CAPÍTULO 22 (segunda parte)

La bebida iba y venía en la mesa, todos se lo estaban pasando bien, ya se sabe, al beber todos empezaban a estar más sueltos y a decir cosas que posiblemente en otro estado no hubieran dicho. Nabiki por ejemplo decidió que era un buen momento para invitar a todos los asistentes al cumpleaños que su cuñado Ranma celebraría en Nerima, todos contentos aceptaron y Nanami incluso propuso hacerlo de gala, una idea que a los demás les pareció lo mejor de lo mejor. Poderse comprar vestidos dignos de los Oscar para un simple aniversario cuando estás borracho te parece algo fenomenal.

Poco después llegó Ryan y Nabiki lo caló rápido, oh, estaba claro que ese chico venía de familia rica, además, para qué negarlo, era bastante guapo. Lo obligó a sentarse a su lado y empezó a hacerle un cuestionario sobre toda su vida, el pingüino obviamente encantado con la atención que estaba recibiendo explicó toda su trayectoria a la chica. Nabiki asentía escuchando como la pasión del rubio era la música pero que su padre no le dejaba invertir tiempo en algo con tan poco futuro como la industria musical. Le contó cuán fan de The Smiths era, y también que en Londres tenía mucha fama entre las mujeres. La chica empezó a pensar que el británico era un buen partido monetariamente, pero no sabía si valía la pena aguantar a alguien tan vanidoso como este muchacho, puestos a escoger pensó que quizás incluso Tatewaki Kuno era mejor opción.

Yû estaba sentando al otro lado charlando con Ranma de todo lo de Jin e Izumi, pero cuando vio que la mujer de su amigo se levantaba para ir a pedir un poco de agua ya que necesitaba un respiro después de esos cargados mojitos, le pidió a su compañero si le importaba que hablara un poco con su esposa, el pelinegro aceptó, así que aprovechó para seguirla y de paso poderle explicar lo que había sucedido con Jin.

- Ak-Akane-chan, ¿podemos hablar un momento?

- Claro Yû-kun, ¿qué pasa?

- Verás, el otro día, después del partido de tenis, sé que no debí haberme ido así sin más con Jin-chan, pero necesitaba hablar con ella.

- No te conviene, me dijo cosas muy feas sobre ti – declaró ella de manera honesta.

- Sé que Jin-chan puede ser muy directa a veces, pero es muy buena chica. Nos conocemos desde que éramos unos críos y siempre hemos estado juntos. Cuando mis padres se divorciaron me ayudó mucho a superarlo y aunque con los demás sea fría y parezca una aprovechada la verdad es que no es así. Sus padres fallecieron en un accidente de coche cuando ella era un bebé y se crio con sus abuelos, ellos fueron muy exigentes con ella y le metieron en la cabeza que yo era el marido ideal. Creció pensando en eso, por eso está convencida de que yo soy su futuro, aunque ella ahora vea que quiere estar con otros chicos. Yo siempre quise protegerla, siempre la apoyé en todo, incluso salimos durante el instituto, pero ahora, ahora veo que lo que nos unía no era otra cosa que una amistad tan fuerte que la confundí con amor. Lo supe cuando… cuando Izu-chan me besó - confesó avergonzado – por eso quería hablar con Jin-chan y dejarle claro que sé que ella tampoco me ve de ese modo, que los dos debemos seguir por caminos separados, sin dejar de mantener esa bonita amistad que tanto nos ha ayudado a ambos. No quiero perderla, y no quería que algo así nos separara, por eso tenía miedo de romper la promesa que le hice de que me casaría con ella, pero no es justo para ninguno de los dos, ella no me ama, y yo, yo tampoco.

- Vaya Yû-kun… muchas, muchas gracias por explicarme algo así. Me alegro de que empieces a tener claro tus sentimientos, sé lo difícil que puede ser aceptarlos…

- Gracias a ti por preocuparte Akane-chan, eres una buena amiga.

- Entonces… en cuanto a Izu-chan…

- Poco a poco jaja, le pe-pediré una cita y… bueno, a ver cómo van las cosas – decía sonrojado el grandullón.

- ¡Genial! Estará muy contenta. Por cierto, por ahí llega. – En ese momento la pequeña aludida entró al bar con un vestido corto y ajustado color rosado que combinaba a la perfección con su largo cabello anaranjado – Está muy guapa Yû-kun, estoy segura de que apreciará que se lo digas – comentó Akane con un poco de tristeza en la voz recordando que Ranma no lo había hecho.

Cuando hubieron calentado motores por fin se dirigieron a la disco. Todos llevaban unas copas de más, todos menos los adultos del lugar, Kasumi y Tomohisa que se habían contentado con un par de cervezas y dejaban a los más jóvenes disfrutar de la noche. Ranma iba dando pasos firmes pero no demasiado rectos, y Akane se sujetaba del brazo de sus amigas, quienes como ella, necesitaban un apoyo para no caer al suelo. Ninguno de ellos iba fatal, simplemente andaban contentos debido al alcohol ingerido. Se habían formado tres grupos bastante claros; los chicos con los chicos, las chicas con las chicas y Kasumi y Tomohisa quienes alegres conversaban de sus vidas vigilando a los demás.

La peliazul y sus compañeras corrieron al centro de la pista sólo entrar al local, ella estaba eufórica, era la primera vez que iba a un lugar como este a esas horas, ya era más de medianoche y la verdad era que se lo estaba pasando genial. Daba saltos de alegría con cada nueva canción que sonaba y abrazaba a sus amigas siempre que tenía ocasión para agradecerles su compañía y su apoyo incondicional, como toda buena borracha.

