Como siempre nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es Hopesparkles, yo solo la traduzco.

Y gracias a mi compañera de armas, mi amiga y Beta Erica Castelo por seguirme soportando :P


"¡Oh! ¡Oh, Edward!"

Los ojos de Edward se dispararon en seguida a los de Bella y los encontró cerrados fuertemente debajo de su frente fruncida en concentración. Había pequeñas gotas de sudor acumulándose en la línea de su cabello y su mandíbula estaba apretada. Su mirada se deslizó hacia donde sus manos empuñaban las sábanas con fuerza a cada lado de su cuerpo, que estaba extremadamente hinchado con su hijo.

Sonrió con picardía y llevó su boca de vuelta a su seno, chupando suavemente su pezón derecho mientras sus dedos continuaban acariciando firmemente dentro de ella. Fue solo unos segundos después que ella gritó al liberarse, y Edward retiró rápidamente sus dedos y su boca de su tembloroso cuerpo y la puso sobre su costado. Usando un brazo, él la atrajo firmemente contra su pecho y echó la pierna de ella hacia atrás sobre su cadera con el otro. Se introdujo en ella despacio, meciendo suavemente sus caderas, llevándolo cada vez más profundo con cada estocada.

La habitación estaba en silencio fuera de los sonidos de sus cuerpos deslizándose juntos y sus pesadas respiraciones. Bella levantó su mano por encima de su hombro, enterrando sus dedos en el pelo de Edward mientras él dejaba suaves y húmedos besos a lo largo de su cuello y hombros. Sus experimentadas caricias la llevaron de nuevo rápidamente a la cima y sus palabras en susurros y tiernos besos tenían su cuerpo tensándose por el placer y liberándose momentos antes que él lo hiciera.

Edward continuó acariciando el costado de su vientre hinchado a medida que su respiración se calmaba y él se deslizaba de su cuerpo. Levantó su cabeza y plantó un suave beso en la mejilla de ella, susurrando, "Te amo, Bella."

Cuando no le respondió y sus ojos permanecieron cerrados, Edward supo que se había quedado dormida. No le sorprendió. La llegada de su hijo estaba prevista para el 25 de febrero y ya era el 6 de marzo. Con once días de retraso, su cuerpo estaba extenuado y sus emociones también. Habían visto al médico hacía solo dos días, y les dijo que ella estaba bien, así como su hijo, y que su cuerpo comenzaría a hacer su trabajo cuando estuviese preparado. Mientras Bella y el bebé estuviesen saludables, dejarían las cosas así por unos días más. Harían una reevaluación en su cita del lunes y se decidiría si era necesario inducir el parto. Cuando Bella se vio consternada por esta información, la doctora Wyatt le preguntó, "¿Todavía se ponen cariñosos entre ustedes?"

"¿Disculpe?" Bella le dijo con una mirada desconcertada.

"¿Todavía tienen sexo?"

"Um, sí," las mejillas de Bella se sonrojaron cuando Edward se rio y añadió, "Cuando ella no está muy cansada, o enojada conmigo por causarle su actual incomodidad para empezar."

La doctora Wyatt sonrió intencionadamente. "Algunas veces la actividad sexual puede ayudar a adelantar las cosas. Es solo una sugerencia, para que no se agote."

Bella había intentado casi todas las sugerencias para ayudar a que empezara el parto, por lo que a sugerencia de la doctora Wyatt, había atacado a Edward tan pronto regresaron a su casa. Lo mantuvo en la cama por el resto del día, tratando cada posición que su vientre demasiado grande le permitió, antes de caer profundamente dormida por el agotamiento. No despertó hasta después del mediodía del siguiente día.

Edward se despertó esta mañana con el cuerpo de ella a horcajadas sobre sus caderas, su prominente erección mañanera ya disfrutando de los beneficios de su ansiosa esposa. Él había insistido en que necesitaba hacer algo de trabajo, y se fue al estudio por un rato para darle a Bella un descanso obligado. Trajo la cena a casa y disfrutó de un baño con ella antes de irse a la cama, donde se encontraba ahora, abrazando a su esposa claramente agotada.

