página, por fin parecía que empezaban a confiar el uno en el otro, a decirse todo lo que debían decirse a la cara, a poder hablar de cosas íntimas sin tener miedo a que el otro negara su amor o dijera algo realmente hiriente para desviar el tema.

Cuando la cena finalizó los dos regresaron de nuevo hacia su hogar de la mano. Akane estaba más que contenta por cómo había salido todo, deseaba poder estar a solas con Ranma, puede que quisiera esperar pero la verdad es que tenía ganas de poder besarlo y poco a poco ir creando esa relación para la que sabía estaría preparada en muy poco tiempo. Lo difícil era encontrar el momento, ella no era lanzada en este aspecto, sabía que su esposo tampoco y que ella le había pedido paciencia, pero tenía que atacar a su marido y besarlo, lo necesitaba, sin embargo los minutos iban pasando y ella no se atrevía a avanzar. Los dos se cambiaron y a la hora de irse a dormir ella decidió que debía hacer algo. Cerró los ojos con fuerza, le dijo buenas noches y le dio un suave beso en los labios. Notó como él dio un respingo y entonces rodeó con sus brazos a Ranma por el cuello y se le acercó peligrosamente. El muchacho tragó saliva y con mucho autocontrol le devolvió el beso de manera tierna, sabía que le costaría horrores detenerse si la cosa iba a más así que la apartó sutilmente antes de que ella lo volviera a lanzar contra el armario. Se tumbó en la cama y ella lo imitó. Pensó que él estaría cansado y que querría ir a dormir ya, pero no pudo dejar de pensar en si algo había pasado con Ukyo y por eso no quería nada más íntimo con ella, con esos raros pensamientos se quedó dormida, intentando eliminar aquellas tenebrosas ideas mientras su marido se giraba y la abrazaba cariñosamente. Seguramente todo estaba bien y todo estaba en su imaginación, a partir de mañana volvería a intentarlo.

CONTINUARÁ

….

¡Hola! Lo prometido es deuda, os dije el martes y aquí lo tenéis :) ¿Qué os ha parecido? Capítulo larguísimo, espero que no os aburriera. Me ha costado mucho escribirlo, pasan muchas cosas, pero creo que lo que más me ha costado ha sido el partido de tenis… ¿Os ha gustado?

Empezamos a entender más el tema de Yû y Jin, ¿de qué habrán hablado? Mousse y Nanami ¿Sí o no? XD Akane empieza a querer más de Ranma pero después de pedirle paciencia ahora no sabe cómo atacar… Aviso que a partir del siguiente capítulo las cosas suben un poco de tono, no será nada desmesurado pero aviso a navegantes por si acaso : ) Y Ukyo parece que ya no será un impedimento, pero Akane tiene la sensación de que él no le ha contado todo lo relacionado con la Kuonji… ¿Esconde algo Ranma?

Repito mi gratitud a todos los que me escribís tanto reviews como PM, a los que leéis la historia, a los que la seguís, espero que os vaya gustando cada vez más… millones de gracias a todos vosotros, sois los mejores. Tengo una duda, ¿preferís capítulos así de largos o más cortos y divididos en dos?

Por cierto, hice un especial one-shot de San Valentín, se llama "Cupido" y espero que le echéis un vistazo y me digáis qué os ha parecido. Sin más nos leemos el próximo martes.