Ranma por su lado entró con desgana, la luz era insuficiente y la oscuridad de aquel sitio no le agradaba, además los focos multicolor le molestaban en demasía, por si eso fuera poco había un buen número de idiotas mirando con descaro a las féminas bailar para ver si podían pescar algo. La música le taladraba el cerebro y las bebidas eran sumamente caras, pero como los chicos no querían bailar no les quedaba otra que sentarse en los sofás de los laterales y beber. Hablaban de cosas sin demasiada importancia mientras se retaban a beber hasta que Ryan propuso jugar al beer-pong*, donde un divertido pique entre Yû y Ranma dio lugar a uno de los más interesantes partidos de este peculiar deporte.

Akane lo estaba pasando de muerte en la pista, bailaba todas las canciones con una emoción incesante, sus amigas disfrutaban también del momento, era agradable por fin poder salir así, sin dramas, ni monstruos, ni pretendientes… aunque eso no duró mucho. En quince minutos ya tenían a más de cinco moscardones merodeando a su alrededor. Ellas no les hacían caso, no habían ido a eso, simplemente querían divertirse.

Desde sus posiciones el grupo de Ranma no dejaba de mirar a las chicas y a esos cretinos que intentaban acercarse demasiado a ellas. Por su parte el de la trenza no le quitaba los ojos de encima a su peliazul, Yû controlaba a Izumi de manera disimulada y Mousse espiaba una columna creyendo que era Nanami, no es que le gustara la morena, bueno, eso decía, pero en estos días que había pasado con ella le había cogido cierto cariño.

La música seguía sonando a todo trapo, estaba tan alta que apenas podían hablar, así que para hacerlo tenían que acercarse mucho para lograr escuchar algo. El primer tío que se acercó a una de las chicas fue uno alto y moreno, tenía una larga barba, de esas que te hacen interesante pero a la vez también un poco pedante. Se aproximó a Nabiki y le dijo algo al oído, ella se hizo la coqueta y en dos minutos ya tenía una copa en la mano, de la más cara de las bebidas que el sitio ofrecía. Ryan no miró esto con buenos ojos, ¿no se suponía que la mediana de las Tendo le había estado tirando la caña en el bar? Las mujeres eran todo un misterio, sería que no estaba hecho para ninguna de las Tendo.

Yumiko y Natsuki estaban acostumbradas a salir los fines de semana, era algo que les gustaba mucho, así que sin demasiada dificultad acabaron bailando con dos muchachos que no estaban nada mal.

Nanami bailaba de manera distraída con Akane e Izumi, evidentemente las tres se habían percatado de que sus amados estaban sentados vigilando sus pasos, apenas hablaban entre ellos y lo único que hacían era ir sorbiendo sus bebidas. La morena le guiñó el ojo a su amiga peliazul, sabía que ese era el momento de provocar a los chicos y hacer que Ranma ardiera loco de celos. La chica cogió las manos de Akane y las colocó en su cintura obligándola a agarrarla, se acercó mucho a ella y entonces la abrazó por la nuca. Empezó a bailar con ella de tal manera que todos los ojos se centraron en ellas. Akane no sabía cómo reaccionar, la pobre no entendía muy bien qué estaba pasando, pero todo le parecía tan divertido que le siguió el rollo a su compañera. Hasta ese instante ninguno de los moscardones se había atrevido a molestar a la joven Saotome, pero ver ese espectáculo donde dos chicas bailaban tan pegadas invitó a los más salidos a perseguirlas. Uno de ellos, uno que tendría unos 25 años de edad, con el pelo mediantemente largo y azul se colocó detrás de ella y sin pedir ningún permiso la cogió por la cintura. Akane, que se vio envuelta en una especie de sándwich entre su amiga y ese extraño se giró de golpe y le dio una bofetada, nadie se atrevía a tocarla si ella no lo consentía primero. Ranma respiró aliviado al ver como ese asqueroso se apartaba de su mujer, y como ella lo rechazaba, pero lo malo es que después de ese llegó otro y luego otro. El chico de la trenza empezaba a temblar y a sudar. Apretaba los puños con fuerza y bebía de su copa para intentar calmar su rabia. Como otro pervertido intentara tocar el cuerpo de SU mujer lo pagaría muy caro. Primero pensó que sólo se alteraría si otro la rozara con sus asquerosas manazas, pero resulta que tampoco llevaba nada bien que la miraran, que alguien más deseara hacerla suya, que algún tipo nauseabundo pensara tan siquiera que podía llegar a besarla.

- ¡No puedo más! – dijo visiblemente cabreado ante el asombro de sus amigos que no entendían de qué hablaba. Cegado por los celos acabó de un trago su vaso de tequila y se acercó a su esposa. La rodeó con sus brazos por la espalda separándola de Nanami, colocó sus manos en el vientre de la chica y le dio un posesivo beso en el cuello para dejar claro que ella ya estaba con alguien. Ella no lo apartó, conocía demasiado bien el aroma de su chico y no necesitaba ni verle la cara para saber que se trataba de él.

- ¿Has venido a bailar conmigo? – Preguntó de mala manera fingiendo enfado sin girarse.

- No, he venido para que ninguno de esos idiotas se te acerque.

- Estás celoso.

- ¡Claro que estoy celoso! ¿Quién se creen que son para babear así por mi mujer? – Las palabras salían solas de Ranma, el alcohol hablaba por él convirtiéndolo en el ser más honesto de la ciudad.