Besó la curva de su hombro al cubrir de nuevo sus cuerpos con el edredón y sostenerla cerca mientras él también se quedaba dormido.

Algún tiempo después, Edward despertó al sonido del granizo golpeando las ventanas. Todavía estaba oscuro y levantó y giró su cabeza para ver los enormes números rojos de su alarma reloj confirmando que eran unos minutos después de la cinco de la mañana. Giró su cuerpo para revisar a su esposa, pero se encontró solo en su cama. Un vistazo rápido hacia el baño oscuro le indicó que no estaba tampoco en esa habitación.

Poniéndose sus pantalones de pijama, Edward encendió la luz en la cima de las escaleras y bajó con cuidado a la planta baja, donde la luz proveniente de la cocina atrajo su mirada. Sin querer asustarla, Edward la llamó antes de entrar a la habitación, pero no recibió respuesta. Atravesando la puerta, encontró a Bella de pie de espaldas hacia él, sus manos descansando en la encimera.

"¿Bella? Nena, ¿estás bien?"

Al oír que sorbía su nariz, Edward estuvo a su lado de inmediato, su mano levantándose para limpiar delicadamente una lágrima que caía por su mejilla. "Nena, ¿qué pasa?"

"Quiero café."

Edward se rio bajito, y en seguida deseó no haberlo hecho. Bella se giró y lo miró con ojos tristes y un labio tembloroso, "Quiero café. Quiero dormir una noche entera sin tener que levantarme a hacer pipí cada hora. Quiero respirar profundamente sin que me pateen en las costillas por hacerlo. ¡Quiero afeitar mis piernas sin tener que pedirle a Alice que lo haga por mí, y quiero ver mis pies!"

Edward se le quedó mirando, momentáneamente aturdido por su arrebato. Bajando la vista a sus pies desnudos y uñas pintadas de un vivo color rojo, sonrió, "No creo que quieras verlos ahora, B. Están realmente hinchados."

Cubriendo su rostro con sus manos, Bella estalló en lágrimas y Edward se sintió como un imbécil. La atrajo a él, rodeándola con sus brazos y besando la coronilla de su cabeza, "Lo siento, cielo. Por favor, no llores."

Todavía meciéndola suavemente, Edward frotó su espalda con sus manos hacia arriba y hacia abajo mientras ella tomaba algunas respiraciones profundas para calmarse. Después de un momento, ella se apartó, limpiando el resto de las lágrimas de sus ojos.

"Lo siento, Edward. Mis emociones están erráticas y me siento completamente fuera de control."

"Ya casi, solo unos días más, ¿está bien?"

Cuando ella dio un gran bostezo al mismo tiempo que asentía de acuerdo. Edward puso su brazo alrededor de sus hombros, girándola hacia la puerta y sugirió que volvieran a la cama. Una vez que se puso nuevamente cómoda debajo del edredón, el sueño la encontró casi en seguida. Edward, sin embargo, se quedó despierto por un rato, preocupado por Bella y todo lo que sus emociones y hormonas le estaban haciendo a su paz mental… y a la de él.

***FTDF***

"¿Qué pasa si se te rompe la fuente cuando estés en cámara, en frente de todo el mundo?"

"¡No estás ayudando, Alice!" Rose fulminó a Alice con la mirada por encima de la cabeza de Bella. Estaba sujetando con cuidado el último rizo en su lugar mientras Alice bajaba el cierre del vestido de Bella y hacía preguntas al parecer inapropiadas.

"No es como si importara, de todos modos. No creo que haya mayor espectáculo que esta enorme panza que llevo conmigo."

Veinte minutos más tarde, Bella estaba vestida y se acababa de poner sus zapatillas plateadas de piso cuando Edward la llamó.

"El coche está aquí, B."

Bella sonrió al escuchar la emoción en su voz, y no pudo evitar sentirse más que entusiasmada ella misma. Edward había recibido una llamada hace unas semanas informándole que había sido nominado a un Premio de la Academia por Mejor Canción Original. En realidad, él había escrito la canción, Una promesa que mantener, en su luna de miel y juntos habían decidido que era perfecta para la película. Después de reunirse con el director, todo el equipo estuvo de acuerdo en que debía ser usada, y se convirtió en el punto de partida para la música de la película.

