Akane se miraba en el espejo sorprendida por todo. Nunca se había sentido tan abrumada, tan feliz, tan desconcertada. Sus hermanas la habían dejado sola una vez estuvo vestida, peinada, maquillada y lista para empezar la celebración. El corazón le latía a mil por hora, tantas sensaciones indescriptibles estaba viviendo en ese momento que no sabía cómo tomárselo todo. Respiró profundamente para calmar sus nervios y volteó de nuevo a mirar su reflejo, sonrió inmediatamente al hacerlo. Estaba espectacular. El vestido que llevaba era el mismo que había visto en la boutique mientras sus amigas se probaban los suyos. Ahora estaba claro que la dependienta no le había dicho casualmente que mirara vestidos de novia cuando las esperaba, y por supuesto ellas tardaron tanto a sabiendas de que ella estaría en esa sección.
Su vestido era de un blanco tan reluciente y radiante que parecía un ángel, era de una sola pieza, strapless, con cierre de corsé decorado con un precioso encaje floral adornando toda la parte superior del vestido. Contenía ciertos detalles en el escote dándole un ligero aspecto asimétrico, finalmente por la espalda un conjunto de botones colocados en línea caían en cascada difuminándose a lo largo de la falda, por supuesto, culminando con una larga y majestuosa cola. El velo desfilaba por detrás, escondiendo un pequeño recogido que provocaba que su rostro luciera impecable, el maquillaje era sencillo y natural, pero sumamente efectivo, parecía, aún más, una muñeca de porcelana. No podía creer que por fin estuviera en su habitación vestida así, por tercera vez, ¿sería ésta la definitiva? Tuvo que poner sus manos en el pecho para calmar su respiración, le dijeron que esperara allí, pero no sabía a qué. Así que después de quince larguísimos minutos por fin alguien picó a la puerta. Ella dijo un tímido "pasa" y hacia ella se acercó un hombre trajeado con un smoking negro, camisa blanca y corbata azul cielo. Al ver a Akane así, con aquella sonrisa, tan pulcra, tan bonita no pudo evitar llorar. Primero de manera tranquila finalmente de manera descontrolada.
-Vamos papá, no te pongas así –decía Akane corriendo hacia su padre para consolarlo.
-Hija, estás preciosa.
-Gracias papá, aunque todavía no entiendo cómo he llegado a esta situación.
-Pronto sabrás querida –decía Soun secándose las lágrimas con la manga del traje, Akane lo golpeó para que no lo manchara y con cariño le secó los ojos con un pañuelo.
-Aún no sé qué pasará, pero me siento feliz –confesó su hija abrazándolo.
-He esperado este día mucho tiempo, tu madre estaría muy orgullosa de ti –Akane asintió agradecida al oír eso.
Unos segundos más tarde Yumiko, Natsuki, Nanami e Izumi entraron también a la habitación. Las cuatro llevaban el mismo vestido; de sedosa tela con corte imperio, el color violeta hacia resaltar las facciones de las chicas que expectantes miraban a la novia. El vestido era largo, llegando a cubrir toda la pierna y en la parte inferior un pequeño bordado le daba el toque perfecto a las damas de honor, quienes entre sus manos traían pequeños ramos de tulipanes blancos y Aster Tataricus.
La peliazul las miró y con gran asombro corrió hacia ellas.
-¡Pero, pero, estos no son los vestidos que os probasteis!
-Claro que no, estos hace ya mucho que los tenemos –dijo Yumiko dando una vuelta para que ella la viera entera.
-Es precioso –continuó la joven Saotome anonadada.
-Las damas de honor tenemos que ir divinas Aka-chan, a ver si pillamos cacho –dijo Nanami guiñando un ojo.
-¿Damas de honor? –exclamó la novia con los ojos llorosos.
-Claro cariño, espero que no te importe que seamos nosotras.
-¡No, no, no! Es que todo está siendo tan perfecto que no sé qué decir o pensar –Yumiko la abrazó al escucharla y ella correspondió, las otras tres hicieron lo mismo.
-Akane-chan, se acerca el momento, toma –dijo Izumi extendiéndole un ramo más grande igual que el de ellas –una novia sin ramo no es novia.
-Pero… estas flores… son las que le aconsejé a Yû-kun para ti –comentó extrañada la peliazul.
-Lo sé, no te creas que encontrarnos todos aquel día fue una casualidad.
-No me lo puedo creer.
-¿Lista? –preguntó Natsuki, Akane asintió sin sacarse el asombro se encima.
Las cuatro chicas bajaron las escaleras primero y luego lo hizo Akane acompañada de Soun. Salieron de la casa en dirección al dojo, la peliazul no podía creer lo que veía, todo estaba decorado de manera preciosa; había flores adornando los árboles del patio, el estanque koi tenía pétalos de rosa flotando en el agua, y la puerta principal del gimnasio parecía otra. Lucía perfecto, como si lo hubieran renovado, las maderas brillaban y no se veían para nada viejas, incluso parecía que alguien las hubiera barnizado. De arriba abajo una cortina hecha con tela blanca y flores rojas caía majestuosamente hasta rozar el suelo vestido con una larga alfombra roja que guiaba el camino. Alrededor de dicha alfombra muchas velas encendidas iluminaban el pasillo pues el sol iba desapareciendo para dar paso a la noche, justo en ese momento el cielo anaranjado convertía todo el paisaje en un perfecto y magnífico cuadro realista.
Sus amigas le sonrieron y entonces la música empezó a sonar, era una canción tocada al piano, no era la típica banda nupcial, era algo más digno de una banda sonora, era una melodía preciosa. Las cuatro chicas se adentraron al dojo con una marcha perfectamente coordinada, la peliazul las vio desde detrás pero todavía no se había atrevido a mirar lo que el interior de ese gimnasio, su gimnasio, escondía. Inspiró y exhaló con los ojos cerrados para concentrarse y dejar de temblar, la música cambió y las notas al piano se volvieron más solemnes y regias, supo que era su momento.
Tomó a su padre del brazo, él la miró haciendo un pequeño puchero y los dos entraron por el pasillo. Por fin Akane levantó la cabeza y pudo ver al final del pasadizo al hombre de su vida, al amor de su vida. Ranma la miró y enrojeció al momento, ese era el instante en qué sabría si todo aquello había sido para bien o para mal, si su señora esposa estaba feliz o no, si se había enfadado por haberla engañado al montar todo ese tinglado.
Olvidó todo cuanto sabía al ver la expresión de felicidad en el rostro de su mujer, Akane irradiaba dicha, fascinación, satisfacción, y él no pudo sentirse más contento al verla así. Todo el esfuerzo había valido la pena, tan sólo por ese instante, tan sólo por esa sonrisa.
Akane lo miró de arriba abajo, estaba esplendido, guapo, atractivo, elegante, perfecto. Llevaba un traje negro de chaqueta americana que le marcaba el fornido cuerpo, debajo una camisa roja, del mismo color que la china que siempre había llevado, encima un chaleco gris y finalmente una pajarita adornando su fuerte cuello. La trenza le caía por el lado, eso sí que no cambió, esa era su marca. Lo vio tan alegre y a la vez tan vulnerable, él había hecho todo esto por ella, y ella no podía estar más agradecida.