Akane se giró finalmente quedando frente a él y colocó sus brazos alrededor del cuello del pelinegro. Se mordió el labio inferior y sonrió complacida.

- Me gusta verte celoso – confesó entre risitas.

- Qué bien… ¿Lo has hecho aposta?

- Bueno, puede que un poco…

- ¿Por qué?

- No me lo has dicho.

- ¿Qué no te he dicho? – seguía sin soltar la cintura de su esposa. Todos los miraban pero parecía que a ellos eso ya no les importaba.

- Que… que estoy… guapa – susurró cabizbaja.

- ¿Por eso estabas así conmigo? – ella asintió – Joder, estás muy guapa Akane, no quise decírtelo delante de tus hermanas y Tomohisa porque parece que vivimos en una obra de teatro, cada vez que hablamos de algo así se nos quedan mirando como si fuéramos una atracción de circo.

- Entonces sí lo estoy – dijo feliz obligando a que Ranma le diera una vuelta sobre si misma para que pudiera observar como volaba la falda de su vestido. Él rio al ver lo presumida que podía llegar a ser si se lo proponía. Se acercó a ella hasta colocar su frente pegada a la de su pareja.

- Lo estás, estás muy guapa – musitó casi sobre los labios de Akane quien suspiró mientras cerraba los ojos disfrutando el momento.

- Hola Ranma, hola chica fea – dijo una voz femenina a sus espaldas.

- Ah no, no, lo siento Shampoo pero esto ya terminó, no vas a robarme a mi hombre porque antes te patearé tu…

- Cálmate chica gorila, yo no estar aquí por Ranma, estar aquí por Mousse – interrumpió la amazona.

- Ah, pues…

- ¿Dónde estar pato?

- Está ahí sentado, con los demás chicos – señaló Akane confundida.

- Gracias – agradeció la chica de pelo morado yéndose hacia el chino.

- ¿Estoy tan borracho que acabo de imaginarme a Shampoo siendo amable contigo? – preguntó Ranma frotándose los ojos.

- Creo… creo que yo también debo estarlo, te ha llamado Ranma y no Airen – ambos se miraron y arrugaron los hombros diciendo un invisible "ni idea".

- Entonces, ¿ya no estás enfadada?

- No, ahora sólo estoy borracha, pero sshht – dijo Akane colocando un dedo en la boca de Ranma.

- No hagas eso – susurró mirándola con deseo.

- Ran-ma – dijo sensualmente Akane – creo… creo que debes compensarme de alguna manera.

- ¿Com-compensarte qué? – tragó saliva recomponiéndose de lo que la chica le estaba transmitiendo.

- Por todas las veces que me dijiste fea, marimacho, poco sexy y nada femenina deberás recompensarme diciéndome guapa, hermosa, bonita y preciosa.

- Uf, pues pasarán años hasta que logre pagar esta deuda – respondió bromista.

- Bueno, tenemos toda la vida por delante – afirmó guiñando un ojo.

- ¿Y a mi cómo piensas recompensarme? – demandó él colocando uno de los mechones de Akane detrás de su oreja de forma cariñosa.

- ¿Yo a ti? ¿Por qué?

- Oh, no te creas que todos los "pervertido" te saldrán baratos – dijo imitando la voz de su esposa.

- Mmmm, ¿qué quieres por cada pervertido?

- Un beso.

- ¿Un beso? – preguntó mientras sus mejillas se teñían de rojo.

- Aunque eso es más bien un regalo para ti… mis besos son los mejores de Japón – decía fanfarrón el de la trenza.

- ¿Pero cómo puedes ser tan creído?

- Joder ¿Qué hay que hacer para que me beses ya Akane? – rogó el muchacho que ya no sabía qué más hacer para que su esposa lo besara.

La chica iba a abalanzarse sobre Ranma pero un golpe en su hombro la distrajo, ¿cómo se las apañaba todo el mundo para interrumpirles siempre? En esta ocasión era Nabiki quien en silenció le señaló a su hermana la posición de Kasumi, que estaba bailando exageradamente cerca de Tomohisa. Akane sonrió al verlo, realmente creía que ambos harían una bonita pareja. Nabiki siguió con sus cosas, recopilando copas gratis y tarjetas de empresarios, nunca sabe una dónde hará negocios.

- A mi hermana le gustan los hombres con coleta – comentó divertida la peliazul.

- ¿Mmm? – Preguntó Ranma perdido viendo los labios de su mujer que parecían resistírsele esa noche.

- Kasumi, le gustaba el doctor Tofu y llevaba coleta, y le gusta Tomohisa y también lleva coleta.

- Bueno, a ti también te gustan con coleta – comentó con cierto desdén.

- ¿Por qué dices eso? – dudó arqueando una ceja.

- Te gustaba Tofu, y ahora te gusto yo – dijo levantando su trenza para que ella la viera.

- Jajaja ¿Vas a estar toda la vida con lo de Tofu sensei? Hace mucho de eso…

- Lo sé pero no es justo. Tu has sido mi primer amor, pero yo no el tuyo – cuando el pelinegro terminó de decir aquella frase se tapó la boca con rapidez mientras sus mofletes se convertían en dos manzanas rojas. Akane lo miró enternecida.