Debido a su 'más que avanzado' estado de gravidez, la doctora Wyatt le había negado a Bella el permiso para viajar, y Edward se había rehusado a dejarla para asistir a los premios sin ella. Así que en muestra de apoyo, todo el reparto y el equipo, así como sus familiares y amigos se reunirían en el salón de un hotel local para ver la ceremonia vía satélite. En caso de que Edward ganara, estaba listo un equipo de grabación, conectado al sitio real de los premios, para capturar su discurso de aceptación en vivo.

"¿Estás lista, cielo?" La voz de Edward la sacó de sus pensamientos. Sabía que estaba emocionado y seguramente ansioso por irse. Se volvió para sonreírle a Rose y Alice antes de agarrar su chal y bajar las escaleras. Ellas la siguieron rápidamente, conscientes de que Edward estaría nervioso de que perdiera el equilibrio mientras descendía las escaleras.

Honestamente, las dos mujeres estaban más emocionadas por ver su rostro cuando él viera a su esposa. No quedaron decepcionadas.

Las emociones que lo recorrieron fueron tales que Edward no supo exactamente cómo responder. Su esposa era una visión en su vestido carmesí. Su cabello estaba recogido en suaves rizos y su piel estaba radiante. Su mano descansaba delicadamente sobre la parte hinchada de su cuerpo que cargaba a su hijo, y Edward sintió amor, orgullo, posesividad y deseo, todo al mismo tiempo. Tomando una respiración profunda, dio un paso hacia el frente y le ofreció su mano para asistirla.

"Estás deslumbrante, Bella."

Sonrojándose bajo su ardiente mirada, él le dio una sonrisa torcida y tímida antes de tomar su mano y conducirla al coche que los esperaba.

Cuando llegaron, la fiesta estaba en su apogeo. Todavía faltaban un par de horas antes de que, en efecto, empezaran los premios, pero el salón ya estaba celebrando. Aun si el nombre de Edward no era pronunciado como el ganador, todavía sería una noche para recordar.

"¿Cómo te sientes?" Bella levantó la vista para encontrarse con la sonrisa gentil de Carlisle. Había estado sentada la última hora, sus pies demasiado cansados, y su espalda demasiado adolorida para continuar de pie.

"Cansada. Aunque tengo que reconocer que ahora siempre estoy cansada, así que no es nada nuevo. Además de eso, estoy bien."

Carlisle sonrió y se sentó a su lado, ofreciéndose a acompañarla por un rato. Edward nunca estaba demasiado lejos, mirando hacia atrás de vez en cuando para asegurarse de que Bella estuviera bien. Carlisle lo alcanzó a ver en uno de esos momentos y se rio entre dientes al ver su expresión preocupada.

"Ese muchacho es un manojo de nervios. Siempre tan protector."

Bella sonrió al mirar en dirección a Edward para encontrarlo sonriéndole mientras asentía de acuerdo con algo que Jane le estaba diciendo. Levantó su copa de agua como si estuviese brindando con él, ganándose un guiño y una carcajada de su suegro.

"Sé que está nervioso, pero he sido un desastre físico y emocional por semanas ya, así que eso no ha sido de ninguna ayuda. Y nunca lo admitiría frente a él, pero me encanta que sea tan protector. Me hace sentir a salvo y amada."

Continuaron charlando por un rato hasta que Esme encontró a su esposo y lo acusó de ocultarse de las multitudes. Él la calmó al llevársela a la pista de baile. Bella se relajó en su silla y se quitó los zapatos, ocultos debajo de su vestido.

Edward sentía que le costaba asimilar los eventos a su alrededor. Se encontró con su atención constantemente dividida entre las conversaciones de las que era parte, la enorme pantalla a lado izquierdo del salón exhibiendo la transmisión en vivo de los premios, y su esposa sentada a su derecha. Ella lo veía a los ojos y sonreía, dejándole saber que estaba bien, tranquilizándolo por un momento. Sabía que estaría molesta si hacía lo que realmente quería, y se sentaba a su lado en la esquina del salón mientras la fiesta continuaba a su alrededor. Bella estaba emocionada por él, y quería que disfrutara de toda la experiencia, incluso si no era en Los Angeles. Él había sido firme con esa decisión, pero no había forma que ella le permitiera que no disfrutara de la fiesta en su honor.