Mientras avanzaba por el dojo vio como todos sus familiares, amigos y conocidos estaban sentados en los bancos que habían colocado en fila, no faltaba casi nadie. Se ilusionó al ver a sus amigos del instituto Yuka, Sayuri, Daisuke, Hiroshi y Gosunkugi, al doctor que siempre la cuidó, Tofu, y a la profesora que tantos problemas la había acarreado, la señorita Hinako. Vislumbró a los supuestos rivales de su esposo; Ryoga acompañado por Akari, Pantimedias Taro, Rouge, El Rey del Juego, Sentaro, su prometida y su abuela, incluso Shinnosuke y su abuelo, quien tan bien había guardado este secreto el día anterior. También vio a Ukyo y a sus pretendientes Tsubasa y Konatsu, y detrás de ellos a Bake-Neko, Picolet Chardin, el guía de Jusenkyo y Satori quien empezaba a abandonar su apariencia infantil para mostrar las facciones de un adulto.
Sus hermanas, sus suegros y el maestro Happosai estaban en primera fila, todos llorando menos Nabiki que estaba grabando todo lo que ocurría y Happosai que no dejaba de babear al mirar a las damas de honor quienes de pie permanecían detrás del oficiante. Dicho personaje estaba llorando de manera disimulada, se secaba las lágrimas mientras reposaba detrás del altar, evidentemente no hacía falta un sacerdote o alguien con poder para casarlos oficialmente pues como todos sabían, ellos ya estaban casados. Ranma no lo dudó, le pidió a Tomohisa que oficiara la ceremonia y por supuesto el mayor fan de la pareja aceptó encantado.
Finalmente Akane llegó hasta su marido, le dio un beso en la mejilla a su padre y se lanzó a los brazos de Ranma quien no esperaba aquello. La sujetó con fuerza por la cintura sonrojándose pues ella parecía no querer separarse de él, todos los presentes emitieron un particular "oohh" y ella le susurró a Ranma un casi imperceptible "gracias, es perfecto", le dio un rápido beso y se separó. Él le cogió la mano a Akane nervioso, estaba sudando pero por fin ya podía respirar aliviado, esto estaba siendo un éxito.
Tomohisa avanzó con su discurso diciendo todo lo que una buena boda debe tener, la mayoría de invitados estaban emocionadísimos con todo lo que oían, menos claro, Ryoga, Ukyo y Shinnosuke quienes pese haber aceptado el compromiso entre ellos dos hubieran preferido no ver esa unión, aunque seguramente aquella era la mejor manera de pasar página y comprender de una vez por todas que su amor nunca fue correspondido. Llegado el momento el jefe de Ranma pidió a los novios que dijeran sus votos.
-¿Votos? ¿Qué es eso? –preguntó el de la trenza levantando la ceja.
-Ejem, ahora dices unas palabras a Akane, de cómo os conocisteis, que la amas y todo eso –dijo acercándose Tomohisa al novio susurrándole en la oreja.
-¿Qué? ¿Delante de todo el mundo? –preguntó alterado señalando a los presentes –Tú alucinas.
-Ranma, no empieces ahora –amenazó su esposa dándole con el codo.
-No pienso decir moñerías delante de todos –siguió él aún hablando en voz baja cruzando sus brazos.
-Serás idiota, sólo di algo bonito.
-Es que no sé qué decir –finalizó el susurro, se aclaró la garganta y prosiguió a hablar de manera que todos lo escucharan –Está bien. Pues, yo, yo conocí a Akane hace mucho, nuestros padres nos obligaron a casarnos, pero ella era muy marimacho, cuando la conocí creí que habíamos empezado con buen pie, pero luego en el baño la vi desnuda y ella se enfadó. Tiene la fuerza de un gorila así que me chilló, luego me golpeó, vaya que todo ya empezó mal, yo quise ser su amigo pero ella se empecinaba en que no quería a un hombre en su vida, aunque en realidad por aquellos entonces ella estaba enamorada del doctor To…-Akane corrió a taparle la boca con la mano sonrojada.
-Gracias Ranma, precioso –dijo la peliazul –. Ahora seguiré yo si no os importa.
-Claro que no, prosigue Akane –indicó Tomohisa.
-Ranma, en la vida imaginé conocer a alguien tan terco, egoísta, egocéntrico, presumido, testarudo y obstinado como tú. El don de la palabra no es lo tuyo, y una vez más lo acabas de confirmar. Es cierto que no nos conocimos de la mejor manera, que nuestras personalidades chocaron y chocan, pero pese a eso, no cambiaría nada ni de ti ni de nuestra historia. Nunca imaginé enamorarme de ti, nunca creí posible encontrar a alguien que con sólo mirarme pudiera derrumbar mis paredes, mover mi mundo. Me has protegido, salvado, cuidado, apoyado y ayudado siempre, nunca dudé de ti, sabía que cuando tuviera un problema tu aparecerías para que nada me pasara, ni con Herb, ni con el príncipe Toma, ni con Saffron, con nadie. Mi confianza en ti es ciega. Peleamos y discutimos, también nos hemos insultado y dañado sin querer, pero pese a todo eso sé que me amas, lo que has hecho hoy no ha hecho más que demostrármelo una vez más. Día a día hemos crecido juntos, y han sido los pequeños detalles los que nos han ido demostrando que nos importábamos, que no queríamos perdernos, que aceptábamos el compromiso que nuestros bobos padres nos habían impuesto. Te amo Ranma Saotome, y nada me haría más feliz que pasar el resto de mi vida contigo. Hay cosas que debemos aprender sobre nuestra convivencia, sobre el matrimonio, y estoy encantada de aprenderlas junto a ti, porque hasta hoy las aventuras que hemos vivido juntos, incluso las más normales como ir a la universidad, han sido lo mejor que me ha pasado nunca. Gracias por esto, por una boda de ensueño, sé que la recordaré para siempre y siempre podremos contar a nuestros alumnos como sus senseis se casaron en el mismo lugar donde ahora aprenden nuestras técnicas. Te quiero Ranma y no te atrevas a negar que tú también me quieres porque no dudaré en darte tan fuerte con mi mazo que olvidarás incluso como te llamas –dijo entre risas Akane secándose lágrimas de alegría que brotaban de sus ojos, todos los asistentes rieron con ella. Ranma sonrió y sonrojado apretó las manos de su esposa.
-No creo que tenga sentido negarlo Akane, es obvio, te amo –respondió él olvidando que todo el mundo lo estaba observando.
Después de aquello intercambiaron los anillos y Tomohisa los declaró marido y mujer. Ranma agarró a Akane por la cintura como si hiciera años que deseaba hacer aquello, la acercó hacía él de manera posesiva y ella respondió colocando sus manos en el torso de su esposo por segunda vez, se miraron sonriendo y juntaron sus labios en un ansiado beso frente a los aplausos de todos los presentes.
Todos se levantaron y entonces los novios salieron por el pasillo de la mano mientras los invitados les lanzaban pétalos de rosas cuando avanzaban entre los bancos. Al salir del dojo el patio se había convertido en un bonito salón de restaurante, había mesas decoradas llenas de comida, algunos platos los había cocinado Kasumi con la ayuda de Nodoka, otros eran platillos traídos de parte de Picolet, incluso Kuno había mandado un pequeño catering con aperitivos, no quiso asistir a la boda porque no estaba de acuerdo con que el estúpido de Saotome le robara a su linda peliazul, pero como era todo un caballero decidió mandar aquello como pequeño regalo.
Los invitados asaltaron la comida con emoción, mientras que Ranma y Akane se apartaban y se sentaban frente al estanque para conversar sobre lo que acababa de ocurrir.
-¿Te ha gustado la sorpresa?
-¿Bromeas? Es lo mejor que me ha pasado nunca, no dejo de repetirme que todo es un sueño, que esto no está pasando. Es demasiado perfecto. ¿Puedes decirme ya qué te incito a hacer todo esto?