No podía creer lo que acababa de escuchar, posiblemente lo más romántico que él le había confesado, así que sin dudarlo besó apasionadamente a su marido en medio de la pista. Él la rodeó con sus brazos y ella hizo lo mismo. Se besaron como lo hicieron la noche anterior, saboreando sus labios sin ninguna prisa. Sin embargo vieron que ese no era el lugar adecuado para seguir con aquello, así que como unos adolescentes que están haciendo algo indebido por primera vez en sus vidas se cogieron de la mano y se acercaron disimuladamente hacia el baño donde encerrándose siguieron con sus contenidos magreos. Ranma se coló con Akane en el servicio de señoras, la agarró con ambas manos y la levantó. Ella abrazó su cintura con las piernas y él la acorraló contra la puerta. Empezó besándole el cuello y finalmente subió hasta encontrar la boca de su amada. Ella recorría con desespero la espalda de su hombre, moría de ganas por quitarle la camisa, varias veces lo intentó pero él la frenaba, iba borracho pero era consciente del lugar en el que estaba.

- Quiero… quiero ver tus músculos – pedía agitada la peliazul.

- Aquí… no Akane – respondía él repasando la tersa piel del hombro descubierto de su mujer con sus labios.

Ella no pudo resistirlo más y mordió a su esposo en el cuello, como si fuera una vampira, como si necesitara su sangre para sobrevivir.

- ¡Auch! – se quejó él.

- Per-perdona – dijo ella recobrando parcialmente la cordura y avergonzándose de lo que acababa de hacer.

- Está bien, me ha gustado – confesó entre jadeos sonrojado.

Volvieron a besarse sin querer separar sus labios un instante, la puerta tambaleaba y el ambiente se caldeaba, pero ambos sabían, pese al alcohol, que por ahora no debían traspasar ciertos límites.

Mientras los baños de la disco eran testimonios de la pasión de un joven matrimonio desesperado por comerse a besos, una de las barras empezaba a presenciar un espectáculo algo menos agradable. Shampoo se acercó a Mousse con gran desespero y al verlo bebiendo con Ryan y Yû lo cogió de la solapa de la túnica y empezó a chillarle.

- ¿Qué hacer tu aquí bebiendo como cualquier?

- ¿Shampoo? Tú, tú… - decía el chino sin atinar a encontrar las palabras adecuadas pues había bebido demasiado – tú eres una bruhja.

- ¿Yo bruja? Tú no saber qué decir, estar borracho.

- Yo estaré borracho, pero, incluso así, yo hablal mejol japonés que tú – dijo burlándose de la amazona. Ella al escuchar eso se puso roja corroída por la furia.

- Irnos ahora mismo, regresaremos a Nerima mañana.

- Lo siento pelo estropajo, pero Mousse no va a ir a ningún lado – dijo Nanami colocándose entre los dos.

- Tú apartarte ahora mismo tetas de plástico.

- Más quisieras, son más naturales que tus extensiones de Barbie.

- Apártate, tú no meterte entre Mousse y yo.

- Mira, Shampoo, Mousse merece a alguien que lo trate mucho mejor de lo que tú has hecho. No sé qué haces aquí cuando está claro que no lo amas, sólo puedo pedirte que lo dejes en paz, él merece ser feliz.

- ¡Shampoo! – gritó Mousse de manera dramática – No me querías porque no era Ranma y ahora que Ranma ya tiene a Akane sólo me buscas para no estar sola… te he querido toda mi vida, y eso sólo me ha traído desgracia. A partir de hoy ya no trabajaré en el Neko Hanten – dijo quitándose la túnica pensando que era un delantal y tirándolo teatralmente contra el suelo - ¡Renuncio a seguir siendo tu esclavo!

- Mousse ponte la ropa anda que cogerás frío – dijo Nanami colocándole por encima el ropaje.

- No le hables así, no con esas confianzas. – Demandó Shampoo.

- Mira guapa yo puedo hablarle como me da la gana porque no es nada tuyo. Yo lo ayudaré a que vea que hay un mundo nuevo por descubrir alejado de ti.

- Mousse, esta ser tu última oportunidad. Si tú no venir conmigo yo irme a Nerima y tú perderme para siempre.

- No puedo perderte Shampoo, porque nunca te tuve – dijo Mousse agarrando a Nanami de la mano y llevándola hacia la pista.

- ¡Hacer lo que queráis! Él nunca te amará como me amó a mi… tú muy tonta si tú querer un pato idiota por marido.

Shampoo vio como él se alejaba con la morena mientras sus palabras morían en su boca, ese era el momento de decir adiós a Mousse y también a Ranma. Los juegos habían terminado y ella no había ganado ninguno. No le quedaba más opción que regresar a Nerima con la dignidad que le quedaba y hablar con su abuela para ver qué podían hacer a partir de ahora. ¿Estaría dispuesta a alejarse de Ranma, el hombre del que creyó estar enamorada tanto tiempo? ¿Podría Mousse realmente olvidarse de ella? Cologne era la única que en ese momento podía ayudarla a pensar con claridad. Sin embargo Ryan no lo dudó ni un segundo y se fue tras ella.

El chino llegó al centro del local con la morena, allí la agarró por la cintura suavemente y la aproximó hacia él. Escondió su rostro en el cuello de la chica y suspiró entre triste y aliviado. Lo que acababa de hacer era una de las cosas más difíciles que jamás había hecho, y sabía que si se había atrevido había sido por Nanami.

- Gracias.

- No hay de qué – respondió ella dándole un beso en la frente.

- ¿Por qué lo haces? No puedo ofrecerte nada – preguntó él sin entender los motivos de la chica.

- Me gustas. Me gustas más de lo que creía… Eres divertido, muy gracioso, amable, bueno y aunque estás muy ciego, debemos graduarte mejor las gafas, me gusta pasar el tiempo contigo, además tienes que enseñarme tus trucos de artes marciales, yo sólo soy buena con la espada.