Al haberse disculpado por abandonar una discusión sobre películas actuales, agarró una copa de champán para él y un vaso de agua con limón para Bella, y se dirigió de nuevo a donde estaba sentada.

Colocando las bebidas sobre la mesa, Edward miró a su alrededor, encontrando a Rose.

"¿Has visto a Bella? Estaba sentada aquí hace un momento."

"No la he visto en los últimos veinte minutos o algo así. Estoy segura que solo está en el baño. ¿Quieres que vaya a ver?"

Edward asintió, todavía recorriendo el salón con la mirada cuando Rose le dio a su brazo un ligero apretón y se alejó hacia la dirección general de los baños. Edward frunció el ceño mientras sacaba su teléfono, con intenciones de llamarla. Comenzó a sentir pánico cuando no contestó.

Poniendo el teléfono de vuelta en su bolsillo, Edward se hizo a un lado para volverse nuevamente hacia el salón. Cuando lo hizo, su pie tocó algo en el suelo. Mirando hacia abajo, jadeó bruscamente cuando posó sus ojos en los pequeños zapatos de Bella. Rápidamente los cogió y frenético se volvió hacia el salón lleno de gente, sus ojos observando a cada persona hasta que finalmente descendieron en ella.

Bella estaba recargada en la pared más lejana del baño, su mano apoyada contra un marco mientras miraba al suelo frente a ella, su frente arrugada en concentración. Edward cruzó la multitud de amigos y familiares a empujones, sintiendo que al fin su pánico disminuía cuando colocó su mano ligeramente sobre su hombro.

"¿Bella?"

Sus ojos, amplios y asustados, encontraron los de él, y el resto de la habitación se desvaneció. Los bordes de su boca se torcieron hacia arriba en una tierna sonrisa mientras su mano tocaba la mejilla de ella.

"Haré que estacionen el coche justo afuera de la puerta. ¿Necesitas que te cargue?"

"Prefiero caminar, no quiero causar una escena. ¿Podemos irnos?"

Edward no respondió, pero tomó su mano, besándola al mismo tiempo que rodeaba sus hombros con su brazo, conduciéndola en silencio por la puerta.

***FTDF***

Cuando llegaron al hospital, quince minutos después, Bella fue examinada y conectada a los monitores sin demora. La enfermera ya había llamado a un anestesiólogo para que administrara la epidural, riendo cuando ella proclamó que su hijo estaba cansado de estar apretado y tenía prisa por llegar.

Mientras esperaban, Bella estaba sentada en el centro de la cama, sus piernas cruzadas, meciéndose hacia adelante y hacia atrás. Edward estaba sentado al pie de la cama, imitando su posición. Le habían dado un juego de ropa quirúrgica para usar, la enfermera se rio cuando Bella le dijo que Edward llevaba esmoquin en honor a la llegada del bebé.

Las manos de Bella salieron disparadas y agarraron las de Edward cuando comenzó otra contracción. Nunca hizo un solo un ruido además de sus rítmicas respiraciones profundas, pero se mecía con más velocidad al tratar de concentrarse en cualquier cosa excepto el dolor. Cuando por fin pasó, Edward besó su frente, susurrando palabras de amor y aliento cuando la puerta se abrió y el anestesiólogo entró en la habitación.

Él simplemente los hizo cambiar un poco su posición, dejando a Bella en la cama, pero haciendo que Edward se sentara en una silla frente a ella. Rodeando los hombros de él con sus brazos, ella curveó su espalda, ofreciendo acceso a su columna. En esta posición, para cuando llegó la tercera contracción, la epidural ya fluía por su cuerpo y el médico declaró que su alivio sería inminente.

Treinta minutos más tarde, Edward respiraba tranquilo al observar a su esposa descansar cómodamente e incluso dormitar un poco. Un suave golpe en la puerta llamó su atención y se volvió para encontrar a su madre y padre. No le sorprendía que hubieran venido, ya que había llamado una vez que llegaron al hospital y supieron a ciencia cierta que el bebé estaba en camino.