-Bueno, mmm, cuando acepté casarme contigo para poder ir a la universidad, digamos que no fui muy romántico o considerado. Firmamos los papeles en el ayuntamiento y eso fue todo. Te prometí que si llegaba el momento correcto haríamos una ceremonia normal y bueno, en el viaje a Nara me di cuenta de que te lo merecías, de que deberíamos dejar claro a todo el mundo ya que estamos casados y que nadie nos podrá separar.
-Ohh, eso es muy dulce Ranma. No sabía que podías ser así –comentó ella colocando su cabeza en el hombro de su marido.
-Oye, puedo ser romántico, dulce, y todo lo que quiera, soy el mejor en todo Akane.
-No lo dudo –dijo regalándole una sonrisa enamorada -¿Cómo lo preparaste todo?
-Bueno, con la ayuda de todos en realidad. Cuando vine a Nerima hace semanas por primera vez arreglé el dojo y lo barnicé, le pedí ayuda a mi madre y a tus hermanas. Aceptaron corriendo y estuvieron encantadas. Decidimos que vendrían a Osaka para anunciar mi falsa fiesta de cumpleaños y en algún momento Nabiki tendría la idea de hacerla de gala. Cuando se lo conté a tus amigas decidieron que querían ser tus damas de honor y ayudarme a encontrarte el vestido perfecto, hablaron con la tienda y yo llamé a la dependienta para explicarle todo. Yû me ayudó a escoger las flores pidiéndote consejo, e Izumi hizo lo mismo con el pastel, que será de chocolate con vainilla y fresas. Además aprovechando mis tardes en el gimnasio practiqué con Tomohisa todo lo relacionado con la ceremonia, él se involucró mucho –terminó diciendo Ranma.
-No me lo puedo creer Ranma, has hecho todo esto por mi.
-Aha, merezco una recompensa enorme.
-Lo sé… además es tu cumpleaños. Te he comprado algo, pero… te lo daré más tarde.
-¡Oh claro! Mi cumpleaños, espero que la gente me haya traído regalos como mínimo.
-En cuanto a lo de Shinnosuke… siento haber ido con él, pese a que tú lo preparaste.
-Yo lo preparé, pero tú podrías haber rechazado su petición. Sabía que no lo harías… pero tuve mis dudas.
-Lo siento, debí volver a casa contigo.
-No pasa nada –dijo besándole la frente –sé que me quieres a mi, ahora ya lo has dicho delante de todos, incluso del guarda forestal.
-Te lo dije, siempre has sido sólo tú.
-Lo mismo digo, marimacho.
Los novios se mezclaron con los invitados y empezaron a hablar con todos. Nabiki tomaba fotografías y de vez en cuando también grababa. Vendía cada fotografía por 500 yenes, y como todos los asistentes querían foto con los novios por ahora se estaba forrando. Sin que nadie se lo esperara, Ryan entró al dojo y saludó a sus compañeros de universidad, no es que no lo hubieran invitado, pero el londinense había estado completamente ilocalizable desde que desapareció el día de la fiesta.
Resulta que el inglés corrió detrás de Shampoo después de que Mousse la rechazara y se fuera con Nanami en la discoteca. Ryan se sintió mal al verla tan destrozada así que decidió perseguirla para ver si estaba bien. Al salir las copas que llevaba encima le subieron de repente a la cabeza, veía un poco borroso y el suelo parecía temblar, pero él decidido dio con la amazona al girar la esquina. Ella estaba llorando sentada apoyada en la pared, debajo de una farola. Al rubio se le rompió el corazón al verla así por lo que quiso apoyarla y consolarla. Se dio cuenta de que lo que sentía por ella algo más que una simple amistad, pudiera ser que ella estuviera un poco loca pero ¿quién no lo está? Sin embargo su estado de embriaguez era más elevado de lo que creía y sin querer tropezó con una piedra, para no caer empezó a tambalearse hasta chocar contra la farola de manera agresiva. Lamentablemente esa misma farola días antes había sido víctima de las zarpas de Ranma quien convertido en neko-ken después de ver a un gato había estado saltando y golpeando toda la ciudad. La farola empezó a partirse al notar el impacto de Ryan y finalmente cayó sobre la cabeza Shampoo dejándola inconsciente.
-Y esa es la historia. Dejé inconsciente a Shampoo sin querer, ella despertó y dijo que la había derrotado. Se frotó los ojos con asombro y yo me asusté, sé que tiene un carácter fuerte y pensé que querría matarme, pero en su lugar me abrazó y me dijo que a partir de ese momento, según sus leyes, yo era su prometido.
Nadie se atrevió a decir una sola palabra, sólo podían mirar asombrados con la boca abierta a Ryan. Mousse cayó de espaldas, tantos años intentando derrotarla e iba el pingüino y sin esfuerzo alguno conseguía lo que él nunca pudo hacer. Bake-neko lloró, su Shampoo, su gatita, ya nunca más podría ser su prometida. Ranma y Akane no sabían qué pensar, ahora Shampoo tenía otro prometido, el pingüino, el maldito pingüino al que tanto odió Ranma justo ahora era su salvador, sabía que la amazona se tomaba muy en serio sus leyes, y de hecho Akane se alegró, no sólo por razones obvias sino porque en el viaje a Nara vio que ambos sentían algo el uno por el otro.
-Entonces…
-Entonces he estado en China estos días con ella y su abuela. Parece que me casaré con ella jaja. Es surrealista, pero mi vida es así, un altibajo de emociones como las canciones de The Smiths, podré cantar sobre esto…
-¿Estás seguro de lo que dices Ryan-kun? –preguntó aturdida la peliazul.
-Claro, aún no nos casaremos, por ahora terminaré la carrera y ayudaré a Shampoo en su restaurante, eso es un requerimiento de su abuela Cologne. Me trasladaré a la universidad de Tokio para estar más cerca de Nerima.
-Eso es… todo es muy extraño –susurró Ranma.
-Lo sé, ahora mi vida es emocionante. Mi padre alucinará cuando se lo cuente. En fin, no puedo quedarme mucho rato, sólo vine a felicitaros, tenemos que prepararnos para la tanda de la cena en el restaurante. Shampoo manda a su exairen un beso y dice que nunca te olvidará, pero que ahora ya no puedes ser su airen porque lo soy yo. En cuanto a un pato, no sé a qué se refiere pero me ha dicho que le diga que vigile ya que el día menos pensado cocina pato laqueado y lo sirve en el Neko-Hanten.
Todos lo felicitaron a su manera, era algo increíble lo que contaba, Akane no acababa de fiarse, no sabía si esto era una táctica de la china para fingir calma y en el momento menos pensado tramar algo con Ranma. Pero ella ya no tenía miedo de aquello, sabía que ya nadie podría separarla de su marido, ahora estaban más unidos que nunca. En cuanto a Nanami, ella sonrió con una gran sonrisa triunfal, por fin Mousse era sólo para ella.
Después de comer, todos entraron en el dojo que ahora se había convertido en un gran salón de baile, los bancos reposaban a los costados para los que estuvieran cansados y donde antes había el altar ahora se podía ver una gran barra de bar con dos camareros, uno de ellos era Happosai que decidido a emborrachar a las doncellas de la fiesta regalaba cócteles a las más bellas. Todos comenzaron a beber y a bailar, Soun y Genma brindaban con sake mientras se abrazaban, Nodoka los vigilaba catana en mano por si la cosa se les iba de las manos. Además Hinako no le quitó los ojos de encima al patriarca de los Tendo, estaba dispuesta a ser la madrastra de Akane costara lo que costara.
Los jóvenes lo estaban pasando genial, todos juntos empezaron a hablar y a presentarse si no se habían conocido anteriormente. Ranma y Akane tenían que atender a los invitados por lo que habían estado separados conversando con todo el mundo, pero no habían dejado de vigilar todos los pasos que cada uno iba dando.
