(Marinette)
Chat Noir se quedó mirándome fijamente. Tengo que contarle que pasó en casa de Adrien y no quiero contárselo a su forma humana, me sentiría incómoda. Suspiro preparándome para hablar.

-El día que te expliqué que me había declarado a Adrien y me había rechazado, él y yo cambiamos de cuerpos antes de eso por culpa de un villano -comienzo a explicarle.

-¿Y qué tiene eso? -me pregunta extrañado.

-El cambio se produjo un día antes, así que tuve que hacerme pasar por él durante una noche en su casa -explico- y esa noche en su casa descubrí algo que me dejó bastante impactada, y es algo muy serio.

-¿Qué pasa princesa? -me preguntó con una expresión de preocupación que jamás había visto en él.

-Yo... Descubrí quien es Papillon -dije mirándole fijamente a los ojos.

-¿Cómo? ¿En casa de Adrien? - pregunta extrañado.

-Su casa tiene tres pisos -comencé a explicar- en el tercer piso hay una puerta negra, muy grande, y cerrada con llave. Yo no podía entrar sola, así que le pedí ayuda a mi kwami, Tikki -cuando dije eso ella salió de su escondite y se sentó sobre mi hombro.

Tikki miraba a Chat Noir con una mirada bastante apenada, como compasiva podría decirse.

-Ella abrió la puerta desde dentro y entré, la habitación estaba repleta de akumas aún puros sin demonificar -sigo explicando- salí asustada, y luego vi a una persona entrar y transformarse con su Miraculous en Papillon.

-¿Quién era esa persona? -pregunta con una expresión bastante preocupada, como si tuviera miedo.

-Gabriel Agreste -digo.

Tras decir esas dos palabras, vi como la expresión de Chat cambiaba drásticamente a una de temor, decepción y desesperación, mientras por primera vez veía como se formaban lágrimas en sus ojos. No entiendo nada. ¿Por qué está llorando? Chat comenzó a llorar desconsolado, así que le abracé.

-¿Qué pasa? -le pregunto mirándole a los ojos.

Chat intentaba hablar, pero sus palabras no lograban salir, era incapaz, por más que lo intentara no era capaz de hablar y explicarme que le pasaba, pero no tardé mucho en entenderlo y ponerme a llorar también pidiéndole disculpas.

Miraba a Chat fijamente cuando de repente comenzó a volver a su forma civil. Me sorprendí de que decidiera mostrarme quien era en este momento, pero no podía impedirlo. Cuando vi quien era lo entendí todo.

-¿Adrien...? -fueron las únicas palabras que lograron salir de mi boca antes de ponerme a llorar también y lanzarme a abrazarle lo más fuerte que podía -Lo siento, lo siento muchísimo.

Nos quedamos así un rato hasta que Adrien se tranquilizó un poco y se separó un poco de mí con la mirada perdida.

-Yo... -comencé a hablar, pero me interrumpió.

-No te disculpes, no es tu culpa -me miró esbozando una pequeña sonrisa -. Así que Papillon es... Mi padre -le costaba hablar.

Dios... ¿Cómo podía no haberme dado cuenta de que Adrien era Chat Noir? He sido tan ciega... Y además acabo de decirle que su padre es Papillon, y eso tiene que haber sido un golpe muy duro para él...

-Marinette, no llores -me dice sonriendo mientras me limpiaba algunas lágrimas -. Ya te he dicho que no es tu culpa, tarde o temprano lo habría sabido, así que prefiero saberlo porque me lo hayas dicho tú.

-¿De verdad?

-Sí. Lamento haberme puesto así, sólo no me esperaba eso, pero no pasa nada. Me alegra saber la verdad -sonríe- debo haberme visto bastante lamentable...

-No, claro que no te has visto lamentable en absoluto -digo rápidamente acercándome a él sin darme cuenta.

-Marinette -dice mirándome- ¿No me odias?

-Claro que no. ¿Por qué iba a odiarte? -le pregunto extrañada.

-Por qué te rechacé y después de eso fui yo quien vino a ayudarte como Chat Noir porque me arrepentí -dice mirando hacia el suelo.

-¿Te arrepentiste? -digo sorprendida.

-Al principio me sentí mal por haberte rechazado y quise intentar animarte un poco como Chat, y en el momento en que te vi llorando de esa forma, me arrepentí y me di cuenta de que realmente estaba enamorado de ti... Lo siento.

-Gato tonto -digo riendo - no te disculpes, no pasa nada, está bien.

-¿En serio?

-Sí- sonrío.

Después de decir eso, Adrien se comenzó a acercar a mi poco a poco y al ver que yo no rechazaba su acercamiento, me besó y quedamos ambos tirados sobre mi cama, él sobre mí. Adrien pasó uno de sus brazos tras mi espalda mientras que con el otro, tras mi cuello, me pegaba más a él, profundizando cada vez más el beso, hasta que tuvimos que separarnos por falta de aire. Nos quedamos mirando durante unos segundos, los dos bastante sonrojados, y se veía muy claramente en el ambiente que ninguno de los dos quería separar sus labios del otro. Adrien se acercó otra vez a besarme.

-Adrien quiero queso- dijo de repente una criaturita negra saliendo del bolsillo de su chaqueta.

Parpadeo unos segundos impresionada por la repentina aparición del que supongo es el kwami de Adrien.

Adrien se levanta y se sienta sobre la cama mirando a su kwami bastante serio y con expresión de fastidio.

-Oye Plagg, no sabes que hay momentos y momentos? - le dijo.

-Siempre es buen momento para un poco de queso -respondió su kwami.

-Lo siento Marinette - me mira Adrien bastante sonrojado.

Le miro y comienzo a reírme, mientras me incorporaba para sentarme en la cama. Se me escaparon un par de lágrimas por la risa.

-Ahora vengo - dije aún riéndome un poco.

(Adrien)
Marinette salió de la habitación. Miro a Plagg y suspiro.

-Podrías haber aguantado un poco más, no tengo queso aquí y lo sabes -le digo - lo has hecho a propósito, verdad?

-No, quiero volver a casa, tengo hambre - me responde Plagg.

-¿Plagg? -escucho una vocecita bastante aguda y veo a la kwami de Marinette.

-¿Tikki? -dice Plagg al verla y... ¿Acaba de sonrojarse?

-He vuelto -dice Marinette entrando por la puerta y se acerca a Plagg- ¿Plagg, verdad? Encantada -dice sonriendo y dejando un plato lleno de queso camembert sobre la mesa -Esto es para ti.

-¿De verdad? -dice Plagg muy feliz.

Marinette asiente y Plagg no tarda nada en atacar el queso.

-¿Cómo lo has sabido? -le pregunto extrañado.

-Tenías una neverita llena de camembert en tu habitación, y cuando ha dicho que quería queso he supuesto que el queso de tu habitación sería para él.

La miro sorprendido, no me esperaba eso. De verdad que Marinette es una chica espectacular, genial y perfecta.