"¿Cómo está?"

Edward sonrió al ver en entusiasmo de su madre, "Es fuerte. Está sucediendo muy rápido. La enfermera llamó al médico y creen que llegará antes de la medianoche si ella continúa al ritmo en que está. También dijeron que en cualquier momento podría detenerse un poco, así que es bueno que esté descansando ahora."

"Estaremos en la sala de espera si nos necesitas. Todos los demás fueron a casa a cambiarse, pero estarán aquí pronto."

El siguiente par de horas fueron de intensa actividad y pasaron rápidamente. Al fin, a las 11:47 p.m., Bella y Edward dieron la bienvenida a un saludable varón de 3 kilos 500 gramos.

La doctora Wyatt le sonrió a la exhausta nueva familia al salir de la habitación, cerrando la puerta detrás de ella. La habitación estaba en silencio cuando Edward colocó al diminuto niño de vuelta en los brazos de Bella, sentándose en la cama con cuidado junto a ella para abrazarlos a ambos.

Bella trazó suavemente con su dedo su pequeña nariz y mejilla, incapaz de dejar de mirar al pequeño milagro en sus manos.

"Tiene tu nariz."

Edward le sonrió con indulgencia, "Tal vez. Espero que su cabello se quede oscuro."

"No, quiero que se parezca más al tuyo."

Los dos se quedaron callados de nuevo mientras escuchaban los pequeños chillidos y gruñidos de su hijo. Edward miró a Bella, viendo la expresión de alegría y amor en su rostro mientras observaba a su hijo. Tragó con fuerza el nudo que se formó en su garganta y rozó su mejilla suavemente con sus dedos.

"¿Bella?" Su voz apenas un susurro. Cuando ella lo miró a los ojos, estaba perdido. Abrumado por la emoción, solo pudo articular la palabra, "Gracias."

***FTDF***

La pequeña habitación estaba llena de familia. Esme cargaba al bebé que dormía mientras Carlisle y Rose miraban por encima de su hombro. Jasper y Alice estaban sentados uno a lado del otro en el pequeño sofá. Jasper estaba tratando de permanecer despierto mientras Alice hacía preguntas interminables sobre el parto. Emmett había salido al pasillo a hacer una llamada.

Bella se sentía abrumada por el amor en la habitación, así como por sus hormonas, y luchaba por no reír en un momento y llorar el siguiente. Ya pasaban de la una de la mañana y todos necesitaban algo de descanso.

"Entonces," comenzó a decir Carlisle, "¿nos dirán el nombre del bebé para poder irnos a casa y dormir un poco?"

Todos se rieron mientras Edward miraba a Bella. Ella asintió, indicando que él debería anunciar el nombre que habían elegido para su hijo. Él tomó su mano en la suya al volverse y enfrentar a su familia.

"Su nombre es—"

"¡Oscar!" El vozarrón de Emmett asustó al bebé, haciéndolo llorar. "¡Hermano, tienes que llamarlo Oscar, porque tiene casi el mismo tamaño del que acabas de ganar esta noche!"


¡Qué noche! Nace su hijo y gana un Oscar :) Pobres mamás, todo lo que tienen que soportar durante el embarazo, menos mal que ya con su hijo en brazos sienten que valió la pena, o al menos muchas dicen eso. ¿Y qué opinan de las atenciones de Edward con su esposa? ¿Alguna de las que tienen hijos vivió al similar? Espero que sí. Pues como verán se acerca el final, solo un capi más y le decimos adiós a estar historia. Espero que hayan disfrutado de este capítulo, muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: EmDreams Hunter, AndreCullen, Isis Janet, Valentina Paez, patymdn, Hanna D.L, LucyGomez, Marie Sellory, liduvina, Tata XOXO, Yoliki, JeniZuluCullenM, freedom2604, pili, marieisahale, Ericastelo, Anuca, pera l.t, ginnicullenswan, Jade HSos, Sully YM, Laura Katherine, Reva4, CindyLisse, Naty, Marlecullen, Manligrez, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos con el último capítulo.