-¿Cuántos llevas Akane? –preguntó Ranma llegando hasta su esposa y cogiendo el mojito de sus manos.
-Sólo dos.
-¿Segura?
-Que sí, no acabaré borracha, lo prometo –dijo poniendo carita de niña buena.
-Eso decías el día que salimos.
-Lo sé, pero hoy quiero acordarme de todo el día, y también, ahm, de toda la noche –confesó mirando al suelo nerviosa.
-Ahm –Ranma enrojeció de repente y tragó saliva –oye Akane, no creas que hice esto para…ahm, ya sabes…
-¡Lo sé, lo sé! –se apresuró en contestar ella –pero bueno, pase lo que pase, quiero recordarlo –dijo notando sus mejillas arder.
-Bien, pues te dejo tomar éste y ya está.
-Sí, señor -respondió arrebatándole la bebida.
-Si no paramos acabaremos en el baño como aquella noche.
-Sí, y no deberíamos acabar en el baño, eso estuvo mal.
-Muy mal –repitió Ranma.
-Aunque fue divertido… -siguió Akane.
-Sí, estuvo bien.
-Muy bien.
Ambos se habían ido acercando hacia el baño sin dejar de mirarse a los ojos, sus pupilas irradiaban deseo, el recuerdo de los besos que se dieron en la disco habían encendido la llama de la pasión que llevaban toda la noche reprimiendo. Akane entró primero y con la puerta medio abierta cogió a Ranma de la solapa de la camisa y lo adentró hacia el interior. Lo acorraló contra la pared, por fin ella se sentía libre de poder hacer lo que quisiera, se sentía segura, querida y sobre todo deseada. Rodeó con sus brazos el cuello de su marido y atacó con ganas su boca. Sus labios empezaron una danza acompasada que aportaba una extensa corriente eléctrica a sus organismos. Ranma no estaba como para andarse con cuidados así que sujetó con fuerza las nalgas de Akane, la levantó y la sentó en la encimera de la pica, ella intentó levantarse el vestido pero le costaba horrores, Ranma intentó ayudarla y finalmente pudo colocar la falda del traje justo a la altura de sus muslos, ella abrió las piernas y rodeó la cintura del pelinegro con sus extremidades, cualquier centímetro de aire entre ambos sobraba, querían notarse, querían sentirse. La chica enredó sus dedos en la trenza del muchacho y él abandonó sus labios para perseguir la piel de su amada con la lengua. Recorrió su cuello pasando cerca del escote, ella se retorció de placer en su sitio, él tuvo la grandísima tentación de destripar el vestido y deshacerse de la tela. Ella al notar las intenciones de su esposo levantó su cara estirando con fuerza su trenza, lo miró y negó con la cabeza sonriendo apretando los labios.
-Ahora no.
-Ahora no –repitió él embobado.
Akane se lanzó de nuevo a apresar la boca de su esposo y profundizó el beso haciendo que el calor de la habitación aumentara notablemente. Ella empezó a abrir la camisa del chico despacio para poder palpar los bronceados pectorales de Ranma, cuando ya no quedaba ni un solo botón que se interpusiera en su camino palpó con sus manos todos los trabajados músculos. No apartaban sus labios para nada, se comían de manera ansiosa entre risas mientras entrelazaban felices sus manos, este estaba siendo el mejor día de sus vidas.
Toc Toc, rápidamente sin esperar aprobación Nanami entró y los pilló con las manos en la masa. Ambos se separaron al acto, pero estaba claro lo que estaban haciendo, ambos algo despeinados, colorados, alborotados y con la respiración entrecortada.
-Vaya que lo vuestro son los baños eh –dijo la morena riendo sentándose al lado de Akane en la encimera como si allí no ocurriera nada –chicos tengo una pregunta.
-Estamos, ahm, un poco ocupados –siguió Ranma intentándose cubrir las partes que a través del pantalón resaltaban.
-Oh cariño no os molestaré mucho, os podéis seguir besando luego. Es que quiero saber si puedo besar a Mousse. Quiero decir, ¿si lo beso en la boca le estaré dando un beso de la muerte de esos de las amazonas?
-No sé, no creo Nanami-chan, supongo que si no eres amazona no cuenta. Además, si una mujer besa a un hombre se compromete con él, no le da un beso de la muerte.
-Oh genial, bueno no quiero casarme, pero tampoco quería tener que matarlo –dijo saltando enérgicamente hasta quedar de pie-. Si alguna vez queréis hacer un trío no dudéis en llamarme, ese cuerpazo Ranma, arg… te envidio Aka-chan –finalizó Nanami riendo mientras cerraba la puerta.
-No –confirmó seria la joven.
-¿No? –preguntó él dudando.
-No pienso compartirte con nadie, marido.
-Uf –respiró aliviado –pensé que decías que no tenía un cuerpazo… con lo bueno que estoy.
-Ay Ranma, cómo puedes ser tan creído.
-Vamos Akane, no me hubieras quitado la camisa como lo has hecho si no creyeras que estoy bueno.
-Está bien, lo creo… pero no tienes que decirlo tú –confesó sonrojada.
Ranma sonrió y volvió a besar a su mujer, pero ella lo frenó.
-Deberíamos volver a la fiesta, después de todo ellos están ahí por nosotros.
-Quizás sí, tampoco quiero que entre mi madre y nos pille así…
-Mejor que no, nos compraría ropa de bebé en un santiamén.
Ambos se acicalaron y se refrescaron un poco para bajar la tensión que estaban sintiendo, al hacerlo se sorprendieron al ver que su boda se había convertido en la fiesta del morreo. Los dos abrieron la boca desconcertados, había parejas que nunca hubieron imaginado. Daisuke e Hiroshi se estaban enrollando con Natsuki y Yumiko, las dos parejas estaban en una esquina bailando mientras se besaban sin descanso, al lado Mousse y Nanami daban rienda suelta a su pasión, ella con más energía, él con más timidez, Izumi y Yû bailaban acaramelados, más sonriéndose que rozando sus bocas, Pantimedias Taro estaba haciendo un pulso con Rouge en una de las mesas, parecía que ambos lo pasaban francamente bien, Ukyo tonteaba con Shinnosuke quien no paraba de sonrojarse al ver los ojos de la cocinera, Gosunkugi intentó ligar con Yuka y Sayuri, pero ellas lo apartaron rápidamente y se centraron en Konatsu y Tsubasa, que pese a que normalmente iban vestidos de chica en esa ocasión Ukyo los había obligado a ponerse un traje masculino. De todos modos ellas se habían acostumbrado a las transformaciones de Ranko así que no les importaba demasiado. Ryoga y Akari hablaban animadamente mientras bebían unos cubatas, Hinako perseguía a Soun en su forma de mujer adulta y Kasumi estaba en medio de la que posiblemente sería la conversación más incómoda de su vida.
-Ka-Ka-Kasumi-san, cuanto tiempo –dijo el doctor Tofu.
-Mucho, ¿cómo ha estado doctor?
-Bien, bien, tuve que ir a China por una emergencia y bueno, por fin regresé.
-Lo echamos de menos.
-Y yo a vosotros. Me alegro que Ranma y Akane por fin estén juntos de verdad.
-Sí, todos estamos muy contentos –dijo la mayor de las Tendo con su típica sonrisa.
Justo en ese instante llegó Tomohisa y le dio un mojito a la chica.
-Toma Kasumi-san, lo querías de fresa ¿verdad?
-Sí, muchas gracias Tomohisa-kun.