El chino levantó la mirada y le regaló una humilde sonrisa, todo lo que siempre esperó escuchar de la boca de Shampoo lo estaba escuchando de alguien que no le estaba pidiendo nada cambio, que estaba siendo sincera. Se sonrojó pues en realidad era la primera vez que una chica se le declaraba. Tímidamente le dio un beso en la mejilla a la animadora. Fue algo rápido pero suficientemente tierno como para que ella entendiera que pese a que necesitaría tiempo, estaba dispuesto a olvidar a la amazona por ella.

Las amigas de Akane se habían reunido para presenciar aquella especie de disputa, lo mismo hicieron las Tendo y Tomohisa. Yumiko y Natsuki buscaron por doquier y empezaron a preguntarse dónde estaba su compañera, hacía mucho rato que no la veían y comenzaron a inquietarse, aunque como tampoco distinguían a Ranma imaginaron que estarían juntos. Justo en ese instante vieron a la peliazul salir del baño sola, un poco desgalichada, dirigiéndose hacia la barra donde pidió un par de cócteles. Cuando los tuvo en las manos corrió hacia sus amigas haciendo eses con una gran sonrisa en la cara.

- Shhhtttt, no lo digáis, pero Ranma y yo, nosh, mmm, nos estamos, uhm, besando en el baño jijiji – decía a modo de secreto mientras reía como una niña de 15 años.

- ¡Akane por fin os desmelenáis! Oye cariño, pero ¿no crees que vas muy bebida? – Preguntaba Natsuki algo preocupada.

- Noooo, mira, mira – decía mientras se bebía de golpe uno de los mojitos que llevaba en las manos - ¿Pohdría una borraaacha hacer esto? – preguntó tambaleándose.

- Estás como una cuba. Vamos a por tu amorcito, será mejor que no os dejemos a solas si vais tan mal.

- Ranma está en el lavabo de señoras jajaja – seguía riendo sola la chica.

Izumi y Yû llegaron hasta ellas y al ver como se encontraba Akane decidieron que el grandullón fuera a buscar a su amigo al baño. Izumi lo sacó como pudo de allí y luego Yû continuó arrastrando a Ranma ya que él no quería irse de "su escondite" tal y como lo llamaba.

- ¡Akane me espera allí insensato! Sé que estás celoso, que aún me quiereeees Yû, pero Akane y yo – balbuceó acercándose al oído del grandullón – nos estábamos enrollando.

- No-no vuelvas a decir eso. Nu-nunca te quise, estaba bajo los efectos del hechizo ese – se defendió abochornado todavía por ese suceso.

- Ya, ya, por eso me dijiste que mis ojos azules eran preciosos.

- ¿Tú no estás borracho? No deberías recordar esas cosas.

- Yû… acabo de tener una revelación – decía asombrado Saotome – tu nombre es tú en inglés, You. ¡Yû, You, es imposible diferenciarlo!

- Oh por dios… eres incluso más pesado ebrio – decía el chico riendo en el fondo por las ocurrencias de su compañero.

- ¿Dónde está mi mujer? – preguntó entrecerrando los ojos intentando distinguir las figuras que tenía delante.

- ¡Ranma! – chilló su esposa al verlo.

- ¡Akane! – gritó él y la abrazó con todas sus fuerzas.

- Toma Ranma, te pillé una bebida.

- Oh gracias, qué sed – y sin pensárselo dos veces tomó todo el vaso.

- Kasumi, lo que pagarían nuestros padres por ver esto, y voy yo y me dejo mi cámara en casa de este par.

- Vale, bien, se acabó. Tú y tú no vais a beber más – ordenó Kasumi colocándose detrás de ellos con los brazos en jarra.

- Onee-chan, sólo una más – pidió la peliazul.

- Ni una más ni media. Ya vais suficiente mal como para que bebáis más. Y tú Nabiki, deja ya de recolectar copas. Nos vamos al hotel. Tomohisa-kun, ¿podrías acompañarlos a su apartamento?

- Claro Kasumi-san – dijo sonriéndole –. Os acompañaré a ti y a Nabiki-san y luego a ellos dos.

- Muchas gracias, eres muy amable.

Todos se despidieron, ya eran más de las cuatro de la madrugada, estaban agotados y la verdad es que pese a todo se podía decir que había sido una magnífica noche. No para Shampoo claro, pero para el resto sí.

…..

La mañana siguiente Akane despertó como cada día entre los brazos de Ranma, la cogían por la espalda de manera protectora, era tan agradable sentirse tan bien entre las sabanas, apresada contra su cuerpo, su piel en contacto con la piel de su esposo. La piel… de su esposo… ¿dónde estaba la tela de su pijama? Alarmada se incorporó y miró por debajo de las sábanas, ella no llevaba ninguna camiseta, ni siquiera llevaba sujetador y él, él tan sólo estaba cubierto por un bóxer. Ahogó un grito de susto, ¿qué había pasado la noche anterior? Sabía que habían salido, habían bebido, se habían besado más de la cuenta en el baño y luego los llevaron hasta casa y a dormir, ¿no? Estaba claro que no. Desesperada por querer encontrar una respuesta zarandeó a su esposo hasta que lo despertó.

- ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? – murmuró asustado.

- Ranma, ¡Levanta ya! ¿Qué pasó ayer? - él se meneó entre las sábanas y abrió los ojos.