¡ABRAZOS ENORMES PARA TODOS!

afrika: Bueno, como viste Ranma escogió bien jaja. Ya queda poco arg, pero espero seguir leyéndote por aquí hasta el final. ¡Saludos!

noemib: Hola maca! Que bé escoltar que ja estàs bé de la grip :) Per fi s'ha aclarit lo de Ukyo… estava clar que el Ranma intentaria quelcom per fer-se amb la cura, però no a canvi d'haver de renunciar a l'amor de l'Akane. En aquest espisodi apareixen també altres personatges i poc a poc anem veient com avancen les seves relacions. Què et semblen Yû i Izumi o Nanami i Mousse? :O Pel que fa a la nova historia trigaré un mes o un parell en tornar, vull que estigui totalment acabada quan la publiqui, no sé si t'ho vaig dir ja però és un AU narrat totalment des del punt de vista del Ranma :P Gràcies per lo del one-shot de Cupido. Una abraçada enorme i petons!

rosefe-123: Como ves no dejó a Akane :)

JHO: ¡Muchísimas gracias por tus felicitaciones! Quién me iba a decir a mi que esta historia iba a llegar a las 100.000 palabras jaja. Menos mal que he decidido terminarla pronto o llegaría a las 200.000. ¡Un abrazo enorme! Espero que disfrutes de los capítulos que quedan :)

Sofia Saotome: ¡Hola! Ya viste que no acepta el agua… Ranma haría cualquier cosa por Akane… aix…

KandraK: Wow muchísimas gracias por tomarte el tiempo de leer todas las 100.000 palabras del fic en tan poco tiempo y haber dejado un comentario, te lo agradezco enormemente, ya habrás visto que queda poco para terminarlo, pero espero seguir leyéndote por aquí. ¡Un abrazo desde Los Angeles!

Mia: ¡Mia! Muchísimas gracias por haber leído toda la historia y haber decidido dejarme un comentario, incluso a sabiendas de que si sabías que seguías leyendo podían echarte de tu cuarto jaja. Ranma realmente necesita un empujón, pero no desesperes, pronto se portará como todo un hombre XD ¡Un abrazo!

Annabf1982: Anna bonica! Gràcies per comentar, com sempre :) Jajaja siento haberos dejado con la intriga toda una semana, pero como te dije, si no lo hacía ahora ya no sabía cuándo lo iba a hacer (aunque la nueva y próxima historia será bastante de este estilo… dejando dudas a cada capítulo jaja, espero que también la leas :) ) Una abraçada gegant!

anymary79: ¡Buenas Ana Maria! Espero que disfrutes de este capítulo… como dijiste los padres son un caso especial, me alegra que te gustara el capítulo anterior, espero que este también. ¡Un abrazo!

Sosa07: ¡Hola! Qué alegría leerte de nuevo por aquí :) Jajaja como viste Ranma intentó la vía fácil, engañar a Ukyo, pero no le funcionó, la joven Kuonji es más lista XD ¡Un abrazo enorme!

deliza22: ¡Diana linda! Gracias por seguir comentando en serio, mil gracias. La historia no quedará inconclusa, eso te lo aseguro, odio los fics que no están terminados y creo que nunca dejaría uno a medias, aunque tarde y me cueste, siempre intentaré acabarlos, sólo lo dejaría por causas mayores como que Ranma dejara a Akane y me pidiera matrimonio y nos fugáramos a Tokio o no sé :P Estoy de acuerdo contigo, estos dos derraman amor, pero es que ya era hora jajaja, después de tantos años o se acababan queriendo como unos tontos o se mataban. Me encantó, de verdad me encantó literalmente, tu manera de decir "Ranma esta mas que dispuesto a "guardar los platanos en el frutero" xD solo que "ese frutero" no confia en que pueda con tanto platano" creo que es una metáfora buenísima, ¿has pensado en escribir fics? Creo que se te daría genial.

Lamentablemente creo que sí hay mujeres (y hombres también) que harían cualquier cosa por estar con alguien que sabe que no le ama pero que egoístamente quieren para sí, Ukyo en mi opinión no es así, lo ha sido un tiempo pero en el fondo tiene dignidad y otras prioridades como la cocina. Espero que disfrutes de este cap. ¡Un abrazo enorme!

dragonnetie: ¡Hola dragonnetie! Muchas gracias por tu comentario :) Como ves la historia de Izu-chan y Yû sí que regresa a estar al orden del día, en este capítulo vemos un poco de la relación de Yû con su ex, pero pronto verás cómo avanzan las cosas entre estos dos. Me alegra que te gustara Cupido, gracias por leerla también. Yo también admiro muchísimo a Carlos, escribe de manera excepcional y sus historias me encantan :) Espero seguir leyéndote por aquí. ¡Un abrazo!

