Como siempre nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es Hopesparkles, yo solo la traduzco.

Y gracias a mi compañera de armas, mi amiga y Beta Erica Castelo por seguirme soportando :P


Nota de Traductora: Les aviso como lo hizo la autora, que hay un pequeño salto en el tiempo para este capítulo. Ahora sí, a leer ;)


"Creo que cada vez más se parece a Jasper, salvo por el cabello oscuro, por supuesto." Edward acunaba la pequeña niña en sus brazos mientras miraba a una sonriente Alice. Sarah Elizabeth Whitlock tenía tres semanas de edad y era la imagen de su padre, aparte del cabello oscuro de su madre y tamaño pequeño. Edward la había estado meciendo y arrullándola con delicadeza durante los últimos minutos después que se despertó asustada por la ruidosa llegada de su primo, Andrew.

Andrew Emmett Cullen tenía ocho meses de edad y definitivamente se parecía a su padre. Era grande y ruidoso, y Emmett estaba insoportablemente orgulloso de su niño. Rosalie era la madre cariñosa, pero claramente entendía que ahora vivía en un mundo de hombres. Su hijo era el vivo retrato de su padre y parecía compartir su misma personalidad revoltosa.

"Se ve muy bien con un bebé en sus brazos, ¿no crees?" Rose habló solo lo suficientemente fuerte para que Bella la escuchara. Le echó un vistazo a Emmett, que estaba soplando trompetillas en la barriguita de Andrew, y asintió. Rosalie sonrió, "Estaba hablando de tu hombre, no del mío."

Bella permitió que sus ojos se desviaran lentamente hacia dónde estaba Edward sentado, haciéndole cariñitos a la recién nacida. Rose tenía razón, se veía bien. Su expresión era tierna y sus ojos amplios por el asombro al ver las pequeñas manitas agarrando el aire. Sintiendo los ojos de Bella en él, levantó la vista, ofreciéndole una feliz sonrisa. No pudo evitar notar la expresión anhelante en sus ojos o la forma en que su mirada se posó en su vientre antes de mirar rápidamente de vuelta a la niña en sus brazos.

Estaba listo. No había dicho nada al respecto, pero ella podía darse cuenta. Habían estado casados por casi 15 meses, y sus dos hermanos eran ahora padres. Ella sabía que era solo cuestión de tiempo para que él sacara el tema. Él podría estar listo, ¿pero ella?

Sus vidas habían cambiado tanto durante el último año. Unas semanas después de su encuentro con Leah, Bella había recibido una carta de Jake. Le pidió perdón por todo—la boda, las mentiras, el asalto. Bella hace mucho lo había perdonado y continuado con su vida, pero todavía le dio una sensación de clausura el que él aceptara la responsabilidad por sus acciones. Un mes después, Leah había dado a luz a un niño saludable y lo llamó William en honor al padre de Jake. Billy Black había apoyado a Leah, ayudándola a establecerse en Portland después de que nació su nieto. Ella se había comprometido recientemente con un hombre llamado Embry Call, que adoraba al pequeño Will como si fuera suyo. Por más extrañas que hayan sido las circunstancias, ahora Bella consideraba a Leah su amiga, y estaba emocionada por verla tan feliz.

Jake, por el contrario, no había aprendido de sus errores. Después de cumplir con la mitad de las horas de su servicio comunitario, había conocido una chica en un bar y procreó un segundo hijo durante una aventura de una noche. Cuando ella lo abordó con las noticias, él se había enfurecido y la golpeó. Actualmente estaba sirviendo el resto de su sentencia tras las rejas.

"¿Bella?" Edward se sentó junto a ella en el lugar que Rose había dejado vacío mientras Bella estaba perdida en sus pensamientos. Se volvió para encontrarlo todavía sosteniendo a Sarah y sonriéndole con dulzura. Se movió hacia Bella, colocando a la infante en sus brazos en silencio. La rodeó por la espalda, colocando su mano en su cadera, acercándola a él. "Te ves tan bien así, amor."

Bella sonrió y soltó una suave risita, "Rose justo estaba diciendo lo mismo sobre ti. Se te da esto."

Edward abrió su boca como si fuera a hablar, sus ojos encontrando los de ella. Dudó por un momento antes de cerrarlos y dejar un beso en su sien. Soltando un suspiro, le dio un suave apretón antes de ponerse de pie para seguir a su padre a la cocina.

Era el día después de Acción de Gracias, y los hombres estaban preparando la comida. Eran, por supuesto, las sobras del día de fiesta, pero era una tradición. Las mujeres preparaban la comida del día de fiesta y los hombres la calentaban el día siguiente mientras las mujeres comenzaban a revisar las decoraciones navideñas.