- Pues yo qué sé, fuimos a la disco, bailamos, fuimos al…mmm baño, ya sabes ¿recuerdas eso? – ella asintió colorada sin mirarlo – pues, ahm, luego fuimos a casa y eso es todo ¿no? – ella negó con la cabeza, fue entonces cuando él vio que ella no llevaba nada de ropa encima, tan sólo se estaba cubriendo con fuerza con la tela de la cama, instintivamente él miró qué era lo que él llevaba y al comprobar que tan sólo sus calzoncillos empezó a sudar.

- Puedes… cierra los ojos por favor, voy a ponerme algo de ropa – él hizo lo que ella le pidió y ella se apresuró a colocarse un jersey y un pantalón.

En ese momento ella pudo ver como la mesita de noche estaba tumbada en el suelo, el vestido que llevaba la noche anterior estaba tirado hecho un desastre, lleno de arañazos y por si eso fuera poco la camisa de Ranma estaba partida en dos.

- Ak-Akane, ¿recuerdas algo?

- Apenas recuerdo lo de la disco, tengo algunas imágenes pero nada claro, y de llegar a casa no, no recuerdo nada. ¿Tú?

- Lo mismo…

- ¿Crees que…?

- Que…

- Ya sabes…

- No, no sé – cuando quería el de la trenza era de lo más inocente.

- Arg que lo hicimos – dudó temerosa.

- Uhm, ahm… uf, no sé, nos acordaríamos ¿no?

- No lo sé, nunca había bebido ¡Y nunca volveré a hacerlo! Soy una estúpida, estúpida, estúpida – se repetía estirándose del cabello.

- Vamos Akane, no seas así, seguro que no pasó nada…

- ¿Ah no? ¿Y por qué mi vestido está destrozado y tu camisa despedazada?

- Puede que no atináramos a quitarnos la ropa y bueno, ya sabes lo bruta que eres, seguramente lo destrozarías para poder quitártelo.

- ¿Perdona? ¿Esto es todo lo que tienes que decirme?¿Bruta?

- Sólo intentaba animarte.

- No lo haces bien. Aquí estoy yo pensando que nuestra primera vez fue esta noche y no recuerdo nada de nada.

- No llevaríamos ropa interior si lo hubiéramos hecho.

- ¿Tu crees?

- Creo Akane, y sé de seguro gracias a las clases de nuestros padres, que para poder hacerlo necesito que mi cosita esté despojada de cualquier ropa para que podamos, ya sabes… - decía colorado.

- ¡No seas tonto! Eso ya lo sé… Entonces… crees que no pasó nada.

- Claro que no, está todo bien.

- Pero y si pasó… En la disco, en el baño solo nos besamos ¿verdad?

- Mmm eso creo… lo que recuerdo sí – respondió rojo como un tomate al recordar la caliente sesión del lavabo.

- Vale, yo también recuerdo sólo eso – prosiguió ella no menos sonrojada que él.

- Será mejor que no volvamos a beber nunca.

- Sí, tengo miedo Ranma… no quisiera que lo hubiéramos hecho – dijo Akane a punto de llorar, esperar tanto a estar preparada que acabar haciéndolo borracha sería lo peor que le podría pasar. Revisó toda la habitación en busca de algo que le ayudara a descifrar qué había pasado, y la verdad es que encontró el mejor método para saber lo que había sucedido al cien por cien.

- No te preocupes Ak…

- ¡Ranma! La cámara de Nabiki, está en la estantería. Quizás, quizás lo grabamos.

- Ahm, veamos – Ranma cogió la cámara y rebobinó la cinta, se alegró cuando vio que la última grabación era efectivamente de esa noche. Ambos se sentaron en el suelo dispuestos a ver lo que el vídeo tuviera que mostrarles - ¿Preparada?

- Eso creo.

- ¡Mira Ranma! He encontrado la cámara de Nabiki, te voy a grabar – se oía a una muy ebria Akane mientras filmaba a su esposo en el baño meando.

- Peeeero no me grabes, eshto es privado – decía él tapando el objetivo con la mano.

Ambos fueron hacia la habitación riendo mientras ella lo filmaba todo, por el camino se iban dando fugaces besos, a veces atinaban otras simplemente chocaban con sus frentes por lo tajas que iban. Una vez en el cuarto la peliazul dejó el aparato en la estantería, se colocó de espaldas a ésta y empujó a Ranma para que quedara sentado en la cama.

- Ahora, ahora, voy a hacerte un striptease Saotome – explicó con una sensual voz.

- ¡Oh, vale, venga! – decía él mostrando una enorme sonrisa acomodándose en la punta del colchón..

- Serás pervertido, mira como te has alegrado.

- ¿Yo soy el pervertido? Tú eres quien lo ha propuesto.

Ambos siguieron viendo el vídeo sentados en el suelo.

-Tanana nanana nana na nanana nana – cantaba sensualmente Akane mientras intentaba deshacerse del vestido. Danzaba como siempre había visto en las películas, como si hubiera una barra imaginaria a la que agarrarse. Sus movimientos eran sexys a los ojos de Ranma, pero realmente estaba tan borracha que no dejaba de desestabilizarse cada dos por tres. Como no podía quitarse el vestido empezó a arrancárselo hasta que consiguió despojarse de él. Justo entonces, vistiendo tan solo su sujetador y las braguitas siguió bailando para su marido que no dejaba de observar con atención su cuerpo.

- No puedo seguir viendo esto, qué vergüenza - decía Akane tapándose la cara. Ranma tenía los ojos que se le iban a salir, no podía ver nada pues ella estaba de espaldas, pero saber que le había hecho un striptease era más de lo que nunca había imaginado.