Miranda: ¡Hola Miranda! Encantada, por fin sé tu nombre :) No tengo nada que perdonarte, al contrario, te agradezco enormemente todos y cada uno de tus comentarios. Como dije intentaré actualizar cada martes, después de este capítulo tan sólo quedarán 3 episodios, así que imagino que sí podré publicarlos a tiempo, y como este, serán más extensos que el resto de la historia :) Me alegra mucho que rieras con el capítulo anterior, este es un poco más serio, jaja, se van aclarando más las cosas. Está claro que Ranma no es ningún santo, mira lo qué imaginó hoy con Akane sino… Nos seguimos leyendo. ¡Un abrazo enormeee!

Mara 12: Uo este capítulo es menos divertido pero se aclaran más cosas, espero que lo disfrutes igual. ¡Saludos!

IBM-MATH: Jajajaja me reí mucho con tu comentario, me imaginé la muñeca hinchable de pareja de Soun. ¡Saludos!

blast015: Muchas gracias por tu comentario, aquí seguimos :)

eliza tendo: Como me alegra que te divertiera el capítulo anterior, en serio. Espero que disfrutes de este también Elisa, un abrazo enorme.

Akai27: ¡Hola! Uo ¿estabas en la playa? qué suerte, aquí no para de llover… me dijeron que llovería máximo 5 días al año y este mes debemos llevar ya 15 días de 20 jajajaja. Me siento engañada. Espero que disfrutes de tus vacaciones :) Me encantó leer tu comentario y que dijeras que era una de esas historias que leerías cada cierto tiempo porque yo también tengo algunas así guardadas y son las que más me han gustado, así que me siento muy halagada :) Siento haberos preocupado en el final del pasado capítulo jaja, tenía que dejar algo de intriga ahora que ya llegamos al final de la historia :P Como dices Ranma es un amor, una vez ha visto y confirmado que ama a Akane haría cualquier cosa por ella, incluso renunciar a su cura :O Jajajaj pues sí, sí parece que la petición de lemon ha sido de mutuo acuerdo con todos los lectores jajaja, no os defraudaré, a partir del siguiente capítulo empezaréis a ver escenas un poco más picantes, ¡Espero que os gusten! ¡Un abrazo enormes desde Los Angeles hacia Chile!

Amigo: Aix perdón por tardar en publicar el anterior capítulo, pero este lo he hecho puntual, el martes tal y como anuncié :P espero que lo disfrutaras. Tenías razón, Ranma no dejaría a Akane por nada, ni por la cura… por fin pudo zanjar el tema de Ukyo y quedar bien con ella, siempre he creído que la cocinera en el fondo es una buena amiga, como mínimo siempre estuvo allí para ayudarlos si lo necesitaban. ¡Saludos!

Vann GP: Jajaja qué susto me metí cuando leí el NO,NO, dije ay, no le gustó el capítulo :( jajaja parece que como mínimo conseguí lo que quería, que os quedaráis con ganas de más :P ¿es de ser malvada? ¡Espero que no! Muchas gracias por tus palabras, me alegra leerte por aquí. ¡Un abrazo!