-Hola, soy Tofu Ono –dijo el médico extendiendo su mano.
-Encantado, soy Tomohisa Kobayashi, jefe y amigo de Ranma.
-Oh, y ¿de qué os conocéis con Kasumi-san? –preguntó con curiosidad y un mal presentimiento el médico.
-Pues, en una fiesta que hicimos con los chicos en Osaka, desde entonces bueno, podemos decir que nos estamos conociendo –dijo el artista marcial acariciando con suavidad la espalda de la Tendo.
-¿Es-estáis juntos? –preguntó Tofu con clara decepción.
-No por ahora, de momento somos amigos –siguió Kasumi con esa imperturbable calma y sonrisa.
-¡Oh! –dijo Tomohisa separando rápidamente su mano de la espalda de la chica –Perdón, no sabía que vosotros dos…
-Tranquilo, el doctor Tofu y yo sólo somos amigos, siempre sólo… fuimos buenos amigos.
-Así es… aunque bueno, me hubiera… me hubiera gustado que…
-Ya habrá tiempo para hablar de eso –concluyó la muchacha –por ahora le debo un baile a Tomohisa, él se atrevió a pedírmelo hace un rato –dijo con segundas Kasumi remarcando el "se atrevió" sorprendiendo a Ono.
Ella se fue tomando la mano del jefe de Ranma y empezando a bailar con él, puede que ella siempre hubiera sentido algo por el médico, pero no podía dejar de pensar en que Tomohisa también la atraía sobremanera.
Como la fiesta se iba animando y el alcohol empezaba a hacer mella en muchos, Nodoka decidió que era hora de que los invitados que quisieran dieran su regalo a la pareja. Ranma y Akane se colocaron en medio de la pista y uno a uno los asistentes les fueron entregando distintos obsequios; una vajilla, amuletos de distintos templos, un reproductor de vinilos, un televisor e incluso un muñeco hinchable, la pareja de Lucy, Jack, de parte de los padres del matrimonio. Cuando le tocó a Ukyo se acercó con cuidado y un poco de vergüenza, todo el mundo la miraba y además no era fácil presenciar la felicidad que Ranma sentía por haberse casado como dios mandaba con su rival Akane. Sin embargo decidió que era mejor tenerlo como amigo que no tenerlo en su vida, así que finalmente les sonrió.
-Aquí tienes tu regalo Ran-chan, espero que los dos lo disfrutéis.
Dicho esto Ukyo sacó una vasija con agua de sus espaldas y la vertió sobre la cabeza de Ranma. Todos los presentes se quedaron alucinando porque no entendían nada, sin embargo Ranma empezó a tocar su cuerpo, el agua estaba fría pero su cabellera seguía siendo negra, sus pectorales no se habían convertido en dos voluptuosos pechos y su voz seguía siendo tan masculina como siempre. Akane lo vio todo a cámara lenta, ¿de verdad? ¿Ranma estaba curado? ¿Acababa de presenciar aquello?
Ranma se palpaba sin mesura, su respiración se agitó, su sonrisa se alargó, la felicidad no cabía en su cuerpo.
-¡U-U-U-chan! ¡Este es el mejor regalo del mundo! –gritó el de la trenza abrazando a su amiga con fuerza, Akane lo imitó y entre los dos la apretujaron en un cariñoso abrazo -¡Gracias, gracias, gracias!
-No hay de qué Ran-chan.
-Muchísimas gracias Ukyo, has hecho a Ranma muy feliz y eso no lo olvidaré nunca –dijo Akane abrazándola de nuevo –espero que podamos dejar nuestras diferencias a un lado y a partir de ahora ser amigas de verdad.
-Claro Akane-chan, en realidad nunca tuve nada en contra de ti, sólo que bueno, compartimos prometido demasiado tiempo –dijo con una sincera sonrisa.
Mousse, Ryoga y Pantimedias Taro corrieron hacia el centro de la sala para tocar a Ranma desconcertados. Palpaban el cuerpo del chico con desespero y sorpresa.
-¡¿Cómo lo conseguiste maldita nenaza?!
-¿Podemos unirnos? –gritó Nanami con ganas de tocar a Ranma.
-¡No! –vociferó Akane.
-¡Dejad de tocarme chalados! ¡Soy un hombre, soy un hombre! ¿Lo ves Akane? ¡Soy un hombre! –dijo Saotome apartando con fuerza a los otros malditos y cogiendo a su mujer por la cintura para hacerla volar dando vueltas.
-Me alegro Ranma, estoy muy feliz por ti –respondió ella riendo.
-Puagh, si lo sé no le doy la cura –dijo Ukyo desviando la mirada de esa nauseabunda escena.
-¡Ukyo, Ukyo! ¿Tienes más? –preguntó Ryoga con los ojos desorbitados.
-Tengo más chicos, venid mañana al U-chan's y si os coméis tres okonomiyakis cada uno os daré la cura a todos.
-¡Bieeeen! –los tres malditos se abrazaron mientras lloraban.
-Chicas ¿entendéis algo de lo qué pasa? –dudó Yû sin comprender nada. Ranma nunca les confesó nada de Jusenkyo.
-Yo creo que ellos son felices cuando el agua los toca, debe ser una tradición, ya sabéis que las familias Tendo/Saotome son muy tradicionales, los prometieron sus padres y todo –dijo Yumiko susurrando a sus amigos de la universidad mientras todos se ponían a su alrededor en corro.
-¡Aaah! – dijeron todos al unísono aceptando tal explicación.
-Debe ser como una purificación del alma –continuó Natsuki.
-Claro, con el agua les están deseando un matrimonio fructífero –se convencía Nanami.
-Entonces démosle nosotros también su regalo –comentó Izumi, todos asintieron y se acercaron a la pareja.
Se colocaron frente a los jóvenes y sonrieron con gran felicidad, estaban muy contentos ese día, por fin podían presenciar la boda de sus dos amigos, aquellos dos lentos que poco a poco se fueron abriendo y que finalmente acabaron comportándose como un matrimonio de verdad. Entre todos habían preparado una sorpresa para Ranma y Akane así que estaban muy ilusionados por darles el regalo. Aunque a última hora habían decidido cambiar la manera en la que se lo iban a dar:
-¡Felicidades Ranma y Akane! Esperamos que vuestro matrimonio sea increíble –gritaron los cinco a la vez mientras les tiraban un vaso de agua cada uno dejándolos empapados.
Akane y Ranma parpadearon un par de veces incrédulos, no entendían qué mosca había picado a sus amigos, ¿se habían vuelto locos? ¿era una broma interna? ¿era una tradición moderna?
-Ahhhmmm, ¿gracias? –dijo el pelinegro absorto.
-Ehmmm, eso ¿gracias? –continuó Akane no menos alucinada.
-¡De nada chicos! Para que veáis que vuestras tradiciones también son las nuestras –dijo Yumiko alegre –Y ahora el regalo de verdad, tomad, son tres noches de hotel en el Hilton Tokyo, empezando por hoy. Un coche os recogerá a las diez, en 30 minutos estaréis allí.
-¡¿Qué?! –gritaron ambos a la vez.
-Lo que oís, ¿qué es una boda sin una luna de miel? Aunque sea pequeña como esta.
-Claro Aka-chan, aprovecha para recorrer de pies a cabeza a Ranma. Tenéis la suite, con desayuno en la cama incluido para que no dejéis de hacerlo en tres días.