El día estuvo lleno de risas mientras compartían recuerdos de la infancia e infortunios, y rememorando sobre las decoraciones hechas a mano que Esme había guardado de cuando sus hijos eran pequeños. Todos los años eran lo mismo, pero significaba algo completamente diferente ahora que había una nueva generación de Cullen.

Cuando el sol comenzó a ponerse, Edward vio cuando Bella se puso su abrigo y salió a la terraza. Su cabello oscuro era un impresionante contraste con el rosa pálido y amarillo de cielo del atardecer. Recargada en la baranda, descansó su barbilla en sus manos mientras miraba al bosque.

Edward pensó que daría casi lo que sea por saber lo que pensaba en ese momento. Había estado callada y pensativa durante la tarde y sabía que había algo que realmente le preocupaba en su mente. Era un estado de ánimo que no había visto en un tiempo, y tenía que admitir que le preocupaba.

Al fin las cosas comenzaban a ir más lentas para ellos. El contrato para la película había sido firmado, y los meses que le siguieron habían sido agitados al apresurarse a encontrar un guionista, un director, y muchos otros que serían necesarios para darle vida a las palabras de Bella. Después de muchos meses, el casting se había finalizado y el rodaje comenzó hacía unas tres semanas. Para Bella, la mayor parte del trabajo creativo había terminado, Edward aún tenía que trabajar en hacer la banda sonora.

Como si la película no fuera suficiente para mantenerlos ocupados, habían vendido la casa y comprado una más grande a unos cuatro kilómetros y medio de la casa de sus padres. Era una hermosa casa de dos plantas con un enorme porche que la rodeaba, con un columpio en el frente y un patio trasero cercado. El mismo día que cerraron el trato de la casa, Bella había ordenado un columpio-cama idéntico al que estaba en la casa de la playa dónde pasaron su luna de miel. El día que llegó, Edward lo instaló, se desvistió y esperó a que Bella lo encontrara. Unas horas más tarde, se alegró de haber puesta la viga de soporte extra cuando colgó el columpio. También estaba agradecido por el alto nivel de privacidad de la cerca en el patio trasero.

Ella había estado tan alegre por meses, disfrutando de su vida juntos y anhelando el futuro. Él no era ingenuo, sabía que era la niña de Alice y Jasper la que había provocado el cambio. No había sucedido cuando Andrew nació porque entonces estaban en una posición diferente en sus vidas. Ahora, estaban establecidos, felices, y él estaba listo para dar otro paso hacia adelante. Pero no tenía idea si Bella lo estaba.

"Creo que tu esposa quiere ir a casa. Se ve cansada." Edward levantó la vista para ver a Carlisle observando a Bella también.

"Sí, creo que ya nos vamos. ¿Sigue en pie lo del próximo fin de semana?"

Carlisle asintió, "Sí, tú madre ya tiene visto un árbol específico, pero creo que está más emocionada que nada por quedarse aquí con los nietos."

Edward sonrió y miró al otro lado de la habitación, viendo a su madre jugar con su nieto mientras Rose pretendía envolverlo en su pequeño abrigo. Carlisle vio como la sonrisa de Edward se desvanecía en un ceño fruncido sobre una mirada preocupada.

"Comunicación, hijo. No esperes demasiado tiempo para hablar con ella."

"¿Cómo supi—"

"He estado casado por más de treinta años, Edward. He aprendido algunas cosas para evitarme problemas."

***FTDF***

El viaje a casa fue en silencio, pero Edward se sintió reconfortado por el hecho de que Bella sujetó su mano firmemente con la suya. Sentado frente a su piano, miró por la ventana con vista al patio trasero mientras sus dedos tocaban instintivamente la melodía en su cabeza. Realmente no había prestado atención a la música fluyendo en él, y se asustó cuando escuchó la voz de Bella.

"Eso es hermoso."

"Gracias," le susurró, "Ven aquí."

Bella caminó hacia él mientras echaba la banca del piano hacia atrás y se ponía de pie. La alcanzó, poniéndola entre sus brazos y besándola suavemente.

"¿Estás bien?"

Fijando sus ojos en el pecho de él, Bella asintió, "Estoy bien, solo cansada. Creo que voy a irme a la cama." No esperó por su respuesta, sino que dejo un rápido beso en sus labios antes de darse la vuelta y salir de la habitación.

