(Marinette)
¿Por qué me he puesto tan nerviosa estando con Chat como Ladybug? A este paso sospechará algo... Me tiro sobre la cama. ¿Qué está pasando últimamente? Los akumas que aparecen son todos gente que ya había sido akumatizada, primero Nathanaël, luego Sabrina, ahora Chloé... ¿En que estará pensando Papillon?
De repente me acuerdo de la escena que presencié en casa de Adrien mientras estaba en su cuerpo.

*flashback*
Acababa de salir de aquella habitación llena de akumas puros y estaba hablando con Tikki.

-¡¿Insinúas que Adrien es Papillon?!

-No, Adrien no...

-¡¿Entonces?!

-Volvamos al lugar – dice Tikki, y al final volvemos a la entrada de la habitación.

-¿Quién crees…?

-Creo que la única posibilidad es que Papillon sea el padre de Adrien.

-¡¿Gabriel Agreste?! -exclamo sorprendida.

-Marinette escóndete viene alguien -dice Tikki y me escondo detrás de una zona de la pared que sobresalía desde donde podía ver la puerta.

Hago lo posible por no hacer ruido al escuchar los pasos que se aproximaban. Veo a Gabriel Agreste frente a la puerta y mira alrededor, y entra a la habitación cuando comprueba que no hay nadie, corro hacia la puerta antes de que se cerrara para ver qué pasaba dentro, pero estando yo fuera para huir si era necesario. Dentro se paró Gabriel en el centro y se puso un broche en forma de mariposa en la chaqueta.

-Noroo, transforme moi -dijo serio.

No podía creer lo que veían mis ojos.
-Un alma en pena que está harta de ser la sombra de su mejor amiga y nadie sepa quién es ella realmente -dijo mientras un akuma salía de su mano y seguido por la ventana.

-No es posible...

-Hola otra vez, Vanisher -dijo con una voz bastante tétrica- te daré un poder y apariencia diferentes esta vez, podrás controlar a la gente a tu voluntad y convertirlos en sombras, pero a cambio tendrás que traerme los Miraculous de Ladybug y Chat Noir.

Tras escuchar eso, me levanto y corro a la habitación de Adrien.

*fin del flashback*
Es cierto, con todo me había olvidado de eso por completo! Tengo que explicárselo a Chat Noir lo antes posible... Pero esperare a tener una coartada para cubrirme sin que sepa quién soy.

(Adrien)
No puedo creerlo... Marinette es Ladybug... No es posible... Creo... Creo que es el día más feliz de mi vida. Ladybug y Marinette son la misma persona, soy tal feliz... Pero ella no sabe que lo sé, debería ocultarlo hasta que ella decida contármelo.

Me incorporo para irme, creo que no es buena idea que la vea ahora o no seré capaz de ocultar que sé su verdadera identidad. Pero al incorporarme golpeo la mesa haciendo ruido y Marinette no tarda en salir y verme fuera.

-¿Chat? ¿Estás bien? -me pregunta acercándose.

-S-sí, lo siento -sonrío. A ver cómo me las arreglo yo ahora para que no se dé cuenta de nada.

-No te disculpes, no pasa nada. Entra -dice entrando a su habitación, y entro detrás de ella -espérame aquí un momento, iré a ponerme el pijama -sonríe- ni se te ocurra intentar entrar.

-No haría nada que te molestara princesa –sonrío.

Entra al baño para cambiarse y me quedo sentado sobre su cama y suspiro. Le diré que la he visto. Ella quería mantener el secreto, pero precisamente por eso no quiero ocultarle que sé quién es. A cambio yo le diré quién soy.

-He vuelto gatito -dice ella saliendo del baño.

Marinette salió con un pijama en tonos rosa pastel, una camiseta de tirantes, la cual transparentaba su piel un poco, y unos shorts bastante cortitos, aunque era lo normal para un pijama. Y además llevaba el pelo suelto. Nunca la había visto así, la verdad es que le queda muy bien, y el pelo lo tiene más largo de lo que aparenta cuando lo lleva recogido.

Noto como a medida que más la miraba más comenzaban a arder mis mejillas y poco a poco todo mi rostro.

-¿Qué pasa Chat? -me pregunta y se sienta a mi lado.

-Na-nada -le respondo y la miro.

Desde aquí se le ve canalillo. Miro hacia otro lado rápidamente, malditos instintos masculinos.

-¿Estás bien? -me pregunta al notar mi reacción.

-S-sí -respondo tartamudeando un poco.

-¿Te molesta que me haya puesto el pijama? Si quieres puedo cambiarme otra vez, ahora vuelvo -dice levantándose, pero la agarro del brazo antes de que pueda alejarse un poco.

-N-no, estás genial -digo y sonrío, aún notando mi rostro arder.

-Me alegro entonces -responde.

-Marinette -comienzo a hablar dispuesto a contarle lo que había visto, pero antes de poder hacerlo, Marinette se sentó sobre mí y me besó.

La miro bastante sorprendido. ¿De dónde había sacado Marinette este atrevimiento? Tardo un poco, pero correspondo a su beso. Pero este beso era distinto a los demás, era más suave, más íntimo, Marinette intentaba expresarme sus sentimientos a través de este beso. Cuándo se separó de mi la miré fijamente a los ojos.

-Yo también te amo -sonrío mirándola.

Ella se sorprendió bastante y su rostro se tornó completamente rojo tras escucharme. La miré un poco avergonzado por lo que acababa de decir, siquiera yo había pensado al decir eso. No sabía cómo responder ella, así que volví a besarla.

-¿Cómo puedes decir que también me amas si yo no he dicho nada aún? -habla ella finalmente.

-Porque lo has dicho todo con tu beso de antes -la miro dándole un beso en la mejilla.

-Me has pillado -ríe.

-Hablando de pillar... -comienzo a hablar y la miro, ella me miraba extrañada ya que seguramente ni se espera lo que iba a decir ahora- ¿Quién iba a decirme a mí que mi princesa y my lady eran la misma persona?

Lo digo de la forma más suave que se me ocurre, y veo como Marinette se sorprende a más no poder.

-¿Cómo lo has sabido...? -habla con dificultad.

-He llegado cuando estabas en tu habitación como Ladybug y te he visto transformarte -le explico, y veo cómo su rostro cambia a una expresión de miedo.

-Lo siento - dice - seguramente esperarías que detrás de la máscara de Ladybug hubiera una chica igual de genial y valiente que ella...

-Y la hay -sonrío- tu eres tan genial y valiente como Ladybug, incluso podría decir que más, porque pocas chicas serían capaces de llevar la misma carga que llevas tu -digo acariciándole el pelo.

-¿De verdad crees eso? -me pregunta claramente sorprendida.

-Sí, no tengo ninguna duda de ello -digo.

-Entonces ahora que el gatito sabe mi identidad, me dirá la suya, no?

-Hmm... ¿Debería? Claro que si princesa -digo, pero antes de llegar a destransformarme Marinette me para.

-Pero antes de eso tengo que decirte algo muy importante.