Llegó el momento y el automóvil encargado de recoger a la pareja llegó y empezaron a despedirse de todos. Los patriarcas Saotome y Tendo se acercaron a sus hijos para darles buenos consejos para consumar su matrimonio como era debido. Por si no estaban suficientemente avergonzados con toda la situación Happosai les dio unas esposas peludas de color rosa para que Ranma pudiera atar a su tigresa a la cama, lo peor de todo es que confesó que él las había usado un par de veces, lo que provocó que Akane las lanzara rápidamente al suelo y las quemara. Antes de subirse al coche, la peliazul ordenó a las chicas que se pusieran en fila para lanzarles su ramo. Todas hicieron lo ordenado ilusionadas.
-Uno, dos y tres –la Saotome lanzó las flores y todas saltaron para atraparlo.
Eso se convirtió en una bola de carne humana luchando por hacerse con el ramo, todas querían ese recuerdo, todas querían ser la siguiente. Entre humo las muchachas empezaron a separarse con las manos vacías, excepto Kasumi que reluciente resurgió de allí con los tulipanes y las Aster Tataricus intactas, la mitad de los invitados giraron sus miradas hacia Tofu, la otra mitad lo hicieron hacia Tomohisa. ¿Con quién se quedaría finalmente la mayor de las Tendo? Eso era todo un misterio.
Los Saotome finalmente llegaron al hotel de cinco estrellas. Ambos estaban nerviosos aunque ansiosos. Estaba claro que algo pasaría pero no sabían si por fin todo saldría bien, si por fin nadie los interrumpiría. Llegaron a la recepción y la recepcionista los recibió con dos copas de champagne, los estaban esperando. Les dio las llaves de su suite y les deseó una maravillosa estancia en el Hilton. Su habitación estaba en la ultima planta así que tomaron el ascensor para llegar hasta ella. Cuando bajaron Akane miró a Ranma con los ojos brillantes, él entendió lo que le estaba pidiendo. Sonrió orgulloso y la cogió entre sus brazos, ella rodeó sus brazos en el cuello de su esposo y reposó su cabeza en el pecho del chico. Entraron al cuarto como cualquier matrimonio en su luna de miel debe hacerlo y la verdad es que alucinaron. La habitación era casi tan amplia como su apartamento entero y era tan moderna que incluso las luces se encendían con una simple palmada. Akane corrió a observar las vistas y quedó maravillada al ver la ciudad de Tokio a sus pies, iluminada y preciosa, llena de coches y personas yendo de un lado para otro, sin embargo todo ese ajetreo le era ajeno, ella disfrutaba de todo aquello desde la tranquilidad de su habitación junto con su marido. Ranma dudó un momento, se rascó la nuca con algo de nervios y finalmente se acercó a su esposa y la abrazó por detrás, ella le correspondió rápidamente colocando sus manos sobre los brazos de Ranma sin dejar de mirar el paisaje. Él posicionó su cabeza entre el cabello y el hombro de Akane y le besó el cuello con cariño.
-Lo de hoy… ha sido… no tengo palabras para agradecértelo Ranma.
-No hay de qué, además lo he hecho para los dos.
-Bueno, pero es tu cumpleaños y aún así la sorpresa ha sido para mi.
-Pues ya sabes qué toca. En tu cumple deberás sorprenderme a mi –dijo riendo apretando el agarre.
-Yo quería darte tu regalo, ¿lo quieres ahora?
-¡Claro! Ya era hora.
Akane se alejó y cogió una pequeña caja de una de sus bolsas, Ranma se sentó en la cama y ella hizo lo mismo colocándose a su lado. Le dio la cajita envuelta y él la abrió rompiendo el papel de adorno de manera bruta, a veces era como un niño.
Dentro del estuche había un precioso reloj con las iniciale grabadas en la esfera, Akane lo miró tímida pues no sabía si le gustaría pero parecía que a Ranma le había encantado pues no tardó ni unos cinco segundos en ponérselo.
-¡Me encanta! Nunca he tenido un reloj.
-¿Seguro?¿Te gusta?
-Por supuesto, muchas gracias –respondió dándole un suave beso en los labios. Rápidamente se apartó, no supo por qué pero se puso nervioso.
-Ahm… tengo algo más para ti. Otro regalo.
-¿Más? Genial.
-Sip, pero uhm, ¿puedes esperarte aquí? Ahora regreso.
-Sí claro.
Akane se fue al baño y Ranma levantó la ceja algo inquieto, no sabía qué podía ser lo que ella iba a regalarle que requiriera que ella fuera al servicio. Empezó a jugar con sus dedos y después decidió quitarse la pajarita y la americana pues empezaban a estorbarlo. Hizo lo mismo con los zapatos y los calcetines, así estaba mucho más cómodo. Se sentó de nuevo en la cama resoplando pues no entendía qué estaba por suceder hasta que de repente Akane abrió la puerta con suma lentitud y sacó su cabecita para pedirle a Ranma que apagara la luz. Él hizo lo que le pidieron dando una palmada y entonces ella salió, tímida, dulce, sonrojada.
Llevaba un conjunto de encaje negro de ropa interior; el sujetador tenía un bordado hipnótico y en medio de las dos copas un pequeño lazo de seda rojo, las braguitas tenían el mismo estampado.
Ella se adelantó hasta quedar relativamente cerca de Ranma, quien había aguantado la respiración de manera involuntaria. Tenía los ojos abiertos de par en par y su corazón estuvo a punto de detenerse ante tal visión. Pese a la oscuridad la luz de la luna la iluminaba mostrando su esbelta silueta, él la miró con adoración de arriba abajo y confirmó una vez más como el cuerpo de su esposa se había convertido en el de una mujer perfecta. Su piel pálida la convertía en un sensual ángel con una pequeña y atrevida parte de diablesa.
Se colocó frente a Ranma y apretó los labios con fuerza pues no sabía como seguir. Nerviosa rio y gritó señalándose:
-¡Tadá! Felicidades… -continuó abochornada.
Ranma tragó saliva sin decir nada, incapaz de articular una palabra, incapaz de procesar ninguna información.
-Ahm, ¿te-te gusta?
Ranma no respondió, se levantó de la cama y se dirigió hacia ella con una mirada cargada de determinación y deseo. Cogió a Akane por las piernas y la llevó hasta la cama, la tumbó y se colocó encima de ella con cuidado de no dañarla.
-Eres el mejor regalo que tendré nunca –susurró sobre los labios de Akane de una manera tan sensual que a ella se le erizó todo el cuerpo.