Pasando las manos por su cabello, a Edward se le escapó un suspiro de frustración antes de volverse a sentar frente al piano. Desquitó su ansiedad sobre las teclas, tocando con pasión que al borde de la desesperación. Una hora más tarde, estaba agotado y exhausto al poner la cubierta sobre las teclas y apagando la luz. Después de asegurar la casa para la noche y terminar su rutina para dormir, se puso de cuclillas junto a la cama, mirando a su esposa dormida.

Había manchas húmedas en su almohada así como rastros de lágrimas en sus mejillas. Su ceño estaba fruncido y sus manos empuñaban las sábanas bajo su barbilla. Su corazón se rompió por ella, y estaba desesperado por hacer desaparecer su dolor. No la había visto tan perdida desde su primera semana de casados y empezó a sentir pánico al recordar lo cerca que estuvo entonces de perderla.

Subió rápidamente a la cama, acercándola a él y envolviendo su cuerpo con el suyo, abrazándola con un poco más de fuerza de lo que normalmente lo haría. No le pasó desapercibido que ella se relajó y cayó en un profundo sueño momentos después de tenerla en sus brazos.

El siguiente par de semanas las pasaron absortos en las festividades. Todos se reunieron el fin de semana siguiente para elegir y cortar árboles de Navidad mientras que Esme se quedaba con los bebés. Cenaron juntos antes llevar los árboles a sus respectivas casas para ser decorados para la festividad que se avecinaba. Se tomaron fotos, se enviaron tarjetas, y asistieron a fiestas. En medio de todo ello, Bella había parecido feliz y contenta, pero Edward la conocía bien.

La abrazaba por las noches cuando lloraba mientras dormía. Notaba el destello momentáneo de algo irreconocible en sus ojos cuando veía a su sobrino y sobrina. Odiaba que la mayoría de las noches, ella se iba a la cama mucho antes que él lo hiciera, y luego despertaba en una cama vacía. Podía sentir la distancia entre ellos, y estaba más que desesperado por saber cómo arreglarlo.

Al fin, como una semana antes de Navidad, Edward había alcanzado su límite. Había despertado en una cama vacía, duchado, vestido y reunido sus últimas composiciones para pasar a dejarlas en la imprenta. Bajando las escaleras, encontró a Bella sentada a la mesa, bebiendo una taza de café. Le ofreció una sonrisa vacilante cuando ella levantó la vista, pero pasó de largo para dirigirse a la cocina y servirse algo de café. Regresando al comedor, aclaró su garganta.

"Necesito llevar algunas cosas a la imprenta, pero creo que deberíamos pasar la tarde juntos."

Bella le ofreció una pequeña sonrisa y asintió, "Eso suena bien. ¿Qué te gustaría hacer?"

"Hablar. Creo que tenemos que hablar sobre lo que está pasando entre nosotros, B."

La cabeza se Bella se levantó de golpe, "¿Y qué crees que tú que está pasando, Edward?"

"¡Nada! Nada está pasando entre nosotros, Bella. Ese es el problema. No hablamos de nada significativo. Demonios, apenas si nos comunicamos. ¡Solo me dejas abrazarte cuando estás dormida, y han pasado casi tres semanas desde que te toqué!" No había forma de negar la frustración en su voz cuando cruzó los brazos sobre su pecho.

"¿En serio, Edward? ¿Todo esto es por el sexo? ¡Bueno, vamos, tómalo!" Edward podía escuchar la ira en su voz y las costuras rompiéndose cuando tiró su camiseta por encima de su cabeza, arrojándola al otro lado de la habitación. Se quedó de pie frente a él, desnuda de la cintura para arriba, llevando solo sus pantalones cortos de algodón para dormir. Extendió sus brazos a los costados, ofreciéndole su cuerpo, la ira saliendo de ella en oleadas.

"¡Basta! No se trata de eso y lo sabes. ¡Quiero arreglar esto, Bella!"

Los ojos de Bella se entrecerraron al mismo tiempo que inclinaba su cabeza hacia un lado, "Te refieres a mí. Quieres arreglarme."

"¡Eso no es lo que dije! No puedes—"

"¡No, pero es a lo que te refieres! ¡No puedes arreglarlo todo, Edward! ¡Ni tú eres tan bueno!"

El pecho de Bella subía y bajaba y sus ojos estaban llenos de fuego. Edward tuvo la entereza de dejar de presionarla por el momento. Sabía que lo que fuera que estuviese mal, era algo que le estaba causando tanto dolor que la única forma en que podía expresarlo era con ira.

Edward tomó una respiración profunda y la dejó salir lentamente. Levantó la vista hacia ella, pero la desvió rápidamente a sus pies otra vez. Seguía casi desnuda, y él era un hombre después de todo. No ayudaría a la situación el que tuviera una erección en ese momento.