SaeKodachi47: Amiga linda, cabello cobrizo al habla. Me encanta que nos vayamos leyendo en nuestros comentarios en nuestros respectivos fics y también en PM :) que las dos vayamos escribiendo me encanta, así cuando no estoy escribiendo me engancho a tus historias jaja. Como me alegra que Apx2 te haga sentir tantas cosaas ^^ Yo hoy he decidido autocortarme el pelo, un poco, solo las puntas jajaja, y oye, no me ha quedado nada mal, igual mi profesión encubierta era la peluquería… Yo te felicito por tu nueva historia, a mi me gusta mucho y tengo ganas de ver hacia dónde avanza… me espero mucho drama y líos y ya me veo a mi misma mordiéndome las uñas cual desesperada. Espero que te guste este capítulo, me costó horrores escribir el partido de tenis, no sé muy bien cómo funciona el tenis así que me documenté y todo para hacerlo XD Ay voy saltando de tema en tema sin sentido ni coherencia. Me hizo muy feliz escuchar que fui tu primera inspiración con Un Fin de Semana Muy largo, me alegra que sirviera de algo ^^ Aix, esto de escribir a altas horas de la noche me hace delirar XD Un beso enorme amiga, seguimos hablando :)

Genma 345: ¡Hola! Jajaja siento haber jugado con tu kokoro, como ves ya está todo solucionado. Cuando termine el fic es muy probable que como pides haga un epílogo, igual tardo un tiempo, pero en cuanto pueda lo haré :) En cuanto a los AU, como te dije creo que deberías escribir tu los fics que propones, tienes buenas ideas y cuando tengas tiempo seguro que consigues hacer buenas historias :) Yo soy más de RanmaxAkane, no me veo haciendo (por ahora) una historia con otras parejas. Nos vamos hablando y muchísima suerte en tus exámenes. ¡Un abrazo!

: ¡Hola! Muchísimas gracias por dejar un comentario, me alegra que te guste la historia y que te rieras con el capítulo anterior, aunque creo que no se terminó de copiar tu comentario :O ¡Un abrazo!

Frankie Marin San: Uoo el tercer lugar de tus favoritas eso es un montón… me halaga muchísimo :) Ya me recomendarás la primera y segunda, así las leo entre capítulo y capítulo :) ¡Saludos!

Haruri Saotome: Oh se resolvió el suspense, ya ves que Ranma no cambió a Akane por el agua, no podría hacer algo así, Akane le importa demasiado :) Me alegra que te sigan gustando los capítulos. ¡Un abrazo!

Yahiko Saotome: ¡Yahiko! Como me alegra oir que mi historia te distrae de la rutina, para eso está jaja, para hacernos pasar un buen rato y olvidarnos de los quehaceres que la vida nos impone XD Pues sí, los padres de Akane y Ranma son para darles de comer a parte, quieren 10 nietos, pero parece que nuestra pareja quiere dos, como máximo 3… yo creo que eso es un montón jajaja. Muchas gracias por tus felicitaciones :) Espero que disfrutes del capítulo.

litapaz: Aix como me gustó oír que te hizo reír el último cap, este es un poco más intenso, aunque como siempre alguna risa hay jajaja. Como ves Ranma no cedió ante Ukyo y reafirmó su amor por Akane. Espero que también disfrutes de este capítulo. ¡Un abrazo enorme!

CarlosKelevra88: ¡Carlos! Aix que me suben los colores con tu comentario jaja. Muchas gracias por tus palabras, sabes que me animan mucho ya que te admiro un montón, como escritor eres genial. Pues ya ves que Ranma no era tan santo como parecía, no sólo exploró su cuerpo femenino sino que su imaginación empieza a jugarle malas pasadas. Me alegró mucho leer que te gustara mi manera de describir la pelea con Kuno, este tipo de escenas son las que llevo peor y que me dijeras que te gustó me alegró, ya me dirás qué te pareció el partido de tenis, también ha sido durillo escribirlo jaja. Como sabes soy una romántica empedernida y no podía aceptar que Ranma cambiara su cura por Akane, aunque lo desee con todas sus fuerzas jaja, así que por ahora su matrimonio sigue hacia adelante y viento en popa, me guardo el drama para la próxima historia. Tengo ganas que llegue marzo para leer tu nueva historia, no sé cómo lo haces para poder escribir tanto, ¡será un don!. ¡Un beso y abrazos enormesss!

Fins aviat!