Ranma juntó sus labios con los de ella de manera suave, saboreándola con delicadeza, seguían mirándose sin cerrar los ojos mientras se daban lentos besos donde se decían con la mirada todo lo que siempre habían callado. Sin embargo no tardaron demasiado en bajar sus párpados para intensificar su contacto y empezar una fluida lucha con sus lenguas. Sabían que tenían toda la noche por delante así que quisieron hacerlo lento, quisieron aprovechar cada segundo, reconocer cada rincón de su piel. Cuando el juego con sus lenguas ya no era suficiente Akane decidió morder el labio de Ranma, no con cuidado, no con miramientos, lo hizo de manera pasional y eso desató la fiera escondida dentro de él. Bajó veloz por el cuello de su chica mordiendo su piel, desde las mejillas hasta el cuello, finalizando su camino en el busto. Se separó para admirar el sostén que llevaba, era precioso, sí, pero lo que éste escondía debajo era aún mejor. Con una habilidad asombrosa consiguió quitárselo sin que ella se diera ni cuenta, en tan sólo veinte segundos la boca de Ranma se había apoderado de uno de los pechos de Akane que ni pudo ni quiso reprimir un fuerte gemido. El de la trenza saboreaba aquella divina parte de su amada succionando con delicadeza el seno mientras que con la otra mano masajeaba su nalga con menos cuidado. Su excitación era evidente y por eso de vez en cuando necesitaba morderla para calmarse. Lo que no sabía era que aquellas mordidas encendían aún más a Akane que sintiendo como su interior empezaba a arder empujó a Ranma, le arrancó la camisa y lo tumbó quedando ella encima de él. Comenzó a trazar sus pectorales con la lengua hasta llegar a su abdomen, él no dejó de masajear su espalda con fervor, con urgencia. Bajó sus manos hasta acariciar la piel de los muslos de su chica que fervientemente lamía con desespero la textura del vientre de Ranma. Ella paró un momento cuando vio que el pantalón de su hombre impedía que siguiera con el camino que su boca había empezado. No lo dudó, le quitó el cinturón y le bajó ese trozo de ropa que ahora ya no necesitaba para nada. Ambos estaban en la misma situación, uno en calzoncillos la otra en braguitas. Si miraron de arriba abajo y pensaron lo mismo, esto es a lo máximo a lo que hemos llegado, sin embargo decidieron que ahora ya no tenían porque reprimir ni sus ganas ni su deseo así que en un acto de mutuo acuerdo los dos se despojaron de aquello que cubría sus vergüenzas. Se escondieron debajo de las sábanas arrugadas y sin pensarlo dos veces volvieron a besarse. Seguían saboreándose con extrema necesidad, sus manos se removían inquietas, sus cuerpos se atraían como un imán, sus respiraciones agitadas se mezclaban.
Akane volvió a posicionarse sobre Ramna colocando sus piernas al lado de las caderas del chico, era evidente que en cualquier momento ambos se rozarían, por primera vez estaban desnudos y aunque no sabían cómo reaccionar no tenían más ganas de posponerlo. Akane se sentó encima de él sin apartar sus ojos de su mirada, ambos se quedaron sin respiración, se sonrojaron con fuerza pero no quisieron hablar, cualquier cosa que dijeran ahora rompería el magnífico avance, el precioso momento que iban a vivir. Finalmente él quiso volver a dominar la situación pues vio que Akane estaba algo nerviosa por sentir su excitación tan cerca de ella, él quiso demostrarle que no tenía por qué estar preocupada y que podrían parar cuando quisiera. Le sonrió para transmitirle todo aquello que estaba pensando y ella le devolvió la sonrisa. Apretó los labios y cerró los ojos, agarró la mano de Ranma y lentamente la llevó hasta su vientre, él la entendió e inhaló aire, con su permiso siguió bajando su mano hasta encontrarse con aquella parte de Akane que nunca imaginó tocar, que nunca imaginó que ella le dejaría disfrutar. La empezó a masajear sin dejar de juntar sus labios con los de ella para calmar su sed y de paso, ahogar los gemidos que de su boca escapaban. Ella no podía creer las sensaciones que él le estaba aportando, las caricias que le estaba dando, el enorme placer que estaba sintiendo. Nunca se había sentido tan deseosa de Ranma, de tenerlo, de hacerlo con él.
-Es-estoy pre-preparada –dijo casi sin respiración.
-¿Segura? –susurró él sobre sus labios.
-Aha –respondió acercando sus caderas a las de Ranma para notarlo y acabar de prender la llama del muchacho. Cuando el vientrebajo de Akane presionó el de Ranma él enloqueció y tuvo clarísimo que en ese instante tenía que hacerla suya. Tal fue la corriente que sintieron por ese nuevo contacto que ambos cayeron al suelo dándose un gran golpe en la cabeza. Después de aquello comenzaron a reír. Con mucha ternura él la recogió y la tumbó de nuevo en el colchón, le dio un beso en la frente y entrelazó sus manos con las de su amada, la colocó dejándola debajo de él y le habló lo más dulcemente que pudo.
-Si quieres que pare en algún momento, sólo dilo.
Pero ella nunca dijo nada. Akane y Ranma hicieron el amor por primera vez despacio, amándose, llenándose de caricias y besos, de abrazos y gemidos, de lindas palabras y de excitados gritos.
Por fin ambos habían consumado su matrimonio como muchos habían esperado. Ranma creyó tocar el cielo cuando se sintió dentro de ella, ella en su lugar sintió cierto dolor que poco a poco y gracias a la suavidad de Ranma se convirtió en un placer que nunca creyó que llegaría a experimentar. Su primera vez no fue perfecta, muchas cosas podían mejorar, pero lo que sí fue es sincera, apasionada y cargada de amor.
Ranma, extasiado después de su primera vez se tumbó en la cama falto de aire y ella hizo lo mismo colocando su cabeza en el pecho sudado del chico. Los dos soltaron un largo suspiro mientras acababan de digerir lo que había sucedido.
-Wow –dijo Ranma sin palabras.
-Wow –repitió Akane.
-Fue…
-Uf…
-Increíble.
-Bonito.
-¿Estás bien Akane? –dijo él acariciándole el brazo a su chica.
-Sí, sí, dolió un rato pero, ya estoy mejor.
-Lo siento.
-Es normal tonto.
-Definitivamente ya no seré virgen a los cincuenta –dijo con gran felicidad y orgullo el muchacho.
-¿Eh?
-Nada, nada.
-Gracias por todo Ranma, ha sido el mejor día de mi vida, y la mejor noche.
-No me des a mi las gracias, dáselas a nuestros estúpidos padres, después de todo no hicieron tan mal trabajo al juntarme con una marimacho con fuerza de gorila.
-Tienes razón, me encontraron al mejor fenómeno pervertido del planeta.
Los dos se miraron y sonrieron fundiéndose en un tierno abrazo.
…
Tres días después el joven matrimonio regresó a su apartamento en Osaka, estaban listos para remprender sus clases y su vida universitaria ahora ya sí considerándose un matrimonio en todos los sentidos. Ambos entraron a la recepción del edificio con ganas, en realidad habían echado de menos su pequeño piso. Al introducirse en el hall notaron que las paredes estaban visiblemente más sucias y oscuras, y como siempre, encontraron a Wataru medio dormido detrás de su mesa.
-Señor Wataru, ya regresamos.
-¿Es que os habíais ido?
-Sí… Nos volvimos a casar –dijo Akane orgullosa mostrando su anillo con una gran sonrisa.
-Felicidades, aunque vaya ojo chica, casarse dos veces con este idiota tiene delito.
-Oye Wasabi vigila lo que dices.
-Señor Wataru, ¿pasó algo mientras no estábamos?
-Bueno, a parte de que se quemara la puerta principal, robaran en tres pisos de la primera planta y un velociraptor asustara a los del quinto creo que no, todo como siempre.
-Perfecto, que tenga un buen día.
-Lo mismo digo.
Akane y Ranma subieron al ascensor cogidos de la mano agradecidos de poder regresar a su normal pero extraña rutinaria vida.
FIN
….
¡Hola! Se acabó, no me lo puedo creer, se terminó de verdad.
Me da mucha pena terminarlo, pero creo que como mínimo todo ha quedado bastante cerrado y hemos podido ver como este par se ha convertido poco a poco en un matrimonio de verdad.
Espero que hayáis disfrutado del fic tanto como yo, hoy espero más que nunca vuestros comentarios para saber qué os ha parecido, qué os ha gustado más del fic, qué menos, todo, todo. Arg, qué lástima :(
Gracias por haberme acompañado en esta aventura, es el fic más largo que jamás escribí y bueno, estoy muy contenta y feliz de haberlo hecho, la verdad es que he aprendido mucho. Gracias y gracias por apoyarme y seguir la historia, vuestros follows, favorited, PM, comentarios… todo me ha alegrado siempre mucho.