"Me voy a la imprenta y luego a enviar unos papeles a Lauren por entrega inmediata. Volveré en un par de horas, y realmente me gustaría hablar de esto, B." Dejó las palabras en el aire por un rato. Ninguno de los dos se movió, como congelados y esperando a que el otro hablara. Después de unos minutos, Edward negó y caminó hacia la puerta. Abriéndola y saliendo al porche, hizo una pausa.

"Te amo, Bella. Nunca dudes eso." Espero uno segundos antes de cerrar la puerta detrás de él.

Bella se quedó inmóvil como una piedra por varios minutos, repitiendo los últimos cinco minutos en su mente. Él solo quería hablar. Estaba preocupado por ella y quería hablar. Y ella había respondido con una ira no provocada. De pronto, el peso de la preocupación, la duda, y el miedo paralizante con el que había estado luchando por semanas se le vino encima. Comenzó a temblar al sentir la pena por sus iracundas palabras hacia su gentil esposo. Se hundió poco a poco hacia el suelo y enterró su rostro entre sus manos al mismo tiempo que profundos y lastimeros sollozos sacudían su cuerpo.

Nunca escuchó la puerta abrirse, y apenas si registró su voz.

"¿Bella? Olvidé mi— ¡Maldición!" Edward dejó caer sus llaves y atrajo su cuerpo tembloroso hacia él. "Shhh, amor, está bien."

"No—No puedo… no puedo…" Bella tenía problemas para conseguir el suficiente aire para hablar entre sus violentos sollozos. Edward la abrazó con más fuerza y meció suavemente sus cuerpos mientras acariciaba su cabello y la tranquilizaba. Fueron varios minutos después que su cuerpo se desplomó contra él, agotado.

La levantó sin problema y la cargó hasta su cama donde la recostó con delicadeza y la cubrió antes de acostarse junto a ella y ponerla entre sus brazos. Cuando al fin se calmó y respiraba normalmente, limpió las lágrimas de sus mejillas y la besó con ternura.

"Dime," le susurró.

Los ojos de ella encontraron los suyos brevemente antes de cerrarlos, permitiendo que unas cuantas lágrimas cayeran al susurrar, "Estoy asustada."

"¿De qué, cariño?"

"De ser la madre de alguien."

Tan pronto como las palabras dejaron su boca, Edward vio el rostro de Bella se arrugó cuando empezó a llorar una vez más. Comprendió lo mucho que le había costado admitir ese miedo en voz alta, y la acercó aún más a él, metiendo la cabeza de ella bajo su barbilla. La abrazó mientras lloraba, sin intentar calmarla, solo permitiéndole que lo sacara llorando en sus brazos. Sabía que estaba exhausta y necesitaba desahogarse, y Edward no se sorprendió al descubrir que en diez minutos, había llorado hasta quedarse dormida.

Moviéndola un poco, buscó en su bolsillo su teléfono. Envió un rápido mensaje a la única persona que sabía podía ayudar. La única persona que estaba casi tan preocupada por ella como él.

¿Puedes venir a almorzar, mamá? Bella te necesita. Yo te necesito.

Su respuesta fue inmediata.

Yo llevaré el almuerzo. No la dejes sola hasta que yo llegue. Los amo a los dos.


Y Renee sigue causando estragos en la vida de Bella :( Es comprensible que teniendo una madre como esa Bella tenga miedo de que ella resulte igual que su mamá. ¿Será que nunca quiera tener hijos con Edward? Y él tan emocionado que está con sus sobrinos. Pero en el siguiente capi veremos a una verdadera madre en acción, veremos que tiene que decir Esme al respecto.

Como siempre, muchas gracias por su respuesta a las historias que estoy publicando. No saben cómo me alegra recibir sus palabras y saber que disfrutan de las historias que selecciono para ustedes. Mañana comienzo una nueva que va a entrar en lugar de OTMB, se llama 'A Few Tables Away' es un Edward tímido y una vida difícil, pónganme en alerta de autor para que reciban el aviso. Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: ginnicullenswan, Isis Janet, Valeria, xelatwi, JeniZuluCullenM, INDI02, Marie Sellory, Srher Evans, cary, liduvina, Sully YM, patymdn, marieisahale, Tata XOXO, Pam Malfoy Black, Dayis, Elimar 96, Hanna D.L, Jade HSos, Valentina Paez, EmDreams Hunter, Jocelyn907, Anuca, pili, sandy56, Yoliki, freedom2604, glow0718, Ericastelo y alguno anónimos. Nos leemos en el próximo capi.