- Yo seguiré viendo, sólo para, para, para cerciorarnos que nada más pasó – decía casi tartamudeando por la emoción.

- Deja de mirar si se me ve algo… no abuses del momento.

- ¿Por quién me has tomado? – preguntó haciéndose el ofendido, lo estaba disfrutando mucho.

Akane se acercó deleitosamente a Ranma y le destripó la camisa partiéndola por la mitad.

- Aquí sí puedo ver tus músculos – dijo ella, él sólo asintió.

La camisa del chico quedó tendida en el suelo, pero eso poco le importó a él, y con mucha destreza, no en vano era mitad chica, le quitó el sujetador a su esposa. Ella se sentó encima de él y empezó a besarle el cuello. Él movía las manos de arriba abajo sin llegar a tocar su piel, no sabía donde colocarlas, así que su mujer le agarró las manos y las instaló en su trasero. El pelinegro dio un respingo, tragó saliva y rápidamente atacó la boca de su acompañante robándole un desesperado beso. Ella se apartó un poco de él y le cogió el mentón, él le sonrió y ella forzó que los ojos del muchacho apuntaran hacia sus pechos.

- ¿Te-te gustan?

- Me-me encantan. ¿Pu-puedo? – dijo colocando las manos a la misma altura que los atributos de su esposa.

- ¿Te gusta mi peca? – En ese instante Ranma se acercó sobremanera al pecho de su esposa como si estuviera comprobando algo.

- Más, más que eso – decía embobado, ella reía por la reacción de su esposo.

- Siempre tuve miedo de que la peca te molestara – dijo de manera tierna.

- Nah ah, al contrario, te queda, ahm, de maravilla.

Akane abrió los ojos y volvió a mirar el vídeo, lo que acababa de oír no le gustó para nada.

- ¿Te enseñé mi peca?

- ¿Qué peca Akane?

- Una… una que tengo en el busto… - dijo abochornada.

- ¡Oh enséñamela! – gritó él sin pensar.

- ¡Ni lo sueñes!

- No puedes decirle a un chico que tienes una peca ahí y quedarte tan pancha.

- No era mi intención que lo supieras aún.

- Algún día la veré – afirmó tocando la mejilla de Akane para que viera que bromeaba.

- Oh dios… esto es horrible.

- ¿En-entonces puedo tocarlas?

- Mmm bueno, pero, pero antes…

- Antes…

- Dímelo.

- ¿El qué?

- Ya sabes…

- Que te… - dudó él.

- Aha.

Ranma pausó las imágenes, no podía haberse declarado en ese instante, eso hubiera sido terrible. Había pensado muchas veces en confesarle sus sentimientos a Akane, a veces creía que no era necesario, que ella ya lo sabía, pero también entendía que ella quisiera escucharlo, sobre todo teniendo en cuenta las veces que lo había negado.

- Pero dale al play, ahora viene lo más interesante – dijo ella expectante.

- No creo que debamos seguir viendo esto.

- Claro que sí, quiero saber si lo hicimos o no.

- Arg, esto no va a acabar bien.

- Akane yo te…

- Tú me…

- Te…

La peliazul se mareó justo cuando él iba a decir algo. Cayó de lado tan de repente que ni su esposo pudo controlarlo. Por la fuerza del impacto sus brazos dieron contra la mesita de noche tumbándola. Ranma rápidamente reaccionó pero estaba tan mal como ella así que el levantarse para socorrerla tropezó y cayó a su lado.

La cogió entre sus brazos pues ella parecía no moverse.

Akane, Akane ¿estás bien?

- Mmmm – murmuraba ella sin sentido.

- Akane dime algo – decía moviéndola bruscamente para que reaccionara.

- Mmmm.

- Cariño, óyeme, ¿estás bien?

Ranma enrojeció al momento, de blanco pasó a rojo en milésimas de segundo, su cara ardía tanto que se podía cocinar un huevo frito en su frente. Lo había hecho, lo había dicho. Ya no había marcha atrás.

- Me…has…llamado…cariño – comentó la peliazul sin creérselo.

- Ahm…

- Lo has hecho, lo has dicho.

- Ahm…

- Has dicho… cariño – repetía ella alucinando.

- Ahm… - era todo lo que atinaba a decir él.

Como la conversación no avanzaba siguieron viendo el vídeo.

Ranma consiguió que Akane recobrase el conocimiento. Ella le rodeó el cuello con sus brazos y él la ayudó a incorporarse. Estando de pie él la besó de nuevo, pero esta vez de forma tierna y suave.

- Me has asustado tonta.

- Si estoy contigo estoy bien, nunca me pasará nada malo a tu lado tonto.

Él se quitó los pantalones lentamente y siguió besando a su esposa, ambos se tumbaron en la cama. El de la trenza se colocó encima de ella apoyándose sobre sus codos para no lastimarla. Por suerte en esta posición la cámara no había podido captar ninguna parte indebida del cuerpo de la peliazul. Las caricias cada vez iban a más, Ranma se atrevió a delinear con sus dedos la cintura y las caderas de su amada, ella sonreía complacida estrujando la trenza del chico. Todo iba genial hasta que de repente Akane empezó a toser, en unos segundos se levantó corriendo colocándose la mano en la boca, todo apuntaba a que iba a devolver al baño. Ranma se tumbó desconcertado, estaba tan mareado como ella, sin embargo su organismo reaccionó de distinta forma y se durmió en menos de un minuto. Poco después Akane regresó y se colocó a su lado en la cama, acurrucándose empezó a soñar en nada.