Me despido por ahora, me tomaré un pequeño descanso, pero en algún momento regresaré, tengo dos proyectos en mente, uno será un fic largo un poco más dramático que éste, y el otro proyecto me hace especial ilusión porque por primera vez colaboraré con un autor del fandom al que admiro muchísimo, CarlosKelevra88. Por ahora no daremos muchos detalles, pero os recomiendo que cuando salga nuestro fic conjunto no dudéis en leer el que por ahora hemos llamado Lizcar Project :). Además quién sabe, quizás me animo a darle una continuación a Apartamento Para Dos :).
Debajo os agradezco a los que me dejasteis comentario en el último capítulo pero también quiero agradecer y saludar a algunos que sé que habéis seguido la historia y no comentasteis en el último cap: Annabf1982, deliza22, afrika, JHO, noemib, rosefe-123, blast015, xandryx, Elisa Lucia V 2016, Frankie Marin San, nancyricoleon, Mia, Sofia Saotome, KandraK, eliza tendo, ivarodsan, devi2791, Escarlatta, Liyun Bash y Vane Tendo, ¡muchas gracias!
¡UN ABRAZO ENORME PARA TODOS, NOS LEEMOS PRONTO!
Josseline Aldaa: ¡Josseline! Gracias a ti por seguir mis historias. ¡Un abrazo!
natally. borja1: ¡Aquí tienes el final! Espero que lo disfrutes :)
Paoh: El placer ha sido mío :) Deseo que te gustara el capítulo final. ¡Un abrazo!
ziram: Es una lástima que de todo el fic sólo te interesara el lemon. Espero que disfrutes del último capítulo.
Kawaii-Desu: ¡Hola! Terminó, :( Espero que te gustara. Espero seguir leyéndonos por aquí ¡Un abrazo enorme!
Genma 345: ¡Hola! De nuevo por aquí, qué alegría volver a tenerte por aquí. Espero que ya estés mejor y te encuentres bien. Claro que no te guardo rencor jaja, espero que te guste el final :) ¡Hablamos!
dragonnetie: Oh de nada Dragonnetie, me alegro haberte sido de ayuda. Como has visto sí, es una boda, ¡bien! Yo también tengo tristeza por terminarlo, pero bueno, nuevas historias ya llegarán. :) Me leeré tus fics la semana que viene que ahora ando un poco liada :) ¡Un abrazo!
Zagashi: ¡Oh terminó! Muchas gracias por tus comentarios, espero que te gustara este último. ¡Un abrazo y hasta pronto!
Alambrita: ¡Bodorrio! jajaja, espero que lo disfrutaras.
Yahiko Saotome: ¡Yahiko! Llegó la final jaja, espero que te gustara, y sí nuevas historias llegarán. ¡Un abrazo enorme y espero que sigamos leyéndonos :)!
ElvisF231: ¡Hola Elvis! Puues estoy pensando en lo del epílogo, créeme, creo que sí que regresaré (dentro de unos meses) con una segunda parte, la post-boda jaja. Deseo que te gustara. ¡Saludos y hasta pronto!
Miranda: Jajaja como viste sí, el cumpleaños era de Ranma y al final, bueno, Akane le dio un par de buenos regalos jaja. Espero que te gustara. ¡Un abrazo enorme y gracias por tus comentarios!
serenitymoon20: ¡Hola! Ohh veo que pillaste todo lo de la sorpresa, así que no fue muy sorpresa para ti jaja. Ranma es muy dulce sí… aix jaja. Espero que lo disfrutaras. ¡Un abrazo y seguimos viéndonos por aquí :)!
Akai27: ¡Hola Cyn! Jajaja leíste bien, tenía dos partes, ésta ya sí es el final final. Antes de nada quiero agradecerte todos y cada uno de los comentarios que me has dejado, me ha fascinado leer como te involucrabas con la historia y te lo agradezco mucho.
Como ves ambos ahora ya son más abiertos, a Ranma le cuesta un poco en frente de todos, jaja, pero como mínimo en lo íntimo ya es más directo y lanzado.
Jajaja, pensé en el cuelga tú, no cuelga tú, pero no quise hacerlo tan patético para ellos dos jaja. Aún no están a ese nivel.
Como viste lo que hicieron esos fue ayudar a Ranma en toda la preparación de la boda jaja.
Nos leemos pronto, tengo pendiente leerme tus fics, pero ahora ya tendré tiempo ¡Un abrazo enorme amiga!
jg. dreamer: ¡Hola! Ya ves que Ranma puede ser todo un romántico cuando quiere jaja. Espero que disfrutaras del capítulo. ¡Un abrazo y millones de gracias por tus comentarios!
paulayjoaqui: Como me alegra que te gustara el capítulo anterior. Como puedes comprobar Ranma es más romántico de lo que aparentaba ser jaja. ¡Un abrazo y gracias por pasarte a comentar :)!
ikita: ¡Hola! Ranma sí invitó a Shinnosuke, y a toda la trupe como puedes ver jaja. Espero que disfrutaras del capítulo. ¡Un abrazo enorme, nos leemos pronto!
litapaz: Síii, Ranma preparó la boda, una boda sorpresa. ¿Qué te pareció? Espero que te gustara, ya me dirás. Besos y abrazos enormes amiga.
Amigo: ¡Hola amigo! Pues sí, Akane le obsequió de buena manera jaja, la boda valió la pena y la noche también. Deseo que disfrutaras de todo. ¡Un abrazo y hasta pronto!
Guest: Hubo boda :).
IBM-MATH: Sip, bodorrio más bien jaja, Ranma no se olvidó de nada. Espero que te gustara, nos leemos pronto. ¡Abrazos!
Amy Saotome Tendo: ¡Amy bonita! ¿Te gustó? Lo hice largo porque me lo pediste jaja ;) Espero que nos sigamos leyendo ¡Un abrazo enorme!
Smoonsie: ¡Hola! Y bienvenid al fic. Antes de nada gracias por decidirte y comentar. Deseo mucho mucho que te gustara el final. ¡Un abrazo enorme para Mexico!
Vann GP: Jajajaj entendí tu broma :P Aix yo también tenía ganas de publicar el final pero a la vez me daba pena… pero bueno, quién sabe, quizás regreso con una segunda parte. Tatarara. ¡Un abrazo enorme y gracias por tus comentarios!
Haruri Saotome: ¡Haruri querida! No puedo creerme que haya acabado ya el fic, qué pena me da. Quiero agradecerte haber estado comentando todos los capítulos sin falta, espero de todo corazón que disfrutaras del final. ¡Un abrazo y nos seguimos leyendo!
CarlosKelevra88: ¡Carlos! Terminó… ¿y ahora qué? Jajaja, pues ahora a por otras historias y nuevos proyectos… qué ganas. ¿Te gustó el último capítulo? Espero que sí! Ya sabes como de importante es tu opinión para mi :) Gracias por haberme apoyado también desde el principio en esta pequeña aventura y haberme dado consejos y animado con palabras de ánimo. ¡Un abrazo y un beso! A por Lizcar Project!
SaeKodachi47: ¡Sae preciosa! ¿Cómo andas? Aix, qué penita que el fic se terminó y ahora ¿qué? Pues nada me quedaré por aquí leyendo tu fic jaja, cada miércoles y sábado me tienes pendiente de tu actualización. Espero que te gustara todo todo, la boda, la noche, las parejas, Nanami… Ryan… Bueno esperaré ansiosa tu comentario :P Gracias por haberme acompañado desde el día uno con esta historia, por haber estado al pendiente de cada actualización y haberme animado con todas tus reviews. Te mando un abrazo enooorme amiga y muchos besitos. ¡Nos vamos leyendo sin falta!
Fins aviat ;)!
