-Ladybug, estas en mi cuerpo. ¿Verdad? -me pregunta Chat Noir.

-Sí - suspiro -¿Qué vamos a hacer?

-No lo sé, pronto volverás a la normalidad.

-Sabrás quien soy.

-Mira el lado bueno, querías saber quién era yo, así que lo vas a saber -se ríe y me mira.

-Yo... No quiero estar delante cuando veas quien soy... ¿Podrías esconderte?

Después de todo, detrás de la máscara de Ladybug está Marinette Dupain-Cheng, una chica normal y corriente del montón que no es ni la mitad de valiente y segura de sí misma que Ladybug, así que seguramente se llevará una decepción al saberlo, no quiero estar delante para ver su reacción.

-¿Eh? ¿Por qué? -me pregunta y vuelven a sonar mis pendientes avisando de los últimos segundos.

-Porque hay mucha gente aquí -señalo a nuestro alrededor donde se había formado una gran multitud.

Tras decir eso veo a Chat Noir irse corriendo hacia una pequeña calle cerca de donde estábamos. Suspiro y me alejo también de la escena dentro del cuerpo de Chat Noir. Es increíble, dos veces seguidas he caído en lo mismo... Primero casi descubre Adrien mi secreto, ahora lo va a descubrir Chat Noir... Aunque ahora yo también descubriré el suyo. ¿Sabrá ya Chat Noir mi identidad? Suspiro y el anillo de Chat Noir comienza a sonar. Pocos segundos después vuelvo a la forma normal. Miro hacia abajo. Chat Noir es...

¿Yo? ¿He vuelto a mi cuerpo? No lo entiendo, estaba dentro de Chat Noir, no es posible... ¿Eso significa que Chat Noir no sabe quién soy? Suspiro aliviada. Debe de estar en su cuerpo él. No sé como ha pasado esto, pero me alegro mucho de que no sepa quién soy, se llevaría una gran decepción seguro. Aunque estoy segura de qué él también quiere saber quien soy al igual que yo quiero saber quién es, pero prefiero saberlo porque él quiera decírmelo, no por un accidente tonto como este.

Comienzo a caminar en dirección a mi casa. Tengo que darle de comer a Tikki para que tenga energía otra vez. De camino me encuentro con Adrien cerca de mi casa.

-¿No habías ido a tu casa? - le pregunto sorprendida al verle por aquí.

-Hola Marinette - me saluda -, sí, he ido a casa, pero hace un rato mi padre me ha mandado a comprar algunas pastas por que vendrán unos compañeros suyos de trabajo por la tarde.

-Pues entra - sonrío entrando a casa - te pondré algunas.

Adrien me dice las pastas que quiere y voy poniéndolas en diferentes bolsas para que pueda diferenciarlas bien.

-¿Cuanto es? - me pregunta.

-Nada, cortesía de la casa - respondo riéndome.

-¿En serio? Gracias -sonríe y le acompaño a la salida de la tienda- Marinette... He visto que tenías tu habitación llena de fotos mías.

Le miro sin responder. Noto mis mejilla ardiendo y poco después toda mi cara. Es cierto, no me acordaba ya de eso... Ahora debe de odiarme o pensar que estoy loca...

-Yo... Lo siento -me disculpo.

-¿Por qué? -se sorprende.

-Ahora debes de pensar que estoy loca y te acoso por tener todas esas fotos tuyas en la habitación, tu horario completo y tenerte de fondo de pantalla en el ordenador -suspiro.

-¿Mi horario completo...? -me mira extrañado.

Oh genial, no se había dado cuenta de eso y se lo he descubierto yo misma... Suspiro. No quiero que me tome por acosadora... Creo... Creo que le diré la verdad del porque tengo las fotos...

-Sí... -digo de forma casi inaudible.

-Yo... No sé qué decir -me mira de una forma algo extraña.

-La verdad -comienzo a hablar. Prefiero que sepa la verdad antes que se haga ideas equivocadas- tengo las fotos y todo porque... -mi voz comienza a ser un poco entrecortada. No quiero seguir hablando, sé cómo va a reaccionar -me gustas desde hace mucho tiempo...