Los dos estaban callados viendo como por suerte no habían ido más allá, pero lo que habían visto y escuchado era demasiado fuerte como para dejarlo pasar. Se morían de vergüenza, una por desnudarse delante de él y mostrarle su peca, el otro por decirle cosas cursis y casi casi declararse.

- Vomitaste…

- Te quedaste dormido…

- Bueno…

- Bueno…

- Pues no hicimos nada, puedes estar tranquila.

- Ahm, sí, qué susto jeje – decía nerviosa.

- Voy a la ducha y luego ahm… podemos desayunar, me duele la cabeza – seguía él nervioso queriendo salir de aquella situación.

- Sí, claro. Deja que primero ,uhm, me lave los dientes… - comentó avergonzada.

Akane estaba preparando la comida en la cocina, estaba muy nerviosa aunque no sabía por qué. Esperaba que lo ocurrido esa noche no hiciera que ambos retrocedieran o se comportaran de manera extraña entre ellos, deseaba que se olvidaran de aquello. Ranma por su lado pensó exactamente lo mismo, habían avanzado mucho como para que ahora volvieran a sentirse cohibidos el uno con el otro, al fin y al cabo no habían hecho nada malo. Al saber que ella quería estar con él estaba decidido a hacer que las cosas avanzaran de manera natural, ahora que habían derribado las barreras de su orgullo era momento de seguir hacia delante. Para que todo estuviera bien entre ellos decidió afrontar esta situación con algo de humor.

Akane estaba metida en sus pensamientos vertiendo cereales en un bol cuando levantó la mirada y vio a Lucy, la muñeca inflable, en sus narices.

- Venga Akane, señálame dónde tienes la peca – dijo Ranma con la muñeca entre sus brazos.

- ¡No pienso hacerlo! – gritó sonrojándose.

- Vale, sólo dime, ¿en la derecha o en la izquierda? – preguntaba él apuntando los pechos de Lucy.

- ¡No voy a hacerlo!

- Está bien, está bien. Pues… ¿cuándo me harás uno de verdad?

- ¿Un qué?

- Ya sabes, un striptease.

- ¡Eres un pervertido! – dijo golpeándole el hombro a su chico muerta de vergüenza.

En ese momento Ranma soltó a Lucy y sujetó a Akane por la cintura, en un rápido movimiento la sentó en la encimera y se colocó entre sus piernas. Pareció muy seguro, pero por dentro temblaba de nervios, esperaba que ella se lo tomara todo bien.

- Ya sabes que toca – dijo él señalando sus labios con sus dedos.

- ¿Te acuerdas de eso?

- Aha, por cada pervertido deberás darme un beso – ella sonrió, se mordió el labio y le regaló un dulce beso. Luego reposó su frente sobre la de su esposo, contenta por haber solucionado todo este alboroto de manera tan fácil. Por fin empezaba a ser cómodo mantener conversaciones con su esposo, hablar de todo y solucionar sus problemas como era debido.

- Ranma, quiero que sepas que puede que aunque tú creas que no fuiste mi primer amor, lo que siento por ti es un millón de veces más fuerte de lo que jamás he sentido por nadie – confesó recordando lo que él le había comentado la noche anterior.

- Es bueno saberlo – respondió con una gran sonrisa acariciando su espalda – por cierto, hoy estás muy guapa, hermosa, bonita y preciosa.

- Gracias. Hasta que te das cuenta, ca-ri-ño – respondió ella imitando la voz de su esposo en el vídeo.

CONTINUARÁ

…..

Aquí va la segunda parte del capítulo :) ¿Os gustó? Espero que sí porque yo lo pasé genial escribiéndolo. Tenía muchas ganas de que Akane y Ranma se comportaran como alguien de su edad, que disfrutaran de cosas mundanas como una noche de fiesta, aunque debo advertir: el alcohol no es bueno XD

Por cierto, para los mayores de edad: el beer-pong es un juego en el que llenas algunos vasos de plástico con cerveza normalmente (aunque puede ser con otro tipo de alcohol) y juegas a encestar una pelota de ping-pong en el vaso de tu rival, si lo logras se bebe el vaso de golpe, si lo logra él te toca a ti.

Mousse y Nanami lo tienen más claro ¿Shampoo también? Jin no era lo que parecía, ¿se atreverá Yû a empezar algo con Izumi? Tomohisa y Kasumi bailan pegados XD y Ranma y Akane caldean el ambiente allí donde van…

Poco más a añadir, espero vuestros comentarios para ello :)

Por cierto, 2 capítulos más y THE END :(

Gracias por comentar y por haberme seguido en esta aventura todo este tiempo… el último día será todo más extenso, pero no me canso nunca de agradeceros el tiempo que dedicáis a leer la historia, a los que la siguen desde el principio, a los que os unisteis hace poco o a los que lo acabáis de hacer. Millones de gracias.

Por cierto, hay quien se ha sentido algo incómodo con el capítulo anterior por el tema de Ranma y su intimidad, lamento si ofendí a alguien con eso, no era mi intención para nada… :(

He intentado responder todas las reviews pero me ha sido imposible, lo lamento muchísimo, pero PROMETO responderos a todos en el próximo capítulo sin falta, es sólo que al publicar tan seguido y al ir recibiendo tantos comentarios no he podido ponerme al día, mil perdones.

¡ABRAZOS ENORMES PARA TODOS!

Fins aviat!