(Adrien)

Me despido de Marinette dándole un abrazo. Plagg estaba en mi chaqueta, así que tenía que traerlo conmigo fuera como fuera, ya ha sido demasiada suerte que Marinette no lo haya descubierto hasta ahora. En el momento en que la abrazo, noto como Plagg vuelve a mí metiéndose bajo la chaqueta que acostumbra a usar Marinette.
Me doy la vuelta y camino hacia casa de Marinette. Esto va a ser divertido, habrá que ver cómo me las arreglo con sus padres para que no se den cuenta del cambio. Suspiro e intento aguantarme la risa. Realmente, esto va a ser muy divertido.
Llego a su casa y entro, veo al señor Dupain recogiendo la tienda.
-Ya estoy de vuelta -digo entrando en casa.
-Bienvenida Marinette. ¿Habéis tardado mucho en comprar no? -dice su padre mirándome.
-Sí, es que nos hemos encontrado con Alya y Nino que también estaban comprando.
-Esta bien, no pasa nada -sonríe su padre- la cena esta casi lista.
-Vale, subiré a dejar las cosas y bajaré -sonrío también y subo a la habitación de Marinette.
Es interesante. Tiene las paredes repletas de fotos mías, incluso su fondo de pantalla es mío. ¿Está obsesionada conmigo? No, imposible. Seguramente es porque soy modelo y ya le gustaba antes de conocerme, mucha gente tiene fotos y posters de las personas a las que idolatran.
-Oye Plagg - le llamo y sale de la chaqueta riéndose.
-Estas ridículo en el cuerpo de una chica -sigue riendo.
-Ríete todo lo que quieras, aquí no puedo darte tu querido queso camembert.
-¿Qué? ¡¿Por qué?!
-Porque no es mi casa y no puedo registrarla en busca de tu amado queso -le explico y él suspira.
-Vuelve ya a tu cuerpo, quiero mi queso -exige.
-No sé como volver, siquiera puedo transformarme en Chat Noir para ir a por el akuma, pero en cuanto vuelva a mi cuerpo te daré todo el queso que quieras.
-¡Vale! -me responde Plagg feliz.
-Marinette la cena -me llama la señora Cheng desde el piso inferior.
-Ahora vuelvo Plagg, quédate aquí.
Tras decir eso, bajo las escaleras y voy al comedor. Esta casa es un placer, es pequeñita, y si me llaman no tengo que dar una caminata larga para llegar a mi destino. Una vez en el comedor me siento en el único lugar libre, que supongo que es donde comerá siempre Marinette.
-Marinette -me llama su madre- tenemos que hablar.
-¿Qué pasa? -la miro.
-Últimamente nos hemos dado cuenta de que muchas veces desapareces repentinamente de cualquier sitio y sales de casa a escondidas y a veces vuelves a horas muy tardías de la noche -me explica su padre.
Creo que no debería estar escuchando todo esto, pero no puedo evitarlo ya que he de hacerme pasar por ella, así que tendré que inventarme una excusa o algo, o intentar cambiar de tema.
-Esto... Yo... -les miro a ambos sin saber que decir- ¿Sabéis que esta mañana el instituto ha sido atacado por un villano?
-Sí, lo hemos visto en la televisión -responde su madre.
-Nos alegramos mucho de que estés bien, al ver las noticias nos hemos asustado mucho y hemos estado a punto de salir a buscarte -dice el señor Dupain.
-Estaba bien, me escondí en una clase con unos compañeros, la verdad es que pasé mucho miedo- digo. Ha funcionado el cambio de tema, aunque ha sido algo obvio.
La conversación sigue pasando por temas más triviales hasta que acabamos de cenar. Me levanto y subo a la habitación de Marinette y suspiro. ¿Desapariciones repentinas y huidas de casa a escondidas? ¿Marinette? ¿Ella es capaz de eso? Si es así, debe tener alguna razón. ¿Puede ser que Marinette oculte algo? Me pregunto cuál será la razón por la que Marinette haga eso... Me puede la curiosidad, así que intentare encontrar algo por su habitación.
-Plagg -le llamo. Sale de entre las sabanas de la cama de Marinette- Ya que eres un gato muy curioso... ¿Me ayudarías a rebuscar un poco por la habitación?
-¡Claro que sí! -y tras decir eso comenzó a ir de lado a lado en la habitación mientras que yo buscaba por los cajones.
Sé que esto está mal, pero me preocupa que Marinette pueda estar teniendo problemas o que esas desapariciones y escapadas sean forzadas o algo. Después de buscar durante un largo rato, me doy cuenta de que no hay nada raro. Suspiro. Espero que no sea nada malo...
-¡He encontrado algo! -exclama Plagg abriendo un cajón que yo no había mirado.
Dentro había una caja grande y cerrada con llave.
-¿Puedes abrirla Plagg?
Plagg se metió dentro de la caja y de repente sonó un clic y la tapa se abrió. Dentro de la caja había una cajita más pequeña y una especie de diario. Primero miro dentro de la cajita. No es nada más que un simple estuche de unos pendientes. Pero esta caja me suena haberla visto en algún lado... Hmm... No sé, ya pensaré en otro momento, ahora miraré el diario. Lo saco de la caja y me preparo para abrirlo.
-¿Estás seguro de que quieres abrirlo? -me dice Plagg - Ella ha confiado en ti.
-¿Y qué más voy a hacer? No quiero que le pase nada malo.
Miro fijamente el libro y finalmente me dispongo a abrirlo.